Hola Lectores. Los últimos días de Octubre no se me escapan para darle el penultimo capitulo de Relampago Negro y se preguntaran ¿Cómo? ¿Va a terminar? ¡Pero no se ha llegado a nada! Pero les digo queridos lectores que hay una sorpresa para el capitulo final el cual sera el más largo de todos los escritos y que traerá una gran sorpresa al final, pero por el momento, muchas gracias por los reviews y no liberar las antorchas, ahora vamos a darle.
En el capitulo anterior: Las Starlight están en la busqueda de más información, está vez yendo por Ami Mizuno que tuvo que huir de su departamento para ir con Rei, Serena siente mucha impotencia de no poder ayudar y Hotaru se encuentra con más información de su vida como Princesa de Saturno. Makoto superó sus miedos para conseguir la piedra fantasma y el ritual se pondrá en marcha...
Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.
Relámpago Oscuro
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Capítulo 29: A unos pasos...
-Palacio de Imperia Júpiter-
-Europa ya está aquí emperatriz, Ío llegara en dos minutos.- En una cámara especial del palacio, el fiel guardián de la emperatriz, el enigmático Aquila, estaba hablando con la toda poderosa emperatriz quien no dejaba de ver la piedra fantasma. Tan majestuosa tanto física como en términos de poder.
-Perfecto, no podemos esperar más. Ayuda a Eteros y tráiganme el poder de Sailor Plutón.-Decía Makoto con mucha seguridad en su persona, su guardia solo hizo una reverencia para abandonar la habitación dejando a la castaña mirando la piedra fantasma en sus pensamientos, en sus memorias y en su pasado.
-Es hora…La piedra fantasma solo podrá hacerlo y solo una vez.
-A cambio…he de renunciar a un recuerdo.
-De algo…o alguien.
-Y algo del líquido vital.- Makoto con el filo de su espada logró hacerse una herida en su mano manchándola de su sangre y tomando la piedra fantasma con toda su fuerza, la gema empezó a brillar en un tono grisáceo sorprendiendo a todo el planeta que veía el destello desde el centro del imperio hasta los lugares más lejanos.
-¡Ahora cumple mi petición!- Makoto levantó el puño con la gema y mirando recorrer su sangre como si nada, el deseo de Makoto era de proporciones enormes y simplemente quería un deseo para eliminar uno de sus recuerdos más dolorosos, una vez más sus ojos cambiaron de color reflejando sus esmeraldas, estás mostraban dolor y desamor…no lo podía olvidar.
Flashback.
Mucho antes de la declaración pública de Makoto y después de la victoria final de las Sailor Scouts, las cosas eran muy calmadas en la ciudad y en la vida de las chicas pero podían disfrutar de la paz que las rodeaba.
Makoto Kino caminaba en un día de viernes tarareando una canción mientras se dirigía a su clase de cocina avanzada, aunque no lo necesitaba, era para que fuera vista por algún restaurante ya sea nacional o internacional. Fue cuando al cruzar por el parque vio a lo lejos a cierta chica peli azul recargada en una de las rejas. Makoto podía reconocerla desde lejos y mirando por todos lados, esperando no ser vista por las chicas o por alguien conocido decidió ir con ella.
-Creo que es mi oportunidad.- La castaña suspiró y mantuvo una sonrisa, lentamente caminando hacía Ami, sus latidos eran más intensos y se estaba poniendo nerviosa, Ami no la había visto aún.
-Tranquila Makoto…tranquila, todo saldrá bien.- Se repetía a si misma a cada pasó que daba con tal de que no delatarse a sí misma, solo una barda de piedras las separaba hasta que Makoto supo en ese instante que no estaba sola.
-¿Qué dices Ami?- La castaña se detuvo en seco mientras escuchaba una voz masculina que le hizo mover sus pensamientos de inmediato, la ojiverde se puso detrás de uno de los arbustos más cercanos para no ser descubierta y mirando lo que en realidad pasaba.
La castaña vio que estaba Ami con una cara de sorpresa mientras enfrente de ella estaba Ryo, un buen amigo de las Sailor Scouts y un amigo muy cercano a Ami.
-Ryo ¿De qué estarán hablando?- Cuando Makoto se preguntaba sobre lo que sucedía ahí, notó que las demás chicas estaban a su lado escondidas por igual junto con Luna y Artemis, tomándola por sorpresa.
-¿Serena? ¿Chicas?- Makoto sabiendo que estaban todas espiando, habló en voz baja mientras Rei y Mina estaban muy concentradas mientras Serena le callaba la boca con un solo dedo haciendo una seña.
-¿Qué sucede?
-Míralo por ti misma.- Dijo Serena en voz baja mientras todas estaban de metiches, en eso vieron a Ryo aún más nervioso y a Ami completamente en silencio.
-¿Quieres ser mi novia?- La declaración tomo por sorpresa a Ami que hizo caer su portafolio de útiles y a Makoto completamente en silencio con la mirada abierta hasta donde más podía.
-¡Lo dijo!- Mina buscó expresar su felicidad pero Serena y Rei le lograron tapar la boca antes que pudiera decir más.
-Cállate Mina o nos descubrirá. – Protesto Rei sujetando a Mina y pedirle que guardara silencio mientras Serena y Luna miraban sorprendidas, admirando la expresión de Ami ante tal declaración.
-¿Novios?- La castaña no podía pensar en otra cosa, con su cuerpo paralizado que ni siquiera podía mover las hojas del arbusto.
-Es cierto, Makoto habías estado algo ocupada que no pudimos decírtelo.- Serena la volteó a ver para poder explicarle mientras Mina se reincorporaba con hojas en su cabello mirando a una Ami que no sabía que hacer o como responder ante esto.
-Últimamente Ryo ha estado viendo a Ami después de clases y Rei habló con él hace ¿Cuánto?- Serena le contaba los antecedentes a la castaña mientras le preguntaba la azabache en que momento habían empezado a frecuentarse más.
-Unas semanas antes de iniciar curso.- Dijo Rei sin despegar sus ojos de lo que pasaba, Ryo y Ami estaban hablando y haciendo juego de miradas pero sin algo en claro.
-Cállense, miren a Ami, no sabe que decir.- Mina tuvo que pedirles silencio a sus amigas con aun ramas en su cabello.- ¿Sera que por fin?- Se cuestionó la rubia de Venus emocionada por la respuesta mientras Makoto estaba en silencio.
-Ryo…me tomaste por sorpresa.- Mientras Ami estaba sonrojada, tratando de buscar las palabras ante la declaración de Lyon, se sentía completamente nerviosa. Makoto solo desvió la mirada, sin palabras ni sin ese ánimo que tuvo en el principio.
"Ami…"
-Si necesitas tiempo, lo entenderé.- Decía Ryo con toda amabilidad, no quería meter presión ante las decisiones de la peli azul mientras ella lo escuchaba atentamente.
-Es…muy dulce de tu parte Ryo. No sé si estoy lista para dar este salto.- Ami trataba de ser sincera pero por otro lado, sentía mariposas en el estómago y sorpresivamente tomó a Ryo de la mano, de igual forma el muchacho estaba nervioso pero optimista ante todo.
-Aunque…puede que tengamos tiempos para hablar ¿Me entiendes?- Ami fue tan dulce con esas palabras que le estaba dando alas a Ryo y ambos estuvieron tomados de las manos por un buen rato sin saber que estaban siendo vigilados por las demás chicas o Ami simplemente sabía que estaban ahí pero no quiso llamarles la atención.
-Entiendo Ami.- Ryo lentamente soltó la mano de la peli azul y tomó sus cosas que había dejado en el suelo mientras Ami hacía lo propio sin dejar de verse.
-Nos vemos al rato Ryo.- Ami se despidió de él con toda naturalidad sonriendo mientras empezaba a caminar hacia el cruce mientras él estaba feliz de que podría hacer una probabilidad. Ya en la esquina de la calle y de una manera discreta, las chicas fueron a donde estaba Ami quien esperaba a que se diera el siga. La peli azul solo sonrió volteando a verlas con una cara de curiosidad, todas excepto Makoto quien permanecía aun en shock pero mantenía un rostro tranquilo
-¿Y? ¿Qué pasó?- Preguntó Mina con mucha curiosidad mientras Ami se acomodaba su cabello sosteniendo con fuerza su portafolio.
-Eso es algo privado chicas.- La oji azul les respondió con mucha amabilidad dejando un silencio abrumador que ni los autos que iban pasando podían escucharse.
-¡Qué!- Fue lo único que dijeron todas al unísono con muchas dudas mientras Mako no dejó de mirar como Ami respondía con calma y llena de felicidad.
-Tengo que irme, tengo que hacer unas compras, nos vemos más tarde.- La luz verde para transeúntes estaba encendida y Ami se despidió de sus amigas dejando a las Sailor Scouts con muchas preguntas y comentando entre ellas misma.
-¿Qué creen que quiere decir?- De decía a si misma Rei analizando lo que había visto y oído.
-No es obvio Rei…ella quiere hablar con Ryo más en privado.- Mina le estaba respondiendo a la azabache como toda buena doctor corazón, aunque ella no tenía el éxito que esperaba con los chicos, mientras ellas hablaban Serena notó que Makoto estaba recargada en un poste de luz a brazos cruzados mirando a la peli azul alejarse.
-¿Makoto?- La rubia se acercó a ella con naturalidad viendo como la castaña perdía su mirada en Ami.
-¿Huh?- Fue lo único que respondió Makoto sin prestar atención al entorno dejando a Serena con mucha curiosidad.
-¿Estás bien?- Ante la pregunta de la futura princesa del Neo Milenio de Plata, la ojiverde volvió a estar en sí mirando a Serena que estaba muy cerca de ella.
-Claro Serena…solo, estoy sorprendida.- Decía Makoto con mucha sorpresa sin duda, sin dejar de ver a Ami hasta que se perdiera en el mar de gente.
-Lo sé, aunque ya lo sospechábamos pero queríamos ver qué pasaba ¿Te lo imaginaste? ¿Ami y Ryo? ¿Cómo novios?- Serena también veía como se alejaba la peli azul muy feliz por ella, sin entender lo que pasaba por la mente de Makoto.
-No…lo creí.-Solo se quedó ahí mirando, por un lado se sentía feliz de ver a su amiga feliz pero otra parte de su ser sentía soledad y deseo, tan ardiente como el mismo fuego, uno que ella descubriría que iría creciendo por un largo tiempo.
"Ami…princesa de Mercurio. Un ángel que cayó del cielo y su simple presencia me hizo ver otra perspectiva…la princesa ya tiene a su príncipe"
-Fin del flashback-
-¡Hazme olvidar esa memoria!- Imperia Júpiter alimentaba la gema con todo su poder y está respondía de una forma independiente que no solo lo absorbía para alimentarse del poder de la emperatriz sino también liberando su propio poder liberándose a cada instante y haciendo brillar con su luz cada vez más intensa la habitación.
De la nada la tierra comenzó a moverse, las velas y candelabros del palacio empezaron a sacudirse con más fuerza y esta vez el movimiento telúrico iba más allá de las fronteras del palacio, estaba llegando al corazón imperio que sentían el movimiento alertando a todas las personas y comenzando a gritar desesperadas, los soldados y la guardia civil trataban de calmar el estado histérico de la población.
En la palacio las cosas no eran mejor, ya que el movimiento era más intenso y los soldados se caía tratando de que no les cayera nada encima, los generales y su guardia estaban sorprendidos por el movimiento telúrico, jamás habían sentido algo así en el pasado.
-¿Un terremoto?- Eteros se sujetaba de un pilar mirando todo moverse.
-¡Es más intenso que el anterior!- Decía Aquila quién apenas podía caminar y mantenerse en equilibrio para descifrar lo que pasaba y solo le basto unos segundo para comprobarlo.
-Emperatriz.- Aquila a pesar del movimiento del terremoto, esté logro abrirse paso por todo el lugar para ir a donde estaba la emperatriz dejando a Eteros solo y lidiando también con el caos. El alto mando del organigrama del imperio sentía que se había liberado un poder más allá de su entendimiento y sabía que era el de la emperatriz pero esté tenía un tinte mucho más siniestro, por lo cual temía lo peor. Aquila llegó a la habitación especial que la emperatriz del Relámpago Negro había designado para empezar su plan y no dudo en abrir la puerta con una patada sin importar las ordenes de ella.
-¡Emperatriz!- Aquila vio sombrado como un sinfín de relámpagos oscuros y neblina gris estaban alrededor de Makoto y sobre todo la luz alumbrando el lugar
-¡Sal de mi mente ahora!- Grito Makoto con todas sus fuerzas apretando la gema con todas sus fuerzas, notándose una gran mancha de sangre en el suelo de la cortada que se había hecho y los rayos incluso habían impactado cerca de Aquila. El hombre más confiable de la emperatriz notó la cantidad de poder que tenía dicho rayo, por otro poco le hubiera roto el brazo.
-Sus relámpagos son más poderosos que antes ¿Qué es esa piedra?- Aquila notó la gema en las manos de su emperatriz pero no podía hacer nada ante el gran poder de la castaña que resultaba más inestable y la gema solo estaba asimilando el "deseo" de Makoto.
-¡Mizuno!- La ojiverde no podía contener el dolor y la angustia, la gema rápidamente soltó un poder sumamente grande que aventó lo que había a su alrededor, rompiendo los cristales indiscriminadamente. Aquila tuvo que protegerse con su capa que se había tornado una fuerte esmeralda para evitar cualquier daño y el destello de la propia gema causo un destello que podía dejar ciego a varios.
Al cabo de unos minutos, el terremoto había pasado y la situación parecía controlada, la ciudadanía empezaba a ver qué había pasado junto con los soldados, en el palacio Eteros estaba ayudando a sus camaradas a levantarse y a ver si no habían sido víctimas de una invasión pero la respuesta estaba en la cámara privada de la emperatriz y de sus generales.
-¿Emperatriz?- Aquila se acercaba lentamente hacía la emperatriz después de que el flujo de poder de la piedra fantasma y el de los relámpagos desapareciera, mirando a la castaña de rodillas con su cuerpo temblando. La mirada escarlata volvió a aparecer en los orbes de la joven y su mano ya no derramaba tanta sangre como antes pero está vez ya no tenía la piedra fantasma en sus manos. Los rayos negro aun pasaban por el cuerpo de la emperatriz y su hombre de mayor confianza vio como parte de la capa y de la armadura de Makoto estaban dañados por la acumulación de poder. Aquila trató de ayudarla pero Makoto empezó a levantarse poco a poco.
-No me toques…mis rayos podrían matarte.- Dijo con mucha cautela Imperia Júpiter hacía Aquila, lo cual lo hizo recapacitar y ver como ella se levantaba apoyándose en la empuñadura de su espada pero su mirada no se enfocó en Aquila, sino en alguien más…el deseo de Makoto se había hecho realidad.
-¿Miladi?- Cuando Aquila se puso a su lado notó que alguien estaba en el suelo, quedando sorprendido pero aún más cuando vio a la emperatriz sonreír. -¿Y esa mujer?-
-Es…mi llave para abrir esa puerta.- La mirada de la emperatriz enfocó a la mujer que yacía dormida en el suelo, completamente desnuda ante ellos y lo que más destaca era que la piedra fantasma estaba clavada en el pecho de aquella fémina de cabello ondulado de un tono de azul aqua. Había cosas que ni siquiera el mismo cosmos podía concebir y más cuando se habla de la vida y la muerte pero ella lo había logrado: Había traído de la muerte a Michiru Kaiou.
-La Tierra-
-¿Qué es lo que me quieres decir?- Después de su charla con Rei, Ami había regresado a la habitación provisional que la azabache le había dado debido a la presencias de las Starligths, la peli azul acostada en la cama no dejaba de ver el arpa de mercurio como si nada, ella quería saber cómo había regresado, eventualmente el sueño empezó a ganarle a Ami quien solo pudo ver el arpa antes de posar su cabeza en su almohada y finalmente ser absorbida al mundo de Morfeo donde podía descansar su cuerpo pero su mente, tan activa como siempre, emprendería una aventura diferente.
Los ojos de la antigua Sailor Scout se abrían lentamente, el cansancio súbitamente se había ido y sus orbes se abrían lentamente para darse cuenta que no estaba ya en la habitación sino que veía muchos pasillos y estaba acostada en un suelo de zafiro de tonalidad clara, unas fuentes de agua que traían calma al lugar un techo estrellado de cristal. La peli azul se levantó sorprendida, se sentía tan ligera como una pluma pero estaba más que consciente, mirando por todos lados en búsqueda de una respuesta.
-Veo que tienes muchas dudas Ami.- La joven se dio la media vuelta y ver quién estaba detrás pero no parecía sorprendida, no era la primera vez que se veían.
-¿Dónde estoy?- Pregunto Ami Mizuno a su reflejo del pasado, a su vida pasada y a su guía que había aparecido ahora: Sailor Mercury.
-Estás en tu mente Ami, tu mundo de los sueños.- Decía Sailor Mercury de brazos cruzados mirando los pasillos con una sonrisa y vio como muchos de los pasillos cambiaban de dirección y llevaban a otras puertas, Mizuno simplemente miró el acontecimiento asombrada.
-Te veo más calmada.- Dijo el reflejo de la Sailor Scout a Ami, quien la volteó a ver, arqueando la ceja.
-Es raro hablar conmigo misma si soy honesta pero creo que es tiempo de conectarme de nuevo con mi pasado de Sailor Scout, aun cuando no supiera como hacerlo.- Decía Ami tomando su barbilla para pensar mientras Sailor Mercury la miraba detenidamente.
-Supongo que quieres respuestas y este es el lugar correcto para obtenerlas o intentar obtenerlas.- Sailor Mercury desapareció dejando a Ami sola por el inmenso laberinto de pasillos que era su mente y que ella lo pudiera recorrer sin ninguna interrupción, pasando por muchas puertas sin siquiera saber que podía contener.
-El arpa de Mercurio me debió meter en mi subconsciente, quizás encuentre lo que estoy buscando.- En eso, la joven peli azul vio que una puerta estaba entre abierta, al momento de acercarse la peli azul y tomar la perilla de la puerta empezó a sentir un aire cálido y sin pensarlo dos veces, ingreso al cuarto. Lo único que veía era oscuridad pero podía escuchar unas voces, algo inaudibles, la ojiazul seguía caminando hasta esperar reconocer algo.
-¿Dónde estoy?- Los pasos de Ami eran fuerte y fue cuando lentamente se alumbraba la habitación, el piso de madera rechinaba un poco y Ami logró ver una puerta sin dudarlo la abrió, sin saber lo que le esperaría.
-¿Cómo está Ami?- La peli azul se quedó sorprendida y sin palabras al verlas, no sabía como pero estaban ahí Serena con Mina mientras veían salir a Rei con mucha preocupación, para su fortuna ellas no podían verla a ella.
-Mal, se acaba de encerrar y no quiere saber de nadie.- La imagen de Rei hablaba con las dos rubias sin saber cómo arreglar su situación. -Dios esto se salió de control. -¿Alguna de ustedes lo sabía?
Mina y Serena solo se voltearon a ver, las tres chicas guardaron silencio que dejó un mal sabor de boca. Ami solo estaba mirando y caminando lentamente hacía ellas.
-Sera mejor que dejemos sola a Ami.- Las tres jóvenes dejaron el pasillo dejando a la peli azul quien estaba sintiendo el peso de sus acciones en sus hombros, al estar enfrente de la puerta no dudo en escuchar lo que había adentro.
-¿Cómo se atrevió? Sabe que tengo novio.- La peli azul quedo como piedra al escuchar su propia voz, la misma Ami Mizuno de hace 5 años lloraba desconsoladamente recargada en la puerta.
-Makoto…Irresponsable, tonta…- Aquel llanto de Ami sería el inicio de un odio irracional a la castaña, mientras que la Ami del presente sentía sus manos temblar sin despegar su oído de la puerta.
-Aquí fue donde todo empezó.- La voz de la ojiazul era muy tenue, un nudo en la garganta lentamente se formada escuchando los reclamos y el llanto de su pasado en contra de la castaña.
-Deberíamos ayudarla, no es justo.- Ami volteó de inmediato y observó la figura de Hakura y Michiru hablando de la situación, la peli azul de Mercurio le sorprendía ver viva a la antigua Sailor Scout de Neptuno recargada en la pared junto con Haruka, unos minutos más tarde de que las tres amigas más cercanas de Ami salieran a las puertas del dojo.
-Lo se Haruka, déjame hablar con ella.- Dijo la joven de Neptuno yendo hacía la puerta en donde estaba Ami al momento de su llanto, aunque Ami sabía que no podía ser vista ni ser oída no se movió de su posición y pudo sentir como Michiru había pasado entre ella como si fuera un fantasma.
-¿Estás segura?- Haruka solo arqueó la ceja mirando el comportamiento maternal de Michiru, Ami solo podía recordar todo de nuevo.
-Sí, no te preocupes.- Michiru tocó a la puerta de Ami escuchándola sollozar, aun siendo un recuerdo, esto le provocaba mucha preocupación de la peli azul. -¿Ami? Soy yo Michiru.-
Al momento de decir su nombre, la visión del pasado de Ami abrió completamente sollozando y con los ojos rojos, Michiru de inmediato quería hacer algo para calmar su angustia.
-Sé que quieres estar a solas pero…
En un acto impulsivo, Ami abrazó a Michiru con todas sus fuerzas, no podía dejar de llorar, soltando todo el sentimiento que tenía en el instante. Michiru no dudo en acariciar su cabeza con amabilidad.
-Ya ya, puedes llorar todo lo que quieras.- La Sailor Scout de Neptuno con uno tono maternal, sintiendo como el cuerpo de Ami temblaba de tanto llanto. -Lamento que tu cumpleaños tuviera esta situación, no la mereces.
-¿Por qué Michiru? ¿Por qué Makoto lo hizo?- Preguntó la peli azul con mucho dolor mientras Ami observaba el recuerdo con mucho detenimiento que intento retroceder para no ver más pero su cuerpo no reaccionaba para nada mientras el recuerdo lentamente desaparecía de su vista.
-Fui muy dura aquel día, no sabía cómo responder ante el beso.- Fue lo único que dijo Mizuno y de un abrir y cerrar de ojos volvió a encontrarse en el pasillo del laberinto de su mente y volver a caminar en búsqueda de algo que le pudiera ayudar a apaciguar su intranquilidad.
-¿Pasa algo Ami? ¿Está todo bien?- Ami se detuvo al instante y pudo ver que enfrente de ella había un recuerdo más. Podía reconocerlo fácilmente, fue cuando Serena había hablado con ella acerca del comportamiento de Makoto y ella se negó a escuchar por el enojo que le tenía a la castaña. Se veía a su misma conversando y estando con su entonces novio, hablando y sonriendo pero hablando del tema de Serena.
-Sí Ryo, estoy bien, solo una cosa me entró al ojo es todo.-
-¿Pero Serena está bien?-
-Sí, me preguntó algo de la escuela y nada más le di un consejo.-
-Ya veo, bueno, al menos sé que todo está bien.-
-¿Qué sucede?-
-Tengo muchos mensajes de voz.-
-¿Y de quién son?-
-Es puro spam ¿Seguimos?-
-Makoto…Su voz estaba destruida, no podía creerlo. Serena tenía razón.- La oji azul recuerda que había visto de su celular los mensajes de una afligida castaña pero ella no pudo responder a su llamado aun cuando ella buscaba el perdón.
-Pero ahora ya es tarde.
-Con Rei-
Mientras Ami físicamente estaba durmiendo y su espíritu estaba navegando por los laberintos de su mente, las cosas en el templo estaban muy tranquilas y aunque las noches eran más frías en el templo era tan cálido que ni siquiera los vientos fríos más fuertes hacían efecto dentro del lugar.
Rei Hino estaba caminando como siempre lo ha hecho en las noches para procurar que no hubiera un espíritu maligno en el templo, siempre preparada ante todo, hasta que se topó con la puerta del dormitorio de Koji. Lentamente la azabache abrió la puerta para vigilar al Koji y ahí fue donde lo vio completamente dormido. La azabache solo sonrió acercándose a él y simplemente acarició su cabello.
-Duerme como todo un príncipe.- La azabache habló en voz baja, estaba contenta de tenerlo en su hogar y que le estuviera ayudando en los deberes del templo. Rei decidió continuar su recorrido.
-¿Sensei?- Antes de que pudiera cerrar la puerta escucho la voz de Koji que la miraba algo somnoliento y Rei simplemente volteó sonriéndole.
-Oh, Koji, siente haberte despertado.- La azabache se recargó en la puerta mientras el muchacho la mirada muy interesando en él porque estaba despierta.
-¿No puede dormir?- Koji le encantaba preguntar y Rei simplemente le gustaba verlo que tenía hambre de preguntar.
-Estoy meditando un poco, no te preocupes. Tú descansa.- La joven se despidió del muchacho para dejarlo descansar, la noche estrellada sería su luz.
-¿Hino-Sama?- Una vez más Koji llamó la atención a Rei quien solo lo miró de reojo.
-¿Dime?
-Gracias por dejarme quedar.- Esas palabras de Koji antes de volver a dormir, impactaron en el corazón de Rei, quien sintió una gran calidez y un sentimiento de plenitud. La antigua Sailor Scout de Marte dejó el cuarto de Koji mirándolo dormir y terminando su ronda. Rei fue hacía la entrada del templo recargándose en uno de los pilares mirando el cielo y de pasó la ciudad, era una tranquilidad tan relajante pero lo que más le daba más tranquilidad ver al muchacho feliz, todo estaba saliendo como ella esperaba.
-No dejaré que nada te pasé…es mi promesa de hace cinco años.
-Titán-
-Se ha conservado este lugar por mucho tiempo, puedo notarlo.- Mientras que en el lujoso y antiguo palacio de Saturno, Hotaru estaba lidiando con una situación muy interesante al ver el palacio sin ninguno registro de envejecimiento, ni siquiera polvo o telarañas. La joven Sailor Scout avanzó hasta el trono donde podía sentir una cantidad de poder equiparable al suyo. Ella a medida que estaba más cerca, su símbolo de Saturno brillaba con más fuerza y el símbolo en el trono hacía lo mismo, era como si la estuviera "llamando" como todo el palacio.
-Así que este es el palacio de Saturno.- Hotaru alzó la mirada y pudo ver la cúpula en el techo del castillo, lleno de vitrales en el que cual pasaban las estrellas fugaces y se veían alumbrar el cosmos, siendo una mirada privilegiada que provocaba en ella paz y tranquilidad.
-Es como si supieran que vendría.- La azabache hizo una pequeña sonrisa mirando todo el encanto del lugar.
-Y en efecto Miladi.- Una voz femenina llamó su atención y Hotaru se puso en guardia rápidamente con su guadaña apuntando hacía uno de los pasillos del castillo.
-¡¿Quién eres?!- La mirada desafiante de Hotaru hacía evidente su deseo luchar si es que era un enemigo más, unos pasos se escucharon en el pasillo, acercándose poco a poco.
-Supongo que le tomo mucho llegar, no la culpo. Pero puedo decirle que es un honor volver a servirle.- La voz dulce de aquella fémina llamaba más la atención de Hotaru que no bajo la guardia e incluso aumentando más su poder.
-Revélate, ahora.-
-Por supuesto.- La joven Sailor Scout pudo ver una sombra caminando, finalmente revelándose ante sus ojos. Sus ojos del color de una amatista eran tan expresivos, marcando una sonrisa muy alegre. Su cabello morado en una tonalidad muy clara que le llegaba a la cintura y vistiendo lo que era una túnica negra con líneas moradas y lo que parecía ser estrellas bordadas en su túnica, la cual tenía una ranura donde exponía una de sus piernas y unas zapatillas de color negro.
Hotaru solo aguardó un poco mirando a aquella mujer acomodándose su cabello y simplemente regalando una sonrisa.
-Mi nombre… es Pandora.- La mujer de cabello morado hizo una reverencia con mucha amabilidad mientras en su ojo izquierdo aparecía el símbolo de Saturno brillando. Hotaru podía sentir el poder en ella, era idéntico al suyo pero no a una gran escala.
-Su fiel consejera, Poderosa Sailor Saturn.-Pandora podía sentir la confusión en Hotaru pero ella no era una ignorante y sabía a la perfección con quien estaba hablando. La joven Sailor Scout decidió bajar su guadaña lentamente sin despegarle la vista, todo parecía "predeterminado" pero podía aclarar todas sus dudas. Pandora camino acercándose más a Hotaru hasta tenerla unos metros frente a frente.
-Todas sus preguntas serán respondidas.-
-Con Mina-
-A esta hora debería estar durmiendo- Del otro lado de donde estaba el templo y con Rei, la rubia de Venus estaba mirando por la ventana las luces de la ciudad recargaba en la ventana bebiendo algo de café. No podía acostarse y mucho menos con la situación del mensaje de Hotaru.
-Tengo ganas de hacer algo, es sábado por la noche.- La rubia usualmente salía a fiestas o incluso trabajaba en el bar debido a las fiestas pero ahora sentía que no podía ni siquiera prender la televisión por mucha ansiedad en su cuerpo, mirando su celular y la hora no podía contenerse más.
-Aunque no los he disfrutado como se debería.- Se decía a su mismo Mina mientras recordaba que sus últimas salidas los sábados eran para cubrir turnos en el bar y muchas veces terminaban mal que incluso ella tenía que limpiar todo. No pudo aguantar más la rubia y dejó su celular a un lado, tomó su chaqueta y una mochila, haciendo el mínimo ruido sin querer despertar a Artemis quien dormía plácidamente en la cama, Mina lentamente giró la perilla de la puerta dándole una última mirada al minino blanco.
-Lo siento Artemis. Pero tengo que ayudar en lo que sea.- Con esas palabras, Minako Aino salió de su departamento y al ver por la calle vio a lo lejos a una pandilla de ladrones que bajaban de un camión de pasajeros, Mina solo suspiró y bajó por las escaleras pensando en muchas cosas…quizás algo de ejercicio no le haría nada malo.
Y después…
-¡Rápido que ahí viene la policía!- Los ladronzuelos se ocultaban en su guarida huyendo de los hombres de la ley para evitar ser arrestados mientras se saboreaban el botín que habían obtenido de ese camión. Al ver que la sirena y las luces se habían alejado más de ellos, empezaron a contar lo que habían tomado. Celulares, carteras, dinero y muchas cosas más valiosas eran lo que podían encontrar en su botín.
-Listo, no tenían mucho pero para los tres es más que suficiente.- Reía uno de los ladrones tirando las carteras a un lado dejando lo importante en el centro de la mesa.
-Perfecto, divídelo y nos largamos de este lugar.- Al momento en el que lo ladrones terminaron de repartirse la mercancía algo sonó en el lugar, atrayendo su atención y sacando las pistolas por si acaso. Eventualmente el ruido fue un poco más fuerte, incluso se escuchaban pasos.
-¡Qué fue eso!
-Vino de esos botes de pintura.- Los tres hombres se acercaron lentamente hacía unos botes de pintura con linterna en mano y con el seguro de sus armas abajo, estaban más que listos para disparar y al ver que uno de los botes se movió, estos dispararon y con el sonido de las balas hicieron que un pequeño minino escapara para ocultarse, esto alivio a los tres.
-Demonios, solo era un gato.- Dijo uno de ellos sin saber lo que vendría más adelante.
-¿Eso creen?- Un bumerang en forma de luna salió de la nada desarmando a los tres criminales como si nada y nuevamente ocultarse en las sombras, moviéndose lentamente en el lugar. ¿Cómo se atreven a robarle a la gente que se gana su dinero honradamente?
-Son unos cobardes.- La voz hacía eco en el lugar mientras los maleantes ya estaban hartos y algo nerviosos que sacaron sus cuchillos para evitar ser sorprendidos.
-¡Muéstrate!- Grito uno de ellos bastante confiado de la superioridad numérica, valiente…pero estúpido.
-Sí insisten.- Del techo atacó como una fiera salvaje a sus tres presas sin que les diera tiempo de reaccionar, aquella figura misteriosa fácilmente los estaba moliendo a golpes con sus patadas y puños que incluso logro dislocarle un brazo a uno de ellos y a romperle la pierna a otro, dejándolos fuera del juego con facilidad. El último que quedaba consiente quiso tomar su pistola pero el tacón le pisó con fuerza la mano e incluso retorciéndoselo hasta hacerlo gritar de dolor.
-Creo que sus juegos delictivos se terminaron caballeros.- Aquella voz femenina parecía tranquila pero sus acciones demostraban lo contrario y más al ver como dejo a sus compañeros. -Y créanme…no les gustara verme molesta.- El ladrón solo pudo tomar su lámpara y ver una larga cabellera rubia y una máscara roja cubriendo su mirada pero del filtro de los ojos se podía ver unos ojos azules como el mar pero estos expresaban intimidación.
-¿Quién eres?- Preguntó sorprendido de que una mujer de esa complexión le hubiera dado la paliza de su vida, la rubia se limitó a sujetarlo del cuello para verlo fijamente y preparando el siguiente golpe.
-Soy Sailor V.
La rubia golpeo con fuerza el rostro del ladrón para sacarle uno que otro diente y sangre, dejándolo inconsciente, luego tomó la bolsa donde estaban todas las pertenencias de los pasajeros y llevarla consigo no sin antes con uno de los baldes de pintura en el lugar hacer una "S.V" en la pared y a los tres sujetos atados para cuando la policía los encontrará.
No muy lejos, mientras la policía estaba hablando con los afectados del robo y del camión, se vieron sorprendidos al ver que la maleta de sus pertenencias había caído desde el tejado dejando sorprendidos a todos que por más que buscaban mirar al cielo no encontraban a la persona responsable, solo una niña de unos ocho años pudo ver una cabellera rubia desvanecerse en el tejado pero la demás gente no tenía idea de lo que pasaba.
-Es hermosa la ciudad de noche.- Desde lo más alto de uno de los edificios, sigilosa como un gato que había pasado de tejado en tejado, mirando la maravillosa ciudad, se encontraba Minako Aino tan despampanante como siempre mientras vestía su uniforme de Sailor V en lo más oscuro de la noche. La joven rubia se sentía viva, como nunca lo había estado en cinco años y ahora sentía que el mundo podía ser suyo, ahora comenzaría otro tipo de misión.
-Espero que Ami me pueda recibir a estas horas.- Decía Mina mirando había la zona donde vivía Ami, muy llamativo sería pero Mina opto por saltar de tejado en tejado, de cornisa a cornisa, no le importaba todo lo demás, ella se sentía libre después de mucho tiempo y ahora estaba sintiéndose útil para poder ayudar a una amiga.
Unos minutos después.
-¿Ami no está? Esto me da mala espina.- Varios minutos después, Mina pudo ver a través de la ventana que su amiga peli azul no estaba presente y usando un pequeño pasador que tenía en caso de emergencias abrió la ventana para entrar con mucho cuidado, esta vez con mucho más cuidado que la otra vez para no verse sorprendida.
Sailor V lentamente observo que el departamento no había un solo movimiento sospechoso ni las llaves veía la rubia, hasta que notó que había ropa tirada en la habitación y con extrema precaución ingreso al cuarto de la ojiazul confirmando sus sospechas: no estaba.
-Se cambió de ropa pero fue un cambio rápido.- Dijo Mina mirando el closet de su amiga y el montón de ropa, mientras seguía investigando. -Tuvo que salir rápido por algo o más bien alguien la estuvo vigilando.
-Creo que fueron las Starlights no hay duda.- Las primeras sospechosas por parte de Minako no se hicieron esperar mientras seguía registrando closet de Ami para ver si podía encontrar algo y en un rincón pudo sentir que había una carta escondida entre el tiempo.
-¿Qué es esto?- La curiosidad de Mina la llevo a tomarla y ver que la carta ya estaba algo desgarrada y con el paso del tiempo se habían perdido muchas palabras pero vio el destinatario dejándola en shock.
-Es una carta para Ryo.- Mina lentamente abrió la carta y se sentó en el borde de la cama para leer lo que yacía en su contenido.
"Ryo:
No se la verdad cuando voy a entregarte esto, la verdad es que no cómo vas a reaccionar pero…soy una cobarde al escribirte en un medio como este pero no puedo verte a los ojos para nada…yo…
-La carta termina aquí, Ami no dejaría nada sin terminar pero esta carta iba para Ryo.- Al terminar de leer la carta, había muchas preguntas en la mente de Mina mientras buscaba más información al respecto.
-No tiene fecha tampoco, ¿Qué fue lo que quiso escribir Ami?- En un mar de pensamientos, alguien entraba por la ventana abierta atrayendo su atención, fue un acto descuidado lo que hizo pero entonces recordó a aquella banda de ladrones de departamentos, la suerte parecía sonreírle.
-Quizás tenga que hacerlo después, tengo malhechores que aleccionar.- Mina con una sonrisa en su rostro y lentamente caminando hacía la sala, la vitalidad de Minako Aino había regresado…Sailor V había regresado.
-Palacio de Imperia.-
Los calabozos del palacio de Imperia Júpiter tenían una nueva prisionera pero acorde a las órdenes de la emperatriz debía estar muy bien custodiada, muchos no entendían porque pero si la emperatriz misma lo pedía, debe ser por alguna razón.
-¿Ha despertado?- Uno de los guardias es sorprendido por la propia Imperia Júpiter quien tenía una mirada muy fría, el guardia hizo la reverencia correspondiente.
-Si Miladi y ha sido encadenada como lo pidió.- Dijo el guardia mientras era apartado gentilmente por ella abriendo la puerta de la celda y haciendo una seña de que nadie entrara o saliera de la celda.
Al momento de cerrar la puerta de la celda, un lugar más frío que las noches del desierto, Makoto tenía ante ella a la prisionera, encadenada en forma de equis solo vistiendo una túnica para ocultar su desnudes mientras permanecía aun dormida.
-Despierta…Michiru.-
Continuara…
Penúltimo capitulo
