Prometo no arruinarlo...
Caminaba de forma rápida, su mirada decía que no estaba de humor para nada, en sí ella nunca estaba de humor para casi nadie, solo para su madre.
Llevaba unas bolsas con compras hechas en el centro comercial pero... ¿Qué había comprado?
Pues digamos que compró la ropa que siempre viste, no le gustaba otros colores que no fueran esos.
Caminaba algo apurada y agobiada, pues este no fue su día para ser sinceros.
Se peleó con su madre por algo que ella hizo de casualidad, su pandilla de emos se separaría por un tiempo ya que su líder se fue de la ciudad y sin él ya no eran lo mismo.
Estaba a once calles de su casa, solo tenía que caminar.
Pero desde hace un rato estaba siendo seguida, desde hace horas sin embargo no se percató de nada.
Ya había pasado más de tres calles, cuando ya iba a cruzar esa calle, frente a ella aparecieron unas chicas.
Al verla le dijeron:
- Miren quién está frente a nosotras chicas, Maggie Johnson, la emo favorita de las pandillas -lo decía de una forma burlona.
- Te acuerdas de mí Maggie, mi brazo que estaba enyesado sí que lo recuerda -con un sarcasmo intenso.
- Maggie, Maggie, Maggie, parece que estás sola -lo decía de manera altanera.
La emo solo dio un suspiro de enojo y dijo:
- Alex, Dani y Mónica, que es lo que quieren, saben que puedo patearles el trasero -con una mirada seria que poco a poco mostraba enojo.
Aunque ella sabía que en estos momentos no estaba tan preparada para pelear con esas tres bravuconas.
La de nombre Dani le dijo:
- ¿Enserio crees que puedes con nosotras tres? No me hagas reír emo idiota, tú ahora estás sola, literalmente tu pandilla está a un paso de desintegrarse completamente -lo decía con una sonrisa que mostraba mucha confianza.
Maggie analizando el momento, de veras que no tenía oportunidad, tenía bolsas de compras tendría que lanzar les aquellas bolsas para poder correr pero su orgullo pudo más y les dijo:
- ¿Saben qué? Pueden irse al demonio, golpearé a las tres al mismo tiempo -dejo las bolsas en el suelo.
Ella a veces era alguien muy pero muy impulsiva, justo esa Maggie no debió salir pero ella tenía una reputación en el mundo de las pandillas.
Pero su pandilla no era típica, era una pandilla que en lugar de bandalizar, prefería ayudar en pelearse con otras que solo bandalizaban.
Las chicas que estaban frente a ella eran una pandilla que le gustaba ir a las escuelas de mujeres y robarle el dinero a las chicas de ahí.
Su pandilla de Maggie se enteró por una prima de una amiga de su grupo.
Para no ahondar tanto su pandilla de Maggie le dio una paliza a la de Dani, la cual era la líder.
Maggie dio un respiro y en unos segundos le dio un derechazo a una de las chicas al lado de Dani, rápidamente le dio una patada en su estómago a otra.
Dani en un descuidó de Maggie se lanza contra ella y en el suelo comienzan a darse golpes en su rostro.
Pero nuestra emo no se dio cuenta que una de las compañeras de Dani agarró una rama gruesa de un árbol de esa calle y le golpeó en su cabeza.
Maggie se lanza a un lado de la acera y se frota la cabeza adolorida.
Alguien de lejos diviso esa pelea, se acercaba de forma rápida.
En tanto Alex y Mónica agarraron por los brazos a Maggie que aún estaba adolorida por ese golpe cobarde por parte de Álex.
En ese momento la líder de ellas le dice a Maggie:
- Nos ibas a patear el trasero creo pero ahora yo te patearé el estómago emo inútil -lo dijo con enojo porque les dio una breve pelea a las tres.
Y le dio un golpe fuerte en su estómago que la hizo perder todo el oxígeno que la hacia respirar ahí mismo.
Y luego unos en su rostro, otros en sus pechos, una patada en su estómago.
Ella ya estaba muy débil por los golpes consecutivos pero las tres chicas se iban a vengar por haber intervenido en sus cosas y haberlas hecho quedar en ridículo con las otras pandillas.
En eso se escucha una voz que les dice:
- ¡Ya déjenla en paz! -se notaba el enojo en su voz.
Las chicas lo vieron y dijeron:
- Pierdete niño -mirándolo con desprecio.
- Esto no te incumbe -con enojo.
- Lárgate o también te haremos lo mismo chico de cabello blanco -con una molestia porque le interrumpió su venganza.
El chico les respondió:
- Lo diré una vez más, déjenla o no respondo -con enojo.
Las chicas se cansaron de hablarle, tiraron a Maggie al suelo como cualquier cosa y ahí mismo se dirigieron a golpear al chico.
El chico era experto en algunas cosas, una de esas era esquivar, sin dificultad lo hizo con las tres.
Ellas se sorprendieron por lo rápido que era. Sin pensarlo dos veces el chico cargo en brazos a la chica que era mayor que él pero el tenía la fuerza suficiente debido a que una de sus hermanas lo hacía entrenar con ella y otra de sus hermanas lo hacía cargar sus equipos de sonido que eran pesados.
En brazos corrió lo más rápido posible de ahí. Las chicas se sorprendieron de lo veloz y fuerte que era ese muchachito, sin más que hacer se quedaron con la satisfacción de haberse vengado a medias y quedarse con sus bolsas de compras de la emo.
Ya a más de dos calles corridas de forma veloz, el peliblanco se detuvo en la entrada del garaje de una casa de ese vecindario.
En sus brazos apreció mejor su rostro, a pesar de estar golpeada, se veía hermosa como aquella vez en el cumpleaños, solo que sin su expresión seria.
Se veía adolorida pero sobre todo indefensa. Fue suerte que el pasará por ahí, había ido a la casa de Jordan para un proyecto escolar, eran casi las ocho, es que su amiga le invitó a cenar por eso salió a esa hora
De veras que la suerte estaba del lado de Maggie, bueno en parte.
En ese instante Maggie estaba reaccionando, Lincoln solo la miraba, ella hizo el esfuerzo por ver qué fue lo que pasó después de su golpiza.
Entonces se da cuenta que está siendo cargada en brazos por alguien, abre lentamente sus ojos y la persona que vio la dejó sorprendida, era Lincoln Loud el payaso y mimo que casi arruina su fiesta, hermano de la payasa y hermano de su amiga Lucy.
Quería hablar pero estaba muy adolorida, él se dio cuenta que estaba esforzándose y le dijo:
- Hola Maggie, no te esfuerzes, lo que te hicieron fue una cobardía pero llegué justo a tiempo, quizás sigas molesta conmigo por lo de tu fiesta de cumpleaños pero descuida prometo no arruinarla... Bueno si nos contratan otra vez -se lo decía de una manera nerviosa y dándole una cálida sonrisa.
Ella solo veía a un chico que se arriesgó por ella, solo le dio una sonrisa tierna.
Él le dijo:
- Maggie te voy a llevar a tu casa, sé que estamos cerca, no te esfuerzes en hablar -se lo decía de una manera para que ella se sienta segura.
Entonces ella con esfuerzo lo enredo sus manos en el cuello del muchacho, pego su rostro al pecho de Linky y le dijo:
- Gracias Lincoln, de veras que gracias... -se estaba esforzando demasiado.
Le dio un beso en su frente y camino más rápido, lo que él no se dio cuenta era que eso sonrojó mucho a la emo.
Entonces llegó a la casa de Maggie, tocó la puerta con ella en brazos.
Quien abrió fue la mamá de Maggie, en ese instante se dio cuenta del estado de su hija y dijo:
- Mi bebé, ¿Qué te ha pasado? -con un rostro de preocupación y lagrimas.
Lincoln le dice ahí mismo:
- Señora Johnson debería traer un botiquín, Maggie necesita vendaje, pastillas y crema para los golpes -con preocupación.
La señora asintió con su cabeza, le dijo la arrecueste en el sofá.
Lincoln con mucho cuidado la echo en el sofá, tenía una mueca de dolor en el rostro pero él le tomó una de sus manos y le dijo:
- Ya estamos en tu casa Maggie, sé que te pondrás bien... Prometo visitarte mañana, para hacerte sentir bien riendo aunque quizás eso te haga enojar y recordar como casi arruinó tu fiesta, de veras que espero que te recuperes -lo decía con un poco de nervios pero sonriendo.
En ese instante aparece la madre de Maggie y ve como Lincoln sostiene con sus manos la mano de su hija, solo sonríe.
En ese momento le dice que se ponga a un lado para atender a su hija.
Con toda esa atención que le dio a su hija lentamente estaba reaccionando, su mamá se alegra y le dice a Lincoln:
- Maggie suele meterse en problemas Lincoln, pero esta vez creo que no tuvo cuidado... Pero gracias a ti que estuviste ahí para ayudarla, te lo agradezco mucho mimo -se lo dice dibujando una sonrisa en su rostro.
En ese instante la madre de Maggie le dice a ella que está reaccionando:
- Hija, por favor ya no te metas en peleas callejeras, sino fuera por tu novio que te trajo acá, ya me enteraría seguro por la llamada del hospital -le dijo algo triste pero sonriendo cuando mencionó a su novio.
En ese instante Lincoln estaba algo incómodo, quería decirle que no era su novio pero algo dentro de él no quería hacerlo, así que solo dijo:
- Bueno señora, Maggie ya está en buenas manos, tengo que ir a mi casa, mis padres deben estar preocupados por tardar, espero que se recupere, mañana vendré a visitarla... Adiós señora -se va rápido pero educadamente.
Al irse Lincoln, la señora le trae una almohada a Maggie y va a traerle una sopa, ella ya menos adolorida, dice en voz baja:
- Tonto, claro que te perdono, espero que vengas mañana, de veras que necesito a mi... "mimo" para que me haga reir -adolorida pero sonriendo.
En ese momento Maggie pensaba en cómo agradecerle a Lincoln por lo hecho y decirle que ya no se sienta mal por lo de la fiesta.
Pero su mente solo proyectaba el bonito rostro del muchachito cargandola en brazos.
Lanzaba suspiros escuchando en su mente esa palabra dicha por su madre hace un rato...
