Hola Lectores. Es Octubre y...hoy hay capitulo nuevo, la verdad es que me súper inspire ya que pensé que este fic no iba a tener mucho éxito pero aparentemente me equivoque y vine a traerles más para su gusto, así que no perdamos tiempo y veamos que trae este capitulo que ofrecer.

En el capitulo anterior: Rei gracias a una de las visiones que el fuego pudo ver que la vida de Mina estaba en peligro y en el proceso de encontrarla se encontró con un viejo amigo y un viejo amor, Nícolas. Mientras Ami buscara abrir nuevamente su corazón ante Lyon el cual la cita no empezó bien. Mientras en el imperio de Makoto, ella ha mandado a llamar a sus cuatro generales, sus mejores soldados del imperio para cumplir su misión.

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.


Relámpago Oscuro

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La advertencia de Setsuna

-Castillo de Imperia Júpiter-

Makoto Kino ahora como la gran emperatriz Imperia Júpiter sonreía al tener enfrente a sus cuatro mejores soldados, sus cuatro mejores agentes y protectores de sus intereses: Los cuatro generales. Mientras Aquila observaba como la emperatriz admiraba la presencia de los cuatro generales, Eteros siendo el más joven en la habitación se acercó al experimentado Aquila.

-Los cuatro generales ¿Es cierto lo que dicen Aquila acerca de ellos?- Preguntó con mucha curiosidad el muchacho sin despegar la mirada hacía los cuatro guerreros.

-En efecto Eteros. Eres muy joven pero te has ganado la confianza de la emperatriz y por eso representas a la guardia imperial, déjame contarte la estructura jerárquica.- Aquila no solo era el más veterano de los dos, sino que él había visto como el imperio ascendió a lo más alto en un lapso de cinco años. Su voz estaba llena de experiencia a pesar de su relativa juventud.

-Nosotros, la guardia imperial somos el rango militar más alto en el imperio, la emperatriz es la única que puede decidir quién puede ser parte de la guardia y quién no. Mediante las pruebas más difíciles e inclementes.- Aquila recordaba cómo eran las pruebas para formar parte de la guardia imperial, meses de duro entrenamiento físico en los ambientes más hostiles de los diversos planetas del sistema Kino y con la emperatriz supervisando cada prueba, pruebas que eran peor que la anterior hasta llegar a la prueba final. Eteros igualmente recordó lo que tuvo que pasar para llegar a esta posición.

-¿Y cuantos han sido la guardia imperial?- Preguntó con mucha curiosidad del muchacho, Aquila suspiro apretando la empuñadura de su espada.

-Dos.- La respuesta tomó por sorpresa a Eteros que sintió un escalofrío en su cuerpo incluso con la armadura puesta.

-Quieres decir que…

-Así es Eteros, somos los únicos que hemos sobrevivido a las pruebas inclementes y suicidas, por eso tenemos la gran confianza de la emperatriz.- Aquila interrumpió a Eteros para aclarar que esta posición de guardia imperial es la más alta de todas por eso. Muchos soldados quieren ser parte de la guardia pero muy pocos lograrían pasar las pruebas y al final solo dos se han consagrado con este honor que Aquila fielmente desempeña. -Después están los cuatro generales, los cuatro más poderosos del ejército y que tienen posiciones importantes en todo el esquema imperial.- Después de hablar del rango superior enfocó su mirada en los cuatro generales empezando por la más joven de los cuatro.

-La doncella, Europa se encarga de la diplomacia del imperio con otros poblados y otros planetas del sistema Kino. Ella es bondadosa pero no tolera la traición y cuando alguien traiciona al imperio o su confianza, paga las consecuencias.- La joven rubia conocida como Europa era sin duda la mujer más hermosa de todo el imperio, únicamente por debajo de la emperatriz, su dulzura e inocencia la hacían ser apreciada por las mujeres y rompiendo los corazones de nobles y soldados pero la muchacha rubia de ojos color café y piel albina era muy peligra ante los traidores y esa inocencia se transformaba en un monstruo al momento de usar la fuerza bruta.

-El gran gigante como le dicen, el gran Ganimedes es el forjador de nuestras armas y cualquier armadura del impero incluyendo el de la emperatriz por eso tiene las manos desnudas sin protección. Él siempre aclama que la defensa es la mejor ofensiva.- El más alto de los cuatro, el hombre de cabello albino totalmente largo al igual que su barba, es un hombre muy sabio y experto en la defensa. Él fue el pilar para la construcción del castillo de Makoto y muchas tácticas defensivas. Pero lo que resaltaba eran sus manos sin protectores en sus manos o antebrazos, completamente desnudas y llenas de quemadura y cortadas al momento de la forja de armas y armadura. Un hombre muy tranquilo…ante los ojos del imperio.

-La vidente y estratega Calisto, ha sido la arquitecta de los planes de conquista del imperio, sin ella muchos planetas intentarían revelarse ante nosotros pero gracias a que puede ver el futuro puede anticipar todos.- La mujer de cabello rizado sin duda tenía los ojos más bellos, un color zafiro intenso así como un rostro seductor. Sus poderes de ver el futuro era el arma más peligrosa del imperio y podía anticipar rebeliones o intentos de traición. Únicamente los generales podían lidiar con ella y ser inmunes de sus poderes junto con la guardia imperial y por supuesto la gran emperatriz.

-Ío, el más despiadado de los cuatros, comandante del ejército, conquistador de mundos. El soldado más fiel y poderoso de los cuatro, él acabó con toda una rebelión de más de 50,000 hombres por su cuenta.- La reputación del hombre de cabello rojo como la sangre era muy bien conocida por el imperio. Amante de las armas y de acabar con rebeliones como si fueran hormigas, hombre temperamental pero fiel a las prácticas de no mostrar piedad de la emperatriz.

-Sorprendente ¿Y el resto?- Eteros sorprendido por la reputación de estos generales quería saber quien más se encontraba en el rango de los mejores soldados de la emperatriz.

-El resto se divide entre agentes especiales, consejeros, capitanes y tenientes. Formando entre ellos junto con los generales 69 soldados del imperio.- Un esquema algo complejo para algunos, para otros es simple pero quien tenía la última palabra era Imperia Júpiter en elegir a los más devotos a su causa.

-Mis queridos generales, los más poderosos de mi imperio y los más leales a este. He solicitado su llamado en tiempo de guerra. Necesito su ayuda.- Makoto sin ningún problema hizo aparecer un gran orbe eléctrico detrás de ella tomando por sorpresa a sus generales admirando el poder de sus emperatriz.

-¿Guerra? ¿Otra rebelión miladi? Sera pan comido.-Ío se tronó los nudillos sonriendo, esperaba que fuera eso para ponerse en acción y hacer correr la sangre pero su actitud algo impetuosa hizo que Calisto soltara una risilla burlona.

-No tienes porqué ser presumido Ío, algún día tendrás que pelear una batalla que no quieras.- Decía aquella mujer mandándole una mirada seductora jugando un orbe que tenía colgado en su cuello.

-Cuando eso pasé, será el día en que dejes de ser vidente.- El general pelirrojo de brazos cruzado río ante lo dicho por su similar en el mando mientras Calisto lo ignoraba.

-No lo creo, yo ya vi mi futuro.- Dijo la azabache haciendo desaparecer el orbe mirando a Ío con mucha seguridad.

-Sir Ganimedes, otra vez están peleando.-Dijo en un tono dulce Europa mientras miraba a sus compañeros, como ella les decía, pelear cada vez que podían.

-Tranquila Europa, son solo cuestión de enfoques. ¿Puedo preguntar quién es el enemigo miladi?- Ganimedes fue el único con visión objetiva ante la petición de la emperatriz haciendo una reverencia.

-Con gusto.- Nuevamente el poder de la emperatriz se hizo presento haciendo que uno de sus relámpagos negros golpeare el orbe con tanta fuerza haciendo vibrar las armaduras de sus generales y en el orbe haciendo que apareciera la imagen de la protectora del reino del milenio de plata.

-Sailor Moon.- Makoto sentía una rabia que no podía ser calmada por nada ni nadie de esta galaxia o universo. Los generales y la guardia se mostraron sorprendidos al ver la imagen de Sailor Moon en el orbe eléctrico de la emperatriz.

-He escuchado de ella, dicen que ella venció a Galaxia. Tiene que ser una broma, esa es una niña tonta que fácilmente un soldado inferior podría vencer.- Ío tenía el tacto de un elefante en sus expresiones y sentía repulsión al considerar que una niña pudiera vencer a un ente tan poderoso como Galaxia.-Tiene que ser una broma de mal gusto.

-Puedo ver que esa chica tiene "Suerte" por supuesto lo que muchos llaman suerte, yo lo llamó destino.- Decía Calisto enfocando su mirada en Serena, los ojos de la general brillaron al notar el "destino" del que había sido "bendecida" la rubia.

-Es muy hermosa.- Fue lo único que pudo decir Europa con inocencia y con opinión contraria a la de Ío.

-Pero peligrosa, no tienes que dejarte guiar por las apariencias querida Europa.- Era un buen consejo por parte de Ganimedes quien se sentía sorprendido al ver a una mujer tan joven luchar y acabar con un ente tan poderoso. Makoto permanecía en silencio liberando energía oscura a través de sus relámpagos llamándoles la atención a sus generales mostrando una expresión de odio, Aquila era el único que más o menos entendía el odio de la emperatriz hacía Sailor Moon.

-Esta "chica" es la futura reina del Milenio de Plata, un reino lejano en la vía láctea. Por lo tanto, la prioridad es la conquista y la extracción de este objeto.- Imperia Júpiter fue al grano explicando la situación y mostrando algo brillante que iluminaba toda la habitación cegando un poco a los generales para luego revelar un hermoso cristal.

-El cristal de la luna.- La ambición de Makoto no tenía un límite, sabía que si controlaba el cristal controlaba el reino y el trono, sus generales claramente podían entender su misión poco a poco.-Con el cristal en mis manos, podre tomar el reino y expandir nuestros horizontes mis generales y cada uno de ustedes será recompensado con poder, con riquezas y con autoridad.- Sabía también que sus generales tenían deseos y si se cumplía la misión, ellos tendrían tanto poder como desearan.

-Me gusta cómo suena eso miladi.- Nuevamente habló Ío siendo el único que no se callaba la boca mientras los demás generales escuchaban con atención.

-Pero no será sencillo, para llegar al centro del reino, una puerta del tiempo y espacio impide que yo y el ejército pueda entrar para llegar al corazón del Milenio de Plata por lo que necesito saber cómo abrir esa puerta….por los medios que sean necesarios.- Makoto hizo mucho énfasis en sus últimas palabras llenas de furia haciendo que los generales asintieran e hicieran una reverencia.

-¡Lo haremos miladi!- La respuesta al unísono de sus leales generales dejó a Makoto orgullosa quien hizo desaparecer el orbe una vez dada la información de su misión.

-Pueden partir mis generales, la confianza del imperio está en sus manos.- Imperia Júpiter le encomendaba mucho la misión y de su éxito, de tan solo pensar que la puerta eventualmente se abriría pensaría en la invasión directa a la tierra y de acabar con quienes alguna vez fueron sus amigas.

-Aquila ¿Cómo esta nuestra invitada de honor?- Una vez que sus generales abandonaron los aposentos de la emperatriz Makoto volcó su atención en Aquila se acercó a ella con tranquilidad habiendo una reverencia al estar a centímetros de ella.

-Se encuentra bien mi emperatriz…en unos minutos estará lista para la interrogación.- Dijo Aquila con naturalidad haciendo que Makoto se encaminara por su cuenta fuera de la sala del trono sorprendiendo a su guardia personal.

-Déjenme esto a mí.- Las puertas de la sala del trono se abrieron lentamente dejando marchar a la emperatriz sola por el pasillo para ir lentamente hacia los pisos más ocultos de su palacio: las mazmorras.

-Aquila…

-¿Qué sucede Eteros?- Preguntó Aquila observando como la figura de la emperatriz se iba alejando de ellos.

-¿Esto es normal? La emperatriz jamás se había comportado así en estos años ¿Por qué ahora?

-Sailor Moon.- Aquila apretó con fuerza la empuñadura de su espada mostrando enojo y también encaminándose para ir con los demás agentes del imperio no sin antes responderle a Eteros sobre el comportamiento "inusual" de la emperatriz. –Sailor Moon, aquella mujer rubia traiciono a la emperatriz hace cinco años, robándole su derecho legítimo para gobernar pero esta vez…las cosas serán diferentes.

-Las mazmorras-

Poca luz llegaba a esta parte del castillo. Ladrones, traidores y enemigos del imperio eran encerrados hasta su eventual condena, muchos eran sentenciados a muerte inmediata a menos de algún general o agente especial del imperio pero pocos prisioneros eran conservados con vida y ella era una prisionera.

Setsuna Meiou, la Sailor scout del espacio y tiempo estaba en una de las celdas mejor protegidas del imperio, aun encadenada de sus manos conectados a su cuello, completamente débil y apenas reponiéndose de sus heridas de aquella batalla, no esperaba encontrarse en esta situación pero al menos sabía que la tierra y el Milenio de Plata estarían a salvo de cualquier mal.

-Déjenos a solas.- Los cinco guardias que custodiaban la celda de Setsuna de inmediato abandonaron sus puestos lo más pronto posible y un silencio incomodo se apoderó de las mazmorras. Setsuna no podía pasarse ocultando su rostro mirando en el piso de la mazmorra mirando las heridas que aún conservaba.

-Makoto…-La Sailor Scout de Plutón notó la presencia de la antigua Sailor Júpiter mientras que la castaña no estaba del todo contenta sabiendo los problemas que le había causado en su batalla en el palacio de Plutón.

-¿Sabes todos los problemas que me has causado Setsuna? ¿Todos los problemas que me has causado? ¿Lo sabes?- Usando el poder del relámpago oscuro abrió la puerta de la celda y electrifico los barrotes con su poder para evitar que Setsuna pudiera escapar. Makoto ya adentro solo pudo ver a una Setsuna callada.

-¿Crees que puedes estar así? ¿Sin hablar? No lo creo Setsuna.- Makoto se puso de rodillas para tomar la barbilla de la Sailor Scout. –Mirete, eres patética. Ni siquiera con tu poder del tiempo pudiste vencerme y ahora te haces la fuerte. Mis generales en estos momentos están buscando la manera de abrir la puerta del tiempo para finalmente reclamar lo que es mío ¿Y tú? Tú solo estas aquí como una mera prisionera.- Makoto lanzaba mucho más veneno a la situación de Setsuna.

-Admítelo, has perdido y has fallado en tu misión.- Makoto soltó a Setsuna lentamente solo para levantarla de nuevo del cuello para verle su rostro y verla ahogarse mientras la emperatriz disfrutaba mucho el dolor de Setsuna. La mujer de cabello verde oscuro pudo visualizar la mirada llena de odio y maldad en la castaña manteniendo silencio.

-En fin, solo quería que supieras que muy pronto me llamaras reina, porque una vez que tomé el trono nada volverá a ser igual. Pero antes voy a recordarte que este será tu infierno personal.- Imperia Júpiter de su mano en la cual sostenía a Setsuna emanaba relámpagos negros a menor escalar para provocarle dolor y a pesar de intentar de soportarlos el dolor era intenso para la Sailor Scout. El aire se volvió muy frío y de la nada se empezó a manifestar una cantidad de poder mínima…algo había despertado este poder.

-No…no he fallado.- La voz de Setsuna lentamente aumentaba de tono mientras el aire en la celda se hacía más frío a niveles insospechados y de la frente de Sailor Plutón apareció el símbolo de su planeta guardián en un tono morado con mucha intensidad para cegar un poco a la castaña.

-Puede que haya fracasado, puede que haya defraudado a la princesa, puede que haya condenado la existencia del reino.- Con el poco poder que tenía Setsuna logro crear un campo en el que ellas se encontraban "adentro" del propio universo. Makoto nunca esperó ese movimiento de la Sailor Scout guardiana del tiempo y menos en su estado. Setsuna seguía emanando todo el poder que le quedaba.-¡Pero la oscuridad jamás podría destruir la justicia y el amor! ¡Las Sailor Scouts siempre estarán ahí para proteger la galaxia del mal¡ ¡Sailor Moon siempre estará ahí para proteger la paz en la galaxia! ¡Despierten de su largo sueño!- Detrás de Setsuna se podía presenciar la luna, el símbolo del Milenio de Plata brillando con intensidad mientras Makoto estaba sorprendida de las palabras que había dicho Setsuna sintiendo como la luz de la luna estaba "absorbiendo" sus poderes del relámpago oscuro. Tras unos minutos de ese destello en la celda Setsuna cayó desmayado y Makoto la soltó de forma pesada con una cara desprecio escuchando que varios de sus guardias ya venían en su auxilio, lo único que pudieron ver fue a su emperatriz saliendo de la celda completamente furiosa emanando su aura de relámpagos.

-¡Quiero a esa maldita perra controlada! No quiero sorpresas.- La orden fue tajante y directa dejando a sus guardias lidiar con Setsuna mientras Makoto no entendía que había sido eso, Setsuna aparentemente le había mandado una ilusión pero lo sentía tan real que sentía un poco de dolor de cabeza abandonando las mazmorras para caminar en dirección a su sala del trono.

-¿Despertar? ¿Qué demonios quiso decir Setsuna?- Se cuestionaba a si misma Makoto mientras caminaba a marca forzada completamente desconcentrara y molesta hasta que ella pudo visualizar a Calisto, su general con la habilidad de las visiones y de ver el futuro.

-¿Calisto?

-Miladi, pude ver algo…pude ver algo a raíz de esa extraña energía que pude presentir en las mazmorras.

-¿Y qué fue Calisto?

-Pude ver…un despertar inusual.

Fuera del palacio de Makoto y fuera de la galaxia Kino, mucho más allá de sus fronteras justo para llegar a los bordes de la vía láctea una luz llena de esperanza brillaba a los lejos pasando por Plutón y de los demás planetas del espacio exterior…El castillo del Milenio de Plata, donde se encontraba construido en la superficie de la luna a escondidas de todos los ojos mortales emanaba una luz intensa y esta luz era proveniente del místico y poderoso cristal de plata, el cristal que mantenía el equilibrio y la luz de esta galaxia y universo lanzaba una luz de varios colores: Dos tonos de azul, uno tan claro como el agua y el otro un color más oscuro, el rojo que representaba la intensidad del fuego y que eventualmente cambiaria paulatinamente a un tono anaranjado para pasar a un color morado de tonalidad clara y volver a su color natural pero con el símbolo de la luna.

Desde las cámaras secretas del palacio algo se levantaba como si tuviera alma propia y de unos objetos salieron rodeados por esas luces de colores para ascender al cielo y dejar el palacio para ir directamente al espacio. Seis objetos que salieron del castillo se "enfocaron" en la tierra y brillaron con intensidad para ir al tercer planeta a gran velocidad. Algo había despertado y muy pronto llegarían a la tierra.

-La tierra-

La lluvia seguía siendo fuerte pero eso no impedía que la gente hiciera sus actividades correspondientes pero un edificio estudiantil llamaría la atención de una joven con mirada sorprendida de ver el báculo de su antigua maestra enfrente de ella, Hotaru Tomoe no entendía el significado, vestida con una camiseta ligera de color rojo y unos shorts azules descansando tras una jornada escolar algo pesada Hotaru se acercó hacía donde estaba el báculo y con delicadeza tocó el mango del arma solo para sentir un poder inimaginable.

-S-Setsuna-San.- Era el poder de la Sailor Scout guardiana del tiempo, lo podía sentir pero este estaba "triste" Hotaru se mantuvo callada por unos instantes sintiendo su poder.

"Hotaru…Hotaru…He fracasado"

-¿Setsuna-san? ¿Dónde?- Hotaru buscaba en toda su habitación de dónde provenía la voz sin éxito alguno.

"Es momento Hotaru"

-¿Momento?- Hotaru de repente en su mente gracias al poder del báculo de Setsuna tuvo una visión, uno de los peores miedos volvería a amenazar la tierra pero con ello la luz y la esperanza volverían a emerger al ver unas siluetas muy familiares para ella: Sailor Moon y las Sailor Scouts listas para enfrentar a este mal denominado el relámpago oscuro.

"Las Sailor Scouts deben volver"

-Mientras-

-¡Esta presencia!- En la capital del sol naciente, Luna había sentido un movimiento extraño en el cielo sorprendiendo a Serena quien estaba terminando de escribir su último reporte sobre la pasarela de moda y Luna sin dudarlo fue a la ventana a pesar de los rayos y el agua mirando el cielo.

-¡Luna!- Serena se puso cerca de ella preocupada mientras la gata tenía una mirada de espantó. -¿Qué pasa? ¿Algún perro? Luna.- Serena notó que Luna estaba temblando y no parecía ser por el frío.

-Esto no puede estar pasando…es imposible.- Decía Luna en voz baja mirando a Serena con mucha preocupación haciendo que la rubia sintiera preocupación.

-Luna…

-Serena… ¡El poder de Setsuna está en la tierra!- Al decir eso Luna, Serena se quedó pasmada que incluso tiró su taza favorita para escucharse el estruendo, no entendía que estaba pasando en ese instante.

-¿Setsuna? ¿El poder de Sailor Plutón? ¿Pero cómo?- Serena trató de buscar respuestas mientras Luna seguía mirando el cielo con preocupación.

-No estoy segura Serena pero si la presencia de Sailor Plutón se encuentra en la tierra significa que algo ha pasado, tenemos que averiguar qué es lo que está pasando.- Dijo la gata con intriga en su ser.

-Pero…-Antes de que Serena pudiera hablar la puerta sonó y Serena aun preguntándose porque Luna estaba actuando así o porque el poder de Sailor Plutón seguía en la tierra.

-¿Diga?

-…Serena.

Inmediatamente Serena identifico la voz y abrió la puerta completamente nerviosa y sorprendida y en frente de ella se encontraban ellas, nuevamente disfrazadas para pasar desapercibidas.

-¿Seiya? ¿Taiki? ¿Yaten? Pero… ¡Mina!- Los eventos habían cambiado de forma inesperada, las Sailor Starligths estaban en la tierra y Serena solo pudo ver en el estado deplorable en el que Mina se encontraba, aunque gracias a ellas sus heridas estaban curadas junto con Artemis quien estaba en los brazos de Taiki mientras Yaten cargaba a una Mina que dormía.

-Sé que tenemos mucho que explicar…Por favor, permitamos explicarles la situación.- Taiki se aseguraba que ni hubiera nadie mirando y Serena solo asintió con mucha preocupación por el estado de Mina dejando pasar a Seiya y a las demás, Luna pudo ver con asombro y terror el estado de Artemis.

-¿Qué le hicieron a Artemis? ¡Qué le hicieron a Mina!- Grito Luna estando a la defensiva mirando a Seiya quien desvió la mirada mientras Yaten ponía a Mina en el sofá de Serena y Taiki a Artemis en el abdomen de Mina, Serena cerró la puerta con seguro mirando a las Starlight con mucha confusión.

-¿Qué hacen aquí? ¿Cómo supieron donde vivía? ¿Qué le pasó a Mina y a Artemis? ¡Qué les pasó!- Serena gritó con toda sus fuerzas buscando explicaciones, Seiya tomó el primera paso.

-Serena, se tenemos mucho que explicar…pero nosotras tuvimos que movernos de nuestro cuartel provisional cargando a Minako y Artemis, afortunadamente Taiki logró encontrar tu dirección y usamos el último cristal de teletransportación para llegar aquí.- Seiya empezaba a explicar el cómo habían dado con ella pero no generaba confianza en Serena aun.

-Seiya…¿Por qué están aquí? Díganme la verdad.- Creo un conflicto entre las Starligths, esto se suponía que era una misión secreta pero ante la futura Neo Reina Serena tendrían que decírselo o ella se enteraría tarde o temprano.

-Serena…El Reino del Milenio de Plata corre peligro.

Continuara…