Buenas noches lectores y lectoras. El calor es un clima que no me deja cosas buenas, incluso escribir menos y no concretar ideas, realmente este capítulo iba en otra dirección pero gracias a que bajo la temperatura, me dio otra perspectiva. Nuevamente gracias por el apoyo mostrado del Fanfic :) de todo corazón.

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Y ahora sí, vamos al capitulo de esta noche que esta siendo publicado.

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.

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Relámpago Oscuro

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Capítulo 57: Océano

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-Neptuno-

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-¡Ah!- Imperia Júpiter despertó de golpe, su consciencia volvió a su cuerpo y la impresión fue tan grande que lanzó un aura de relámpagos negros matando a algunos soldados pero su Sexto General, Carpo, detuvo el rayo con una sola mano mostrando su poder que lo acreditaba como uno de los hombres más poderosos de la cercanía de la emperatriz.

-Curioso mi niña, demasiado curioso- Decía Carpo mirando los cuerpos de los soldados muertos en el piso mientras la castaña se sobaba la cabeza, Imperia había recuperado el control de su cuerpo, reprimiendo a Makoto en interior pero no podía dejar de pensar en lo que había visto en la dimensión de los espejos y más con la presencia de Sailor Mercury, tocándose el corazón al sentir un dolor intenso.

-¿Cuánto tiempo estuve dormida?- Preguntó la emperatriz tocándose su herida que Hotaru le provocó.

-Ni siquiera fueron24 horas Miladi, pensábamos que usted no podría recuperarse hasta pasar unos meses pero a mis manos, su recuperación debía ser en semanas.- Carpo tomó parte de la armadura con la sangre seca de la castaña. – Aquella persona que le hizo esto le dio la paliza de su vida Miladi, afortunadamente logró sobrevivir. Aunque no pensé que volvería a decir ese nombre.

-¿Nombre? ¿De qué hablas Carpo?- Imperia se sorprendió y se logró sentar en la cama aun sintiendo dolor en sus brazos, su mente le lanzó un recuerdo rápido de cuando ella y Ami se besaron, un beso lleno de amor en un mar de tristezas. La castaña soltó una lágrima en sus ojos y se tocó los labios, aun sintiendo el sabor de la oji azul.

-Ami, sálvame Ami. No había escuchado ese nombre en cinco años y ahora que está en una cruzada contra la tierra, esa mención aparece ¿A qué se debe?- Preguntó el general muy curioso y en eso la emperatriz se paró para tomar su capa y bajar con cuidado, sintiendo el piso frio de la tienda. Al salir miró a sus soldados y a Ío con Calisto asombraros por la recuperación de su majestad, todos pegando una rodilla en el suelo ante tal milagro.

-Descansen mis fieles generales, mis valientes soldados- Imperia Júpiter caminó hacía ellos pero sintió un mareo fuerte que le hizo perder el equilibro, tambaleándose a un lado y siendo ayudada por Ío.

-Miladi no tiene que pararse aún, se tiene que recuperar – Decía Ío preocupado por su emperatriz.

-No te preocupes, estaré bien. Necesito saber si han logrado saber cómo cruzar hacía Saturno.- La castaña trató de concentrarse en la misión aun cuando su mente le hacía tener en sus recuerdos a Ami.

-Ganimedes y Aqua Marine están investigando lo que quedó del castillo de Neptuno, algo que pudiera ayudarnos con la puerta de Saturno pero no hay nada en concreto, también mandamos a varios soldados a ver en las afueras del lugar- Calisto comentó sobre las constantes búsquedas pero nada en concreto.

-Entiendo, que redoblen los esfuerzos, la princesa de Neptuno y la de Urano eran muy cercanas, no puede haber algo que hallamos pasado por alto. Comandaré la búsqueda…

Imperia sintió que sus piernas no aguantaron más y terminó en los brazos de Ío, se podía notar el dolor de la emperatriz, tanto él como Calisto la llevaron adentro de la tienda médica y Carpo les señalo la cama donde podía recostarse.

-No tengo nada, no debemos perder el tiempo- Imperia trató de pararse de nuevo pero el cansancio era más fuerte que ella y Carpo le puso su manos en el hombro para calmarla.

-Ío, Calisto. Vayan con Ganimedes y recorran cada rincón de ese castillo. Ni se atrevan a volver sin algo de información. – Decía el Sexto general colocándole un trapo mojado de la castaña, a regañadientes y por temor al humor del viejo salieron de la tienda hacía los restos del castillo de Neptuno.

-¿Qué crees que encontraremos en un lugar destruido? Carpo parecía muy convencido y la emperatriz igual. Su despertar me está generando dudas, no es normal- Decía Calisto con su mano en su barbilla.

-Algo sabe que nosotros no y concuerdo con lo de la emperatriz, una mirada perdida en la nada y jamás ha tenido un dolor de cabeza como ahora, malos recuerdos por lo que veo. Me preguntó si tendrá que ver con lo que vio Europa. Hay tanto que pensar pero primero enfoquémonos en la misión- Ío apretó la marcha mientras Calisto usaba su poder de ver lo que sucedería en el futuro pero su visión era la misma. Después de un tiempo los dos generales se reunieron con Ganimedes y Aqua Marine en el centro del castillo. El más alto de los generales no despegaba su mirada del suelo.

-¿Pasa algo grandote? Espero que hayan tenido más suerte que nosotros, por cierto la emperatriz ha despertado pero esta algo confundida.- Informaba Ío mientras Ganimedes seguía mirando el suelo con detenimiento.- ¿Pasa algo?-

-Sentí una energía muy extraña, emanaba desde este punto pero necesita un catalizador para que pueda funcionar, pero puedo asegurar de que es una energía elemental- El general volteó a ver a Michiru y la mujer de cabello aqua se sentía algo incómoda.- Aun con la piedra fantasma en tu pecho, se encuentra la esencia de la princesa de Neptuno en su cuerpo. Aqua Marine ¿Qué es lo que realmente vez?

-No…no lo sé.- Michiru miró a su alrededor, sintiendo que el mundo le daba vueltas. La antigua Sailor Scout sentía una fuerte sensación de dolor en su pecho, dificultándole el respirar. En ese momento los generales miraron el suelo en donde estaban parados alumbrarse con el símbolo de Neptuno creando el espejo de agua que Michiru había visto al recobrar por unos segundos su consciencia.

-¡Miren ahí! Es la puerta de Saturno pero por lo que veo, aún no está abierta y sin la de Urano, no podremos descifrar sus secretos.- Ío se sentía frustrado pero en eso recordó algo.

-¿Ío? ¿Pasa algo?- Preguntó Calisto al ver lo distraído que estaba su compañero.

-Ahora todo tiene sentido, Aqua Marine es la clave de todo en este momento, recuerdan lo que dijo la emperatriz hace tiempo, sobre la fuerza interconectada en la puerta del Plutón hacía Neptuno.- Explicaba más el general con detenimiento. – La fuerza de los cuatro planetas del sistema exterior de esta galaxia evitaban que cualquiera pudiera entrar. Con el poder de Plutón ya adquirido, el poder del planeta de Urano desaparecido y con Aqua Marine de nuestro lado…

-La última fuerza no podrá hacer mucho y la puerta de Saturno se abrirá sin problemas, ellas no pudieron prever lo que pasaría. Esta puerta es la clave de todo y sólo Aqua Marine puede abrirla- Calisto se acercó a Michiru posando su mano en su hombro. –La emperatriz confía en ti para poder abrir esta puerta con tu poder, es momento de que pongas a prueba tu lealtad.-

Con esas palabras, Aqua Marine sintió que su mundo se paralizó, nadie se movió y el suelo donde estaba parada se llenaba de agua del océano, tan refrescante y con una brisa del mar en un día de verano. La piedra fantasma por más que emanaba mucho poder esta estaba siendo repelida por el poder de Neptuno.

-¿Qué me sucede? ¿Por qué todo se detuvo?- Michiru nuevamente volvió en sí, tocándose la armadura que tenía puesta y sintiéndose viva. Miró a los generales cada uno con una mueca de horror, la gema en su pecho la acarició con cuidado. Lo estaba recordando, el cómo fue sometida para ser un zombi.

-Aqua Marine ¿Estás bien?- Ganimedes preguntó de nuevo a Michiru, el mundo volvió a moverse para Michiru que se alejó del general, esto lo notó Calisto.

-Algo anda mal…- Los poderes de premoniciones de la general se activaron al instante y Calisto se quedó atónita de lo que había visto. -¡Deténganla! ¡No está bajo el control de la piedra fantasma!-

Una fuerte cantidad de poder se hizo presente en el planeta, las olas que antes se movían con calma en aquella playa se convirtieron en olas monstruo y la lluvia era de gotas que picaban la piel, el extraño cambio climático no era una casualidad y de los escombros del palacio de Neptuno se podía ver una muralla que el propio Ganimedes construyó para proteger a sus colegas generales mientras Michiru estaba siendo protegida por un poderoso muro de agua.

-¿Cómo es posible que no lo hayamos visto? Ella debería estar bajo el control de la piedra- Ío estaba incrédulo y Calisto se quedó sin palabras, Ganimedes no bajaba la guardia cuando vio que la piedra fantasma dejó de ser gris y era de color aqua con el símbolo de Neptuno.

-¡Por el poder del planeta Neptuno, transformación!- Del muro de agua, emergía por primera vez en cinco años, en su mejor momento a Sailor Neptune. Un giro que ni la emperatriz había previsto. –No tendré otra oportunidad, si logro vencerlos a la mayoría quizás Hakura y las demás puedan encargarse del resto- Decía Michiru para ella misma, entendiendo que estaba en desventaja numérica y si eran poderosos en conjunto, lo eran más como grupo.

-No la subestimen, ahora entiendo porque aún existía ese vínculo con su pasado aquí- Ganimedes era el más prudente pero Ío y Calisto iban a disfrutar esto, necesitaban algo de acción y ahora la tenían de forma gratuita.

-Parece que vamos a tener que doblegar tu espíritu de nuevo y si nada de eso funciona, morirás- Ío elevó su poder con una sola respiración al igual que Calisto. Una batalla imprevista había comenzado, con la emperatriz herida y con una Michiru que había recuperado su estado mental. Era el momento oportuno de debilitar al Rayo Negro o eso intentaría Sailor Neptune.

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