Disclaimer Naruto no me pertenece le pertenece a Masashi Kishimoto. La historia si es completamente de mi autoría.
Hola, de seguro los tuve esperando como siempre , pero este tiene bombas bastante inesperadas si no lograste adivinar al personaje con las pistas que he dejado a través de la historia;) ¡Espero que les guste!
Capitulo #12
Respuestas
—¿Por qué haces esto?—ella miró al hombre que tenía sus manos cruzadas en su espalda y le dirigía una mirada fría, calculadora.
—Creo que ves por qué, no hay nada más importante para mí que la salud de ella.—volvió a dirigir la mirada a la fémina en la cama y sintió su corazón doler por el estado tan cadencioso en el que la mujer se encontraba.
—Aun así, no creo que yo pueda hacer algo... a pesar de todo lo que has dicho... podría ser que yo no posea ni siquiera con eso que tú llamas chakra una forma de salvarla.¿Qué harás si eso pasa?—le miró desafiante, el verde de sus ojos no lo molestó, más bien, solo quiso ahorcar a esa mocosa que se atrevía a decir que era familia.
—Debí haberme desechó de una basura como tú en el momento que viste la luz de este mundo. Pero no podía hacerle eso a mí hermano, no tenía el corazón para decirle que su hija estaba muerta y que otra mocosa les había reemplazado.—agarró el cabello rosado con fuerza y la expresión de dolor estalló en su rostro aunque se controlaba.
Había ido demasiado lejos.
—¡Temari no estaría feliz de que hicieras esto!—la bofetada que impactó en su mejilla derecha la dejó en blanco por un instante. Levantó la mirada observando detalladamente al hombre que siempre llamó tío a pesar de que este no parecía quererlo, ese hombre que siempre la ignoraba cuando ella iba a visitar a Gaara.
Rasa no Sabaku.
Allí nada más quedaba aquel hombre que siempre le dio el amor y todo lo que quiso a su prima Temari. Ignoró a Gaara y Kankuro a pesar de que también eran sus hijos y primos. Allí solo quedaba un hombre arraigado al deseo de salvar a su hija predilecta sin importarle que tendría que hacer.
—¡Salvarás a Temari!¡Es una orden puta de mierda!—soltó el cabello rosado y se retiró dejando allí a la fémina. Sus puños estaban apretados con fuerza. No tenía idea de que era lo que tenía que hacer. Ella nunca había hecho nada que pudiera decirle como usar ese llamado chakra.
«Estoy perdida shannaro.» soltó un suspiro de derrota pero sacudió la cabeza. Ella no era así. Se levantó de la cama y se encaminó a donde estaba su prima con los ojos cerrados. La imagen seguía siendo un desastre. Pero no es como si ella supiera que era lo que debía de hacer.
—Temari.—suspiro. Realmente, no tenía idea de que era lo que tenía que hacer. Simplemente le era imposible comprender que era lo que haría que ella usará ese llamado chakra.
—0—
Sasuke llegó a donde estaba el pelirrojo que al verlo casi salta de la impresión. El hombre estaba impecable, al igual que el arma que portaba. La katana que había visto que Sakura le enseño cuando dejó el hospital aquella vez. La curiosidad seguía allí, pero lo que lo asombró fue el rostro serio del Uchiha.
—¿Qué pasa?—preguntó.
—Gaara, tenemos noticias, Sanbi decidió colaborar.—Kakashi observó al azabache y los ojos de este parecieron poseer una emoción que no entendía. Parecía un tipo de afecto, casi como cuando un niño ve a alguien que admira y a la vez desea superar. Aunque había más cosas, cosas que no comprendía, demasiados sentimientos entremezclados allí como para comprender.
—Kakashi.¿Quién es el dueño de Seaport?—ambos le miraron confusos.
—¿Por qué la pregunta?—Gaara habló en tono bajo, caldeando el peligro. El Uchiha le miró más atentamente, estaba algo preocupado y reacio de tener que manchar su katana con la sangre de un familiar de la peli rosa, no sabía la razón de dicho pensamiento, pero no quería entenderlo aún.
No estaba preparado para aceptar que posiblemente ella se hubiera vuelto importante.
—Es el hombre que secuestró a Sakura.—la respuesta contundente del azabache dejó clavados a los dos en el suelo. Y como si de un click se tratará, Gaara comprendió lo que su padre quería de Sakura.
«Temari.»
—Pareces saber algo, Gaara. Te importaría contarnos.—no era una pregunta, era una demanda. El Sabaku los miró a ambos.
—Lo mejor es que nos pongamos en marcha, si Sakura usa su habilidad, podría morir.—afirmó levantándose y ambos corrían a sus espaldas.
—¿Qué sabes?—preguntó el Uchiha una vez los tres se montaron en una camioneta blindada.
—Esa pregunta no debería ser a dos bandas, Uchiha, tu también estás en peligro si usas demasiado tu habilidad.—Sasuke le miró más perspicaz. Estaba curioso de porque afirmaba eso.
—¿Cómo sabes sobre el chakra? Tenía mis sospechas de que Sakura poseía, pero tus palabras me lo confirman aún más.—ambos hombres le miraron confusos por un instante.
—¿Qué es el chakra, Sasuke?—el azabache miró al que poseía un rostro,voz y nombre igual que su maestro y le miró en silencio por unos minutos.
—El chakra es una forma de energía espiritual y física que fluye a través de todos los seres vivos. Cada individuo tiene una reserva de chakra única y limitada, que determina su fuerza y habilidades. Es esencial controlar y equilibrar nuestro chakra para poder usarlo de manera efectiva. Estos puntos son como centros de energía que se conectan con los órganos del cuerpo, cada uno asociado con una naturaleza de chakra específica, como el fuego, el agua o el viento. Al combinar el chakra con diferentes sellos de mano y realizar técnicas, podemos producir efectos poderosos y destructivos.—ambos estaban algo confusos aún a pesar de la explicación del Uchiha. —Este mundo no produce la cantidad de chakra necesaria para poder sobrevivir, yo lo he logrado usando el mínimo de este más que para mantenerme vivo. Pero si no regresó a mi mundo acabaré muriendo.—terminó su explicación. El peli plata le miró curioso y asintió.
—Eso significa que vienes de otra dimensión.—Sasuke asintió. —Sakura usa el chakra, ¿Eso significa que ella no pertenece a nuestro mundo?—Gaara frenó en cuanto escuchó aquello. Ella era su prima, como osaba decir esas palabras su instructor.
—¡Eso es imposible! Sakura es la hija de mis tíos.—Sasuke desvío la mirada a la carretera. Ella no pertenecía allí, si se quedaba, acabaría muriendo. Puede que lo usará inconscientemente cuando curaba a sus pacientes pero eso solo la debilitaría.
—Sakura regresará conmigo a mi mundo, y sí, Kakashi. Vengo de otra dimensión.—el hombre desvío la mirada y el vehículo se quedó en silencio. Gaara no quería creer que su adorada prima no era quien creía. Sakura siempre fue especial, siempre tuvo que cuidarla, siempre estuvo para ella en las buenas y en las malas. No quería creer que tendría que alejarse de ella para mantenerla a salvo. Simplemente sentía que era demasiado injusto.
Ella lo era todo para él.
Era como su hermanita menor.
Temari era la mayor. Y posiblemente por la locura de su padre, Sakura estaba en peligro para salvarla. No quería pensar en lo que le podría pasar si usaba su poder sin saberlo. No. No era un poder. Era su energía. Tragó saliva y dio dos vueltas más. Podía ver las rejas de cerca. Estaban llegando a la casa de su padre.
Estaba preocupado.
«Por favor, tienes que estar bien, Sakura.»
Sasuke apretó el puño. Ahora lo captaba. El chakra de Sakura. Era una sensación tan agradable la que le recorría de dentro hacia afuera. Esa era la personalidad de ella. Por muy dura que fuera, sus sentimientos eran posiblemente una de las cosas más apreciadas para cualquiera. Sakura era como una flor de cerezo.
Florecía una vez al año.
Pero lejos de caer.
Se levantaba una y otra vez.
«Sakura.Ya voy.»
Kakashi sentía que ese rostro lo había visto en algún lado. Y ahora que caía en la similitud, se preguntaba quien sería ese hombre en ese otro mundo. Una dimensión paralela. ¿Quién sería? ¿Qué haría? El Sasuke Uchiha que había visto en su mundo había fallecido, se suicidó por las presiones sociales que cargaba el nombre de su progenitor.
Itachi había cambiado su apellido en cuanto se casó y siempre lamentó no haber podido hacer nada por su pequeño hermano. Ese tiempo había sido algo desastroso. Se sintió mal por la forma en que había acabado la vida de ese chico. Ahora, se encontraba con una copia de este, una que posiblemente había tenido una vida tan diferente a la que todos podrían creer.
Parecía un hombre duro. Difícil de matar. No podía llegar a imaginar que clase de entrenamiento recibió. Ni lo que podría haber vivido. Sentía absoluta curiosidad, pero lo más importante en ese instante era salvar a Sakura. Ella era lo más importante.
Era como una sobrina aunque no lo quisiera admitir.
Y si para salvarla definitivamente, tenía que irse con él.
La dejaría.
«Ya casi estamos allí, Sakura. Esperanos.»
—0—
Sakura estaba sudando tanto que las gotas recorrían su cuerpo , y este mismo,le dolía, era extraño. Había estado desde hacía dos horas tratando de hacer algo pero no tenía idea de que era. Aún así, no negaba que se sentía mal. Algo le estaba advirtiendo que parará. Pero no podía. Tenía que salvar a Temari fuera como fuera.
No le interesaba lo que quería su tío Rasa. Ella solo quería salvar a Temari por si misma. Quería que Shikamaru volviera a ver la felicidad junto a esa mujer que compartió tanto en su juventud con ella. Aquella que la cuido, le enseño sobre maquillaje cuando la peli rosa sólo pensaba en superarse.
Sus manos le temblaban de tal forma que cuando se percató, se había deslizado en el piso completamente exhausta. No podía continuar. Algo le estaba advirtiendo que parará. Pero no podía pensar. Lo último que había visto...
Era la profunda oscuridad.
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En algún punto volvió a abrir los ojos. Su mayor sorpresa fue ver que estaba en la habitación del inicio. Un plato con sopas a su lado y un dolor de cabeza casi aplastante. Cerró los ojos observando fijamente el techo de la habitación. No había podido hacer mucho, por no decir, absolutamente nada desde que entró en aquel cuarto.
Se sentía inútil.
Se acomodó de modo que quedó sentada y empezó a devorar con unas ansías que no creía posible en ella los alimentos. La sopa tenía un delicioso sabor, así que sopeso la posibilidad de que Rasa le daría todo lo que le hiciera falta para recuperarse mientras que ella pusiera todo de si en salvar a Temari.
Cerró los ojos tratando de pensar en que podía hacer. Si lo trataba de interiorizar bien, el llamado chakra era como una energía que se suponía recorría por todo su cuerpo, así requeriría de concentración. Teniendo eso en cuenta, debía de haber otro punto para lograrlo. «¿La finalización del tratamiento?» pensó una vez más. Podía ser eso, ya que era como imaginar cómo preparar un dulce y como quedaría tras todo.
Así que pensando en eso, sus manos serían las encargadas de curar a Temari. Ahora que tenía claro eso, podía tratarse también como cuando les realizaban un masaje a una persona. El traspaso de energías eliminando las malas del paciente y ella tomando las. Así que con eso en mente, se levantó cuando terminó de comer su sopa.
Lista para probar sus teorías.
Salió del cuarto y se encaminó a la habitación. La rubia seguía en la misma posición. Su cuerpo en el mismo estado que la primera vez. Tragó saliva, miró sus manos por un instante y se acercó a la cama. Poco a poco, con los nervios a flor de piel, colocó sus manos sobre su cabeza.
Trató de imaginar cada nervio que recorría la cabeza, cada parte, aún recordaba la placa que habían realizado de la cabeza de la mujer y que no había presentado daños graves a pesar del coma. Era difícil pensar en un modo de traer a una persona de este ya que no era posible. La medicina no había evolucionado a dicho punto.
Sin embargo, se enfocó en pasar su energía. Tenía miedo de abrir sus ojos y ver algo que podría dejarla mal por no conseguir nada, pero los abrió, y la imagen de la extraña cosa verde que emanaba de sus manos la dejó con una tonta sonrisa en los labios. ¡Lo estaba haciendo! ¡Realmente, realmente lo estaba haciendo! Las lágrimas querían salir como un carril por sus ojos mientras más veía aquel loco suceso que ella misma estaba haciendo.
Sakura estaba emocionada.
No pararía. No lo haría hasta que logrará que su prima estuviera una vez más entre ellos. No sé rendiría. Ella tenía un objetivo. Lo haría. Salvaría a Temari no Sabaku. Aunque le costará hasta lo último, lo haría. Ella le regresaría la vida que le fue arrebatada tan pronto.
—0—
Sasuke, Kakashi y Gaara llegaron por fin a la mansión. El azabache fue el primero en salir del vehículo y con rapidez se movió hacia el interior de esta. Claro que era seguido por ambos, pero se detuvo al ver la reja que impedía su entrada lo hizo apretar los dientes. Tenía dos opciones, usar su chakra y freír los circuitos que posiblemente esa cosa tenía.
Sin embargo, Gaara fue el que acabó abriendo está al mostrarse en la cámara. Entraron a la mansión siendo recibidos por los mayordomos, pero el Uchiha, lejos de detenerse, empezó a correr siguiendo el rastro de chakra de la Haruno. Lo podía sentir, ella lo estaba usando, ¿La razón? No la sabía, ¿Miedo? ¿Estaba sintiendo miedo una vez más? No entendía el porque de aquella horrible emoción en su interior.
Solo tenía un pensamiento en la cabeza:
«Sakura.»
La puerta frente a sus narices fue bloqueada por dos tipos enormes. Sus ojos y brazos cruzados le afirmaban que no le dejarían pasar, sin contemplaciones, se lanzó contra estos y les pegó lo más fuerte que podía, para su sorpresa y confirmación, cayeron al suelo como dos rocas.
Lo sabía desde hace un tiempo, esos seres humanos eran poco resistentes a los que como él, tenían chakra corriendo por su sistema. Tragó saliva preocupado de lo que podría encontrar dentro. Giró el pomo de la puerta y sus ojos se posaron por fin en la pelirrosa. Se sentía como que no la había visto en días y su corazón bombeo tanta sangre en su pecho al verla sana y salva que sintió que toda la tensión que venía acumulando...
Desapareció.
Sin embargo, ella no levantó su mirada de la mujer en la camilla. La reconoció al instante como la hermana de Gaara y viendo cómo manaba el chakra de sus manos, comprendió la razón por la cual la habían secuestrado. Pero sus ojos, el cansancio reflejado en ella, no sabía cuánto tiempo llevaba haciendo eso, pero no era recomendable para su vida.
No en este mundo.
Pero también sabía, que si ella había logrado hacer avances, interrumpir la ahora sería un efecto contraproducente para la rubia. Cerró los ojos y trató de pensar una razón lógica de porque iba a hacer lo que sabía no debía de hacer.
—Sakura.—ella no levantó la mirada pero fue consiente de la aparición del Uchiha ahora que lo escuchó. Sus nervios se pusieron a flor de piel ya que era como la primera vez que le había escuchado. Pero su concentración radicaba en salvar la vida de la Sabaku.
No se detendría.
Por más cansada que se sintiera.
Sin embargo, la sensación que cubrió su cuerpo la hizo sentir tan aliviada que quedó sin palabras. A su espalda, Sasuke le estaba pasando de su chakra. Si ella no pararía, no dejaría que muriera en su intento. Observó el instante en que Gaara entró y cayó arrodillado al suelo. No sabía que pensar del pelirrojo, pero si vio como Kakashi se retiraba de allí a hacer quien sabe que.
Pero solo se enfocó en pasarle todo lo que podía. Si Naruto hubiera estado allí, la cantidad de él sería suficiente. Pero Sasuke poseía una cantidad limitada y que no se encontraba al cien por ciento. Pudo apreciar como había movilidad en algunas partes de la mujer y sus ojos se abrieron casi de par en par cuando vio como la rubia en la camilla...
Abría los ojos.
Sakura soltó y chocó contra Sasuke. Estaba cansada. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero era como si toda su energía hubiera sido drenada. Con una sonrisa, veía a su prima abrir los ojos. Fue conciente de que Gaara estaba llorando, no sabía si era por ella o por Temari que por fin, tras largos cinco años, había podido abrir los ojos.
También pudo escuchar el llanto de felicidad de Rasa. Aunque no lo hubiera querido aquí, era su derecho, pero la figura de Kakashi tiró de él. Sus ojos acabaron cerrándose por el cansancio. Por fin podía sentirse plena de haber ayudado a alguien tan importante para ella.
—Llevaré a Sakura a casa. Ella necesita descansar.—dijo Sasuke tomando como princesa a la mujer de cabellos rosas. La cabeza de esta chocó contra su pecho pero no cambió de expresión. La mujer en la cama aún parecía embotada y el pelirrojo salió de su estado entumecido para mirarle fijamente.
—Dile a Sakura cuando se despierte, que tenemos cosas que hablar.—el Uchiha asintió. Más no desistió de su objetivo de sacarla de allí. Aunque ahora tenía uno más fuerte. Sakura se iría con él cuando regresará a Konoha. No había más que hablar.
Y con eso en mente.
La llevó a casa con todas las miradas de las personas en la calle. La fémina se veía tan delicada en sus manos. Pero sabía que era fuerte. Más que cualquier persona en este mundo. Ella era absolutamente única.
Podía confirmarlo.
Hola, lamento la laaarga espera pero es que por fin hoy pude terminarlo, estuve en los parciales de la universidad y no podía escribir, a parte, este capítulo me lo pensé muchas veces cuando lo escribiera, y es que la razón, la verdad quería dejar a Temari en coma... no es que sea mala, es la realidad de muchas personas, pero al final, me decidí por un final en que está si despertaba, me sentía algo malvada si no lo hacía jeje, espero que a pesar de todo, no haya quedado falso o fantasioso. También que espero que la sorpresa de que fuera Rasa, los hubiera dejado ,WTF nwn ya que nadie logró adivinarlo a pesar de las pistas.
Bueno, respondiendo comentarios:
fdms24: como ya dije, lamentó la tardanza. Espero que el capitulo te haya dejado súper sorprendida, eso sí, aún no se acaba y se vienen cosas más inesperadas nwn
Manu Teorías:sip, pero bueno, así es como lo quiso mi imaginación jeje, sobre la parte dos de la historia de Miroku, siento que ya no la voy a hacer, sorry por eso, pero siento que no me vienen las ganas de escribirlo 77-77 y creo que la historia de Conectados según mis adelantos mentales, vienen con muchas sorpresas para Karin y Suigetsu nwn
Hasta la próxima actualización y me dicen sus opiniones del capitulo y si quieren, pueden dejarme sus teorías de que creen que se venga jajaja (aunque ya lo tengo planeado) nwn
