Hola!
Miren eso, actualizando antes de un mes uwu
Se supone que ya voy a la mitad de los capítulos que tenía vislumbrados para este fic y todavía no toca la escena que quería escribir desde el principio jaja
En tres o cuatro capítulos al fin podre insertarla.
En fin, deseo que lo disfruten.
Capítulo X
"Paseo"
Después del segundo café, Catra tuvo que disculparse para pasar al baño.
Adora se quedo en su propia sala, mirando su taza vacía también. Catra no se dedicaba al aspecto clínico ni terapéutico de su profesión por lo que se sentía más cómoda de platicar con ella sin temor a que la estuviera analizando. Y era estimulante compartir acerca de sus profesiones. Eso casi no había pasado, sus pláticas siendo afines al ejercicio, constantemente el embarazo de Kate, incluso las salidas de Catra, lo que pensaba de Luna Brillante y a veces todavía de lo poco que conocía Adora de Media Luna. Pero en general cosas de adultos, alguna vez de política, de espiritualidad. Catra tenía opiniones acerca de todo. Y opiniones fundamentadas.
Platicaron de sus campos, comparando puntos de vista entre los niños que trataba Adora y los adultos en edad laboral que Catra había estudiado y atendido.
El trabajo de la magicat nunca fue dar terapia, sino buscar que el ambiente en toda la organización fuera óptimo y agradable para cada individuo. Ayudar a resolver conflictos entre facetas y también muy administrativo.
Cuando Catra regresó del baño, vio a Adora arreglando más el comedor y corriendo las cortinas para dejar entrar el sol y la brisa. Con sus pasos felinos, la anfitriona no la escuchó, por lo que se pudo quedar ahí, observándola en su propio ambiente.
¿Cómo es que podía ser tan hermosa sin proponérselo?
Antes de que Adora la descubriera espiándola, hizo que entraba a la estancia aclarándose la garganta. Adora dejó de acomodar los sazonadores sobre la mesa por quinta vez y volvió su mirada a Catra con una sonrisa, todavía no sabía ni cómo ni si era buena idea preguntar sobre más detalles de la noche.
—Hey, Catra... Oye, quisiera saber si tú... —Los ojos de Catra se le clavaron con intensidad y ya no encontró las palabras. Los ojos bicolores eran atentos y había una emoción que Adora no había notado antes, pero los labios estaban apretados en una línea dura, con las orejas un tanto encogidas. Adora también apretó los labios y miró a la ventana y las cortinas moviendose —¿Te gustaría dar un paseo? Hace un día muy bonito.
Catra parpadeó y su expresión se relajo un tanto, para levantar las orejas de nuevo casi de inmediato.
—Sí, vamos.
Adora movía inquieta un pie mientras le daba vueltas a una taza entre sus manos. Sobre la mesa redonda, frente a ella, estaba el sobre roto con la hoja doblada que le había anunciado su nuevo destino.
—Adora, urgh. Solo con una persona nerviosa basta —Pidió exasperada Mermista, regresando a reclinarse en la silla del escritorio de Bow. La pieza de mobiliario más cómoda disponible.
—Lo siento, Ista. No puedo evitarlo —Respondió la rubia con poca energía.
—Bow ya no debe de tardar. Y es como, el chico más dulce del mundo. Tranquila —Dijo con voz apagada.
Había estado todo el día con Adora, perdiendo clases y ayudándola a calmarse. En la mañana había ido por el almuerzo mientras la otra estudiante de medicina se duchaba y ponía presentable. Rehidratada, alimentada y limpia, Adora se sentía mejor. Su mente estaba más clara y la presencia pragmática de Mermista la apoyaba a centrarse. Sabía que Mermista era perfectamente capaz de burlarse a su costa, de apostar en su contra incluso, pero cuando las cosas se ponían serias, es a quien puedes llamar para esconder un cuerpo.
—¡Ya lo sé! ¡Es Bow! Pero es la primera vez que le voy a decir a alguien que va a tener un bebé... ¡y conmigo! —Mermista no escondió su risa.
—¿Sabes? Si todavía no te decides de especialidad, lo puedes tomar como practica para obstetricia.
—¡Mermista, por favor! —Adora se escondió tras sus manos y apoyó los codos en la mesa.
Cuando la sirena iba a responder, el ruido de la puerta las calló. Una mirada pasó entre las dos y Mermista se levantó para poner su mano sobre el hombro de Adora, quien le regaló una pequeña sonrisa, con los ojos ya brillantes de lágrimas nerviosas. En un impulso muy raro para Mermista, se inclinó y le dio un beso a su amiga en la coronilla. Adora parpadeó y buscó su mano y se la sostuvo fuerte.
—Oh. Hola, chicas. ¿Vamos a cenar todos juntos? —Preguntó emocionado y amable Bow, mientras dejaba su mochila en un gancho de la pared.
—No... Tengo que... Quiero decirte que... —Bow miró a Adora preocupado desde ya. Sus ojos se notaban rojizos y que no había tenido una buena noche. Y cómo se tomaban ellas de la mano. El ambiente por fin le llegó.
—¿Qué pasa, Adora?
—Déjame ir por mi teléfono y vuelvo. —Adora se alejó por el pasillo hacia su habitación y Catra soltó un gran suspiro.
¿Qué estaba haciendo? Todavía sentía un nudo en el estomago. Se acercó hasta la barra y siguió viendo las imágenes que pasaban en el calendario, la fiesta fue en un gran parque y se veían juegos y tres grandes inflables. Según Adora, fue el cumpleaños de "Bow", pero parecía más una fiesta infantil. Otras dos fotos pasaron pero la dueña de casa ya volvía con un ligero bolso de una correa larga y delicada, color caramelo. También se cambió las sandalias por otras de suela de corcho.
—¿Lista? —Y ahí estaba otra vez, una sonrisa amable que hoy, aunque no estaba Lancer cerca, le llegaba hasta los ojos.
—Sí, te sigo —Le devolvió la sonrisa.
Catra no dijo nada en su camino al ascensor y por la recepción del edificio. Sentía los hombros tensos y no comprendía su repentino malestar con el ex esposo de Adora. A Catra no le importaba el pasado de nadie. No era celosa. Y antes de todo eso; solo tenía un crush con Adora, que cada día se acercaba más al plano platónico. Porque Catra no quería una relación, porque no quería saber nada del amor. ¿Entonces que hacía caminando junto a dicho crush sin nada más en mente que seguir pasando tiempo a su lado y sin idea de cómo decirle que no?
Mientras avanzaban por la acera y Adora jugaba con sus dedos y la correa del bolso, mirando al piso, Catra apreciaba como el sol se colaba entre los mechones de su cabello y volvía a pensar que no podía ser más hermosa. Entonces de reojo, Adora la atrapó observando. Agitó las orejas y miró al frente.
—Adora, ¿Así que será el cumpleaños de Lancer el próximo domingo? —Sabía que era ridículo, pero fue lo primero que se le ocurrió.
—Oh, sí. He tenido la cabeza en las nubes, pero creo que puedo organizar algo con Perfuma y Bow—Ahí estaba otra vez. Una relación que no comprendía. No quería seguir por ese camino.
—Seguro que sí. Entonces ¿Cuándo es tu cumpleaños? —"Excelente, Catra. Sutil cambio de conversación".
—Fue en enero, el 19 —Adora solo parpadeó. —¿Cu-cuándo es el tuyo? —Preguntó al pensar que era la pregunta de rigor. Notó cómo se encogían las orejas de Catra y su cola bajaba y se quedaba quieta.
—Todavía falta mucho: es el 28 de octubre —Catra desestimó con un movimiento de la mano. —A lo mejor ya no estoy aquí.
Sí, tenía que ser. El mismo día del cumpleaños de Adora era el día que Glimmer al fin había salido de su casa y su vida. Este crush sólo estaba destinado al fracaso y Catra lo había cultivado las últimas semanas como si no tuviera nada mejor que hacer. Y es que tal vez era así.
Además de escribir e investigar fuentes para su artículo, involucrarse de a poco en el embarazo y salir cada tanto, pasar cada rato libre que tenía disponible con Adora, era su única ocupación y preocupación.
Le había prometido a Kate quedarse durante el embarazo y aunque de momento sentía que ya quería irse, a cualquier otro lugar, sabía que los últimos meses eran los complicados y cumpliría su promesa. Pero más allá de eso, no había planeado su futuro. Apenas había tocado sus ahorros, y con la venta de su auto, podía tomarse un año sabático completo si quisiera, aunque tal vez sería buena idea ocuparse con algo.
El pelaje se le esponjo ante la corriente de sus pensamientos. Un malestar general le retorcía las entrañas y lo único que podía distinguir era molestia, casi enojo.
—¿Estás bien? —Adora le preguntó poniéndole una mano en el antebrazo con cuidado, con los ojos entornados. Se veían muy claros a la luz del mediodía. —Ven, vamos a sentarnos un momento.
—Estoy bien. Es solo que… recordé algo, desagradable —Se sentaron en unos bancos de concreto con formas rocambolescas que había a la sombra de los árboles de las anchas aceras.
Poca gente pasaba y el mayor ruido era el susurro de las hojas movidas por el viento de momentos.
—¿Quieres hablar de eso? No quise decir nada que te incomodara. Lo siento —La pediatra reflejaba su pena en su mirar y el malestar de la magicat incrementó.
—No, no… Es que… Casi no he hablado con nadie de esto.
—Está bien si no me quieres decir… —Con una familiaridad que Adora no era consciente que ya tenían, la tomó de la mano. No le gustaba ver como las orejas de Catra seguían tensas. —...Pero he aprendido que es mejor sacar las cosas —Adora sonrió, apretó los labios, suspiró y se acomodó el vestido mientras se sentaba mejor y se pegaba un poco más a Catra. Con la mano izquierda corrigió el cabello que se le fue al rostro al agacharse. —Se que no soy la mejor para decir eso, es decir, prefiero golpear el saco que hablar, pero si necesitas hacerlo… también se que a veces es un poco más sencillo tratarlo con alguien más que con alguien cercano. Aunque eso es irónico, ¿no? —Ofreció desviando la mirada constantemente.
Catra soltó el aire con una pequeña risa, mirando al cielo. Su malestar no desaparecería en un segundo, pero desde ya se sentía más tranquila. Y Adora tenía algo de razón. Kate sabía las razones principales de Catra, pero no conocía los pequeños detalles. Era el tipo de constipación emocional que cundía en su familia. Sabía que mataría por su hermana, pero no era capaz de contarle los más profundos anhelos, tristezas y sentimientos de su corazón.
Además si le contaba a Adora, quizás le ayudaría a poner una agradable y necesaria distancia. Porque en el archivo de Catra, no le cuentas a tu crush o prospecto de, acerca de tu ex pareja. Verla realmente como una amiga y nada más.
—Gracias, Dora. Tienes razón: es irónico. Y es gracioso que digas eso, la psicóloga soy yo —Catra se enderezó y estiró un poco, pero no soltó la mano suave de Adora. —Creo que no te lo he dicho… No he comentado nada de esto. En realidad no vine para ser buena tía o hermana. Kate me ofreció pasar acá un tiempo, y me chantajeó con su embarazo y que no la visitaba desde hace siglos, según la Reina del Drama —Se rio y Adora podía imaginar perfectamente las artimañas de la magicat pelirroja. Y Catra todavía no podía pensar en sí misma como "la tía Catra". —Pero lo hizo porque yo había terminado una relación. Justo el día de tu cumpleaños.
La magicat la miró de lado con una sonrisa húmeda y comprometida. Los ojos azules se abrieron lentamente conforme la realización de las palabras cobraba sentido. Como la rubia no decía nada, Catra no se pudo contener y se puso de pie. Ya está, ya lo había dicho.
—Ya estoy mejor, en serio. De hecho, el cambio de ambiente ayudó mucho y salir contigo a correr y hacer ejercicio. Lo había dejado y volver a hacerlo realmente ha mejorado mi humor —Dijo muy rápido dejando a Adora todavía más impresionada —Es solo que no había pensado en ella, ¿sabes? —Catra volvió a sentarse y sentía las garras extenderse ante su ansiedad —Hay días que parece que ya no importa y días donde parece que apenas fue ayer.
—Te entiendo —Fue un pequeño susurro de parte de Adora. —Nunca es sencillo… Cuando una relación termina.
—Lo siento… No quise recordarte malos tiempos —Ahora fue Catra la que la tomó de la mano.
—No te preocupes por eso. A veces… Es mejor cuando las cosas terminan. —Y con una sonrisa que decía tanto que Catra no sabía definirlo, Adora agregó —Además, fui yo la pidió el divorcio —Y había tanta tristeza tras esas palabras, que Catra quiso arroparla.
¿Entonces por qué tanta amistad, por qué tanto sacrificio? ¿Todo era por su hijo? La magicat entendía menos cada día.
—Bow, tengo... Tengo que decirte algo.
—Deberías sentarte, hombrecito —Mermista sintió como Adora la fulminaba con la mirada, pero no le soltó la mano.
—¿Está todo bien? —Con parsimonia Bow se sentó, mirando preocupado de una mujer a otra.
—Sí... Es solo que... —Pero Adora no era capaz de terminar la idea. Así que le extendió el sobre roto.
Aún confuso, Bow lo tomó y su expresión se fue vaciando según entendía el estudio y lo que implicaba.
—Estás embarazada —Masculló. —¿Y es... es mío?
Ya conteniendo las lágrimas, Adora asintió. ¿Qué más podía decir?
—Adora... No creí... ¿Vas a conservarlo? —Bow continuaba con una cara extrañamente inexpresiva. Sus labios se estaban expandiendo en lo que podría ser una sonrisa o sorpresa. Sin hablar, Adora asintió enérgicamente otra vez. Y por fin la expresión de Bow explotó en una sonrisa. La rubia no podía creer que Bow estaba siendo cauto con su sentir por respeto a la decisión que pudiera haber tomado su amiga —¡Adora! ¡Adora, voy a ser papá!
Las dos mujeres estaban sorprendidas.
—Yo... No sabía que quisieras ser papá —Logró articular Adora.
—Esto fue mucho más fácil de lo que pensé... —Susurró Mermista al lado de la rubia pero dejo ir un suspiro.
—Tampoco sabía que quisieras ser mamá —Bow ya estaba rodeando la mesa para llegar hasta su amiga y abrazarla. —No es algo en lo que pensara justo ahora, Adora, pero ya que tengo la oportunidad, estoy feliz. Te voy a ayudar en todo lo que pueda y George y Lance van a estar tan contentos —La sonrisa no dejaba su rostro.
Desde el principio había extrapolado que seguían hablando y que la relación no era mala ni tensa, parecía ser cordial por el modo en el que se expresaba de él. Y más con el repentino comentario de hace un rato. Su mejor amigo, ahora y siempre.
El viento movía las ramas de los árboles a su alrededor. Un auto pasó.
Eran temas tan pesados.
—Las relaciones apestan. ¿No? —Pudo decir Catra después de un momento.
Adora soltó un resoplido que pasó por risa seca. Con una lagrima rodando por su mejilla, asintió.
—No todo el tiempo, al menos.
Con una mueca reflejando la de Adora, Catra se puso de pie y le ofreció la mano:
—Vamos, te invito un café o una copa. Quiero platicar pero no sigamos con esto… Por hoy.
Adora aceptó la mano y el cambio de animo. Se limpió la lagrima sin decoro y se pusieron a caminar.
Mencionaron cosas insustanciales, como el clima y algunos detalles de las calles que Catra no había notado porque eran las calles por donde circulaban para ir a correr al parque. Adora propuso ir por un helado al cabo de unas cuadras más. Y buscaron hasta encontrar una que tuviera las normas necesarias para atender therians. Catra reparó en lo bien entendida que Adora parecía en esos detalles. Quizás todos los médicos lo fueran. Catra no recordaba haber salido antes con un médico.
Ya con el helado, siguieron caminando sin rumbo por las calles claras y limpias de Luna Brillante, llenas de arte utilitario, murales y grafitis impresionantes. Catra se movía otra vez con soltura, Adora apreció el movimiento libre de sus orejas entre su cabello castaño y recordó vagamente que en la noche había mencionado que le gustan.
Después de un rato la rubia tragó duro, el silencio se extendía, y recordando sus manos unidas, recordó también cuál era la verdadera razón de seguir con Catra este día. Mirando el suelo, habló:
—Catra, oye... Anoche... ¿Anoche pasó algo más? —La mencionada tardó un segundo en comprender la implicación del "más", a su mente volvió la imagen de Adora hincada a sus pies fuera del departamento y el calor volvió a sus orejas.
Por su expresión, Adora solo pudo deducir que sí había pasado. Y se puso roja. No podía ser. La primera vez en años que salía a relajarse con una amiga y volvía a descuidarse. Catra vio pasar el bochorno y el arrepentimiento en la cara de su acompañante y se sintió mal por no responder acertadamente.
—¡No, no, Adora! No pasó nada —Pero su expresión no ayudaba a Adora a creerle.
Esto era demasiado para Catra, sus emociones se desbordaron con risas y la mueca confundida de Adora, haciendo un puchero y poniéndose rosa, aumentaba su risa por alguna razón.
—¡En serio! Pero eres una borracha dormilona, no querías subir al departamento y tuve que cargarte, princesa —A cada palabra, Adora sentía la presión sanguínea aumentar y la magicat podía ver su rostro cambiar de color. Y la última palabra abrió las compuertas, como cascadas derramándose, Adora recuperó sus recuerdos de la noche anterior,
—¡¿Tuviste que cargarme?! —Preguntó con voz aguda.
—Quién diría que todas estas semanas me estabas preparando para poder llevarte a la cama anoche —Dijo Catra con su sonrisa ladina, abochornando más a Adora.
—¡Ay, Catra! ¿De verdad lo tenías que decir así? —La rubia no sabía si reírse o apenarse, pero la sonrisa en su rostro crecía a la par que el carmín de sus mejillas.
—¿Acaso hay otro modo de decirlo? —Las orejas negras estaban vueltas al frente, toda su atención en Adora —Fue divertido.
Adora ya sabía que por estar jugando con las orejas de Catra, y después con su cola, había terminado arrodillada en el piso. Quería desaparecer. Pero también recordaba estar entre los brazos de Catra en el ascensor y esconderse entre su cuello y hombro, después de jugar con su respiración a hacer revolotear la oreja negra y que Catra la elogiará llamándola "buena chica", solo por apretar el botón del piso correcto.
—No debí tomar esa piña colada —Susurró apenada la rubia.
—Yo ya quiero ver qué vas a hacer la siguiente ocasión, princesa —Se burló amigablemente Catra, pero en sus ojos Adora descubrió una chispa de ternura.
—Y además te llame "Cat"...¡Y frente a Huntara! Perdón por eso —Adora quería que las lagunas mentales regresaran.
La cola de Catra bandeo ante el recuerdo de la gran gárgola.
—Ni te preocupes. Nunca tomo en serio a los borrachos —Volvió a burlarse.
—Creo que estás disfrutando mucho de todo esto —Dijo la rubia después de un puchero.
—Hey, yo me aseguré de que llegaras sana y salva a tu cama, princesa. Además me llamaste "Cat". Creo que es una retribución justa —Y le dio otra lamida a su helado sin dejar de sonreír y sus ojos brillaban.
Siguieron caminando, haciendo poco a poco el camino de regreso a casa, Adora menos roja, Catra divirtiéndose a su costa. Otro silencio se hizo presente cuando entraron al ascensor y Adora trataba de no quedarse mirando las orejas, o peor, la cola de Catra, porque parecía que lo que miraba era su magnifico trasero. Claro que lo apreciaba pero no era el caso.
—¿Quieres que te lleve en brazos otra vez, princesa? —Preguntó la magicat sintiendo la mirada azul.
Salieron del elevador y Adora, aprendiendo que ese era el humor de Catra, solo se sonrió, aunque el rosa seguía tiñendo su faz.
—Creo que hoy no hace falta, Cat —Le regresó.
—Wow. Parece que al fin el gato te soltó la lengua —Catra respondió con gusto. Le gustaba apenar a Adora, pero que le contestara era más estimulante y divertido.
—Puede ser. —Llegaron hasta sus entradas y Adora jugaba con sus llaves y eso hacía estragos en las expectativas de Catra. —Gracias...
—No hay de qué, princesa.
—En serio, por anoche y por hoy. Ha sido muy agradable.
Catra sintió como si creciera unos centímetros y terminó de despedirse sin seguir molestando a Adora.
Era imposible.
Trataba de verla como una amiga, y solo descubría que le gustaba más. Trataba de molestarla y se encontraba con que Adora sonreía y superado su malestar, le respondía. Le abría sus pensamientos y Adora los trataba con respeto y cuidado, correspondiendo con intimidad también.
Hasta que estuvo en su cama, recordando todo el día, y eso que apenas era media tarde, Catra se dio cuenta de lo físicas que se habían vuelto después de ofrecerle su cola a Adora la noche previa. Se tomaban con sencillez de la mano y Catra le había hecho una o dos caricias, o pequeños golpes, con la cola a lo largo de su caminata.
Catra tuvo la certeza de que, pasara lo que pasara, el próximo año, el 19 de enero, no la pasaría recordando lo que fue con Glimmer, si no celebrando o al menos pensando en su nueva amiga Adora. Con una sonrisa y sintiendo el cansancio, pronto se quedó dormida.
Adora se refrescó en el baño, se amarró el cabello y se cambio por unos shorts y playera. Todavía tenía ganas de moverse, dio una repasada completa a la casa y cuando regresó a la habitación por el vaso sobre la mesita, vio otra vez la tarjeta de Huntara. Se sentó a la cama y sacó su celular. Este momento era tan bueno como cualquier otro para hacer una llamada.
—¿Hola?
—Buenas tardes. Huntara al habla. —La voz nasal y grave de la gárgola era contenida y su respiración pesada.
—Soy yo, Hunt, Ado..
—¡Adora, pequeña! Que placer escucharte. ¿Qué tal estuvo tu noche? —El nerviosismo de Adora murió al caer otra vez en la fácil conversación con Huntara, como si no hubieran pasado años desde su última charla.
—Estuvo genial. ¿Conociste a Catra, verdad? —Al nombrarla, Adora no podía dejar de sonreír.
—Sí, la pequeña y feroz gatita no te quitaba los ojos y las garras de encima. —Por enésima vez, Adora se tiñó de rojo.
—Nosotras solo salimos como amigas —Adora se vio en la necesidad de aclarar.
—Jaja yo solo digo lo que vi en ese bar, pequeña —Huntara se rio tal cual Adora lo recordaba y no le importó que la estuviera molestando. —¿Pero por qué no lo discutimos mañana con un trago? Justo ahora estoy en medio de algo. —Comentó la gárgola en voz más baja y contenida.
—¿De algo o de alguien? —Respondió Adora, mordaz y divertida.
—Tú me conoces, pequeña. Pero ¿Qué dices? —Insistió Huntara sin un dejo de pena ante su respuesta.
—¿Mañana en la noche estará bien? —Ofreció la rubia.
—Sí, genial. Te envío la dirección de un lugar que acabo de conocer. —Adora creyó escuchar un sonido bajo de placer o dolor al otro lado de la línea.
—Okey. Te veo mañana —Dijo rápidamente y lo último que escuchó fue la risita arrogante de Huntara.
Solo se abochornó un poco y miró el celular unos momentos. Decidió llamar a Bow para ponerse de acuerdo para la siguiente semana. Y terminar con sus llamadas pendientes.
—Hola, Bow.
—Hey, Adora ¿Cómo estás, todo bien? —Bow nunca iba a dejar de preocuparse por ella, y en parte por eso lo quería.
—Sí. Estoy muy bien de hecho —La sonrisa de Adora se apreciaba en su voz.
—Me da gusto escucharte. Lancer no está aquí, salió con Perfuma un momento... —Empezó a decir el padre con cierto apremio.
—No, no, no te preocupes. Justo quiero decirte sobre organizar algo para Lancer el siguiente domingo, es su cumpleaños.
—¡Cierto! Llevo semanas recordándome y al final no te he dicho nada. ¿Tienes algo en mente? —Preguntó el hombre azorado.
—¿Una fiesta temática de dragones? —Propuso dubitativa.
—Le va a encantar. ¿Quieres rentar algo o dónde lo hacemos?
—¿Vas a estar disponible? Creo que tenías un congreso —Adora se recostó para estar más cómoda.
—Sí, pero es el siguiente fin de semana. ¿No te importa quedarte con Lancer ese fin, verdad? Si no estaba pensando en decirles a mis padres...
—No, no hace falta. Aunque si quieres, también puede quedarse con ellos. Ya tiene un tiempo que no va con sus abuelos...
Siguieron hablando de los pormenores de compartir un hijo en común un poco más y después de eso, solo hablaron como viejos amigos hasta que regresaron Lancer y Perfuma y Bow dejó a Adora charlar un rato con el niño.
Ella seguía con un animo excelente, pero la energía ansiosa desapareció y la pediatra se puso a preparar su comida mientras navegaba en sus redes sociales.
Cuando Catra se despertó un par de horas después, ya con hambre, se sorprendió de encontrar un mensaje de un número desconocido en su celular. No tanto cuándo lo abrió y detectó el estilo único y extravagante de su mejor amiga.
?: Hey, Catra! Según mis registros, este es un tiempo aceptable para ponerme en contacto contigo después de que me dijeras que necesitabas un tiempo.
?: ¿Cuál es tu estado anímico actual? ¿El tiempo transcurrido es adecuado? Si no respondes, te daré dos semanas más, pero si está bien, espero tu retroalimentación para consolidar mis datos.
Catra A: Hey, Trapta
Catra A: El tiempo está bien. Ya tenías mi número nuevo?
Catra registró el contacto de nuevo, ya que en algún punto, le había pedido a la misma Entrapta que limpiara su celular, su laptop y su vida digital de cualquier rastro que pudiera existir de Glimmer y cualquier aspecto "romántico y personal" que pudiera haber. Y Entrapta lo había hecho diligentemente hasta consigo misma ya que se consideraba parte de la "vida personal" de Catra junto con Glimmer, ya que gracias a la gerente es que se habían conocido.
Trapta: ¡Excelente! lo registraré. Tu número lo tuve desde hace un mes, pero no era el tiempo aceptable para contactarte.
La magicat solamente rodó los ojos ante la respuesta de su amiga. No sabía cómo es que no estaba en prisión por espionaje.
Catra A: Estás mejorando con la privacidad.
Catra A: Estoy bien, Trapta. Conocí a alguien
Trapta: Interesante. Según mis análisis, un nuevo romance ayuda a sobrellevar una ruptura, pero sino se maneja con precaución, resulta un mecanismo de evasión.
Trapta: ¿Tú dirías que estás avanzando sanamente con esta nueva persona o solo estás posponiendo tu dolor por la separación con Glimmer?
Catra se quedó mirando la pantalla, casi en shock. ¿De verdad estaba recibiendo concejos sobre relaciones de Entrapta? Demonios. Ni siquiera ella misma se había querido hacer esa pregunta. ¿Estaba usando su crush como placebo o de verdad estaba superando a Glimmer? No tenía ni puta idea en este punto. Todavía ni siquiera sabía por qué carajos estaba celosa de Bow (si es que lo estuviera) y por qué esa relación de Adora le causaba tanto conflicto interno.
Catra A: No estoy segura de que eso sea aceptable de preguntar, Entrapta. Pero todavía no tengo una respuesta.
Catra A: Te lo diré cuando lo averigüe
Trapta: Estaré a la espera. Y yo también conocí a alguien.
Hey. Otro placebo. Entrapta tenía una interesante vida sexual pero Catra nunca la había visto usar la expresión "conocí a alguien". Ese, además de chequear su estado de salud y anímico, era el principal motivo por el que Entrapta determinó que era adecuado contactarla, dada la propuesta anterior de Catra de "llamarla cuando la necesitara".
Entrapta ya sabía que "llamar" era un eufemismo para "ponerse en contacto" y no representaba una llamada per se en el 87% de los casos. Catra pasó el resto de su sábado picando sobras de la semana y texteando con Entrapta sobre el nuevo ingeniero mecatrónico que había conocido en el trabajo.
N.A.
Los veo el otro viernes uwu para más citas, momentos incomodos y glitra pasado
Carpe Diem
