Ella no sabe lo que pierde...
Era un día nublado en toda Royal Woods, eran casi las nueve de la mañana un chico de catorce años peliblanco iba apresurado hacia un vecindario, digamos que era de gente acomodada, caminó rápido hacia una casa de color blanco, era una casa hermosa, con un hermoso jardín exterior, se apresuró a tocar el intercomunicador, esperó y por fin una voz femenina le contesta y dice:
-Buenos días bienvenido a la residencia Pingrey con quién tengo el gusto de hablar?
-¡¡¡¿Enserio Carol?!!! Desde hace cuatro meses que me haces la misma broma, me ves por las cámaras de seguridad.
-Oye deberías empezar tus mañanas riéndote, ¿No querría eso tu hermana Luan?
-Bueno ella quisiera recibirme con un pie en la cara y ella reírse, en fin...¿Puedo entrar?
-Las palabras mágicas...
-Por favor Carol.
-Las verdaderas palabras mágicas.
-Por favor señorita Pingrey ¿Podría este humilde asistente suyo poder entrar a su grandiosa y fabulosa casa?
-¡Tú lo haz dicho pequeño!
Entonces se abre la puerta automáticamente, él pasa suspirando, camina rápido ya que él quiere acabar rápido este día, puesto que es fin de semana y quiere salir a divertirse con sus amigos, además de que tiene planeado algo más también.
Caminó rápido hacia el interior, paso en medio del jardín interno por un camino hecho de mármol, iba con una mochila, iba bien vestido, como trabajador de oficina, al entrar deja su mochila en uno de los sofás de la estancia, se dirige a la cocina y ve a Carol cambiada, estaba tomando café caliente, entonces le guiña el ojo y le dice:
- Muy temprano Linky.
-Carol, tengo tus horarios anotados en una libreta, en mi ordenador, en mi portátil y hasta en mi puerta, sé que hoy tienes juego de tenis a las diez, a la una almorzar con tus amigas, a las tres ayudarte en las compras de tu fabulosa casa, ya a las seis acompañarte al muelle a apreciar el mar y por último a las ocho tu cena con tu "amigo" Chester y nada más señorita Pingrey.
-Ayyyyy que considerado eres.
-Bueno Carol tenemos que salir, a lo máximo en diez minutos.
-Ya vámonos Linky, espera...casi me olvidó las raquetas.
Va a su habitación a recoger sus raquetas de tenis, se dirigen al convertible rojo, suben, enciende el auto y rumbo al club de tenis.
Mientras conduce Carol, Lincoln comienza a recordar el motivo por el cual trabaja para la señorita Pingrey.
Fue hace más de cuatro meses cuando la casa ya no era la de antes; Lori, Leni, Lynn y Luna ya habían tomado vuelo y dejado el nido, de los mayores solo quedaban Lincoln y Luan, está última iba a dejar la casa en menos de un año, pero junto con el peliblanco eran el apoyo en la casa dado que tuvieron dificultades desde que se fueron las mayores, pues el restaurante de su padre había sufrido un incidente, pues la competencia había entrado por la madrugada a su negocio e incendiaron una parte la cual se expandió en caso todo el negocio.
Momentos difíciles también fueron cuando a su madre la despidieron del consultorio dental solo por una discusión con un paciente.
Entonces Luan y Lincoln decidieron que debían ayudar a su familia, Luan hizo más formal a Negocios Graciosos, Lincoln busco empleo donde Flips, pero sólo duró un mes, este anciano era realmente alguien avaro, siguió buscando pero nada.
Un día que salía de la escuela, era un viernes, así que se iba al arcade hasta las ocho, pero antes de eso decidió ir a una cafetería a comer algo.
Al llegar se dispuso a sentarse en las mesas que daban a la avenida, entonces al sentarse ve a alguien en particular, era Carol Pingrey, la exrival y amiga de Lori
Lincoln se acerca a ella para saludarla y le dice:
-¡Hola Carol!
La bella rubia se percata del saludo, con una sonrisa se lo devuelve diciendole:
-¡Hola Lincoln! Tiempo que no te veía, ¿Qué tal?
-Pues yo estoy bien, hace tiempo que no sé de ti, ¿Qué es de tu vida Carol?
-Pues, que te puedo decir, después de terminar la preparatoria decidí darme un tiempo para aclarar mis ideas y ver a que puedo dedicarme pero aún no decido, aunque estoy tratando de ayudar a mis padres en organizar sus papeles de sus negocios y eso se me dificulta jejeje.
-Pues quizás pueda ayudarte.
-Me encantaría.
Y así paso la tarde hasta la noche ayudándola a organizar esos papeles, conversando sobre sus vidas, también le dio consejos de como ser más ordenada.
Y ya eran las siete de la noche, no se quejaban de conversar toda la tarde, en eso le cuenta por lo que ha pasado. Carol se sorprende de la actitud madura de Lincoln y Luan, entonces Lincoln le dice:
-Bueno Carol fue un gusto volver a verte, de veras que fue agradable pasar la tarde contigo.
Carol está sonrojada por las palabras de Lincoln, sin embargo, ella se da cuenta que no es la más ordenada en su vida, en ese instante se le ocurre una fantástica idea, se lo plantea diciendole:
-Lincoln no te gustaría trabajar para mí?
-¿De veras Carol? Sabes que no he terminado la escuela y aparte, ¿En qué podría trabajar para ti?
-Pues podrías ser mi asistente.
-Suena tentador...
-Linky no es ni para que lo pienses, la paga será buena y además vas a trabajar para mí, será divertido para ambos.
Lincoln no lo pensó más de cinco segundos y le dijo que aceptaba, Carol gritó de felicidad, ella sabía que Linky sería de confianza y un gran asistente.
El tiempo le dio la razón, Lincoln fue un gran apoyo para Carol, era su Alfred y ella su Bruce Wayne, aunque ella no tenía nada de sería.
Lincoln al lidiar con diez hermanas, sabía que decirle a Carol, que debía hacer, que era bueno...
Linky la ayudaba en organizar sus horarios, era muy bueno en eso, al tener a las diez hermanas, y que cada una tenga una actividad donde debía asistir, era muy fácil para el tratar con las actividades cotidianas de Carol.
Bueno ahora estaban llegando al club de tenis y Lincoln dijo en su mente que Carol fue de gran ayuda para él, si supiera que para Carol él fue un súper apoyo en lo perdida que se sentía.
Al llegar Lincoln se va a las gradas a mirar su juego de la rubia, así pasan las horas, Carol terminó muy cansada ahí estaba Lincoln con una bebida energizante lista para que la bebiera la señorita Pingrey.
Carol apreciaba siempre sus atenciones de él porque el peliblanco era así siempre, no era necesario un trabajo para que sea alguien muy considerado y atento.
Recordó cuando Lincoln trabajo la primera semana para ella, sus padres al visitarla, ella vivía sola, pensaron que Lincoln era su novio, su madre le dijo que sino era muy menor para ella.
Ambos se quedaron algo incomodos pero no negaban que harían un buen equipo.
Después de eso se dirigieron a el almuerzo que tenía programado con sus amigas, Carol le decía a Lincoln para que comiera junto a ellas pero no quería incomodar, así que Lincoln se iba aún restaurante chino, pedía para llevárselo y tranquilo comía en el auto esperando a la rubia.
Las veces que almorzó con ellas, les cayó muy bien, hasta hizo sonrojar a una que otra, sus amigas le decían a Carol que quisieran un novio como Lincoln.
Después de terminar de almorzar se despidió de ellas, se dirigió a su convertible y le dijo que ahora les tocaba hacer las compras en el supermercado.
Ambos se divirtieron, cada vez que iban ahí era para matarse de risa ya que Carol bromeaba con cada cosa que metía al carrito, Lincoln no se quedaba atrás, también le jugaba bromas a Carol, esos momentos eran maravillosos, ella no se daban cuenta de lo compatibles que son.
Terminaron todo eso a las cuatro y media, metieron todo al auto y se dirigieron a dejar todo en la casa.
Después de dejar todo, subieron de nuevo al convertible y fueron rumbo a la playa, específicamente al muelle, cerca al faro, se sentaron en unas bancas y apreciaron las olas del mar, veían como la marea subía, Carol no sabía la por la que se sentía feliz con Lincoln, él estaba igual, a veces sentía que Carol era realmente alguien muy especial, pero no comprendía tanto eso.
Ya después de platicar un rato, ella se despide de Lincoln ya que su turno terminó, le deseo lo mejor en su cena con su "amigo".
Ella le dio las gracias y se despidió con un beso en su mejilla, ese beso se sintió distinto no sabía el por qué.
Lincoln se fue a una joyería a comprar una linda pulsera para regalársela y declararse a Cookie Harland, iban a salir hoy, estaba nervioso.
Carol fue al restaurante, su amigo Chester la esperaba afuera, se saludaron, entraron y pidió la reservación.
Conversaron de todo, pero ella no sentía esa chispa como lo era al entablar conversación con Lincoln, pero ella pensaba que era porque se adelantó en conversar de todo con Linky, ella tenía en mente en que se le iba a declarar su "amigo", lo conocía de hace mucho, era alguien genial pero Chester le dice:
- Carol, fue genial conocerte, pasar gratos momentos contigo pero no creo que podamos llegar a más.
-¿Por qué lo dices? He estado esperando por años para que te me declares y ahora me dices que no podemos avanzar.
-Carol...conocí a alguien más, es una chica super especial, no tomes a mal eso pero tú también eres especial solo que yo no sé apreciar eso de ti pero creo que alguien más lo aprecia...sé que encontraras a alguien especial para ti Carol...
Carol se para y se va del restaurante, estaba ilusionada con que Chester le pidiera ser su novia formalmente porque ellos eran como amigos con derechos, deja su auto aparcado en el parque y se pone a caminar en eso...
Lincoln ya tenía la pulsera, había quedado con Cookie en verse en el parque, llegó la tierna galletita, se pusieron a platicar de todo, era tan hermosa Cookie que Lincoln se perdía en su mirada, hasta que era el momento de decirle que quería ser más que su amigo, al decirle eso, ella le dijo:
- Linky lo siento pero no eres mi tipo pero no te pongas triste encontraras a alguien, de veras...¿Aún podemos ser amigo no?
-Claro Cookie, amigos.
Ella se despidió de su amigo y se fue a su casa, Lincoln estaba triste, saco de su bolsillo la caja donde estaba la pulsera, la miró y suspiró.
Ya cuando iba irse alguien lo tomó del hombro era Carol, ella había visto todo, Lincoln lo dedujo y le dijo:
- Bueno...creo que hoy no ha sido mi día.
-¿Podras creer que el mío tampoco?
-Me sorprendes.
-Bueno yo primero y tú después.
-Ok.
Y cada uno contó lo que le había sucedido en su cita, solo miradas tristes se daban entre ellos al contar sus acontecimientos de esas horas, entonces Carol le dice a Lincoln:
- Que noche la nuestra, de veras que me sorprende que ella no esté contigo.
-A mí también, llevaban tiempo.
-Pero él conoció a alguien más...
-Las vida no es perfecta Carol pero contigo es genial y divertido pasarla, haces todo especial.
-¿De veras Linky?
-Claro Carol.
-Sabes desde que me ayudas como asistente descubrí que eres un chico maravilloso, atento, amable y muchas cosas.
-¿Enserio piensas eso de mí?
- Sí Linky si pienso eso de ti.
Entonces esas palabras les llegaron al alma, no podían creer que ambos apreciarán algo que ellos mismos no veían.
Solo dejaron que el momento sea el guía de sus sentimientos, dejaron que sus latidos y miradas dirijan sus labios hacia el del otro.
Y se dieron un beso, no más de seis segundos, fue suficiente para decir lo que cada uno sentía del otro.
Se quedaron sorprendidos pero después sonrieron, su media naranja siempre estuvo en sus narices, pero recién se dieron cuenta, Lincoln le dice:
- Perdoname Carol pero no pude...
-Yo tampoco Linky, solo sentí que mi corazón lo pedía y yo lo anhelaba desde hace buen tiempo.
-No sé qué decir Carol...pero tuvo que pasar esto para decirte que tú me gustas, eso era lo que no entendía.
-Linky el descubrimiento es mutuo, yo también no sabía que era lo que sentía al estar contigo pero me alegra de que ahora lo sé.
-Entonces Carol...sé que es rápido decirtelo pero quisieras...
- Sí, sí quiero Linky, quiero ser tu novia.
-No me dejaste terminar pero me haces muy feliz.
-Pero Linky no debes darle algo a tu novia?
-No sé que pueda darte ahora.
-Pues podrías darme lo que hay en esa caja.
-No sé si dártelo, era para Cookie y si te Lo doy creo que sería una ofensa para ti ya que no quiero que seas la segunda opción...
-Tonto, si viene de ti, nunca pensaría eso, entonces...
Lincoln le pone la pulsera en su muñeca, ella sonríe alegre y cierran el momento con un tierno beso en sus labios.
Era un día soleado en Royal Woods, un chico peliblanco caminaba apresurado, se dirigió a un lindo vecindario, al llegar a una cada con un hermoso jardín externo, presionó el botón del intercomunicador y dijo:
- Buenos días Carol.
-Buenos días, bienvenido a la residencia Pingrey, ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-Carol, ya van más de dos años y me sigues jugando la misma broma, ¿No te cansas de dejarme esperando?
-Nunca jajaja y bueno las palabras mágicas.
-Por favor señorita Pingrey déjeme entrar.
-Las verdaderas palabras mágicas.
-Amorcito, mi vida, mi cielo, ¿Puedo entrar y pasar un día maravilloso contigo?
-Awwww eres tan tierno cuando te tengo esperando, pasa Linkinton.
-Lola sí que te cae bien.
Entonces Lincoln pasa, y se dirige a ver a su jefa y novia la señorita Carol Pingrey, la chica más especial y hermosa del mundo...
