Buenas tardes lectores. El capitulo 50 está listo, después de mucho esperar en estos días, lamento no haber actualizado en estos días pero espero que sea de su agrados. Muchas gracias por su apoyo que me inspiran a seguir. Así que vamos a darle al capitulo de hoy
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Y ahora sí, vamos al capitulo de esta noche que esta siendo publicado.
Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.
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Relámpago Oscuro
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Capítulo 50: Las gemas de las Sailor Scouts
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-Palacio del Milenio de Plata-
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-No te muevas Ami- Serena posó sus manos en la herida más grande que tenía la peli azul y se pudo ver una luz blanca muy pura, haciendo efecto en ella. Ami sintió mucha calidez en la energía que emanaba Sailor Moon.
-De no ser por ti Serena, estaríamos muertas. Es increíble, me siento como nueva ¿Acaso esté es tu verdadero poder? ¿Cómo Sailor Moon?- Preguntó Mina mirándose en el reflejo de la fuente de agua, mirando que ya no tenía sangre ni heridas, incluso su atuendo de Sailor Venus estaba como nuevo.
-Ese es el poder que Sailor Moon va a recuperar gracias a la gema lunar, cómo vieron, tiene un poder increíble. Y así Serena podrá luchar ante esta nueva amenaza pero ahora debemos concentrarnos en sus gemas chicas.- Dijo Luna encima de uno de los escombros de la fuente.
-Al menos sabemos más de este enemigo, Imperia es una mujer y se ve que es un imperio muy grande, incluso cuenta con asesinas, apenas pudimos sobrevivir, son muy poderosas y una escapó a quien sabe dónde...- Habló Rei de brazos cruzados ya curada por Sailor Moon.
-Lo sé pero cómo dice Luna, sin las gemas no podremos hacerles frente.- Después de unos minutos, Ami Mizuno ya estaba curada de sus heridas y su atuendo de Sailor Scout como nuevo, mientras miraba a Serena.- Por cierto Serena ¿Cómo encontraste la gema? ¿En dónde estaba?-
Serena miró a sus amigas, esperando la respuesta tras la pregunta de Ami. En eso, Sailor Moon se quitó su gargantilla y la gema empezó a brillar en sus manos, como una pequeña luna.
-Cuando llegue a la habitación de la reina, no podía pensar en otra cosa más que salvarlas. Estaba escuchando la batalla, a ustedes peleando para darme el tiempo suficiente y yo…me sentía inútil- Serena recordó cómo estaba buscando por todas partes en la habitación y sentir impotencia.
-Luego sus gritos de dolor, de desesperación…sentía como mi corazón era apuñalado y la gema no podía encontrarla.- Serena sintió un nudo en la garganta, mientras las demás escuchaban las palabras de su amiga lleno de dolor.
-Una voz en mi cabeza me dijo…hazlo.- La gema luna brilló con más intensidad y liberó una de poder tan grande que estaba reconstruyendo la fuente y los jardines reales, así como las partes del castillo que fueron destruidos en la batalla, dejando sorprendidas a las Sailor Scouts.
-Serena…esa gema es muy poderosa.-Rei trató de articular una palabra más mientras Sailor Moon se volvía a poner la gargantilla.
-Cuando no la encontré, corrí hacía ustedes, aunque estuviera débil y que supiera que el enemigo nos supera en poder, yo corrí para protegerlas, ayudarlas…No quiero verlas morir chicas. Y en ese momento, la gema lunar apareció en mi gargantilla y pude protegerlas como protegeré a la tierra.- Sailor Moon mostró determinada, una actitud muy valiente y tomando el primer paso para ante la situación.
-La gema lunar apareció en Serena cuando la manifestación de la justicia y del amor se hizo presente. Proteger a la tierra, al Milenio de Plata y el amor por Darién, por Rini y por ustedes chicas.- Luna habló llamando la atención de las Sailor Scouts- Eso las hace muy poderosas y raras.
-¿Y eso puede explicar la aparición de la gema de Neptuno? ¿La que tenía Michiru?- Preguntó Mina poniéndose a pensar en muchas posibilidades.
-Yo también me lo he preguntado Mina, cuando regresemos a la tierra, podré analizarla con más detalle pero lo que importa ahora es encontrar las suyas y para eso habrá que ir a sus planetas guardianes- La gata sabía el siguiente paso.
-Claro, sugiero que todas vayamos juntas, en caso de que un enemigo más de ese imperio enemigo aparezca, aún no sabemos a dónde fue la otra asesina- Dijo Sailor Mercury con un presentimiento.
-O podríamos ir en dúo, esa asesina está débil y podremos vencerla, si la llegamos a ver podemos hasta atraparla y que nos revele lo que sabe- Era la opción que Rei sugería, Luna no estaba muy convencida de ese plan.
-Tendríamos mejor oportunidad, dos de las gemas en vez de una y con la tercera gema podremos ir juntas, opinó lo mismo que Rei pero tú tienes la decisión Serena- Sailor Venus apoyaba la idea de Rei y Serena lo pensó muy bien.
-Me parece una idea arriesgada pero creo que podemos hacerlo, cubrir más campo. Ahora, estamos en medio de Marte y Venus.-
-De hecho Serena estamos en medio de la Tierra y Marte pero entiendo el punto al que quieres llegar- Dijo la peli azul con una sonrisa que mostraba tranquilidad.
-Si puedo hacer una sugerencia, Serena y Rei pueden ir a Marte mientras que Ami y Mina vayan a Venus, así estarán más cerca de Mercurio cuando tengan la gema de Venus ¿Les parece?- Dijo Luna resignada a que las chicas preferían seguir el plan arriesgado que a uno seguro.
-Suena bien Luna, cuando encontremos las gemas, volveremos al palacio y que Haruka y las demás vengan. Aún están la situación de la gema de Urano y de Saturno. ¡Es hora de actuar chicas!- Con la luna encima de las Sailor Scouts, Serena elevó su poder para que los rayos lunares cubría a sus amigas y a Luna.
-Andando-
La luna hizo que las cuatro chicas desaparecieran del palacio lunar sin dejar rastro alguno para ser llevadas a Marte y a Venus respectivamente, ahora era turno de las Sailor Scouts de obtener un poder similar a la de Serena y combatir a este enemigo.
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-Neptuno-
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Un rayo negro cayó enfrente del campamento de los soldados del Rayo Negro, Ío y Calisto fueron los que se acercaron y ponerse en guardia ante la persona que había aparecido tras el rayo que había caído.
-¡¿Metis?! ¿Qué rayos estás haciendo aquí? ¡¿Dónde está Tebe?!- Ío se acercó para exigir una respuesta a la asesina pero al ver a la cara de Tebe llena de miedo le causó impacto. -¿Metis? ¿Porque tienes sangre en tu rostro?-
-Ío…Tebe está muerta ¡Mataron a mi hermana! ¡Fue esa mujer! ¡Fue Sailor Moon!- Metis se abrazó así misma con el cuerpo temblando, su voz estaba llena de terror y estuvo a punto del llanto, Ío y Calisto se quedaron sin palabras, mirándose entre sí mientras entre los soldados se escuchaban murmullos.
-Calisto ayúdame con ella ¡El resto sigan con la búsqueda de como abrir la puerta a Saturno!- El general del ejército imperial cargó a Metis de uno de sus hombros mientras Calisto hizo lo propio con el otro hombro, llevando a la asesina a una de las tiendas médicas, dejándola en la cama pero la asesina estaba temblando, mirando por todos lados.
-Mierda Metis, veme a los ojos ¿Cómo que Tebe está muerta? Eso es imposible, las dos son las lunas asesinas, las mejores en su posición ¿Cómo es que esa mujer llamada Sailor Moon la mató? -Calisto fue mucho más directa con Metis, pero la asesina estaba hecha un manojo de nervios, apretando con fuerza el anillo de su hermana caída.
-Nosotras…las vimos en el palacio, eran cuatro y...y buscaban algo, una gema, sí…una gema y pensamos que podríamos matarlas. Estaban débiles, no eran la gran cosa pero…- Metis tenía flashbacks de la aparición de Sailor Moon y del poder de la luna que emanaba, una mirada fría.
-¿Luego qué? Habla Metis ¡¿Qué pasó?!- Ío notó como la asesina estaba a punto de perder los estribos.
-Esa mujer…llamada Sailor Moon, tiene un poder similar a la emperatriz, esa mirada asesina, esa cantidad de poder…yo, Tebe…- En ese instante, Metis tomó el cuchillo que tenía Calisto en la cintura y buscó clavárselo en la garganta pero Ío le detuvo y golpeó a la asesina en el rostro con mucha fuerza, para dejarla inconsciente en la cama.
-Demonios, Metis jamás ha mostrado miedo antes y si es verdad que Tebe está muerta, significa que estamos subestimando al enemigo. ¿Un poder similar a la emperatriz? Pensé que eso era imposible- Dijo el general cruzado de brazos.
-Lo sé, no era como en mis visiones. Jamás habían mostrado un cambio tan brusco ¿Porque ahora? Supongo que hasta que despierte Metis podremos saber a qué nos enfrentamos realmente- Dijo Calisto con su mano en su mentón. ¿Ganimedes está aún buscando?-
-Sí, está con Aqua Marine, Europa está descansando en su tienda después de ayudar a Carpo, ojalá tenga mejor resultado que nosotros. Aún está dormida la emperatriz y será mejor que se queda así, para que recupere energías, vamos, dejemos a Metis descansar y nosotros ayudar al grandote- Ío se dio la vuelta y salió de la tienda mientras dejaba algunos soldados para cuidar a la asesina y enviar a un médico pero Calisto se quedó unos minutos más preguntándose muchas cosas y tomó de la mano Metis el anillo de Tebe.
-Quizás pueda usar esto en el futuro.- Acto seguido Calisto se retiró de la tienda en silencio, guardando el anillo en uno de los bolsillos del cinturón.
En tanto, Carpo el sexto general seguía cuidando a la emperatriz con mucho cuidado, había incluso retirado la armadura dañada de Imperia y estaba usando su ropa interior con una bata verde, el general de edad adulta estaba sentado a su lado tocando sus mejillas en caso de que tuviera algo de temperatura por los efectos de su medicina.
-Estas muy calma flor del desierto, es una locura pensar que ha pasado tanto tiempo…me recuerda a nuestro primer encuentro. Más allá de tu ira…estabas perdida.- Carpo se puso a recordar que pasó después de que él recogiera a Makoto y salvarla del desierto.
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-Flashback, cinco años atrás-
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En una pequeña casa en las montañas del desierto del planeta Hujmal, se encontraba Carpo preparando una sopa por hierbas del planeta mientras la castaña estaba aún dormida en la cama de su salvador, el aroma fue lo que hizo que Makoto abriera sus hermosos ojos verdes.
-¿Dónde estoy? Mis pies me arden.- Makoto quiso levantarse de aquella cama pero su cuerpo estaba tan débil que no pudo conseguir nada. Pero no se iba a quedar así y lo intentó de nuevo, sus brazos le flaqueaban y al momento querer aferrarse a un mueble cercano, Makoto cayó fuera de la cama y quedando en el piso.
-¿Qué es este lugar? ¿En dónde fui a caer? ¿Eso huele a sopa?- La ojiverde empezó a arrastrarse, incluso usando las uñas para avanzar. En eso escuchó que alguien subía las escaleras a toda prisa y la puerta se abrió de golpe, mostrando a Carpo.
El hombre fue a ayudarle pero Makoto aun en el suelo empezó a retroceder, los ojos de la castaña volvieron a tornarse rojos.
-¡Aléjate de mí! ¡No me vas a lastimar! ¡Aléjate!- Grito Makoto aterrada y aun débil, lanzando manotazos al aire, Carpo estaba extrañado por la actitud de Makoto, sintiendo la energía oscura que rodeaba a la castaña.
-¡No me matarás! ¡Déjame! ¡Te lo advierto!- La antigua Sailor Scout preparó un relámpago negro en sus manos para lanzarlo a Carpo pero antes de que pudiera generarse de forma completa, el hombre tomó la mano de Makoto chocando palmas y el poder del relámpago sucumbió en las manos de Carpo que se veía serio mientras la de ojos rojos en ese momento se quedó sorprendida y a la vez aterrada, su rayo negro había sido detenido con tanta facilidad.
-No te haré daño jovencita, yo no soy la persona que tú estás creyendo- Carpo empezó a usar sus poderes de curación a través de la palma de Makoto, ella empezó a sentir mucho frío recorriendo sus venas, calmando su ira y apaciguando su poder, pronto los ojos de la terrestre volvieron a su color natural. Makoto estaba desorientada mirando su entorno y a Carpo.
-¿Qué es esto? ¡¿Quién es usted?! ¡¿Dónde estoy?!- La ojiverde trató de pararse pero los tobillos seguían cansados y se pudo aferrar al borde de la cama, Carpo le extendió la mano con mucho cuidado.
-Tranquila, estuviste deambulando en el desierto y los efectos de este que hicieron ver alucinaciones, no tienes por qué temer- Carpo trató de ser amistoso con Makoto, sin saber quién era en realidad. En tanto la antigua Sailor Júpiter se quedó mirando la mano de Carpo, dudando y poniéndose muy nerviosa.
-Mi nombre es Carpo. ¿Tú tienes un nombre?- Preguntó el hombre en un último intento de ganarse al menos la confianza de Makoto en ese momento.
-Kino…Makoto Kino.-La ojiverde no tenía mucho que decir y aceptó la mano de Carpo para levantarse, el hombre puso el brazo de la chica en su hombro para evitar otra caída, siendo llevada a la cama de nuevo. -Gracias.-
-Makoto, no es un nombre común en estos lugares y mucho menos en esta galaxia. Eres de otra galaxia ¿Verdad?- Carpo quiso saber más pero la ojiverde desvió la mirada, sus manos estaban arrugando las sábanas y temblaban.
-Entiendo. Muy bien, te traeré un tazón de sopa, apuesto que no has comido nada mientras estabas caminando en la arena.- Carpo se levantó de la cama y fue a la cocina en el piso de abajo, el hombre no había bajado cinco escalones cuando escuchó el llanto de Makoto.
-Una dualidad única que está chica posee, una llena de odio y la otra de tristeza. ¿Qué hace alguien como ella en este lugar olvidado por los Dioses? No lo sé.
Los días iban pasando, el fuerte calor del sol y las ventiscas casi árticas de las noches y Carpo seguía preguntando muchas cosas respecto a Makoto, la castaña no había hablado desde aquella vez, mucho menos salir de la habitación y a veces se escuchaba murmullos de cuando estaba soñando.
Una buena noche, mientras Carpo estaba dormido en su cama, escuchó un ruido que era un frasco que se había roto. El hombre bajó a toda prisa con un palo de madera en caso de ser algún animal o un ladrón. Al encender la luz mediante un mecanismo similar a lo que en la tierra sería una máquina morse, se sorprendió al ver a Makoto en la cocina, cerca de la olla donde estaba la sopa.
-¿Qué haces aquí?- Carpo llamó la atención de la castaña, ella se dio media vuelta algo temerosa, sosteniendo un frasco en su mano. Carpo se acercó para tomar el vaso que se había caído, cuyo contenido era solo agua.
-Su sopa…tenía un sabor demasiado amargo y quería mejorarla con agua y este tipo de orégano, tiene un buen olor y el sabor con el agua es más suave- Eran las primeras palabras de Makoto que decía en estos días, el hombre levantó la ceja mientras tiraba el vaso.
-¿Tú sabes de esto?-
-Sí, lamento si me estoy metiendo en algo que no es mi incumbencia pero es lo menos que podía hacer después de que salvó.- Dijo Makoto dejando el frasco de orégano en la mesa-
-No, es sólo que…me sorprende que sepas de especias, en este lugar perdido en la nada- Claramente Carpo mentía, estaba sorprendido más bien de como Makoto tomó iniciativa y bajó las escaleras por primera vez.
-Una disculpa, yo…- Makoto estuvo dispuesta a irse pero le agarró un mareo y estuvo a punto de caer desmayada de no ser por Carpo, quien alcanzó a tomarla.- Demonios, aún estoy muy cansada, lamento esto… ¿Carpo verdad?
-Aún no has recuperado tus energías, puedo sentirlo en tu cuerpo, ven vamos de nuevo a la cama- Los dos empezaron a subir las escaleras lentamente.- Eres una mujer muy extraña, quizás estés lista para contestar algunas preguntas, eres un enigma.
-Entiendo…yo también tengo muchas preguntas ¿Qué planeta es esté? ¿Exactamente cómo llegué?-
-No te preocupes jovencita, sabrás todo…y espero que sea recíproco-.
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-Fin del flashback-
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-Los primeros días fuiste todo un misterio, callada y con muchas dudas, como un cachorro perdido en un laberinto.- Carpo tocaba la frente de Makoto con delicadeza.- Descuida Makoto, todo esto terminará muy pronto y no volverás a sufrir.- Decía Carpo ya con seriedad, el sexto general no iba a permitir que su emperatriz cayera tan fácil y no después de haber convivido con ella por cinco años.
Mientras en las ruinas del palacio de Neptuno, Ganimedes y Michiru, ahora conocida como Aqua Marine, seguían investigando cómo pasar a la siguiente puerta en Saturno tras las destrucción de Urano, mientras el más grande de los generales investigaba el trono y sus alrededores, Michiru se quedaba viendo los pocos vitrales que seguían intactos, mostrando a la princesa de Neptuno cual una divinidad.
-¿Cuál es la clave para cumplir la voluntad de la emperatriz? ¿Qué tengo que hacer para cumplir sus deseos?- Decía Aqua Marine sumida en sus pensamientos sin dejar de ser el vitral.
-Tal vez sea algo que no has podido recordar Marine. Algo que ocultaste en tu mente y que no te deja acceder a él- Ganimedes se puso a un lado de la mujer de mirada aqua, observando el vitral con ella. -Yo veo a una mujer que es adorada como una diosa, alguien que es inalcanzable ¿Y tú?-
La pregunta tomó de sorpresa a Michiru, ella se quedó mirando el vitral con su imagen, su mano inconscientemente quiso tocarla, Ganimedes se mostraba tranquilo observando a la nueva agente del imperio con detalle, cualquier movimiento y comportamiento de Michiru era de vital importancia. Cuando Aqua Marine tocó el vitral, sintió un toque eléctrico.
"Michiru…"
La mujer se dio la vuelta, tratando de encontrar a la persona dueña de esa voz, dando unos pasos y buscar en los rincones. Ganimedes no dijo nada al respecto.
-¿Haruka? ¿Dónde estás?- Michiru quería gritar y buscar a la rubia pero luego vio que alguien se acercaba y era la persona que menos pensaba ni quería.
-¿Haruka? Oye Ganimedes, creo que la perra está ya está desvariando pero que se puede esperar de un cadáver andante- Era Adrastea que se sentó en el trono de Neptuno despreocupada de la vida comiendo una manzana.
-Adrastea ¿Qué te traes? ¿El Sexto general te envío?- Pregunto Ganimedes cortando de inmediato la tensión.
-¿El Sexto está aquí? Ni loca me acercaba…ese sujeto me da miedo, vine porque no tenía nada que hacer, pensé que podría ayudarte pero veo que tienes ayuda extra, así que solo vine a monitorear el éxito de la misión.- La torturadora le guiño el ojo a Michiru, haciéndola sentir incómoda.
-Aqua Marine, acompáñame, investigaremos más a fondo en las cámaras que aún quedan en pie- Ganimedes le mostró el camino a seguir y Michiru asintió en silencio, caminando cerca del trono conde Adrastea podía verla.
-Te veré en mi tienda- Cuando la general trató de poner su mano, una gran barrera de metal apareció en medio de ellas dejando a la encargada del calabozo imperial con una expresión de amargura y Michiru sorprendida, aprovechando para irse a las cámaras del palacio.
-Eres un aburrido Ganimedes ¿Era necesario esa barrera?- Preguntó Adrastea mirando al general con una mano levantada y los ojos brillando en color gris, la barrera metálica se volvió líquida y regresó a la mano del general.
-Ella está al servició del imperio y debe ser tratada con respecto Adrastea y no para tu placer- Ganimedes elevó su poder un poco pero el suficiente para destruir la pared donde estaba el vitral de la princesa de Neptuno, la castigadora tragó saliva y miró cómo el general seguía a Michiru, Adrastea suspiró y se le había pasado el hambre.
-Cuando se enoja, es todo un maldito bastardo…- Adrastea se retiró de las ruinas con una experiencia desagradable, pensaba que pudo haberse salido con la suya, pero no pensó que estaba la gran muralla del imperio ahí.
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-Marte-
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Una luz blanca se hizo presente en el planeta rojo, yendo en dirección a uno de los cañones del planeta y sorteando a las múltiples sondas que la NASA había enviado en busca de vida marciana. Aquella luz finalmente impactó en lo profundo del cañón y se podía ver a Sailor Moon con Sailor Mars y Luna.
-Hemos llegado. Rei, bienvenida al palacio de Marte.- Decía Luna mientras la azabache se quedó mirando al castillo de la princesa de Marte, un palacio muy grande con cuatro torres de la misma altura, construido con el mismo tipo de material que el palacio real pero adornado con rubíes en los costados y los estandartes puestos en la fachada del castillo. Para la sorpresa de Rei, la puerta era de fuego que seguía ardiendo y al lado de la puerta de fuego estaban dos estatuas, dos guerreros portando una armadura y un casco que cubría sus rostros con el símbolo de Marte en el pecho.
-Es impresionante-Rei caminó y notó que el piso estaba hecho de piedra volcánica, la que la guiaba a la puerta de fuego. -Me sorprende que nadie de la NASA haya visto el palacio, con las torres más altas sobresaliendo.
-El poder de Marte ha hecho imposible su detección Rei, se ve que el castillo sigue como antes de la primera gran guerra. Ahora hay que entrar.- Dijo Luna mirando la puerta.
-¿Y que encontraremos ahí Luna?- Preguntó Sailor Moon estando a un lado de Sailor Mars.
-No lo sé Serena, pero está vez será Rei quien tenga que descubrirlo.- Respondió la gata negra, la Sailor Scout asintió.
-Pues no voy a quedarme aquí a admirar la arquitectura, andando, encontraré la forma de obtener esa gema-
Ambas Sailor Scouts con Luna caminaron por el camino de piedra volcánica hasta llegar a la gran puerta de fuego, este empezó a moverse de forma violenta que ponía en alerta de las chicas.
-¿Será que puedas abrirla Rei? Debe responder a tu poder de Marte- Dijo Serena algo preocupada, mirando a una de las estatuas.-Juraría que así no estaba aquella estatua cuando llegamos.
-¿Qué pasa Serena? ¿El calor te está afectando? Ahora veamos cómo puedo pasar esta muralla- Sailor Mars caminó de un lado a otro, mirando que no había forma de evitar las llamas, pensó en usar el poder de reserva que había recuperado gracias a Serena, el símbolo de su frente brillo y extendió las manos a pocos centímetros del fuego.
-Vamos, que está se abra…
-¡Rei cuidado!- Serena jaló a su amiga hacía ella con todas sus fuerzas, una punta de lanza hecha de obsidiana iba a matarla, las dos Sailor Scouts cayeron al suelo, sintiendo el calor de la piedra volcánica.
-¡¿Serena qué mierdas haces?! ¡No ves que… ¿Una lanza?!- La azabache se sorprendió al ver como la punta de la lanza se levantaba por obra de unas de las estatuas de la gran puerta de fuego sé que había levantado como si nada.
-¡Chicas cuidado!- Luna logró advertir a Sailor Moon y a Sailor Mars cuando miraron a la otra estatua pararse y lanzar un ataque con su espada. Las dos Sailor Scouts se quedaron sorprendidas al ver dichos guerreros de piedra atacándolas.
-Tiene que ser una broma ¿Cómo vamos a entrar si estas cosas están aquí? ¡No somos sus enemigos!- Rei trató de pararlos pero las dos estatuas no hicieron caso y atacaron al mismo tiempo a la azabache pero un escudo en forma de luna menguante detuvo el ataque, protegiendo a Rei.- ¡Serena!
-¡Rei tienes que entrar tú! ¡Yo los detengo!- Dijo Sailor Moon lanzando otro escudo de luna para proteger a su amiga. -¡Vamos no te quedes ahí cabeza humeante, Luna ve con ella!- Sailor Moon desvió las armas de las estatuas a un lado y dejó un espacio para que Rei corriera con Luna.
La azabache volvió a intentar abrir la puerta con el poder de reserva, escuchando a las dos estatuas pelear contra Sailor Moon, la rubia hacía su esfuerzo para esquivarlas y encontró un momento donde los dos colosos tenían la guardia baja.
-Puedo destruirlas….Silver….-
-¡No Serena! ¡Estas estatuas están ligadas al castillo, si las destruyes podrías hacer que el castillo se caiga!- Gritó Luna dejando a Rei boquiabierta.
-¡¿Y cómo los detenemos?!- Exigió saber la Sailor Scout de Marte, ignorando a la puerta de fuego que estaba extendiendo unos brazos.
-¡Sailor Mars!-
Los brazos de fuego atraparon de las manos a Rei y también de su boca, la azabache forcejeo pero estas manos de fuego que salían de la puerta eran muy fuertes que de un momento a otro jalaron a Rei al interior del castillo. Luna trató de entrar pero la llama se volvió azul, mucho más incandescente que el fuego común y el símbolo de marte alumbró el cañón. Con Serena luchando contras las estatuas y Rei dentro del castillo, conseguir la gema de Marte sería más difícil de lo que pensaban.
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-Venus-
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Venus, a diferencia del planeta rojo, esté tenía muchas complicaciones para la vida en el planeta debido a su alta cantidad de dióxido de carbono y nubes de ácido sulfúrico pero escondido entre las nubes de gas se podía ver algo flotar alrededor del planeta, en un castillo que flotaba en un prisma de cristal., protegiéndolo de la atmósfera del planeta, aquel castillo era muy hermoso, de piedra blanca con detalles y metales anaranjados, con muchas flores en algunas partes del castillo y el emblema de Venus en la entrada.
Una luz lunar logró pasar el prisma protector y llegó a la sala del trono de la princesa de Venus. Ami Mizuno y Minako Aino habían llegado a su destino. Mina se quedó mirando el trono, solo estaba lleno de polvo y algunas telarañas pero todo seguía en pie.
-A pesar de que se ve pequeño desde lejos, ya en su interior se ve majestuoso. ¿Cómo es que encontraremos la gema de Venus? Se ve que algunos de los pasillos son unos laberintos.- Se preguntó Sailor Mercury los caminos que podían llevar a la torre más alta como al sótano.
-Tienes razón Ami, vamos, tenemos tiempo para revisar cada habitación.- Dijo Mina con una sonrisa mirando las escaleras que llevan al segundo piso, las dos Sailor Scouts estuvieron alerta en caso de encontrar a algún enemigo o una trampa.
-Entonces Ami… ¿Mako-chan y tú nos iban a decir en un momento?- Preguntó la rubia de Venus muy curiosa, las mejillas de la ojiazul se tornaron rojas.
-Sí, primero debíamos pasar un tiempo juntas, a solas para poder llevar nuestra relación. Tanto tiempo siendo amigas que esto era algo nuevo y tenía miedo de hacer algo tonto, Mako-chan siempre me decía que no me preocupara ya que nadie nace sabiendo.- Ami sonrió al recordar como Makoto la tenía abrazaba mientras disfrutaban de una de sus citas.
-Recuerdo que…Mako-chan me llevó a un centro nocturno.- Ami se detuvo empezando a recordar esa noche de viernes, Mina puso una mirada curiosa ante las palabras de su amiga.- Recuerdo el lugar…Crystal Ocean.
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-Flashback-
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Era viernes y las clases en la preparatoria habían terminado, era momento de disfrutar el fin de semana. Sin embargo Ami Mizuno tenía que ir a su clase de estudios avanzados pero últimamente eran pesadas las clases, más cuando había roto con Ryo y que se llegaban a cruzar.
Sin embargo la peli azul vio interrumpida su caminata por el abrazo de la castaña, haciendo que se sonrojara.
-¡Hola Ami! ¿Te acompaño?- Makoto le susurró al oído a la hermosa peli azul mientras acariciaba su cintura.
-¡M-Mako-chan! No aquí…- Susurró Ami tocando las manos de su novia y en una posición muy comprometedora. Por más que Makoto quería seguir entendió la situación y soltó a la peli azul.
-Lo siento, se me olvida a veces…- Makoto trató de disculparse pero Ami le robó un beso muy tierno dejando como piedra a la castaña.
-Claro que me puedes acompañar, así disfrutó más el camino.- Ami le guiño el ojo mientras Makoto reacción apenas tras el beso y ambas chicas comenzaron a caminar a la par.
-Finalmente es viernes, ojalá no tuviera tantos trabajos. Dios es un fastidio- Decía Makoto molesta con sus trabajos escolares.
-Te servirá para ponerte al corriente Mako-chan ¿Recuerdas las semanas que no viniste? Tienes suerte que Serena te llevó las tareas.- Suspiró Ami ante las quejas de su novia.
-Sí pero no pensé que tuvieran fechas de entrega para una semana pero trataré de avanzar. Eso me recordó algo Ami ¿Tienes algo que hacer saliendo del curso?- Pregunto la ojiverde mirando de reojo.
-Voy a ayudar a mamá con unas cosas, unas compras y luego voy a terminar el reporte para historia, aún me falta la conclusión y tareas del curso.- Aquel número de pendientes de la ojiazul hizo que Makoto hiciera una mueca. Después detuvo su andar dejando a Ami con una ceja levantada. -¿Pasa algo Mako-chan?-
-Claro que si Ami, te la pasas todo el tiempo estudiante que algún día te saldrá humor por la cabeza, así que tú y yo iremos al nuevo antro que está no lejos de aquí y no aceptaré un no como respuesta.- Dijo Makoto con las manos en la cintura y explicando los nuevos planes que ella había pensado.
-¿Un antro? No hablas enserio ¿Verdad?- Ami pensó que estaba jugando la castaña pero viendo como sonreía Makoto le hizo darse cuenta de la verdad. -Bueno yo…
-Vamos Ami, será divertido. Además es como nuestra cita formal, si quieres puedo ayudarte con las compras y ayudar a tú mamá- La ojiverde no aguantó la tentación de abrazar a Ami con mucho cuidado de no ser vistas.
-Déjame pensarlo Mako-Chan- Ami no estaba muy segura pero Makoto le dio mucha confianza gracias a un beso en la mejilla.
-Tranquila Ami, lo entiendo y perdón por presionarte, me deje llevar.- La castaña rio nerviosamente y continuaron caminando a la par, solo que más juntas y en una reacción Ami tomó la mano de la castaña con firmeza.
Después de una hora, la peli azul estaba en su curso y Makoto afuera del edificio, mirando el salón de su amada. En eso, Makoto sacó su celular para hacer una llamada.
-Ojalá esté… ¿Hola Sra. Mizuno? Habla Makoto… ¿Cómo se encuentra?
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-Algunas horas después-
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Ami bajaba las escaleras tras su curso mientras revisaba los mensajes de su mamá que le había enviado en su clase pero como lo tenía en silencio no sabía de qué iba mientras el sol estaba a nada de ocultarse para dar inicio a la noche.
-Esto es raro ¿Por qué me dice que me la pase bien? Debo hablarle…
-¡Ami, por acá!- Makoto le alzó la mano mientras tenía un taxi detrás de ella, esto dejó a la ojiazul sorprendida quien pasó el mar de gente para llegar con su amada. -¿Mako-chan pero que haces en un taxi?-
La castaña por otro lado le tomó de la mano y le guiñó el ojo, dejando muy confundida a Ami.
-Te lo explicaré en el camino a la tienda departamental- El impulso de Makoto hizo que jalará a Ami adentró del taxi y así el auto empezó su trayecto. Algunos minutos después de llegar a su destino las chicas estaban en el departamento de ropa para damas, más en concreto en los probadores.
-No puedo creer que le hablaste a mi mamá Mako-chan, lo pude esperar de Serena o Mina-
-Lo siento Ami, sólo quería pedirle a su hermosa hija prestada este día.-
-¡¿Espera le dijiste?!-
-Obviamente no Ami, jamás diría sobre nuestra relación de una forma abrupta, solo le dije que sería una noche de chicas con Serena y ella aceptó, el resto es historia.
-Entiendo… ¿Entonces el antro está cerca?-
-Claro, descuida, no dejaré que te pase nada, nunca me lo perdonaría si algo te pasara.
Makoto fue la primera en salir de los probadores, usando un vestido de una manga y un hombro descubierto de color verde oscuro con un bordado dorado en los costado, unas mallas de color negro y unas botas de un tacón bajo que llegaban por encima de la rodilla, un cinturón negro con hebilla dorada. La chica tenía una gargantilla con el símbolo de Júpiter además de sus aretes con figura de rosa.
-¿Lista Ami?- Preguntó la castaña tocando a la puerta del vestidor y en ese momento se abrió lentamente, la castaña se quedó callada al ver a la peli azul usando unas zapatillas azules de cinta, un vestido con falda plisada que llegaba a las rodillas con unas líneas plateadas, el top del vestido contaba con unos tirantes, además de un collar con el símbolo de Mercurio y unos aretes de diamante muy discretos, Makoto se sonrojó de ver a su princesa de mercurio así.
-Sí Mako-chan, ¿Cómo me veo?- Preguntó Ami modelando para ella y la castaña sentía muchos nervios, era una princesa, su princesa.
-Increíble, que bueno que nos dejaron cambiar aquí, vamos, claro después de pagar la ropa- Se rascó la cabeza Makoto mientras Ami asintió.
La luna comenzará a reinar la noche de viernes y el antro conocido como Crystal Ocean estaba en su momento, adentro se podía escuchar la música a todo volumen, con muchos chicos y chicas pasándola bien, con amigos o con aquella persona tan especial.
El centro de la pista era grande, muchas parejas podían entrar pero se podía ver un círculo de gente a su alrededor, mirando como una pareja en particular se estaba robando las miradas, los aplausos y halagos.
Ami y Makoto hacían de la pista su mundo, su reino, uno en el que podían estar juntas. Pasos de baile muy fluidos, coordinados y cada acercamiento era para poder contemplar la belleza de la otra.
La música lo decía todo con su letra, llena de amor que no muchos podrían entender.
"Here in your arms I found my paradise
My only chance for happiness
And if I lose you now, I think I would die
Oh, say you'll always be my baby, we can make it shine
We can take forever, just a minute at a time"
"More than a woman
More than a woman to me
More than a woman
More than a woman to me"
La canción había terminado con ambas chicas juntas, exhaustas tras los pasos de baile, jadeando un poco pero sonriendo y mirándose fijamente, las otras parejas continuaron bailando mientras Ami Mizuno y Makoto Kino se besaban con mucha pasión.
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-Fin del flashback-
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-Eso suena muy romántico Ami, veo que ustedes se amaban con locura. Ahora…es tarde. Vamos- Minako sintió mucho dolor, después de escuchar como Ami y Makoto estaban en la cima del mundo, un evento terminó por matar su relación y provocar su caída. Mientras la rubia de Venus continuaba su búsqueda de la gema, Sailor Mercury se limpió una lágrima en su mejilla
-Mako-chan…quisiera al menos escuchar tu voz una última vez.-La peli azul caminó siguiendo a la rubia sin saber que eran observadas por una extraña figura que aparecía en uno de los espejos, una sombra extraña que se movía.
Las dos Sailor Scouts llegaron a las puertas de un balcón, cuando en ese momento Ami escuchó como un vidrió se rompía y al darse la vuelta pudo ver a extrañas criaturas del espejo salir.
-¡Mina atrás!- Sailor Mercury se puso en guardia mientras Sailor Venus se percató de la situación volteando.
-¡¿Qué demonios son ustedes!? ¡Qué hacen rondando en un palacio sagrado!- Exigió saber Mina pero estas criaturas que parecían ser de cristal líquido empezaron a tomar una forma humanoide.
-Nosotros…nacemos del miedo y sobre todo…de los lamentos de otras personas.- los seres del espejo dejaron a las Sailor Scouts congeladas, la forma que tomaron estos seres formaban parte de una pesadilla. Lo que Mina y Ami estaban viendo…Era la figura distorsionada de Andrew y de Makoto Kino.
-Hola Mina…tanto tiempo sin vernos.-
-Ami… ¿Me reconoces?-
La criatura que tomó la forma de Andrew creó un espejo debajo de Mina y con una fuerza de atracción brutal, mando a la rubia al interior de dicho espejo.
-¡Mina!- Ami trató de tomar la mano de su amiga pero la copia de Makoto también hizo lo mismo y la peli azul no pudo reaccionar a tiempo, las dos Sailor Scouts estaban siendo enviadas a un lugar más allá de las fronteras físicas: El universo de los espejos.
