Hola!

Siento el retraso n_n'

Con este cap ya sabremos un poco más de cada una, pero la verdad es que todavía tengo que cuadrar algunas cosas para los tiempos y los personajes en general. Pero estoy muy entusiasmada con esta historia.


Capítulo IV

"Disculpas"


Otras dos veces pasaron que Catra evitó a Adora a lo largo de la siguiente semana, la diferencia con la tercera es que esta vez Kate estaba en casa y se dio cuenta del pesar de su hermana.

—¿Me quieres decir por qué vas con la cara tan larga? —Catra hizo un puchero.

—No... En realidad no, pero te diré.

—¿Quieres acompañarlo con un té? —Ofreció Kate mientras se frotaba el vientre con una sonrisa que a Catra le supo maternal.

—Mejor un café... con crema y vainilla —Pidió Catra creciendo su puchero.

—Tan malo es ¿eh?

—Primero el café.

Kate sonrió y fue a preparar el café que funcionaba como un abrazo emocional para su hermana.

—Toma. Ahora cuéntame qué pasa.

—El otro domingo... Después de la cena con Adora, me la encontré en el pasillo cuando salí a correr.

—Y no pudiste tener la boca cerrada —Kate no pudo evitarlo. Por eso había hablado con ella.

—Lo siento. Pero Adora ya me puso en mi lugar, y ahora cada vez que la encuentro, salgo corriendo —Murmuró Catra por sobre su taza caliente.

—No me gusta escuchar que alguien puso en su lugar a mi hermana, pero sé lo molesta que puedes ser.

—No me estás ayudando, Kate.

—Ok. No te voy a molestar, pero estoy segura que si no salieras corriendo, Adora sería amable. En realidad es muy dulce. Y me gusta invitarla a cenar de vez en cuando, así que espero que te comportes —Pocas veces Kate le hablaba así a su hermana, por lo que Catra se sintió peor.

—¿De verdad la consideras tu amiga?

—Sí... Quisiera creer que puedo contar con ella si lo necesito. Nunca nos ha pedido nada y es muy amable. Y espero que mis hijos puedan jugar con el suyo algún día. Y además, ella ni siquiera ha dejado que me dé cuenta de que algo pasó entre ustedes. —Dijo mientras ponía las piernas de Catra sobre sus rodillas para poder sentarse a su lado.

—Está bien... No te prometo nada, pero trataré de arreglar esto —Le dijo mientras seguía tomando su café y Kate le contaba cómo le iba en el trabajo.

Dos días más tardes, Catra tuvo la oportunidad. Adora estaba regresando en la tarde a su departamento, después de dejar a Lancer en su entrenamiento. Cuando salió del elevador, se encontró con Catra otra vez en ropa de correr y el cabello amarrado. Suspiró, pero avanzó con las cosas de Lancer, quien hasta el momento Catra no había tenido el gusto de conocer.

—Hola, Adora —La de ojos bicolor sentía un nudo en el estomago.

—Buenas tardes, Catra —Adora la miró con duda, pero se detuvo ante su puerta.

—Mira, de verdad siento mucho cómo estuve actuando. Solo... No quería seguirte molestando —Catra jugaba con una pequeña botella de agua con

—No me molestabas. También te debo una disculpa porque ese no fue mi mejor día, y fui grosera contigo. Lo siento —La sonrisa amable y lejana de Adora era lo mejor que iba a tener Catra de momento.

No le importaba en realidad. Las dos estaban hablando como dos adultos y ya no había salido corriendo... Aunque era lo que tenía que hacer justo ahora, se guardó la botellita en la bolsa acorde de su cangurera.

—No te preocupes. Yo entiendo que a veces no es el mejor momento.

—Gracias por entender. Te dejo ir a correr —Señaló Adora hacia la indumentaria de la contraria.

—Ah, sí, claro... Oye, sin... Sin nada más ¿Alguna vez te gustaría entrenar conmigo? —Catra quería golpearse la cabeza contra la pared, pero ya había dicho lo dicho.

Adora miró a Catra con curiosidad. Estaba claro que le había sorprendido con la invitación.

—No pasa nada si no quieres. Es solo que... Kate no puede hacer mucho ejercicio, y yo llevo aquí casi un mes y casi no he salido... —Siguió diciendo Catra ante el silencio de la rubia, que recordó que su terapeuta le dijo, otra vez, que algún cambio sería bueno. Intentar algo diferente o conocer gente, y se recordó también que no tenía que ser romántico.

—Sí ¿Por qué no? ¿Solo quieres salir a correr o haces algo más? —La pregunta de Adora era genuina y amable.

—Solo estoy corriendo de momento —Le respondió la magicat.

—Okey. Ya corrí en la mañana, pero puedo dar otra vuelta. ¿Me esperas?

—¿Cómo, ahora? —Catra asintió sin saber lo que estaba pasando y sin darse cuenta que dijo eso en voz alta.

—Gracias, solo dejo esto y me cambio rápido.

Adora se metió a su apartamento y fue hasta la mesa para dejar las cosas de Lancer, como dejo la puerta abierta, Catra se metió un poco y observó con curiosidad. Había algunos juguetes tirados frente al televisor, y en la mesa, un montón de papeles, cuadernos y una laptop abierta, junto a una taza roja.

Cuando la rubia no hizo nada por detener a Catra, esta entró otro poco y cerró la puerta, en lo que su acompañante se metía por el pasillo. Catra se dio cuenta que era la misma disposición del departamento de Kate, pero en espejo. Adora salió un par de minutos después, en short en vez de sus jeans. Si Catra ya tenía problemas para dejar pasar los bíceps de Adora, ahora soñaría con sus muslos. Lo único bueno de estar a estas alturas de la vida, es que Catra sabía perfectamente la diferencia entre un crush, atracción y romance, y sabía que Adora acaba de escalar de "atracción" a "crush". Catra podía ocupar perfectamente esas endorfinas adicionales sin compromisos.

—¿Está bien si solo corremos 30 minutos? Tengo que ir por mi hijo en un rato —Preguntó Adora sin más. Eso era justo lo que Catra había estado corriendo... Aunque trotar era un verbo más acertado. Esperaba que lo que Adora decía fuera el común eufemismo.

—Sí. Realmente solo hago para salir un rato.

Al bajar a la calle, discutieron la ruta, y ya que Catra solamente daba unas vueltas por las calles principales más cercanas, Adora le dijo que la dejara llevarla hasta donde ella usualmente daba su recorrido. Y Catra conoció un parque boscoso que les tomó cinco minutos de trote alcanzar. Adora no era especialmente platicadora, por lo que simplemente siguió el ritmo que marcó la magicat y así estuvieron casi todo el tiempo.

Adora realmente no buscaba salir con nadie así que en su en su mente no tenía problema con salir o hacer alguna actividad con Catra. El otro día en la cena no había estado centrada demás de que no esperaba la otra visita, entonces fue más difícil para ella darse cuenta de la personalidad de Catra o qué era lo que estaba pasando. Solo hasta el incidente del día siguiente, fue que entendió que metió la pata bastante.

—¿Quieres subir el ritmo? —Preguntó Catra después de casi diez minutos de un trote ligero. Su cabello y el de Adora se movían al son, creando curiosas formas en el suelo, junto a las sombras de las ramas de los arboles.

—Si quieres. Yo te sigo —Adora no tenía ningún problema todavía para mantener la respiración constante mientras trotaban.

—Eh... Todavía no conozco mucho por aquí —Le recordó su compañera de carrera con una sonrisa de disculpa.

—Cierto... Vamos a dar una vuelta hasta ese árbol y regresamos a un paso más vivo ¿Está bien? —Catra decidió solo asentir para guardar su aliento.

La rubia subió un poco el ritmo desde ya, pero no mucho, por lo que pensó que sería sencillo para la magicat seguirla. Cuando llegaron a lo alto de la colina y a un frondoso árbol, bajaron por un camino paralelo y subieron progresivamente el ritmo hasta coincidir con la propia pendiente. Catra estaba disfrutando bastante la vista de las piernas largas y fuertes de Adora. Era obvio que le gustaba bastante ejercitarse. Alta, rubia, fuerte, con un perfil regio con su nariz recta y barbilla fuerte, no tanto como para volverla varonil, pero lo suficiente para darle esa fuerza épica. Además de los ojos azules. No existían muchos perfiles así. De pronto, a Catra le recordó los antiguos mitos de Etheria, los grabados de tiempos pasados que prometían que la máxima salvadora siempre regresaría cuando Etheria más la necesitase: She-ra.

Ciertamente, habían pasado muchos siglos desde la última aparición de alguna She-ra, que la gente lo consideraba más tal cual una leyenda, aunque antropólogos, paleontólogos, historiadores y demás aseguraban que fue un personaje existente. Para la gente de a pie en esos temas, era solamente otro cuento más. Fechas y nombres que aprender de Historia Antigua. Para Catra, una asociación positiva y curiosa con Adora.

Gracias a que ahora en verdad corrían, Catra no pudo preguntar nada más. Y recorrieron la misma distancia en la mitad de tiempo. Catra sentía como le bajaba el sudor de la cabeza y supo que necesitaba entrenar más en serio si quería seguirle el ritmo a Adora. Fueron hasta la entrada del parque, y cada cual se terminó su botella de agua.

—Wow. Eso... Estuvo un poco intenso— Dijo la magicat recuperando el aliento.

—No estuvo nada mal. Pero ya debo de volver para cambiarme —Adora ni siquiera estaba sudando. Claro que tenía la cara un poco sonrosada, y aperlada, pero no tenía ninguno de los ríos que atravesaban el fino pelaje de Catra desde su coronilla. Lo que lograban siete minutos de carrera intensa. La cola de caballo rubia se había aflojado y algunos mechones estaban sueltos. Y Catra volvió a imaginarla como She-ra al terminar alguna batalla importante por la justicia de Etheria.

—No te preocupes. Regresemos ya... Con esto tengo por hoy —Ya con un pulso más tranquilo, Adora se dio cuenta del estado de Catra, y por vez primera, una sonrisa autentica, es decir, no una de disculpa, ni de pretensión, ni de amabilidad, cruzó el rostro de Adora en presencia de Catra, quien sintió sus mejillas arder. Sí, totalmente un crush en su vecina. La vecina de su hermana.

—No quise presionarte mucho —Dijo Adora avanzando ya en dirección a los apartamentos.

—No, para nada. Esto es pan comido para mí —Presumió Catra pobremente, pero la sonrisa de Adora permaneció.

Caminaron a buen paso y en cómodo silencio un poco más, hasta que la magicat pudo respirar bien otra vez. Ya estaban a mitad de camino.

—¿Entonces... tú sales a correr en las mañanas? —Preguntó la felina.

—Sí. Después de dejar a Lancer en la escuela —Dijo la rubia distraídamente.

—¿Diario? Ya entiendo por qué tienes tan buena condición.

Siguieron el resto del trayecto hablando un poco más al respecto. Adora confirmó que diario corría, y reveló más de la rutina en el gimnasio, mismo que estaba tres niveles más en el mismo edificio. Sin pensarlo mucho, invitó a Catra a sus entrenamientos. Ahora que estaba totalmente sobria a su alrededor, pudo ver qué era agradable más allá de las bromas con Kate. Catra le aseguró que le encantaría entrenar con ella, pero tendría que ir lento, hasta que se pusiera en forma de nuevo.

Se despidieron apresuradamente cuando Adora vio la hora tras terminar de registrar su nuevo entrenamiento en su reloj de muñeca. Tenía solo quince minutos para llegar a tiempo por Lancer. Casi siempre hacía a pie el recorrido, pero ahora tendría que improvisar, sería la moto entonces. Fue a ponerse la misma ropa de hace un rato y tomar los cascos que descansaban en una mesa en el pasillo. Con todo y las prisas, le agradó bastante aceptar la invitación de Catra.

Esa noche, Catra no tuvo ningún reparo en usar las vividas imágenes de los muslos de Adora rebotando, contrayéndose y relajándose en cada zancada, además del movimiento de su pecho subiendo y bajando también con cada golpe al camino. Sus dedos ávidos recorrieron su abdomen hasta llegar a su centro y disfrutar de las propias caricias, ahogándose contra la almohada. No solo las endorfinas del ejercicio, sin duda la compañía tenía todo que ver con que la libido de Catra despertara después de tantas semanas.

Desde su rompimiento, hacía ya cuatro meses, Catra ni siquiera había tenido el impulso de saciarse. No contaban las veces que las horrendas hormonas la obligaban a desear perpetuar la especie. Ahora estaba en todos sus sentidos y consciente de sus deseos. Iba a ser complicado dejar en paz a Adora, pero ya estaba deseosa de ver esos bíceps contraídos, de ver cuánto levantaba en el press de banca y cualquier otra actividad que Adora disfrutara de someter a su cuerpo junto a Catra. Nadie podía culparla por ver.

Quizás era hora de sacar esos juguetes del fondo de la maleta que Catra todavía no terminaba de desempacar. Bien sabía la alta calidad de la compresión acústica de estos apartamentos. Porque era claro que Kate tenía las hormonas hasta el cielo, pero Catra no se había enterado de nada... de primera mano, porque era muy difícil pasar por alto las mañanas que su hermana estaba especialmente juguetona con Jack.

Al otro día en la mañana, justo después de regresar de su carrera matutina, Adora se cambió y alistó para hacer una de sus pocas obligaciones. Salió con una mochila roja a la espalda y a buena velocidad sobre la moto. En poco tiempo llegó a una clínica gratuita, donde iba tres veces a la semana a dar consultas durante cinco horas, justo a tiempo para salir por Lancer. Pero hoy era otra vez uno de esos horribles viernes, donde tenía que llenar sus tardes sin su hijo.

Esta vez, Bow no había estado ocupado, así que no necesitó que Adora hiciera tiempo con Lancer, y se lo llevó a casa desde la escuela él mismo. No le importaba normalmente, pero por alguna razón, estas ultimas semanas se estaba sintiendo peor. Sobrepensando otra vez. Repitiendo lo mismo una y otra vez en su cabeza. Si tan solo... Si no se hubiera equivocado. Si no hubiera dudado. Ahora las cosas serían muy diferentes. Por lo menos en lo que a su carrera refería. La culpa, la culpa aplastante. Por tantos y distintos motivos. Y todavía no tenía las fuerzas, o la disposición de hablar con el corazón abierto con Bow. Lo seguía dejando pensar que hizo algo malo, solo porque así tenía una verdad menos que afrontar.

A pesar de ser una clínica gratuita, era bastante amplia y bien equipada. Adora normalmente solo daba consulta general, resfriados, congestiones, algunas heridas pequeñas, nada muy complicado. Era con lo único que sentía capaz ahora mismo también. Lo malo... es que muy tarde se enteró de una de las razones por las que la clínica podía contar con tal calidad de personal e instalaciones. Había otros altruistas como Adora, o mucho mejor que Adora, que fueran altruistas en verdad, que iban algunas horas a la semana. Sí, pero también había personal de planta. La familia Everdeen, una de las más antiguas de Luna Brillante, era la propietaria y principal proveedora de la clínica, familia a la que pertenecía la nueva novia de su ex esposo.

Sí, la vida no paraba de hacer bromas a costa de Adora.

Sin embargo, pese a todo, Adora descubrió una inesperada aliada. No terminaba de considerar a Perfuma su amiga, pero eso era culpa de los traumas de Adora más que de la propia Perfuma. Adora se enteró de eso hasta dos meses después de empezar a trabajar ahí. No propiamente a trabajar, porque ella era parte de los voluntarios, no recibía ninguna paga por sus habilidades. Un día simplemente fue el cumpleaños de una enfermera y como no había nadie esperando por consulta, invitaron a todos por un pedazo de pastel. Y la que estaba repartiendo las rebanadas no era otra que Perfuma.

Se miraron un segundo largo e incomodo, Perfuma indecisa, Adora sorprendida, hasta que sus modales la salvaron y aceptó el pequeño plato de cartón con pastel de chocolate y frutas. Después de eso, Adora fue quien buscó a la otra rubia para pedirle que no le dijera a Bow que estaba ayudando en la clínica.

—No entiendo...

—Eso es entre nosotros. Por favor —Le pidió Adora.

—Sí, por supuesto. No quiero meterme entre ustedes, ni en sus acuerdos —Sonrió conciliadora Perfuma.

—Gracias.

—Adora... Se que puede ser difícil, y de verdad lo siento si digo algo que te incomode, y a lo mejor tampoco es lo más común, pero quiero decirte que te agradezco mucho que me dejes ser parte de la vida de Lancer y Bow. Y tal vez... Algún día podamos ser amigas. —La sonrisa de Perfuma era pequeña y esperanzada. Adora podía ver lo hermosa que era, y todo lo que Bow veía en ella. El corazón se le encogió por la tristeza, pero ni siquiera su terapeuta, con quien apenas llevaba unas semanas en ese entonces, sabía que la tristeza no era por perder a Bow, sino por lo egoísta y cobarde que fue, y el precioso tiempo que le quitó a él.

—No tienes que agradecer nada... Lancer siempre se divierte mucho con ustedes. Yo te agradezco a ti por ser tan buena con los dos. No podría pedir nada más... Siento que tengas que ocultarle algo a Bow por mí —Dijo Adora un poco incomoda.

—Está bien. Este no es mi asunto para contar. Tú tienes tus razones. Y Lancer es maravilloso, siempre es un placer estar con él, tampoco tienes nada que agradecer... — Perfuma no tenía muchas oportunidades de hablar así con Adora.

Después de eso, su relación se fue haciendo más y más cordial. Rara vez se veían en la clínica, porque Perfuma solamente ayudaba también ahí a veces, ella en verdad trabajaba en el kinder con los niños más pequeños. Hace ya casi tres años que se había integrado a la plantilla de trabajadores de la escuela Escuadrón Sirenia. Y hasta la fecha, había cumplido su promesa de no mencionarle a Bow que Adora ayudaba en la clínica.


Notas de la Autora:

Se que el drama tal cual todavía no comienza, pero ya podemos ver hacia dónde va.

Espero que esta Adora les agrade, creo que está un poco OOC.

Gracias por leer uwu siempre me alegran!