Disclaimer Naruto no me pertenece le pertenece a Masashi Kishimoto. La historia si es de mi autoría.

Hola mis pequeños lectores,espero que les este gustando la historia. Aquí les traigo otra pequeña actualización de esta historia que espero les guste nwn


Capitulo #4

Especial


«¡Oh mierda!»

«Realmente mierda.»

Sakura trataba de no moverse para nada en la cama. Podía sentir la respiración masculina tras ella. El fuerte torso de un hombre a sus espaldas. Sabía que era su habitación debido a la buena vista que tenía de sus cosas, así que teniendo eso en cuenta,el hombre a sus espaldas,debía de ser Sasuke. Ella no recordaba haber dormido a su lado, no en el sentido de dormir, en el sentido de tener sexo con el maldito semental que era este. No sentía sus caderas atrofiadas, no es que fuera virgen, si no, que a diferencia de varias mujeres, ella era bastante sensible y sentía las cosas demasiado.

Muchas veces maldijo ese hecho, y más cuando la había perdido, se había aferrado tanto a su novio que el tipo gritó como una nena. Una sonrisa se desplegó en sus labios ante ese recuerdo. Se removió un poco para tratar de escapar pero un brazo fuerte la rodeó por la cintura y la apegó más al tipo.

Sus ojos se abrieron de par en par y no evitó por poco el gran jadeo que deseaba escapar de sus labios. Podía sentir perfectamente la maldita erección masculina del Uchiha. Dura contra sus nalgas. Sus mejillas ardieron al sentir tan cerca de ella aquella parte. Su entrecejo se frunció y disimuladamente llevó su mano a las caderas del hombre. «¡Oh. Dios. Mío!» quiso gritar al sentir claramente la piel desnuda de sus muslos, ese hombre estaba sin nada. Por algo podía percibir los músculos de su torso tan directos. Pero es que no creyó que para abajo también estaría sin nada.

Por plena curiosidad,se movió un poco y pudo sentir aún más el palpitante mástil de este. Tragó saliva y bueno, en realidad, pensaba hacer algo para nada correcto en ese instante. Pero es que quien la podía culpar, había un hombre totalmente hermoso y pecaminoso en su cama con una erección contra sus nalgas. Tentativamente movió su mano de modo que pudo acomodar su miembro entre sus muslos. Sus mejillas ardieron al sentir como el tronco de esta chocaba contra las bragas que tenía puestas.

Se movió un poco sintiendo su pulso acelerarse ante la caliente sensación. Le estaba agradecida a Sasuke por haberla salvado de Indra, no es que tuviera que hacerlo, y ahora, la sensación que se desplegaba en sus partes íntimas por cada roce, la dejaba sumamente excitada y con ganas de que fuera a más la situación.

—Sa-kura.—la voz ronca de Sasuke en su oído la dejó paralizada, no por tanto tiempo ya que sintió perfectamente como el siguió moviendo sus caderas de adelante hacia atrás haciendo alusión a fuertes penetraciones. No pudo evitar empezar a gemir cuando este aceleró el balanceó de sus caderas y el placer se combinaba. Era increíble. Se arqueó en los brazos de Sasuke y envolvió sus brazos como pudo en el cuello del hombre. El Uchiha estaba incrédulo, no sabía como habían llegado a ese punto.

La noche anterior la había traído a casa y la había depositado en la cama. Sin embargo, Sakura no le soltó así que decidió dormir a su lado. Claro, no sin antes desnudarse por completo. Algo que no podía evitar pues estaba acostumbrado a dormir con su cuerpo expuesto al aire y era una manía que no podía modificar.

Sentir los sonidos que le provocaba a la fémina con cada embiste era un placer inaudito para él. Eso era lo que deseaba para ambos, pero Sakura no se lo daría ahora. Ella no era tan fácil, no sabía que decisión había tomado para decidir tener relaciones con él, pero le daba igual, estaba teniendo una deliciosa y placentera probada de lo que tendría una vez se acoplaran realmente.

—Sasuke...¡Más rápido!—ella se retorció en sus brazos como pudo,no logró cambiar la posición y estaba seguro de que ella quería que se hundiera en su cavidad, pero el éxtasis de introducirse en ella no traería nada bueno si aún no la conquistaba.

Tendría que aguantarse.

Sus caderas se movieron más deprisa, los labios de ambos no paraban de expulsar gemidos y gruñidos de placer, Sakura no prestaba atención debido a lo perdida en las alucinantes sensaciones que la abordaban pero el Uchiha gruñía como una bestia en piel humana, sus colmillos pulsaron con dolor al sentir como sus muslos se apretaban alrededor de su miembro aún más y sin poder contenerse, expulsó su semen totalmente a la par que la Haruno llegaba a su orgasmo.

Sus respiraciones estaban aceleradas y trataban de calmarse, Sasuke se sentía mal, no había podido consumar su lazo de unión, miró su semen derramado y otra punzada le recorrió. Esa podría haber sido su cría. Su cabeza cayó como pudo entre los omóplatos de la fémina que aún no podía creer lo que había hecho. En si, esa había sido la experiencia más alucinante que había tenido en todos sus años.

En silencio, ambos trataban de recuperarse de lo que habían hecho. Para su mala suerte, ahora no tenía idea de cómo reaccionar con este al haber hecho eso. Sabía que debía actuar normal pero era complejo y difícil. Soltó un suspiro y lo soltó cuando un beso erizó todo su cuerpo ante el beso depositado en su cuello con una delicadeza casi impensable.

—Sasuke...hagamos algo diferente hoy.—sin pensarlo, solo lo dijo. El azabache arqueó una ceja ante esas palabras que se notaron sin nervios y escuchó un fuerte sonido que hizo que la pelirrosa se avergonzara a más no poder.

—¿Qué quieres hacer, Sakura? Tu estómago sonó como un ketsui hambriento.—Sakura le volvió a ver y este se atragantó con sus propias palabras al registrarlas. La miró en silencio pero la fémina, a pesar de que sabía que una vez más estaba hablando algo que desconocía, decidió no prestar atención.

Solo por ahora.

—Quiero salir a comer, ¡y tú irás conmigo!—se levantó de la cama alejándose en dirección al baño. El Uchiha estaba curioso de las reacciones que desplegaba en la mujer. Las hembras usualmente eran tímidas y necesitaban cuidados, principalmente cuando se trataban de los cuidados en el lecho, los hombres debían de ser cuidadosos debido a que no soportaban la copula por la forma brusca en que se apareaban.

Se preguntó cómo sería cuando estuviera con Sakura, ella sería tan sensible como sus hembras o más resistente. Tenia curiosidad, pero sabía que por ahora,no podría saciarla debido a que ella no le aceptaba como su kh'ibit. La pelirrosa regresó con una sonrisa en los labios y un conjunto bastante sencillo. Blusa blanca desmangada y ajustada a su cuerpo con un short corto marrón.

Ella le parecía indudablemente la hembra más hermosa del mundo. Por ella haría lo que fuera sin dudarlo. Solo debía decir las palabras y él lo haría realidad. Todo lo que quisiera, deseará y pidiera, aunque le costase la vida, lo cumpliría solo por verla feliz.

La calle le pareció más vacía que como la había visto recientemente, hasta que se adentraron mucho más y pudo observar un lugar que tenía en un cartel en letras brillantes "Cafetería" decidió que su amada hembra le guiará hasta que se sentaron.

Otra mujer de cabellos negros trajo dos pedazos de cartón que cuando lo abrió vio una variada selección de comida. El mismo sintió su estómago rugir y competir con el de la pelirrosa que ahora yacía inmersa en lo que posiblemente escogería. Sus ojos se tardaron un rato en ciertas palabras que le gustaron como sonaban. La misma mujer regresó minutos después con una lista para apuntar lo que ambos pedirían.

—Quiero la hamburguesa extra grande de lechuga, queso derretido, carne y tomate.—terminó con una sonrisa mientras la mujer apuntaba diligentemente. —¡Ah! Y un refresco de cola también.—la fémina giró entonces a donde estaba el hombre de cabellos azabaches que parecía haberse tomado su tiempo para decidir.

—Yo quiero el combo de pan con lechuga, tocino y tomate. La caja de papas y pollo frito con un refresco de cola.—no sabía que sería todo eso pero le llamaba la atención e indudablemente le habría el apetito a más no poder. De verdad tenía hambre y más que no podía alimentarse de su kh'ibit.

—Vas a ver qué bueno está esto Sasuke, vengo cada que puedo y siempre e quedado satisfecha con el servicio y la comida.—expusó completamente confiada la pelirrosa. El Uchiha la miró intensamente, deseando probar el mismo de ella sin barreras cada parte de su cuerpo.

Sin restricciones.

Pero sabía que aún no era el momento. Sakura debía saber toda la verdad sobre él antes de poder decidir que se ligarían de por vida. Claro, que la parte complicada de su plan es que no sabía cómo contarle todo y que le creyera de verdad y no le tomara como un loco. La mujer regresó un rato después con una bandeja que le dejó boquiabierto.

El tamaño de la hamburguesa de la pelirrosa era enorme. Parecía la cena de tres o más personas. El pan no le cabía ni a él mismo —y posiblemente a ningún humano— en sus manos. Pero sin duda parecía crujiente y atrayente con el olor que desprendía. El queso se derretía fundiendo seguramente en otro sabor la carne y el tomate agregado. Vio el momento exacto en que la pelirrosa agarró como si cortará en una tira larga una porción y se la llevaba a la boca de poco en poco hasta dejarse las mejillas como una ardilla.

Quiso reírse de lo tierna que se veía pero la fémina no tardó en dejar vacía su boca e ir a por otra tira y bajarla con una velocidad que no creía posible ni natural. Por su parte, el azabache empezó a comer su propia hamburguesa más pequeña y disfrutar sin dudas el tomate que está tenía. Aquel sabor le hizo acabar pronto y empezar a comer después de este el pollo frito. Sakura bajaba la comida hasta el punto que lo que ya quedaba era casi nada y él todavía tenía bastante por devorar.

—¿A que estuvo exquisito?—sus ojos obsidianas se deleitaron con la vista de la sonrisa de la mujer. Había estado algo preocupado por ella desde la noche anterior. No le había agradado ese hombre que se había acercado a ella. Así que se comportó como sus instintos le habían ordenado.

Protegerla de cualquier presencia que fuera un peligro para ella.

Y así lo hizo.

—Veo que aún te falta...¿Quieres ayuda?—negó con la cabeza y siguió comiendo lo suyo. No quería demorarla mucho pero con la cantidad de cosas que había pedido parecía que ese sería el caso. Por su parte, Sakura estaba feliz, era el primer hombre que no se quejaba como niñata de cuánto comía. Aún recordaba las críticas de Indra cuando le llevó a ese sitio por una cita. Se había sentido tan transgredido y la ofendió con sus comentarios de que las mujeres, o por lo menos, la que saliera con él, no debía de comer semejantes cantidades de comida que solo le causarían aumento en su masa corporal para nada beneficiosa.

Según él.

Esperaba que Sasuke no tuviera esa clase de estereotipos.

Sacudió la cabeza sin llegar a entender porque dicho pensamiento había llegado a su cabeza. Bien que habían pasado ese pequeño incidente en la mañana pero eso no se repetiría. Solo vivían juntos, nada más, no debía de cruzar un límite con un tipo que claramente se golpeó la cabeza de algún modo y andaba sin recuerdos de su tiempo presente. Ahora que lo pensaba. No le había preguntado sobre que era lo que había recordado sobre si mismo. ¿Sería importante? En realidad, todo lo que viniera a su cabeza era importante.

No había otro modo de decirlo.

El hombre debía de recordar las cosas e irse.

Ella no quería amar.

No quería ser amada.

—Sasuke... ¿Deberíamos regresar?—preguntó cuando vio que este devoró lo último de su pollo frito. El Uchiha no parecía ni que hubiera comido tanto ya que su figura se mantenía como una estatua. Con una sonrisa tirando de los labios masculinos la miró fijamente. Sakura era totalmente atractiva para él en muchos sentidos. Quería complacerla y mimarla hasta que no hubiera un mañana.

Ella era tan única.

Su sangre vibró una vez más al no poder encajar sus colmillos en su cuello y marcarla como su kh'ibit. No había nada más importante para alguien como él que eso. La marca la protegería y la marcaría como su pareja. Tenía leves recuerdos de cuando su hermano le comunico como era el apareamiento. Pero Itachi lo había preparado para que el momento fuera con una de sus hembras.

No una humana.

Sentía cierto conflicto en su interior ya que había partes del ritual de apareamiento que sentía no podría llevar a cabo. Cómo el hecho de que no podrían consumar su acto en el aire. Tanto él como las hembras tenían alas que les permitían un acto de acoplamiento más íntimo y perfecto. Sus sangres se volvían una sola cuando los colmillos de la hembra salían a la par de los del macho y se unían en cuerpo y mente como uno solo.

Tenía preocupaciones.

Pero no tenía a quien plantearse las.

Su hermano estaba demasiado lejos como para contactarlo. Soltó un suspiro y observó que aquellas perlas jade le miraban intensamente. Sonrió y ella se la regresó sabiendo que le había gustado todo lo que habían comido. Pagó la cuenta y empezó a caminar.

Mirar la espalda de Sasuke por unos instantes le pareció algo agradable. Anchos hombros no tan amplios pero combinaban a la perfección con su cintura. Mientras más le veía, más tenía curiosidad sobre él. Pero no una sana. Tenía curiosidad de como se sentirían sus dedos jugando con esa parte tan recóndita de su cuerpo. Cómo serían sus labios sobre sus zonas erógenas.

Las mejillas le ardieron y quedó sin palabras cuando esté se giró y la luz del atardecer le abrazaron. Su boca d partió ante la alucinante vista. No se sentía como si estuviera viendo a un hombre normal. Era demasiado irreal aquella escena. Pareciendo incluso sacado de una foto o novela, se le quedó mirando y él a ella.

—Sakura.—oh, y su nombre saliendo de la boca de este fue aún más intoxicante para su sistema. Sus mejillas ardieron y se puso aún más nerviosa cuando se acercó a ella. Su mano, grande y fuerte, con cayos de ejercicios, tomó su mentón y le hizo mirarlo a la cara. Sus labios se abrieron y empezó a descender un poco, Sakura solo se empezaba a sentir en una nube cada vez más.

Acercándose.

Rompiendo la distancia que les separaba.

Cerró sus ojos esperando el beso del Uchiha.

—¡Sakura!—la voz la sacó de su ensoñación y acabó empujando al Uchiha contra el piso para girarse ante la mujer que se había acercado a ella con una increíble sonrisa en sus labios. —¡Sabía que eras tú! ¡Dios, han pasado tantos años desde que te ví la última vez frentona!—Sasuke había tenido que salir de la maravillosa atmósfera que se había formado entre ambos y ahora veía a la causante de dicha desgracia.

La mujer de cabellos rubios seguía parloteando a su bella pelirrosa que la escuchaba con una sonrisa y hablaba también. Sabía que no podría recuperar ese increíble momento hasta quien sabe cuánto, así que con un bufido, la otra se percató por fin da la presencia masculina que parecía haber estado acompañando a la oji jade y hasta ahora se daba cuenta de eso.

—¿Quien es él?—susurró la rubia creyendo que Sasuke no la escucharía, estaba molesto con la hembra humana por interrumpir le y mostró sin quererlo su desagrado en su postura cruzando sus brazos sobre su pecho y colocando más nerviosa a Sakura que sabía perfectamente como era Ino.

—Es mi compañero de habitación. Le estoy alquilando hasta que encuentre casa. Sasuke Uchiha.—presentó al hombre que mantenía un rostro de molestia pero que a la Yamanaka ni le afectaba en nada mientras fuera atractivo. —Sasuke-kun, esta es Ino Yamanaka, mi mejor amiga de infancia.—y aunque la molestia seguía hirviendo y caldeandose en su interior, sabía que no podía odiar a la humana que posiblemente había convivido muchos años con la que quería.

Y algo le quedó claro.

A diferencia de Karin, está humana si que poseía mucha información de Sakura.

Tenía que ganársela.

—Un placer, Yamanaka.—la rubia hizo un puchero como si con eso pudiera convencerlo y Sakura la vio se mala manera, casi río por lo celosa que estaba su mujer, pero no dijo nada pues no deseaba molestarla frente a esta.

—¿Qué haces por aquí, Ino? La última vez que supe de ti es que te habías mudado a Estados Unidos y estabas casada.—la rubia se mordió el interior de la mejilla y la miró como una mujer llena de heridas. Sasuke no supo la razón de esto pero no quiso intervenir.

No tenía que ver nada de nada en las conversaciones de las mujeres.

—Yo...estoy algo apurada Sakura. Hablemos de esto la próxima vez,okey.—y sin más que decir salió corriendo. Pudo apreciar como el rostro de la Haruno cambiaba a uno triste y preocupado. Y eso no le gustó para nada.

Sakura no debía de verse triste.

No mientras el estuviera allí para él.

Así que tomó su mano entre las suyas y empezó a caminar. Sakura miraba el suelo con una clara preocupación que el deseaba eliminar de ella. —Ino no es así, estoy segura de que algo le pasó para que actuará de ese modo.—rumoreaba por lo bajo la joven. Su corazón se oprimió ante la clara forma en que ella estaba caminando. Lenta y desánimada.

No le gustaba.

Puede que no llevará mucho tiempo por allí. Pero ese lugar había llamado su atención desde que lo había visto. Así que siguió caminando. La noche ya les había rodeado. El manto del atardecer dejado atrás solo para ser visto el siguiente día. Sakura empezó a mirar el lugar al cual Sasuke la llevaba y sus ojos se abrieron de par en par al ver las luciérnagas que empezaba a guiar su camino.

El aire calmó acarició sus cabellos y para Sasuke esa fue la visión más increíble que había visto en toda su vida. La sonrisa tímida que se desplegó en los labios de la fémina hicieron que su corazón se acelerará y sus colmillos crecieran en el interior de su boca con el claro deseo de marcarla como su pareja.

Tan increíble bella y única como solo podía serlo Sakura.

—A pesar de que vivo aquí desde hace años, es la primera vez que estoy aquí.—confesó tímida y el Uchiha se sintió orgullo de mostrarle algo así. Pero no terminaba, pues el árbol de cerezos, fue obligado a florecer. Cada uno de sus pétalos en flor se abrieron y sus ojos quedaron sobre el bello árbol que brillaba en el más absoluto rosado que había visto. —Hermoso.—murmuró por lo bajo sin quitar la vista del alucinante fenómeno de la naturaleza que atesoraría para siempre.

—No más que tú, Sakura. Tu eres realmente única.—y sin poder controlarlo. Su rostro ardió. Sus palabras habían sido únicas, pero sus ojos, la magnitud del sentimiento que transmitían se quedaba corto. Pudo sentir toda la verdad tras estos y las emociones que la embargaban. Ella misma se sentía como una flor de cerezo. Esperando el momento indicado para florecer.

Y quién sabe...

Podría haber llegado ese momento.

Pero aún tenía miedo al amor. Indra le había impuesto tantas cosas que si no hubiera asistido con una psicóloga, no habría podido escapar. Él había sido su amor verdadero, su príncipe azul. Pero más que príncipe, resultó ser un maldito que la hizo casi perder todo de ella. Todo lo que le gustaba, amaba y encantaba.

Y ahora estaba allí.

Pensando en que podría pasar si le daba su corazón a Sasuke. Otro amor que podría intentar. Solo había una consecuencia. Ella terminar siendo herida. No quería eso para si misma. No conocía a Sasuke, pero hasta ahora, se había comportado bien. La intensidad de sus emociones arrullaron su corazón y ella sonrió. No era el momento para decidir pero...al menos, lo tendría en cuenta.

—Gracias por mostrarme este sitio, Sasuke.—ella acarició la mejilla masculina y se colocó de puntillas para darle un beso en esta misma. Sin embargo, lejos de aceptar eso, el Uchiha giró el rostro en el momento exacto y sus labios se unieron. No la dejo escapar, sus brazos rodearon su cintura y la acercó tanto como pudo.

Su calor.

Su olor.

Toda Sakura era agradable.

Así que cuando llegó el momento de separarse, fue duro. Pero lo hizo. Las mejillas rojas de esta le encantaron y le llenaron de orgullo. Ella no era intolerante a él. Lo veía como hombre y respondía a sus caricias. Puede que Sakura fuera difícil de conquistar, pero no sé rendiría. Cómo que se llamaba Sasuke Uchiha y era el Emperador de Wab, o como se le diría en el dialecto humano, era el Emperador de Eternidad.

La miró a los ojos y decidió que ya era suficiente por ahora, era momento de regresar a la casa de esta. Estaba demasiado feliz con su actual vida que no deseaba que nada cambiará, pero sabía que eso era imposible. Siempre surgen problemas cuando se es el Emperador, y más, con algunos problemas que había dejado en casa antes de partir.

Pero solo quería complacer a su kh'ibit.

Nada más.

—Volvamos a casa, Sakura.—por extraño que pareciera, ella no se negó, solo le sonrió y asintió.

—Si, Sasuke-kun.—


Hola mis lectores, por fin les traigo otro capítulo,¿Lo ansiaban? ¿Lo necesitaban? Pues bueno,espero que les este gustando todo lo que está pasando, y como siempre, empezamos con los misterios...creo que me gusta mucho hacerlo, jejeje.

Respondiendo reviews:

Manu Teorías: Me alegra que te haya gustado nwn Para escribir una historia en ese sentido, sería escribir en el mundo original, y me siento algo mal si me queda falso. No recuerdo si respondí la última, pero no escribiré historias de la Avatar:leyenda de aang.

Y sobre la actualización, estoy en eso...aunque solo llevó cuatro páginas, pero puede, si no tengo, problemas, debo traerla en la próxima semana...creo 77-77 no confirmo por miedo a decepcionar.

Por eso no pongo fechas de actualización,nunca se cuando lo haré ¡Espero que les haya gustado el capitulo! y si quieren... déjenme sus comentarios con sus opiniones, eso ayuda a crecer para mi nwn

¡Hasta la próxima actualización!