Advertencia: Contenido explicito (+18)
Spoilers Manga: Nivel Bajo
Dreams
Lo último que vio fue una llamarada que la envolvió, sintiendo un ardiente dolor, tan intenso que le hizo perder el conocimiento.
Esa tarde se hizo una fiesta de despedida para Okkotsu —Por supuesto organizada principalmente por Gojo —. Pronto iría de viaje al extranjero. A pesar de las tonterías del profesor, se percibía una pizca de tristeza en el entorno, en todo ese año el grupo se había vuelto muy unido. Para Maki, Yuta, Toge y Panda sería difícil la temporal separación, era normal para amigos que han convivido todo el día, todos los días.
Todos se divirtieron lo más que pudieron a pesar de la melancolía, aunque la peliverde estaba algo distante y distraída, quien se percató de aquello fue el festejado.
— ¿Estará molesta? —Pensó.
Después de la reunión, Satoru puso a recoger el desastre de la fiesta a Inumaki y a Panda, este último fue el primero en reprochar, pero al instante su profesor acercó su rostro a la oreja felpuda del gran oso, y tras cuchichearle algo al oído este hizo una cara divertida.
— Ya escuchaste al Profe, Toge —Tomó a su pequeño compañero para empezar con la limpieza.
Maki y Yuta se retiraron. Iban caminando por el pasillo que daba hacia los dormitorios, Había un silencio incómodo entre los dos. Yuta sabía era unos de los últimos momentos que estaría junto con una de sus mejores amigos, no le gustaba la idea de que ese momento fuera tan monótono y simple, tenía que hacer algo.
—Voy a extrañar las ocurrencias de Panda —Rompió el silencio Yuta.
Con un ligero ruido afirma con la cabeza la chica.
— Espero que no haga demasiados desastres ni que Inumaki le siga demasiado el juego —Trató por segunda vez.
De nuevo la misma respuesta en ella.
—Supongo que los detendrás cuando sea necesario —Añadió.
Maki seguía igual, a la vez que iba adelantando el paso ligeramente.
— Va a ser un tanto aburrido estar sin ustedes — Con un tono resignado, hizo un último comentario.
— También será aburrido el que ya no estés — Por fin habiendo respuesta por parte de ella.
— ¡Ah! —Reaccionó sorprendido de que por fin hubiera respuesta— ¿Por qué lo dices? —Por reflejo cuestionó, parando el paso.
— Ya no tendré compañero de entrenamiento —Con monotonía contestó ella sin detener su camino.
— Pero ¡¿qué dices?! Fushiguro estará para eso —Reanudó su marcha avanzando justo atrás de ella.
— No será lo mismo —Volteó un poco, sonriendo con un atisbo de tristeza.
— Yo también te extrañaré, Maki —Viéndola de la misma manera en que ella lo miraba.
— No seas bobo —A su manera concordaba con él.
De nuevo el silencio se hizo presente en su trayecto por un rato más.
— Yuta —Se detuvo— ¿No crees que la vida de un hechicero es bastante rara?
— ¿Cómo? —se detuvo también.
— Se supone que ser el más fuerte es una ventaja para sobrevivir a las desgracias que nos pueden rodear, pero aun así, algunos hechiceros siguen muriendo o corrompiéndose en el mejor de los casos.
— ¿Lo dices porque me podría pasar a mí? no creo que…
— Mas te vale hacerte mucho más fuerte de lo que te has hecho… —No lo dejo hablar más— Incluso más fuerte que Gojo.
— ¿No crees que lo que me pides es mucho? —Con inquietud comentó.
— ¡Promételo! —Volteó por completo, quedando frente a Yuta con una mirada decidida, más que una petición, era una orden.
— Maki…Yo…
Vio muy bien sus facciones, notó que no solo era una mirada desafiante la que le dedicó, también se percató que reflejada tristeza.
— Está bien…Lo prometo —Sonrió nervioso a la vez que pasaba su mano por el cabello— No me dejas otra opción.
— Bien ¡Más te vale! —Devolvió la sonrisa con un abierto desenfado.
— Solo si tu prometes volverte aún más fuerte
— ¡No tienes que decir lo obvio! —De forma orgullosa, puso sus manos en la cintura.
Yuta se sintió aliviado al ver como Maki volvía a ser la de siempre.
Caminaron otro poco hasta llegar a una bifurcación que dividía el área de los dormitorios de
mujeres y de hombres.
— Pues ya es hora de descansar —Comentó el chico.
— Buenas noches —La chica se despidió.
— Prometo que llamaré cuando pueda, o por lo menos trataré de mandarles mensajes todos los días.
— Espero que cumplas tus promesas.
— ¡Claro! Nos pondremos al día —Afirmó entusiasmado— Quiero saber cómo todos mejoran con sus habilidades.
— También queremos saber cómo mejoras para futuras misiones y demostrarles a los demás y sobre todo a los peces gordos con quienes se están intentando meter—Sonrió confiada.
— Incluso a los tontos de los Zenin —Optimista, Yuta levantó el brazo con el puño cerrado.
Maki recordó el pasado 24 de diciembre, el día que fue sincera sobre sus razones para ser hechicera y la "venganza" que tenía entre manos… Realmente no creía que se pudiera acordar Okkotsu de esa conversación.
No pudo evitar sentirse tonta al notar que se le venía a la mente ese recuerdo.
— Ya te lo había dicho…eso es algo que debo hacer sola —Empezó a fruncir el ceño entre vergüenza y rabia. Sentía como un ligero rubor se extendía en sus mejillas.
Notó aquello su acompañante y realmente no sabía qué hacer. Maki mostraba siempre ser estoica, era raro verla reaccionar así y no de forma más enérgica o con comentarios sarcásticos.
— Lo… lo siento, no quería ser grosero —Nervioso, se disculpó.
— ¡Solo vete! —Bajo la mirada— ¡Entrena y sé más fuerte!
— En verdad los voy a extrañar a todos y a ti.
Al escuchar esto último Maki abrió los ojos muy sorprendida y antes de poder reaccionar, Yuta la estaba abrazando, esto la terminó por paralizar… la tomó completamente con la guardia baja.
—¡¿A qué viene eso ahora?! —Paralizada.
— Porque es la verdad, de no haber sido por los demás y por ti, no hubiera llegado en donde estoy y mis ganas de vivir nunca hubieran vuelto.
— ¡Eres un tonto! —Escondió su cara encendida por la vergüenza y el enojo— No nos des tanta importancia.
—¡Merecen toda la importancia del mundo! Ustedes… Tú eres uno de mis más grandes tesoros.
— ¡Ya cállate! —Sostuvo con fuerza los costados de la camisa de Yuta.
— ¡Perdón! —Empezó a sentir que había hecho algo indebido, así que estaba a punto de separarse de Maki.
— ¡Espera! ¡No quiero que me veas así! —Colocó sus manos en el pecho del chico, tapándose lo mejor que pudo su rostro colorado, impidiendo que el muchacho se separara.
— ¡Perdón! —Se puso tieso como estatua al notar la incomodidad de su amiga, y soltó un poco el abrazo.
— ¡¿Quién te dijo que me soltaras?! —Molesta.
— ¡PERDÓN! —Con el nerviosismo creciendo, volvió a apretar a Maki.
— ¡Y deja de disculparte! —Casi soltó un grito.
Así quedaron un rato largo, en ese extraño abrazo.
Se sentía tonta, pero a la vez reconfortada, en verdad era raro para ella recibir atención y cariño, menos de esa clase. No ayudaba nada el afecto que había crecido en más de un año de convivencia, sabía bien que ese sentimiento iba más allá de la amistad… y ese momento no ayudaba a querer contenerlo.
Pero ¿para qué?
La vida de los hechiceros era muy dura a la vez que corta, no valía la pena solo sobrevivir para conseguir más poder ni para sacrificar su "humanidad". Por su puesto que ella adoraba ser vista como una persona fuerte e independiente, y vaya que lo era, pero en ocasiones no solo quería ser admirada, sino también querida, un lujo que sus padres no le pudieron dar, sin embargo, sus amigos sí, tanto que no supo en qué momento Yuta se había metido en lo más hondo de ella, haciendo que lo quisiera de tal manera.
También sabía el potencial que él tenía y el retenerlo en esa ciudad no haría más que estancarlo, por eso ella sabía lo tan importante que era ese viaje para que Yuta creciera como hechicero.
Pero… Tal vez… ¿Y si ya no se volvieran a ver? Tal vez podría…
Poco a poco dejó de estar rígida, al notarlo, el joven se separó lento de ella.
—Ya es hora de descansar —Sin saber qué decir realmente, comentó— Perdón por hacer algo que te incomodara —No pudo tener contacto visual con su acompañante por la vergüenza.
Ella también tenía su cara oculta.
— Buenas noches… —Yuta inició su caminata para ir a su dormitorio.
En ese momento sintió como el fuerte agarre de Maki lo jalaba hacia la pared, impactando con algo de rudeza para después ser acorralarlo con el otro brazo, dando un sonoro palmazo en la pared.
—¡No debí hacerlo! — Asustado, cerró los ojos— ¡Ya no volveré a…!
Un roce suave calló la voz del muchacho. Al sentir aquello, abrió los ojos con suma sorpresa ¡Maki lo estaba besando!
Estaba muy desconcertado, pero no le fue desagradable el acto. —Aunque solo fuera una presión entre ambas bocas— Por su sorpresa no supo qué tan largo había sido ese torpe beso.
— Hasta mañana —Soltó rápidamente al muchacho a la vez que emprendió huida.
Sin embargo, sintió un muy ligero jaloncito en su saco del uniforme. Volteó y antes de darse cuenta, una mano la tomó por la nuca… Ahora Yuta era el que le devolvía el beso. Era tímido, suave y cálido como él, este fue corto pero dio a entender tanto… ambos se correspondían, los dos se querían más allá de la amistad.
Se separaron poco a poco. Ambos se miraron a la cara después de lo ocurrido, ella con una media sonrisa franca y un rubor brillante en las mejillas y él, con una sonrisa dulce y cálida —Y de igual manera ruborizado—. No se necesitaba más que decir.
Yuta tomó los lentes de Maki, deslizándolos hasta la coronilla de la cabeza de ella y a su vez, está se colgó en el cuello de él, culminando esto en un beso largo seguido de varios cortos. Así se repitió esto varias veces, acompañado de un abrazo cada vez más estrecho.
El límite de la tarde y la noche ya estaba llegando en aquel pasillo, los amarillentos rayos de sol aun llegaban a rozar los pies de los jóvenes, quienes eran envueltos casi al completo por la sombra crepuscular, que los ocultaba en su momento íntimo.
El silencio solo era perturbado por los chasquidos y los resoplidos de las dos bocas separándose y uniéndose nuevamente.
De pronto, un roce más húmedo tocó los labios de Yuta.
— ¡¿Qué…?! —Él trató de hablar, pero Maki se abría paso con su lengua.
Sabía que ella tenía mucha iniciativa, pero nunca pensó que hasta en ese tipo de situaciones también lo fuera. Por la sorpresa, soltó las mejillas de la joven a la vez que se hacía un poco para atrás.
—¡Espera! —Maki, con un pequeño soplo empujó hacia la pared a Yuta, dejándolo nuevamente acorralado sin dejar de besarlo y con la intensidad incrementándose.
Se sentía completamente a merced de ella, pero con franqueza no le importaba y sin más remedio, terminó rindiéndose al afecto de su compañera, tomándola por la cintura. De forma torpe trataba de seguir el juego.
Las exhalaciones se estaban escuchando con mayor intensidad, propagando la calidez y un creciente hormigueo que iba desde los labios, pecho, hasta el estómago, esto provocó que Maki soltara el cuello del muchacho para después aferrarse a la espalda de él. Por un momento parecía que se caería por la inexplicable debilidad que sintió repentinamente en sus piernas. Yuta se percató de esto al notar como el delicado cuerpo de ella se resbalaba un poco de entre sus manos, por lo cual la sostuvo con un poco más de firmeza, subiendo un poco una de sus manos, tocando la base del busto de Maki.
—Mmmm… —Un ligero quejido dio ella.
—¡Perdón! —Por la reacción de ella, por fin pudo separarse— Yo, yo… —Se tapó la cara muy avergonzado.
Al recuperarse, ella estaba respirando con agitación. Por un instante notó como de golpe el cosquilleo de placer que iba creciendo en su estómago, bajaba hasta su vientre, lo cual provocó la pasada reacción de ella.
— ¿Acaso…? —Pensó.
Ignorando el montón de palabras de arrepentimiento del muchacho, Maki se puso los lentes de nuevo volteando en ambas direcciones de la bifurcación del pasillo comprobando que no hubiese nadie. Quitó una de las manos de Yuta de su cara, arrastrándolo hacia el área del dormitorio de mujeres.
—¡E…espera! —Con la acción retardada, notó el camino que estaban tomando.
— Shhh —Silenció la chica.
— Es que… —Con su otra mano tapo su boca— Esto… —Bajó un poco la voz— no se debería hacer.
Ahora no solo estaba rojo por la vergüenza, sino también por el miedo de ser descubiertos, si los veía algún docente, seguro los castigaban.
—Tienes razón —La voz de Maki era serena.
Al ir delante de Yuta, este no podía adivinar las intenciones de Maki —Más de las obvias— Por fin tuvó más control de su cuerpo y pudo resistir a la caminata parando de golpe.
—¡Esto es serio Maki! si alguien nos llegara a ver…
— Pero no hay nadie —Por fin volteó a verlo con desafiante diversión.
—¡Maki, son las reglas! —Tratando de mantener la voz baja, sus colores se subían más.
— Okkotsu —Se acerca él mirándolo de forma seria e intensa— Desde cuándo… —Bajando la voz, acercó su rostro al oído del joven— ¿Desde cuándo los alumnos de esta escuela han seguido las reglas?
—¿Ma…Maki? —Con preocupación, dirigió su mirada hacia donde le hablaba la aludida.
—Solo acompáñame — Le hablo en susurro.
Le dio un beso en el lóbulo de la oreja para después bajar sus suaves labios al cuello de él, dándole una ligera y sorpresiva mordida. El acto dejó derretido a Yuta, sintiendo un cálido y placentero cosquilleo que iba directo de su cuello hasta la zona baja de su torso, provocando que se rindiera ante Maki, dejándose guiar a la zona de descanso de ella.
Después de unos cortos minutos de caminata, por fin llegaron a la puerta del cuarto de la chica. Yuta sintiendo su mente totalmente en blanco, solo pudo oír el chirrido de la puerta abriéndose, nuevamente sintió un jaloneo por parte de Maki —La cual se volvió a asegurar que nadie los hubiera visto a ambos— terminó por adentrarlo seguido de ella. Cerró la puerta con suavidad, dejando en penumbra el lugar.
Estática, estaba meditando sobre lo que estaba a punto de hacer, sobre que realmente nunca había pasado por su mente algo así, al menos no hasta ese preciso momento, donde supo que sí quería hacerlo y sobre todo con Yuta.
Él solo se quedó apoyado sobre la pared, su mente estaba tan nublada que no podía pensar con claridad. Se limitó a recordar todo lo transcurrido desde la entrada de los dormitorios hasta el momento donde cedió ante los encantos de su compañera, cayendo en cuenta que después de ese día las cosas con su amiga ya no volverían a ser las mismas.
Maki fue la primera en salir de sus pensamientos, caminando hacia Yuta tomándolo por las muñecas atrayéndolo hacia ella. Él la tomó por los hombros, trató de encontrar la mirada de ella, pero la oscuridad no se lo permitía.
—Aquí estoy —Lo tomo por las mejillas mientras acercaba su rostro al de él.
—Maki —Con un suave susurro la llamó, para culminar uniendo sus labios con los de ella. Ahora Yuta era el que tomaba la iniciativa para darle un beso apasionado, sintiendo las mismas sensaciones del primer contacto. Ella lo atrajo hacia sí, tomando con firmeza las caderas de él. Nuevamente el rubor y la calidez de sus rostros los invadían. Con cortos pasos, Maki iba caminando hacia atrás, haciendo que su acompañante la siguiera con torpeza sin despegarse del beso.
Entre el frenesí de las caricias y las sensaciones, los pasos se fueron haciendo torpes a tal grado que, se tropezaron entre sus piernas haciéndolos caer sobre la cama, Maki haciéndolo sobre su espalda y Yuta sobre ella, quedando su rostro encima del pecho de ella.
—¡Lo siento! —Muy apenado levantó su rostro- ¿Estás bien? —Levantó su peso sobre los codos.
— Eres un niño —No pudo evitar sonreír por la inocente reacción del joven, el cual se limitó a fruncir el ceño con molestia.
Estiró una de sus manos, buscando el interruptor de una lámpara que tenía cerca de la cama, la cual localizó y encendió con facilidad, seguido de esto, se quitó los lentes dejándolos sobre la mesita donde estaba la lámpara.
Ya con esa tenue iluminación, ambos volvieron a verse la cara. Ambos estaban envueltos en un calor que se hacía notar en sus rostros. El nerviosismo de Yuta se hacía más evidente, Maki lograba controlarse un poco mejor a pesar del cosquilleo que le recorría todo el vientre.
—Ven —Tomo el cuello del muchacho para seguir besándolo.
A pesar de tener su peso soportado por sus antebrazos, estaba siendo más fluido en los besos, la intensidad subía al compás que la chica marcaba… Como siempre: quería liderar.
De un momento a otro, soltó una mano del cuello del chico, empezando a desabotonarse su saco escolar, iniciando con un poco de dificultad, pero terminando la tarea con éxito. Después con esa misma mano empujó al joven para que este se incorporara, y por reflejo este término con las manos apoyadas en el colchón. Aún sin soltarlo de los labios —Solo en breves instantes para respirar—, pasó sus dedos por uno de los botones de la camisa blanca del uniforme de él, a punto de desabotonarlo...
—¡Espera! —Entre la agitación trató de hablar Yuta— ¿Estás segura?
—Muy segura —Entre cortos besos, afirmó.
El tono en que lo decía no ayudaba a que opusiera resistencia, hasta ese momento se preguntó ¿De verdad no quería que ocurriera? Cada beso y la mágica sensación que se apoderó de él hacía que su respuesta fuera afirmativa.
Al notar como Maki no podía terminar de desabotonar el último de los botones, la apartó con gentileza para hacerlo él mismo y quitarse la camisa, aun quedando con una camiseta interior de manga corta. Ese momento también lo aprovechó Maki para quitarse su saco del uniforme. Nuevamente tomó el rostro y el cuello de Yuta, arrastrándolo nuevamente junto a ella y al colchón besándolo. Al topar su cabeza, noto como le molestaba algo, la coleta de su cabello.
—¿Puedes… —Se separó un poco— …quitarme esto? —Con una media sonrisa, señaló la camisa que cubría hace un momento su saco.
—¿Eh? —Expresó desconcertado.
— Estaré ocupada con mi cabello —Apartó sus manos del rostro del joven, para poder deshacerse del peinado.
Dudando por un momento, fue desabotonando de abajo hacia arriba dejando ver poco a poco la pálida piel de la chica. Así llegó a vislumbrar un poco del sujetador y la sombra que creaba la poca luz sobre la curva del pecho, tragando saliva trató de ignorar eso, hasta que llegó al botón el cuello, que al momento de desabrocharlo dejó ver el torso semidesnudo de Maki, lo cual lo dejó atontado.
—Listo —Confirmó ella, sacando a Yuta de su momento de contemplación.
Subió la mirada hacia el rostro de la joven. Maki era bonita, pero en aquel momento, al ver como su pelo lacio y suelto invadía parte de su rostro ruborizado y la colcha, hacía que la notara sumamente hermosa, y ese brillo en su mirada era irresistible.
— ¿Qué pasa? —Maki lo observó, clavando sus ojos con curiosidad.
— Na…Nada — Salió nuevamente de su meditación.
—Si tú lo dices —Lo atrajo a ella e hizo que por el movimiento Yuta presionara uno de sus pechos con la mano.
— ¡Ah! —Se sobresaltó por el contacto a la vez que quitaba la mano.
— Está bien si los tocas, no se romperán —Comentó con burla— Sabes muy bien que no soy frágil.
La vio demasiado confundido, los ojos de ella realmente demostraban que no le molestaba que le tocara así.
— ¡En serio! No hay problema —Un poco molesta, le tomó la muñeca, provocando que él tocará lo ofrecido.
Era más esponjoso y flexible de lo que pensaba, con un poco más de confianza y curiosidad dio un apretón, rozando con su pulgar parte de la piel que no cubría la prenda interior. Maki soltó un ligero quejido, que ella decidió callar besando el cuello del muchacho, a la vez que guiaba la mano de su compañero hacia el otro pecho.
Así continuó un poco más el jugueteo, entre besos y caricias. Yuta, poco a poco estaba entrando más en confianza, en un momento con la mano que tenía libre atrajo a la joven abrazándola por la espalda baja, a la vez que se animaba a besar el cuello y la base de este con más audacia. Las respiraciones y los ligeros quejidos que emanaba Maki, dejaba claro que lo estaba disfrutando, tanto así que la exaltación se reflejó en sus manos, primero quitándose su camisa y luego se encaminó a buscar una entrada por la camiseta de Yuta, el cual se sobresaltó en un corto momento. Ella fue colando sus manos por debajo de la playera, notando con su tacto, que el muchacho estaba en buena forma sintiendo la firmeza de los músculos del abdomen —los cuales había generado por más de un año de entrenamiento—. Nunca lo había notado hasta ese momento, siempre vestía con playeras holgadas y de mangas, y con esa cara inocente que se cargaba, lo menos que uno pensaría era que aquel muchacho escondiera un cuerpo atlético —aunque al final de cuentas los hechiceros tenían que tener en forma sus rituales y cuerpos.
Maki fue deslizando sus manos en el torso, espalda y caderas de Yuta, el cual sentía unas cosquillas satisfactorias que se movían por todo su sistema nervioso y culminaron en su ingle, la cual, en la agitación, la chica rozó con su muslo, lo cual provocó en el joven un repentino pálpito que lo puso rígido por un momento. Las manos de ella fueron subiendo en pliegues la playera, hasta llegar a las axilas de él.
—Sube los brazos —Ella ordenó.
—¡S…Sí! —Saliendo de su trance, obedeció rápidamente soltando con brusquedad a Maki.
El acto, si bien hizo que se despojara de su prenda Yuta, también provoco que cayera de espaldas con todo y prenda Maki, la cual divertida soltó unas risas mientras se quitaba la playera que le había caído en la cara, descubriendo que en efecto sus manos no la habían engañado, con su mirada podía corroborar el atlético torso del muchacho.
— ¿Yuta? —Vio la cara nerviosa del aludido, quien apretaba los ojos, avergonzado.
En ese momento, se dio cuenta que realmente estaba orillando a una situación complicada a Yuta. Estaba actuando más a su placer que a lo que él realmente quería ¿Y si no estaban buscando exactamente lo mismo?
—Yuta, abre los ojos —Lo llamó con voz serena.
El chico abrió lentamente los ojos a la vez que bajaba las manos a los costados.
— ¿Pasa algo? —Con inocente preocupación la miro.
— Si quieres parar, es el momento. Tal vez nos estamos precipitando, si no nos detenemos en este momento, ya no habrá vuelta atrás —Miró hacia un lado— Tal vez tú no quieras hacer…
—¡Sí quiero! —No la dejo terminar— De verdad… sí quiero hacerlo —Sonrió con dulzura.
—Yuta —Lo llamó sorprendida— ¿Seguro?
— En verdad quiero que esto pase —Sus ojos mostraban un misterioso brillo ¿lujuria? ¿O algo diferente?
—¡Bien! —Por fin ella le devolvió la sonrisa, pero en vez de dulzura, reflejó a complacencia.
Entonces, Maki se incorporó nuevamente, sentándose en la cama a la vez que se giraba del torso, dándole la espalda a Yuta.
— ¿Me puedes ayudar? —Subiendo un poco los tirantes del sostén, invitando al joven a que la despojara de la prenda.
Tragó saliva a la vez que confirmaba con la cabeza, nervioso. Con sus manos tomó los broches del sujetador, y con más facilidad de lo que pensaba, pudo soltar la prenda.
De nuevo Maki con su mano tomó la de Yuta rápidamente guiándola a uno de los pechos completamente desnudos y, en esa ocasión él no se avergonzó tanto. Sintió la tersura de la piel y comprobando la esponjosidad, por el acto ella dio un ligero gemido provocando un intenso palpitar en su compañero, pero esta vez no se detuvo en tocarlo, sino que se animó con la otra mano tocar el otro pecho. Los apretaba y acariciaba suavemente, así uno de sus dedos rozó con el pezón, la sensación era ligeramente diferente causando curiosidad en el joven que comenzó a mover el dedo de forma circular para comprobar la diferencia entre el resto del seno y haciendo lo mismo con la otra mano.
—Yu…Yuta —con voz nerviosa y resoplante llamo Maki.
Soltó la mano de él para posarla sobre la cama nuevamente a la vez que apretaba la colcha, como si eso la ayudará a contener sus reacciones ante el placer.
— ¿Estás bien? —Acercó su rostro al oído de Maki susurrando, para después besar el cuello de la joven.
— No te detengas —Con un resoplido, contestó.
La continuó besando, del cuello al hombro y viceversa llegando hasta su oreja, a la vez que las caricias y apretones en los pechos continuaban. Las sensaciones en su busto y cuello, junto con los sonidos de los besos de Yuta, le provocaba un cosquilleo intenso en todo su cuerpo que culminaron en temblores y gemidos suaves e involuntarios, incitando a sentir en el joven un placer que nunca pensó que podría tener, así él decidió dar un paso más, una de sus manos se movió a la cadera de Maki, directo a buscar la cremallera de la falda, que encontró sin mayor problema y enseguida la deslizó para abrir. En un impulso, Maki se giró abrazándolo, besándole con voracidad el cuello, barbilla y labios, este desconcertado, sintió como el frondoso pecho de la chica se apretaba con el suyo, provocando que las sensaciones se dispararan. Las manos de ella bajaron hasta la cintura del muchacho tomándolo por el borde del pantalón, deslizando por dentro los dedos hasta el frente para después deshacer el nudo de la cinta blanca que actuaba como cinturón. Al mismo tiempo él se aferraba con sus manos a la cintura de ella, deslizando hacia abajo la falda.
Nuevamente Maki levantó su rodilla para rozar la entrepierna de Yuta, notando algo rígido y endurecido. Por un instante pensó que era algún músculo de la pierna, pero un ligero jadeo en su compañero mientras se besaban, la desengañó.
— Así que ya estás listo ¿no? —Complacida pensó.
Aprovechando el doblez de su pierna, para quitarse una bota, y al terminar con esta hizo lo mismo con la otra. Después de esto volvió su atención al pantalón, que fue bajado hasta media cadera. De nuevo Yuta poso sus manos sobre la cintura de ella mientras se deslizaba al borde de la cama para levantarse de está, a la vez que la joven se colgaba de su cuello como impidiendo que huyera.
Él terminó de bajar su pantalón hasta el piso. Con ayuda de sus pies se quitó los tenis y las calcetas, al terminar se volvió a subir con las rodillas a la cama, volviendo a sujetar por los costados a Maki, separándola con delicadeza de su boca y de su pecho. Tomando aire con agitación, bajó con sus manos poco a poco por la espalda a la chica, recostándola en la cama y viéndola directamente a los ojos. Ninguno de los dos mostraba dudas de lo que estaban a punto de hacer.
La vista de Yuta se fue directamente a la falda de Maki, deslizándola con las manos hacia abajo junto con las medias, mientras ella subía ligeramente las caderas para que él pudiera hacer mejor la tarea de quitarle la ropa, para después proceder a doblar sus rodillas hacia el pecho para que él no se separara demasiado de ella, hasta que por fin las prendas fueron despojadas de su cuerpo.
Maki volvió a estirarse para quedar tendida en la cama, fue hasta ese momento que Yuta observó el casi desnudo cuerpo de Maki, el cual era atlético y tonificado, pero aun manteniendo marcadas curvas. La respiración agitada de ella hacía que sus pechos libres se levantarán y hundieran en cada resoplo, lo cual provocaba demasiado al chico, dejándolo en un momento de admiración total.
—¿Qué pasa? —Preguntó curiosa, al notar la reacción en él.
Reaccionó al llamado, girando su vista al rostro de ella…solo faltaba eso para dejar embelesado a Yuta. La mirada de Maki era profunda, cálida y el brillo en su color café claro era fascinante. El rubor de sus mejillas era intenso y sus labios húmedos y carnosos eran perfectos ¡Era una diosa bajada del cielo!
—¡Eres muy hermosa! —Con una suave sonrisa, admitió su admiración.
¿Por qué hasta en esos momentos era dulce y tierno? Bueno, después de todo eso era lo que le había terminado de enamorar de él… Siempre diciendo cosas de ese estilo, pero además, al hacerlo se sentía un poco vulnerable, lo cual hacía que le odiara al mismo tiempo.
En ese momento sus palabras se oían genuinamente sinceras y que no eran guiadas por lo que sentía en su entrepierna.
—Ni siquiera en esta situación puedes dejar de ser amable —Sonrió fingiendo molestia
—Lo siento —Acercó su rostro al de Maki, la cual lo tomó por las mejillas para terminar besándose profunda y apasionadamente.
Las caricias continuaron por todos lados. Sus cuerpos empezaban a emanar más calor y el deseo crecía más a cada instante. En un segundo, Maki rodó su cuerpo para quedar arriba de Yuta —Ella sabía que la iniciativa tenía que ser de ella—. Sonrió con maliciosa diversión al notar la sorpresa de su víctima.
—Ahora sí, no hay vuelta atrás —Inclinó su cuerpo hacia el chico a la vez que se quitaba la pantaleta levantando la cadera.
—Lo sé —Tomo la estrecha cintura de ella para posicionarla arriba de su abdomen, y hacer lo propio con su última prenda.
Al bajarla sobre la piel de su vientre, sintió la desnudes de sus glúteos y su vulva, provocando más deseo que su zona baja no podía ocultar. Ella lo besaba en sus labios, cuello y pecho, deslizando poco a poco sus caderas para quedar al nivel de las de él, hasta que sus glúteos toparon con algo rígido: su pene. Apoyó su mano sobre el abdomen de él, levantando su cadera mientras con la otra mano sostenía el miembro erecto de Yuta.
—¡Ma…Maki! —Al sentir el agarre, también pudo experimentar una sensación indescriptible pero placentera.
Realmente estaba duro el falo —Sabía que eso pasaba cuando un hombre se excitaba, pero no sabía que tanto así—, posicionó su cadera justo arriba de este, para después bajar lentamente.
—¡Ah! —Soltó un gemido al sentir como lentamente penetraba y abría paso el miembro dentro de ella. Era una sensación extraña a la vez que deleitante.
— ¡Maki! —Sintió como se apretaba su pene al deslizarse en lo más hondo de ella.
Era una sensación húmeda, cálida y demasiado agradable.
— ¡Ya entró! —Ambos con sorpresa sintieron como topó.
— Bien... Supongo que aquí comienza la diversión —Con una sonrisa nerviosa, intentó burlarse Maki.
Sus manos se posicionaron sobre el abdomen de él, así fue como empezó a levantar y bajar su cadera sobre Yuta, primero con suaves y lentos saltos para que se acostumbraran ambos a la sensación tan satisfactoria que provocaba un éxtasis indescriptible. Poco a poco, ella aumentaba el ritmo, con lo cual, la secuencia de gemidos en ambos fue más constantes y profundos. Cuando el ritmo empezó a tener más velocidad e intensidad, Yuta tomó fuertemente por la cintura a Maki, al sentir la constante humedad en ella, pensaba que terminaría cayendo, pero también lo aprovechaba para acariciar el trasero de ella. Entre los saltos, había besos, lengüetazos, caricias, agarres y gemidos que los hacían sudar. La experiencia era realmente excitante, en ese momento podían comprender el porque tanta fascinación de la humanidad por copular. Uno de los instintos más primitivos, había despertado en ellos.
En momentos, se llamaban el uno al otro, como si estuvieran comprobando que estaban con la persona correcta. Podían comparar esta experiencia con el uso de sus habilidades como hechiceros, Maki con la adrenalina que sentía cuando usaba sus herramientas malditas y Yuta, cuando liberaba toda su energía maldita en una batalla, en ambas situaciones sentían algo corriendo en sus venas, algo que los hacía sentir realmente vivos y motivados.
En un momento, Maki sacó a Yuta de si y empezó a enredar sus piernas con las de Yuta a la vez que lo tomaba por los hombros, haciendo que de un momento a otro y de un solo movimiento él quedara sobre ella.
— Bueno, es tu turno —Respiró con agitación.
La sorpresa invadió al muchacho, por un momento olvidó lo fuerte que era la joven y la facilidad con la que podía hacer esa clase de movimientos —Nunca pensó que una proyección de combate se pudiera usar para placeres tan "mundanos".
— Aquí voy —Nervioso, salió de su introspección.
Las piernas de ella se deslizaron hasta la cadera de él. Este se posicionó nuevamente su cadera sobre la de la chica, para después dar la primera embestida.
—Mmm… —Se quejó, mordiéndose el labio para evitar que el gemido saliera con más potencia.
—¿Estás bien? —Volteó a verla, preocupado.
—Sigue —Con voz molesta y entrecortada respondió, para después sujetar con firmeza los hombros de Yuta.
Nuevamente el ritmo empezó lento y fue subiendo, pero esa vez era más intenso que hacía unos momentos. Maki tomó fuerte del cabello de Yuta y con la otra mano la espalda, presionando sus dedos casi como queriéndolo rasguñar. Él la besaba por todo el rostro, cuello, brazos y hasta las manos. Así trenzados sus cuerpos, continuaron hasta que las sensaciones se intensificaban más y más en ambos.
— ¡Yuta, Yuta, YUTA! —En ese momento sus sentidos se volvieron locos haciéndola sentir todo.
El aludido agarro las mejillas de la chica con ambas manos para darle un beso apasionado e intentar contener las súplicas, seguido de esto con una mano tomó la mano que le sujetaba por el cabello para entrelazarla con la suya sobre el colchón.
—Creo…que... —Con agitación quería hablar Yuta.
—¿Te vas a correr? —Observó que él afirmaba con la cabeza— Yo también —Tratando de contenerse, se mordió el labio.
—Me… me tengo que separar —Con tono suplicante, avisó.
—¡NO! Sigue —Excitada se negaba.
—¡Pero Maki, no quiero arriesgarte!
—¡Que sigas! —Subió el tono.
Yuta la vio directo a los ojos para tratar de entender el porqué se estaba arriesgando. Al cruzar miradas, notó una especie de súplica y exigencia en ella.
—¡Por favor! —Con dificultad pidió.
Con esa cara y ese tono, era imposible desobedecer el ruego.
La velocidad se volvía más rápida, hasta llegar al punto del último embate, donde ambos llegaron a lo más alto, soltando un largo gemido de satisfacción a la vez que sus fluidos se derramaron sobre el colchón.
Así fue como su carnal unión terminó. Yuta por el cansancio se tumbó al lado de Maki a la vez que la abrazaba por el hombro la cual simplemente accedió al abrazo acomodándose en el cálido pecho de él.
Quedaron prendados el uno del otro sin poder procesar aún todo lo que habían pasado y sentido en su encuentro sexual. Pareciera que una droga estuviera dentro de sus cuerpos y que no los dejaba salir de su trance.
—Y ahora, ¿Qué pasará? —Yuta fue el primero en hablar.
—Que ¿qué pasará? —Habló con voz llana— ¡Obvio! Tú irás a tu viaje y yo me quedaré entrenando para que seamos más fuertes
—No me refería a eso —Nervioso, Pasó un dedo por un mechón de su cabello — Ósea…Tú y yo…
—No debería cambiar nada, seguiremos siendo amigos.
Tras la afirmación, por un momento el hechicero se puso rígido, lo cual de inmediato lo notó Maki.
—¡Espera! No me expliqué —Suspiró— No quise decir que no quiera estar contigo, pero al menos para mí es algo precipitado afirmar que somos algo —Sin verlo, hundió su rostro en el pecho de él— Sin mencionar que algunos tontos serán insoportables con sus bromas —Refiriéndose a Gojo y a Panda— Eso no es algo que esté dispuesta a pasar sola.
—Maki —Con alivio vio cómo seguía sobre su pecho el rostro de la chica.
—Además, quiero asegurarme que cumplas con eso de que me hablarás y mandarás mensajes todos los días… Si no lo haces, te lo haré pagar —Hundió más su rostro.
—¡Claro que lo cumpliré! —Se relajó y con tono alegre aseguró, para después abrazar más fuerte a su "amiga".
—Si lo cumples, cuando regreses ya resolveremos esto.
—Entendido —Con dulzura besó la cabeza de Maki.
Suaves sonidos empezaron a despertarla ¿En qué momento se había quedado dormida? poco a poco se movía sintiendo que la sábana la tapaba ¿Acaso la había cubierto Yuta? Abrió los ojos suavemente, observando cómo el muchacho estaba recogiendo algunas cosas —Ya vestía su pantalón y camiseta interior.
— ¡Ni se te ocurra huir así nada más! —Levantando la voz, riñó la joven.
— ¡Ah! —Saltó del susto— Yo no… —Inquieto, giró su cuerpo hacia donde le llamó Maki— Solo no te quería despertar —Apenado, admitió.
— Vaya —Divertida por la reacción del muchacho.
Hubo un silencio sepulcral…Cuando de repente, de un salto, Maki llegó al borde de la cama donde Yuta la observaba —Y sin importarle que estaba completamente desnuda— y lo tomó por la playera de los costados.
—¡Arriba las manos! —Ordenó.
— ¡Ahhh! —Obedeció más por miedo que por cuenta propia mientras cerraba los ojos apretándolos.
Sintió como la playera le fue despojada de su torso. Uno… dos… tres… cuatro… cinco segundos pasaron sin haber más acto de la joven. Él abrió los ojos, notando que ahora Maki era la que llevaba puesta su playera.
— Me quedaré con esto —Sacando del cuello de la prenda su cabello lacio.
— Solo era eso —Pensó en voz alta.
—¡¿Qué?! ¿Esperabas algo más? —Directa, cuestionó.
— Yo, yo no… —Bajando los brazos, los colores se le subieron a la cara en cuestión de segundos.
Maki solo se limitó a reír por las reacciones de Yuta, que estaba entre avergonzado y molesto.
—Veamos —Ella empezó a buscar algo entre el desorden que era la cama— Debería estar por aquí.
— ¿Qué buscas? —Curioso, preguntó.
—¡Sí! ¡Aquí está! —Dándole la espalda, agarró con una mano algo de entre la colcha.
Estiró su cuello Yuta para tratar de ver lo tenía tan emocionada a Maki.
—¡Muy bien! —Se giró de nuevo, quedando de rodillas frente al joven— Estira el brazo —Pidió, aún escondiendo lo que había localizado.
—¿Así? —Cedió a la petición.
—¡Sí! —Tomó con algo de rudeza el brazo de Yuta, mientras que le ponía algo alrededor de la muñeca— Listo.
— ¿Qué? —Extrañado vio lo que tenía en su muñeca— Esto es ¿Una goma para el cabello?
—Es un intercambio, yo me quedaré con tu playera y tú con eso —Desvió la mirada aparentando tranquilidad con una sonrisa.
—En ese caso —Yuta tomó su muñeca— La cuidaré mucho —Sonrió con su típica amabilidad sobrecogedora.
— No es para… —No pudo acabar con la oración, ya que Yuta la abrazó sorpresivamente.
—Te voy a extrañar mucho, en serio.
—¡Tonto! —Procedió a hundir su rostro en el abrazo.
Quedaron prendados un rato más. Después de esto, Maki acompañó a Yuta hacia la puerta del cuarto, antes de dejarlo partir, lo jaló hacia ella para darle un último beso. sin decir nada más Yuta se fue a su área de descanso.
Sin darse cuenta, ya era el día siguiente. Yuta iba saliendo del edificio principal, cuando se encontró con Toge y Panda en la entrada.
—¡Ahí viene Yuta! —Comentó Panda bastante animado
— Hola chicos ¿Vinieron a despedirse?
—¡Salmón! —Afirmó Toge
— ¡Gracias!
— Por cierto —El oso se acercó a Yuta— ¿Cómo te fue ayer con Maki?
— ¡¿Qué… Qué?! —De golpe se puso muy nervioso— ¿A qué te refieres?
— ¡No seas tímido! —Con su enorme pata abrazo por el cuello a Okkotsu— ¿Te dio un abrazo de despedida Maki?
—S…. Sí —Se empezó a poner rojo al recordar que no solo se abrazaron.
— ¡Ya déjalo en paz! —Detrás de ellos, se escuchó la voz de Maki, con lo cual Yuta dio un brinco de susto y sorpresa.
—Solo estoy bromeando con Yuta —Soltó a su amigo— Si te llegas a sentir sola, también me puedes abrazar a mí.
—¡¿Y yo para qué querría abrazar a un peluche apestoso como tú?! —Refunfuñó Maki.
—Oye, eso fue grosero —Replicó ofendido.
Definitivamente extrañaría el relajo de su grupo. No podía dejar de sonreír con esa escena.
— Chicos no peleen —Aplaudiendo llegó Satoru— Lamento interrumpir, pero su amigo y compañero, tiene que tomar un largo viaje.
— Es culpa de Panda y sus tonterías — Maki contestó cruzando los brazos.
De pronto vio con intensidad a Yuta, el cual correspondió de la misma manera. Los demás hablaban, pero ellos solo se limitaron a verse con una mezcla de tristeza y anhelo.
— Basta de plática. Hora de irnos, Okkotsu —habló fuerte Satoru.
— ¡SÍ! —Saliendo de su contemplación, contestó el chico.
Inició su camino viendo al frente junto a su maestro. Solo fue un instante para después voltear atrás… Maki ya no estaba —Suponía que no era su estilo quedarse a despedirse de alguien hasta el final— Sintió tristeza al notarlo.
Gojo se le adelantó un poco el paso. Antes de cruzar el último portal, Yuta quiso dar un último vistazo a su escuela, sabiendo que en un largo tiempo no la vería a esta, a sus amigos y…
De pronto sintió como desde la sombra de aquel portal, alguien lo jalaba.
—¿En serio pensaste que te iba dejar así como así? —Una voz femenina y conocida le hablaba.
— ¿En qué momento…? Maki… —Sintió como esta lo giraba para plantarle tremendo beso en la boca en un efímero momento.
— Más te vale que cumplas tus promesas —Lo soltó respirando profundo.
— S… sí —Atontado por la situación, afirmó.
Al final, sí lo había despedido hasta el último momento.
Serian unos meses difíciles por la tensión de sus sentimientos revelados, esto sería una prueba para ver si se daban o no las cosas entre ellos, pero, nunca pensaron que las cosas se complicarían en el mundo de la hechicería, cosas que los alcanzarían como llamas descontroladas.
El cuerpo le ardía y dolía demasiado ¿Qué había pasado? El malestar no la dejaba procesar las memorias de lo recién ocurrido ni tampoco le permitía despertar.
*Notas de Autor*
¡Hola!
Años sin publicar (literal XD)
Sé que a los que ya me siguen de años les debo un Fic, pero me dio la loquera de entrar a otro fandom porque yolo (perdón, se me nota lo milenial :B)
A los nuevos, les agradezco darle el tiempo a este fic Maki x Yuta, sera de pocos capítulos, pero sustancioso (o eso pretendo) y ya llevamos un 50% de avance jijiji.
El Nombre de este fic es por la cancion de "The Craberries" del mismo nombre y siento que refleja el sentir de Maki (Sobre todo la parte que dice "A totally amazing mind... So understanding and so kind...")
En mi pagina de Facebook, estaré publicando algunas cosas referentes a este capitulo y demás de otras cosas (Busquen como Emmik Fan)
Por ultimo, mando un agradecimiento y saludo a mi amiga y Beta NuezYDulce (en serio agradezco su apoyo en la revisión de este fic)
Espero no tardarme en la publicación del próximo capitulo (tal vez un mes). No duden en dejar sus Reviews ;)
Ciao~~~
