Disclaimer: Digimon y sus personajes no me pertenecen.

Mimato por el puro placer. Dedicado a las reinas de mi Castillo Mimato del Foro Proyecto 1/8. Les debo muchos... XP

PRIMERA PARTE


01. DULCE


— ¡Ya estoy listo hermano, podemos irnos! — decía Takeru saliendo hacia la puerta principal.

El pequeño Takeru llevaba un disfraz de "calabaza", pensó el rubio mayor al ver su traje anaranjado, pero al observarlo con mayor detalle pudo ver que su sombrero tenía un par de alitas en el mismo tono parecidas a las de un murciélago.

El Ishida sonrió al reconocer la alegoría a Patamon en el disfraz de su hermano. Se acercó a él y abrió la puerta dispuesto a marcharse.

— ¡Espera! — lo detuvo su hermano — ¿No irás disfrazado? — preguntó con un dejo de decepción en la voz.

Yamato ni siquiera lo tenía contemplado pero al escuchar a su hermano sintió una punzada en el pecho.

— No… creí que… fuera necesario — se disculpó con sincero remordimiento.

— Está bien, ¡me alegra que quisieras salir conmigo a pedir dulces en Halloween, hermano! — se apresuró a decir el pequeño aceptando su disculpa.

Yamato le dedicó su sonrisa más tierna, por él haría lo que fuera.

Salieron del departamento prometiendo a su madre volver temprano y se enfilaron camino a la plazuela cercana. Había muy poca gente, no era tan tarde y pronto el rubio mayor sintió la necesidad de preguntar…

— Esperaremos a Mimi — se adelantó Takeru leyendo la duda en su hermano — planeamos ir con Hikari pero avisó que no podría porque otra vez cayó enferma — hizo una pausa algo solemne y luego alzó la vista hacia su hermano nuevamente — ¡Oh, pero está bien! No te preocupes por ella, ¡más tarde Taichi se nos unirá para llevarle muchos dulces a su hermana! — concluyó con alegría.

— ¡Takeru! — gritó a sus espaldas una vocecita aflautada con mucho entusiasmo.

Ambos hermanos voltearon al mismo tiempo para encontrarse con la pequeña de caireles castaños, quien vestía una prenda de una pieza y un sombrero con pétalos rosas y hojas verdes, pantuflas y guantes a juego haciendo una representación casi exacta de Lilimon, su compañera Digimon.

— ¡Hola, chicos! — dijo recuperando el aliento por esa última carrera — lamento la tardanza…

— No te disculpes Mimi, acabamos de llegar apenas antes que tú — contestó Takeru aún más alegre.

— ¡Genial!

Mimi le devolvió una gran sonrisa. Se giró para saludar mejor a su otro compañero, de rostro impacible y serio, y se percató de la ausencia de su disfraz.

— Yama-kun ¿de qué estás disfrazado? — preguntó inocentemente.

El aludido se coloreó ligeramente por la vergüenza, suficiente había sido el gesto de decepción de su hermano al salir de casa.

— Yo… no…

— Mi hermano no tiene disfraz — respondió Takeru en su lugar — supongo que lo olvidó — razonó.

Yamato miró al pequeño sin entender, ¿qué había olvidado?, pensó. Mimi lo observaba y soltó una risita al comprender.

— No se puede olvidar lo que se ignora Takeru — dijo mientras buscaba algo dentro de su bolso para pedir dulces — Cuando convenimos disfrazarnos de nuestros Digimon Yama-kun, Koushiro y Jou-sempai no pudieron acompañarnos, ¿recuerdas?

Takeru asintió, abriendo la boca al recordar.

— Yo pasaría el mensaje a Kou y Jou, Taichi a tu hermano ya que se verían en clase al día siguiente — prosiguió Mimi — pero al parecer lo olvidó, como siempre. — dijo condescendiente.

Sacó por fin unas piezas de cartón del fondo de su bolso.

— Sora me lo dijo ayer cuando le preguntó si lo había hecho… Taichi es un despistado — sonrió extendiéndole el cartón a Yamato — No pude hacer algo muy elaborado pero espero que esto funcione.

El joven rubio tomó las piezas dudoso, aún avergonzado y notó que tenían los colores de la piel de Gabumon, así como sus formas. Takeru abrió mucho los ojos y sonrió aún más de lo que lo había hecho antes.

— ¡Pruébatelo hermano! — apuró el pequeño a Yamato con el rostro iluminado.

Yamato se colocó "las garras" en pies y manos, un cinto atravesado sobre el pecho y "el hocico" en su lugar. Este último era móvil y se abría cuando su boca lo hacía.

— Oh, falta algo... — recordó la castaña hurgando de nuevo en su bolso — ¡aquí está!

Se acercó a su compañero para colocarle una diadema con orejas a juego con el resto de las piezas. Aquello tomó por sorpresa al joven Ishida, quién sintió arder su rostro ante el contacto, nunca había estado tan cerca de Mimi, notó que despedía un aroma muy peculiar, agradable.

— Ahora sí, ¡quedaste listo! — dijo alejándose de él para contemplarlo mejor.

— ¡¡¡Weregarurumon, llegaste!!! — decía Takeru extasiado.

Mimi sonrió ante la reacción del pequeño, su emoción le iluminó la cara, había valido la pena el esfuerzo.

Yamato seguía abochornado, quería pero no podía apartar la vista de su compañera, quien continuaba observando a su pequeño hermano bailotear de gozo, feliz. Su pulso se aceleró al hacer contacto visual con ella, se quedó pasmado, rígido sin poder evitar que el carmín se apoderase de su rostro.

— ¡Gra-gracias… Mimi!— logró articular como un robot, algo más alto de lo que hubiera deseado.

Ella se coloreó un poco, negando con la cabeza y dedicándole otra de sus cálidas sonrisas.

— No fue nada, ¿somos amigos, no? — respondió — ¡eso hacemos los amigos!

Aquel reconocimiento a Yamato le hizo sonreír y por fin se relajó, algo menos abochornado que momentos atrás.

— ¡Sí! — dijo Takeru — ¡estamos listos, vayamos a encontrar a Tai y los demás!


Más tarde encontraron al resto de sus amigos cerca de la plaza principal de la ciudad, cada uno vestido cómo su Digimon compañero.

Algunos iban más detallados que otros como el caso de Taichi que improvisó su disfraz de Agumon al intervenir una sudadera anaranjada, bastante larga de las mangas como para simular sus garras. Sora a su lado lucía una versión DIY bastante bien lograda de Birdramon. Koushiro optó por ser más previsor y ordenar por internet un disfraz inflable de una especie de mosco gigante que sí se parecía mucho a Tentomon. Jou fue el último en unírseles, debido a su presión con los deberes escolares, a pesar de la sencillez de su disfraz logró una linda reproducción de Gomamon con una bata vieja de doctor que su padre estaba por desechar.

— ¡Vaya, lucen geniales todos! — reconoció el pelinegro al llegar con los demás.

— ¡Sí, fue una gran idea venir disfrazados así para Halloween! — dijo entusiasmada Mimi al contemplarlos a todos.

— ¡Hey, Yama, te ves genial! Sabía que lo lograrías — dijo el castaño guiñando un ojo al rubio mayor, cuyas orejas se colorearon al sentir la atención sobre él, al tiempo que apretaba la mandíbula y los puños con unas ganas crecientes de hundirlos en la cara de su querido amigo…

— Taichi baka… ¡eres un cínico! — masculló Sora, a su lado

— Pero, ¿qué dices? — exclamó Taichi con sorpresa, inocente — ¡ese es un gran disfraz de Weregarurumon de último minuto!

La pelirroja estaba a nada de perder la paciencia.

— Eso es porque…

— ¡Yama-kun es muy creativo! — completó Mimi mientras apretaba la mano de su amiga para hacerle saber que no era necesario dar más explicaciones.

Sora sonrió ante el gesto y devolvió el apretón.

Yamato, sorprendido, dirigió su mirada en dirección a su menuda amiga castaña y sin pensárselo su cuerpo se relajó. Ella sonreía y nuevamente el joven Ishida no podía apartar la vista de ella hasta que hicieron contacto visual, no supo exactamente cuánto duró aquello pero aunque a él le pareció una eternidad, lejos de ser incómoda le resultó agradable. Finalmente hizo un gesto con la cabeza casi imperceptible a manera de gratitud al cual Mimi respondió igualmente.

— Será mejor que comencemos para no terminar muy tarde — señaló Jou con algo de apremio.

— ¡Sí, vamos! — grito el más pequeño del grupo eufórico — ¡Dulce o travesura!


Ya en casa Yamato hizo un recuento de lo ocurrido, le costaba conciliar el sueño, jamás había disfrutado tanto un Halloween, había sido realmente especial. Un calorcito se había asentado en su cuerpo desde que Mimi se acercó a él para ponerle sus "orejas"... a pesar de encontrarse solo intentaba reprimir la sonrisa que sus labios se empeñaban en formar.

Estaba muy agradecido por el gesto que tuvo ella con él, con su hermano y de alguna manera quería compensárselo, pero ¿cómo?

Con el tiempo algo se le ocurriría, pensó.

Lo que no imaginaba era que pocos meses más tarde su joven amiga partiría a otro país de manera indefinida.

. . .


Un breve Mimato para Halloween —tardío— reposado en el tintero hace ya un rato.

No lograba darle un final que me convenciera... pero helo aquí, por fin.

Primera de dos partes... Quizás haya que esperar un año más para el desenlace, je XD

Gracias por leer.