Gaia sonrió de esa forma fría y ausente aunque tenía esta vez los ojos cerrados se la veia bastante activa a diferencia de la vez anterior.
—Llegáis justo a tiempo para ver a mis hijos que esta vez son definitivos para acabar con vosotros—
—No estés tan segura Gaia os destruiremos a ti y esos engendros—el rayo maestro soltaba rayos haciendo que la electricidad fuera por las venas del señor del Olimpo.
—Querido nieto e visto como vacilabais incluso tu tienes algo de duda en ti aunque sea lo suficiente para que mis hijos os destruyan—la risa de la madre tierra sonaba como un alud.
Leo furioso y en llamas quiso fulminar a ese montón de barro pero entonces para desconcierto de todos las cápsulas empezaron a moverse, el protogeneos de la tierra sonrió. No era ninguna mentira que habían llegado justo a tiempo para el nacimiento de los ágnostos (desconocidos) los nombro Thot ni el sabía que resultaría de esto.
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—¿Sucede algo aquí?—
En ese momento apareció una curiosa persona, estaba en una silla de ruedas pero lo más inusual era que estaba cubierta de pies a cabeza con complejos vendajes haciéndola parecer una momia. Llevaba gruesas ropas pero lo que más resaltaba era una máscara medica que solo dejaba al descubierto unos ojos azules eléctricos los orificios de la nariz y la boca, sino fuera por su voz nadie habría sabido si era hombre o mujer.
Suspiró a través de la máscara como si estuviera acostumbrada a este tipo de escenarios.
—Max ¿no lo hablamos antes? Deja de molestar a tu padre y a otros dioses, sobre todo los bélicos—
—Pero hermana era para limpiar el mal karma y ¡quiere enviarme a una guerra!—
Ares encendió tanto sus ojos que las gafas se derritieron con su rebelde hijo.
—Hermano sé de tus creencias y las respeto pero no debes imponerlas por la fuerza eso no te haría mejor que otros ¿no es así? Tu siempre hablas del amor y la paz pero así no lo consigues—
Max medito las palabras de su hermana vacilante y asintió—Si entiendo Veda—
La susodicha asintió pero se volvió hacia Ares, a pesar de la descomunal diferencia física entre ambos, la frágil y menuda figura de Veda contra la del alto y poderoso dios de la guerra ella ejercía una fuerte aura de innegable autoridad y una mirada que hacía que el propio Ares retrocediera un poco y su propia aura disminuyera.
—Ares entiendo que es tu modo de ver las cosas pero al igual que Max debes respetar sus puntos de vista y tampoco obligarlo a nada lo único que ambos conseguiréis es chocar sin ningún resultado para ambos—
Ares estaba en conflicto no queriendo estar de acuerdo con las palabras de su hermana pero sabía a regañadientes que tenía razón. Incluso ahora se preguntaba como lo hacia Veda para imponer así a pesar de su estado y tener esa autoridad y firmeza que ya le hubiera gustado que tuvieran muchos de sus generales.
—Bien pero la próxima no la paso—y se fue de allí.
Veda negó con la cabeza luego miro a su medio hermana Atenea y también suspiró mentalmente, tendría que hablar con ella.
Pero en ese momento empezó a toser y se llevó el dorso de la mano a su boca que luego ocultó discretamente.
Zeus se adelantó a su hija—¿Que ocultas?—
—No tiene ninguna importancia padre, si me disculpáis debo irme a hablar con las amazo...—
Pero Zeus no la dejó terminar se acercó a ella y con suavidad pero con firmeza saco su mano en cuanto la vio su ceño fruncido se profundizó, en el cielo unas nubes de tormenta empezaron a gestarse sobre el Olimpo.
—Ninguna importancia como ocultar tu sangre ¿no?—dijo con severidad y molesto—¿Que te tengo dicho yo, Apolo y los otros médicos? ¡No debes salir cuando estés en este estado de salud!—
—Padre solo a sido un momento y era para hacer unos deberes y calmar las cosas aquí—dijo pacientemente Veda que a diferencia del señor de los cielos era más calmada y paciente.
—¡No puedes llevar a cabo tus deberes en tu estado y los demás pueden resolver sus problemas! No siempre puedes estar hay para los demás Veda—
—Pero debería ser ¿no padre? Ya sea una persona normal, alguien rico o un rey debe darse a los demás cuando la situación lo requiera y se pueda y en la familia es cierto que hay que dejar que resuelvan sus conflictos pero a veces también necesitan algo de aliento—
Padre he hija se miraron fijamente, no dispuestos ninguno a ceder hasta que Zeus suspiro sobre todo cuando Hestia puso una mano amable en su hermano y sobrina.
—Vamos dejemoslo ya, Veda deberías ir a Asceplio para que te examine, no esta bien descuidar la salud—
—Y enviare a una de mis águilas para que se asegure de que vas—la voz de Zeus era tajante.
Veda asintió y accedió pero en cuando se pusiera mejor cumpliría con sus deberes al menos ahora iba al médico, si algo tenían en común Zeus y Veda era su terquedad pero ella sabía cuando ceder a diferencia de su padre.
Veda era otra de las hijas de Gaia y un Olímpico, para ser más exactos de Zeus pero a diferencia de sus hermanos y padre Veda nació muy débil y frágil, tenía una salud enfermiza algo impropio de un inmortal.
Pero los ágnostos eran lo opuesto a sus padres en todo el sentido de la palabra, Tiene a diferencia de Atenea no era inteligente ni sabía. De echo era la típica chica que bebe, fuma y consumía sustancias ilegales además de actuar de forma imprudente y liberal. Max era pacífico y amante de la naturaleza que detestaba los conflictos y la sangre.
Todos eran así tanto en atributos físicos y como en personalidad y si bien Zeus era el dios más poderoso y fuerte de todos, Veda era la más débil de su tipo y de todos los hijos de Zeus. Carecía de poderes o fuerza pero ella tenía algo que su padre y sus demás hijos carecían (sobre todo los semidioses)
Veda al ser su opuesto carecía de sus principales defectos como el orgullo, la arrogancia y sobre todo la sed de poder, lujuria y la paranoia. Defectos que por desgracia impedían que Zeus fuera un gran rey y que a menudo lo llevaban a tomar decisiones precipitadas y peligrosas que ponían en peligro al mundo más de una vez.
Veda lo que si heredó de su padre no fue solo su terquedad, sino su valentía, sabiduría, inteligencia y justicia. Una líder nata honorable y prudente que sabía cuando ser dura y cuando no y reconocía sus errores y aprendía de ellos, no dejaba que sus debilidades la frenaran de resolver bien los problemas. De echo fue gracias a ella que convenció a sus hermanos de luchar contra Gaia y no se dejó engañar por la madre tierra liderando junto a Percy y los demás los combates.
Su valentía, inteligencia y liderazgo le hizo ganarse el respeto y admiración de todos (incluso los romanos menos simpatizantes con los griegos) y hasta de aliados de Gaia. Atenea tenía en muy alta estima a su medio hermana y a menudo solían tener largas charlas intelectuales con ella y sus hijos.
El propio Zeus aunque a menudo chocaba con su hija se veía que en realidad estaba muy orgulloso de ella y estaba entre sus favoritas. A la par con Atenea o Artemisa e incluso tenía en cuenta sus consejos o ideas viendo la gran líder que era pero también se preocupaba por ella mucho debido a su frágil salud hasta el punto de que la enviaba a Asceplio, a pesar de que este estaba recluido y no tenía un paciente desde hace siglos, y decidió postergar el castigo de Apolo para que la atendiera.
La enfermedad mas preocupante que tenía era una muy antigua que solo unos pocos inmortales padecía pero parecida a la lepra por que el cuerpo de la pobre se vio poco a poco consumido pudieron frenarlo pero su estado de salud aun así era preocupante para todos.
Veda se fue acompañada de cerca por el águila dorada de su padre.
