Fuego: La Traidora


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Rugal Bernstein está de vuelta pero ha organizado un nuevo torneo del cual estuvo enviando varias invitaciones a los participantes que estuvieron en el torneo del '97. Como sospechaba ya el comandante, su enemigo no murió en la explosión de su laboratorio que se escondía en una de las tantas islas Fernando de Noronha (Pernambuco) que en total tiene veintiuna islas donde algunas están prohibidas de habitar. Sin embargo, actualmente los mercenarios de Ikari Warrios, Ralf e Clark estuvieron buscándolo nuevamente aunque solo encontraron materiales metales, pedazos de concretos, cristales completamente partidos por la explosión y ni siquiera hallaron el cuerpo o algo para afirmar su muerte.

Cuando su imagen volvió a aparecer en las pantallas de televisión de cada ciudadano para informar del supuesto torneo solo mostrando un trofeo para el ganador hasta cierta cantidad de millones de dólares que le otorga al equipo en sí.

No sé sabe exactamente lo que planea después de la última vez que la soldado alteró parte de su experimento, para terminar destruyendo todo una vez que su disturbio de la sangre había despertado; la sustancia se trataba de aumentaba la velocidad, la fuerza y los músculos dándole un volumen de la persona ya con su sangre mezclada…Dependiendo si se adaptara a las venas porque podía ser un veneno más para el ser humano. Por otro lado, Leona no recuerda mucho de los acontecimientos para ver como la mansión se caía a pedazos…

El comandante supo que una la invitación había llegado a sus manos y ver a través de la televisión que su enemigo seguía vivo, no se negó en dar la orden a su mejor equipo para que investiguen lo que hay detrás de todo esto. Aunque seguía frustrado de que ese malnacido no recibió su merecido después de tantos tráficos ilegales de contrabando y sobre todo por asesinar a su esposa e hija.

Heidern dudaba de la justicia por las leyes.

— ¡No voy a permitir que se repita lo mismo! —reaccionó, alterado y arrugando el papel que sostenía entre sus manos.

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Después de los acontecimientos de KoF '97 donde Orochi fue liberado de su sello y en ser derrotado una vez más por los descendientes de los tres Tesoros Sagrados; Kagura dedujo que esto podría significar el principio del fin ya que puede haber más personas, aparte de Geese Howard que investigaba sobre el poder de Orochi en el torneo que ella había organizado. Ahora, Rugal regresó para terminar de cumplir parte de su objetivo y tendrán que resolver cuando empiece el torneo.

Pero detrás de todo…Existían otras personas involucradas, esto empezó con Leopold Goenitz, hasta continuo con el sacrificio que hicieron Chris, Yashiro y Shermie; la batalla que consistía ir acumulando la suficiente energía entre las peleas que se llevaban dentro del torneo, hasta que su Dios se despierte en el interior de un sacrificio inocente. Aunque como Kushinada Yuki había sido rescatada y la energía parecía ser insuficiente, el sacrificio terminó con la muerte de otros dos reyes celestiales: Nanakase Yashiro y Shermie, el poder se trasladó a su compañero menor, Chirs.

Algo que nadie sabía, es que cuando muere los reyes celestiales otros pueden ser otorgados o básicamente tomando ese rol. Leopold tenía un As bajo su manga después de haberse sacrificado, no solamente significaba la integración del último avatar del agua

Quizás los planes no salieron como ellos querían pero ahora debían intentarlo una vez más, tendrían que volver a intentar a costo de otro torneo para poder aprovechar la misma energía. Sin embargo, necesitaba un aliado para que organice, dinero así programaban la trampa para los invitados…


Ahí se encontraba un rubio de orbes cafés, vagando débilmente arrastrando sus piernas, su brazo izquierdo con varias heridas superficiales y otras profundas donde sus gotas de sangre caían rosando sus músculos, tenía la visión pérdida de su ojo izquierdo; ni siquiera se quería imaginar cómo se vería su propio reflejo exactamente. Aún no caía en la idea de que la mujer de la cual había pensado a enamorarse, hubiera sido capaz de lastimarlo de esta manera. No pensó que su disturbio de la sangre se pudo haber desatado en aquella pelea contra su jefe; Zeus continuaba caminando entre la orilla del mar, pisando de forma tambaleada sobre la arena y algunas rocas grandes, con la mente perdida en sus propios pensamientos, analizando y recordando los detalles de la pelea. No tenía su paliacate rojo atado en su cabello, como acostumbra utilizar.

—L-Leona… — la nombró, recordando esos ojos brillando de un color rojizo tan intenso como el color de la lava.

Se detuvo en seco porque no era el único en sobrevivir, como sospechaba ya él, Rugal no murió en la explosión del laboratorio que se escondía en una de las tantas islas Fernando de Noronha. Su cuerpo se hallaba inconsciente en la orilla del mar. Sin embargo, no se esperaba la presencia de alguien más.

Zeus, por favor no lo lastimes—habló Mature, se acercaba con pasos cuidadosos ya que su pierna derecha no se encontraba bien.

El mercenario ni siquiera la miró, parecía que lo analizaba en silencio, tenía muchas ganas de aprovechar para matarlo en ese preciso momento.

¿Te llamas, Zeus? ¿Cierto? —otra voz femenina captó su atención, la escuchaba algo familiar. Este se voltea ligeramente para encontrarse a un ¿clon? De Leona Heidern, a diferencia de que sus ojos eran color cafés claros, que su cabello azul marino estaba suelto y largo casi pasando su cintura. El rostro era idéntico al soldado que conoció en los Ikaris, en el caso de aquella mujer que tenía ahí en frente suyo, su vestimenta era diferente; como si se tratara de alguna monja o eso quería aparentar.

— ¿L-Leona? —la nombró, estaba perplejo ver a alguien que suponía ser una conocida, pero terminó siendo una desconocida estando ahí al lado de Mature.

La joven niega con su dedo índice, no parecía estar molesta pero posiblemente lo disimulaba al escuchar el nombre de su gemela.

—Gaidel, Leila. —Contradecía, sonriendo de lado —Puede que me parezca a mi hermana, pero quizás fuimos criadas de manera muy diferente.

Un silencio incomodo se fue generando en el ambiente una vez que la mujer se presentaba, su compañera la miraba de reojo; no entendía el motivo para arrastrar tanto a su jefe, como aquel mercenario que se encontraba mal herido, sabe que es un hakesshu pero no le sirve ya que podría traicionarlos a futuro, por su posible vínculo con la ikari.

—…Pensé que eras ella, ¿Quién eres?

—Zeus, sé quién eres…Un Hakesshu, como Mature, como yo —contestó Leila, sonriendo ampliamente —Puedo oler tu sangre, tu energía que aún sigue acumulada y dormida.

El mercenario se queda mirándola en silencio, sabe que es un hakesshu pero nunca le interesó el poder que pueda surgir, ni siquiera le ha importado el vínculo que tienen ese clan con Orochi.

—Ven con nosotras, podrás conseguir todo lo que deseas, incluyendo venganza…—la joven de cabello azul le ofrece su mano, al igual que la rubia quien también se había unido hace mucho tiempo.

Zeus no mató a Rugal, porque los planes que tenía pensado aquella hakesshu compartían la misma similitud de preparación como los torneos anteriores. Algo que le hubiera gustado es que su tutor, Leopold Goenitz, que se sienta orgulloso de ella ya que se decidió en terminar lo que se empezó desde los torneos anteriores. El despertar de Orochi, o matar de una vez por todas a los guardianes de los tres Tesoros Sagrados.


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Después de haber aceptado participar en el torneo, tendrá que entrenar con su rival y con la princesa de los Ikari Warriors. Quien esta última resultó ser una hakesshu del agua, aunque lo sospechaba por esa extraña aura o energía que sentía cada vez que desempeñaba en demostrar sus ataques: lo raro es que sus habilidades no tienen ninguna relación a comparación de Goenitz, que si se destacaba en atacar como todo un rey celestial y hakesshu del viento.

Las nubes comenzaron a tapar el sol y se acumulaban para cubrir todo el cielo azul, las personas que caminaban por las veredas adelantaba sus pasos para llegar pronto a sus hogares y de no ser afectados por las gotas: al principio caían apenas solo para dar una señal de que se aproximaba una llovizna, hasta que de la nada las gotas fueron más en cantidad. Algunos no le importaba mojarse y a otros sí, pero esa pequeña desesperación se notaba entre la multitud.

El pelirrojo estaba regresando con su motocicleta en dirección a su departamento para preparar un bolso, no le importaba empaparse lo único que quería era llegar, descansar, procesar información y luego retomar el entrenamiento. Puede que esté concentrado en la calle pero se mantenía sumergido en sus propios pensamientos, solo por recordar de haber sido convencido. Sin embargo, con la princesa Ikari le conviene mantenerse alejada de su rivalidad con Kyo; porque cuando todo termine, nada va cambiar y tendrá su oportunidad de pelear una vez más, contra su rival y si, ella interfiere no va a dudar en atacar también…Para él, la chica Heidern tiene un nivel inferior.

— ¿¡Pero que!? —reacciona alterado, viendo una cantidad de agua acumulada que se formaba como una gran ola en plena calle; las personas corrían, gritaban por ver cómo se inundaba las veredas y arrastraban los vehículos estacionados. Iori hace una maniobra y se patina cayendo bruscamente al suelo, hasta ser arrastrado por la misma ola que lo llevaba para impactar contra la pared.

Para su alivio, los autos no perjudicaron a nadie pero esto parecía ser como un mensaje de amenaza. Él se encontraba adolorido y no se quería imaginar los moretones tendrá después de este impacto, se tambaleaba, su vista se hacía más clara al ver que un pequeño torbellino atraía una figura femenina en el medio de la calle. Se ponía en posición de pelea, no le importaba si le dolía un poco su cuerpo, de igual manera iba a pelear se con quién sea que lo esté buscando.

Pestañaba dos veces, estaba ¿asombrado? Por la persona que lo estaba desafiando una vez que tomó presencia en ese lugar. Notando unos orbes amarillentos, con una mezclilla ámbar lo miraban fijamente; él frunce el ceño cuando ve una sonrisa socarrona que se dibujaba en los labios de aquella joven de cabello azul.

— ¡Hey, princesa Ikari o chica Heidern! ¿¡Acaso buscas revancha!? —habló, observándola con determinación. Algo que le llamó la atención es que aquella mujer tenía la misma vestimenta que Goenitz — ¡Eres una traidora!

La mujer sonríe de lado, porque cree suponer que él ya conoce a su hermana y no le ve algo malo en que tengan un malentendido, después de todo… Así asesinaron a la esposa de un Yasakani y así, crearon la rivalidad entre esos dos clanes.

Hola, Yagami —lo nombró, ignorando ese comentario — ¿Traidora? ¿Acaso confiabas en mí?

Se burlaba de él, pero la intención de manipularlo lo estaba obteniendo. Solo espera que su misión se cumpla para que todos crean, que Leona Heidern podría ser una gran traidora; porque nunca debió estar del lado de los humanos, su deber es destruirlos y cumplir con ese mensaje que quiere Orochi.

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Kyo se protegía creando un escudo de fuego carmesí, una pelirroja lo atacaba sin piedad. Ni siquiera había llegado a su casa para avisar a sus padres sobre el nuevo torneo, que se llevaría a cabo dentro de muy poco y que debía entrenar por la predicción de Kagura. Las carcajadas desquiciadas se le hacían familiares pero no creía que fuera Yagami, aunque aquella mujer tenía un gran parecido a este. Por su manera de vestir, combinando colores entre blanco, negro y rojo, al principio sospechaba que fuera él pero cuando la vio más de cerca, se dio cuenta que se trataba de una joven. Por unos segundos, imaginaba que estaría peleando contra Shermie, aunque dudaba de esa suposición.

— ¡Muere, Kusanagi! —exclamó, su sonrisa de oreja a oreja se notaba con cada golpe que impacta en el escudo de su rival.

El fuego púrpura se desataba haciendo combos, que para su desgracia fueron interrumpidos por una gran cantidad acumulada pirokinesis hacia ella, mandandola a volar debajo de la lluvia hacia un callejón. Ella se levantaba con dificultad, se maldecía varias veces por no cumplir con su misión pero pronto se desquitará con el Clan Kusanagi.

Kyo se acercaba cuidadosamente hacia la joven, no ve que retrocede pero escucha una pequeña risita de su parte.

— ¿¡Quién demonios eres!?

No contesta la pregunta, se mantiene observando y analizando sus pasos.

—La próxima vez, no escaparé…Kusanagi —avisaba.

Una vez emanando una cierta cantidad de fuego púrpura que la envolvía hasta crear un pequeño torbellino para desaparecer como si nada. Sin embargo, logró escuchar una risa escandalosa que retumbaba como un eco en aquel callejón

¡Pronto me vengaré de ti!

— ¿Qué ha sucedido? ¿Quién es esa mujer?


N/A: Primero antes que nada, me disculpo por tardar muchísimo en actualizar. Tuve como un bloqueo, hasta perdí un poco el rumbo de esta historia (a diferencia de The Brave Girl) solo espero que no me pase de nuevo, así que estoy de vuelta. Solo diré, que está loca idea de la hermana de Leona viene de los fanarts, no recuerdo el artista pero en parte me dio la idea (para el fic que nombre) pero también una suposición mía de…

¿Qué pasaría si Leona, fuera criada y entrenada por Goenitz en vez de Heidern? ¿Alguien se lo pregunto? Respecto a los poderes, solo diré que me gustaría ver eso en el manga por lo menos, porque se supone que es descendiente de Gaidel que fue un hakesshu del agua, por ahí sigue dormido ese poder… No lo sé, pero quiero creer (¿?)

¿Zeus un hakesshu? Es una teoría que leí por ahí, por el tema de que a este se le brillaban los ojos como rojizos cuando ataca a Leona en el manga (de los Ikaris Warriors) digamos reacciona igual de cuando se trata del disturbio de la sangre… ¿Se entiende?

Muchísimas gracias a todos por seguir esta historia, aún falta por terminar y que esto solamente apenas empieza… Espero que les haya gustado. Se que hay algunas faltas de ortografía por ahí... Perdón por eso.


¡Saludos y cuídense!

Atte.J.H ©