Prologo.

Un grito agonizante hacía eco por todo el lugar, un grito que era acompañado por los helados vientos de la noche. Un panorama desértico lleno de seres aferrándose a la existencia, luchando por que los latidos del corazón no parasen, que continuaran dándoles vida.

Los sollozos de una chica arrastrándose por el suelo se esparcían por los fuertes vientos atrayendo a esos seres cuyo corazón dejo de latir, seres que buscan desesperadamente la vida.

-R-Rhaast, ¡Rhaast! Por favor ayúdame...-lloraba la chica Albina convirtiendo en susurros sus gritos mientras su sangre caliente caía al suelo en el puto frio inclemente.

-¡Valeeva!-El grito de la chica recibió una respuesta.

La chica desesperada comenzó a ver a todos lados, mientras las creaturas se acercaban a ella, cayendo en la desesperación por conseguir aquello que les faltaba. Vida.

Su vista no estaba completa uno de sus ojos, le faltaba visión con la cual buscar, uno de sus ojos ya no estaba cuando más lo necesitaba.

Que encontrar a la persona que más amaba, a la única persona que le había abierto el corazón, pero no lo encontraba solo veía a esas creaturas que buscaba arrebatarle sus latidos, su ser, su vida.

-Por favor, déjame encontrarlo, por favor déjame estar con él-susurraba, alejándose de los seres que habían dejado de sentirla.

Las lágrimas salían de ese único medio que tenía para ver, estaba desesperada, nerviosa asustada, no entendía nada se suponía que todo volvería a la normalidad, pero por alguna razón estaba en un lugar desconocido mientras luchaba por encontrar a esa persona que sabía que no la dejaría morir.

¨Cuando la torre cae, nada vuelve a hacer lo mismo¨

Palabras que resonaban una y otra vez en su cabeza mientras se arrestaba.

-¡Rhaast!-Grito una vez más esperando la respuesta de su amado para saber a dónde debía ir.

-¡No puedo verte!-Escucho mientras se intentaba acercar a donde venia la voz.

Todo su cuerpo temblaba, dada que se movía se lastimaba el cuerpo, pero lo valía. Si iba a morir quería hacerlo junto con quien más la importaba.

Se movía lo más rápido que podía pues las creaturas volvían a saber de ella sabían a donde dirigirse, se había vuelto una carrera para ver quien conseguía su objetivo primero. Ya no sentía sus dedos, sus piernas le habían dejado de responder hace tiempo solo se podía mover con sus brazos mientras perdía sangre, sabía que en cualquier momento se iba a dejar de mover, pero no le importaba, no quería morir sola.

No sabía cuánto tiempo había pasado, no quería volver a grita, cada vez se movía más lento y sabía que si gritaba una vez más esas cosas la atraparían. Se detuvo mientras serraba su único ojo con tristeza y desesperación. Simplemente dejo de moverse lamentándose por no poder encontrar a su hermano, a su pareja. Maldecía el día en que su madre se lo arrebato, maldecía el día en que sus padres habían decidido casarse, el día en el que dejaron de ser novios para ser hermanos.

-¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿¡Porque!?-Grito resignada a morir sola siendo comida, asesinada o lo que sea que le fuera a pasar.

Las creaturas se acercaban a ella mientras había decidido dejar de moverse, esperaba lo imposible que él la rescatara, pero ella lo había escuchado, ¨No puedo verte¨. Probablemente él este en su misma situación y le falte un ojo talvez los dos no lo sabía no podía pensar con claridad, no podía ni quería creer que todo iba a terminar allí, se suponía que después de esa misión la estrella prima les devolvería su vida, no se las arrebataría. Escuchaba a las creaturas cada vez más cerca. Cerro los ojos llevando su rostro al suelo, no quería verlos, no quería saber cómo eran. Sintió unos brazos encima de ella, todo iba a comenzar, pero en lugar de sentir dolor sintió cariño.

-Dime que eres tú-Escucho la chica levantando su rostro sonriente encontrándose con el rostro de su ser amado.

Vio como tenía los ojos cerrados, lágrimas de sangre recorriendo sus mejillas, creía entender lo que había pasado, ella perdió uno, pero él había perdido ambos. No le importaba se abalanzo sobre él para clavarle un beso en los labios, era él, era él, se repetía una y otra vez abrazándolo para sentir su calor.

-Rhaast, creí que no te volvería a ver-Hablo emocionada, ya no le importaba nada, podía e iba a morir feliz.

-Me gustaría decir lo mismo-Hablo de forma burlona mientras abrazaba a valeeva.

-¿Qué paso, donde están Aatrox y Varus?-Pregunto esperando que supiera que les había pasado.

-No lo sé, no recuerdo nada solo... esa luz morada-Respondió aferrándose más al cuerpo de la chica.

-Pero, pero ¿Ellos están bien? ¿Ellos están vivos, muertos?-preguntaba desesperadamente.

-Ya cállate ¿Cómo diablos voy a saberlo?, ni siquiera puedo ver-contesto el pelirrojo abriendo los ojos para continuar viendo negro, burlándose levemente, ya estaba con quien más le ha importado, puede morir en paz.

Lo dicho solo le provoco una leve risa a la albina quien se acurrucaba con su hermano.

-Puedes ser vulnerable conmigo, igual vamos a morí-la chica se acostó en el pecho de Rhaast-Sabes, no debí ir a aquella lectura de cartas-Antes de recibir una respuesta sintió como un helado cuerpo se le echaba encima mientras él intentaba protegerla. Los gritos nuevamente se apoderaron del lugar, gritos que eran llevados por el viento hasta encontrar el silencio.

¨Hay más de una estrella¨