Los últimos buenos momentos amor...(16)

1989

En un callejón en las afueras de Royal Woods, un hombre está saliendo algo agitado, estaba subiéndose su cremallera, miraba a ambos lados para ver si era seguro seguir caminando por allí.

Luego de que el hombre se fuera con tranquilidad de esa parte de la calle, se escuchaba algo.

Dentro de ese callejón yacía un joven de unos diecisiete años, con una peluca de cabello rubio rizado y un vestido turquesa oscuro, estaba sentado en el suelo de ese callejón, abrazando sus piernas y poniendo su cabeza entre ellas y llorando.

Todos los días debía satisfacer a clientes de todo tipo, su vida de ser alguien que se dedica a la vida nocturna no era lo que él había pedido.

Él soñaba con ser dibujante, escritor o lo que sea, quería sobresalir como unas personas que conocía.

Soñaba con ser alguien reconocido pero no lo decía a la gente que vivía a su alrededor, era el típico chico modesto, prefería esperar otra vez en la fila que una ancianita o persona con urgencia no tuviera ese turno, era del chico que no decía no a nada.

Era alguien generoso, alguien a quien la gente cruel busca para aprovecharse de su bondad.

Pero el mundo, de veras que a veces la frase "Adiós mundo cruel" queda con lo que le pasó hace unos seis años.

En un auto, iba conduciendo una chica rubia y de copiloto otra rubia.

La que conducía todas las veces que conducía de noche siempre derramaba lágrimas.

Su copiloto, no quería llorar pensaba que sus lágrimas serían de hipocresía, nunca hizo nada para ayudarlo.

Han pasado ya casi cinco años de búsqueda, solo tenían indicios y una pista la ropa antigua del chico.

La encontraron en las afueras de Royal Woods, en el carrito de supermercado de un vagabundo.

Le pagaron buen dinero por la ropa además le preguntaron por donde encontró esas prendas.

El vagabundo le dijo que casi a los límites de la ciudad.

Ellas llegaron a la conclusión de que se había ido de la ciudad.

Entonces se la pasaron esos años buscando en las ciudades aledañas a Royal Woods.

Pero una de las chicas trabajaba en una agencia de moda así que su búsqueda fue más pausada.

La otra chica era una inmigrante inglesa que tenía una banda, ella conocía al chico, se enamoró a primera vista de él.

Al saber por lo que pasó, no le perdonó a cierta persona ello.

Pues se enteró de eso cuando en la cama ambas experimentaban los manjares de la relación sexual entre el mismo sexo.

Cuando ella le besaba el cuello a su compañera, en su mente solo estaba ese muchachito, pues le recordaba a él porque eran familia y los ojos eran parecidos.

Mientras se quitaban sus playeras y sujetadores, ambas no dudaron en besarse los pezones.

Cada vez que la chica de castaño le besaba a la rubia, está recordaba la vez cuando se beso con el chico, para ser menor que ella besaba con intensidad, ellos sabían que estaba mal porque ella era la novia de su hermana y él era el hermano de su novia.

Cada beso que la castaña daba le recordaba esa vez que le dijo al chico que besara todo su cuerpo.

El chico todo inexperto se dejó guiar por la rubia, su voz de la rubia era un trazo el cual debía seguir porque marcaba el camino del placer.

La castaña empuja a la rubia, está cae en la cama, se sienta encima de ella y comienza a besar de nuevo sus labios, cuello, hombros, muerde y succiona su cuello.

Hace todo lo que el muchachito hizo esa tarde, en el parque de Royal Woods, más específico en un árbol escondido entre varios arbustos.

Los besos de la castaña bajaban del cuello, a sus senos, a su abdomen. Con su lengua comenzó a hacerle cosquillas en su ombligo.

Ella empezaba a gemir y a decir en voz baja el nombre Lincoln.

El muchacho cada vez más bajaba hasta llegar a un punto donde una vez entrado no había retorno.

Entonces la castaña comenzó a quitarle las bragas, la mente de la rubia le proyectaba en su novia la cara de su hermano de ella.

Ni bien fueron quitadas las bragas, comenzó su lengua a inspeccionar cada parte interna de su intimidad.

El chico de pelo blanco no era experto pero su instinto le decía que debía mover la lengua de esa, está y aquella forma.

La rubia con una de sus manos tomaba la cabeza de Lincoln y con la otra agarraba con fuerza el pasto y lo arrancaba.

La castaña era toda una experta en esto, pues digamos que no era del todo fiel a su rubia.

Le gustaba practicar al terminar la hora de gimnasia de los último año de preparatoria, practicaba con una tal Carol.

Luego de aquel muestra de placer dado por la castaña, ella se quitó sus bragas y comenzó a darle besos realmente apasionados en sus labios.

Llegó un momento donde el muchachito lo hacía de una manera muy pero muy placentera que la por unos momentos se iba a venir pero aguantó.

Se arrodilló y lo besó al chico, el chico ahora le correspondía con esmero.

Sus manos del muchachito acariciaban sus senos de la chica, la lengua de la chica no dejaba de inspeccionar la boca del muchacho.

Ahora era turno de él de sacarse sus prendas superiores pero no solo eso, también las inferiores.

Quedó totalmente desnudo, en ese momento ella también lo estaba.

Lincoln quedó estupefacto por tanta belleza en una sola mujer.

La chica se sonrojó y le dijo que se acueste, obedeció.

Lo siguiente fue algo inolvidable para el chico, no sabría que tiempo después lo ayudaría en sus "trabajos".

La rubia comenzó a moverse de atrás hacia adelante encima de Lincoln.

La castaña besaba, mordía y succionaba todo el torso desnudo de Sam.

No daba descanso a Sam, ella solo tenía los ojos entreabiertos, ya no veía a Luna solo veía a su hermano de ella, a Lincoln.

Sam cada vez aumentaba la intensidad y velocidad de sus movimientos. Todo esto era nuevo y mágico, no sabía que este tipo de actos te podían hacer sentir que el mundo no era tan cruel que digamos pero lo que él no captaba era que solo se sentía así con tal persona.

Mientras Luna mordía a Sam, sus dedos de ella fueron a sus posaderas, Sam sentía un placer inigualable.

Cada vez que entraban y salían de a dos los dedos, su mente cada vez proyectaba esa majestuosa tarde que se convirtió en noche al sentir la esencia del muchachito dentro de ella.

Lincoln estaba muy cansado, jamás se había esforzado tanto, ni ayudando a su hermana deportista.

La rubia se echó en el pasto junto a él, ella lo puso en sus pechos y le dijo que nunca olvidaría ese momento donde ella perdió su virginidad y el su castidad, lo lleno de halagos, besos y caricias.

Sam expulso sus jugos de amor de tanto que Luna estimulaba sus dedos en su fosa del placer.

Fue cuando Sam grito el nombre de Lincoln.

Luna se quedó sorprendida, Sam no sabía que decir, solo cerró los ojos y fingió estar agotada.

Luna no salía del asombro de aquel escena donde su novia Sam gritó el nombre de ese chico que era un Loud pero solo de apellido.

Luna levantó a Sam y le exigió una explicación.

La rubia con el mechón turquesa no sabía que decir, le dijo que solo fue una casualidad.

Luna se comenzó a ofuscar, la tomo fuerte de los hombros y le dijo que soltara la verdad.

Sam ya no tenía escapatoria, tuvo que confesar que con Lincoln tuvo su primera vez.

Luna le dio una bofetada, le dijo se todo como que era una zorra, una aprovechada, una asaltacunas y más cosas, creo que sería resumirlo en que no le dijo.

Pero a Sam ya no le importaba porque por primera vez fue sincera con Luna, digamos que los últimos meses se relación no eran tan buenos, discutían siempre, solo el sexo lo arreglaba la mayoría de veces.

Pero era algo tóxico ya que sólo una relación con sexo no es suficiente, la pasión no llena ese espacio vacío de amor que Sam tenía y que lo sintió completo cuando con Lincoln salía a escondidas.

En su cuarto de un hospedaje de mal vivir, Lincoln se echaba a pensar en cómo sobrevivir al otro mes.

Los clientes cada vez eran más exigentes, cada vez le dolía más el cuerpo, se sentía muy débil, tenía manchas rojas en las partes que su ropa tapaba.

Su dinero lo gastaba en el alquiler de ese cuarto, en comprar preservativos para los clientes ya que ellos a veces no lo hacían porque necesitaban sentir el roce de pieles.

No solo con hombres, también con mujeres pero las que pedían sus servicios eran de las más enfermas, les gustaba torturar al pobre chico.

Con el desfogaban sus más bajos instintos.

Cumplían sus perversiones, sus fetiches, todo.

En esos momentos cuando trabajaba o como decían sus clientes: sus momentos de acción.

Él solo imaginaba los mejores momentos de su vida antes de tener más de once años.

Pero su mente la mayoría de veces lo llevaba a un día en el parque con cierta chica rubia con acento ingles.

Cuando los clientes hombres lo dejaban con dolor por debajo de la espalda, se acostaba en la cama y recordaba cuando estuvo encima de los pechos, esos hermosos pechos de la chica rubia.

Era su amalgama esos hermosos recuerdos con la chica que le mostró por primera y última vez los placeres de la relación sexual pero con la persona ideal.

Recordó cuando quizo ayudar a sus hermanas que se peleaban pero por el protocolo de ellas solo debía hacer caso a los puntos de ello.

Él no obedeció y lo empeoró todo sin querer, sus hermanas no perdonaban que él interfiriera en su protocolo.

Las cosas ya no eran como antes, eran devotas de ese protocolo, bueno solo dos no entendían el fin de ello, eran Leni y Lily.

Los eventos de la mala suerte hicieron que a la familia deje de importarle más su hijo, él solo tuvo que demostrar que no daba mala suerte.

Por un momento la tormenta se calmaba pero en una ocasión que supuestamente debía estar dormido escucho murmullos, salió de su cuarto sin hacer ruido y fue a la cocina donde su familia estaba reunida conversando de algo.

Lo siguiente que escucho fue algo que le daría sentido a todo lo que le pasaba, pues los padres de él dijeron que no soportaban criar a un hijo que no era de ellos, se arrepentían de haberlo adoptado por la pérdida de su sexta hija por llevar mal su embarazo.

Eso impactó fuerte en el chico peliblanco, jamas pensó que el fuera adoptado, se sentía más solo que antes, sentía que su mundo se hacía pedazos, ahora entendía porque su familia era así con él, pues sus hermanas se enteraron de ello hace nomás de un año.

Entonces sin querer se resbaló con una pelota de Lynn.

Se dirigieron donde provenía el ruido, entonces vieron a Lincoln llorando.

Ya nada importaba, la verdad había sido dicha.

Sus hermanas lo miraron con despreció, bueno casi todas solo dos no lo miraron así, Lily por ser una bebé y estar durmiendo en su habitación y Leni, ella solo miraba al piso con un tristeza que se podía dibujar.

Solo subió corriendo a su cuarto y se encerró, a soltar sus llantos bajo la almohada.

Los siguientes días eran fríos y no por la sensación de temporada sino por el trato hacia él.

Si alguna vez hubo una familia que lo quería, se habría esfumado porque lo que había en casa eran como personas desconocidas.

Ya no soportaba todo ello, un día en la madrugada, decide escapar, lo pensó por varias semanas.

Pero dijo que debía ir disfrazado para que no lo reconocieran por ahí, se acordó del vestido que pensaba utilizar para el día de padres e hijas, entendió porque su papá no hacía una excepción por él.

Bajo las escaleras con cuidado, antes de ello se despidió de Lily con un beso en su frente, era la una de la madrugada, al llegar a la puerta de la casa miró por última vez todo lo de adentro, soltó una lágrima y se fue caminando hacia el sur de la ciudad.

Alguien estaba despierta, alguien que nunca le tuvo rencor, al verlo bajar el irse de la casa, con voz baja y soltando muchas lágrimas solo dijo adiós Linky.

Los primeros días en las afueras de la ciudad fueron difíciles.

No sabía que hacer al solo pasar cuatro días y quedarse solo con unos cinco dólares.

Una noche que se escondía en un callejón, se puso el vestido y la peluca rubia para que no lo reconocieran y se pintó los labios con un labial de Lola.

Se levantó y salio caminando de ahí, estaba de mucha hambre, ese día no había comido nada.

Entonces un transeúnte, paso a su lado, lo miró y le dijo que si quería ganarse unos dólares.

Lincoln aceptó sin pensar, subió a su auto de ese hombre.

Lo que siguió a continuación lo marcaría para siempre, ese hombre comenzó a tocarlo, él comenzó a agitarse quería correr, quería llorar pero el hombre le dijo que le daría un extra si le dejaba tocar su torso desnudo.

Al salir del auto salió con un hombro descubierto, con una mirada perdida, abrazándose a él mismo.

Ni bien salió se fue a un establecimiento de comida rápida y compro por el intercomunicador de afuera una hamburguesa.

Al recibirla se fue rápido de ahí y se metió al mismo callejón, al terminar de comer la hamburguesa, se miró por el reflejo de un charco de agua y lloró, jamás pensó en hacer eso por dinero, se sentía sucio, se daba asco.

Por ese dinero recibido de ese hombre y de algunos más pudo pagar un mes de alquiler en ese hospedaje de mala muerte.

Con el pasar del tiempo se le hizo más fácil hacer eso ya que conoció a personas que vendían drogas, si seguía en eso era porque creía que algún día saldría adelante pero mientras más pasaba el tiempo se daba cuenta que sus ganas de salir adelante se esfumaban debido a que el aceptaba la realidad y sabía que si salía de que le valía si ya su vida estaba marcada por lo que hacía estos años además de tener una adicción a las drogas. Se dijo que su vida era un asco así hiciera lo que hiciera.

Lo único que lo mantenía vivo a pesar que él no lo aceptaba era el recuerdo de su primera vez y las veces que salía con Sam a escondidas.

Sam aparcó el auto a un lado de la la pista, puso su rostro contra el manubrio y lloró de nuevo, no entendía como su familia pudo mentir sobre su paradero, tampoco entendía como pudo ser una familia muy fría.

Recordó cuando Luna la comenzó a insultar, ella solo dijo que solo le quedaba esperar a que Lincoln viniera del internado de donde estaba.

Luna en un arrebato de ira le dijo que todo eso era una farsa, que Lincoln nunca se fue a un internado, que él se había escapado de la casa y que no les importaba como estaba porque él no era un Loud.

Sam se quedó sorprendida nunca pensó que Lincoln hiciera eso.

Luna decía muchas cosas más pero Sam no soportó y le dio una bofetada fuerte que la dejo muy adolorida.

Se puso rápido su ropa y salio de ese motel.

Tomó un taxi y se dirigió rumbo a su casa.

En el camino a su casa lloró mucho, ahora todo estaba casi perdido, no sabía dónde estaba el peliblanco.

Al llegar a su casa se fue a dormir y pensar que era una mentira lo que le dijo Luna.

Pasaron los días y ella estaba muy decaída, se sentía débil.

Fue al centro de la ciudad, se dirigió a un bar, se sentó en la barra y vio a alguien que no creyó ver, ahí estaba Leni Loud.

Al verla solo le dio rabia saber que su familia y ella dejaron que su hermano se fuera.

Iba a acercarse a recriminarle tal acción pero se dio cuenta que estaba llorando y mucho.

Por un momento sintió compasión pero igual le iba a recriminar por lo hecho a su hermano a sino no fuera de sangre.

Cuando se acercó a ella escuchó claramente que lloraba diciendo Linky perdóname por no defenderte, por no despedirme, perdóname hermanito.

Sam le tocó el hombro y la saludo, Leni se secó las lágrimas y le devolvió el saludo.

Para resumirlo, Leni le contó todo lo sucedido hace casi un año y que ella vio cuando su hermano se fue de la casa, dijo que por cobarde y tonta no impidió todo lo que le pasaba a su hermano.

Sam entendía su pesar de ella, entonces le propuso para ir a buscar a Lincoln juntas.

Se la pasaron años buscando a Lincoln, Leni nunca dijo que estaba buscando a su hermano, después de un años Leni se mudó y vivía con Sam por el lado oeste de la ciudad.

Se la pasaron años buscando a Lincoln en otras ciudades solo por una mala interpretación de las evidencias.

Lincoln esos días se sentía muy débil, su tos era seca, tenía manchas rosas en algunas partes de su cuerpo.

Esos últimos meses tenía muchos dolores, solo los alucinógenos aplacaban ello, a veces se inyectaba heroína en con agujas utilizadas por todo el mundo.

Tocaba otro mes para pagar así que hoy tenía que ir a la casa de la señorita Johnson, era una de las clientas que le gustaba llevar a cabo sus perversiones con su exalumno.

Sam dejó de llorar, manejo de nuevo y volvió con Leni a Royal Woods, estaban entrando y dijeron que irían a comer unas hamburguesas.

Lincoln salió de la casa de su exmaestra, siempre salía adolorido pero la paga lo valía.

Siempre antes de salir, se ponía su peluca rubia de rizos, su vestido turquesa, se ponía labial, sus balerinas ya que aún no se acostumbraba a usar tacos.

Ellas comían afuera apoyadas en el auto, mirando al establecimiento de comida rápida.

Leni no puede comer tranquila, Sam entiende lo que ella pasa porque ella también se siente igual.

Entonces escuchan una pelea una calle más allá. Un hombre golpeaba a una chica, le decía que haga bien su trabajo, que no le iba a pagar nada y le da un último golpe en su rostro.

Sam corre, Leni la sigue y le dicen al hombre que no debería tratar así a una mujer.

El hombre las mira, se ríe y les dice que esa persona no es lo que aparenta, ellas no entienden lo que dice y ayudan a la chica a levantarse.

Se veía muy golpeada y demasiada delgada, la llevaron a su auto, la sentaron y la observaron, estaba muy adolorida que no abría los ojos.

Ellas al moverla un poco para que reaccione, notan algo, que no era su cabello sino una peluca porque se estaba cayendo.

Entonces lentamente se la retiran de su cabeza y lo que vieron las dejo impactadas.

Era un chico peliblanco, con moretones, manchas en su cuello, muy delgado.

Abre los ojos, pero aún ve borroso y les dice que no lo denunciarán, que con este trabajo el vivía, que no tenía nada más en la vida que esto.

Y fue cuando las chicas llorando lo llamaron por su nombre.

Él se sorprendió que supieran su nombre, les dijo que por favor no dijeran a nadie sobre su identidad, que le ha sido difícil llevar por años está identidad nueva.

Les dijo que no tenía tanto dinero ahora, que si le daban tiempo él lo conseguiría para que no dijeran nada sobre él.

Las chicas le dijeron que las mirara, él trato de mirar bien pero los golpes que le había dado el hombre fueron muy fuertes.

Y reconoció los rostros de las chicas, solo hizo una cosa, se salió del carro por la otra puerta y corrió.

Sam y Leni no entendían su acción, Lincoln corrió, hasta que se cayó producto de la paliza del hombre.

Se levantó lentamente adolorido y en eso siente unas manos que lo quieren ayudar pero el las aparta y dice que no necesita ayuda.

Leni le pregunta la razón de dedicarse a ello, Lincoln furioso le responde que al no ser alguien talentoso como ella u otra de sus hermanas tuvo que dedicarse a ello, que lo perdone por no ser alguien con un don, que lo perdone por no ser un Loud, y más cosas que hacían que Leni se sintiera peor de lo que estaba.

Sam se acerca a él para tratar de calmarlo, él se da cuenta de su acercamiento y le dice que lo perdone por meterse con ella cuando estaba con su hermana, que lo perdone por ser alguien de una vida nocturna, su sarcasmo era inmenso.

Les dice que no lo busquen, que a vivido estos años bien, no necesita la lástima de ellas.

Cuando iba a decir algo más, tose muy fuerte, mientras tose se le nubla la vista, su cuerpo se siente pesado y cae al suelo.

Leni llorando corre hacia su hermanito, lo levanta y lo lleva en sus brazos, estaba muy delgado.

Sam se imagina por todo lo que pasó Lincoln estos años y rápido enciende el auto y lo lleva al hospital que estaba a las afueras.

Entraron rápido al hospital, una camilla se lo llevó.

Luego de un tiempo, sale un médico y les dice que el paciente deberá quedarse acá en el hospital hasta saber sus resultados que serían en la mañana.

Le dan las gracias al doctor, les dice que si quieren pueden quedarse a acompañarlo.

Ellas dicen que sí, entran donde está Lincoln, y lo ven sin maquillaje, con ropa de hospital, con rastro de golpes, con delgadez, con su cabello maltratado, pálido y más cosas que le rompieron el corazón a Sam y a Leni.

Ambas se quedaron pernoctando por turnos hasta la mañana.

Ambas no tenían nada de sueño solo querían estar ahí cuando Lincoln despertara.

Ya era seis y cincuenta y dos de la mañana, el chico peliblanco comenzaba a abrir los ojos, las persianas de la ventana estaban cerradas, así que estaba un poco oscuro el cuarto del hospital.

Ambas no despegaban sus ojos de Lincoln.

Él tuvo que preguntar por qué estaba en el hospital, ambas le dijeron que el día de ayer se había desmayado.

Solo estaba cabisbajo, no decía nada, ellas le iban a hablar en ese momento cuando el médico entro y les dijo que tenía que hablar algo serio con el paciente sobre sus resultados, ellas dijeron que si lo podían acompañar, él les dijo que sí podían.

Sale y ellas lo miran a Lincoln, él les dice que más da, es lo mínimo por llevarlo ahí para que durmiera en un lugar decente.

Al querer levantarse casi se cae de nuevo y es ayudado por Leni, ya no dijo nada solo recibió la ayuda y se dirigió donde era el consultorio del médico.

Al entrar ahí el médico miraba desde su ventana el exterior, al notar la presencia de ellos les pidió que tomaran asiento.

Le preguntó a Lincoln sobre la vida que llevaba, esa pregunta no iba al caso querían decirle ellas pero él la respondió, ya no tenía vergüenza.

El médico escuchó con atención su vida, tomo la carpeta con sus resultados y le dijo que estos años una enfermedad que siempre es normal encontrarla en los ambientes que frecuenta.

Nadie entiende lo que quiere decir el médico, él los mira pero en especial a Lincoln.

Lincoln no entiende que quiere decir el médico pero su corazonada le dice que no es bueno lo que va a escuchar.

Para un médico nunca es tan sencillo dar una noticia impactante, siempre es un problema en el área de la salud tratar de dar una noticia sin sonar frío.

Toma un poco de aire, mira a los ojos a Lincoln y le dice usted tiene SIDA.

Los ojos de Lincoln se agrandaron, había escuchado de ello pero nunca creyó que él...

Sam y Leni comenzaron a soltar algunas lágrimas, miraron a Lincoln, se dieron cuenta que le había impactado la noticia.

El médico le dijo que SIDA ya es la etapa final del VIH y que lo único que le queda a Lincoln es tener una buena calidad de vida ya que no le daba más de un año de vida.

Todos estaban en silencio en el consultorio, el médico salió de su oficina y les dijo que Lincoln debería ahora mismo tratar de vivir lo bueno de este mundo, si es que había algo bueno.

Salió y tras de él Sam, Leni y Lincoln. No dijo nada, Leni lo tomó del brazo y le dijo que por favor no se sintiera peor de lo que ya está.

Sam solo era lágrimas, el chico por el que paso casi cinco años buscando, ahora que lo encuentra tenía el tiempo contado.

Lincoln se salió del agarre de Leni, camino un poco rápido, aún con la ropa de hospital, se dirigió al jardín del hospital.

Ya ahí cayó de rodillas y comenzó a llorar, lloró como nunca.

Sam y Leni solo miraban de lejos la desgarradora escena, nunca creyeron que a alguien cercano le pasara eso.

Sam se acerca y le toma el hombro pero Lincoln le dice que lo deje, que da asco, que se lo tiene merecido por ser un error en su familia.

Sam no soporta ello y le da una bofetada para que deje de hablar mal de él mismo, Lincoln solo le dice que no le va recriminar eso porque lo tiene merecido por ser un asqueroso.

Sam se da cuenta que no debió haber hecho eso, de por sí Lincoln está destrozado y darle una bofetada no ayuda.

Leni se acerca y le dice que le dé la oportunidad de ayudarlo en estos últimos momentos.

Lincoln les dice a ambas porque se molestan en alguien como él, alguien que para nada es orgullo de algo, alguien que quiere morir solo, alguien que daría asco a cualquier familia, alguien que solo quizo amor y solo recibió despreció, que fue ignorado, que solo quería lo mejor para los demás.

Comenzó a llorar más y más, Leni rápidamente fue y lo abrazó, él solo puso su cabeza en su hombro.

Se sentía débil, muy débil, Leni le dijo que ella lo apoyaría con Sam en estos últimos momentos, le dijo que viviera con ellas.

Les dijo si de verdad no les daba asco vivir con un chico que ha tenido una vida nada agradable y que tiene una enfermedad que le daría asco a cualquiera.

Leni le dijo que no importaba, que solo vaya a vivir con ella.

De veras que estos últimos meses se sentiría peor sino fuera por las dosis de drogas.

De veras que no quería vivir con ellas, si la gente que vivía cerca a ellas se enteraban de su estado de él, las iban a tratar mal pero por un momento sintió el llanto de Leni y Sam en su corazón.

Sin más acepta pero les dice que tiene que recoger algunas cosas del lugar donde vive.

Sam le dice a Leni que ella vaya llendo a la casa y que acompañará a Lincoln a sacar sus pertenencias de ese lugar.

Sam va a la lavandería y toma la ropa de otros pacientes y le lleva un pantalón, una playera y una camisa, junto con unos tenis.

Se van del hospital rumbo a donde él vive, fueron en el carro, ya que Leni tomó un taxi para la casa de Sam.

Al llegar ahí, las personas los miraban raro, uno que otro de los hombres les dicen a ambos para hacer cosas juntos y muchas cosas desagradables les decían.

Llegan a la habitación, Sam ve como vive Lincoln, ropa sucia, preservativos, jeringas, cigarros pero de color blanco, fuera de eso Lincoln tenía una caja en la cual guardaba una mochila algo vieja, dentro de él había una foto de él sonriendo y una cosa envuelta en plástico, le dijo a Sam que era su peluche Bum Bum.

Llevo unas cosas en su mochila y lo anterior mencionado, le dio las llaves al administrador y se fue con Sam.

En camino a su casa, Sam no dejaba de mirar de reojo a Lincoln, el cual se veía apagado.

Solo le dice en forma amigable que su casa es un poco grande, que tiene un lindo jardín dentro de su casa porque el de afuera no es tan hermoso.

Lincoln solo suspira y sigue en silencio.

Al llegar a su casa, ambos bajan del auto, Lincoln queda sorprendido por la casa, eso le trajo más dolor porque le recordaba cuando alguna vez tuvo un hogar y una familia.

Cuando Lincoln da un paso se siente débil, se cae y golpea el rostro, Sam corre a auxiliarlo y lo ayuda a levantarse.

Lincoln se levantan con dificultad pero lo logra, le da las gracias a Sam y sigue avanzando.

Sam se alegra por el agradecimiento pero aún sigue triste por lo que le pasa a Lincoln.

Al entrar Leni le da un abrazo y lo lleva de la mano como si fuera un niñito hacia su nueva habitación.

Lincoln no dijo pero sentía dolor cuando Leni lo tomó de la mano, estaba muy débil.

Era una habitación no tan grande pero no tan pequeña como la de su casa.

Fue directo con ellas y les dijo como muestra de agradecimiento por lo que están haciendo con él les va a contar a detalle lo que pasó estos años.

Van a la sala, se sienta con dificultad, suspira y comienza el relato.

Todo desde su huida de casa, todo eso hizo sentir peor a Leni, Sam solo resistía las ganas de llorar.

Luego de contar su vida estos casi seis años, se pone más deprimido de lo que estaba, les dice que no fue fácil vivir así.

Que comprendan su forma de ser ya que él no pidió esa vida solo se dio, sin querer.

Les dijo que no vayan a darle esas medicinas que alargan el tiempo de vida de los pacientes con su enfermedad, de nada servía porque alargarían más su sufrimiento.

Les dijo que si le podían dejar solo en su habitación por unos momentos.

Ellas accedieron pero Sam sabía lo que él quería hacer y fingió dejarlo solo.

Cuando pensó que estaba solo, saco de su mochila un frasco con pastillas y echo en su mano más de siete pastillas.

Estaba a punto de tomarla cuando Sam patea la puerta y de un golpe le bota las pastillas.

Solo se queda sentado en la cama y comienza a llorar, le dice que solo no quiere sufrir.

Ella le dice que con ellas, el tiempo que le queda ya no va a sufrir.

Solo se arrecuesta en la cama y se queda llorando, después de un rato se quedó dormido.

Sam salió del cuarto y fue donde Leni, la cual escucho todo, estaba sentada en el piso y recargada en la pared externa de la habitación de Lincoln.

Dijo que iba a pedir vacaciones para poder estar él.

Sam dijo que iba a dejar a su banda por un tiempo.

Y pasaron los días y Lincoln no daba señales de sentirse bien hasta que Sam le dice para ir al jardín, él accede para no ser mal invitado.

Al estar ahí después de días se da cuenta que había un árbol en medio de su patio trasero, como también el jardín mencionado.

Se sienta en el piso que llega al jardín, Sam le dice que vaya con ella al árbol, aún con dolor y una tos que le fastidia accede.

Ella agarra una rosa y le dice que a crecido con inclinación pero con un poco de ayuda en otras palabras un trozo de madera en su tallo puede ayudarla a seguir creciendo a pesar que está más expuesta a ser dañada.

Le dijo que no se rinda, que aún puede disfrutar de lo poco que le queda.

Lincoln por primera vez desde que llegó a la casa de Sam dijo que lo disculpara por si actitud.

Sam le sonrió y le dijo que no era necesario que ambas lo entendían.

Las siguientes semanas Lincoln trato de no estar decaído, trato de darle sentido a lo que le quedaba de vida.

Ayudaba a Leni y Sam en lo que podía ellas le decían que no se esfuerze tanto, a veces no escuchaba otras veces sí.

Engonces de su mochila saco un poco de dinero que aún le quedaba y le dijo a Sam que le compre algunas cosas que había en una lista.

Ella lo hizo pero con su dinero de ella, guardo el de Lincoln en un frasco.

Al regresar encontró a Lincoln ayudando a Leni en la cocina, habían días donde se sentía muy pero muy débil.

Había comprado un kit de artista, acuarelas, colores, pinceles, lápices, hojas enormes.

Lincoln le dio las gracias, lo primero que hizo fue pintar el jardín mientras Sam y Leni estaban preparando el almuerzo.

Así pasaron casi dos meses, Lincoln todavía se deprimía por su enfermedad, no sabía en qué momento iba a morir pero que no iba a pasar del año eso era seguro.

Pero hubo un mes donde se quedó la mayoría del tiempo en cama, sus dolores aumentaban pero no se daba por vencido.

Ya han pasado cuatro meses, no está tan delgado, está en su contextura normal.

Sam y Leni están contentas por el cambio de Linky. Ya da al menos una leve sonrisa, después de meses dice buenos días, tardes y noches.

Pero sentían que aún seguía más triste que cuando se enteró de su enfermedad.

Un día que Sam y Lincoln hablaban sobre sus dibujos del jardín.

Abrieron la puerta, era Leni y alguien más. Era una niña de siete años, rubia de cabello corto.

La niña ve a Sam y la abraza efusivamente, le dice que la extraño bastante, le dice que también la extraño igual.

Entonces la niña ve al muchacho de cabellos blancos, le pregunta cómo se llama.

Leni pensaba que Lincoln iba a decirle que era su hermano que estaba en el internado.

En lugar de eso Lincoln le dice que se llama Larry, que es un gusto conocerla, le preguntó si nombre, ella le dijo que se llamaba Lily.

Lincoln le hizo varias preguntas, ella las respondió entre ellas que tiene diez hermanas y un hermano que no ve desde hace mucho.

Y más cosas que pusieron muy tristes a Sam y Leni.

Entonces "Larry" le dice si quiere ver sus pinturas, ella le dice que sí.

Le dice que la va a pintar, Larry la dibuja, después de eso le dice que si quiere pueden jugar a lo que ella quiere.

Juegan a las escondidas, a las princesas y dragones y más cosas que una niña pequeña jugaría.

Luego de pasar un día divertido le tocaba irse, no sin antes darle algo.

Larry bajo del segundo piso y le dio un peluche de un conejo.

Lily lo tomó y le dio como una sensación de alegría, lo abrazó fuerte y le dio las gracias.

Larry se arrodilló y le dio un beso en su frente, le dijo que lo cuide por favor.

Lily se lo prometió, luego Leni dijo que ya regresaba mañana.

Cerro la puerta, Lincoln se paró, dirigió a la mesa de la cocina, se sentó en una silla, puso sus codos en la mesa, sus manos de dirigieron a su rostro y lloró.

No vio crecer a su hermanita estos casi seis años y ahora ya no la vería nunca más.

Sam se sentó a su lado y le dijo que al menos pudo pasar un corto tiempo con ella.

Lincoln se durmió temprano ese día, no cenó, solo se echó a dormir.

Pasado un mes de lo de Lily, Lincoln comienza a reflexionar sobre lo acontecido en todo esta corta vida que tiene.

Ya sé habían cumplido casi seis meses. Sam se levanta soñolienta, se dirige al baño y escucha un ruido en la cocina, le parece raro ello.

Al llegar se queda sorprendida por lo que vio, Lincoln estaba preparando el desayuno.

Lincoln vio a Sam y le dio los bueno días, le dijo que llega justo a tiempo para desayunar.

Sam quería preguntarle el motivo de esa actitud pero Lincoln se lo impidió poniéndole en la boca un emparedado de jamón y queso.

Luego fue Leni y lo mismo que Sam.

Estaban muy sorprendidas, por ese repentino cambio de actitud, que era bueno.

Les dijo que iba a hacer ese día, ellas no sabían que hacer pero él les dijo que si querían caminar por ahí.

Nunca pensaron que Lincoln tuviera esa iniciativa.

Y así fueron los siguientes días, se levantaba con energía, hacía todo lo de la casa, se sentía vivo.

Un día en frente de Sam le pide perdón a Leni por como la trató al comienzo, le pidió perdón por no ser agradecido con ella y con Sam por acogerlo en la casa.

Ella lloraba y también le pidió perdón por nos despedirse de él cuando tuvo la oportunidad, por no defenderlo.

Él le dijo que olvidara eso porque él quería que ya estuvieran las cosas bien entre ellos.

Días después sale con Sam a caminar, llegó a un tramo donde él le dice para sentarse ahí en la acera, ella le dice que sí.

Lincoln le da las gracias a Sam por acogerlo en su hogar, por darle junto a Leni el calor que siempre necesitó, por ser tan buen amiga.

Tomó sus manos y le dio las gracias también por darle la mejor primera vez de su vida, que ese hermoso momento lo ayudó cuando se dedicó a esa vida, que sin eso no hubiese resistido tanto tiempo.

Y por último le pidió perdón por amarla porque ella siempre estuvo ahí, todo ese tiempo ella fue su amalgama para resistir toda esa penuria que vivió.

Ella le toma del rostro y le planta un beso en sus labios, el cual se prolongó un buen tiempo.

Ya que ella anhelo eso de él, le dijo que no había que perdonar puesto que ella también lo ama desde hace mucho.

Y los siguientes días fueron maravillosos, hacían todo junto, Leni los miraba y suspiraba de alegría al fin su hermano era feliz nuevamente.

Esos días Lincoln dibujo a Leni y Sam, se dibujó a el mismo, dibujo la casa, esos dibujos junto con el de Lily, Sam los guardo en su habitación.

Una noche que cenaban, Leni se dirigía a dormir y Lincoln le dio un beso en su frente antes de que se entrara a su habitación. Leni sonrió y lo abrazó.

Sam y él se miraron por varios segundos y entraron a su habitación de él.

Se sentaron en el respaldar, se besaron tiernamente, entonces ella lo abraza por atrás a él.

Solo le quedó recargarse en ella, se volteó hacia ella le dio un beso y le dijo gracias por estos últimos momentos.

Ella junto su frente con la de él y le dijo que ella debería agradecerle a él por ser su motivo de amar.

Y paso un rato, se quedó dormido en su pecho de ella, mientras ella seguía recargada en el respaldar de la cama.

Un nuevo día nacía, los pájaros cantaban, las personas se levantaban para comenzar nuevamente la rutina, el mundo decía con esas acciones que está listo para seguir viviendo, en los hospitales cada segundo, minuto, cada hora, nacen nuevas personitas para este mundo.

Pero en este mundo hay un equilibrio natural, así como nacen personas, otras deben decirle adiós a su ciclo de vida, adios a este mundo.

En Michigan, más exactos la ciudad de Royal Woods, un chico de cabellos blancos estaba tiezo en una cama, con sus ojos abiertos y de tonalidad gris.

Junto a él, estaba una chica de cabellos rubios y un mechón turquesa, la cual estaba abrazando y llorando al cuerpo sin signos de vida de su amado.

Los siguientes días fueron los más tristes.

Lo enterraron en el cementerio principal de Royal Woods, junto a él, habían varías lápidas en el pasto.

Leni no paraba de llorar, Sam estaba de rodillas implorando que solo sea un mal sueño.

Pero Leni fue más fuerte y le dijo que al menos los últimos días de vida de él fueron como se lo habían propuesto.

Cuando ambas se estaban llendo de ahí, en un árbol que estaba a unos metros de las lápidas, un chico recargado mirando al cielo dijo casi susurrando gracias.

Los siguientes días no fueron los mismos, la casa estaba apagada, salían solo para comer y nada más.

Leni fue a su casa después de unas semanas, sus padres estaban de lo más felices de la vida, sus hermanas menores estaban haciendo sus deberes excepto una, Lily estaba en el ático, le dijo a Leni que suba.

Al subir Lily le dijo que por qué Larry se parecía a su hermano que no había visto hace años, y que en la foto tenía el mismo peluche que le dio.

Leni solo abrazo a Lily, llorando le dijo que Larry se había ido de vacaciones indefinidas. Años más tarde Lily entendería la razón del llanto de Leni.

En un parque una chica rubia caminaba hacia unos arbustos que ocultaban un gran árbol.

Se sentó recargándose en él, saco su guitarra de su estuche, iba a tocar e iba a llorar pero antes de eso decidió cerrar los ojos, sentir el viento pasar y recordar la primera vez que lo hizo, las veces que salió escondida y la primera vez que lo conoció a ese muchachito de cabellos blancos como las nubes...