Este relato nació porque me pasaron en un grupo de Whatsapp de TLH una imagen en la cual se ve a Lincoln besando a Liby, le escribí una pequeña historia ahí y les gusto a mis amigos entonces decidí hacerla shot pero también para hacerle tributo a Octware el cual hizo un Fic Loancoln y que me dejó impresionado y maravillado, sé que dejó WTP y FFN pero igual me sigue inspirando para hacer mis Fics. Este shot tiene similitudes con algunas partes de su Fic.

Un nuevo motivo para sonreír...

- Padre... ¿Por qué sigues sufriendo por la partida de mamá? -se decía con una mirada de tristeza en su mente al notar que su padre no podía dormir bien aún.

Tan solo cuatro años han pasado, aún sigue sufriendo su padre cada noche aunque la intensidad de sus pesares había disminuido poco. No podía creer que la gran sonrisa de su vida se la haya llevado la enfermedad.

Cada mañana despertar con el rostro mojado por una flor falsa de la blusa de ella, un pie con crema de plátano pero sobre todo con un gran beso en sus labios.

Ahora eso desde ahora, jamas iba a ser posible. Pensar que de tantas personas en el mundo que podía pasarles le sucedía a él.

Quizás siempre fue cierto, quizás él nunca se equivocó en decir que era de mala suerte.

Mientras él se dejaba hundir por aquel funesto suceso, un alma que también sufría por lo mismo pero no era de dejarse vencer fácilmente.

Esa alma desde el adiós a esa persona que le enseño muchas cosas pero entre todo una cosa prevalecía, eso era dar alegrías pero que sean siempre con amor.Hasta este momento se puede decir que no lo había puesto a aprueba.

La vida en esos cuatro años no ha sido sencilla y menos al tener que hacer las cosas como si nunca hubiera sucedido eso o nunca hubiera existido esa persona, recibir alguna visita casual de sus tías o abuelos era algo que necesitaba mucho, siempre se necesita a alguien que te de apoyo emocional.

Sus hermanas siempre la daban el apoyo necesario, las palabras que quizás hicieran un cambió en él, pero no daba muestras de querer realizar algo para no caer en ese abismo de dolor.

Su hija a pesar de ser una recién adolescente ella entiende que no es fácil saber que por esa puerta no va a entrar o salir de nuevo su madre.

Los meses después parecían normales pero no fue así, su padre iba a trabajar... solo eso hacía.

En sus ojos se notaba la profunda tristeza, su lenguaje corporal afirmaba lo de sus ojos.

Parecía que no hubiera forma de cambiar aquella actitud. La gente cercana a él decía que eso requiere tiempo... tiempo... tiempo...

Pues luego del año de la gran tragedia, nada era lo mismo en la casa de Lincoln Loud. Se había vuelto alguien ermitaño, solo tenía compañeros, ya no tenía amigos.

Su hija cada vez que se acercaba a su padre, era recibida fríamente por Lincoln, su padre... ¿Cómo la podía recibir así? ¿Tanto era el daño que esa perdida había hecho?

Su hija lloraba también pero ella no lloraba por su madre, el apoyo emocional de sus familiares y amigos fue lo mejor que pudo tener pero ella quería que su padre tuviera el mismo empeño que ella puso al querer superar y decir adiós a su madre Luan Loud...

Liby Valerie Loud era una chica que si pudiéramos describirla de una manera acertada, solo debías decir que era casi idéntica a su madre.

Tenía el mismo problema que ella, pues en la adolescencia utilizó frenos, tenía una actitud más amigable que su madre, no era tan exagerada en cuestión de hacer bromas.

Luan le enseño todo lo que sabía a su única hija, le enseño como hacer buenas bromas y como esconderlos, como dar buenas actuaciones, como ser una maestra del disfraz, malabares y muchas cosas más.

Liby de pequeña pensó que su madre pertenecía a un circo junto a su padre pues ambos en unas fotos de pequeños estaban disfrazados de mimos, payasos y más cosas.

A ella nunca le afectó que sus padres fueran hermanos, pues en el jardín la maestra les decía que lo más bonito que puede haber es el amor y que eso es suficiente para sus vidas, ella lo aplicó en sus padres.

Años después como es obvio sabía que esa clase de amor es estigmatizada por la sociedad, pero eso no importa si tú amas a esa persona con el alma.

A ella de pequeña siempre le encantaba cuando su madre le hacía una pequeña broma a su padre porque su padre mostraba una sonrisa que le daba mucha alegría.

Amaba de su mamá su forma de ser pero de su padre su sonrisa.

Esa sonrisa se apagaría por lo anterior contado.

Ella fue a visitar a su tía Luna, la cual fue la más cercana a su madre.

Lo primero que le preguntó si tía Luna fue por su padre, Liby le dijo que a su padre últimamente poco le importa que haga ella.

Liby comenzó a llorar porque su padre ya casi no hablaba con ella, ni una palabra de aliento o un cumplido pero nada, su padre no era el mismo.

Luna inmediatamente la abrazó y le dijo que su padre era un idiota, ella entiende lo que pasan pero eso no es motivo para que él la trate así.

Liby fue a conversar con su tía para que le contara cómo fue el enamoramiento entre su madre y su padre.

Luna le limpió las lágrimas a su sobrina y le dijo que era algo gracioso porque Lincoln siempre era blanco de las bromas de Luan todo el tiempo hasta llegar a ser insoportable.

Le dijo que en un momento su padre quería decirle algo fuerte a Luan pero no podía porque la quería tanto pero él tenía un límite.

Fue cuando la vio triste mirando grabaciones donde él salía haciendo cosas tontas y también las bromas pesadas que le hacía.

Pero no entendía de su actitud cuando lo veía y la actitud de ahora y le vino a su cabeza el recuerdo de las palabras de Lori que decía que si una chica te molesta es porque le gustas.

Lincoln no sabía como sentirse al darle mucho sentido a esa frase dicha por Lori pero eso le dio más valor para decirle a Luan algunas cosas.

Pues si Lincoln no le decía nada a ella por esa actitud hacia él era porque la quería mucho... mucho más que una hermana.

Agarró valor para decirle lo que sentía un día pero cuando se lo dijo terminó con la palma de la mano de Luan retratada en su mejilla derecha pero con un gran beso en sus labios como compensación a su sinceridad.

Y así pasaron los años llevando esa relación a escondidas hasta que a los diecisiete y Luan de veinte la tienen a ella.

Luna le fue muy sincera que en ese tiempo le dieron la espalda pero ella y Leni fueron las primeras en reflexionar y ayudar a sus padres.

Entonces Luna al contar eso, va a su cuarto y saca un álbum de fotos cuando va a mostrarle las fotos, la llaman por teléfono, le deja el álbum para que ella vea mientras atiende esa llamada.

En ese álbum ve muchas fotos de todos sus familiares jóvenes, en especial de sus padres.

Ve a su mamá muy alegre pero lo que más le llamó la atención es la sonrisa de su padre.

Esa bendita sonrisa y ese rostro de su padre... seguían siendo el mismo desde hace más de diecisiete años.

Se decía a sí misma que quien no se enamoraría de ese hermoso cabello blanco, esos dientes como de conejito, ese bello rostro y magnífica sonrisa. Ese comentario por parte de ella estuvo muy raro se dijo.

Fuera de eso, ella daría todo ahora mismo por ver a su padre alegre como esas fotos.

Al terminar de hablar por teléfono Luna le dijo si quería quedarse a almorzar, Liby aceptó y se quedó hasta entrada la noche donde su tía.

Su tía le prometió que ella y algunas de sus tías iban a hablar seriamente con su padre pero que no serían duras tampoco.

Regresó a su casa en taxi llevándose una foto de su madre y otra de su padre.

Miraba ambas fotos en el camino y no dejaba de sonreír, quería que su padre volviera a ser feliz, sinceramente no volvería a ser como antes pero quería hacerlo sonreír como lo hacía mamá.

Eso es, ahí estaba la respuesta, su padre siempre fue feliz porque su madre lo llenaba de eso, pues tenía que comenzar a ser más como su madre o algo parecido si quería tener a su papi feliz.

Al llegar a casa Lincoln estaba sentado en el sofá, estaba dormido sentado.

Liby fue donde él, se sentó a su lado, se puso a mirarlo y lo comparó con la foto que traía.

Su rostro era el mismo desde hace años, realmente era bello el rostro de su padre.

Se acerca lentamente a su rostro y le da un beso en su mejilla, eso terminó por hacer sonreír a su padre aún dormido.

Entonces sin pensarlo dos veces le da otro en su otra mejilla, nuevamente Lincoln dio otra sonrisa.

Cómo ya iba a ser fin de semana, le trajo una cobija y se tapó junto a él para dormir juntos.

Hace tiempo que no tiene un momento así con él desde que es pequeña.

En la mañana Lincoln amaneció con su rostro encima del cabello de su hija por un momento pensó que era uno de sus sueños que tenía con Luan.

Le levantó el mentón y al querer plantarle un beso se di cuenta que era su hija.

Se asustó ahí mismo... era igual a su madre, casi le da un beso en los labios a su hija.

Liby se despertó y al tener cerca el rostro de su padre hizo que temblará y se sonrojara.

Lincoln se apartó de ella y le dijo que porque no estaba en su cuarto, le dijo que al regresar donde su tía Luna lo encontró durmiendo ahí y decidió acompañarlo ya que el día de hoy no tenía nada que hacer.

Lincoln se sintió más aliviado, pero aún seguía en sí mismo, pues después de aquella conversación le dijo que iba a leer documentos de su trabajo.

- ¿Acaso nunca me quisiste papá? -sus lágrimas humedecían esas tiernas mejillas.

- Liby... yo... -tartamudeaba mucho al hablar.

- Más de un año de la muerte de mamá y me has hecho a un lado a mí, a tu propia hija... sé que mamá ha sido lo mejor en tu vida pero ¿Yo tampoco soy eso en tu vida? ¿Yo no puedo ser algo por lo que te alegres o sonrías? -su voz era muy quebradiza.

Lincoln recién se dio cuenta de lo mal pero mal padre que ha sido hasta ese momento.

Todo este tiempo ha sido un egoísta, pensar que él solo sufre la pérdida de su amada Luan.

En ese momento abrazó de la manera más tierna a su hija y con lágrimas en escapando de sus ojos dijo que lo perdone que ella es el fruto del amor de él y su madre, que ella sí es tan importante como su madre.

Y muchas cosas más que hicieron que se llorarán juntos y Lincoln le pidiera perdón a Liby.

Pasaron días desde eso y Lincoln trataba de recuperar tiempo con su hija.

Sus tías un día fueron donde ellos y conversaron seriamente con su hermano.

Él se disculpó también con ellas ya que las veces que le dieron él las ignoraba.

Entonces todo se arregló por lo visto hasta el momento.

Pasaron casi tres años más y Liby ya tenía la edad de dieciocho años, tenía que pensar en sus estudios universitarios.

Pero en ese transcurso de tiempo algo en ella comenzó a nacer un amor profundo a su padre.

Cada salida con él o cada vez que hacían cosas en el hogar eran muy reconfortantes para ambos ya que poco a poco ambos llenaban ese amor que Luan alguna vez daba.

Ella comenzó a ver a su padre como aquel chico de esas fotos, como aquel chico que según su tía Lola lograba hacer suspirar a más de una hermana sin hacerlo aproposito.

Liby veía a su padre como su madre lo vio o en la forma en que alguna de sus tías lo vió antes.

Liby las primeras veces se detestaba se asqueaba de lo que comenzaba a sentir por su padre pero recordó las palabras de aquella maestra y la forma en que ella fue concebida.

Pero si sus padres lo habían cometido ella tenía el deber de no caer en ello. Fue imposible.

Con el pasar de esos años la muchachita ya no podía ver de la misma forma a su padre, para ella la palabra padre cada vez desaparecía de su diccionario cuando lo miraba al rostro. Solo quedaba ahí, nunca trato de dar insinuaciones a su padre.

Lincoln ese tiempo logro aplacar el dolor de esa gran pérdida. No fue fácil al comienzo pero luego de un año y meses ese dolor llegó de nuevo a él.

Ahora fingía perfectamente, no dejaba que en su trabajo se dieran cuenta.

Pues no podía olvidar fácilmente a Luan teniendo a Liby a su lado porque... ella es el vivo reflejo de su madre.

Cada vez al estar con su hija solo podía recordar a su amada Luan, no era fácil deshacer el recuerdo.

Sobre todo al estar muy cerca de su hija hacia que sus pensamientos se nublaran al sentir el agradable perfume que emanaba su hija, era igual al de Luan más ese color de cabello y esos frenos le recordaban a su hermanita, el amor de su vida... ¡Dios! ¡No! ¡No se puede pensar eso en alguien más joven que tú! ¡Menos si es tu hija!

Pero tenía que fingir que todo estaba bien, solo tenía que hacerlo hasta que Liby fuera a su universidad solo eso y ya terminaría todo ese dolor.

Pero era muy díficil que ambos dejarán ese fuerte deseo que nacía en ambos, era muy díficil reprimir ese deseo.

Pero todos llegó a un punto cuando Lincoln entre el deseo que nacía hacia su hija pudo más el dolor que le hacía el recordar que Luan no estaba ahí.

Liby se dio cuenta que su padre aún sufría por su madre, Liby no entendía como él podía seguir sufriendo.

Una noche al ver a su papá llorando después de llegar de su trabajo.

Notó en el un semblante muy pero muy triste, parecía que no tenía vida, era como volver a ver a su papá después de lo de su madre.

La noche pasó en un silencio incómodo en la cena. a No quizo hablar de nada, solo quería ir a su cuarto y descansar. Eso hizo.

Eran las diez y cuarenta y siete minutos de la noche. Liby no podía quedarse solo escuchando como su padre lloraba, y entró a la habitación de su padre, vio que estaba en el piso de su cuarto llorando.

Se le acerco y le secó las lagrimas de su rostro que a pesar de los años sigue teniendo aquel rostro que enamoró a sus hermanas.

Liby le dijo unas palabras que quedarían por siempre en su mente:

-No debes dejar que lo bueno de tu vida se vaya con algo que por ley de la vida tiene que pasar, sabes que esto es como un show todos tenemos un papel y contrato, a ella le llegó la hora de terminar aquel papel pero el tuyo puede seguir si quieres tú realmente dar algo por lo que esté orgullosa, sé que no soy la mejor dando un motivo pero sé que no es el momento de ser graciosa pero tú me... ¿Entiendes? -las lágrimas en ella comenzaron a brotar lentamente.

Eso hizo que la mente de Lincoln trajera el rostro de su amada Luan y se posara en el de Liby, eran similares pero esa ultima palabra hizo que todo raciocinio se alejara de él y le diera un gran beso a su hija, la cual le dio el valor necesario al quitarle las lagrimas de manera que quiera más esas caricias.

Lincoln se detuvo solo un segundo, ese segundo fue suficiente para que por primera vez en esos años, por esas horas Luan quedará en segundo plano.

Esos labios de ella, ese rostro, ese perfume, todo era como Luan pero era diferente a ella.

En estos instantes Lincoln no podía decir que eran iguales pero tampoco podía decir que las diferenciaba.

Pero Liby... ella en esos momentos ya no podía pensar en otra cosa que en presionar sus labios contra los de su padre.

Ahora podía saber que es lo que sentía su madre, ahora ella tiene algo que sus tías no pueden tener.

Liby se había quitado sus frenos, se había quitado su cinta de cabello.

Su mano se portaba de forma traviesa porque comenzó a acariciar el rostro, el pecho Desu padre pero también tocó el broche de su cinturón.

Lincoln solo dejó que su hija tuviera terreno, así que tanta era la pasión que brotaban aquellos seres, que le saco el cinturón sin hacer tanto esfuerzo.

Comenzó a desabotonar su blusa mientras pegaba su frente con la de ella.

Liby comenzó a quitarle la camisa a su padre y poder sentir mejor su cuerpo maduro.

Esos senos no tan grandes pero tampoco tan pequeños pero eran firmes y deleitaban la vista de su padre.

Sin dudar más se acercó a ellas y comenzó a darles placer con su boca.

Liby no creía que su padre fuera capaz de hacer aquello. Solo tomaba fuertemente de sus cabellos a su padre, esos cabellos que la enamoraron.

Sus labios de Lincoln dibujaban algo que en Liby se transmitía como placer único.

Solo estaban siendo testigos ellos mismos de la pasión que crearon al querer superar la tragedia.

Lincoln no solo se detuvo en el busto de su hija, beso todo ahí, comenzó a darle placer en zonas inferiores.

Pero luego retomó lo del comienzo y mientras se besaban llevaba a su hija a la cama.

Se quitó su falda, se desprendió de su pantalón rápidamente debido a que Liby le retiró el cinturón y desabotonó.

Liby al soltarse totalmente el cabello mostró lo bella que se había vuelto estos años, esa imagen quedaría en la mente de su padre para siempre.

Y sin meditarlo se besaron pero esta vez mientras se besaban ella lo recostaba lentamente en la cama.

Y se sentó sobre él, sus besos eran muy intensos, su lengua no daba tregua a la de su padre.

Entonces ella y su padre notaron que su fosa del placer estaba muy húmeda, solo bastó un simple susurro a la vez tierno para hacer ese momento algo eterno.

Entonces la penetración fue lenta ya que Liby era virgen, Lincoln no podía moverse rápido podía dejar adolorida a su hija de por sí no quería llegar a esta base pero al ver al rostro a su hija se notaba que lo deseaba tanto como él.

Y dio un leve gemido el cual con cada movimiento aumentaba los gritos de placer de su Liby, de su hija, de su nueva...

Liby con cada segundo aprendía lo necesario para poder seguir el ritmo y darle también el mismo placer pero en otra ocasión porque esta vez ella quería que su padre le demostrara que ella podía merecer todo eso y más.

Llegó el momento donde ella tenía una mirada de cansancio como de excitación y él ya no podía aguantar más.

Así que solo le dio un fuerte beso y sus descargas llenaron el interior de su hija.

Ese beso ahogó los fuertes gemidos, el unir las lenguas contribuyó a darle más satisfacción al orgasmo.

En la cama, se quedaron mirando al techo de la habitación, estaban muy sorprendidos.

Después de años Lincoln no podía creer que el recuerdo de Luan quedará a un lado solo unos momentos y que al regresar a su mente ya no era doloroso.

Liby salía levemente de la impresión, de la sensación, de todo, había hecho el amor con su padre, era algo que la dejo muy realizada se podría decir pero realmente ama a su padre, lo ama tanto.

Lincoln se voltea hacia el lado de ella le toma del mentón.

- Liby... hija... por favor perdóname por ser un idiota, por ser un egoísta, solo pensaba en mi sufrimiento pero no me fijé en el tuyo, perdóname por mentirte al decirte que había superado a tu madre... perdóname por no serte sincero antes, perdóname por todo... -solo le salía una lágrima.

- Papi... amor... ya no hay que pensar en eso, solo debemos pensar en el futuro, Luan... mi madre siempre estará en tu corazón pero quiero saber si yo también tengo un lugar ahí -acercó su rostro al de él.

- Tú siempre lo tuviste hija, ahora tú eres la dueña de mí, eres mi nuevo motivo para estar feliz, no, tú siempre lo fuiste como lo fue tu madre, ahora todo sea mejor Liby, eso te lo prometo... Amor... -lo dijo acercando más y más su rostro.

Y unieron de nuevo sus labios, con eso sellaban el dolor y daban inicio a un nuevo amor...