Buenas tardes lectores. Vaya que ya el año vuela, ya estamos en octubre pero no por eso faltaría un capitulo de Relámpago Oscuro. Espero que les guste mucho y muchas gracias por el apoyo.
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Y ahora sí, vamos al capitulo de esta noche que esta siendo publicado.
ADVERTENCIA: CONTENIDO FUERTE EN CAMINO, CONTENIDO FUERTE EN CAMINO
Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.
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Relámpago Oscuro
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Capítulo 33: Adrastrea, La general de sangre.
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-El campamento real-
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Mientras que las fuerzas del Imperio descansaban, los generales tenían órdenes muy importantes por parte de su emperatriz. La guardia personal de la emperatriz se deba el lujo de pasear por el campamento y recorrer la zona antes de llegar a otras partes, entre ellos conversaron un poco.
-Este lugar tiene un ambiente muy cálido para estar lejos del astro rey, a decir verdad el planeta es intrigante- Dijo Eteros observando el cielo del planeta mientras Aquila miraba el paisaje de las colinas y pastizales.
-Son las bondades de una galaxia nueva Eteros, ver nuevos mundos y nuevas sociedades, es una lástima que este lugar tenga algo que ver con nuestro enemigo, fácilmente podría vivir aquí tranquilamente cuando me retire.- Decía Aquila son mucha seriedad, los dos guardianes reales de la emperatriz se detuvieron para sentarse en unas rocas y dejando sus armas a un lado, mirando el atalaya.
-¿Aquila? Puedo preguntarte…
-¿Acerca de Adrastrea? ¿No es así?- Aquila complemento la oración de su joven compañero, Eteros asintió. –Cómo te lo había dicho, apenas habías ingresado como Guardián Imperial cuando ella estaba en una misión. Adrastea o Adrastrea como le dicen en otros mundos es complicada.
-¿Complicada? ¿Por qué? ¿Por su carácter?- Preguntó Eteros muy interesando en la general y su fascinación por la tortura.
-Eteros, si hay una persona en el corazón del imperio que puede incomodar el alma, aparte de la emperatriz es Adrastrea…y siempre se hace una oración cuando ella entra a la prisión. Porque no sabes si saldrás vivo con ella.
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-El atalaya-
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-¡AH! ¡Jamás voy a jurar lealtad! ¡Ahghg!- El grito de Michiru se podía escuchar por el atalaya, la mujer de Neptuno tenía varias marcas de látigo en sus brazos y piernas, hasta parte de sus ropas rasgadas, dejando caer gotas de sangre. Michiru seguía en un estado de crucifixión.
-Que bien…nunca había visto a una perra como tu aguantando, a los primeros cinco latigazos ya estarían pidiéndome la muerte, se ve que no eres una ramera común ¡Pero apenas nos estamos divirtiendo!- Adrastrea lanzó otro latigazo a la pierna de Michiru y la Sailor scouts se mordía el labio para no darle el placer a la castigadora de hacerla sufrir.
-¿Muy valiente te crees? No has visto nada…- La sonrisa de la general era la señal de elevar todo al siguiente nivel, usó su poder de la telekinesis para mover a Michiru y que diera su espalda. –Látigo de espinas.-
El arma empezó a cambiar de forma, esta vez revelando espinas de rosas de metal y que en las puntas se podía ver la sangre seca de sus antiguas víctimas.
-¡Quiero oír tus grito de ramera! -Adrastrea con toda su fuerza en su látigo, azotó la espalda de Michiru y las espinas metálicas no solo habían rasgado la ropa de la Sailor Scout sino que se clavaron en la espalda lo más profundo que le permitía.
-¡Ah! ¡No!- Gritó Michiru a todo pulmón y forcejeando pero su cuerpo estaba tan lastimado que no podía ni mover sus dedos, sintió como la espina del látigo se separaba de su espalda.
-¡Eso! ¡Tus gritos son música para mis oídos!- Adrastrea golpeó con más fuerza la espalda de Michiru y esta vez las espinas hicieron una cortada muy grande en ella. La peli azul no podía mantener la concentración, perdiendo sangre y gritando con fuerza, que podía escucharse a las afueras de la atalaya.
El castigo continuo de una forma tan brutal, los latigazos fueron constantes y más fuertes, los gritos de Michiru era lo único que se escuchaba, tratándose de mantenerse fuerte, aguantando el llanto y el miedo.
Tras diez minutos de azotes sin piedad, Adrastrea soltó a Michiru de su poder de telekinesis, dejándola caer al suelo en un mar de sangre. La Sailor Scout aún estaba consciente pero su cuerpo no le respondía.
-Ahmhm….-La peli azul trató de levantar su mano izquierda, temblando y tratando de arrastrarse.
-¿A dónde vas perra?- Adrastrea puso su bota en la cabeza de Michiru y haciendo presión, los gritos de agonía de la Sailor Scout eran más agudos y su llanto ya no lo podía ocultar.
-¡Párate! ¡He dicho que te pares! ¡No me hagas perder mi tiempo!" La general aplicó más fuerza en su pie para lastimar a Michiru, ella estaba desesperada.
-¡Detente! ¡Por favor! ¡Por favor!- Rogó Michiru ante el inclemente castigo de Adrastrea pero la general no parecía estar satisfecha, así que dejó de castigar la cabeza pero golpeo con todas sus fuerzas en los costados de Michiru-
-¡Hugh!- La Sailor Scout escupió sangre tras el fuerte impacto y sentir como su la general posó su bota ahora en su espalda, apretando con fuerza.
-¡¿Has aprendido tu lección perra?! ¡Le perteneces al Imperio del Relámpago Negro! ¡Le pertenecer a la Emperatriz! ¡Y lo más importante: Me perteneces a mí!"-
La general empezó a darle pisotones de Michiru, la mujer estaba tratando de rogar, de llorar, de pedir ayudar pero nadie vendría por ella. Después de eso, Adrastrea la puso de rodillas a la fuerza, atando sus manos con el látigo de espinas para que le diera más dolor. Michiru estaba llena de sangre en su cuerpo y la poca ropa que tenía, lágrimas recorriendo sus mejillas y tratando de no verla a los ojos.
-Es un buen inicio para darte disciplina mujer, así aprenderás cuál es tu lugar. Solo eres basura ¡Un cadáver viviente!- Adrastrea jaló a Michiru del cabello y dejando ver la piedra fantasma- ¡No eres ni porquería en la suela de mis botas! ¡Así que eres nada!- La general la dejó de su larga melena y la puso en una posición donde quedaba de rodillas y con la cara en el suelo.
-P-por piedad...- La peli azul habló en voz baja, con los ojos cerrados, quería despertar de esta pesadilla.
-¿Piedad? No mereces una mierda y mejor prepárate para lo que viene...- La mujer se despojó de la armadura que llevaba para quedarse semidesnuda exceptuando por sus botas, arrancando la falda y la ropa interior de la peli azul.
-¡No! ¡Por favor! ¡Haré lo que quieran! ¡Déjame! ¡No por favor! - Michiru al sentir como fue despojada de la poca ropa que tenía, sabía que iba a pasar y trato de rogar, llorando totalmente desamparada.
-Hoy eres mía hermosa...recordaras el día en el que Adrastrea te hizo una perra sumisa- La mujer hizo desaparecer el látigo y dejando solo el mango del arma acercándose a Michiru.
-¡No! ¡No por Dios! ¡Haruka! ¡Haruka ayúdame! ¡Haruka!-
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-En la tierra-
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-¡Michiru no!-
Haruka se levantó de golpe, aún en el avión y toda la gente miró a la rubia asustados, observando a Haruka sudar y muy pálida.
-¡¿Srita?! ¿Está bien?- Preguntó una de los sobrecargo mientras Haruka respiraba rápido y limpiándose el rostro. La pesadez de su pecho, su palidez, su falta de palabras eran síntomas de que no estaba bien, algo estaba pasando en algún rincón del universo y ella era testigo de algo que jamás había visto, algo que debía arreglar con las Sailor Scouts en este momento.
"No puedo dejar de escucharla...Michiru... ¿Quién es esa mujer? ¿Quién mierda es la Emperatriz? ¡Qué está pasando!"
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-El Palacio de Saturno-
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-Esto...no puede estar pasando. Algo salió de la puerta del tiempo...el poder de Setsuna-San...- Decía Hotaru ya recuperada del mareo previó mirando en los confines de la vía Láctea, a su lado, estaba Pandora, su consejera.
-Y para que alguien pudiera abrir dicha puerta debe tener un gran poder y saber dominarlo ¿Hay alguien así?- Preguntó Pandora interesada mientras Hotaru apretó con fuerza el báculo.
-Lo hay...pero jamás creí...que llegaría el día: Un mal más grande que Sailor Galaxia se acerca...y yo lo pararé.- Hotaru no despegó su vista de la galaxia y de cómo pasaban las estrellas, simplemente mentalizándose para el futuro mal que se acercaría.
-Plutón-
La emperatriz observaba desde las distancia a Ío y Europa investigando el antiguo castillo que yacía en el planeta, con muchas cosas en su cabeza. En eso sintió un leve dolor de cabeza y un pequeño zumbido, la monarca del Imperio del Relámpago Negro se sacudió un poco para quitarse los malestares.
"No es tarde…Makoto…por favor"
Fue lo único que se escuchó en el viento, Imperia Júpiter dejó que las palabras se las llevará el viento. En ese momento llegó Adrastrea con Michiru esposada, desnuda y con marcas de látigo en su cuerpo, la castigadora la hizo arrodillarse a la fuerza.
-Emperatriz, la perra ha sido sometida como lo pidió- Dijo Adrastrea haciendo una reverencia mientras Makoto miró como la peli azul derrotada y humillada.
-Ya veo…sólo que falta algo- Dijo Makoto liberando un pequeño relámpago negro de su dedo mirando a Michiru con una sonrisa de oreja a oreja.
-A recordarle a quien le pertenece su vida-
En ese momento, el relámpago de Makoto empezó a marcar a Michiru con el símbolo del imperio en su pierna, generando más dolor en la peli azul que solo dejó caer las lágrimas por sus mejillas.
Michiru Kaioh ahora era leal a imperio, quisiera o no.
