Hola Lectores. Ya iniciamos Agosto, que tengan un buen fin de semana y llego el capitulo 27 de la trama, muchos lo pedían y que se los traigo jejeje. Aun hay muchas cosas que resolver y muchas gracias por su paciencia, pero no hay que perder el tiempo, así que vamos a darle con el capitulo de hoy

En el capitulo anterior: Ami siente el peso de la culpa por la caida de Makoto, sus recuerdos llenos de amor y pasión le hacen sentir vulnerable, Las Starlights les siguen los pasos a las afectadas de la situación y Makoto algo solo ella sabe pero necesita la "ayuda" de Michiru.

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.


Relámpago Oscuro

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Capítulo 27: Los mensajes ocultos


La pasión, la lujuria y el amor hacían presencia como el fuego que arde con toda sus fuerzas y no parecía detenerse. Makoto Kino y Ami Mizuno estaban encerradas sin encontrar escape alguno. Besos apasionados, caricias que parecían ser pétalos de rosas y un constante juego de imponerse la una sobre la otra.

Makoto no soltaba para nada a Ami, siendo una leona encima de su presa, comiéndosela a besos mientras Ami, tan lista como siempre, encontraba la manera no solo de soltarse de los brazos de la castaña sino querer tocar su fino rostro para continuar besándola. Estaban ambas intoxicadas de la pasión que Makoto puso a Ami contra la pared de la cocina haciendo que algunas cosas colgadas se cayeran pero teniendo a Ami enfrente de ella.

Las dos se separaron por instante para verse a los ojos, jalando aire como fuera pero esto lo aprovechaba Ami para tomar a Makoto de las mejillas y ser ahora ella la que dominara a la leona. Makoto no pudo soportar más, estaba enloquecida que sus manos lentamente le quitaban la chamarra a la peli azul y lentamente quitar los tirantes de su blusa con delicadeza. La ojiazul no dijo nada por estar encima de los labios de la ojiverde, hasta podía sentir los delicados dedos de su amiga.

Nuevamente se separaron dejando un hilo de saliva de sus bocas mientras estaban sonrojadas ambas, Makoto estaba despeinada y Ami ya tenía los tirantes de su blusa ya debajo de los hombros.

-No debería Ami…discúlpame.- Decía Makoto jalando aire y robándole un beso a Ami, la peli azul no sentía ninguna molestia para nada al sentir los labios de su amiga.

-Yo tampoco Mako-chan.- Ami embriagada de pasión poso su mano en los pechos de Makoto, sintiendo no solo lo firmes que era, sino como su corazón bombeaba con fuerza y en un movimiento lento comenzó a desprender los botones de su camisa dejando ver un poco más de esa belleza natural de la castaña haciendo que ella se ruborizara aún más.

-Ami.- La castaña sentía los dedos suaves como la seda de Ami, finalmente quitándole el botón final y revelando sus pechos que estaban protegidos por su sostén verde oscuro. Ami no sabía que hacer ahora provocando una sonrisa llena de lujuria en Makoto.

-Descuida Ami…solo, déjate llevar y estaremos bien.- Makoto nuevamente tomo su posición de leona acechando a Ami besándolo y sin medir su fuerza, logró romper la blusa dejando ahora a Ami con su sostén color azul marino, Ami no expresó molestia en sus ademanes.

-Te gusta jugar rudo, Mako-chan.- Dijo Ami sonriendo mordiéndose el labio inferior y actuando de forma inocente pero estaba logrando su cometido de tentar a Makoto, quien no soporto las ganas y también con fuerza tiró las cosas de la mesa de su cocina y Ami fue recostada en la fina madera mientras Makoto estaba encima de ella besándola, acariciando las piernas de la peli azul levantando su falda dejando ver lo que para la castaña era el jardín del Edén y de ahí, el fruto prohibido. Ami también logró despojar a Makoto de su camisa dejando las cosas "igualadas" pero lo que no se podía negar era que ellas estaban creando un incendio que no podía apagarse. Los besos y las caricias eran solo el preámbulo.

-Makoto…

-Ami…

Las dos mujeres, de corazón ardiente y de deseo incalculable se volvieron a enlazar en un beso que estaba lleno de emociones reprimidas y escondidas pero ante ellas estaba un camino lleno de amor y lujuria, uno del cual no sería fácil olvidar o abandonar.

-Interrupción de flashback-

-Ouch- Makoto soltó sus tijeras abruptamente haciendo que su recuerdo se perdiera y ver como aquella flor, tan bella y perfecta, tenía unas espinas muy filosas, a su vez pudo ver que sus dedos empezó a brotar sangre de sus dedos. La emperatriz tomó un pañuelo para limpiarse la sangre mientras veía que de la espina de la flor, gota por gota, caía su sangre en la mesa de madera dejando a Makoto en silencio por unos instantes.

-Al menos… tú sigues están perfecta.- Dijo la castaña sonriendo acariciando nuevamente los de su amada rosa de tono azulado. En ese instante, sus dedos se entumecieron, quedando paralizados sintiendo lo suave de los pétalos y mirando hacia la nada la emperatriz del Imperio del relámpago Negro.

-Como ella.- La ojiverde en ese momento volvió a recordar, la volvió a recordar. Esos orbes azules, tan puros como el mar, la suavidad de su piel, los besos cargados de amor que se convertía en una adicción y su voz que tanto llamaba a su nombre.

-Muy pronto Ami.- Makoto se quedó mirando la rosa por última vez y se apartó de la mesa y lentamente de su jardín privado, las flores se iban cerrando sus pétalos conforme los pasos de la castaña y finalmente dejando su jardín secreto, donde nadie del imperio sabría su ubicación.

-Terminaremos donde empezamos-

-La tierra-

De la nada y con un fuerte estruendo se abrió un portal en plena sala del departamento de Serena atrayendo la atención de Mina y Rei mientras Serena consolaba a Ami quien se limpiaba las lágrimas y mirando aquel portal como alumbraba la habitación en un tono morado y en donde parecía que las estrellas habían bajado del espacio para cubrir todo el departamento.

-¿Qué es eso? Preguntó Ami poniéndose en pie, tomando a Serena de los brazos mientras la rubia estaba en silencio: habían regresado.

-Hotaru.- Dijo Serena quien ayudó a Ami a acercarse a las demás. Como lo habían prometido Hotaru junto con Darién y Luna habían regresado de su investigación llevándose una sorpresa al ver a Ami quien estaba aún sin palabras de ver a Hotaru portando su guadaña y con una expresión de seriedad enfocando su mirada en la peli azul.

-Es un gusto verte de nuevo Ami.- Luna fue la primera en sentir alivio y felicidad en ver a Ami quien no dudo en ir con ella y ponerse frente a frente en uno de los muebles de la rubia.

-A mí me da gusto verte también Luna, ha pasado mucho tiempo.- Dijo con tranquilidad la peli azul acariciando la cabeza de Luna e incluso haciéndola ronronear mientras que las demás, en especial Rei, quería respuestas.

-¿Qué fue lo que descubrieron?- Fue al grano Rei enfocándose más en Darién, dejándolo a él para explicar lo que sabían hasta el momento.

-Como sospechábamos, las Starlights entraron a la antigua residencia de Hakura y Michiru.- Las palabras de Darién fueron tan directas como la pregunta de Rei, dejando a las antiguas Sailor Scouts pensando, Ami simplemente escuchaba con atención observando a Rei con una expresión de incomodidad y a Mina con confusión.

-Lo saben entonces ¿verdad?- Serena se acercó más a su esposo y a Hotaru esperando saber más.

-Conociendo a Seiya es probable que sí pero podemos confiar en que no saben del todo.- Luna esperaba que sus palabras le aliviaran la carga ya pesada de la rubia mientras ella tomaba de la mano a Darién continuando pensando.

-¿Cuál es el siguiente paso?- Preguntó Mina creando una ambiente de ultratumba, no había respuesta clara pero la única que no había hablado era Hotaru. De alguna forma ella estaba inmersa en otro mundo en su cabeza pero de la nada entre su mundo de pensamiento aparecieron varias imágenes que le eran incomprensibles aun: Veía un castillo enorme, un ejército armado y sobre todo la figura envuelta de energía oscura pero también veía el cristal de plata y al palacio siendo destruido. Hotaru empezó a sentirse algo incomoda con esas imágenes pero sintió una mano en su hombro provocando que la joven azabache abriera los ojos.

-¿Estás bien Hotaru?- Ami lo había notado y no dudo en querer averiguarlos pero Hotaru por unos segundo quedo en silencio para luego recuperar el habla.

-Solo un pequeño dolor de cabeza.- Dijo con su tono de voz pacifico sin alertar aun de las chicas de sobre lo que había visto.

-Tenemos que vigilarlas, si es posible no perderles la pista.- Rei no podía dejar de pensar en la presencia de las Starlights y de sus modos para obtener información.

-Quizás yo pueda consultar algo en el palacio, con suerte encontraremos de donde viene este nuevo mal y poder al menos detenerlo.- Dijo Luna firme en sus palabras y poder ser de mayor utilidad en esto, los demás supieron que era lo indicado.

-Por el momento princesa, debe de descansar.- Dijo Hotaru mirando a Serena pero la rubia sentía mucha inconformidad ahora que las Starlight estaban más activas.

-No creo que sea posible eso Hotaru.- Respondió Serena aun sujetando con fuerza la mano de Darién.

-Es cierto, apuesto que van a preguntarle a Serena y dejarla sola no es una opción.- Mina apoyo la idea de Hotaru sin dudarlo y Rei junto con Luna asintieron, básicamente tomando la decisión por ella, esto provocando algo de enojo en la rubia.

-¡Oigan! ¡No soy una niña!-Se expresó en un puchero, aun con las nuevas responsabilidades que tenía, seguía mostrando aspectos infantiles.

-Si tú lo dices.- Dijo Rei en un susurro y riendo discretamente lo cual también provoco que Mina se riera.

-¡Te escuche Rei!- Grito Serena poniéndose frente a frente con la azabache recreando una de sus tantas peleas en el pasado. Hotaru siendo la única en mantener seriedad pudo ver que a pesar de la situación, no perdían la sonrisa, la alegría, la luz que había en sus corazones.

-Iré al palacio en estos momentos.- Dijo la gata con toda seguridad esperando encontrar las respuestas y en eso Hotaru creó otro portal enfrente de Luna.

-Iré contigo.- Dijo Sailor Saturn sorprendiendo a Luna y al resto, la gata no dudo en caminar hacía Hotaru pensando que quizás la más joven de los presentes tenía algo más que decir…u ocultar.

-Es lo más prudente Hotaru, mientras estemos fuera traten de vivir con normalidad la situación, cualquier cosa se los hare saber.- Luna como toda una madre aconsejaba a sus "hijas" de protegerse, las Starlights no se detendrían para nada.

-Dudo que podamos Luna pero lo intentaremos.- Dijo Serena con determinación apoyadas por Rei y Mina, Ami estaba en silencio pensando muchas cosas ¿Por qué tenían que volver las Starlights en su vida? ¿Qué pasa cuando descubrieran la verdad? Ami necesitaba tiempo para asimilarlo todo y solo pudo despedirse de Luna y Hotaru que entraban al portal para llegar al palacio del Milenio de Plata, a partir de ahora Luna y Hotaru eran sus dos últimas esperanzas para descubrir ¿Quién es Imperia? Y ¿Cuándo llegara a la tierra?

Después de que el portal desapareciera se creó otro silencio incomodo pero Rei lo rompió con facilidad con un bostezo y solo tomo su chamarra acercándose a la puerta.

-¿Te vas Rei?- Preguntó Serena con un poco más de tranquilidad.

-Deje a Koji solo en el templo y le dije que solo iba a estar un momento, debe estar preocupado pero estaré al pendiente de esto, cualquier cosa me hablan.- Rei despeino un poco a Serena, ganándose una mirada de molestia por parte de la rubia pero lo hacía por cariño. Ami al ver que se iba Rei no dudo en acercarse, de todos modos solo faltaba un cabo suelto que amarrar.

-Rei, lo que pasó en la calle no era mi intención.- La peli azul se disculpaba con Rei por lo que pasó en la calle y aunque a la azabache no le había gustado, sabía el motivo y por qué no podía verla a los ojos o hablar con ella.

-Lo se Ami, no tienes que disculparte.- Rei y Ami se sonrieron mutuamente y se abrazaron con cariño, acto después Rei dejaría el apartamento de Serena para volver a casa, había mucho que hacer y sobre todo a un chico que tenía que cuidar.

-Llamaré un taxi para que te lleve Mina, aun estás herida.- Darién tomo su celular para poder pedir el taxi.

-No digas tonterías Darién, puedo caminar.- Dijo la rubia de Venus con una sonrisa en su rostro pero al momento de dejar de apoyarse en la mesa y caminar, sintió que sus piernas estaba demasiado cansadas e incluso reflejando algo de dolor.

-Auch, Auch.- Mina continuaba caminando aun con el evidente dolor que Darién solo suspiro al ver lo testadura que era ella.

-Buenas tardes, buscó un taxi, por favor apunte la dirección.

En lo que Darién hablaba para pedir el taxi, Serena se acercó a Ami sentándose en el sofá mirando lo pensativa que ella estaba al momento de ver esta situación complicarse más.

-Siento haber interrumpido tú cita Ami, sé que no es correcto arrastrarte de nuevo a esto. Todas tratamos de cumplir esa promesa y…

-Serena.- Ami interrumpió la disculpa de la rubia mientras la peli azul cerraba con fuerza sus manos, no sabía por dónde empezar.

-No pensé que mis fantasmas volverían así Serena, yo creí que finalmente pudiéramos encontrar la paz y la tranquilidad que habíamos esperado. Pero me equivoque y ahora debemos esperar la llegada de una nueva amenaza y de encubrir lo que pasó hace tiempo.- Ami hablaba con toda calma mientras Serena ponía su mano en las de Ami para hacerla sentir más tranquila.

-Yo arruine mi cita Serena, yo y mis demonios.- Trató Ami de dar por terminado el tema pero la rubia, muy insistente, quería saber solo una cosa más.

-Ami ¿Puede ser honesta conmigo?- Serena miró a Ami a los ojos y solo asintió la peli azul esperando la pregunta o la duda que fuera a salir de la boca de la rubia.

-¿Qué hubieras hecho en mi lugar con respecto a Makoto?

-Yo…- Ami se quedó mirando a la mesa como si nada, su mirada estaba perdida, no buscaba la respuesta en su voz y mucho menos en sus pensamientos. Aún tenía los recuerdos de los relámpagos que le atacaron aquella vez y mucho menos la mirada llena de violencia de Makoto junto con su rabia. Pero la visión de Makoto pidiéndole lo impensable la ponía a pensar y a dudar. La peli azul se levantó abruptamente sorprendiendo a la rubia y a Darién quien ayudaba a Mina a caminar mejor.

-¿Ami?- Preguntó Serena sin poder predecir aquel movimiento de la ojiazul.

-Disculpa Serena pero…tengo que irme, deje algo pendiente, lo siento mucho pero si sé algo se los hare saber, Mina…sabes en donde vivo.- Ami dijo con una sonrisa discreta y con mucha prisa se fue del departamento de Serena a su ritmo dejando a los presentes sorprendidos del cambio de actitud de la antigua Sailor Scout de Mercurio.

-¿Creen que estará bien?- Pregunto Darién mirando como Ami se iba alejando con Mina apoyándose en su hombro.

-Conociendo a Ami, creo que tiene una idea, eso creo. ¿Tú que piensas Serena?- La rubia de venus miró a Serena pero ella estaba en el limbo de sus pensamientos, Mina tenía razón de que a Ami se le pudo ocurrir algo pero al ser una pregunta relacionada con Makoto, era difícil saberlo en este punto y mientras esperaba a cualquier información de Luna, ahora todo dependía de ellas junto a Darién y de esperar lo mejor.

"Imperia. Estaremos listas o me dejo de llamar Serena Tsukino."

-El palacio del Milenio de Plata-

Más allá de las fronteras de la tierra y del cielo, en el satélite natural del tercer planeta, se encontraba lo que era el palacio real, hogar de la reina Serenity y del gran reino lunar, en el pasado este palacio como sus alrededores estaban en ruinas pero gracias al poder de Sailor Moon, la futura reina junto con las demás Sailor Scouts, lograron reestablecer el lugar y convertirlo en un monumento al antiguo reino caído en batalla. Objetos místicos, mapas antiguos, armaduras y armas ya ancestrales se encontraban dentro del palacio y más al fondo en una cámara especial se encontraba el cristal de Plata, un objeto muy poderoso que traía equilibrio a toda la vía láctea y sus alrededores.

Solo las Sailor Scouts sabían su posición y podía verlo, ya que ni los mejores telescopios de la tierra lo encontraban gracias al efecto de un muro ilusorio. En el camino que llevaba a las puertas del palacio se encontraban caminando la gata Luna y la Sailor Scout más poderosas de todas, Sailor Saturn.

Embarcadas en una misión para saber más de este nuevo enemigo que se ha movido entre las sombras llamado Imperia Júpiter, las estrellas alumbraban el cielo del reino y cálido ambiente a pesar de estar solitario ayudaba a pensar a las dos sobre la situación.

-¿Por qué no les dijiste?- Ya en las puertas del palacio, antes de entrar, Luna cuestiono a Hotaru, quien le miro con algo indiferencia.

-¿Decir qué?- Las puertas se abrieron, al recibir a dos aliadas para poder ingresar al palacio, estaba más que reparado gracias a los esfuerzos de las chicas pero aun Luna quería saber los motivo de Hotaru.

-Lo de la gema Aqua.- Cuando la gata fue más específica, Hotaru hizo aparecer la gema de Michiru del báculo de Setsuna, enfocando su mirada llena de misterio en la brillante gema.

-La princesa y las Scouts no tienen sus poderes, lo cual sería comprometerlas.- Dijo en un tono de voz calmado y sabio, Luna veía algo de madurez en Hotaru respecto a estos temas y vio que tenía razón. -Además…es como si la gema me habla.- El brillo de la gema podía verse reflejado en los hermosos ojos de Hotaru, sintiendo su poder de alguna forma. Al llegar a donde estaba el trono, Luna enfocó su mirada a uno de los pasillos del castillo.

-Solo espero que no sea demasiado tarde, la Starlights nos llevan mucha delantera, yo iré a los archivos reales, ojala haya algo de información.- Luna con seriedad fue al pasillo por sí solo, notando que Hotaru miraba hacía el otro lado.

-De ese lado se encontraban otras habitaciones, como el estudio del rey y de la reina, lamentablemente esos pasillos fueron destruidos por la Reina Berly hace tiempo, en el momento de su reconstrucción no se pudo recuperar nada.- Luna continuo su camino dejando a Hotaru con la duda pero aun con las palabras de la gata, la Sailor Scout no dudo en caminar hacía el otro lado, si bien el camino estaba alumbrado solo se veían muros y luces alumbrando pero Hotaru seguía investigando y llego a toparse con una puerta abandonada, no tenía nombre ni siquiera parecía que tiempo hubiera pasado por ella, el cristal del báculo de Setsuna brillo con fuerza.

-¿Maestra? ¿Qué me quiere decir?- La joven acercó su mano al picaporte de la puerta pero para su sorpresa encontró que solo era una pared ilusoria al ver su mano pasar fácilmente y rápidamente entró a aquella pared, lo que veía le sorprendería a la propia Hotaru.

Ante ella se encontraba el cosmos entero , veía las estrellas alumbrado él espacio, los cometas y asteroides pasando como si nada, estaba maravillada y la gema del báculo se apagó de inmediato provocando que Hotaru se pusiera en guardia. No comprendía que pasaba….

-Hola Hotaru.- Aquella familiar le hizo voltear y ver a su maestra enfrente de ella, en una especie de proyección astral, Hotaru solo enmudeció sujetando el báculo.

-Descuida, estas segura aquí Hotaru. Me sorprendes a cada instante, lograste encontrar esta habitación oculta en el palacio por seguir tu intuición.- Decía la imagen de Setsuna quien con un poco de poder logro quitarle con calma el báculo de Sailor Saturn para tenerlo en sus manos de nuevo.

-Setsuna-san ¿Qué este lugar?- Preguntó Hotaru acercándose lentamente.

-Sé que tienes muchas preguntas pero solo tengo un cierto tiempo así que escucha. Hay una misión que quiero que hagas.- Decía Setsuna su joven alumna y Hotaru solo prestaba atención.- Ve a Saturno, ve a "Titan" y encuentra el palacio de Saturno. Ahí podrás leer la gema Aqua de Michiru.- Las revelaciones no se hacían esperar y Hotaru miró la gema aqua con sorpresa.

-¿Entonces? Aquella voz que escuche…eran de Michiru ¿Verdad?- La joven preguntó curiosa, la proyección de Setsuna solo la miró fijamente.

-Las gemas del Milenio de Plata no son simple joyería, funcionan como un tipo de diario, ahí dentro de la gema Aqua, encontraras los últimos pensamientos, deseos, anhelos de Michiru pero solo pueden verse en tu palacio Hotaru.- La imagen de Setsuna fue clara mientras el cosmos pasaba lentamente alrededor de ellas.

-¿Y qué tengo que encontrar?- Preguntó de nueva cuenta.

-Solo tú lo sabrás…ahora vete, ve al palacio de Saturno…y mira las memoria de Michiru, solo así…habrá una pequeña posibilidad de enfrentarse a Imperia.- Las últimas palabras de Setsuna cayeron con un fuerte peso en Hotaru mientras desaparecía y regresando el báculo de la joven y después solo uno un destello.

-¿Hotaru? ¿Estás bien?- Luna le preguntó a Sailor Saturn preocupada pero ella abrió los ojos y vio que estaba a un lado de Luna en el pasillo que llevaba a los archivos cuando volteó a ver el otro pasillo, vio que este estaba bloqueado por concreto. No sabía que había pasado o como se suscitó todo pero solo miró a Luna algo preocupada.

-Solo…pensaba en algo. Lo siento.- Luna suspiró al escuchar la respuesta de la joven Sailor Scout y ambas fueron a los archivos en silencio, Hotaru pensaba en las palabras de su maestra pero esto parecía ser un secreto, aun no era el momento de revelarlo ante las demás.

"Setsuna-san ¿Qué es lo que tengo que ver? ¿El palacio de Saturno en Titán? ¿Qué me aguarda?"

-La tierra-

Caminando en las calles, con un clima algo tranquilo en sábado, Ami Mizuno se disponía ir a su casa mirando el paisaje, se sentía tranquila pero atenta a cualquier peligro que pudiera presentarse en el camino.

-Han pasado cinco años desde Galaxia y ahora un nuevo enemigo se aproxima, sin nuestros poderes ¿Qué podemos hacer?- Se preguntaba Ami pasando por los comercios mirando también como la gente iba pasando despreocupada. Al llegar a un semáforo peatonal, la peli azul veía una que otra pareja disfrutando el sábado y ella se sentía algo incomoda al verlos.

-Todos la pasan bien hoy, debería compensarlo todo con Lyon.- Ami planeaba como compensar las cosas con su amigo, no era su culpa, él quería ayudarla a sentirse mejor en un día tranquilo pero el destino y fantasmas de Ami le alcanzaron para no dejarla. La peli azul tras media hora y muchas complicaciones llegó a su departamento y lo primero que hizo fue aventar su bolso en el sillón y recostarse en él mirando al techo, tenía mucho en que pensar ahora que sabía todo y no dejaba de analizas las preguntas en su mente

"¿Tú que hubieras hecho en mi lugar con respecto a Makoto, Ami?

-No lo sé Serena, no se la verdad.- Ami buscó descansar un poco pero algo raro estaba pasando, algo se movía en el cuarto de la peli azul y ella de inmediato se levantó pero sin antes tomó de una de las gavetas de su mueble su pistola acercándose lentamente a su habitación, no sabía lo que le esperaría pero no importaba por el momento, una oficial de policía estaría atenta a todo. Solo le faltaba un paso para dar la vuelta y sorprender a quien estuviera ahí…era ahora el momento.

-¡Quieto!- Ami le quitó el seguro a su arma pero no pudo jalar el gatillo, se quedó paralizada al ver que estaba encima de su cama. Le era muy familiar y brillaba en un tono azul. La ojiazul puso el seguro de nuevo y bajó el arma…no lo podía creer.

-¿Arpa de Mercurio?- El instrumento musical de su planeta guardián estaba ahí, brillando, imponente pero con una calma total, algo que no podía comprender Ami ¿Qué hacía ahí? ¿Cómo llego? Parecía que su pasado como Sailor Mercury…le estaba hablando.

-Galaxia Kino-

-Emperatriz, estamos listo.- Ganimedes y Calisto habían sido llamados por Imperia Júpiter con la frente en alto y dispuesto a obedecer a su líder. Europa estaba atendiendo asuntos diplomáticos en otros planetas e Ío entrenando a sus hombres por lo que ellos eran los únicos disponibles para esta misión. Makoto estaba en el centro del palacio junto a ellos y estaba acumulando un poco de su gran poder.

-Muy bien, solo no se muevan.- Makoto mucho más tranquila después de visitar su jardín lanzo varios relámpagos negros muy cerca de ellas, hasta que tres fuerte rayos les impactaron directamente mientras Eteros y Aquila protegerían el poder de Setsuna en su ausencia. Después del golpe de los relámpagos, Makoto y sus dos generales desaparecieron…o más bien se tele transportaron.

En un lugar desconocido, donde el ambiente gélido mostraba su dominio, pocas montañas y donde el sol de su sistema Kino no salía mucho ahí, aparecieron gracias a los relámpagos de la emperatriz. Los tres no estaban inmutados en el ambiente y la emperatriz solo vio una gran caverna enfrente de ellos siendo golpeados por el crudo invierno del lugar.

-Hemos llegado mis generales.- Dijo la castaña reflejando una sonrisa discreta mientras Calisto sentía el frio del lugar, Ganimedes podía soportar este tipo de climas y más por su complexión.

-Mis generales…Bienvenidos a Kalasus.- Makoto hizo una "presentación" en el planeta del sistema Kino, un lugar lleno de nieve y solitario pero este planeta tenía algo en especial y eran sus múltiples cavernas que tenían secretos ocultos y aparte un sobrenombre muy peculiar, que era la clave para la victoria de la castaña.

-El planeta de los muertos-

Continuara…