Capítulo 14

POV Fate

Desperté al escuchar a alguien hablar y miré hacia mi alrededor, encontrándome a Nanoha hablando por teléfono. Llevé mi mano a mi cabeza y traté de recordar lo que había sucedido. Nanoha y yo habíamos solucionado el malentendido y nos hicimos novias. Novias. Me ruboricé y no pude evitar sonreír ampliamente. Qué bien sonaba y cuánta calidez y felicidad sentía en mi corazón. Me quedé viéndola mientras ella, ajena a todo, seguía hablando por teléfono. Me permití el recorrer todo su cuerpo un par de veces, haciendo un escaneo completo y descarado de su anatomía. Sacudí mi cabeza. Era tan hermosa y tan buena que no la merecía tener a mi lado. Suspiré. Me sonrojé furiosamente al recordar que casi nos besamos, pero entonces mi teléfono sonó. Mi teléfono. Mi madre Lindy. Precia.

- ¡Mi madre! –exclamé en un grito mientras saltaba fuera de la cama y cayera al suelo porque aún seguía algo mareada.

- ¡Ya despertó! La llamo luego. Sí. Adiós. –se despidió la cobriza de quien fuera con quien estuviera hablando– ¡Fate-chan! –corrió a mi lado y me ayudó a ponerme en pie– ¿Estás bien? –me hizo sentarme en la cama y puso sus suaves manos en mi rostro.

- Nanoha… –la llamé con voz estrangulada.

- Lo sé, Fate-chan. –me sonrió levemente mientras acariciaba mis mejillas con suavidad– Tu hermano está viniendo hacia acá para recogerte.

- Mi…mi madre…–se arrodilló frente a mí sin dejar de acariciar mis mejillas– Ella estaba… estaba… muerta… –asintió.

- Sé que esto es algo duro de asimilar y es algo tuyo, Fate-chan, pero me gustaría acompañarte y ser tu mayor apoyo. Sé que vas a tener el apoyo de muchas personas, pero… –la interrumpí.

- Por favor. –tomé sus manos entre las mías y la miré abrumada– Por favor, ven conmigo. Yo no… –me abrazó.

- Todo estará bien, Fate-chan. Todo estará bien. –mis lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas y lloré en silencio hasta que mi hermano nos recogió.

POV Nanoha

Íbamos en el auto de Chrono dirección casa de los Harlaown. Desde que abandonamos mi casa, Fate no había vuelto a hablar. Tenía la mirada ausente, perdida. Instintivamente, ella tomó mi mano en cuanto me senté a su lado y me dio un apretón. Yo se lo devolví y ya no volvió a hacer nada más. Chrono y yo nos miramos por un momento, preocupados por ella.

Hace una hora

¡No podía creerlo! ¡Fate me quería! ¡Fate me quería de la misma forma que yo a ella! Jamás imaginé que ella me querría de manera romántica después de todo lo que habíamos pasado. A pesar de que yo la amaba desde el primer momento en el que la vi en la escuela, pensé que había perdido toda oportunidad con ella al tratarla cruelmente al igual que mis compañeros. Tenía razón al decir que las cicatrices de sus muñecas serían un recordatorio constante de lo que pasó, pero como le dije, mi único pensamiento respecto a ello es que podría haberla perdido para siempre y yo no estaba lista para eso. Jamás me habría perdonado por haberla empujado a cometer tal atrocidad. De no haber llegado a tiempo, ella habría muerto. Me estremecí. Sacudí un poco mi cabeza. Eso ya era pasado. Ahora estábamos aquí, en mi habitación. Nos habíamos confesado nuestro amor y nos habíamos hecho un precioso regalo de navidad. La miré a esos preciosos ojos borgoñas que me tenían presa desde hacía mucho y sonreí al verla mirándome con tanto cariño. Cerré los ojos al ver que se acercaba a mi rostro lentamente y aguardé por ese beso que llevaba ansiando y soñando desde hacía muchísimo tiempo. Un temblor recorrió mi espina dorsal al sentir su aliento acariciar mi rostro. Estaba nerviosa. Muy nerviosa. Nuestros labios se estaban casi rozando y podía sentir su cálido aliento. Sentía que, si seguía yendo así de lento, torturándome, moriría en cualquier momento de un ataque al corazón de lo nerviosa que me encontraba y lo rápido que latía mi corazón. Nos separamos abruptamente, asustadas, al sonar el teléfono de Fate. ¡Qué oportuno! Me dieron unas inmensas ganas de tomarlo entre mis manos y lanzarlo por la ventana, pero deseché esa idea en cuanto supe que era su madre. Me alejé un poco para darle privacidad, pero en cuanto oí un golpe, me volteé.

- ¡Fate-chan! –grité mientras iba hacia ella– ¡Mamá! ¡Mamá, ven rápido! –vociferé.

- ¿Qué ocurre? –escuché a mi madre subir las escaleras.

- ¡Fate-chan se ha desmayado! –tomé el teléfono entre mis manos al escuchar voces al otro lado– ¿Lindy-san?

- ¡Nanoha-san! ¿Qué ha ocurrido? –me preguntó muy asustada.

- No sé, Fate-chan se desmayó de repente. –mi madre abrió la puerta y se llevó las manos a la boca.

- ¡Kyoya! –llamó a mi hermano y vino corriendo– Rápido, ayúdame a poner a Fate-chan en la cama de tu hermana. –entre los dos cargaron a la rubia mientras yo seguía hablando con su madre.

- Nanoha-san, escúchame. –asentí, aunque estaba más preocupada por mi novia que otra cosa– Nanoha, necesito que te quedes con Fate y la apoyes hasta que mi hijo Chrono vaya a recogerla a tu casa. Se ha debido desmayar debido a la noticia que le di.

- ¿Pasó algo malo? –pregunté preocupada.

- No realmente, pero sí algo impactante. –aguardé por sus siguientes palabras– Su madre biológica está viva. –quedé en shock.

- ¿Qué? –dije en un hilo de voz mientras me sentía algo mareada también, por lo que me senté en el escritorio.

- Por favor, Nanoha-san, cuídala mientras llega mi hijo. Eres muy importante para ella. –dejé salir un ruido a modo de asentimiento– Te llamo en cuanto Chrono vaya en camino. –colgué.

- ¿Qué ha pasado? –preguntó mi madre.

- Fate-chan… –murmuré mientras me sentaba en mi cama, a su lado, y acariciaba suavemente su rostro– Su madre biológica está viva. –mi madre se llevó las manos a su boca.

- Eso no…

- Lo sé… –murmuré.

- Os dejaré a solas. Seguro te necesita mucho cuando despierte, hija. –asentí– Avísame si necesitas algo.

- Lo haré, mamá. Gracias. –me dio un beso en la cabeza y se marchó junto a mi hermano– Te quiero, Fate-chan. Estaré a tu lado y seré tu mayor apoyo. Lo juro. –besé su frente por un largo rato.

En la actualidad

Al llegar a su casa, cuando quise bajarme del auto, ella me retuvo dentro. Seguía sin moverse. La miré con detenimiento y estaba temblando. Le hice un gesto a su hermano para que se adelantara al interior de la casa mientras yo trataba de darle fuerza y ánimos a Fate. Le di un apretón a la mano que tenía sostenida la mía y con la otra acaricié su rostro con suavidad antes de volverlo hacia mí para que me mirase. Fue entonces cuando vi el terror en sus ojos. Estaba asustada como una niña pequeña. La abracé con todas mis ganas y fuerzas para que se sintiera protegida. Necesitaba protegerla. Necesitaba que sintiera todo mi amor por ella y que supiera que yo estaría aquí para ella, pasara lo que pasara. Nunca estaría sola. Siempre me tendría a mí. Siempre podría acudir a mí. Sería su refugio. Sería su lugar seguro. Siempre. Me separé de ella y volví a mirarla.

- Fate-chan… –la llamé, pero seguía con su mirada perdida– Fate-chan… –volví a llamarla– Fate-chan… –seguía sin verme realmente– Cariño… –la llamé de forma cariñosa, pensando que conseguiría su atención, pero no fue así– Fate… –tomé su rostro entre mis manos y la besé. Ella se sobresaltó y entonces fue que me miró– Estoy contigo. Siempre estaré contigo. –asintió lentamente– Te quiero, Fate-chan. –tomé su mano y entrelacé nuestros dedos antes de darle un fuerte apretón– Todo saldrá bien. –le di una pequeña sonrisa y ella por fin me la devolvió– ¿Vamos, cariño? –le pregunté con ternura y sus mejillas se sonrosaron.

- Va… vamos… –tartamudeó y yo reí mentalmente antes de salir con ella del auto.

POV Fate

Nanoha no soltó mi mano en ningún momento. Ella caminaba con paso firme y muy segura, dándome la confianza que yo necesitaba para afrontar este giro radical de los acontecimientos. Había pasado de tener una familia a vivir en la calle, posteriormente encontrando una nueva familia, para después, cuando ya tenía todo asimilado, enterarme que mi madre biológica estaba viva. Después de haber atravesado por tanto, de haber sufrido por su pérdida y la de mi hermana. Después de haber sufrido el maltrato de su hermano Jail. ¿Qué había hecho yo en esta o en mis anteriores vidas para merecer tantos reveses y sufrimiento? ¿Tan mala persona era? Cerré los ojos al quedarnos en la puerta de la casa. Sentí un movimiento y abrí mis ojos. Nanoha se había posicionado frente a mí y sostenía mis dos manos. Las alzó y besó cada una de las palmas, provocando un estremecimiento en mí y un sonrojo.

- ¿Nanoha? –la llamé nerviosa y ella me dio una sonrisa con un leve rubor en sus mejillas. Preciosa. Era preciosa.

- ¿Lista? Todo irá bien. Estamos juntas en esto y afrontaremos lo que sea juntas, ¿de acuerdo? –asentí– Perfecto. –me dio un beso en la frente– No te soltaré. Nunca. Confía en mí.

- Lo sé… –también besé su frente– Confío en ti. Sé que siempre estarás conmigo y que no me dejarás caer nunca. Gracias por todo, Nanoha. –ambas sonreímos– Ahora… –la puerta se abrió.

- Fate-chan… –mi madre adoptiva me miró y dudó antes de decir lo siguiente– …hija. –solté a Nanoha y la abracé a ella.

- Mamá, ¿qué está pasando? Ella no… –me interrumpió.

- Ven, vamos dentro. Buenas noches, Nanoha-san. –le dio un beso en la mejilla para saludarla– Gracias por cuidar de ella. –la cobriza negó, restándole importancia y entramos en casa– Fate-chan, debes saber que hay alguien en el salón.

- ¿Es… es ella? –me tensé.

- No. Es su esposa. –me detuve y la miré boquiabierta.

- ¿Es…esposa?

- Sí. Ella te explicará todo. Vamos. –miré a la cobriza y ella estaba igual de impactada que yo– ¿Quieres que nos quedemos contigo o prefieres hacerlo sola?

- Quedaros, por favor. –supliqué y ella asintió. Me dio unas palmaditas en la mano y pasamos al salón.

- Fate-chan, ella es Linith. Es la esposa de tu madre Precia.

- Buenas noches, Fate-san. Siento presentarme así, pero…

- ¿Dónde está mi madre? –pregunté, interrumpiéndola.

- Ella está en nuestro hogar. Ella no sabe que estoy aquí. Me gustaría explicarte la situación, si te parece bien. –asentí y todas nos sentamos– Conocí a tu madre poco después de la explosión. –me tendió una fotografía y era ella junto a mi madre– La enviaron al subterráneo para revisar que todo estuviera en perfectas condiciones en caso de emergencia. Se encontraba allí cuando la explosión tuvo lugar.

- Pero no encontraron a nadie. –murmuré– Me dijeron que todos habían… muerto… –la cobriza tomó mi mano y yo la apreté en agradecimiento.

- La onda expansiva alcanzó a tu madre dejándola inconsciente durante un par de horas. Cuando despertó, al ver todo el humo y fuego, salió por el subterráneo que había estado revisando. Ese túnel tiene una salida a 10 kilómetros del laboratorio. Da al bosque de las afueras de la ciudad. Yo tengo una cabaña allí a la que voy varias veces al año. Me encontré a tu madre desmayada a unos metros de la cabaña. –tragué pesado mientras oía la historia sin perder detalle– Como pude, la llevé dentro de la cabaña y la tumbé en la cama.

- ¿Y por qué no llamaste a un doctor?

- Porque yo soy doctora. –abrí los ojos como platos– Cuando despertó, no recordaba absolutamente nada. No recordaba de dónde venía, cómo había llegado allí ni cómo se llamaba.

- Ella no… ¿no se acuerda de mí?

- Traté de llevar a tu madre a un centro de rehabilitación y de llamar a la policía, pero ella estaba aterrada. No quería hablar con nadie que no fuera yo. Se veía como un cachorro abandonado, así que le ofrecí la posibilidad de venir conmigo a Roma con la condición de que allí sí tenía que ir a un centro y hablar con alguien para tratar de recuperar su memoria. –tomó aire y me miró– No fue hasta hace dos meses que recuperó toda su memoria. Fue un shock para ella y está en tratamiento psicológico para aceptar el hecho de que una de sus hijas está… –se calló– …ya sabes… –asentí– Y también está tratando de aceptar que tiene otra hija a la que dejó sola por más de dos años y que no sabe cómo ni dónde está. Se odia por ello, por no haber hablado con la policía ni haber ido al centro de rehabilitación antes porque podría haber vuelto a ti, pero su miedo a que hubiera hecho algo malo o que la encerraran por no saber quién era, la detuvo. –se puso en pie y se acercó a mí– Fate-san, ella no sabe que vine porque su psicólogo le recomendó no buscarte de momento porque tú debías tener tu vida resuelta ahora. Sin embargo, yo, como esposa de tu madre, no quiero verla consumirse cada día más mientras se pregunta por ti. –volví a tragar pesado– Si te parece bien, me gustaría que vinieras conmigo, Fate-san.

- …

- Sé que todo esto es muy repentino y es mucha información que tienes que procesar, pero sé que tienes preguntas y es tu madre quien debe responderte. –miró a Lindy y Nanoha– Ellas pueden venir también.

- Yo… necesito tiempo… He pasado de tener una vida estable con mi madre Lindy a saber que mi madre biológica está viva. Y no solo eso, sino que, además, está casada… contigo. –murmuré.

- Lo entiendo. –sacó un papel y me lo ofreció– Esta es nuestra dirección. –tomé el papel entre mis manos y chequé la dirección, dándome cuenta de que vivía a tan solo 2 kilómetros del hogar de Nanoha– Ven cuando te encuentres lista, por favor. –asentí– Bien, en ese caso, me marcho ya. Debe estar preguntándose a dónde fui a estas horas en nochebuena. –las tres asentimos– Feliz navidad a todas. –mi madre se puso en pie y la acompañó a la salida.

- Fate-chan… –me llamó suavemente la cobriza.

- Nanoha… está viva. Todo este tiempo lo ha estado. –lloré al fin y ella me abrazó, consolándome.


Saizoh: Precia no sólo está viva, sino que también está ¡casada! Y nada menos que con Linith xD Aquí se da una explicación leve, en el próximo capítulo, la explicación será más extensa y mejor para cubrir todas las dudas. De momento Lindy no tiene pareja. En un principio iba a emparejarla con Precia, siendo Lindy la única que sabía que Precia estaba viva, pero sin decirlo hasta llegado el momento adecuado, pero me pareció demasiado cruel para Fate, así que de momento, Lindy está sin pareja, aunque quien sabe qué pasará en el futuro... Estoy de acuerdo contigo en que Lindy merece ser feliz también, así que veremos qué podemos hacer :D Y también estoy completamente de acuerdo contigo con los claroscuros en la existencia humana. Los humanos nos complicamos la vida. Podríamos hacerla fácil, pero ¿para qué? Preferimos contradecir todo y discutir por todo... Somos demasiado complejos... Ya verás que en algún momento obtienes más likes y comentarios, Saizoh :D Yo sigo esperando por tu actualización de "Sin un mañana". Lo dejaste bastante interesante y me gustaría que la continuaras. ¡Sé que puedes hacerlo, Saizoh! ¡Ánimo y nos leemos pronto! ¡Saludos!