Disclaimer: Harry Potter sigue sin pertenecerme, pero la historia todavía es mía


2. 5 años.

- Malfoy, buenas tardes. ¿Hoy te ha vuelto a tocar a ti venir?

- Hmha. – Draco asintió con un movimiento de cabeza a la vez que entraba junto con Harry en la sala donde estaban todos los niños, echando un vistazo por encima de ellos buscando a su hijo.

Harry esbozó una pequeña sonrisa sin poderlo evitar. Había descubierto varias cosas de Draco Malfoy en los últimos años. La primera era que podían convivir en paz sin llegar a matarse ni a hechizarse el uno al otro. Ésa era una cosa importante. Les había costado un poco salir de las miradas de odio y llegar a esa situación, pero con el tiempo lo habían logrado. Y dado que ni Albus ni Scorpius tenían prisa por dejar de ser amigos, tiempo era lo que más tenían. Pero, aparte, también había descubierto cosas más sutiles, derivadas del carácter de Malfoy. Como que le gustaba mucho más escuchar que hablar sobre sí mismo. De hecho, apenas hablaba sobre sí mismo, cosa que contrastaba bastante con lo que Harry recordaba de él.

Otra cosa que había aprendido, era que no solía responder a las cosas que él consideraba obvias. Al menos, no con palabras. Muchas veces, la única respuesta era una ceja alzada y una mirada que te hacía sentir estúpido. Así que un asentimiento de cabeza y un "hmha" eran una buena respuesta en comparación con la que le podría haber dado.

A pesar de eso, durante los años que habían estado coincidiendo en la escuela a la hora de buscar a sus respectivos retoños, Harry había conseguido sacarle conversación. Algunas veces más, otras menos. Y casi todas ellas, a fuerza de insistir, hablar y hablar, hasta el momento en el que resultaba maleducado el no responder. Y Draco Malfoy podía ser muchas cosas, pero no un maleducado, eso estaba claro. Podía imaginarse perfectamente al Malfoy que conoció en el colegio, indignado, gritando que su padre había pagado mucho para que él tuviese la mejor educación a cualquiera que quisiese escucharlo. No, maleducado no.

Harry soltó una risilla disimulada, ganándose una mirada de reojo de Malfoy, probablemente preguntándose qué tontería estaría pasando ahora por su mente. Sólo esperaba que no usase Legeremancia, o tendría una muestra de la "buena educación" de Malfoy, probablemente acompañada de una patada en el culo.

Diablos. ¿Cuándo había empezado a considerar a Malfoy como una especie de amigo?

Siguió al rubio, más ensimismado que de costumbre, dándole vueltas a la revelación que acababa de tener. De verdad había empezado a tratarlo como a un amigo, no ya un conocido. Incluso admitía que, a pesar de ser bastante unilaterales, le gustaban las conversaciones con él. A lo mejor Malfoy no contestaba, pero al menos escuchaba. Y las caras que ponía eran bastante expresivas por sí mismas como para considerarse respuestas.

Debía de estar muy solo.

Seguro que era eso.

Sonrió a Albus al verlo corretear hacia él, con Scorpius detrás. Estaba convencido de que Lily estaría por ahí haciendo alguna trastada, y James, como buen niño grande que él decía que era, y como hermano mayor, estaría detrás de ella, vigilándola. Pero Albus parecía ajeno a ellos dos, siempre con Scorpius, prácticamente desde que se habían conocido. Iban juntos a todas partes, y si te encontrabas a uno, podías estar seguro de que el otro no andaría muy lejos. Habían sido la razón de esa extraña tregua con Malfoy.

- ¡Papá! – Albus abrió los brazos, exigiendo un abrazo de Harry como saludo, cosa que recibió al momento.

Por el rabillo del ojo, pudo ver a Scorpius saludar a su padre de la misma manera, hablando en voz baja con él de algo. Devolvió la mirada a Albus justo para ver cómo el chico se llevaba una mano a la frente, en posición militar, frunciendo el ceño, fingiendo seriedad.

- Señor, voy a buscar a los prisioneros.

Harry dejó escapar una risa, asintiendo como respuesta, y Albus no esperó más confirmación, agarró a Scorpius de la mano y tiró de él, sin preocuparse por si había interrumpido o no la conversación de éste con su padre, echando a correr en busca de sus dos prisioneros. O de sus hermanos, que para el caso, era lo mismo.

Soltó el aire por la nariz con suavidad en un suspiro, apoyándose sobre el alféizar de la ventana hasta quedar medio sentado sobre él, siguiendo con la mirada las cabezas de su hijo y su amigo perderse entre otras cabezas más. Estaba agotado. Estaba harto. Estaba muchas cosas, y no tenía ni idea de cómo arreglarlo.

- Se te ve cansado, Potter.

No supo en qué momento Draco se había colocado a su lado, pero tampoco le importó. Le echó un vistazo de reojo, encogiéndose de hombros con una sonrisa, quitándole importancia.

- Un trabajo y tres niños no te dejan demasiado tiempo libre para descansar.

Era extraño. En todo el tiempo que habían estado coincidiendo, con todas sus conversaciones, nunca habían hablado de algo verdaderamente privado. Tenían como un acuerdo tácito de evadir temas personales.

Pero Harry estaba muy cansado de todo, de nada, y de varias cosas más.

Siempre hay una primera vez para todo.

- Ginny. – Lo soltó así sin más, como si todo el problema se resumiese en eso. Y mierda si no era así. Llevaba meses, años, dándole vueltas. Y llegar a una conclusión así, precisamente en ese instante, no es que fuese excesivamente agradable. Menuda revelación. Pero, bueno, probablemente Malfoy no tenía ni idea de por dónde iba la conversación. Debería iluminarlo. – Mi mujer. Apenas pasa por casa, ¿sabes? Y bueno, entiendo que es su trabajo. Pero...

- Tus hijos merecen una madre, ¿no es así? – decir que Harry se sorprendió por la interrupción de Draco, sería poco. Desvió la mirada hacia éste, encontrándose con la suya. Y estaba sonriendo. Bueno, no era necesariamente una sonrisa de felicidad, sino más bien una de "te-entiendo-compañero". Demasiado cercano, de todas maneras. – Entiendo. No podría ni imaginarme cuidar de Scorp yo solo, sólo multiplica eso por tres.

Harry asintió. Desde que habían empezado a hablar, se había ido dando cuenta de que Malfoy no era igual que en el colegio. Para nada. Podía ver, si lo miraba mucho, mucho tiempo y totalmente concentrado – cosa que no solía hacer –, al niño quejica y mimado que había sido una vez. Pero no era nada que se apreciase desde la superficie. Malfoy había madurado. Había crecido.

Y a pesar de eso, todavía continuaba sorprendiéndolo estar de acuerdo con él.

- Así es. – Era la primera vez que hablaba de ese tema, o de cualquiera un poco serio, con Draco Malfoy. No quería asustarlo y llegar al día siguiente para encontrarse con un elfo doméstico recogiendo a Scorpius. De veras apreciaba esas conversaciones insulsas, esas cuatro palabras que se decían. Pero también era la primera vez que hablaba de ese tema con nadie. Era la primera vez que alguien lo escuchaba. Y Merlín, vaya si no le hacía falta. – No te puedes imaginar sus caras cuando la ven llegar. Y no puedes imaginarte la que tienen a la mañana siguiente cuando, nada más bajar a desayunar, se dan cuenta de que ya no está.

Se llevó una mano al pecho, rascándose flojito sobre la zona del corazón casi inconscientemente. Picaba justo ahí, un poquito.

Lo mataba ver las caras de desilusión de sus hijos. Y le dolía ver que, poco a poco, esperaban cada vez menos de su madre.

Ella no volvía, ni siquiera por sus hijos.

Y tenía que admitir, al menos para él mismo, que cada vez le dolía menos que tampoco volviese por él.

Dio un respingo al notar una mano sobre su hombro, siguiéndola con la mirada por el brazo de Malfoy hasta encontrarse con su cara. Sonreía de nuevo. Otra de esas sonrisas en la gama "de-veras-lo-siento". Debería empezar a hacer una lista con las ocasiones en las que lo había visto sonreír. "Querido diario, hoy Malfoy me ha sonreído dos veces, ¡qué emoción!" O debería empezar a preguntarse por qué sabía el tipo de sonrisa que usaba en cada momento.

- Hasta otra, Potter.

Lo vio alejarse en dirección a la puerta, recogiendo a su hijo por el camino y caminando con él de la mano, sin mirar ni una sola vez hacia atrás.

Agitó la cabeza, tratando de despejar sus pensamientos, y cambió la expresión por una sonrisa al ver a sus hijos junto a él, esperando para marcharse. Se agachó a recoger a Lily de los brazos de James, y siguió el mismo camino que los Malfoy, escuchando el parloteo alegre de los niños.

Sí. Hasta otra, Malfoy.


N/A: Uf, he vuelto. Y ha sido pronto, como prometí. Eso sí, no esperéis ya mucho más hasta la semana que viene como poco, porque no voy a tener ni medio minuto de tiempo libre, lo siento. Pero prometo no abandonaros por completo

A ver... gracias a todos los que me habéis dejado reviews, y a los que habéis dado a fav y a follow, ¡me dais ganas de seguir escribiendo! :D

Gracias también a mi beta, aunque sé que todavía no ha guardado el palo con el que me quiere pinchar.

Creo que eso es todo. Así que ahora que he cumplido, me voy a dormir hasta dentro de varios días. Ojalá.

¡Dormid bien y no dejéis que os coja el frío!

MayaT