Hola de nuevo! Este tiene poquito smut, pero igual espero les guste.


5. Llamar tarde en la noche para que la otra persona venga.

Kazekage Gaara había enviado una misiva a todos los Kages sobre la propuesta abierta de un matrimonio arreglado que podría ser compatible con los intereses de sus aldeas. Y no habría sido una propuesta realmente oficial si no tuviese el nombre del participante de la negociación que Suna quería ofrecer en doradas letras escritas a mano: Temari no Sabaku.

La aldea en el desierto por supuesto buscando un compañero adecuado para la gran estratega y principal embajadora de su pueblo. Sólo una movida clave en el juego de poder y política.

Por su parte Shikamaru, en su casa, estuvo tan concentrado tratando de configurar el nuevo artefacto inalámbrico —como le había persistido Shino que se refiriera al nuevo teléfono con la más moderna tecnología traído desde Kiri ahora que las principales aldeas estaban más abiertas al mundo— que no se había dado por enterado de las veinte propuestas por parte de ninjas y funcionarios de Konoha en el lapso de una hora sobre el escritorio del Hokage.

Sí, al parecer algunos de su clan incluso habían tocado a su puerta pero Shikamaru había preferido ignorarlos, creyendo que eran más obligaciones Nara que podrían esperar, o que quizá eran demasiado tediosas para escuchar en su día libre sin la formalidad de una audiencia.

Así, había terminado por no escuchar lo que habría sido una de las peticiones del clan Nara más importante: que su líder, al menos como acto protocolario, hubiese enviado una contrapropuesta digna del clan más importante de la aldea.

Una lástima y oportunidad perdida, la verdad.

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En la mañana ella le había dicho «Te llamaré entonces» y nadie debería juzgar a Shikamaru por estar esperando esa llamada, ¿cierto? Incluso aunque hace tres horas ya había pasado la hora educada en que las personas llamarían a otra sólo para testear que su teléfono doméstico estaba realmente funcionando.

Quizá simplemente a Temari se le había olvidado luego de algunas extenuantes reuniones. Quizá estaba ella pensando lo mismo que él, y con la noche ya siendo más que evidente afuera, probablemente consideraba que llamarlo sería algo grosero.

Pero de alguna forma Shikamaru sentía que podría esperar toda la noche al lado del maldito teléfono.

Suspiró pesadamente, su dedo índice y pulgar masajeando levemente el puente de su nariz.

Ya sabía acerca de las veinte propuestas por parte de Konoha —ahora una suma que había llegado a treinta y cinco con el paso de los días— y si bien él había enviado eventualmente su propio mensaje, no había sido con su firma como líder del clan Nara sino como consejero principal de Lord Kakashi Hatake.

De todas las respuestas y contrapropuestas que habrían llegado al escritorio del Kazekage, estaba seguro de que la suya resaltó más: en no pocas palabras había expuesto qué tan retrograda idea eran los matrimonios por conveniencia, lo disparatados que en realidad podrían resultar en tiempos de cambios con ojos puestos a un futuro más innovador. Shikamaru incluso puso la correlación que existía entre matrimonios forzados y las guerras, y podría haber escrito más pero consideró que tres páginas en puño y letra de él eran más que suficiente.

Ahora estuvo a punto de pararse e ir al menos por un vaso de agua —no había más café y no sentía la suficiente energía para hacerse uno— cuando el teléfono sonó por fin. Sólo bastó un primer timbre para que el auricular quedara pegado a la oreja de Shikamaru.

Entendió de inmediato el error, ¿quién contestaba así a la primera? Aún así, haciendo una mueca, habló a quien sea estuviese al otro lado:

—¿Hola? —Cómo no, recibió una familiar risita de Temari, aún así el alivio que sintió de que sí lo hubiese llamado fue más que bienvenido. Ilógico, pero complaciente.

—No tuve tiempo esta mañana para decirte, pero, ¿sabes?, qué curioso que de todos los que mandaron una respuesta eres el único con el que he ido a la cama. Claro, si eso puede llamarse una respuesta... Esa carta que enviaste pareció ser más un regaño para el Kazekage que otra cosa. Afortunadamente, hasta ahora, he sido la única que lo ha leído. Eso ni siquiera fue aprobado por Kakashi-sama, ¿no es verdad?

—Ah, mujer, ¿por qué siento que ahora eres tú la que me regaña? ¿Pensé que esto sólo sería para probar mi teléfono?

Por pocos segundos hubo un silencio al otro lado de la línea, desde donde sea que Temari llamaba en su hotel.

—Tienes razón, esto tiene un diferente propósito.

Así, en los siguientes segundos Shikamaru sintió a sus orejas ponerse rojas y a su boca sólo poder pronunciar una respuesta afirmativa.

Sin duda, Temari tenía mejores propuestas que las que cualquier Kage podría hacerle a Shikamaru.

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Sabía cuánto ella amaba ser halagada, y cómo le gustaba la forma en que sus dedos se hundían con fervor en su cintura. Cambió la posición de los dos, y así la delgada sábana resbaló por los hombros de ella, sus manos ubicándose rápidamente sobre el pecho de él mientas sus uñas arañaron levemente la piel allí; así Shikamaru simplemente volvió a decirle lo hermosa que se veía.

Él, por su parte, amaba la mirada ardiente en esos verdes ojos, posesiva por él durante esos momentos, una inmediata y palpable confirmación de que ella no iba a casarse con ningún otro ninja o el familiar de algún Daimyo.

Entonces Temari movió las caderas justo como a él le gustaba y Shikamaru no pudo evitar halagarla mucho más, incluso aunque tuviera toda la noche para hacerlo una y otra vez.

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La mañana siguiente Shikamaru apretó sus ojos ante le primer rayo de luz que llegó cerca a su cara. Movió la cabeza hasta acercarla más a Temari y ocultarla en la curvatura de su cuello. Bajo la sábana, y casi que instintivamente, extendió su brazo hasta poder apoderarse de uno de los perfectos senos de ella, su pezón tan suave y diferente a la noche anterior.

La muy agradable posición duró muy poco cuando Temari empezó a girar hacia él, despertando también y probablemente considerando que sólo se daría cinco minutos más antes de levantarse.

—Manda otra corta mejor, una con tu firma como líder de clan.

—Mm —sólo respondió él aún con sus ojos cerrados.

—Hablo en serio. Puede que haya sido una jugarreta del Consejo, pero podría funcionar a nuestro beneficio. Esto es grande, Shikamaru... ¿Decirle al mundo en letras brillantes y grandes que puedo casarme con alguien fuera de Suna? No creas que-

Él la interrumpió con un beso, justo como Shikamaru sabía que le gustaba que esa fuera su forma para silenciar sus quejas.

—No voy a dejar que nuestro matrimonio sea registrado bajo uno por conveniencia, Temari. ¿Quieres que sea tradicional? Pensaré en algo que convenza a todo el mundo que soy el único para ti.

Temari le regresó una linda sonrisa, aún así y aunque acabara de hacerle otra declaración de amor, la kunoichi al siguiente segundo y para frustración de Shikamaru, se levantó de la cama para empezar su día.

Así, luego de un poco de ruido y sin la motivación suficiente para también levantarse, al menos sonrió un poco cuando Temari volvió a acercarse a él, el olor a jazmín llenando su nariz, y sintió un pequeño beso de ella en su mejilla.

—Eres el único para mí —ella sólo susurró antes de irse. A veces no necesitaba que la acompañara por Konoha, no si iba a tenerlo pronto sólo para ella.