Hola Lectores. Es momento de un nuevo capitulo donde esta vez "El Velo del Imperio" repasara algunas cosas que han sucedido dentro del imperio del relámpago negro, quiero decir que muchas gracias por el apoyo y que esta historia va para largo...espero que lo disfruten y tengan un buen fin de semana.

En el capitulo anterior: Mina ha despertado, Hotaru ha revelado lo que Setsuna estuvo haciendo en estos años tras la caída de Makoto Kino. Mientras Haruka ha luchado con sus fantasmas para poder volver en si y todo concluye a su temor de no saber quien es Imperia...

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.


Relámpago Oscuro

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Capitulo 22: El Velo del Imperio III

-Galaxia Kino-

La cámara privada de los cuatro generales del imperio del relámpago oscuro era un lugar misterioso para todo el organigrama del imperio, exceptuando a la emperatriz y a su guardia personal. Los generales estaban sentados en una mesa redonda preguntándose y cuestionándose muchas cosas respecto a los últimos acontecimientos, no era para menos la situación.

-La emperatriz se veía asombrada y fascinada por el poder de esa tal Sailor Plutón.- Ío, el gran comandante de todo el ejército del imperio bebía un extraño líquido en una copa de plata sin dejar de recordar la mirada de la emperatriz, llena de ambición y anhelo de poder.

-Sin duda, con solo tenerlo en nuestras manos por unos minutos podía sentir un poder más allá de las propias barreras del tiempo.- Decía Europa con una expresión inocente y mirando a su compañero con curiosidad.

-Ahora que tenemos el poder de esa mujer, podremos abrir la puerta del tiempo sin problemas.- Ganimedes, el más serio de los generales no dejaba de acariciar la copa de plata sintiendo el gran poder que tenían en aquel cristal, el poder de Sailor Plutón no tenía límite alguno. -Pero en tus palabras Calisto, hay otras auras que le dan un refuerzo a la puerta. Sin mencionar la llave que cerró la puerta por dentro.-

-¿Cuáles son nuestras opciones Sir Ganimedes?- Preguntó la más joven de los cuatro generales mientras el general albino se levantaba tomando su casco.

-Descubrir como extraer esas auras de energía, por como lo veo funcionan como candados de seguridad para evitar estos eventos.- Ganimedes se puso su casco dispuesto a retirarse y buscar dicha información, cuando la puerta de la cámara se abrió lentamente, únicamente los cuatro generales sabían cómo se abría y era cuestión de tiempo saber que había regresado.

-Así es Ganimedes.- La mujer azabache con una cara de agotamiento cerró las puertas de la cámara para sentarse, quitándose su casco para dejar expuesta su melena negra.

-¿Terminaste de hablar con la emperatriz?- Preguntó Ío continuando su momento de tranquilidad con copa en mano.

-Sí…- Las manos de Calisto estaban moviéndose y ella estaba mostrando una cara de preocupación, casi al borde de un grito desesperado siendo notado por todos los presentes.

-¿Estás temblando? ¿Pasó algo Calisto?- Europa tomó la mano de su compañera para calmarla, pero la vidente permaneció en silencio aun sin poder quitarse de la mente la presencia imponente de Imperia Júpiter de hace unos minutos.

-Flashback-

-¿Y bien Calisto?- Los demás generales habían salido de la sala del trono pero Calisto seguía ahí, enfrente de la emperatriz mientras ella sostenía el recipiente de cristal donde estaba el poder de Setsuna, admirada por la cantidad de poder que almacenaba y deseosa de saber más. Aquila y Eteros se miraron de reojo pensando en lo que iba a hacer la vidente.

-Lo siento por la intromisión emperatriz pero quisiera ver cómo manipula ese poder, me parece tan…espectacular.- Ella se acercó un poco más había Makoto sin dejar de mirar el cristal.

-No será necesario Calisto, podré descubrir sus secretos por mi cuenta.- Dijo con tranquilidad Makoto mientras dejaba el recipiente de cristal en un orbe eléctrico que levitaba.

-¿Está segura de eso? No debería yo…

En ese instante Calisto sintió como cinco relámpagos de gran poder intensidad cayeron en el palacio a su alrededor, unos centímetros más y esos rayos le hubiera hecho daño, haciéndola retroceder un poco al sentir todo el poder de la emperatriz pero lo que sintió con autentico terror fue la mirada de la castaña, no parecía que estuviera jugando mientras su mano estaba preparado para lanzar un rayo de advertencia.

-Entiendo su mensaje, discúlpeme.- Dijo con una voz entrecortada Calisto nuevamente poniéndose su casco y dándose la vuelta para salir de la sala del trono, el poder de Imperia Júpiter era extraordinario y fue tan rápida esa advertencia que ni su habilidad de vidente pudo detectar y lo mejor era jamás desobedecerla o las consecuencias serían desastrosas.

-Fin del flashback-

-Por lo que escuche, le pidió a Aquila y a Eteros salir, muy pocas veces la emperatriz pide a sus guardias personales salir del trono.- Refiriéndose a su guardia personal Calisto le quitó la copa a Ío para beber y quitarse la sed.

-Sin duda pero la sabiduría de nuestra emperatriz jamás debe ser cuestionada, estamos muy cerca de nuestro objetivo.- Ganimedes en cierta forma estaba a favor de los métodos de disciplina y respetar la jerarquías de la emperatriz dejando a sus demás camaradas en silencio.

-Bueno, me pasó a retirar, preparare a los hombres para estar listo en caso de una invasión futura.- Ío opto por levantarse y prepararse para la batalla que se acercaba.

-Las nuevas armas que forjare para el ejército serán finas y letales, nuestros enemigos caerán.- El herrero del imperio estaba listo para cuando llegara el momento, las dos mujeres también se levantaron con un rostro de seriedad y tranquilidad, más de parte de Europa.

-Entiendo, yo debó pasar a retirarme también y ver que los embajadores de los otros planetas estén en calma.- Como embajadora del imperio, la misión y deber de Europa era mantener la diplomacia con tranquilidad en los demás planetas.

-Bien, creo que todo está decidido ¡Por el imperio!- Los cuatro grandes generales juntaron sus puños en el centro de la mesa elevando de forma moderada su poder. Justamente después de realizar su pacto, los ojos de Calisto nuevamente se alumbraron y la mirada de la azabache entraba a un mundo astral dejándola impresionada ante lo que había visto.

-¿Una visión?- Ío notó que Calisto se sobaba la cabeza un poco ante el dolor que le dio, desapareciendo finalmente.

-Es la misma visión, la victoria de la emperatriz es inminente pero esa mirada ojiazul me intriga, ve a la emperatriz con furia. La batalla será intensa.- Los cuatro generales solo enmudecieron y con toda la tranquilidad del mundo salieron de la cámara de los generales para tomar caminos diferentes con misiones diferente: Guerra, diplomacia, visiones del futuro y defensa con ataque perfecto…eso definía a los cuatro generales de Imperia Júpiter.

-Sala del trono-

-En la palma de mis manos está tu poder Setsuna, pronto la puerta se abrirá y mi destino se cumplirá.- Sola en su trono, Makoto estaba mirando el poder de Setsuna que estaba en el recipiente, era fascinante, era como ver la propia galaxia en todo su esplendor y con cuidado rodeando su mano con su poder del relámpago oscuro quitó lo que protegía al cristal y acercó su mano hacía el poder de Setsuna, al principio podía sentir el calor de ese poder, tan cómodo y reconfortante pero al cabo de acercar más su mano hacía el cristal de Setsuna podía sentir que el poder del tiempo y espacio estaba lastimándola incluso pasando por los rayos oscuro.

-Aun con mi poder, arde.- Makoto mordió su labio inferior sintiendo ardor, no fue mucho a lo que estuvo expuesta la castaña al poder de Setsuna retirando su mano del poder de Plutón. Miró su mano con mucho interés, había algo en el poder de Setsuna que era totalmente diferente.

-Dos energías astrales y dos energías elementales, sin duda eres muy astuta.- Soltó una sonrisa mentalizándose muchas cosas, llegando a la respuesta más clara mientras discretamente acumulaba más poder en sus dos manos. -Crear las energías de Hotaru, Haruka y Michiru será difícil incluso para mis poderes, con la llave en la tierra y cerrada por dentro me tomara mucho tiempo en abrirla…en su totalidad.- Sin previo aviso acercó sus dos manos con todo el poder que tenía para tocar el poder de Sailor Plutón, la colisión de ambos poderes podía crear una campo de energía tan grande capaz de partir en dos una montaña o incluso un planeta pero Makoto podía mantener a raya su poder mientras que el de Setsuna era más calmado pero aun así irradiaba poder.

-Tu poder será mío… ¡Sera mío!- La declaración de la castaña estaba llena de rabia y de ambición pero su mente estaba en otra parte sin saberlo y un recuerdo que estaba tan oculto en su persona salió a relucir mucho más de la caída de Makoto Kino y el ascenso de Imperia Júpiter.

-Flashback, cinco años atrás-

La puerta de la casa de Makoto sonó, llamando su atención mientras terminaba de lavar unos trastes, no sabía quién era, había pasado una semana desde que las chicas la habían visitado y de aquel problema de salud que tuvo Makoto.

-Ya voy- Con toda tranquilidad fue a la puerta y encontró a la hermosa Setsuna Meio con un traje sastre de colores purpura regalándole una sonrisa discreta.

-¿Setsuna-san? ¿Pero que hace aquí?- Se sorprendió Makoto al verla en su puerta, aún tenía la venda en su mano por la quemadura del sartén y eso lo pudo notar la mujer de cabello verde oscuro.

-Hola Makoto, vine a visitarte.- Dijo con toda sinceridad, además había escuchado que tenía problemas en la escuela, algo que no era normal en ella después de todo.

-Oh bueno es que tengo todo un desastre aquí y seria descortés…- Makoto trató de justificarse, no estaba tan desordenado como la otra ocasión pero si había cosas que necesitaba limpiarse, Setsuna se acomodó el cabello tocando el hombro de la castaña.

-Déjame ayudarte.- Después de eso, Setsuna asistió en algunas labores del hogar con Makoto, facilitándole más el trabajo y hacerla descansar un buen rato. Unos minutos más tarde ambas estaban sentadas en sofá descansando.

-Escuche que te enfermaste ¿Cómo sigues?- Pregunto con gentileza Setsuna mientras Makoto se estiraba con ganas.

-Estoy mejor, trato de no recaer en mi gripa.- Dijo con una sonrisa mientras le mostraba la receta médica, su gripe si había sido algo intensa y el descanso era vital.

-Qué bueno escuchar eso Makoto. No has dormido ¿Verdad?- Setsuna notó el rostro de cansancio de la castaña además de algunas ojeras que se estaban formando, Makoto no lo podía ocultar tan fácil y menos para alguien tan observadora como ella.

-Bueno, la gripa no me deja descansar y a veces tengo insomnio.- Tomando un poco de agua, Makoto le explicó la situación de su falta de sueño pero la mujer y guardiana del tiempo no estaba conforme con esa respuesta.

-Makoto, no tienes que mentirme, ¿Cómo te sientes?- Setsuna tomó la mano de Makoto de forma tranquila, preocupada por ella. La castaña solo suspiro de forma pesada desviando la mirada pero no tenía algo claro.

-¿Es muy obvio?- Dijo con una voz algo cansada Makoto mientras Setsuna se acercaba a ella para hacerla sentir mejor.

-Reconocería los síntomas de la gripa, ya lo vi con Haruka.- Comentó con algo de broma entrelazándolo con el tema de Makoto.

-Aún me duele.- Makoto no había hablado del tema con nadie y se sentía tan mal por hacerlo, la respiración a veces le faltaba y sentía mucha culpa, no podía soportarlo.-La mirada de Ami…yo no quería. Ella no quiere saber nada mí y me lo merezco.- La castaña sentía la necesidad de gritar, de llorar, de golpear la almohada para sacar toda su frustración. Su recuerdo de Ami enojada y decepcionada de ella, la bofetada que sufrió, todo en una tormenta de sentimientos y confusiones.

-Me lo merezco.- Sujetó la mano de Setsuna con fuerza soltando unas lágrimas, sintiendo el dolor una vez más del desamor pero era tan fuerte que se quería morir ahí, Setsuna no podía dejarla así, necesitaba ayuda.

-El corazón nos lleva a hacer cosas que superan a la lógica y a veces tenemos que cargar con las consecuencias.- Setsuna trató de primera instancia calmar el llanto de Makoto, no sería fácil pero no le dejaría. ¿Desde cuándo has sentido este sentimiento por Ami?

La pregunta tomó por sorpresa a Makoto, trataba de hacer memoria pero no podía enfocarse, el sentimiento de culpa y tristeza era fuerte pero haría el esfuerzo. Tantas cosas que vivió con Ami y otras que no tenían una explicación en ese momento, parecía algo relacionado a su vida pasada pero era tan borroso ahora.

-Mucho antes de vencer a Galaxia.- Fue lo único que dijo Makoto limpiándose las lágrimas de sus bellos ojos tratando de no sentirse peor mientras miraba a Setsuna.

-¿Alguna vez has pensado que crees conocerte a ti misma? ¿Y en realidad solo conoces una parte de ti?- Setsuna respondió con otra pregunta dejando a Makoto pensar un poco, ahora recordaba cosas concretar como aquella vez que ella aconsejó a Ami a no dejarse pisotear o cuando bailaron ambas debido a que Makoto era muy alta para que alguien la sacara a bailar, pero era algo más que una casualidad.

Después, recordó un sueño extraño, involucrada a Ami y a ella misma, en una misma habitación en un palacio extraño pero estaba el símbolo de Júpiter y después solo desaparecieron.

-No se lo he dicho a nadie por…

-¿Miedo?- Setsuna interrumpió sabiendo la respuesta, Makoto limpiándose aún las lágrimas, asintió.

-Sí. Ami es una persona única, ella me da paz interna y me da tranquilidad.- La castaña tenía la imagen de Ami en su mente, era única a sus ojos: inteligente, amable, honesta y con una personalidad encantadora. Si bien Setsuna escuchaba como Makoto con una voz dulce hablaba de Ami con tanta alegría sentía que su corazón seguía sufriendo pero quería saber más.

-Algo me dice que hay algo más Makoto, pero no estas obligada a decírmelo.- Comentó la mujer de cabello verde buscando reconfortarla, como si fuera una madre para Makoto. -Las chicas están preocupadas por ti, temen que te esté pasando algo horrible.

-No, no tienen que preocuparse y mucho menos tú Setsuna. Es algo que tengo que solucionar por mi cuenta. Además por fin pude ponerme al corriente en las tareas pero es algo difícil.- Makoto puso su mejor cara ante la situación y de la preocupación de Setsuna, tal vez debía afrontar la realidad pero el reto era saber cómo.

-Entiendo y es loable eso.- De su bolsa Setsuna le entregó una pequeña tarjeta a Makoto quien la vio extrañada.

-¿Y esto?

-Es mi dirección y teléfono, si necesitas hablar…estoy para escucharte Makoto.- Setsuna se levantó dándole un pañuelo para limpiar sus lágrimas y guardando sus cosas. -Debo irme, tengo que revisar unos trabajos escolares.- Makoto guio a Setsuna a la puerta, ya era un poco tarde pero hacer esta visita era importante para ella.

-Gracias Setsuna.

-Una cosa más.- Antes de partir Setsuna miró a los ojos a la castaña, esperando poder hacer algo más por ella y sanar sus heridas.

-Llorar siempre es bueno para liberar tus emociones y así poder pensar claramente.- Esas palabras las llevaría Makoto por siempre desde ese momento, una vez que Setsuna se había ido, Makoto se quedó recargada en la puerta pensando ¿Era tiempo de avanzar? ¿O que podía hacer?

-Ami.- Tomando una vez más una decisión atrevida, tomó su teléfono para comunicarse con la peli azul, el teléfono sonaba, su corazón se aceleraba y su respiración era más agitada, esperaba lo mejor.

-Hablas al teléfono de Ami Mizuno, por el momento no puedo contestar, deja tu mensaje y te devolveré la llamada.- La grabadora desanimo un poco a la castaña pero ella no iba a retroceder.

-Ami… ¿Puedo hablar contigo? Por favor.

-Fin del flashback-

"Setsuna...tú trataste de aliviar mi dolor. Aunque traté de mantenerme fuerte no podía hacerlo. Ami se iba cuando yo llegaba con las chicas y me lanzaba una mirada muy fría…no era Ami, pero me lo merezco…perdóname Setsuna."

-No me dejaré vencer por ti, no me dejaré vencer por ti ¡Yo volveré a ser aquella niña débil de antes! ¡Nunca más!- Imperia Júpiter se sentía ofendida por los mecanismos que Setsuna había creado para proteger la puerta que usó todo su poder para tomar el poder de Sailor Plutón y el resultado la llevaría a un estado caótico al chocar finalmente los dos poderes. El palacio comenzó a temblar de una forma aún más violenta. El enojo con que intentaba manipular Makoto el poder de Setsuna la estaba llevando a sus límites y fue ahí mismo donde pudo escuchar algo, algo tan nítido como el sonido de sus relámpagos al caer con fuerza.

-¡Makoto no por favor!-

-¡Ami!- Un momento de desconcentración, solo un segundo fue la diferencia para que Makoto dejara de intentar manipular o tratar de tener el poder de Setsuna. Respirando agitadamente buscó de dónde provenía esa voz sin resultado pero era tan clara, tan angelical, tan dulce.

-Debe ser una ilusión.- Fue lo único que dijo Makoto mirando con majestuosidad del poder de Setsuna casi ni modificaciones ni nada, apenas Imperia podría acercarse a manipularlo pero lo había hecho, no solo descubrió el factor de las energías de Hotaru, Haruka y Michiru, sino que qué también encontró como acercarse a su mayor deseo de venganza y lo que sabía era que muy lejos de ahí, en el palacio de Plutón y en la gran puerta de tiempo que es impenetrable…tenía una pequeñas grietas.

-Calabozos-

Los guardias estaban sorprendidos y temerosos del movimiento que acababa de ocurrir y salieron algo despavoridos con temor de que se derrumbara todo todos excepto una persona, quien estaba observando a una prisionera en particular

-Eres alguien muy sorprendente y bella.- Aquella persona era el general de la guerra y un desalmado en el campo de batalla, quien no dudo en abrir la puerta de la celda y entrar como si nada, poniéndose de rodillas mirándola a ella, a la Guadiana del tiempo y del espacio completamente inconsciente.

Ío vio que el cuchillo especial que Calisto le clavó en su cuerpo solo le había drenado el 10% de su sangre, lo que lo dejaba sorprendido, ninguna prisionera antes había soportado tanto castigo. Pero el general tenía otros planes para Setsuna y le quitó el cuchillo de inmediato.

-Ahgg- Setsuna soltó un quejido completamente débil pero consciente de lo que pasaba y en donde estaba.

-Supongo que ahora vas a hablar.- Ío tomó con cuidado la barbilla de Setsuna, mientras ella aun con el cansancio extremo en su ser y sin sus poderes podría ver al general pelirrojo con enojo pero sin poder hacer algo al respeto.

-¿Qué quieres?- Dijo de forma cortante Setsuna mientras Ío, sonreía.

-Deberías decir gracias querida, si ese cuchillo se hundía más tu cuerpo morirías sin dudarlo.- Dijo tratando de ser "gentil" para su estándar pero él quería algo más que solo verla con vida.

-No…lograran su cometido.- Contesto Sailor Plutón jadeando y tratando de no forzar su herida por el cuchillo.

-Valiente al final, eres una mujer extraordinaria y muy bella pero nuestros planes están a punto de realizarse y nada podrás hacer. Una vez que la Emperatriz logré su cometido, el reino al que defiendes se va a terminar.- Ío la dejó caer de nuevo en lo frio de la celda no sin antes ponerle un vendaje fuerte en su herida para que no se le infectara.- Odiaría ver ese bello rostro con una herida así, disfruta tu nuevo hogar querida.

El general se alejó cerrando la celda con fuerza mientras Setsuna se sentía completamente humillada ante esta situación, con fortuna ella seguía viva, no sabía hasta qué punto pero seguía viva y solo podía esperar un cambio en el destino.

-Hotaru…espero lo mejor…confió en ti.

Continuara...