Muchos años después.

Un coche conducía a gran velocidad con un coche de policía persiguiéndolo pero entonces el coche fue hacia un barranco los agentes esperaban una explosión pero no oyeron nada y cuando miraron abajo para su sorpresa no había nadie.

El coche surcaba los cielos en dirección hacia la ciudad de los inmortales aterrizando en un estruendo espantando a las ninfas y musas, el coche viró zigzagueado hasta parar justo en el palacio mayor de todos, donde se reunían los doce Olímpicos.

En ese momento estaban en plena discusión cuando oyeron un estruendo.

—Vaya mira quien ha venido de nuevo con un estruendo Atenea, tu hija—Poseidón sonreía burlonamente a su rival. La diosa de la sabiduría lo miró fríamente pero se levantó y salió seguido de los demás.

Allí encontraron el coche que había chocado con una farola dorada tirándola al suelo, la puerta del coche se abrió.

Solo para que una figura saliera rodando al suelo, era una chica rubia no más de veinte con el pelo rubio y ojos grises y piel morena, con unos jeans negros raídos y una chaqueta de cuero negro. Se sentó en el suelo y se sacó un cigarro para fumar.

Atenea se planto ante ella con los brazos en jarras.

—¿Se puede saber que has echo ahora Tiene?—

La aludida se volvió hacia su madre y la saludó a ella y los demás.

—¡Hola madre! ¡cuánto tiempo! ¿eh?—

La diosa de la sabiduría levanto a su hija, Atenea solía tener paciencia pero su hija Tiene tenía talento aparte del barba percebe de sacarla de sus casillas.

—No desvíes el tema, sé muy bien que otra vez has atraído la atención de la policía ¿en que pensabas? No debemos llamar la atención de los mortales—

—Vamos madre para eso está la niebla ¿nunca has tenido la tentación de romper las reglas? ¿ni un poquito? En lugar de estar encerrada en esa biblioteca tuya con los ojos pegados a los libros—

Se oyó unas risas Atenea vio que eran Apolo, Ares, Hermes y Poseidón cómo no.

—No si eso me hace comportarme como una temeraria como tú—

Tiene puso los ojos en blanco.

—En serio madre vas por la vida con un palo de bronce metido en el...

—¡Silencio! Además tengo que aguantar tus vulgaridades—

Tiene miró de forma afilada a su madre la tensión era evidente en el aire.

—Es cierto soy vulgar un desastre andante y todo lo demás pero al menos no soy una estirada arrogante como tú madre o mis hermanos semidioses que miráis por encima del hombro a todo el mundo creyéndoos mejores que nadie—

Atenea tenía un brillo a su alrededor pero con un gesto Tiene fue rodeada por una luz y desapareció en dirección al campamento mestizo.

—Se acabó estará en el campamento mestizo hasta nuevo aviso—

—¿No crees que eres muy dura con tu hija cara de búho?—dijo Poseidón—En mi opinión todo lo que ha dicho es una verdad como un templo—

—Estoy de acuerdo con Poseidon querida Atenea—contesto la diosa del amor.

—Muy fácil viniendo de vosotros a diferencia de mi os lleváis mejor con vuestros hijos aunque no mucho—

Eso era verdad Tiene y sus hermanos eran los hijos de Gaia y de un Olímpico correspondiente, aunque no resultaron ser lacayos de la madre tierra y se pusieron de su lado no dejaban de tener discrepancias con ellos.

Atenea se volvió hacia el dios de la guerra.

—Por cierto Ares tu hijo Max está aquí—

El dios palideció y las explosiones nucleares disminuyeron casi hasta estar a cero ser unas cuencas oscuras.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Un joven con pantalones de lino y una camisa de tejido vegetal y una bolsa de paja se paseaba por las calles del Olimpo tocando una flauta de madera al mismo tiempo que una cestita flotante iba a su lado recogiendo ya fuera dracmas o néctar y ambrosía. Tenía el pelo negro oscuro ojos castaños y piel morena, de complexión delgada pero fuerte y dedos largos que le servían bien como instrumento.

El hombre se acercó al donde estaban los otros dioses y sacó una pluma e incienso que quemó y se puso a bailar alrededor de su padre avergonzado.

Ares explotó.

—¡Max deja de hacer el idiota!—

El otro se detuvo pero siguió agitando el incienso alrededor de su padre.

—Quitando las malas vibraciones del aire papá los dioses tenéis mucha sobre todo tú demasiado mal karma y energía negativa—

Ares alzó los brazos al cielo como implorando paciencia cosa absurda siendo el mismo un dios Max era un buen tipo, majo y del tipo hippie, ecologista y budista cosa que enfurecía a Ares.

—Estoy hasta las narices de tus chorradas de hippie ¡una buena campaña de guerra te vendría bien!—

El otro puso los ojos en blanco—Si hombre por encima de mi cadáver eso si que sirva de abono natural para la tierra sin ningún contaminante—

¡AAHHHH!