9. 11 años. 1 de septiembre.
- ¡Papá, papá, mira! ¡Ahí están!
De repente, y sólo con ese aviso, Harry vio cómo sus tres hijos, incluyendo los carros con las maletas y las mascotas de los dos mayores, salían corriendo por el andén nueve y tres cuartos hasta llegar donde Ron y Hermione estaban junto con sus retoños, Rose y Hugo. Para cuando Harry los alcanzó, a un paso mucho más civilizado, Lily y Rose todavía estaban unidas en un abrazo. Como si hiciese meses que no se veían. O, pensó Harry, como si fuesen a pasar meses sin verse. Más bien.
- ¡Harry! – Y así, sin comerlo ni beberlo, Harry se encontró en otro de esos apretados abrazos, esta vez cortesía de su amiga Hermione, quien, de regalo, le plantó un par de sonoros besos en las mejillas, para rematar el saludo. – ¿Cómo estás?
- Bien, Mione. – Harry le dio un beso en la mejilla a la chica y esbozó una sonrisa, dándole una palmada en la espalda a Ron, quien se la devolvió inmediatamente, como una muestra de camaradería. – ¿Y vosotros?
Hacía un mes que no veía a Ron y Hermione, exactamente desde su fiesta de cumpleaños. Ron parecía que por fin había asumido que la situación entre Harry y Ginny no iba a mejorar, y Hermione había dejado de lanzarle miradas de pena y de intentar arreglarle citas con compañeras del ministerio. Al menos cuando él estaba mirando. Era un alivio, porque, en cierta parte, había recuperado a sus mejores amigos del colegio, y sus hijos habían recuperado a sus primos. Pero Harry sabía, sabía, que Hermione y Ron, junto con el resto de la familia Weasley, hablaban a escondidas sobre su vida privada. O más bien sobre su falta de ella. Y no dejaba de ser incómodo obviar el elefante en la habitación, no cuando era tan grande que Harry sólo tenía que ver las caras de culpabilidad de cada uno de los miembros de la familia para darse cuenta.
Claro que Harry se había acostumbrado. No en vano era el niño-que-vivió-con-esa-cicatriz-en-la-frente, y desde que llegó al mundo de los magos, todos habían hablado de él a sus espaldas.
Pero no dejaba de ser molesto que fuese su propia familia. Así que Harry los dejaba hablar todo lo que quisiesen, pero, a cambio, no es que los evitase, sino simplemente, disminuía el número de visitas que les hacía. Para dar menos que hablar, claro.
- Bien, compañero. Hemos venido a traer a nuestra pequeña genio al tren, ya sabes. – Ron le dio un apretón cariñoso en el hombro a su hija mayor, y ésta soltó una risa, medio divertida, medio avergonzada.
- ¿Todavía con eso, Ron? – Harry no pudo evitar una sonrisa al escuchar a su amigo. Desde que se había enterado de que Scorpius Malfoy iba a ir al mismo curso que Rose, había empezado a motivarla para que fuese la mejor de su clase y ganase a "ese chico hurón", como él lo llamaba, a pesar de las continuas reprimendas de su mujer.
- ¡Por supuesto! Y no voy a dejarlo hasta que quede claro que mi pequeña Rose es mejor que...
Ron tuvo que callarse, porque justo en ese momento, Albus, que no había dejado de mirar hacia todos los lados desde que se habían encontrado con los Weasley, echó a correr con un grito de alegría. Harry estaba completamente seguro de a quién había estado buscando Albus, no tenía ninguna duda, y agradeció el hecho de que Ron se hubiese callado en el momento justo. Sabía que en algún momento, Albus aparecería con Scorpius, y detrás de éste, estaría Malfoy. Y no era tan tonto como para pensar que, a pesar de los años que habían pasado, la enemistad entre Ron y Malfoy hubiese desaparecido del todo. Así que, mejor no tentar la situación con comentarios acerca de "mi hija es mejor que tu niño hurón".
Y, tal como Harry había pensado, de repente Albus apareció entre la gente, seguido por Scorpius, y se unió de nuevo al grupo. No hicieron falta presentaciones, todos se conocían desde siempre, era lo que tenía que sólo existiese un colegio mágico en Inglaterra donde llevar a los niños antes de Hogwarts, así que se pusieron a hablar entre ellos como sólo los niños saben. A voces, y emocionados por las mínimas tonterías. Todo eso delante de un Ron con la boca abierta, porque no se esperaba que un niño tan rubio y tan Malfoy fuese amigo de su sobrino. Ups, pequeño detalle que a Harry se le había olvidado mencionar.
Y justo cuando Harry más se estaba divirtiendo viendo la cara de Ron, Draco Malfoy apareció entre la gente siguiendo a su hijo, y detrás de él, Astoria.
- ¡Harry, querido! Cuantísimo tiempo. – Para su disgusto, Harry tuvo que perderse la cara de Ron en el momento en el que Astoria le dio un abrazo porque, bueno, estaba ocupado devolviéndoselo, pero podía imaginársela, y tuvo que aguantar una carcajada. – Tienes que pasarte por la Mansión más a menudo. Estoy segura de que Draco te espantó con ese té suyo, pero te prometo que tenemos tés deliciosos.
- Oh, no, Astoria, simplemente no he tenido tiempo, pero tendré en cuenta tu oferta. – Harry le dedicó una sonrisa a la mujer, sonrisa que ella le devolvió al instante, y entonces se giró hacia Malfoy, tendiéndole la mano. Y tragó saliva.
- Potter. – Cuando Malfoy le estrechó la mano en un apretón cálido, Harry pudo volver a respirar, y la sonrisa que le dedicó a éste nada tenía que envidiarle a la que le acababa de dedicar a su mujer. Ni a la mejor sonrisa que había puesto en la vida, tampoco.
Porque Draco Malfoy acababa de estrechar su mano, cuando él se la había rechazado tantos años atrás, cuando tenían once, igual que sus hijos ahora. De alguna retorcida manera, todo eso tenía mucho sentido.
- Malfoy.
El carraspeo que escuchó a un lado, le hizo recordar que no estaba solo, y soltó la mano de Malfoy. Porque no supo cuándo, pero se había olvidado de que se la estaba sosteniendo todavía. Ugh. Aunque había que decir que él no se había quejado.
- Oh, ah, Malfoy, ya conoces a Ron y Hermione. Chicos, ésta es Astoria, su mujer.
En ese momento, Astoria empezó a hacer gala de ese encanto con el que había conquistado a Harry, y probablemente a Draco, y empezó a conquistar a Hermione y a Ron, a pesar de la cara de traumatizado que lucía el pelirrojo todavía, probablemente debido al hecho de estar tan cerca de Draco Malfoy, y que éste no lo estuviese intentando matar ni nada parecido.
- Vaya, Potter... – La voz de Malfoy lo sorprendió, y giró de nuevo la cara hacia él, sonriendo sin poderlo evitar al ver su sonrisa. – Curiosa elección de mascota, la de tu hijo.
Y ahí, Harry le tuvo que dar la razón, porque no podía ser normal. Cuando, unas semanas atrás, había llevado a Albus a la tienda de animales mágicos, jamás pensó que iba a salir con ese bicho. Un hurón. De entre todas las criaturas que podría haber escogido, había elegido un hurón.
Porque claro. El destino, o lo que fuese, tenía que reírse de Harry. No había otra explicación.
- Eso mismo pensé yo.
Entonces Malfoy soltó una carcajada, y Harry se olvidó de que estaba lamentándose mentalmente del destino y sus giros inesperados, y tuvo que reírse también, atrayendo la atención del resto del grupo, que los miraban como si no entendiesen nada.
Cuando Harry llegó a su casa después de haber dejado marchar a Albus y a James, suspiró. Lily había corrido a su habitación nada más llegar. La niña había conseguido hacerse la fuerte y no había llorado en ningún momento, pero adoraba a sus hermanos y a su prima, y Harry sabía que estaba destrozada. Igual que él.
Iba a echar de menos a sus hijos, sí. Iba a echar de menos sus trastadas. Pero lo peor era que iba a echar de menos que Albus apareciese cada día con una excusa nueva para poder quedar con Malfoy.
Iba a echar de menos a Draco Malfoy, de entre toda la gente.
Merlín.
N/A: Hola de nuevo, heh. Os traigo esto para empezar la semana con buen pie. Y sí, lo del hurón de Albus viene de la película, pero uf, sigo creyendo que es una retorcida manera de referirse a la relación de Draco y Harry. O a la de Al y Scorp, quién sabe.
Yyyy... eso. El próximo capítulo essss más largo, y uno de mis preferidos, junto con los del té, yep. Y puf, creo que van avanzando las cosas. Poco a poco, pero porque Harry es lentito en esto, ya se lo ve...
Gracias a todos por leer y comentar, los reviews hacen que Harry espabile y se dé cuenta antes de que está enamorado profundamente de Draco :D.
Gracias también a mi beta, que me sigue haciendo dibujos, y al final voy a tener que subirlos para ilustrar la historia (porque son adorables). Y gracias en general a los que seguís la historia.
Yyyyyy ah, sí, voy a contestar los reviews de los que no tenéis cuenta, que no puedo hacerlo más que por aquí ):
Mani: ¡Muchas gracias! :D Me alegro mucho de que te guste, la verdad es que eso era lo que quería escribir, escenas cotidianas que al final acaben acercando a Harry y a Draco jaja. Yo me pregunto lo mismo... Jajaja no, pronto la habrá ;)
Lalalalal: Jajaja ¡muchas gracias! La verdad es que son los dos igual de adorables, e igual de tontorrones. Aquí tienes la conti :)
9s: Voy a tener que haceros tarjetas del club, o algo así, os las ficho cada vez que leáis... Jajajaj. Hale, una conti recién salida del horno-word para ti :D
Y eso es todo, que sepáis que me siento un poco acosadora, pero sí, contesto a todos los reviews, porque si tenéis tiempo para dejármelos, entonces yo tengo tiempo para responderlos, hombre. Y ya termino, que al final es más larga mi nota que el capítulo...
¡No dejéis que se os enfríen los pies!
MayaT
