Hola Lectores. Estamos en Septiembre y como es ya mensualmente, les traigo el nuevo capitulo de Relámpago Oscuro, solo puedo decir que si fue uno de los capítulos más largos de la trama, este y los dos que vienen, así que estén preparados para todo lo que venga jeje. Quiero decir que muchas gracias por su apoyo y tantos comentarios, se que me llegó a tardar en actualizar pero es que es un proceso muy largo y espero que nada me haya faltado. Así que espero que lo disfruten.

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.


Relámpago Oscuro

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Capítulo 28: El planeta de los muertos


-Kalasus-

El viento complemente helado, la nieve cubriendo lo poco de vegetación que había, muy pocos cerros podían mostrarse a la vista de cualquier persona residente de la galaxia Kino y la nula existencia de seres vivos más la extraña cantidad enorme de cuevas que parecía que se interconectaban unas a otras.

Este era la vista de Kalasus, uno de los 17 planetas del sistema Kino pero el más lejano y misterioso por lo tanto, según antiguas historias previas al Imperio del Relámpago Negro decían que los seres más terroríficos y criaturas de pesadillas vivían ahí debido a su naturaleza fría.

Ante esto, nadie se había acercado tanto al planeta de los muertos, como se le había "bautizado" sin embargo, la emperatriz Imperia Júpiter quería algo de este planeta tras una investigación mediante sus poderes ni siquiera el gélido clima la hacía cambiar de opinión mientras contemplada el páramo de hielo que rodeaba a casi todo el planeta.

-Este lugar me da mala espina.- Decía la vidente de Calisto invocando una capa para cubrirse del frío y sacando vapor de su boca mirando el lugar.- ¿No tienes frío Ganimedes? Este clima es una pesadilla.

-No, recuerda que yo nací en Turias, un planeta con un clima similar.- Dijo el general-herrero del imperio con mucha tranquilidad. –Aunque este lugar presenta un clima más despiadado. ¿Sus órdenes Miladi?

Makoto estaba en silencio mirando por todo el lugar en el que habían aparecido gracias a su relámpago, ni siquiera la nieve que cubría algo de sus pies podía detenerla en su objetivo.

-Entremos mis generales.- Makoto avanzó sin más hacía el interior de la gran caverna en la que habían parado, sin decir nada, sus dos fieles guerreros entraron sintiendo cada vez más el frío en sus cuerpos. La castaña estando más adelante que sus dos mejores guerreros en esta ocasión, estaba pensando en el resultado final de su plan, finalmente el poder de Setsuna sería suyo para abrir la poderosa puerta del tiempo y consumar su venganza y conquista.

A medida que caminaban y que Makoto se alejaba un poco más de sus generales, el aire se sentía mucho más frio, las gotas de agua caían como pétalos de rosas en el suelo rocoso que dejaba ver algo de nieve y el peso del aire algo pesado. Ganimedes podía sentir el cambio del ambiente observando los muros rocosos del lugar y Calisto podía notar alguno mucho más que simple vegetación muerta y hielo perpetuo.

-¿No sientes algo extraño Ganimedes? Es como…si la propia caverna quisiera decir algo.- Calisto seguía observando todo a su alrededor junto con el gigante albino quien solo permaneció en silencio.

-Algo en este lugar me…llama mucho la atención, no sé qué planea la emperatriz aquí pero es como si supiera que ella vendría.- Calisto seguía hablando al paso que caminaba ya muy adelantados por la emperatriz quien empezó finalmente a sentir el frío de la caverna pero era completamente diferente e incluso parte de su capa y armadura se cubrían de un poco de hielo.

La castaña continuó su camino pero para el momento en el que iban muy adentró de la caverna volteó a ver y no pudo ver a sus generales, no sentía nada de ellos ni siquiera su poder y lo único que pudo hacer la castaña era voltear de nuevo y continuar con su camino al sentir que lo que estaba buscando la estaba "llamando" Lo que no sabía era que en efecto…la caverna la estaba esperando.

Mientras…

-¿Qué opinas Ganimedes?- Antes los ojos de los generales del imperio del Relámpago Negro se encontraba una muralla creada de pura neblina tan espesa como el humo pero el general albino sentía que algo no estaba bien mientras Calisto lentamente se acercaba a la gran muralla.

-Sé podríamos…

Antes de que pudiera hacer algo la vidente con la muralla de neblina, el propio Ganimedes la apartó lentamente de la neblina y él metió la mano en la niebla por unos segundos, el general albino mostró un rostro de dolor disimulado mientras Calisto permanecía el silencio.

-¿Qué haces?- Calisto se quedó la duda y fue cuando Ganimedes sacó su mano lentamente llevándose una sorpresa, la mano del herrero presentaba muchas heridas y quemaduras intensas provocados por el muro de niebla, afortunadamente el general herrero gracias a su poder pudo curar sus heridas a base de hielo líquido que salía de su mano y quedar como si nada hubiera pasado. Confirmando las sospechas del albino.

-¿Qué clase de neblina es está?- Calisto al ver sabía que sería un suicidio entrar, si a un general tan poderoso como Ganimedes podía sufrir ese tipo de heridas, Calisto que no tenía un factor de curación tan eficaz podría resultar con peores heridas.

-No lo sé pero parece que estuviera esperando a la emperatriz, tenías razón Calisto.- Ganimedes le dio la razón a la mujer azabache acerca de una esencia que llamaba a la castaña, incluso separándola de ellos.

-Sea lo que este adentro…se ve que está cometiendo suicido, la emperatriz lo va a destruir.- Aún con el conocimiento de esto, los ojos de Calisto brillaron en un tono plateado, había visto lo que pasaría, una batalla física que duraría poco y que la emperatriz ganaría fácilmente. Ganimedes solo quedaría en silencio, todo lo que pasaría detrás de ese muro de neblina solo podría enfrentarlo su emperatriz. Solo se esperaba que fuera contundente.

La emperatriz por otro lado veía que la nieve será más densa, el viento más frío y el suelo rocoso, sin embargo Makoto notó otra cosa que llamó su atención y se acercó para ver una gran cantidad de huesos y de cráneos humanos pero también de esqueletos enteros con lo que parecían ser sus ropas ya desgastadas por el tiempo. La mujer de ojos rojos tomó uno de los cráneos para analizarlo y ver que escondidos en la nieve había varios también.

-¿Cadáveres? Como lo sospechaba.- Dijo Makoto dejando uno de los cráneos en su lugar y continuar su camino y a donde avanzaba aparecían más cadáveres y huesos hasta llegar a una entrada para nada natural, en su estructura parecía que había sido tallada a mano y que había una puerta en ella, la castaña después de analizar el tallado de la pared se adentró un poco más para revelar una cúpula de cristal inmaculado y un piso reflejando como un espejo, estaba más cerca de su objetivo.

-Había escuchado leyendas, que consideraba cuentos para niños pero aquí estás.- Makoto caminaba al interior de la cúpula sin sentir ya el aire frio o ver rastro de nieve, un halo de luz blanca señalaba algo en un pedestal de creado de puro cristal. Makoto se detuvo para ver lo que yacía ahí, su mirada se ilumino al ver que su investigación había resultado, la encontró.

-La piedra fantasma.- Imperia Júpiter tenía a su alcance una gema de color gris que brillaba como la plata pero era tan pesada como el titanio, según el mito, la castaña simplemente quedo maravillada. -Y todos estos cadáveres, buscaron en algún momento la gema muriendo de una extraña manera.- Makoto estaba tan maravillada por la gema pero aun así quería saber qué fue lo que pasó con aquellos que vinieron antes que ella.

-He sido alejada de mis generales…a menos…que todo sea una prueba.- La castaña sentía la sospecha que alguien la estaba vigilando y no dudo en crear un relámpago negro en sus manos solo como una advertencia.

-Supongo que vienes por la gema…no eres la primera ni única ni la última que intentara sacarla de su pedestal ¿O acaso contigo será diferente? ¿Kino Makoto?- El aire frío volvía a sentirse creando una gran masa de viento helado que podía sentir la castaña, una voz espectral haciendo eco en las paredes de la cúpula y la neblina cubriendo la entrada, estaba a prueba.

-¿Quién eres? ¡Revélate!- El grito autoritario de Makoto se hizo presente y lentamente el piso de cristal era poco a poco opacado por la misma neblina pero que no había daño a las piernas de la antigua Sailor Scout.

-¿Quieres esta gema, verdad? Puedes tenerla si pasas mi reto, un desafío del cual te pondrá a prueba.- Delante de ella y al otro lado del pedestal apareció una figura que solo estaba cubierta por una capucha gris toda roída y no podía verse su rostro ni sus pies, solo sus manos que habían pasado por el tiempo sin misericordia.

-No tengo tiempo para lo tú llames prueba pero si quieres ser destruido por mis relámpagos, adelante.- Makoto mostraba su relámpago oscuro en la palma de su mano y sin previo aviso logro lanzarlo acabando con esa figura. La sonrisa de victoria de la castaña fue simplemente borrada al ver que solo era humo lo que salía.

-Solo fue una mera ilusión.- Makoto decidió no alargar más la situación y tomar la piedra fantasma pero ya no estaba en su lugar creando un estado de shock.

-No, no lo fue.- Fue cuando se dio la vuelta y vio a aquella figura espectral sosteniendo la piedra fantasma con tanta naturalidad que incluso jugaba con ella como una pelota de goma. -Sin duda tu poder rebasa la imaginación de los hombres, emperatriz.- Aquella figura se movía alrededor de ella jugando con la gema, Makoto para nada la perdía la vista.

-Sin embargo, dudo que tú fortaleza física o el manejo de tu poder sean útiles aquí.- Esa figura hizo desaparecer la piedra ante la vista de la castaña sin dejar de tener un halo de misticismo.

-¿Qué quieres decir?- Pregunto genuinamente la emperatriz, lentamente la neblina iba cubriendo las paredes de la cúpula mientras la figura mística desaparecía.

-Lo veas…Makoto.- El ente desapareció entre la niebla pero Makoto parecía impresionada con la neblina pero simplemente se rio mientras cubría más la habitación.

-Una neblina ilusoria, no me hagas reír, ser extraño.- Decía Makoto de brazos cruzados sabiendo que ella no sería tan tonta para caer en ilusiones, ella misma lo sabía.

-Lo veras.- Fue lo único que retumbo en la cúpula y Makoto estaba preparada para cualquier ataque o trampa que le estuvieran preparando, no caería tan fácil o eso creía.

-Buenas días.- Makoto se paralizó en su totalidad, esa voz la conocía a la perfección, erizando su piel y congelando su aliento, la castaña se vio la media vuelta para lanzar un relámpago pero se detuvo en secó, haciendo desaparecer en instantes.

Ya no estaba en aquella cúpula, estaba en un lugar que ella conocía a la perfección y simplemente se quedó paralizada.

-Imposible.- Fue lo único que dijo Makoto al ver y reconocer la escena…era ella, la propia Makoto Kino en un consultorio después de las clases en la preparatoria. Se veía llena de vida pero tenía esta consulta médica y veía como "ella" entregada una receta médica al doctor en turno.

-Hola doctora.- Esa visión de Makoto regaló una sonrisa al doctor mientras él checaba la receta mientras la auténtica estaba mirando y su impulso le hizo caminar para ver más acerca la escena.

-Soy…yo.- Makoto literalmente ya estaba en el consultorio mirando la habitación y sintiendo todo real, incluso tocó el escritorio de la doctora que pudo sentir la madera pero no era vista ni escuchada, solo podía ella ver lo que pasaba quedando atónita.

-¿Cómo con el tratamiento Srita Kino?- Preguntó la doctora mientras "Makoto" suspiraba con tranquilidad.

-Ha avanzado, ya no me siento tan cansada ni me falta el sueño, un poco el dolor del cuerpo pero nada que pueda lidiar por ahora.- Decía la aun entonces Sailor Scout de Júpiter siendo lo más honesta posible con una sonrisa.

-¿Y las pesadillas?- La doctora hizo una pregunta clave e Imperia Júpiter quedo en shock nuevamente, su mente había reprimido ese recuerdo por eso, unas pesadillas que eran constante y vio a su yo del pasado con preocupación, el tono de sus ojos volvió a ser verde, preocupada por la respuesta de ella misma.

-No se van y…son más intensas a cada instante.- "Makoto" algo triste respondió apretando los puños, eran más intensos y vertiginosos, haciendo que la persona de voluntad más fuerte cayera en ese círculo.

-¿Aún se levanta? Preguntaba el doctor apuntando, Makoto en medio de este recuerdo quería ver qué era lo que apuntaba pero como una broma del destino no podía verlo a pesar de tener los ojos abiertos.

-Sí, después me quedo dormida. Después que "Makoto" respondiera, Imperia Júpiter simplemente enmudeció por unos instante y ella podía sentir que esa puerta de su pasado se habría, las noches de insomnio y las imágenes de sus pesadillas la perseguían como perros hambrientos. Makoto sentía nervios de volver a pensar en esas pesadillas pero no quiso volver a su pasado y concentrándose en obtener la piedra mirando su reflejo del pasado.

-Soy yo pero cuando era débil, patética y…¿Serena?- Fuera del consultorio veía a Serena muy preocupada por su amiga castaña, se veía que no había comido pero no parecía importarle más la salud de su mejor amiga que ella, Imperia Júpiter sentía una presión de culpa en su pecho al ver el recuerdo de Serena esperándola.

-Aquella rubia, que intentaste matar y que quieres vengarte…estuvo contigo en un momento de tanta necesidad ¿Por qué sientes ese rencor?- La voz del ente se hizo presente en la visión de Imperia, ella simplemente se puso enfrente de una Serena preocupada. Makoto sentía calor al tenerla enfrente de ella como si nada hubiera pasado.

-Ella solo…es una tonta, no merece el trono que posee.- Makoto se mordía su labio inferior, sus palabras y acciones expresaban odio y rencor pero su mente y sentimientos estaban en conflicto ¿Por qué no dejaba de sentir eso cuando se trataba de Serena? Ella la había mandado lejos de la tierra y del sistema solar, era ella quién la había derrotado y truncando sus anhelos ¿Pero porque?

-¿Estás segura? ¿Crees que tú lo mereces más?- La voz del ente estaba más cerca de ella y Makoto trató de golpearlo con un relámpago negro pero luego no encontró nada provocando mucho más su ira.

-¡Por supuesto!- Makoto no se tentó el corazón y lanzó sus relámpagos en una sola dirección-¡Tus ilusiones jamás surtirán efecto! ¿Me oyes?- La furia de Imperia Júpiter no le hizo ver que ya no estaba en esa memoria de su pasado sino en una mucho más antigua. La castaña de inmediato notó que este lugar le era familiar.

-Este lugar lo recuerdo.- la mirada atónita de la castaña le hizo recorrer el lugar con mucho cuidado: una pequeña mesa con revistas desordenadas, un sofá desacomodado, algo de polvo en el lugar, la cocina totalmente limpia, estaba ahí después de tanto tiempo.

-Mi departamento.- Makoto continúo caminando y notando todo en orden e incluso fue capaz de tomar un marco donde veía una foto grupal de ella junto con las demás Sailor Scouts todas sonriendo y divirtiéndose como buenas amigas. Su odio parecía lentamente disminuir al verse a ellas misma sonreír, pasando su mano por su retrato.

Pero algo la había interrumpido, una leve voz que se escuchaba en el cuarto, Makoto sintió un nudo en la garganta al empezar a escuchar un llanto, temiendo que fuera una trampa o algo parecido.

-¿Qué sientes en realidad? ¿Lo recuerdas?- La voz del ente solo se hizo presente con brevedad y la emperatriz del relámpago oscuro abrió lentamente la puerta del cuarto y vio que nuevamente estaba ella misma, de rodillas y cubriendo su rostro entre la almohada, llorando lo que parecía un rio de tristeza.

-¿Por qué estoy llorando?- Makoto sentía una presión en el pecho que le hacía caminar más pesado, su bota metálica había destruido algo y su mirada se enfocó al suelo, al agacharse y recoger lo que había roto fue cuando su corazón sintió el frio abrazo del pasado. Aún con el poder que ella poseía y la conquista de su propia galaxia, la castaña sintió sorpresa y tapo su boca mirando el objeto destruido.

-El bento que hice.- La emperatriz tenía una voz entre cortada, su mano temblaba sujetando el bento completamente roto y la castaña vio su reflejo nuevamente. Podía sentir las lágrimas de su pasado inundar su presente todo poderoso.

-Aún sientes el dolor, el ardor de tu mejilla te delata.- Makoto al caminar más y escuchar al ente hablar, vio que en efecto, la Makoto del pasado tenía la mejilla muy roja, aquella bofetada por parte de Ami era tan dolorosa como un ataque de un enemigo poderoso. Imperia Júpiter estaba detrás de su pasado, mirándola llorar, no sabía qué hacer.

-No es real…es una ilusión lo sé.- Makoto trató de mantener su convicción y fortaleza ante la situación.

-Soy una estúpida…no debí hacerlo…Ami perdóname por favor.- La Makoto del pasado estaba totalmente hundida en su tristeza, ella quería perdón, quería dejar de sentirse así y el llanto era su único amigo. Imperia trató de abrazarla y darle ánimos, sabía que no podía hacerlo pero quería intentarlo.

-Tu tristeza se transformó en ira, frustración y temor.- La memoria de la castaña desapareció ante sus ojos y nuevamente estaban en la cúpula, Makoto ya no mostraba fuerza como antes, estaba pensando mucho en lo que estaba viendo. Pero el ente, tan inoportuno como maquiavélico siguió hablando.

-Detrás de esa parafernalia de poder inconmensurable se encuentra el corazón de una adolescente lleno de desamor y consumida por la venganza.

-¡Silencio!- Makoto lanzó varios relámpagos negros con tanta furia en su corazón a donde fuera buscando a ese ser despreciable.

-Atrapada en algo que no es.- Esas palabras retumbaron con fuerza en la cúpula, los ojos esmeralda de Makoto de inmediato se volvieron cristalinos por sus lágrimas totalmente enfurecida, el peso de sus acciones del pasado la estaban atormentando de nuevo.

-¡Revélate!- Makoto lanzaba orbes de mayor impacto hacía los muros de cristal sin encontrar al ser espectral.

-Tus poderes podrán conquistar planetas y destruir ejércitos pero nunca calmaran tu dolor.- Makoto ya estaba harta y sentía detrás de ella al ente y se preparó para lanzar el relámpago más poderoso de todos, sin embargo su ataque lo detuvo de inmediato al notar que no era lo que ella esperaba…ni quería ver.

-¿Ami?- Makoto se paralizó al tener enfrente de ella a la peli azul con una expresión de frialdad, nada acostumbrado en ella, de pie e inmóvil sin decir una palabra.

-Ella es…la responsable de tú dolor, de tus penas, de tus tristezas y de tu falta de amor, pero no la odias ¿Qué lo que realmente piensas? ¿Qué piensas de ella?- El ente estaba detrás de Makoto, poniéndola aprueba, la castaña tenía el relámpago en sus manos pero no podía moverse sin dejar de ver a Ami o la ilusión de la peli azul con una mirada vacía y una presencia impropia de ella.

-¿Deseas matarla?- El ente le susurro a Makoto haciendo que la castaña sudara más, mirando a la ilusión de Ami y sentir como su relámpago en mano disminuía de poder.

-Ella no es real…ella no es real.- Makoto se negaba mirando sus manos temblar y su garganta cerrándose, la ilusión de Ami solo sonrió y se puso más cerca de la castaña para que asestara su ataque sin dudarlo.

-Pruébalo entonces…mátala.- El ente estaba muy adentro de la mente de la emperatriz, era la primera vez en tanto tiempo que estaba contra las cuerdas, el corazón de la castaña se movía muy rápido, su respiración también y su mente totalmente nublada, estaba acorralada. -No lo harás, sabes en lo más profundo de tu corazón que no la matarías.- El ente seguía hablando más y más mientras Makoto estaba negando con su cabeza todas las cosas que le decía, la tristeza se empezó a apoderar de ella a una velocidad alarmante.

-Acéptalo…tú como todos los que vinieron por la piedra quedarán aquí como un testimonio de su debilidad.- El ente no parecía medir sus palabras, no quería detenerse, estaba disfrutando el jugueteo que hacía sobre la emperatriz del Relámpago Negro.

-Basta…- Las lágrimas hicieron su aparición Makoto no estaba soportando todas esas palabras y más cuando en esa ilusión de Ami, veía todos sus recuerdos que tenían que ver con ella, sus memorias del pasado, las experiencias que tuvo con ella, las batallas que pelearon y aquella ves donde todo cambio para ellas en una explosión de pasión y lujuria. Terminando en una vorágine de sueños destruidos, ilusiones rotas y un desamor que la orillo a la soledad, no tenía salvación a ese punto y tenía miedo, miedo de volver a esa oscuridad interna…

No quería volver.

-¡Basta!-Explotando en un mar de emociones y con un grito tan desgarrador que podía partir el cielo, los relámpagos oscuros hicieron su aparición saliendo del cuerpo de la emperatriz con mucha fuerza e intensidad que estaban haciendo que la tierra retumbara con todo su poder, incluso cuarteando el piso cristalino así como las propias paredes de la cúpula. Makoto lanzó un relámpago al cielo destruyendo el techo de la cúpula y aniquilando todo a su paso para lograr llegar al cielo del planeta y retumbar con violencia desmedida.

-¡Ganimedes mira!- La caverna empezó a temblar con tanta fuerza sorprendiendo a los dos generales al ver el halo de luz que salía de lo más profundo del lugar. La azabache logro ver aquel relámpago mientras Ganimedes estaba como un espectador.

-Un relámpago negro.- Dijo con toda la calma del mundo el coloso de Ganimedes sintiendo el gran poder que llevaba ese relámpago, sin duda era uno de los más poderosos de la emperatriz, era un honor presenciarlo.

-La niebla se disipa.- Calisto notó que la muralla de neblina desapareció en su totalidad dejando todo libre.-Avances ahora que podemos.- Los dos generales fueron a toda prisa para auxiliar a su emperatriz de cualquier problema surgido.

Makoto estaba adentro de la cúpula respirando lentamente, había liberado una cantidad extraordinaria de poder jamás antes visto y la castaña se sentía muy cansada tratando de verse imponente y con mucha más fuerza.

-Tú no sabes quién soy, no sabes con quien lidiar.- Dijo Imperia Júpiter poniéndose de pie tambaleante y limpiándose las lágrimas. -Eres un ser despreciable que utiliza el pasado para lastimar…La única diferencia es que mi pasado me hizo fuerte, me hizo soportar lo peor, me hizo lo que soy ahora.- Makoto sintió como su poder volvía a estar a la normalidad y parecía que estaba más que lista a afrontar los retos y desafíos futuros.

-¡Yo soy Imperia Júpiter, emperatriz del Relámpago Negro! ¡Y nada ni nadie me detendrá!- La castaña lanzó otro relámpago para romper varios de los cristales en la pared para mostrar que aún no estaba derrotada y para su sorpresa, en la palma de sus manos tenía la piedra fantasma que brillaba con intensidad mientras Makoto finalmente podía decir que había vencido ya que no escuchaba al ente hablar o aparecer de nuevo… ¿Había ganado? Quizás.

-¿Emperatriz? ¿Todo bien?- Calisto y Ganimedes estaban en la puerta de la cúpula mirando a su emperatriz que respiraba agitadamente, Makoto no los volteó a ver para nada y solo se mantuvo erguida enfrente de ellos.

-Es tiempo de volver al palacio, hay cosas que hacer.- Makoto con sus orbes esmeraldas vio la gema sujetándola con mucha fuerza hasta perderse su mirada en el brillo de la gema y ahí vio él reflejo de Ami, la Ami que conocía muy bien. La que sonreía, la que era amable y honesta…de quien se enamoró ya hace tiempo

-Ami-

-Dame fuerzas…ángel de Mercurio.- En un susurro apacible, Makoto simplemente guardó la gema en un orbe eléctrico, el tono de sus ojos esmeralda iba desapareciendo hasta tornarse rojos nuevamente pero la herida en su corazón no podía ser reparada con sus poderes. La suplica de la castaña se podía expresar en todo sentido y cada señal era más fuerte que la anterior pero eso solo lo podía sustituir con la conquista de la tierra y después…lo descubriría por si misma.

-La tierra-

-¿Cómo has llegado aquí?- Ami estaba atónita al ver el arpa de Mercurio en su cama, brillando con una fuerte intensidad alumbrando el símbolo de Mercurio en la frente de la peli azul. Mientras Ami estaba perpleja, mirando el arpa, rodeándola para verla desde otro ángulo. La ojiazul acercó su mano para poder tocarla lentamente pero a escasos centímetros del instrumento se detuvo y retrocedió de nuevo.

-¿Acaso es alguna señal? ¿Prepararnos para lo que viene?- Ami se preguntaba uniendo pistas y cabos sueltos, la aparición de su antigua arpa le decía que esta situación había escalado a ser algo prioritario y en eso, Ami notó un comportamiento diferente en el arpa.

-Dejó de brillar.- Vio como el instrumento dejó de emitir esa luz azul y haciendo que la marca de Mercurio desapareciera de la frente de la antigua Sailor Scout de Mercurio. Al notar eso, volvió a acercar su mano al arpa y sin dudas logró tomarla con tranquilidad mientras se sentaba en la cama. La curiosidad le invadió y sus delicados dedos empezaban a hacer música. El arpa no había sido afectada por el tiempo, la melodía era tan dulce y melodiosa que Ami no dudo en tararear una canción acompañada por la armonía idílica del instrumento, la mente de Ami estaba mucho más relajada, ella de paz con simplemente mover las cuerdas del arpa.

Al cabo de unos minutos, Ami dejó de tocar sujetando con fuerza el instrumento, pasando su mano por el arpa sintiendo su textura, estaba teniendo un momento para ella misma ante la situación presentada.

-Aún tiene un sonido tranquilo.- Sonrió Ami sintiendo una paz interna, la cual no duraría mucho cuando un sonido en la puerta principal sonó, llamando su atención.

-¿Tocan?- Ami se paró de la cama sin soltar el arpa caminando lentamente para abrir y fue en ese instante donde el arpa, como si tuviera mente propia, le pararía en seco. Y una extraña imagen se le presentó a la peli azul mostrando a las Starlights del otro lado de la puerta. Ami no sabía cómo había visto eso y tratando de ver si esto no era una ilusión miró por la ventana de forma discreta y sin tratar de mover tan rápido la cortina y fue su sorpresa al ver a Seiya con Taiki y Yaten hablando, la peli azul se cayó de inmediato para no hacer ruido y ocultarse agachándose debajo de la ventana.

-¿Crees que esté?- Preguntó Taiki algo impaciente mientras Seiya hacia su intento de seguir tocando la puerta con una leve esperanza de encontrar a la peli azul.

-Es una posibilidad Taiki pero hay que seguir intentándolo.- Seiya simplemente no se iba a rendir como si nada y vio que la ventana tenía un pequeño espacio para ver el interior, Ami estaba muy nerviosa y preocupada ¿Cómo habían conseguido su dirección? Pero ella se enfocó en no hacer ruido alguno.

-Las Starlights.- Ami podía sentir la mirada de Seiya mirando por su hogar, temiendo que la fueran a encontrar de inmediato.

-¿Qué puede ver Seiya?- Preguntó Yaten igual desesperado mientras Seiya solo veía algunas cosas desordenadas pero nada fuera del otro mundo.

-Veo que Ami no ha llegado o que salió deprisa.- Seiya apartó su mirada de la ventana hablando con los demás mientras Ami lentamente se movía agachada hacía su habitación sin hacer ruido.

-Deberíamos quedarnos y esperarla, puede que nos ayude.- La peli azul escuchó esas palabras y al llegar a su cuarto tuvo que pensar que hacer ahora. Conocía que las Starlights no se detendrían hasta conseguir lo que quieren, tenía el arpa de Mercurio y su única salida estaba bloqueada.

-Serena tenía razón, si continua esto…es posible que las Starlights sepan más de lo que deberían.- Ami se mordía la uña pensando como escapar y solo había una forma en caso de que la puerta estuviera bloqueada por algo. La peli azul vio las escaleras de emergencias detrás del edificio y vio que daban a la otra calle, Ami sabía que no tenía otra opción más que salir por ahí corriendo el riesgo de que la fueran a escuchar.

-Tengo que hacerlo.- Cambiándose rápidamente y usando una camisa roja, un pantalón de mezclilla azul marino y unas botas cafés, la ojiazul con mucho cuidado sujetando el arpa de mercurio bajaba las escaleras de emergencia sin que nadie de sus vecinos la pudiera ver y evitando ser descubierta por las Starlights.

Tras bajar discretamente y estar del otro lado del edificio, Ami apretó el paso para salir a la calle y no ser vista, su departamento no era lugar seguro ahora.

-Seiya de alguna forma logro conseguir mi dirección, no sé si evitarlos sea una buena idea pero ante los eventos es mejor no ir por un tiempo, el problema es que no sé a dónde ir.- La peli azul caminaba como si nada en las calles sujetando el arpa. Esta vez tenía que tener la mente atenta a cualquier situación. Fue ahí donde se detuvo de golpe, una idea se la había ocurrido al ver un poste de luz con un afiche en él, lo tomó mirándolo con cuidado reflejando una sonrisa.

-Creo que ya sé a dónde.- Ami emprendió rumbo, yendo contra corriente ante las personas, el lugar donde podía estar lo conocía a la perfección, solo esperaba que no hubiera cambiado demasiado.

Con Mina…

-¿Aún te duele Artemis?- Mina ya en su departamento, estaba acariciando a su felino amigo quien estaba tranquilo después del ataque recibido por las malignas del pasado.

-Solo un poco.- Dijo Artemis sintiendo la suavidad de las manos de la rubia con unos pequeños vendajes en sus patas.

-Igual a mí.- Mina quien tenía igual unas vendas estaba mirando hacía su mueble donde tenía un vaso de agua pero a diferencia de otras ocasiones, la rubia de Venus estaba callada, como si sus pensamientos estuvieran en otra galaxia.

-Has estado viendo ese vaso de agua por unos diez minutos ¿Pasa algo?- Artemis pudo notar el comportamiento extraño de Mina quien seguía mirando su vaso de agua y dejando de acariciar a Artemis.

-¿Qué crees que piense Ami en estos momentos?- La rubia tenía esa pregunta en la punta de la lengua desde que regresó a su casa ¿A dónde había ido? ¿Por qué tenía tanta prisa? No sabía porque ese cambio de actitud repentina.

-Considerando la situación, no ha de saber mucho de la situación en la que nos encontramos y con Luna y Hotaru investigando, lo mejor que podemos hacer estar al pendiente de cualquier amenaza.- El minino blanco trató de hacer que Mina dejara de pensar en eso de una forma sutil.

-Esto no me gusta.- Minako se levantó para darle un trago a su agua sin dejar de pensar detenidamente eso.

-Ni a mí pero por ahora debemos descansar.- El gato empezó a ver que Mina caminaba lentamente de un lado para otro sujetando el vaso, lo cual lo estaba medianamente desesperando. -Deja de ver ese vaso Mina.

-Tiene que haber una manera de poder hacer algo, no me gusta estar así. Ami parecía estar apurada, quizás pueda descubrir algo.- Mina con el foco prendido fue a su cuarto dejando a Artemis curioso. La rubia con una sonrisa de oreja a oreja abrió su armario y entre tanto buscar pudo encontrarlo, estaba intacto.

-Buenos tiempos pasamos.- Mina sacó el conjunto que tanto había conservado por años, la falta azul con detalle rojos, los guantes blancos con amarillo, el traje parecido a Sailor Moon en detalles rojos y azules y la máscara. La rubia no dejo de admirarlo con una sonrisa.

-¿Aun lo conservas?- Artemis, quien estaba detrás de ella pudo ver que Mina tenía el antiguo traje de Sailor V, la rubia no volteó a verlo siguiendo viendo su antiguo traje.

-Como algo nostálgico Artemis.- La ojiazul no despegó para nada la vista del traje de Sailor V, Artemis solo arqueo su ceja preguntándose qué pensaba la rubia mientras Mina estaba uniendo sus propias ideas. Quizás las Starlights intentarían espiar a cada una o investigarlas más a fondo, así que ¿Por qué no hacerles una jugada propia? Quien sabe…A lo mejor Mina podía hacer algo a su manera.

Más tarde…

-¿Puedo ayudarla?- En el templo Hikawa, Koji estaba atendiendo a una persona que había llegado al templo buscando a la sacerdotisa. Para algo urgente- Oh, claro que sí, solo deme un minuto.

El azabache se adentró al templo buscando a su maestra y en cada rincón del lugar, solo esperaba que no se hubiera ido de nuevo.

-Hino-San ¿Dónde está?- Gritó Koji buscándola por segunda vez en todo el Dojo hasta que escucho unos murmullos y unas cajas moviéndose por el almacén.

-Aquí Koji.- Rei estaba arriba de una escalera acomodando y desacomodando todo lo que encontraba, inevitablemente limpiando por la cantidad de polvo mientras Koji se acercaba poniéndose detrás de ella -Solo estoy bajando unas cosas ¿Qué pasa?- Pregunto Rei tirando unas cosas fuera de las cajas y bajando la que le importaba.

-Hay una mujer que pregunta por usted.- El joven muchacho dio el recado y Rei se limpiaba la frente y el cabello de tanto polvo que tenía. A lado del joven alumno la azabache fue a las afueras para recibir y atender a esa mujer que había pedido verla, finalmente otro cliente para ella.

-Bienvenida… ¿Ami?- Cuando Rei saludó, se quedó paralizada y no era para menos su sorpresa.

-Hola Rei.- Ami estaba saludando nuevamente a la azabache con una mochila detrás de ella, una que había comprado de rápida acción, cosa que Rei notó de inmediato, esto era nuevo y debía ser comentado.

-Koji ¿Puedes limpiar la parte este del templo por favor?- La antigua Sailor Scout de Marte parecía algo alterada y el joven pudo notarlo de inmediato.

-Si Hino-San.- Dijo con tranquilidad viendo de reojo a Ami y la mochila que tenía en su espalda, el muchacho no entendía porque el cambio de actitud de su maestra, debía ser algo serio para que ella aceptara sin pedir nada de los datos de las personas que venían. Mientras Ami y Rei al ver que Koji estaba más lejos de ellas decidieron tocar el tema, había mucho que hablar.

Luego…

-Así que es eso, las Starlight llegaron a tu departamento. No se detendrán en buscar la verdad.- Sentadas en una banca donde uno de los arboles les daba sombras para protegerlas del calor, Rei reacciono de forma seria ante lo dicho por Ami, sin duda un movimiento arriesgado por parte de las Starlights.

-Lo sé pero no es todo Rei, cuando volví a casa, me encontré esto encima de mi cama.- Ami de su mochila sacó el arpa de Mercurio dejando más atónita a Rei, esto era mucho más que simples señales.

-¿El arpa de Mercurio? ¿Cómo es posible eso?- Pregunto la azabache mientras Ami ponía el arpa en sus manos sin dejar de ver el instrumento.

-Yo tampoco lo sé, por un momento brillaba, como si quisiera decirme algo pero cuando Seiya y los demás llegaron dejo de hacerlo.- La ojiazul aunque no tocaba el arpa, podía sentir la serenidad y la calma del instrumento que aliviaba mucho su cuerpo y alma.

-Ya veo, esto se está volviendo complicado.- Rei mordía su uña pensando en tantos escenarios posibles, si ya habían visitado a Ami y a Serena, era probable que llegarían al templo.

-Y creo que me estarán esperando y me preguntaba…- Ami cambio el tono de su voz atrayendo la atención de la sacerdotisa.

-¿Podría pasar la noche aquí? Te ayudare en lo que sea Rei.- La petición de la peli azul era acertada a los oídos de Rei, la insistencia de las Starlight era incomoda, únicamente tomando el hombro de Ami, Rei sonrió.

-No tienes que decir eso Ami. Tú eres bienvenida las veces que sean necesarias.- Las hojas del árbol se movían con gracia gracias al viento creando una brisa relajante, las dos mujeres se levantaron de la banca caminando hacia el interior del Dojo.

-Además, eso es lo que hacen las amigas ¿verdad?- Rei tenía mucho que contar y Ami mucho que escuchar, las dos se sonrieron mutuamente caminando y Ami mirando todo a su alrededor.

-¿Cómo han estado las cosas en el templo?- Ami podía observar una gran remodelación en el templo mientras Rei sonreía disfrutando la brisa en el viento.

-Han estado tranquilas durante este tiempo, he podido hacer una expansión por aquí. Han llegado muchas personas y sinceramente no me quejo, aunque es mucho trabajo ya que en la mayoría de las veces estoy sola.- Las bancas renovadas, nuevo piso de madera en el Dojo, la pintura, la estructura en sí había crecido, todo un gran esfuerzo por parte de ella. Ya adentró, Ami podía ver los cambios su interior pero le sorprendía que solo Rei hubiera hecho ese esfuerzo. Rei detuvo su paso para ver por una ventana el esfuerzo de su joven alumno que limpiaba con toda la tranquilidad el mundo y Ami también se detuvo a verlo.

-Koji es un buen muchacho Ami, no le importa pasar el fin de sema aquí para ayudarme, si no fuera por él quizás estaría enloqueciendo.- La azabache agradecía tenerlo cerca para no solo que lo ayudara con el templo, sino por tener compañía.

-Eso puedo ver, es un muchacho cortés y educado.- Destaco la peli azul esas características en el muchacho mientras Rei no dejaba de verlo, era alguien bondadoso a esa edad, estaba orgullosa de él.

-¿Y dime? ¿Cómo es la vida de policía? ¿Emocionante al menos?- Rei retomó su camino junto con Ami para llevarla por los pasillos en dirección a su cuarto temporal. Ami suspiro.

-No, la verdad es que es muy pesado. Haces muchas rondas todo el día e incluso en la noche, llenas papeles y pocas veces pasa un crimen, usualmente son infracciones de tránsito pero cuando llega a pasar un crimen, tenemos que estar al pendiente.- Una vida en la fuerza policiaca no estaba en los planes de Ami pero al ver cómo era eso sintió una gran responsabilidad en ayudar a las personas pero también recordando esos días sin poder dormir o comer apropiadamente.

-Puedo verlo, se ve que no descansas.- Enfatizo Rei el pensamiento de Ami mientras ella reía de forma discreta.

-Algunas cosas tienen que sacrificarse en orden de mantener la ley, incluso el buen dormir.- Dijo la peli azul como una broma, ambas mujeres llegaron a la habitación de invitados y sí que era grande comparado a las demás, así se pusieron a platicar más sobre sus vidas sentándose en dos sillas de madera.

-¿Así dejaste la beca a un lado?- Rei tenía que hacer esa pregunta, Ami se quedó pensando mucho en aquella decisión dejando a Rei con mucha curiosidad.

-Pasé la universidad aquí, alejada de la capital. Busque hacer una vida diferente.- La seriedad y la tristeza se apoderaban de Ami nuevamente. La peli azul recordó todo lo que tuvo que hacer, incluso mover mar y tierra para reorganizar su vida.

-Como todas, te entiendo Ami.-Rei desvió la mirada, ella también mantenía viejos fantasma que hasta la fecha la seguían pero podía mantenerlos a raya lo más que podía, era difícil. -¿Crees que podremos resolver esto?-

-Todo depende de lo que Luna y Hotaru logren descubrir, sin nuestros poderes no podíamos durar dos minutos.- Ami fue realista a la situación actual y más con la aparición del arpa de Mercurio.

-Lo sé.- Rei apretó el puño con fuerza y levanto su mirada de nuevo para ver a Ami.-

-Yo…lamento lo de esta mañana Rei.- A ambas no se les olvidaba lo ocurrido en la mañana, las dos antiguas Sailor Scouts querían discutirlo y hablarlo detenidamente pero el tiempo no les permitía y ahora era el momento.

-Ami…

-Hino-Sama, la comida está servida.- Antes de que la azabache pudiera hablar, Koji tocó la puerta para dar aviso y esto tomo por sorpresa a Rei quien abrió la puerta y ver al joven con una sonrisa.

-¿Koji? Pero no tenías que hacerlo…

-Lo sé pero quería ayudar y como vi que estaba tardando fui al mercado por la comida, no tiene que preocuparse.- Rei al escuchar las palabras de su joven alumno, revisó su reloj y vio que ambas se habían hablado por un buen rato pero aun así no esperaba ese acto de Koji.

-En un momento vamos.- Dijo Rei acariciando la cabeza de Koji mientras él hacía una leve reverencia en señal de respeto para ir a la cocina.

-Quizás debamos continuar esta conversación más adelante Ami.- La azabache no volteó a ver a Ami quedándose pensativa mientras la ojiazul podía notar que Rei estaba muy distraída cada vez que Koji le hablada.

-Lo entiendo Rei, no te preocupes.- Dijo Ami con una sonrisa, ella también quería saber que más le podía decir el arpa de mercurio y a lo mejor descifrar más sobre el asunto de Imperia.

Rei esperaría a que Ami estuviera lista para comer y cerró su puerta al salir, la azabache suspiró sin saber que pensar ahora, sin saber que palabras podría decir pero por el momento tenía que guardar sus dudas hasta en otro momento. Rei lentamente caminó hacía donde estaba Koji pensando si realmente estaban preparada para lo que venía.

"-Nuestras vidas en cinco años han sido diferentes. Pero a todas nos persigue un ente-"

"Los fantasmas del pasado"

-Departamento de Serena-

-¿Papá? ¿Por qué mamá no ha tocado su comida?- Las cosas en el centro de la ciudad eran más intensas y caóticas los sábados por todas las actividades y diversiones que habría en el lugar pero la pequeña Rini estaba preocupada por ver a su madre sin siquiera probar algo de su plato. Darién pudo ver que Serena estaba mirando su comida sin hacer un movimiento.

-Debe estar pensando en algo para hacer el domingo cielo, no te preocupes.- Darién como buen padre amoroso acaricio la cabeza de su pequeña niña para no preocuparla. -¿Serena?- Darién tocó el hombro de la rubia para hacerla entrar en si que incluso movió un poco su tenedor.

-Lo siento amor, es solo un asunto de trabajo.- Decía Serena riendo de forma nerviosa mirando a su pequeña hija con cara de curiosidad. -No te preocupes Rini, si quieres podemos salir mañana al parque y a comer unos helados ¿Les parece bien?- Serena le sonreía con ternura a Rini comiendo un poco de su plato para no preocuparlos más.

-¡Sí, quiero helado!- Decía la pequeña pelirrosa feliz por la promesa de un helado o dos o tres, dependiendo de la situación.

-Nada más terminaré tu comida hija.- Darién le limpiaba la boca a su hija mientras Rini solo asentía portándose muy bien. Sin embargo, la rubia seguía inmersa en sus pensamientos, preocupada por lo que Luna pudiera encontrar, solo esperaba una respuesta.

"¿Cómo le estará yendo a Luna? Ojala pudiera saber más, ver a que nos enfrentamos…si ojala pudiera…"

El sonido del teléfono sacó a Serena de su mente y sin decir mucho se levantó para ir a contestarlo en la cocina, Darién solo estaría al pendiente de lo que fuera a escuchar de la llamada.

-¿Bueno?- Serena al descolgar el teléfono no pudo escuchar nada del otro lado, preocupándole por un instante hasta que una voz hizo lo que pocas veces podía pasar…dejar a Serena en silencio total.

-Princesa…soy yo-

-El palacio del Milenio de Plata-

-Nada tampoco en este libro y faltan muchos más por leer ¿Pudiste encontrar algo Hotaru?- Las cosas en el palacio real iban muy lentas, considerando la gran cantidad de libros y pergaminos que tenía el registro de toda la historia del reino y de las victorias de las Sailor Scouts. Luna había leído una gran pila de libros y pergaminos sin ningún resultado en encontrar algo de Imperia.

-No, no hay información acerca de este ente, debería buscar en otra parte.-Mientras Hotaru también había de terminado de leer otro libro sin éxito alguno y decidió sacar más textos antiguos para ver si en esos existían las respuestas.

-Es mucho trabajo para solo dos personas pero en lo que llevamos leído no encontramos nada.- Luna sentía la carga de trabajo intensa pero era lo que podían hacer por el momento, Hotaru tenía una pequeña dificultad en algunos libros y pergaminos.

-Hay libros que ni siquiera pueden leerse debido al tiempo.- Dijo Sailor Saturn tratando de encontrar la mención de Imperia pero nada, parecía que estarían más de una noche de investigación y el tiempo era su aliado por ahora.

-Setsuna-san siempre ha dicho que la paciencia es una de las mayores virtudes, así que debemos confiar mucho en eso.- Hotaru podía leer otro libro más con paciencia pero en un modo de lectura rápida, Luna miró de reojo a la chica sintiéndose feliz por dentro.

-Veo que Setsuna te ha guiado muy bien Hotaru en este lapso de tiempo.- Luna cerraba otro libro para investigar un pergamino más, encantada por la madurez de Hotaru bajo la tutela de Setsuna -Además te has convertido en una mujer hermosa.

-Muchas gracias Luna-san. Setsuna-san me ha mostrado el mundo con unos ojos diferentes a los míos, un nuevo mundo.- Hotaru le regalo una sonrisa, recordando mucho las enseñanzas de su mentora, no solo como una Sailor Scout sino como una joven de su edad, una vida plena por vivir. -Ahora es mi responsabilidad responder por mi mentora en esto, no pienso retroceder.

-Estamos de acuerdo, yo iré a ver en este lado a ver si encuentro algo.- Luna había terminado de leer y vio que faltaban unos libros y pergaminos de la zona de archivos del reino, la gata se separó de Hotaru quien avanzo por un corredor vacío inspeccionándolo, el silencio era algo molesto pero la joven tarareaba una canción para no sentir tanta penumbra en el ambiente.

-Tantos libros que guardan sabiduría antigua, silenciados por el tiempo pero jamás ignorados.- Hotaru notó que muchos de los libros tenían la pasta ya desgastada, paginas arrugaras y literalmente ilegibles las letras pero entre todos los libros había uno que estaba en perfectas condiciones de pasta negra de cuero sin nombre alguno. Hotaru repasaba el libro encontrando información de la estructura de todo el reino pero al momento de llegar al final, vio algo extraño.

-Falta una página.- Hotaru pasó su mano sobre las partes de la hoja que fue arrancada como si nada, parecía que alguien estaba ocultando un secreto o algo estaba mal escrito. -Fue arrancada hace mucho tiempo y dudo encontrar la hoja faltante.

-Un momento.- De la nada, su frente tenía el símbolo de Saturno, brillando de forma tenue y como si fuera un capricho del tiempo lentamente la hoja estaba reapareciendo hasta quedar en un mejor estado y en un idioma muy antiguo. La joven azabache se quedó sorprendida sin querer llamar la atención de Luna que seguía concentrada.

-La hoja es de otro material y la tinta igual, el idioma es algo incomprensible.- El brillo de su símbolo brillaba más con fuerza, Hotaru vio como las palabras de aquel idioma desparecían poco a poco pero dejando solo una palabra que parecía inmune al brillo de Saturno. La joven pudo ver que solo quedaba esa palabra, le parecía sospechosa pero lo que estaba a punto de presenciar, cambiaría su forma de ver las cosas y las llevaría a otro nivel.

Dione

El libro se cerró de inmediato y expulso un gran poder en una luz morada que alumbraba toda la cámara de los archivos, Luna podía sentir que el suelo estaba moviéndose y Hotaru sentía su cuerpo paralizado, la palabra Dione brillaba con más fuerza y esa luz cubría más a la joven Sailor Saturn.

-¡Qué sucede!- Hotaru trató de dispersar la luz usando su guadaña pero estaba totalmente paralizada y su arma también empezó a brillar, la joven intentó hablar pero su voz había sido callada y la señal de Saturno en su frente brillaba con más fuerza.

-¡Hotaru!- Luna al ver la situación trato de intervenir pero la luz creo un gran destello que alumbrada la cámara de los archivos y dejando a Luna con algo de ceguera temporal. Después de que la luz desapareciera, todo volvía a la normalidad, el libro había desaparecido sin dejar huella alguna de su existencia pero Luna al recuperar su vista e investigar lo sucedido, solo se quedó en silencio y sorprendida…Hotaru había desaparecido y las cosas habían empeorado.

-Palacio de Imperia Júpiter-

La situación en el palacio de Imperia Júpiter estaba en total calma, Eteros y Aquila, la guardia real de la emperatriz y los guerreros más poderosos del imperio resguardaban el poder de Sailor Plutón con disciplina. Ambos pudieron sentir la llegada de un relámpago que eventualmente caería con fuerza en el lugar en el centro del palacio creando una onda de poder: La emperatriz había regresado.

Del relámpago negro se pudo observar a Makoto en una pose que expresaba intimidación y poder sujetando con su guantelete la piedra fantasma, a su lado los dos generales, el herrero y la vidente como si nada, la misión se había cumplido.

-Bienvenida emperatriz ¿Su búsqueda fue exitosa?- Aquila hizo una reverencia junto con su compañero, interesado en saber sobre los deseos de su emperatriz. Makoto dio la orden para que se levantara sus dos guardianes y como si nada, mostrando la piedra fantasma, que podía sentirse un gran poder en su interior.

-En efecto Aquila.- La castaña miró alrededor de su sala del trono pero luego sonrió mirando de nuevo a sus dos guardianes. -Veo que estuvieron ocupados.

Toda la sala del trono estaba llena de cadáveres, de soldados de células rebeldes que intentaron tomar el corazón del imperio al saber que la emperatriz estaba fuera. Decapitados, desmembrados, ensangrentados y electrocutados, con mucha sangre en el lugar y armas destruidas pero los únicos que estaban de pie eran los guardianes de Imperia Júpiter que no parecían cansados ni que hubieran hecho un esfuerzo enorme, incluso tenían sus armas limpias sin sangre alguna. Makoto estaba impresionada por la labor de sus dos más poderosos guerreros que hizo aparecer varios relámpagos para destruir todos los cadáveres como si nada hubiera pasado, la sangre solo era el único detalle pero eso lo harían otras personas a cargo de la higiene del palacio.

-¿Tienen preparado todo?- Preguntó Imperia Júpiter caminando hacía sus guerreros más extraordinarios.

-Sí, Eteros se encargó de los preparativos.- Aquila asintió con mucha disciplina mientras Eteros escuchaba con mucha atención, Makoto estaba más que contenta al ver que todo estaba marchando según sus planes, omitiendo su encuentro contra aquel Ente en la cueva.

-Excelente, quiero a Ío y a Europa en la cámara del ala oeste, ha llegado el momento de revertir la energía vinculada. Y finalmente terminar con lo que empecé.- Makoto estaba ansiando cada minutos de este glorioso momento, la castaña no dejaba de sujetar la piedra fantasma, sus generales estarían más que listos, solo faltaba un ingrediente más a su clave para retomar, en sus propios pensamientos, de tomar el trono de Serena y destruir a sus antiguas amigas.

-Ubicación desconocida-

Los confines del espacio son misteriosos, las estrellas alumbran el extenso universo con su luz, los asteroides seguían orbitando, esperando que algo los saquen de su zona de gravedad para salir disparado y los cuerpos celestes dejando un halo de misterios para los científicos.

Sin embargo, alejado del sistema interior y del calor del sol, las cosas iban a ponerse más intensas. En un ambiente desolado y helado, con el planeta de los anillos contemplando el paisaje, se encontraba una joven azabache envuelta en un halo de luz purpura, proporcionada por el símbolo de Saturno en su frente, sosteniéndose de su báculo para no perder equilibrio. Tomoe Hotaru lentamente se levantaba, reaccionando con cautela al darse cuenta que ya no estaba en el planeta tierra.

-¿Dónde estoy?- Fueron las palabras de Hotaru al ver el entorno, la gravedad del planeta le estaba afectando y de no ser por su poder estaría en serios problemas. La azabache comenzó a caminar y sentir el viento frío de la atmosfera del lugar que vio en qué tipo de suelo estaba.

-Suelo rocoso y algo de hielo, pero son más resistentes que los de la tierra.- Hotaru tocó el suelo sorprendida, era un ambiente extraño para ella mientras recordaba lo que había pasado para ser traída aquí, el volver si sería un reto.

-Debo descubrir que me trajo en este lugar inhóspito pero por alguna razón el ambiente es algo familiar y… ¡Pero qué es esto!- Hotaru dio de inmediato un paso en falso y vio que estuvo a nada de caer a la nada del espacio, Sailor Saturn retrocedió al ver la infinidad del cosmos.

-Estoy en un borde pero esto es… ¡Las estrellas!- También la azabache notó que las estrellas estaban moviéndose a un ritmo acelerados y el ambiente era más frío y hostil que estaba empujando a Hotaru hacía el borde. Luchando por su vida en este ambiente, la Sailor Scout buscó avanzar contra el ambiente para descifrar la verdad.

-Debo estar en una parte de las fronteras del sistema sola pero no puedo…el viento es demasiado fuerte- Hotaru estaba muy concentrada en mantenerse de pie que no pudo ver que detrás de ella la infinidad del espacio estaba creando diversas estrellas negras y moradas, brillando con intensidad que provocaron que la guadaña de Hotaru brillará con toda su fuerza.

-La hoz está brillando ¿Qué significa esto?- Las preocupaciones de Hotaru serían más notorias al sentir que la tierra se estaba moviendo con violencia, la guadaña brillaba hasta incluso temblar en las manos de Hotaru, las estrellas enigmáticas continuaban brillando y el borde cósmico volvía a actuar, construyendo algo a las espaldas de la joven Sailor Scout.

-¿Un terremoto? No…parece otra cosa.- Hotaru volteó de inmediato viendo las estrellas negras y purpuras brillar y el movimiento del suelo rocoso empezó a erigirse gracias al gran poder de las estrellas, las rocas comenzaron a solidificarse y a transformarse en un material más resistente que el titanio en un tono purpura pero también las estrellas negras decoraban el castillo, el universo era testigo ante tal obra y Hotaru pudo sentir que el palacio recién construido compartía algo de similitud.

-Un momento, la energía que rodea este castillo es igual a la mía. Significa que…

Los estandartes del palacio, que sobrepasaban al edificio más grande de todo Japón, alumbraban el símbolo de Saturno y a su alrededor aparecían diversos hoyos negros que para la sorpresa de la joven no la absorbían. El piso donde estaba parada ya no era rocoso sino ya estaba tapizado de puro diamante, tan duro como el mismo diamante puro como elegante del diamante refinado. El castillo le daba la bienvenida a Hotaru.

-Estoy en Titán.- Sailor Saturn estaba asombrada, el símbolo de Saturno en su frente brillaba con intensidad y eso permitió que la puerta del castillo se abriera, dándole la bienvenida a Hotaru para entrar, la azabache de su báculo sacó la gema aqua de Neptuno para ponerla en su mano y con seguridad entraba al palacio de Plutón estaba más que seguridad que encontraría lo que tanto le pedía Setsuna, ahora dependía de ella y descubrir los secretos del palacio de Saturno…por el bien del Milenio de Plata.

-La tierra, 22:31 pm-

El tiempo había pasado, ya eran altas horas de la noche y para las antiguas Sailor Scouts las cosas estaban tranquilas, dejando pasar la preocupación y la angustia por un ambiente más tranquilo incluso en el centro de la ciudad.

Mientras tanto en el templo Hikawa, las cosas estaban también en un punto de calma y paz alumbrado todo el tiempo por la luna, se encontraba Ami mirando hacia el cielo, perdida en sus pensamientos, recargada en el pasamano ignorando todo el ambiente a su alrededor. La puerta de la entrada principal abrió pero aun así la peli azul no volteó a ver mientras seguía viendo a la luna.

-Koji finalmente se durmió, fue un día muy agitado hoy.- Rei se puso a lado de Ami sujetando algo de té que ponía del otro lado para no incomodar a Ami, la azabache sonrió mirando también el astro que era adornado en su alrededor por las estrellas.

-¿Hermosa no lo crees?

-Sin duda.- Respondió Ami con una sonrisa discreta, Rei bebía de su té con tranquilidad pero tenía muchas dudas y Ami era una de esas personas que era un laberinto total a la hora de hablar con ella de asuntos delicados.

-Yo solo quería huir Rei.- Ami sentía que sus manos temblaban, cerrándolos para evitar arañar la madera del pasamanos pero su rostro expresaba impotencia y confusión. La azabache notó también que el cuerpo de la peli azul temblaba y no precisamente por el frío.

-No sabía cómo reaccionar cuando nos vimos esta mañana. Estaba en un mar de dudas que solo pude correr y esperar a que todo se desvaneciera.- La ojiazul sentía la presión de sus actos encima de su cuerpo, tratando de huir de ellos a como fuera, no importaba como, en cinco años la bola de nieve que tanto había esquivado la había alcanzado para golpearla con fuerza.

-Sailor Mercury no quería dejarme en paz.- Las visiones reciente de Sailor Mercury habían que Ami quisiera gritar que la dejara en paz, no podía despegarse de ella por más que quisiera, se odiaba a su misma verse así.

-Pero que es algo que no puedo separar.- El sentimiento le estaba ganando a la peli azul, queriendo soltar todas sus emociones hasta que no hubiera nada en su corazón. Rei le pasó el té que tenía para que pudiera destensar el cuerpo y poder relajarse, Ami con amabilidad aceptó y bebió la mitad de la taza, expresarse de esa forma le ayudaría a estar en paz, aunque fuera relativa.

-Entiendo lo que dices Ami.- Ahora era turno de Rei, siendo más mesurada en sus emociones, jugando con sus pulgares mirando hacía la luna. -Mi pasado como Sailor Mars me estuvo buscando por un tiempo.- Rei sentía la sombra de Sailor Mars muy asfixiante después de lo ocurrido en la capital, tratando de llevar una vida diferente, una más simple pero con la constante presencia de la Sailor Scout que no la dejaba avanzar.

-Llegue al punto en el que quería encerrarme en mi cuarto y no ver a nadie, aislarme de todos y no querer saber nada.- La azabache recordó un momento donde ella se había encerrado en su habitación, desesperada por ver a Sailor Mars desaparecer de su vida, rompiendo todo y entrando en una crisis, no salió en dos semanas de su hogar y a penas comía algo, era una pesadilla hecho realidad.

-Pero luego recuerdo una cosa.- Rei movió la cabeza para evitar volver a entrar en esa crisis que solo trajo desastres en su vida, Ami veía como su amiga también luchaba contra sus fantasmas.

-Nosotras, forjamos nuestro futuro y hay decisiones que debemos hacer en pro de nuestros actos. Como Sailor Scouts vivimos lo mejor y lo peor del universo, finalmente llegamos a una prueba que parecía imposible.- Rei recordaba su pelea contra Dark Júpiter, una de las peleas más desafiantes de su vida, tanto física como mentalmente, en aquel momento, Rei quería despertar de esa pesadilla pero la realidad se había impuesto.

-Rendirme no era la opción y a pesar del dolor que sentí aquel día, no podía quebrarme.- Rei comenzó a llorar pero con el sentimiento de enojo y remordimiento, buscando la verdadera fortaleza para afrontar el recuerdo de hace cinco años.

-No podía dejarme que me derrotara la tristeza y la culpa.- La reacción emocional de Rei inconscientemente estaba "alimentando" al arco de Marte que estaba oculto de la vista de los curiosos, alumbrado su escondite con un fuego simbólico.

-Pudo ser de otra manera Ami, ojala lo hubiera visto antes.- Rei golpeo el pasamanos con fuerza liberando parte de la presión y de las emociones que ocultaba haciendo que brillara el arco de Marte y alumbrara el símbolo del planeta rojo, que no solo aparecía en el arma sino en otro lugar que Rei desconocía por el momento.

-Lo que quiero decir es que yo debí disculparme contigo por lo que te dije hace tiempo, estaba tan molesta y saber que había perdido a una amiga me dejaba con mucha culpa que no pude canalizar mi odio.- Emocionalmente, Rei se estaba quebrando, el tiempo en el que se había mantenido fuerte estaba derrumbándose poco a poco, Ami sintió la angustia de su amiga, no podía dejarla así.

-Siento haberte dicho esas cosas terribles.- Rei seguía en llanto y fue ahí donde la peli azul abrazó a su amiga con todas sus fuerzas, la azabache estaba arrepentida de todo lo que le había dicho, de no poder actuar como era debido, de ser insensible con la situación de Ami pero la peli azul estaba calmando el llanto y la agonía de su amiga. Reí la abrazaba con mucho más fuerza, no quería soltarla para nada.

-No digas más Rei, la que debería disculparse soy yo...lo siento.- Ami con su voz dulce buscó tranquilizar a su amiga, el primer paso era reconocer los errores del pasado, incluso si somos muy orgullosos para afrontarlo, después vendría la reconciliación, un proceso lento pero al menos curaba el corazón y las heridas el pasado.

-No fue culpa tuya Ami, ni de Makoto…No fue tu culpa-

-Departamento de Serena-

-¿Serena?- Mientras en el centro de la ciudad, cuando Rini estaba durmiendo con mucha tranquilidad abrazando su muñeco de peluche, Darían vio a Serena de pie mirando por la ventana completamente concentrada

-No puedo ni siquiera pensar en dormir Darién, quiero hacer algo, quiero en verdad saber lo que pasa.- Serena mordió su labio inferior, agobiada por la impotencia de la situación, Darién la tomó de los hombros dándole un masaje para hacerla descansar aunque esa de la tensión.

-Recuerda que Las Starlights no se detendrán en conseguir lo que quieren, sus intenciones aunque son buenas, no sabemos que intentaran después.- Serena sentía un alivio el masaje que Darién le estaba dando.

-Escucha Serena, tienes que descansar. En estos momentos Luna y Hotaru hacen lo que pueden.- El azabache trataba de convencer a su esposa de descansar y dejar todo en manos de ellas pero no era suficiente para ella.

-No es solo por mi Darién. Quiero que el futuro sea un lugar seguro para Rini, para la tierra pero esa amenaza que puede llegar puede derrumbar el sueño que tengo para ella.- Serena no quería pensar en la amenaza como tal, ella quería que su hija y seres queridos estuvieran a salvo y después de lo ocurrido no quería ver más llanto o tristeza.

-Ojala…el futuro sea brillante para todos.-

Continuara...

Antepenúltimo capitulo