Hey!
Aquí estamos de nuevo en Segunda Ronda... me estoy tomando a pecho lo del slow burn, no?
Capítulo XI
"Cuesta arriba"
Adora se quitó el casco y se arregló el cabello suelto. Por alguna razón, se había ocupado otra vez de su apariencia.
Catra le había escrito a medio día sobre salir otra vez, pero rehusó por sus planes con Huntara. Además era día de lavado. Después de eso, Catra no le había vuelto a escribir después de despedirse.
Dejó el casco sobre el manillar y entró al restaurante bar donde Huntara ya la esperaba. Sus botas blancas no hacían ruido contra la madera pulida del piso.
—Hola, pequeña. Por acá —Le llamó la gárgola a pesar de que le guiaba un mesero.
—Hola, Huntara —La gran mujer iba casual, elegante para ella, de mezclilla y una camisa de botones, que de hecho no parecía apunto de reventar por su pecho y brazos poderosos.
El mesero se alejó y Adora se acercó a Huntara para abrazarla, a lo que fue correspondida con gusto. El ambiente era muy tranquilo, y tras un cristal a la derecha de ellas, había un área de juegos donde varios niños de distintas especies jugaban animados, cuidados por el personal. Adora anotó el detalle mentalmente.
—Es genial verte de nuevo —Sonrió la rubia.
—Es bueno poder hablar contigo de hecho, pequeña —Se burló cariñosamente la gárgola. Adora se sonrojó un poco.
—Tenía años que no salía a un bar y voy y hago el ridículo —Rodó los ojos al sentarse.
—No lo creo. Tu gatita parecía estar pasando un gran momento contigo —Oh, no. Huntara no dejaría pasarlo.
—Ella no es mi gatita… Y no deberías llamarla así…
—Tranquila. Sabes que no lo hago con mala intención. Es una hermosa felina. ¿Sales con ella?
—No. Solo somos amigas, Hunt —Volvió a suspirar Adora.
Parecía que estaban en una de sus viejas citas. Huntara nunca iba a cambiar. Y en parte eso le agradaba a Adora.
—Jaja lo que tú digas. Pero yo tomaría la oportunidad.
Adora quería cambiar el tema. Catra era hermosa, y agradable, e inteligente, y fuerte, e impresionante, una excelente compañera de gimnasio, apasionada de su campo y al parecer una gran hermana y amiga. Era una joven magicat pasando por un momento difícil, que se recuperaría y no tenía nada que hacer con una mujer con un hijo y con un montón de traumas a cuestas. Pero Adora agradecía a la providencia por darle una amiga nueva. Cada día estaba más segura de eso.
Pero Adora no tuvo que esforzarse por encontrar un nuevo tema.
—¡Mamá Hunty! —Un niño de unos doce años (Adora seguía siendo malísima para leer la edad de algunos therians) se les acercó y Huntara se giró, abriendo la silla para que el niño tuviera toda su atención.
—Dime, niño —Dijo con su rudeza cariñosa. El niño tenía un delicado pelaje corto color lila y cabello castaño, además de cuatro cuernos curvos, apenas creciendo en los laterales de su cabeza, por sobre sus orejas largas y angostas.
—¡Pude saltar desde el lugar más alto! —Decía animado, casi vibrando al no poder estar quieto.
—¿En serio? ¡Eso es impresionante! ¿Ya no tienes miedo?
—No… Un poquito —Susurró el niño con resemblaza de carnero, dejando de vibrar.
—Y aún así saltaste. Sigue siendo impresionante —Le respondió Huntara muy seria pero con una sonrisa. El niño se rio. —Mira, niño, ella es mi amiga Adora. Va a comer con nosotros ¿Ya sabes qué vas a pedir?
—Hola, Adora —Saludó el pequeño rápidamente. La rubia seguía sorprendida, y enternecida, de toda la conversación —Quiero una ensalada con mango —Pidió el niño después de no recibir respuesta de la amiga. Y salió corriendo otra vez al área de juegos.
—¿Niño? —Fue lo único que pudo salir de sus labios. Huntara se rio. Sabía que su costumbre de no llamar a las personas por su nombre estaba demasiado extendida.
—Eh… Cornell. Su nombre es Cornell.
—Okey. Diré mi pregunta de verdad: ¿Mamá Hunty? —Por la cara de Adora se pintaba una sonrisa incrédula y divertida.
—Oh, eso… Es la cría de una de mis chicas, en realidad. —Dijo sin darle mayor importancia, pero el modo en el que sus ojos brillaban lo decía todo. —...La verdad es que esperaba que trajeras a tu hijo.
—No. Está con su papá este fin de semana —Huntara solamente levantó una ceja. —Hmmm… Tiene casi un año que me divorcié de Bow —Y la sorpresa pasó por el rostro rosa sin reparo.
—Uh… Usualmente no me meto en estas cosas, pero dime ¿Qué pasó?
—Simplemente ya no era lo mejor seguir juntos. No hubo drama ni corazones rotos. Seguimos siendo amigos y ya está.
—¿Quieres hablar sobre eso?
—Estoy bien, Huntara. Sabes que no… que yo no… Fue lo mejor.
—Está bien, pequeña. No quiero presionarte. —Huntara apretó los labios y se acomodó en su asiento. —Supongo que no esperaba que ustedes terminaran en algún momento, pese a todo.
—Bow se merecía vivir una relación plena que lo hiciera feliz.
—¿Y tú no? —Fue la sencilla réplica.
Adora nunca había estado tan agradecida de la llegada inoportuna de un mesero. Pero Huntara lo dejó ser y pidieron. Se pusieron al día. El niño iba y venía de la mesa a la sala de juegos. Huntara mantenía una relación poliamorosa no jerárquica con otras dos mujeres y tenía encuentros ocasionales con una tercera. Adora sabía desde la universidad que Huntara profesaba el lado más abierto del amor y que la honestidad era el valor que priorizaba sobre todo, con sus compañeras, con sus propios sentimientos y deseos.
Aunque estaban los cambios, como aceptar la responsabilidad de cuidar a un niño que no era directamente suyo. Huntara siempre se había llevado bien con niños, pero los prefería siempre cerca de los padres, porque temía por alguna razón que algo pudiera pasar.
—Me gustó mucho verte, Huntara —Adora la volvió a abrazar.
—Lo mismo digo, pequeña. Y piensa en lo que te dije. Esa magicat te miraba como si fueras la más guapa de ese bar —Adora se sonrojó de nuevo. Ya volvían a lo de Catra. —Y siempre podemos divertirnos si quieres otra cosa —El sonrojo incrementó.
—Yo… lo pensaré —Dijo en medio de un tartamudeo.
—Tranquila. Respira jaja —Huntara solamente la estaba molestando.
—Eh, yo… Vamos a organizar una fiesta para Lancer. Cumple 8 el siguiente domingo, todavía no sé el lugar, pero si quisieras ir y llevar a Cornell y a quien tú quieras, me encantaría —Ofreció Adora ante los comentarios de Huntara de que esperaba que los niños pudieran jugar juntos.
Además no era per se una amistad nueva, pero esto era muy bueno para contarle a Spinni. De hecho, todo el fin de semana.
—Dalo por hecho. Ahí estaremos —Sonrió.
Adora se puso su casco y fue a dar una vuelta a las afueras de la ciudad solo porque hacía un atardecer increíble.
La propuesta para mejorar el ambiente general y reducir el estrés ambiental entre los empleados de distintas razas y especies iba de maravilla. Ya habían pasado la etapa de las encuestas y las entrevistas. Ahora estaban en la parte de redactar una primer propuesta y nuevas políticas.
Pronto se dieron cuenta que el tema no era un problema aislado al área de Finanzas. Aunque de diferente índole, no solo en cuánto a la temperatura de las oficinas.
El que Catra y Glimmer estuvieran trabajando juntas en este proyecto les daba la excusa perfecta para poder perderse unas horas de vez en cuando, en alguna oficina vacía, ya que ni el cubículo de Catra, y la pequeña oficina con cristales de Glimmer no eran los mejores lugares para sus encuentros candentes y pasionales.
Seguían saliendo y cogiendo.
La provocación, la competencia, el mutuo fogueo. Catra se sentía tan viva. Diario comían juntas, se reían, bromeaban. Tuvieron un par más de citas. Y aunque ninguna había dicho las palabras, se sentían perfectamente seguras de que su "situación" era exclusiva.
Quizás desde ahí habían empezado los problemas.
Catra se pasó el domingo durmiendo después de la negativa de Adora a salir con ella. Texteó un rato con Entrapta y dejo que la melancolía la invadiera. Un rato se acurrucó con Kate, que parecía tener su propio generador de calor integrado. Su cuerpo que se había mantenido delgado y solo con la panza creciendo, empezó a ensancharse más en sus caderas y muslos y se quejaba de que perdería toda su belleza.
Catra ya no hizo por sacarle información, confiando en que el nuevo nivel de intimidad con Adora se mantendría y ella misma le diría cuando se sintiera cómoda.
—Creo que debería buscar un trabajo o algo que hacer —Dijo Catra de pronto mientras ella y Kate reposaban en la cama de ésta, el domingo en la noche. Jack había salido a conseguir fresas y chocolate blanco para derretir (para lo cual aparentemente también necesitaría la fuente).
—¿No estabas escribiendo un artículo? —Decía Kate mientras seguía viendo su programa de postres.
—Algo que me saque de la casa, Kate —Catra rodó los ojos.
—Creí que Adora ya te sacaba lo suficiente —Le respondió volteándola a ver.
—Hoy no pudimos salir —Las orejas de Catra decayeron un poco. Para después erizar su pelaje y sisearle a su hermana —¡No soy la mascota de Adora para que lo digas así!
Kate se carcajeó y Catra solamente podía hacer pucheros.
—Pero quisieras —Catra abrió la boca y volvió a cerrarla. Por su mente pasando las imágenes de Adora arrodillada frente a ella. Si fuera posible, definitivamente habría una correa entre ellas, pero el collar no estaría en el cuello de Catra.
—Yo no soy la que pide "premios" en medio de la noche —Contraatacó Catra y Kate al fin se abochornó, pero era difícil decir si estaba sonrojada por su pelaje naranja rojizo.
—¿Entonces qué tienes en mente para ocuparte? —Kate se enderezó y su cola se movió largamente. La hermana mayor agradeció el cambio de tema.
—Quizás una consultoría… No quiero regresar todavía a una oficina toda la semana —Todavía quería tener su horario disponible para Adora —No estoy segura. Es solo una idea.
—Hay una clínica gratuita… Podrías probar ahí. Siempre están aceptando voluntarios, si no te importa la paga. De ahí podría surgir otra cosa después, tienen muy buenas instalaciones y reputación —Ofreció la pelirroja después de considerarlo un momento.
—Es una opción. —Dijo Catra regresando a recostarse con su celular, viendo el último video que Entrapta le compartió.
Por costumbre, fue al contacto de Adora y comprobó que su última conexión había sido varias horas antes. Suspiró y regresó a sus videos.
Hubo una junta para revisar el avance en la propuesta de cambio de la señorita Moonrose, a la cual fue convocada Catra, ya que ella estaba inscrita como la parte de apoyo desde "Gestión de Personal" (en vez del muy exclusivo e impersonal "Recursos Humanos"), el nuevo nombre que también estaban promoviendo para el departamento.
—Ya que Galactica Inc. es pionera en la innovación en tecnología y energía, también debería ser cumbre en la gestión, desarrollo integral y estabilidad de su personal. —Glimmer cerró su presentación y Catra sintió un profundo orgullo por su novia... De su compañera de oficina. Además de que se veía increíble en un vestido formal y saco.
El proyecto iba viento en popa y por primera vez en más de un año después de su pasantía, Catra estaba de verdad sus conocimientos.
Todo iba tan bien, su trabajo, sus carreras en motocicleta en los circuitos semi clandestinos fuera de la ciudad y su relación carnal y sentimental con Glimmer, que sintió el extraño impulso de presentarla con sus padres.
No iba a ser sencillo, ya que sus padres eran puristas en cuanto a la elección de pareja formal de sus hijas. Por eso toda la familia consanguínea de Catra eran otros magicats, pese al número decreciente de estos mismos. No que tuvieran los problemas de consanguinidad de sus pares humanos, aún así no le gustaría centrarse con alguna prima en segundo o tercer grado. Ya que lo más normal del mundo era amar o gustar a quien sea, Catra no había tardado en discernir que ella solo gustaba de la más perfecta creación existente en Etheria, es decir, otras mujeres. Y como buena amante de la libertad en todas sus formas, no se limitaba por especies o creencias de sus padres.
Ya bastante habían tenido con que Kate se fuera al otro lado del país para poder estar a gusto y en paz con el felino que ella había elegido. Pero Glimmer era simplemente perfecta. Amante, apasionada, cuidadosa, gentil, divertida, incluso sabía preparar algunas pocas buenas recetas. Era respetuosa pero necia e intensa a la hora de mantener sus propios puntos de vista, así que al menos eso la ayudaría a plantar cara a los padres de Catra.
Como se lo esperaba, la primera vez que se conocieron, la madre de Catra apenas pasó por educada, pero a Glimmer después de algunas "opiniones" emitidas, ya no le importó mucho lo que los padres de su novia tuvieran que decir, respondiendo con una sonrisa, disfrutando de los muslos de Catra bajo el mantel.
Y cinco meses después Catra ya estaba la mayoría de las noches en el lujoso departamento de Glimmer.
Adora regresó tarde de su paseo en moto, se perdió un rato en sus recuerdos. Las palabras de Huntara la perseguían.
A veces se encontraba pensando, fantaseando, que ella también quisiera una relación. Bow y Perfuma se veían muy felices juntos. Cierto es que Bow siempre estaba feliz. Era una de las cosas que le gustaban de su mejor amigo, y algo de lo que siempre disfrutó mientras estuvieron casados. A veces, extrañaba llegar del trabajo y que alguien la esperara. Las noches de películas, los desayunos en familia, la intimidad platónica de dos personas que han vivido juntas el tiempo suficiente.
Pero era el esposo ideal, un caballero, anticuado y perfecto. Así que no la dejaría sola nunca. Y Adora, una vez consciente de la realidad, no podía estar sin hacer nada al respecto.
Gracias a Huntara, sombras de deseo se cernían sobre ella, ya no solo la añoranza de esa familia perdida que tenía todavía de vez en vez. Lo que la llevó a considerar en serio su ofrecimiento. Se dejó caer en la cama con un suspiro resignado. Después de tantos años, parecía que ni un día pasó sobre Huntara, y Adora sabía que era atractiva y le encantaban sus músculos, pero simplemente no podía provocar en sí misma esa chispa que la llevaría a disfrutar un encuentro físico con la gárgola. Adora gruñó frustrada, por su cuerpo y sus reacciones.
Los recuerdos de ella misma montando el muslo de Huntara, aún con ropa puesta, le incendiaban la mente pero no el cuerpo. A veces no entendía cómo era eso posible.
¿Por qué sentía deseo ahora si no tenía con quién saciarlo? Y con quien podría hacerlo, no le atraía ya. Era bastante noche, pero Adora necesitaba quemar esa energía. Se fue al gym.
Todo un día sin saber de Adora. A Catra le sabía mal. De verdad debía buscarse algo más qué hacer. Y la verdad tampoco estaba muy segura de querer hacer algo por un tiempo.
Catra aprovechaba frecuentemente sus vacaciones, pero solía pasarlas con Glimmer. Sus vidas se habían entrecruzado demasiado. Pero ¿no era eso lo que se suponía tenía que pasar con una vida en pareja? Lo peor es que cuando las cosas se pusieron feas y Catra decidió que necesitaban poner perspectiva, y se encontró con un montón de tiempo libre, ya no sabía qué le gustaba, cuáles eran sus pasatiempos, ya ni siquiera tenía su motocicleta, se dejo convencer para cambiarla por un carro para ella misma, y encima un carro que ni siquiera le terminaba de gustar.
No le gustaba seguir pensando en Glimmer.
Ya no quería recordarla.
El pensamiento le revolvía el corazón y las entrañas. No creía en qué momento se volvió tan ciega. Ahí estaban todas las pistas.
Pero esta noche, el corazón le dolió más de lo que ardía. Y la extrañaba.
Catra se envolvió en las mantas y se acurrucó con la almohada, añorando los tiempos en los que unos brazos amorosos la abrazaban, y así dormía y así despertaba.
Era una van de carga, ahí estaba todo lo que Catra atesoraba materialmente. Principalmente ropa y libros. El casco para su moto y todo su equipo de protección, incluyendo el único par de calzado que poseía. Estaba de verdad asombrada de que sus padres estuvieran de acuerdo, y hasta cierto punto contentos de la mudanza. Podría decir que el gusto de su padre era autentico, pero el de su madre parecía frágil como el hielo.
Lo ignoró y disfrutó del suceso. La moto de hecho ya estaba estacionada dentro del garage doble de la casa que acababa de rentar con Glimmer. Porque ya llevaban casi un año juntas. La magicat supo apreciar el detalle de Glimmer, cuando en una cena hizo la pregunta que ninguna había hecho y lo oficializaron.
Después de eso, la gerente se había vuelto cursi a más no poder. Era una suerte que las politicas de la empresa no dijeran nada en contra de relaciones entre trabajadores. Catra estaba borracha de la atención.
Glimmer ya no era gerente junior y administraba un equipo de trabajo en el área de seguridad operativa. Catra se encargaba de resolver conflictos entre las partes y entrenar a las nuevas contrataciones, y tenía promesas de dirigir el equipo asignado a therians. La niña consentida la acompañaba en sus carreras nocturnas y la animaba en las competiciones.
Catra la introdujo al buen cine y entretenimiento digital. Glimmer le contagió su amor por los videojuegos de estrategia. Ambas exploraban juguetes y posiciones nuevas, dinámicas fuera de lo vainilla.
La atención era maravillosa. La vanidad de la magicat nunca había estado tan alta como con la adoración de su novia. A Catra siempre le había gustado la atención y que sus citas y novias apreciaran su cuerpo y su belleza, pero con Glimmer, alcanzó niveles insufribles. Estaba borracha de amor.
Adora se levantó a desayunar y hacer toda su rutina, sintiéndose tranquila. El día transcurrió sin incidentes, fue a la clínica, regresó a tiempo para recoger a Lancer después de todo el fin de semana sin él. Se abrazaron y fueron a dar una vuelta en la moto antes de tener que ir al entrenamiento del niño. Justo después de dejar al niño con sus compañeros de equipo, miró sus mensajes, sin ver ningún mensaje de Catra para confirmar su propio entrenamiento que se había vuelto usual en esas semanas.
Adora se preguntó brevemente si su negativa del día anterior habría molestado a Catra. Con esa duda en mente, le escribió.
Catra estaba leyendo una investigación para encontrar citas para su artículo, tratando de no ver el reloj avanzar cuando su celular vibró. No le hizo caso un momento, pensando que sería otro video o mensaje de Entrapta, y cuando terminó la sección que estaba leyendo, sintió un escalofrío al ver que el mensaje era de Adora.
Le respondió lo más rápido y casual que pudo. Normalmente a esta hora ya habría confirmado para verse en el gimnasio del edificio o salir a correr. Un placer extraño la inundó de comprobar que Adora no simplemente lo dejaba pasar.
Eso significaba que también estaba al pendiente de sus actividades.
Se disculpó por la hora y le aseguró que estaría en el gym para su sesión. Adora le respondió que se apresuraría a llegar. Catra solo cerró la laptop y fue a cambiarse.
En leggins y un top deportivo, la magicat se encontró con Adora, en un top negro con blanco y shorts negros también. Su piel clara resplandecía contra el material oscuro. Catra nunca la había visto de negro. Y usualmente el top estaba cubierto por una playera de tirantes. Sin embargo hoy los bíceps, tríceps, cuádriceps y abdominales de Adora estaban a toda su disposición para admirar.
—Hoy quiero hacer una sesión intensa, ¿estás lista? —Por todas las She-ra, claro que sí.
—Nunca retes a un magicat —Lanzó Catra como replica y una sonrisa competitiva y ladina llenó la faz de la rubia. Le hizo aflojar los muslos.
—Ya veremos si te sostienes.
Catra normalmente no compartía al cien la misma rutina con Adora, que involucraba una rara mezcla de estiramientos dinámicos y estáticos, pesas, ejercicios en barras y su infaltable tiempo contra el saco. La magicat no le veía mucho el punto a hacer ejercicios de estiramiento o yoga cuando los magicats ya tenían esa habilidad natural y aunque podía estirarse con facilidad, fue cierto que no logró mantener las posturas que Adora sostenía.
Con casi ningún tiempo de recuperación entre series, hicieron un trabajo intenso durante una hora y la magicat necesitó una bandana para detener el sudor que le fajaba por la frente. Adora estaba roja, pero le sonreía con suficiencia y era irritantemente sexy.
—¿Lista para la segunda ronda? —Era una pregunta que normalmente a Catra le gustaba en otros contextos, también físicos.
—Okey, Grey. Necesito un segundo —Dijo levantando las manos.
Adora ensanchó su sonrisa y movió las cejas.
—Espero que todavía no se termine esa estamina magicat tan famosa —Era una idiota. Una idiota muy guapa. Pero una idiota. Y Catra se moría porque fuera su idiota. Y más cuando Adora cada día parecía más cómoda con ella.
Revelando ese lado competitivo, juguetón, irritante. Ya no cuidaba tanto sus palabras. Todo bajo su capa de amabilidad.
—¿Qué tal esto: crees soportar un circuito con los dummy? Tengo ganas de algo más dinámico que el saco. —Eso era interesante. Hasta ahora Adora no le había pedido unirse a su circuito con el saco. Catra no tenía experiencia en deportes de contacto, pero no debía ser muy difícil para sus reflejos.
—Muéstrame cómo y dalo por hecho, rubia.
La sonrisa de Adora se hizo radiante, perdiendo su arrogancia un momento, solo por disfrutar. Fue hasta donde estaba el equipo y escogió dos dummies rectangulares para usar en los antebrazos. Se los colocó a Catra, cuya cola no dejaba de moverse en largas eses, interesada, y le enseñó la postura de piernas y brazos adecuada para recibir los golpes.
—Voy a patear con poca fuerza y vamos probando.
—Okey, Grey. Dale —Catra usó más fuerza de la que necesitaba para recibir el primer golpe y desbalanceo un poco a su contraria.
Conforme subió la fuerza, se fue adecuando rápidamente, y sospechaba que Adora seguía restringiéndose. Pero no le importaba mientras la incluyera, como casi toda actividad física, Catra le agarró el truco bastante rápido a predecir los golpes de Adora, aunque ésta se centraba más en la técnica y el control que en un ataque tal cual. Empezaron a moverse en sincronía, Catra deteniendo los golpes y patadas y a su vez acercándose para que Adora tuviera que esquivar, como había visto a otros usar el equipo en otras ocasiones. Al final, ya no solo recibía golpes y patadas altos, si no que le cambiaba la posición a Adora para que tuviera que patear abajo y demás. Se estaba divirtiendo mucho.
Adora tenía la respiración acelerada. Catra realmente la estaba haciendo sudar. Le gustaba el dinamismo de un compañero de combate. Bow también era bueno para eso. El amor que los dos tenían por las actividades físicas, al aire libre y deportes de contacto fue otro de los motivos por los que su vida juntos era tan rica y amena.
Todavía tenía mucha energía nerviosa pero se sentía mejor después de pasar su entrenamiento con Catra.
—Gracias por ayudarme hoy. Hay que repetirlo… Quiero decir, si te gustó —Le dijo mientras se secaba el sudor con la pequeña toalla blanca.
—En dos semanas no vas a saber lo que te golpeó, Grey —Le aseguró con una sonrisa la magicat.
—Estaré esperando por eso.
Siguieron platicando de camino a sus departamentos, Adora tomaría una ducha fría y de ahí se iría a recoger a Lancer.
—Hey, Catra… Se que es una fiesta para niños pero si tú… Si ustedes quisieran ir, están invitados —Adora había mandado una pre invitación por correo la noche previa a sus amigos, y a los que no eran sus amigos pero eran los papás de los amigos de Lancer, pidiéndoles apartar la tarde del siguiente domingo, solo en espera del lugar para la fiesta. —No es nada formal. Solo comida y muchos niños pero también habrá adultos, claro… No podemos dejar solos a los niños —Adora se calló antes de que el borboteo de palabras se hiciera incontenible.
—Sí, claro. Yo creo que Kate y Jack están libres también —a Adora le encantaba cómo las orejas de Catra se movían según los ruidos a su alrededor y al frente siempre que le hablaba. Nunca había notado ese detalle con Kate.
Se despidieron y Adora se apresuró.
Al siguiente día en la mañana, Perfuma se acercó con Adora después de saludar a Lancer en la escuela. Por lo regular no le gustaba, porque sabía que existían los rumores por su divorcio. Le gustaría que la gente se ocupara más de sus propios problemas, pero Perfuma nunca había sido grosera con ella, así que Adora tampoco lo era.
—Buenos días, Adora. ¿Cómo has estado? —Le sonreía la rubia más clara.
—Buenos días, Perfuma.
—Quiero comentarte algo un momento, ¿Se puede?
—Claro, dime —Adora se acercó a Perfuma.
—Bow me dijo de la fiesta de Lancer. Y qué todavía están pensando en dónde realizarla —La maestra pecosa bajaba la mirada y sus manos se movían.
—Creo que lo haremos en casa de Lance y George.
—Uh… Bueno, sobre eso mismo… No le he dicho nada a Bow, porque primero quería preguntarte a ti —Adora la miró expectante —Tienes… ¿Te importaría que la fiesta sea en la casa? —Terminó nerviosa.
Adora, de hecho, nunca había ido a la casa de Perfuma, en donde Bow ya vivía desde hace unos meses. Pero sabía que decir "casa" era casi un eufemismo. Si la familia Everdeen corría la clínica gratuita, era porque ya se habían cansado de arreglar su mansión y sus jardines.
Por un momento, Adora se cuestionó si habría algo malo por eso. Perfuma se removió inquieta.
—Me gustaría mucho… Crear más lazos con Lancer fuera de nuestros días y también convivir más con la familia de Bow. Eso te incluye a ti, por supuesto.
En vez del usual ataque de nostalgia, Adora sintió calidez y una timidez alegre. Pensar que ella era parte de la familia de Bow es algo que no siempre le sentaba bien, por que ya no era su esposa. Pero todavía era su mejor amiga, algo que Bow no dejaba de mencionar ante cualquier oportunidad. Ese era un lugar en la vida del hombre que podía honrar y mantener. Hoy era un buen día y sentir el reconocimiento de Perfuma era bienvenido.
Además, si la nueva novia de su ex esposo quería llevarse mejor con su hijo y la que sería su nueva familia, porque no dudaba que pronto habría otro anillo en el dedo de Bow, ella no era quien para negarse.
Si las circunstancias hubieran sido diferentes, ni siquiera tendría que pensarlo. En realidad, suponía que Bow y ella nunca se amaron como dos esposos deberían hacerlo, aunque se amaron mucho. Y lo seguían haciendo. Si no lo amara tanto, los años pasados no pesarian tanto como lo hacían.
—Estoy segura que a Lancer le va a encantar invitar a todos sus amigos a tu casa, Perfuma —le sonrió.
La maestra volvió a respirar y brilló por su sonrisa.
—¡Maravilloso! Le diré a Bow para que puedan confirmar con los invitados. Gracias, en verdad.
Adora entró a la consulta de Spinni pensando en todo lo que le quería contar.
No sabía muy bien por dónde empezar. Cuando había asistido por primera vez a la terapia, más por tranquilizar a Bow y Mermista que por creer en la terapia para sí misma, casi ni hablaba con la mujer de cabello rosa. Se abría un poco más con cada sesión, hasta que encontró un ritmo y con el nuevo deseo de compartir algunas cosas. No todas, pero algunasl. Al menos la mantenía lo suficientemente estable como para no requerir más citas con el psiquiatra y sin necesidad de consumir el litio.
Se forzó a no dirigir sus pensamientos en esa dirección. Todavía pensaba que la decisión del litio fue precipitada, pero el idiota del psiquiatra recomendó algo que la ayudara a estabilizar su animo.
Al sentarse en el lugar habitual y pensar en lo que diría se dio cuenta que tal vez en gran medida la subida o el proceso estable de su ánimo se debía a Catra. Quizás no a ella directamente, pero sí a que la interrumpió en el momento justo que estaba dispuesta a dedicarse a extrañar a su hijo durante todo el fin de semana. A veces escuchaba o leía cosas tan risibles o imposibles como" solo no pienses cosas tristes", "concéntrate en otros actividades", y con sinceridad que al principio quería mandar a volar todos esos consejos baratos por el caño.
Solo ahora al ser más consciente de sus propios pensamientos, de su ánimo, es que lograba comprender un poco. La gente hablaba desde un lugar de desconocimiento o incredulidad, pero las ideas en sí, tenían algo de cierto al parecer.
Si tenía que poner de su parte para no centrarse en lo negativo y tratar de detener los patrones de pensamientos nocivos. Y aprender a identificarlos.
Las preguntas y palabras de Spinni eran excelentes para hacerla repensar.
Ahora le contó eso mismo, con algo de vergüenza, admitió que todavía sentía un vacío que no sabía llenar cuando no tenía a Lancer cerca, pero este fin de semana disfrutó de su tiempo a solas en vez de solamente encontrar actividades que la distrajeran. Y Spinni se mostró incluso más emocionada que Adora por todo lo que hizo esos últimos días.
Y a pesar de todo, le recordó que si volvía a sentirse mal o tener un día gris, estaba bien. Un día mal, una semana, un mes, no definían su avance ni eran sus estados prevalecientes.
—¿Qué hay, Adora? —Preguntó Mermista con su usual apatía, aparentemente impasible ante la primer llamada de Adora en más de medio año. No realmente. Sí le había llamado antes, pero solo para pedirle que no organizaran nada para su propio cumpleaños porque no se sentía con ganas de celebrar nada. En enero. Y ya era mayo. Y le hablaba para pedirle un extraño e inusual favor. Trató de no concentrarse en eso ahora que encontró el valor de hacer la llamada.
Ahora estaba en un estado mental y emocional mucho mejor, pero solo llevaba unas semanas definitivamente estable, y todavía no se había sentido con la energía, o merecer volver a hablar con sus amigos. Pero era sobre esto de lo que se trataba la amistad. Spinni le recordaba largamente que confiara en sus amigos.
Solo hubo una cosa que no le mencionó a su terapeuta: su hambre sexual repentina. No era algo con lo que Adora tuviera que lidiar seguido o por mucho tiempo. Por lo regular correspondía más a los estados de ánimo de su pareja, y que ya que no tenía pareja ni con quien tratar actualmente, encontraba frustrante que tuviera estos impulsos.
Con los días pasando, las ganas no se iban, y a estas alturas necesitaba desfogarse para poder estar tranquila y presente en los preparativos de último minuto para la fiesta. Entre Perfuma, Bow y ella estaban logrando sacar adelante una gran fiesta que no era la intención inicial. Pero todos estaban emocionados.
Para el jueves ya no lo soportaba. Solo le quedaba una opción. Una persona con la que se sentía en confianza y podría satisfacer sus necesidades sin compromisos ni expectativas, si es que todavía estaba por la labor. Porque tenían meses que no hablaban, y mucho más tiempo desde que Adora había tenido este tipo de interacción con ella.
—Hola, Ista. ¿Qué tal? ¿Cómo va todo? —Dijo Adora sintiendo como derramaba nervios por la voz, pero Mermista no daba un pepino.
—Ya sabes: trabajo, los niños, Hawk es un idiota… lo de siempre —Suspiró hastiada, pero Adora la conocía tan bien que pese a sus palabras, podía escuchar la satisfacción de su amiga. —¿Y tú? ¿Ya vas a volver al hospital, huh? —Otra vez se sintió avergonzada.
—Eso… Eso me alegra. Y no, yo todavía no… No te llamaba para eso —Adora sentía el espacio encogerse.
—Ya, ya, Adora. Aquí está tu lugar cuando quieras, o lo que sea —Escuchó titubear a Mermista. —¿Qué necesitas? Sabes que yo, eh, te apoyo en lo que sea… uh, sí, eso. Ya me conoces —Una risa nerviosa escapó de los labios de la rubia. Mermista seguía siendo tan diestra para hablar de emociones como Adora para pedir apoyo.
—Gracias, Mermista —Al menos agradecer sí podía hacerlo sin tropezarse con sus propias palabras. —Eh… Bueno, en realidad llamaba por que ugh… tú sabes…
—Adora, no sé un carajo. Escupelo ya ¿Necesitas algo para la fiesta?
—¡No! Bow y Perfuma me están ayudando con eso, gracias por… De hecho, ahora que sale Bow a la plática… ¿Recuerdas que nosotros… y ustedes…? Ya sabes… ¿El arreglo que teníamos? —Adora escuchó a su amiga soltar aire fuerte, tratando de ahogar una risa.
—Vaya, Adora. El "acuerdo"... —la escuchó entonar la palabra. Mermista ya estaba disfrutando de esto. Adora casi se arrepiente de preguntar —Sí, por supuesto que lo recuerdo. Hemos intentado retomarlo con alguien más pero… Nadie que nos convenza a los dos.
Adora no quería comentar directamente en eso, así que solamente fue al meollo.
—La pregunta… Yo me estaba preguntando… Si Hawk no tiene algún problema… ¿Quizás tú y yo…? —Que alguien terminara con su sufrimiento, por favor. Podía ver la sonrisa en el rostro de Mermista.
—Entonces eso es —Dijo Mermista, divertida y oscura —A Hawk no le importa siempre y cuando pueda compartir algunos detalles con él —Clarificó la sirena, con una caricia satisfecha en la voz.
—Supongo que uh… Está bien, algunos detalles, es tu esposo y eso… —Mermista no pudo más y soltó una carcajada seca.
—Adora, si es lo que quieres, está bien. Y si no quieres que Sea Hawk sepa los detalles, a él le da igual —Al final las palabras de Mermista eran suaves y sinceras, dejando de torturar a su amiga.
—¿Segura que no, uh, habrá problemas? —Preguntó conteniendo el aliento.
—No, no te preocupes —Respondió con voz neutra pero volvió a atacar con malicia —¿Cuándo te tendré de rodillas? —Adora no pudo suprimir un sonido de sorpresa y placer y Mermista volvió a reírse.
—¿Mañana en la tarde? —Susurró.
—Vaya. Estamos impacientes…
Por supuesto que sí. Adora pasó toda la semana tratando de desfogar su mente y ya estaba que se subía por las paredes. Le pediría a Bow que cuidara al niño el viernes y lo iría a recoger el sábado temprano.
N.A.
¿Pequeño spoiler? Aunque Adora y Bow, alguna vez "intentaron" de verdad formalizar su matrimonio, en realidad jamás pudieron pasar ni siquiera a un beso intenso entre ellos.
Autopromociones:
Por una dinamica del grupo "AO3 para proshippers" del caralibro, he publicado dos one shots PWP pero solo en ao3, por las reglas de las dinamica, por si quieren leerlos.
Mia: Todo sale mal con el virus de Entrapta en el Lejano Norte y una She-ra infectada toma a Catra en medio de una cueva.
La Mordida Faltante: Retomando "Mis alphas", Catra necesita poseer a su nuevo omega para sentirse tranquila, mientras Glimmer tiene que lidiar con su omega destinado esté unido a otras dos alphas ahora.
Y agradecimientos a todos porque, aunque por salud a los creadores de cualquier contenido se nos dice que lo hagamos primeramente por y para nosotros, probablemente no seguiría escribiendo o al menos publicando, si no fuera por el agradable recibimiento que suelen tener mis historias.
Y gracias a ello, es que un one shot medio loco y raro salió a la luz a finales del año pasado. Ahora ese One shot va a ser publicado de manera física y en ebook por una editorial colombo mexicana uwu
Es Editorial Taika y el one shot va a ser "Yo invoque... ¿Qué?" con Catra Incubus y Adora historiadora, pero tratada y transformada para que sea una historia corta original. Eso en sí mismo ya es grandioso.
Gracias a todos.
Carpen Diem
