Decepción:

La oscuridad ocultaba las lágrimas que la pequeña rubia desprendía de sus ojos. La de piel trigueña descargaba su tristeza con esas lágrimas, ya que una hora antes había descubierto una verdad que ella creía imposible.

La poca tecnología que existía en el lugar donde vivía había capturado un entrenamiento de ella con uno de sus entrenadores, subordinados de Anna, entrenamiento que Alumi estaba sumamente convencida que había hecho casi a la perfección.

El video que capturó ese entrenamiento, mostraba todo lo contrario antes los ojos azules de la itako, la cual al verse salió corriendo del lugar. Con una decepción que le cubría todo el pecho y las ya mencionadas lágrimas que no quería que nadie viera.

Ahí estaba con su carita oculta entre sus rodillas mientras escuchaba como todos los presentes ese día en su pueblo apache natal la buscaban con desesperación, incluido los importantes invitados que estaba ese día.

Su escondite era perfecto, a no ser por un pequeño rubio que salía de un agujero que él mismo había creado y encontrarse con ella. El niño la miró con asombro, y luego sonrió con ilusión.

- "Creí que era el único que conocía este lugar, por eso siempre vengo aquí cuando mis padres me traen. Pero ahora tengo una amiga con quien jugar".

Ante tal gesto la rubia solamente lloró más de lo que estaba haciendo, preocupando al rubio que rápidamente hizo hasta lo imposible para que se calme sin éxito.

Ella conocía a la perfección a ese chico, era su prometido y sabía que era un prodigio para su edad, cosa que de alguna manera la hacía sentir peor porque ella quería ser igual o mejor que él para que puedan casarse. Y al verlo ahí tan despreocupado de la vida la hizo enrabiar más, aparte él no la reconocía como su prometida, lo cual la hizo sentir peor.

Ese día definitivamente no era para Alumi, no solo estaba decepcionada con ella por el video que vio, sino también estaba decepcionada por lo idiota que era su prometido y chico que ella quería "alcanzar".

Fin