Lluvia:
Yoh veía como Anna armaba rápidamente sus maletas.
- "¿Dónde piensas ir?" –se atrevió a preguntar con tristeza, puesto que sabía que no le contestaría, estaba enojada y él había sido el culpable-
- "Eso no es asunto tuyo" –dijo sin mirarlo, estaba llorando y no iba a permitir que la vea así.
- "Anna sabes que no tienes a donde ir, este es tu hogar"
- "Eso lo hubieses pensado antes de traicionarme con Tamao" –ahora si sus ojos se encontraron-
- "No fue así y lo sabes Anna"
Su compromiso estaba roto, por obra de sus abuelos. Anna había perdido sus poderes como itako y ahora ya no "servía" para la familia. Yoh enfureció por esto, y se rehusó a tal decisión, llevándose a la rubia lejos y cortando relaciones con los Asakuras.
Su vida fue tan tranquila como Yoh y ella siempre quisieron hasta que, por una emboscada de su familia, utilizaron a Tamao, la cual era ahora la prometida del shaman, para ponerlo en una comprometida situación que Anna por supuesto se creyó.
La rosada, la cual estaba de su parte, y el castaño le explicaron de mil maneras que todo había sido una trampa, pero era tarde la rubia había vuelto a cerrar su corazón como en el monte Ozore, y ahora se estaba yendo de ese lugar para dejar de sufrir.
- "Que no fue así… deja esta excusa para alguien más. Yo ya no escucharé tus idioteces"
Se escuchó un portazo y al instante se escuchó la tormenta que amenazaba hacía ya un rato con empezar.
- "Tss, tenía que empezar ahora que Anna salió de la casa" – se horrorizó con lo densa y abundante que estaba la lluvia, puesto que Anna le tenía miedo a las tormentas, y eso él lo había descubierto cuando se vino a vivir con él a sus 15 años, aparte la rubia estaba enferma y mojarse le iba a hacer peor-
Salió corriendo rápidamente, no podía estar muy lejos y no iba a permitir perderla.
Evidentemente estaba a la vuelta de su vivienda, corrió nuevamente y la agarró del brazo
- "Está lloviendo Anna, y estás enferma, nos volvemos ahora" –la tiró para cambiar de dirección, y la rubia, que previo estaba sorprendida, atinó a intentar soltar el agarre para que la deje en paz-
- "TE DIJE QUE NO VOY A VOLVER IMBESIL, AHORA SUELTAME" –tiraba sin éxito, él siempre fue más fuerte que ella, no solo en físico, también en alma-
Yoh seguí su andar sin escuchar sus quejas, hasta que sintió una maligna presencia a su alrededor.
- "Mi madre quiere que la sueltes" –dijo la voz ronca del monstruo, Yoh lo vio con odio y vio la expresión de horror de la itako y lejos de hacer caso, la atrajo hacia él en un protector abrazo-
- "Quiero que te vayas y no vuelvas" –Anna y el Ooni lo miraron con asombro, haciendo que este último desaparezca-
El Ooni que habría creado Anna fue tan débil, al ser el primero en años, que se fue sin más, calmando un poco la desesperación de Yoh, ya que esto daba la pauta que Anna no se había cerrado del todo y aparte que sus poderes no habían desaparecido del todo tampoco. Podrían hablar con sus abuelos, pero primero tenía que hablar con Anna.
Yoh separó a Anna y la puso frente a él, se sacó el saco y la tapó con él, seguido de sus auriculares que se los puso como símbolo de amor… si amor, nadie podía tocar esos auriculares naranjas solo él. Y el castaño le permitió a ella que se los ponga. Acercó su cara a la de ella sin mostrar sus ojos, mientras seguía sosteniendo los auriculares.
- "Volvamos y hablemos bien, por favor" –su voz estaba contenida, y sus ojos estaban cubiertos con su flequillo, pero se veían lágrimas en ellos-
Anna lo miró un instante y bajó la expresión mientras asentía. Yoh rozó sus labios fugazmente y la alzó en brazos para volver a casa.
Claramente no solo hablarían esa noche.
