Disclaimer: Crepúsculo es de Stephenie Meyer, la historia de LyricalKris, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from LyricalKris, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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―No los mires fijamente.

Bella saltó hacia atrás unos buenos tres pies, con las manos levantadas en el clásico gesto de "no lo hice". Jacob estaba en la entrada de la cocina, con las manos en las caderas. Su expresión severa era más una sonrisa que otra cosa, pero ella todavía sentía la necesidad de defenderse.

―No los estaba mirando.

Sí estuvo mirando atentamente por la ventana más pequeña de la cocina, con el cuerpo en un ángulo que la ocultaba en su mayor parte por si alguno de ellos miraba en su dirección, lo que no hicieron. Y no deberían hacerlo.

―Estás obsesionada con el incidente de la taza de seno otra vez, ¿no? ―adivinó Jacob.

―No ―mintió.

―Estás pensando demasiado en esto, Bells.

Bella miró a Jake con el ceño fruncido.

―Fue... obsceno. Obviamente él estaba mortificado.

―Fue hace tres días. Estoy seguro de que ni siquiera lo recuerda.

―Estoy segura de que sí ―murmuró, tamborileando distraídamente con las uñas sobre la encimera―. ¿O si no por qué dejó de sonreírme?

―Espera. ¿Qué?

Bella se dio cuenta muy tarde de lo que había dicho y frunció el ceño.

―Nada. No importa. Tienes razón. Estoy ahogándome en un vaso de agua. ―Pasó rápidamente junto a él hacia la mesa de la cocina y su computadora portátil.

―Oh no. ―Jacob se dejó caer en la silla junto a la de ella y acercó su silla hacia él―. Habla.

―No es nada. Justo antes del incidente con la taza, solía sonreírme.

―Solía sonreírte ―Jacob repitió las palabras lentamente, su matiz lo hacía sonar sucio.

―No de esa manera. ―Ella puso los ojos en blanco―. Solo una sonrisa educada. Como hace la gente cuando sus ojos se encuentran.

El labio de Jacob se contrajo.

―Así que sus miradas se han estado encontrando mucho.

―Por el amor de Dios. ―Inexplicablemente, sus mejillas ardieron―. En caso de que no lo hayas notado, este es un enorme ventanal. Y no solo trabajo desde esta mesa, sino que también estoy escribiendo esta maldita disertación. Mi trasero está sentado aquí como quince horas al día. Sí, de vez en cuando levantamos la mirada al mismo tiempo, y cuando lo hacemos, él me sonríe.

―Cortésmente.

―Cortésmente. ―Ella hizo una mueca―. Excepto que no ha sucedido desde el... incidente.

―Él no te ha sonreído porque no te ha mirado ―completó Jacob. Apretó los labios, pero ella pudo ver la sonrisa que amenazaba con estallar―. Y sabrías que no te ha mirado porque tú lo has estado mirando a él. ―Pasó un latido―. Fijamente.

De alguna manera, Bella resistió la tentación de tirarle cosas a su amigo.

―No fijamente, e incluso si lo hiciera, ¿no es eso hipócrita de tu parte? ¿O es alguien más el que se obsesiona tanto con estos tipos que realmente conoce detalles íntimos sobre ellos?

―Pfft. No es mi culpa que tenga buenas habilidades de observación y demasiado tiempo libre últimamente. ―Él suspiró―. La difícil situación de un hombre desempleado, con un padre seriamente inmunocomprometido al que cuidar, a cuyos amigos les gustan las reuniones que son demasiado grandes en este momento de una pandemia. Sólo me estoy divirtiendo. No estoy haciendo contacto visual y sonriéndole a la gente.

Bella solo gruñó y se puso a ordenar su papeleo del día.

»Para que conste, estadísticamente, no creo que él sea el que juega para mi equipo ―agregó Jacob con aire de inocencia.

―¿Y por qué me importaría eso?

―Ya sabes, por si acaso.

―¿En caso de qué? ―Bella levantó la vista, haciéndole una mueca a su amigo―. ¿Sabes qué? No respondas a eso. De todos modos, estoy saliendo con alguien, ¿recuerdas?

Ahora fue el turno de Jacob de hacer una mueca.

―No lo hiciste oficial con Paul, ¿verdad? ―escupió el nombre como si tuviera tierra en la boca.

―Sé amable. ―Ella suspiró y sacudió la cabeza―. No. No es que sea serio. Solo lo estoy viendo. Estamos saliendo. Es por respeto, eso es todo.

―Ajá. ―Jacob se encogió de hombros y se levantó de la mesa―. Bueno, no hay nada malo en mirar, de todos modos.

―No estoy mirando ―le gritó a su espalda que se alejaba.

Él simplemente se rio mientras cerraba la puerta de su habitación.