Capítulo 6
Sinbad miraba al variopinto grupo en su oficina mientras se masajeaba las sienes.
-¡No tenías ningún derecho, los Ren siempre han sido mis candidatos!-Ese era el pelinegro magi Judal, que en ese momento señalaba al Magi Chibi de muy mal humor mientras era retenido por Yunan, el Magi de quien Sinbad era candidato.
-Lo volvió a hacer.-suspiro Scheherazade, viendo al nuevo portador de Zagan. Un Omega más candidato a Rey del pequeño Aladdin. Esta vez había sido Hakuryuu Ren, y pues, algo de razón tenía Judal. Los Ren siempre habían sido los candidatos del Magi oscuro.
-Judal-san, con todo el respeto que se merece usted, nunca nos ha mirado a mí, a Kouha o a Kougyoku por el simple hecho de que somos omegas. No se le ha pasado por la cabeza ni siquiera el hecho de invitarnos a una mazmorra a pesar de que ha llevado a Kouen a tres, a Koumei a una y a Hakuei a otra. Puedo ser un Ren pero nunca me tuvo en cuenta para ninguna mazmorra porque soy un omega, solo está molesto por que Aladdin dono si vio potencial en mí y me llevo a conquistar a Zagan.- le dijo Hakuryuu seriamente, la verdad en la cara, sintiendo como Alibaba apretaba su mano buena para darle valor.
-Kouen-nisan va a sufrir un infarto cuando te vea.-dijo Kougyoku al borde de las lágrimas, viendo la nueva mano de madera de su hermano.
-¿Por qué? ¿Por qué ahora soy un candidato a rey como él a pesar de ser un omega?-replicó Hakuryuu frunciendo el entrecejo.
-No... porque perdiste un brazo.-dijo la pelirroja tratando de contener las lágrimas. Hakuryuu miro su nuevo brazo de madera concedido por Zagan.
-Sabía a lo que me exponía cuando entre a la mazmorra de Zagan y esto no es nada, lo volvería a hacer una y otra vez.-aseguró, apretando la mano de Alibaba para tranquilizarlo con una sonrisa.
-Ya basta todos, ninguno de ustedes tiene absolutamente NADA que decir.-dijo Aladdin cruzando sus bracitos sobre su pecho. -Cada Magi es libre de elegir el candidato que se le pegue la gana y cumpla con sus criterios. Hakuryuu y Alibaba cumplían con los míos. Y cada candidato es libre de aceptar o declinar la invitación del magi. En mi caso ambos la aceptaron. No le he robado el candidato a nadie. Parte de tus criterios para elegir candidato hermano Judal es que estos sean alfas, por lo tanto Hakuryuu nunca fue tu candidato en realidad.-aseguró el pequeño peliazul parándose entre medio de sus dos candidatos, que le hicieron espacio, y tomando a cada uno de una mano. Kassim y Morgiana, que estaban medio hechos mierda, sonrieron parándose detrás de Alibaba y su magi.
Pero Judal no lo iba a dejar ir tan fácil, y prontamente todos se estuvieron gritando de vuelta mientras Aladdin se negaba a arrepentirse igual que Alibaba y Hakuryuu. Hasta que Sinbad tuvo suficiente de todos.
-Cállense.-ordenó el rey de los siete mares. -Lárguense de mi despacho, cada uno por su lado, y ya hablaremos mañana, cuando los ánimos se calmen.-ordenó señalando la puerta.
-Pero...
-Que se retiren.-ordenó, interrumpiendo la protesta de la princesa de Kou.
-o-o-o-
-Nuestro hermano mayor no va a estar nada feliz por esto.-le dijo Kougyoku con un suspiro cuando caminaban hacia sus cuartos. Hakuryuu se encogió de hombros satisfecho.
-No me importa.-le aseguro.
-Tengo que decírselo.-se disculpó la chica.
-Lo sé, díselo. Como te dije no me importa.-sonrió el Haku pelinegro.
La pelirroja suspiró, cansada. Quería al menor de los Haku, pero a veces era como un potro indomable, incluso para su hermano Kouen, y dudaba que el tener su propio Dijin fuera a mejorar precisamente eso.
-Supongo que le enviare un mensaje mañana, ya es tarde.-dijo dándole algo de tiempo-Buenas noches.-se despidió de su hermanastro y de Alibaba y Aladdin, así como Morgiana y Kassim que caminaban con ellos en silencio.
Luego de que la pelirroja Kou se retiró, Morgiana y Kassim también lo hicieron. En primera necesitaban asearse y en segunda un descanso, pues había sido la primera vez que realmente habían usado sus contenedores domésticos y era agotador.
Alibaba y Aladdin siguieron con Hakuryuu hasta el cuarto de éste, donde entraron los tres. Una vez a solas, Alibaba tomó la mano ahora de madera de Hakuryuu.
-Lo siento tanto.-susurró. Hakuryuu negó con una sonrisa suave.
-Fue mi decisión y lo volvería a ser en un segundo. Somos amigos.-dijo cerrando con algo de dificultad su mano de madera alrededor de la de carne y hueso del rubio y sonriendo.
-¿Estás realmente bien con esto, Hakuryuu san?-le preguntó Aladdin algo preocupado.
-Estoy genial.-río el pelinegro tirándose en su cama y arrastrando de una mano a los otros dos consigo. Luego se sentó y miró por la ventana hacia el cielo. -Hace 10 años, yo tenía dos hermanos que me adoraban, Hakuyuu y Hakuren. Mis hermanos mayores eran los mejores. Yo era el primer omega en nacer en la rama Haku de la familia Ren y mis hermanos me adoraban... yo era un chico completamente consentido. Para mi hermana Hakuei y mis hermanos yo era la joya de la casa. Pero mis hermanos eran un estorbo para los planes de mi madre.-dijo con tristeza confesando aquello que no le había dicho nunca a nadie, pero Alibaba y Aladdin eran diferentes. Ellos le habían dado mucho con Zagan, así que ahora él les daría la parte de sí mismo que no había compartido con nadie. -Hace 10 años, cuando yo solo tenía 6, mi madre atrapó a mis hermanos en un incendio.-dijo con absoluta tristeza, y tuvo que morderse el labio para contener las lágrimas mientras recordaba aquella noche y tocaba la cicatriz en su rostro.-Mi madre quería que yo y mis hermanos muriéramos, solo sacó a Hakuei del fuego por que como Beta mi hermana no era un peligro para sus planes. Como Alfas mis hermanos si lo eran porque eran los herederos, y como Omega, yo también porque era considerado la joya del reino. Mis hermanos murieron por salvarme esa noche.-dijo y no pudo contener más los sollozos.
Antes de que se diera cuenta, Alibaba y Aladdin lo estaban abrazando.
-Basta, si te lastima no tienes que contárnoslo.-le dijo el pequeño Magi con tristeza.
-No.-negó limpiando sus ojos.-Tengo que hacerlo.-pidió y los otros dos asintieron, dispuestos a escucharlo sin dejarlo de abrazar.-Esa noche lo perdí todo. Mis hermanos me salvaron, pero ellos murieron y yo quede marcado para siempre por el fuego.-susurró sintiendo el beso tierno que deposito Alibaba aun lado de su rostro.-Yo enfrente a mi madre. No quería creer que todo eso fuera cierto... pero lo era y me dijo que si decía algo mataría a mi hermana Hakuei...y ella era lo único que me quedaba. Así que callé, me silencie, pero nunca olvide lo que hizo. Mi madre me sacó del juego a mí y a mis hermanos. A ellos los mató, y a mí y a mi hermana nos brincaron en la línea de sujeción para darle el trono a mi tío Koutoku, que nos adoptó. Con eso mis primos Kouha y Kougyoku pasaron a convertirse en príncipes Omegas, así que aquello que me hacía especial a los ojos del reino también se perdió. Los Kou obtuvieron el poder total, mi hermana y yo no éramos más que la beta adoptada y el omega adoptado y marcado. Una pálida sombra al lado de la perfección de mi prima Kougyoku o la belleza de mi primo Kouha. No puedo decir que he sido tratado mal por los Kou, porque no es cierto. La mayoría del tiempo he sido simplemente ignorado, pero todas mis necesidades han sido cubiertas y nunca me ha faltado nada. Incluso conservo mi título de príncipe. Pero siempre sentí que me habían robado todo el poder de hacerles justicia a mis hermanos... Y ustedes me han dado ese poder ahora.-les dijo, aferrándolos con fuerza.
-Hakuryuu, la venganza... no va a aliviar tu dolor.-le dijo Alibaba juiciosamente y Aladdin asintió.
-No quiero venganza, yo solo quiero justicia.-aseguró el pelinegro.
-Entonces te ayudaremos a tenerla.-le prometió Aladdin.-Después de todo ahora tú también eres mi candidato a rey. Tú y Alibaba son mi familia.-aseguró el peliazul dulcemente, abrazando a sus dos candidatos a rey más grandes que él.
Continuará...
