Más tarde en la estación de bomberos...

El carro blindado donde estaba conduciendo Candy se había estacionado a la calle anexa cercana a la estación de bomberos, bajándose al instante Kotaro, la raijin y sus tres bomberos que estaban conversando entre ellos lo genial que fue andar en un auto blindado. El joven tocó el timbre a lo que una joven castaña de cabello corto, piel no tan pálida, ojos rojos. Tenía una trenza en el lado izquierdo de su cabello y estaba vestida de yukata rosado.

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Sirvienta como bombero voluntaria

Misaki Fujioka

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-Capitán, que bueno que regresó, ¿Está usted bien? ¿No le pasó nada malo?- Se le notaba una cara de total preocupación.

-Estoy muy bien, Misaki, ¿Pero por qué la pregunta?

-Ah, siento molestarlo, capitán Torazo- Irrumpió una voz conocida a lo que el pelinegro dio con ella.

-No puedo creerlo... Mitsuna- El joven capitán se quedó sorprendido al ver que era la castaña conocida como la borracha del barrio- ¿Qué estás haciendo aquí, Mitsuna?-Se dirigió al bombero que se enfrentó hace unos momentos contra los maleantes- Kaheiji, ¿Ocurrió algo?

-Verá capitán, cuando yo y el señor Karakaze estábamos investigando uno de los lugares de los siniestros, dimos con un grupo de pandilleros y peleamos contra ellos.

-Fue algo peligroso ya que algunos llevaban cuchillos- Habló el hombre que se parecía a Kamen Rider Ghost- Desde mi experiencia diría que era un grupo de yakuzas, eso por su particular estilo de pelea de prisión.

-¿En serio pasó eso, Karakaze?- Preguntó Candy hacia su sicario.

-Por supuesto, Candy-dono, de hecho, me pareció haber conocido a uno de ellos en alguna parte pero todo el crédito se lo debemos a esta señorita- El sicario señaló a Mitsuna- Llamó a la ronda policial, de alguna manera ella nos salvó la vida.

-¡Bien hecho, Mitsu!- Felicitó Candy con un apretón de manos que dio a la castaña quien se sentía apenada.

-Muchas gracias, Mitsuna- Kotaro sonrió con admiración, eso hizo que la joven castaña se ruborizara- Agradezco lo que hiciste por Kaheiji y el señor Karakaze.

-¡Muchas gracias, señorita! ¡Se lo agradecemos mucho!- Los dos hombres se reverenciaron en agradecimiento a Mitsuna quien no evitó sonrojarse.

El joven capitán extendió su mano hacia la chica que para fortuna estaba sobria. La joven dudó unos segundos hasta que finalmente aceptó la cálida mano del joven líder hikeshi.

-Mitsuna, sé que este no es el momento ni el lugar correcto pero... Puedes pasar...

-Capitán Torazo...

-Vamos, adelante, por favor.

La joven no dijo palabra mientras era llevada al segundo piso o el tercero donde estaban las habitaciones pero en eso Misaki intervino entre el capitán y la castaña.

-Capitán, espere un momento.

-¿Que quieres Misaki?- El muchacho comenzaba a molestarse ante la interferencia de la joven.

-Capitán, ¿Acaso sabe usted que ella tiene mala fama?

-Misaki, no seas tonta, ¿Que hubiera pasado si Kaheiji habría muerto a manos de esos tipos? Él es hijo único y de haber pasado eso, su madre estaría llorando su muerte y cualquier cosa que le pasa a cualquiera de ustedes no me lo perdonaría.

-Pero, Capitán

-Nada de peros, Misaki. Mitsuna le salvó la vida a Kaheiji. Ella debe merecer ser agradecida.

La castaña mientras tanto estaba con la mirada gacha como si aquella pequeña discusión fuese culpa suya. Definitivamente no debió haber venido aquí, no pasaba un buen tiempo y ya comenzaba a darle problemas a Kotaro.

El pelinegro notando la actitud alicaída de la castaña se dirigió hacia ella con una pequeña sonrisa.

-No le hagas caso, solamente ella es una chismosa del montón.

-No, creo que la señorita tiene razón- negó Mitsuna con una sonrisa- Alguien como yo debe ser recibida, ni siquiera por alguien como usted, Capitán Torazo.

-Pero... Mitsuna...

-No, no es necesario. Con que yo pueda dormir en la calle está bien.

La joven castaña decidió separarse del pelinegro que sentía que una vez más esa chica se le iba de su alcance como siempre.

-Muchas gracias por todo, capitán- hizo una reverencia- Bueno, me retiro.

La joven se disponía a retirarse pero Candy ya estaba subiendo el segundo piso junto con su sicario Karakaze.

-Candy-dono, lo siento, yo...

-Si quieres puedes dormir en mi auto- dijo la raijin con una sonrisa aunque la castaña trataba de negarse.

-No, no es necesario, Candy-dono.

-Insisto, Mitsuna. No sería justo que alguien como tú duerma en la interperie, le estarías dando una mala reputación a Kotaro y sus hombres.

-Pero...

-Karakaze. Llévala al auto. No es un bonito lugar pero es algo grande y cómodo como para pasar la noche.

-Como ordene, Candy-dono.

El hombre de swat que se parecía a Kamen Rider Ghost tomó con gentileza la mano de la joven y decidió llevarla hacia el auto de su señora ya que tenía buen espacio para dormir, mientras con la denominada demonio eléctrico, ésta se acercaba con Kotaro que lucía algo molesto por lo de hace unos momentos.

-Kotaro, mañana tenemos que reunirnos en mi casa para tratar de hablar sobre este asunto.

-¿No lo puedes hacer esta noche?

-Sería demasiado ya que recién llegamos y no te queremos causar molestias. Tus hombres necesitan descansar bien o de lo contrario no tendrán nuevas energías para una emergencia.

-De acuerdo, te agradezco que nos hayas echado una mano.

-Sabes que Nikogoro fue mi madre. Fue la persona quien me dio un techo y algo de comer. A pesar de sus defectos, yo nunca la dejé de lado ni a ustedes tampoco- La joven rubia sonrió ampliamente hasta que decidió ver las horas en su reloj- Bueno, como Monchito, se me hace tardecito. Hasta mañana Kotaro.

-Hasta mañana, Candy.

Los dos jóvenes se despidieron hasta que solamente estaba Kotaro y sus hombres los cuales estaban bastante extrañados ante la repentina ida de Mitsuna pero al ver a la raijin decidieron despedirse de ella como alguien como ella debía ser despedida, como la persona fuerte e imponente como preocupada que velaba del pueblo... Ya que ella y su grupo, eran la verdadera justicia.

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Al día siguiente...

Tal como lo dijo Candy, a eso del mediodía, había una reunión en la posada donde vivía la raijin a la que asistieron Kotaro y sus hombres como también varios miembros del Inazuma Bugeicho. La reunión se efectuaba en un cuarto grande de tatami y un gran televisor de plasma colgado en la pared. En la pantalla de dicho televisor estaba el mapa del distrito de Kanda que tenía unas X marcadas en rojo, posiblemente los lugares donde ocurrieron los incendios.

Candy quien lideraba la reunión estaba sentada en una cama de agua mientras que Kurome, su guardaespaldas como mejor amiga estaba a su lado en todo momento. La raijin se puso a hablar acerca de los siete incendios como de las investigaciones que hicieron acerca de los siniestros.

Luego de hablar, le cedió a Kotaro que se sentara en lo que denominaba "Su trono". El pelinegro escuchaba las partes que le daban sus hombres que se dividieron en siete grupos para investigar el origen de los incendios.

-Entonces no saben de dónde vino el fuego, ¿Verdad?- preguntó el capitán a uno de sus hombres.

-Así es, capitán.

-Capitán Torazo, permiso para hablar- En eso uno de los hombres del Inazuma Bugeicho, exactamente un hombre alto, corpulento y macizo alzó la mano- Yo no sé mucho de esto, pero, por lo que dicen, veo que no fue de aquí, ni acá, de dónde vino el fuego, ¿No es así?

-Exacto, Agon.

-Así que de los siete incendios que hubieron ignoramos el origen de esos cuatro incendios- Habló uno de los más jóvenes, evidentemente el chico llamado Monji- Esperen un momento...

-¿Qué pasa Monji?

El joven calló por unos segundos hasta que finalmente señaló con su dedo hacia una de las X marcadas en el mapa del distrito.

-Monji, ¿No se te ocurre nada sobre esos cuatro incendios?- Preguntó Kotaro ante el silencio repentino de su subalterno el cual seguía estando en silencio como si de un golpe de recuerdo le pasase por su mente.

-¡Lo tengo! Recuerdo que en uno de esos puntos, Okubo y sus hombres llegaron primero que nosotros.

-Ya veo...- La raijin se puso una mano al mentón- Basándonos en lo que dijeron los hombres de Torazo como en las investigaciones de mis hombres como algunos contactos que tengo en la policía y espías a mis servicios, se cree que de los siete incendios que hubieron, cuatro de ellos se desconoce el origen. Es como si esos sujetos adivinaran o supieran donde ocurre exactamente el incendio y luego van hacia él... A menos de que...

-¿Qué es lo que tratas de decir Candy?

-Debe haber algo más...

-¿Algo más?

-Es obvio, Kotaro. Ningún bombero ni siquiera el más experimentado no sería capaz de adivinar donde ocurre un incendio y si dicen que los Caballeros Templarios llegaron primero que ustedes es evidente que hay algo más oscuro detrás de todo esto.

-No lo creo, Candy- Negó el pelinegro- Lo que dices debe ser una coincidencia, si Okubo y sus hombres llegaron primero es porque ellos son más experimentados y mejores que nosotros.

-¿Eso crees?

En eso uno de los hombres, quizás de los adultos de su escuadrón levantó su brazo rápidamente.

-Tú, el del bigote, ¿Vas a decir algo?

-Por supuesto, Candy-dono- El hombre se puso de pie para hablarle al menor de los Yazawa- Capitán Torazo, sabe muy bien que fui uno de los hombres más leales a Nikogoro desde que ella tomó el mando de la estación en el barrio Megumi. Teniendo en cuenta nuestra situación y por lo dicho por Candy-dono, es obvio que hay algo más.

-¿Qué es lo que piensas al respecto, Sutezo?

-¡Es obvio capitán! ¡Esos malditos Caballeros Templarios desde que llegaron al distrito siempre obstaculizan nuestro camino de las formas más raras! Quizá contrataron a la gente que atacaron anoche a Kaheiji y al señor Karakaze.

-Sobre esos tipos que menciona el bigotudo...- Irrumpió Candy- Me hace pensar en lo que me contó Karakaze esta mañana

-¿Qué cosa, Candy-dono?

-Sobre los sujetos que atacaron a Kaheiji y Karakaze... Tal parece que los sujetos que se enfrentaron anoche, uno de ellos, un tal Kansuke, es miembro de una pandilla yakuza, la pandilla Kunichi. Su líder es un tipo llamado Manzo y el comerciante amigo de ellos es una tal Kinko Goshima.

-Candy-dono, ¿usted quiere decir que...?

-Nos estamos enfrentando a otro caso de bomberos falsos.

-¡Yo estoy de acuerdo con Sute y con Candy-dono!- era el mismo chico castaño crespo como pecoso llamado Monji- Capitán Torazo, los Caballeros Templarios siempre llegan primero porque provocan los incendios. Deben estar celosos de nuestra reputación, ¿No lo cree usted?

-Para ese tipo de cosas debemos acudir a Shin-san- Habló el morenito llamado Yajuro.

-¡No digan estupideces!- Gritó el muchacho- Monji, entiendo como tú y muchos de ustedes se sienten ante todo esto pero no digas cosas así sin pruebas- Calló unos segundos- Bueno, no le cuenten nada de esto a Shin-san ni mucho menos a esa desgraciada de Nikogoro.

Buena parte de los hombres del Nikogumi quedaron extrañados ante lo dicho por su líder, mientras que Candy estaba con una pequeña sonrisa en su rostro.

"Al fin... Tengo la oportunidad perfecta para joder a Mierdamune".

-¿Por qué no podemos hablar con ella?

-Es cierto, Shin-san es como de la familia- habló Monji- Puede que ella sea una chica mágica pero en más de una ocasión nos ayudó muchas veces, ¿No deberíamos contarle y oír su opinión?

-Lo siento chicos pero seré firme en mi decisión. No quiero causarle preocupaciones innecesarias a Shin-san.

-¡Pero capitán!

-¡Nada de peros!- Habló Kotaro en tono fuerte- ¡Así que hagan lo que les digo! ¿Entendido?

Los hombres del Nikogumi entraron en silencio hasta que decidieron asentir ante la orden expresa por su líder.

-¡Sí señor!

-Bien, ya pueden ir a la estación.

Los bomberos de Kanda decidieron volver a su lugar de trabajo dejando solos a Kotaro y al Inazuma Bugeicho.

-Candy, si en caso de que te topas con Shin-san, ¿Podrías encargarte de ella?

-Kotaro... ¿Me estás diciendo que no debo dejar que ella intervenga?

-Exacto, este problema de los incendios y de los Caballeros Templarios es solamente nuestro asunto. No quiero que Shin-san y esa otra desgraciada lo sepan sobretodo Shin-san que se mete donde no le importa como ella lo hace. Si eso se llega a saber, yo y todos mis hombres seremos quedados como débiles y no quiero eso. No me importa los medios que uses, quiero que Shin-san no sepa nada de esto.

La raijin no dudó sonreír en grande.

-No prometo nada pero haré todo a mi alcance para que Tokuda no interfiera.

-Muchas gracias, Candy... No sabes lo agradecido que estoy contigo.

-Vamos Kotaro... Entiendo que odies a tu hermana por su ahora modo de ser pero aún con sus defectos ella es mi madre. Puede que me descarrilé cuando era una niña pero no quiere decir que los eché de lado.

Kurome sonreía de manera pequeña mientras que los demás efectivos del Inazuma Bugeicho estaban sonriendo ya que tenían que cumplir su misión: Molestar y joderle la vida a Yoshimune Tokugawa las veces que sean necesarias hasta que entienda que alguien como su señora era lo que necesitaba Edo hacia un nuevo mañana.

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Castillo de Edo,

Exactamente en uno de tantos balcones anexos al patio real

Eran horas cercanas al mediodía donde Yoshimune, usando un kimono amarillo con decorados estaba parada en uno de los balcones anexos al patio real cuando detrás de ella estaba Tadasuke. La bugyo de Minamimachi estaba hablando acerca de lo ocurrido en el distrito Kanda como del encuentro que tuvo la shogun con Kotaro.

-De acuerdo con los testigos, el Nikogumi siempre llega rápida y eficientemente pero Okubo y sus hombres han apagado los últimos incendios. Deben ser muy buenos en lo que hacen.

La pelirrosa se volteó hasta caminar hacia la peliazul la cual bajaba un poco la mirada ante la belleza de la reina,

-Se nota que ocurre algo con el Nikogumi. Kotaro actúa raro. Cuando hablé con él ayer sonaba como si estuviera ocultando algo.

-Supongo que Torazo se siente responsable del gran número de incendios.

La joven reina dio un pesado suspiro.

-No, eso no es todo. ¿Qué demonios está sucediendo?

Hubo un silencio que rodeó el lugar hasta que Yoshimune como si se le prendiera una bombilla preguntó a la magistrada del sur.

-Tadasuke, ¿Quiero hacerte una pregunta?

-¿Cuál sería, Mi... Nikko-chan?- Rápidamente levantó la mirada era algo que soñaba, una conversación directa con su reina.

-Verás, resulta y pasa que el Tío Goroza luego hacer las compras en el super se puso a discutir con una cajera.

-¿Y eso que tiene de malo?

-Resulta y pasa que la cajera no es más ni menos que una gitana húngara y lo maldijo.

-Creo que por eso es que el señor Kano está ausente estos días, ¿Pero que quiere de mí?

-¿Sabes algo o alguna cosa que pueda acabar con la maldición de un gitano?

La bugyo calló por unos segundos, ok, aquello no era lo que pensaba, de hecho, el tío como asesor de Yoshimune era otro ser insignificante con Nico, Honoka y demás musas pero ni modo, por su reina todo valía la pena.

-No se lo dije a usted pero he estudiado hechicería y desde mi experiencia debo decir que hay varios métodos. Uno de ellos es la cura de limón

-¿Cura de limón?

-Exacto, levantarse sobre la primera hora del día y que sea luna llena. Cortar un limón a la mitad exacta y ponerle sal marina por encima, luego barrer el aura, exactamente a 8 centimetros de cada mitad. Lo siguiente sería colocar las mitades del limón sobre su altar personal boca arriba. En la mañana del día siguiente botar los sobrantes de limón a la misma hora. Este ritual debe ser realizado durante 12 días, siempre con limones nuevos.

-¿Limones? ¿Sabes de otra cosa?

-Por supuesto- Asintió la bugyo con una sonrisa- Hay otros métodos como la cura del agua salada, la cura del ángel, la cura de selenia con salvia blanca y la cura de rosas.

-...

-La cura del agua salada consiste en un relajante baño caliente. Con una taza de sal, una taza de sal marina más un cuarto de taza de bicarbonato. Luego se disuelve todo lo anterior en sentido contrario a como se dan las agujas del reloj. Antes de empezar a bañarse, el afectado pronuncia una pequeña oración y debe visualizarse que el agua posee una luz blanca, pura y cegadora. El afectado debe estar sumergido durante 40 minutos.

-...

-La cura del ángel debe hacerse con un cristal de celestita. Se debe limpiar frente a la luz del sol por unos cuantos minutos. Entonces, el afectado debe tomarlo entre sus manos colocarlo sobre el corazón, focalizar su mente y decir una oración invocando a los arcángeles Miguel y Haniel.

-...

-En la cura con selenita y salvia blanca, el afectado usará una varilla de selenita para desintoxicar el campo energético hacia afuera. A cinco centímetros de distancia del cuerpo del afectado, entonces prende la salvia blanca y "báñarse" con el humo. Luego el afectado mueve la salvia alrededor de su cuerpo para crear un campo protector, apagarlo y seguidamente guardarlo en un recipiente.

-...

-La cura de rosa se debe hacerse con un baño de agua caliente. Primero agregar un cuarto de taza de agua de rosas y pétalos de rosas color blanco y sumergirse en ese baño durante 45 minutos. Al salir del baño, el afectado se debe colocar 4 gotas de esencia de rosas debajo de la lengua. Además 4 gotas de esa esencia bajo la lengua antes de acostarte por la noche, por los próximos 28 días consecutivos.

-...

-Nikko-chan, ¿Todo bien?

De repente la cabeza de la shogun se prendió en llamas, demasiada información para su cerebro...

-¿Me expliqué demasiado mi... Nikko-chan?

La joven reina para su fortuna tenía una lata de cerveza Duff y la echó sobre su cabeza, apagando las llamas.

-Un poco ya que son demasiadas cosas, además de que me sorprende que sepas tanto, mira que no entiendo como es que sabes tanto de hechicería.

-T-Tengo mis métodos, pero bueno, hay veces que incluso se tiene que probar con varios remedios- decía esta, aunque para sus pensamientos tenía otra cosa... Bueno, al menos a diferencia de su prima Umi, admitía ser esa clase de persona con pensamientos algo... Profundos e íntimos.

Aunque había un problema...

-¡Un momento! ¡No lo entiendo! ¡¿Porque mi poción de amor no funciona en la Shogun?!

-¿Qué dijiste Tadasuke?

La magistrada del sur se sacudió la cabeza hasta recuperar por momentos la compostura.

-L-Lo siento Nikko-chan, por cierto... ¿Has probado los chocolates que te dí?

-¿Chocolates?

-Claro, compré unos especialmente para tí, ya sabes, llevas medio año de gobierno y de alguna manera tenía una manera de felicitarte.

-¿En serio?- La peliazul asintió quedamente- Jajaja...

-¿Por qué las risas?- La peliazul sentía que todos sus esfuerzos fueron en vano.

La joven reina solamente se rascaba la cabeza y riendo nerviosamente.

-Oh, lo siento por eso Tadasuke, se me olvidó probarlos, pero Sukehachi y Osono lo amaron.

-¡¿QUÉ?!- La peliazul quedó con la boca totalmente abierta hacia el suelo.

(...)

Mientras tanto, con Sukehachi y Osono...

-¿Por qué se escucha como una cama rechinando?- dijo uno de los altos mandos pasando por el castillo, sin saber que se trataba de ambos gatos ninjas que estaban así por el efecto de los chocolates.

(...)

Volviendo con Yoshimune y Tadasuke...

La bugyo suspiró en señal de su primera derrota mientras la shogun estaba viendo el hermoso jardín real, fue en eso cuando sonó el celular de la peliazul mientras que la pelirrosa se volteó a ver que pasaba.

-¿Qué pasa Tadasuke?

-Resulta y pasa que alguien la está esperando en la oficina real ya que pidió una audiencia con usted.

-¿Quién esa persona?

-Es el magistrado de construcción, Shogen Nose.

La joven reina tomó un respiro y soltó un pesado suspiro, era una de las cosas que le daban algo de aburrimiento pero era parte del deber por lo que decidió irse con su bugyo hacia la oficina real donde la esperaba uno de tantos tipos de magistrados que habitan en Edo.

(...)

Oficina real...

En la gran oficina de gobierno estaba un hombre adulto que usaba el famoso peinado chonmage (Aquel que utilizaban los samurais en el Periodo Edo), patillas largas y estaba uniformado con lo que parecía ser una ropa conjunto empresarial de color algo rojizo. El hombre estaba sentado frente al escritorio, de pie, con una mirada tranquila y serena, no había rastros de incomodidad en él.

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Magistrado de construcción y obras públicas

Shogen Nose

Parecido físico al Almirante Zhao de Avatar, la leyenda de Aang.

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Finalmente apareció Yoshimune abriendo la puerta, ahora usaba un kimono rojo con un melocotón bordado entre la cintura la falda larga de su atuendo mientras estaba acompañada de Tadasuke que usaba su ropa de estudiante y sombrero vaquero. El hombre no dudó en reverenciarse de pie ante la llegada de su gobernante.

-Su majestad, estoy encantado de conocerla. Soy el sakuji bugyo Shougen Nose.

(Nota de la autora: Sakuji bugyo es el termino que se la da al magistrado de construcciones como de obras públicas)

La joven reina no dudó en sentarse en el gabinete real mientras Tadasuke estaba a su lado como si fuera de secretaria.

-Puede sentarse- El hombre acató- Déjeme escuchar su idea, señor Nose.

-Gracias, su alteza- Luego de sentarse, el magistrado calló unos segundos- Su excelencia, si me lo permite, ¿Será que el sistema de extinción es el causante de tantos incendios?

-Continúe...

-Parece que Edo está hecha para arder fácilmente. Si se remodelara, se reduciría visiblemente el número de incendios.

La reina se puso manos al mentón mientras pensaba a profundidad lo que planteaba el funcionario... E incluso una conversación que tuvo con Nico hacia dos meses.

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FLASHBACK

Nico estaba sentada viendo la televisión donde la nota que estaban tocando precisamente era un incendio que había ocurrido en un pueblo campesino. La pelinegra se dirigió a su hija que estaba cerca de ella y le dijo:

-Shin-san, los incendios no terminarán a pesar de los bomberos. Todas las casas están hechas de madera y papel. Si los materiales son flamables, los incendios seguirán.

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-Señor Nose, ¿Me está pidiendo que Edo sea una ciudad a prueba de fuego?

-Correcto, mi señora- Asintió el adulto.

-¿Se refiere a construir casas de arcilla y yeso?

-Así es. Con tejas en los techos y hogares de arcilla, al menos evitaremos que el fuego se expanda.

La shogun miró a la bugyo y luego al magistrado frente suyo. Mantenía una mirada algo seria, la propuesta era buena ya que se pensaba en la estructura de las casas o como también en el bien de la gente pues los incendios eran un mal común que se venía ocurriendo desde siempre, aunque...

-Tadasuke y yo discutimos la misma idea, pero costaría demasiado- dijo la joven reina- Resulta inasequible, salvo para los poderosos.

-Sobre eso mi señora, puede haber una solución

-¿En serio?- La monarca alzó una ceja curiosa obviamente por la propuesta que daba su bugyo- ¿Cuál es?

-El gobierno podría prestar dinero a un interés bajo para quienes construyan sus casas así.

De repente, una sonrisa se dibujó en la cara de la shogun... Sin duda alguna era una propuesta muy buena que beneficiaría como cambiaría la vida de las personas de Edo.

-Ya veo. En ese caso, no necesitarían ser ricos para edificarlas- En eso la peliazul decidió sacar un documento mientras que Yoshimune alistaba el esfero ejecutivo real y se los dio a Nose- Tadasuke, considerésmoslo ahora y pongásmoslo en marcha.

-Por supuesto, mi señora- La bugyo no evitó en sonreír ante la ahora propuesta oficial.

-Nose, agradezco su valiosa sugerencia- Luego de que el magistrado hacía las cosas concernientes en el formulario y darselo a la shogún, ésta dio el sello de la familia dando por aprobada la propuesta dada por el funcionario de obras- No prometo en nada pero daremos el primer incentivo para las construcciones.

-Gracias, mi señora. Todo eso lo pensé por el bien de las personas- dijo el hombre adulto con una sonrisa cálida y sincera hacia su señora.

A los seis meses de gobierno de Yoshimune, se dio la ley de que las casas de Edo se hicieran con yeso como con materiales fuertes, sólidos y resistentes. No hubo critica al respecto ya que era obvio que era por el bien de la gente como una estrategia anti-incendios en Edo.