Solo queda recordarte...
- Mamá no me siento bien ahora -dijo algo triste.
- No estés así corazón por favor -le tomaba del hombro.
- Hija por favor deberías alegrarte, hoy es un gran día, no todos los días encuentras un sol tan brillante -le dijo con una voz alegre.
- Mamá, papá... no me siento bien... solo déjenme descansar -se acostó de nuevo en su cama.
Una chica de dieciséis años estaba muy deprimida, aún no superaba ese dolor de perder a la persona que se ama más que a tu propia vida.
Había pasado algo más de un año desde ese trágico suceso, en la casa de la avenida Franklin 1216 ya no era lo mismo.
Lily Marie Loud hace más de un año estaba muy ansiosa por saber una respuesta a una pregunta que ella hizo a esa persona muy especial...
La casa siguió siendo ruidosa a pesar de quedar pocos hijos ahí en casa.
De todos solo se quedaron ahí Lynn, Lucy, Lana, Lily y Leni.
Las demás hermanas y hermano se habían ido de la casa hace mucho.
A unos días de su cumpleaños, Lily estaba algo nerviosa y ansiosa porque su hermano le dijo algo muy tierno.
Le dijo que ella era el ángel que alumbraba sus mañanas, ya que para sobresalir en sus estudios y trabajos siempre pensaba en su pequeña hermana, él quería que ella se sintiera orgullosa de su hermano y lo tomara como ejemplo.
Ella sintió que su corazón se aceleraba más y más, esas palabras le daban un valor inmenso el cual se vio reflejado en la pregunta que le hizo al llegar él a casa.
Era una tarde con el cielo con el color de púrpura y naranja, se quería dar paso a esa noche llena de misterios.
El timbre suena y entra Lincoln, saluda a toda su familia y en especial a Lily.
Así pasa hablando con todos hasta muy llegada la noche.
Su antigua habitación ahora era de Lily, pero ella dejó que él durmiera en su cuarto que compartía con Lisa hace tiempo.
En la media noche, alguien toca la puerta de la habitación de Lisa, Lincoln abre y se da cuenta que era su hermana Lily.
Le preguntó la razón para que le toque la puerta a esa hora, ella le dijo que quería conversar con él ya que lo extrañaba mucho.
Link un poco cansado le dice que no puede negarle eso a su hermanita.
Ella lo abraza contenta y se acuestan en la cama.
Ella se echa al lado de su hermanito, él solo le sonríe y comienzan a platicarle.
Ambos hablaron hasta casi las tres de la mañana, Lincoln se nota muy agotado le dice a Lily que en la mañana podían seguir conversando.
Ella le dice que está bien que seguirán conversando.
Lincoln se percata que Lily no se levanta para irse a su cuarto.
Lily le dice que quiere quedarse a dormir con él como quien recuerdan los viejos tiempos cuando ella siendo una bebé dormía con él.
Lincoln solo le dio un beso en su frente y se durmió en menos de cinco segundos.
Lily suspiró y lo abrazó mientras se preparaba para dormir.
Era un domingo en la casa Loud, aproximadamente eran las seis de la mañana.
Todo estaba silencioso, la única persona despierta en la casa era Lily.
Ella miraba a Lincoln, ambos estaban tapados con una cobija, Lily se preguntaba si... quizás podría tratar de probar... pero no, no podía hacer eso.
Se limitó a hacerle pequeñas caricias al bello rostro de su hermanito.
Lo hacía con una delicadeza única que venía de lo más profundo de su ser.
Pero uno de sus dedos tan solo dio un leve toque a los labios de su hermano.
Ese simple toque la estaba nublando de toda razón y lógica.
Comenzó a acercar su rostro hacia el de Lincoln.
Estaba tan cerca que sentía la respiración de su hermano.
En última instancia resistió a la tentación de probar el sabor de los labios de su amor secreto.
Se contento con dar un beso a sus dedos índice y medio y posarlos en los labios de él.
Se notaba a simple vista que su hermano estaba en un profundo sueño producto del largo viaje hecho para llegar con su familia.
Lily sin darse cuenta se comenzaba a notar con algo de ansiedad.
Después de tiempo está muy cerca de su hermano. Su cuerpo no quería desaprovechar ese momento.
Con una mirada algo sonrojada comenzó a levantar la cobija y descubrir a su hermano hasta la cintura.
Estaba con una pijama ligera, se mordió el labio y comenzó a introducir su mano dentro de su pijama, eso hizo que Lincoln se moviera en medio del sueño.
Lily se asustó pero lo único que hizo fue no moverse.
Apenas supo que no se movería otra vez su mano comenzó a acariciar esa parte del cuerpo de su hermanito.
Acarició su abdomen, con sus dedos hacía círculos.
Su hermano en medio del sueño solo atinaba a sonreír.
Eso la dejo tranquila y le alegró, luego de estar un rato haciéndole esa caricia procede a quitar su mano de ahí, pero dejo descubierta esa parte del abdomen de Lincoln.
En ese instante su mente no dejó que pensara en lo que hizo en esos segundos.
Se sentía acalorada, se sentía muy acalorada que se quitó su playera de dormir.
Lo sorprendente era que estaba sin sujetador.
Se acercó más a su hermano y lo abrazó con su torso desnudo.
Ya su mente se había perdido de rumbo porque no sabía dónde dirigir los pensamientos de cordura.
Lily comenzó a acercarse a su rostro de su hermano.
Pero su hermano la abrazó en ese instante, eso hizo que se asustara mucho porque pensaba que ya se había dormido profundamente otra vez.
El brazo derecho de Lincoln la tenía abrazada, sin darse cuenta ese movimiento la dejo muy cerca del cuello de su hermano.
Tenerlo muy cerca hizo que ella le diera unos leves besos en esa zona, casi imperceptibles.
Llegó un momento donde ella se dio cuenta de lo que está haciendo a su hermano dormido.
Entonces lentamente se sale del abrazo de Lincoln y se pone de nuevo su playera.
Ya era casi las nueve de la mañana en la ciudad de Royal Woods.
Lincoln abrió sus ojos, se sentía muy feliz pero no sabe la razón.
Se da cuenta que Lily está dormida, le pareció tierno tenerla a su lado, sin pensarlo le da un beso en su nuca.
En ese instante ella voltea y lo abraza a su hermanito.
- Buenos días princesita -le dice con mucha ternura.
- Buenos días mi príncipe -le dice abrazándolo con una gran sonrisa.
- Lily sabes que solo me han dado permiso en el trabajo para poder venir una semana en este mes, el siguiente mes que es tu cumpleaños no voy a poder venir por eso he decidido pasar estos días contigo -se lo dijo de una manera en que se sentía alguien que defrauda a una persona especial.
- Hermanito para mí es suficiente con que estes aquí conmigo, la pasaremos bien estos días -lo dijo con un brillo en sus ojos, no lo soltaba del abrazo.
Y así pasaron los días, ambos pasaban su tiempo en casa, fueron a los juegos del equipo donde era entrenadora Lynn.
Lincoln fue de nuevo modelo de Leni, eso puso celosa a Lily, ya que no le gustaba que sus demás hermanas tocaran a su hermano.
Fueron todo un día a los funerales del trabajo de Lucy, ayudaron dando algunas palabras al muerto.
Junto con Lana arreglaron por enésima vez a Vanzilla, se la pasaron casi medio día instalando mejoras.
Así fueron esos días con Lincoln después fueron al restaurante de su padre a ayudar en lo que necesitara.
Faltaban tres días para que Lincoln se fuera a su trabajo en otro Estado.
Y fue en el quinto día donde él le dijo esas tiernas palabras a su hermana, esas palabras que le daban un valor inimaginable.
Ese día ambos estaban solos en la casa, todos ese día salieron a hacer sus cosas.
Se quedaron sentados en el sofá viendo televisión, ella se recarga en el brazo de su hermano.
Lincoln movió ese brazo y abrazó a su hermanita, ella en ese instante se sonrojó.
Se quedaron así por un buen tiempo.
- Lily estos momentos me hacen estar muy nostálgico, me recuerdan cuando pasaba todo el día con ustedes -lo dijo esbozando una gran sonrisa.
- Linky... Todas te extrañamos pero yo más que ellas, nos cuesta saber que ya eres alguien mayor, siempre te veremos como nuestro hermanito -lo abrazaba más y más a él.
- Yo quisiera tener una familia a la cual darle el amor que ustedes me dan pero... quizás no sea mi tiempo todavía Lily -suspiró con un aire de tristeza.
- Quizás aún no encuentras a la indicada, tal vez no está donde debería estar ella... -lo dijo de una manera algo insinuante pero con su toque inocente y tierno de su edad.
- Pero con ustedes es suficiente hermanita las quiero mucho -no se dio cuenta del tono de voz de su hermanita.
Lily veía a Lincoln muy tranquilo, quería poner a prueba algo.
- Hermanito... ¿Qué tanto me quieres? -con una sonrisa le dijo.
- Bueno... Te quiero como las personas a la comida -le dijo dando una carcajada al final.
- Jajajaja, pero enserio Linky, ¿Qué tanto me quieres? -dijo poniéndose un poco seria.
Lincoln se arrodilla frente a ella, y la mira a los ojos.
-Lily yo te quiero como no te lo imaginas, yo te lo dije hace días, todo lo que hago es para darte un ejemplo pero más que nada para que sepas que si un día alguien ajeno a nosotros te hace daño y piensas que tu vida no vale nada, recuerda que además de nuestras hermanas y padres, tienes a tu hermano que te ama mucho, como no te lo imaginas -se lo dijo con una sinceridad que él no creía tener.
Esas palabras venían de su corazón, Lily hace algún tiempo tuvo un novio el cual resultó ser un mal chico pues en solo tres meses de relación la engaño con una amiga cercana, bueno era su amiga.
Eso puso mal a Lily por un buen tiempo, él no pudo estar ahí para consolarla como lo hizo alguna vez con todas sus hermanas.
Lo único ahora que podía hacer era darle unas maravillosas palabras y decirle que no puede ser el fin del mundo solo por aquello.
Lily se sintió tan conmovida por las hermosas palabras y ese cariño tangible en el aire.
Suficiente para armarse de valor y hacerle una confesión a su hermano.
- Hermanito... sabes... Yo también te quiero como tú me quieres, yo también te amo Linky pero... -comenzó sonriendo y luego borró la sonrisa.
- Pero... -le repitió su última palabra.
- Pero yo te amo más de lo que tú te podrías imaginar, pues la forma en que amo quizás en estos momentos no pueda pasar por tu mente o tal vez no la entenderías Linky -su semblante triste siguió.
- Lily el amor si se puede entender pero no medir, así que podrías mostrarme la forma en que me amas pues me haz dado mucha curiosidad pequeña -dijo de manera sonriente e inocente el peliblanco.
Esa manera de ser de Lincoln, sin saberlo él, es una de las tantas cosas que enamoró a sus amigas y a sus... hermanas.
Lo siguiente que hizo Lily no saldría de la mente del albino nunca.
Lily se arrodilló como él pero ella lentamente acercó su rostro al de él y le plantó un tierno beso en el borde se sus fauces por unos segundos.
Parecieron una eternidad en el ser de Lily, en Lincoln también tanto así que lo dejó anonadado.
- ... Y así es la forma en que yo te amo... es algo inimaginable... ¿No lo crees? -dijo mostrando un leve sonrojo externo pero una inmensa felicidad interna.
- Lily... yo... se supone que... -no sabía que decir.
Realmente Lincoln estaba demasiado sorprendido por la revelación de Lily, pues no podía creer que su hermanita, la menor de todas sienta algo por él.
- Linky solo voy a hacerte una pregunta, solo una y espero una respuesta por favor... ¿Tú, algún día me amarás como yo te he amado siempre? -dijo la pequeña con cierta culpa pero con un valor enorme.
Lincoln realmente no sabía que decir, pues lo que le preguntaba estaba fuera de lugar... ¿O no?
En el rostro de aquella adolescente se notaba una gran ilusión, tenía en mente una respuesta muy quimérica.
Estaba muy pero muy ilusionada, desde hace tiempo que a esperado este momento.
De pequeña siempre tener a su hermano a su lado y que la trate como se debe tratar a una chica, para ella lo más preciado de su hermano era el tiempo, ese tesoro que a todos nos gustaría tener de sobra, ese tesoro lo compartió por muchos años a ella.
A pesar de que sus padres ya no tenían a tantas hijas a las que ayudar porque ya casi todas eran mayores de edad, se sentían agotados por todos los años de trabajo por eso no pudieron darle el tiempo necesario a sus hijas menores.
De por sí Lisa y Lucy eran muy independientes, Lana y Lola se tenían a ambas para ayudarse mutuamente pero... ¿Lily?
Ella tenía a Lisa pero sabemos que Lisa suele ignorar a su entorno y Lily no era la excepción.
Las gemelas estaban concentradas en sus metas, Lucy... bueno ella no es tan extrovertida.
Y Lincoln por eso le dio el tiempo que fuera necesario a Lily. No quería que ella se sintiese olvidada.
De por sí Lily sentía mucho amor por Lincoln pero después de ese tiempo con ella, sintió el flechazo de Cupido cada vez que Lincoln la engreía, pues para él ella era su todo y es por eso que se propuso a ser su ejemplo a seguir, terminó la universidad con honores, consiguió empleo en un buen lugar, era alguien alegre, eso quería mostrarle a su hermanita, quería decirle que todo lo que es lo hizo por ella, quería decirle con eso que ella nunca estuvo sola porque el siempre estuvo a su lado con el pensamiento.
Pero ahora era distinto, Lily esperaba una respuesta, Lincoln no podía articular palabra alguna.
– Lily... yo... yo... no, entiendo... ¿Por qué me diste ese beso...? —no salía del asombro.
– Linky... ese beso significa mucho para mí, ese beso es lo que no se puede medir, ese beso es una parte de lo tanto que te amo hermanito, por favor, dame tu respuesta... —dijo la jovencita cambiando su rostro de felicidad por uno de tristeza.
– Lily... Lo que me pides es algo... por favor Lily, dime que solo es por curiosidad, dime eso por favor —dijo con algo de susto pero con una gran confusión en sus pensamientos.
– Lincoln, no es curiosidad, es lo que siento, eso es el amor del que te hablo, Linky... —comenzó a sentirse mal.
– Lily... debo ir a mi habitación... —solo eso dijo y se retiró algo tembloroso.
La pequeña se fue a la cochera y comenzó a llorar, sus lágrimas salían de manera lenta.
Sentía que había arruinado los lazos con su hermano, eso le dolía más que nada.
Su mente le jugaba una mala pasada haciéndola imaginar cosas como su hermano sintiéndose asqueado, ya nunca más visitándola, repudiándola y más cosas muy pero muy horribles que solo su mente en esos momentos le podía hacer.
Llegó la noche, Lily entró a la casa y vio a sus hermanas alegres como de costumbre.
Estaban preparando la cena sus padres, le preguntaron donde se había metido, les dijo que estaba buscando algo en la cochera, lo bueno era que no se podía apreciar los signos de ha de estado en pleno llanto y sollozo.
Ya en la mesa, se dio cuenta que el sitio de Lincoln estaba vacío, su madre le dijo sin que ella le preguntara que Lincoln no se sentía bien y se durmió temprano.
Lily se sintió peor, pues puso en una situación demasiado difícil a su hermano, a la persona que ama como nadie se lo imagina.
¿Cómo lo pudo poner en esa situación a esa persona especial?
Si lo amaba... ¿Era necesario esa pregunta que lo ponía contra la espada y la pared?
¿Había necesidad de que ella le haya hecho aquella pregunta?
Ella no quería meter a las reglas de la sociedad en esto ni a la edad de consentimiento para una relación porque sabía que no se podía por varios motivos justificables.
Al término de la cena, ella se ofreció para lavar los trastes.
Mientras lo hacía no dejaba de pensar en Lincoln, de por sí ya no iba a ser lo mismo con él de ahí en adelante.
Se fue a dormir con suma tristeza, es un decir porque no durmió casi nada, se la pasó sollozando por ese beso que le dio.
Se despertó con unas ojeras que se notarían a varios metros. Bajó al primer nivel, su familia estaba en pijama desayunando.
En ese instante su madre le dice que Lincoln no puede pasar el día con ella porque surgió algo importante.
Lily le dijo que no se preocupe que ella entendía. De veras que entendía y mucho.
Comenzaba a comprender que su hermano desde ahora en adelante se iba a distanciar de ella.
Y así paso el día hasta la noche, no llegaba su hermanito, su madre le decía que duerma que seguro en la mañana ya podrían conversar pero ella decía que necesitaba esperarlo para hablarle y decirle que si la podía perdonar y más cosas por las cuales se quedó pensando finalmente quedándose dormida en el sofá.
Eran casi las cero con cero horas cuando la puerta se abrió lentamente, Lincoln entro con un rostro de culpa, se sentía culpable del motivo por que su hermana se haya enamorado de él.
Quizás la engrió de más, quizás dejarla dormir con él ya siendo un adolescente y ella una niña haya influido en la jovencita.
Muchas cosas podían haber creado aquel sentimiento pero se dio cuenta mientras se ahogaba en sus pensamientos que su hermanita se había quedado dormida, profundamente dormida en el sofá.
A pesar de todo él la quería, suspiró con una leve sonrisa y la llevó en brazos a su habitación.
Le vinieron recuerdos de cuando ella era muy pequeña y el la llevaba a todos lados en brazos.
Se dio cuenta que ya no era esa niña, ya era una linda jovencita, que no tenía que envidiar a Lola o Leni o Lori.
Eso le hizo esbozar una sonrisa más grande pero también la culpa por pensar eso lo dejó sintiéndose más culpable.
La recostó de manera delicada en su cama y la tapó con las cobijas de su cuarto.
Se dio cuenta que había llorado mucho por esas ojeras que supo esconder de todos menos de él.
Suspiró nuevamente y le dio un beso en su mejilla para que al menos en sus sueños se sienta bien pues él se dio cuenta que ella se sentía mal porque eso fue muy revelador, con una muestra de sinceridad... era demasiado para él.
Salió del cuarto triste pues en la mañana era lo último que le quedaba para pasar en Royal Woods.
Se despertó con una calma que no sabría de donde vendría, se dio cuenta que estaba en su habitación y cubierta con su cobija.
Solo una persona hacia eso siempre, no había motivos para indagar pues él la había llevado.
Pero aún sentía culpa, bajó de manera silenciosa y al llegar a la cocina vio a sus padres preparando con su hermano el desayuno.
Lincoln la vio y le dio los buenos días con una sonrisa, ella le devolvió el saludo pero seguía confundida.
Sus padres hicieron los mismo y dijeron que tenían planes para toda la mañana para pasarla en familia.
En medio del desayuno, no dejaba de mirar de reojo a su hermano, el cual conversaba amenamente con Lynn y Luan.
Al terminar el desayuno solo faltaba Lily y las gemelas en alistarse para salir y divertirse hasta la tarde.
Ni bien bajaron listas, todos subieron en Vanzilla como en los viejos tiempos y partieron.
Llegaron a un parque de diversiones que quedaba a las afueras de la ciudad.
Le dijeron a Lily que así planeo Lincoln pasar su último día con ella.
Miró a Lincoln y le dio una leve sonrisa, él le dio una sonrisa igual como la de ella.
Todas la pasaron fantástico en el parque de diversiones, todas se divirtieron recordando los viejos tiempos cuando eran vivían juntos.
Lily recordó las veces que venía con sus hermanas y en especial con su hermano.
Cada juego tenía un lugar especial en los recuerdos de su infancia.
Al haber estado en cada juego y haber ganado alguno que otro peluche en esos retos.
Se fueron al Aloha Conrad, El restaurante donde trabajó su padre alguna vez.
La comida era demasiado buena debido a que Lynn les dio las pautas necesarias a los cocineros a pedido de su amigo el dueño.
Después de saciarse en ese restaurante, la familia Loud fueron a caminar por las calles del lugar.
Lily no despegó la mirada de su hermano pues quería una oportunidad para pedirle perdón por lo sucedido pero era díficil una chance.
Pero fuera de eso se sintió satisfecha por lo que hizo Lincoln para pasar sus últimas horas con ellas antes de regresar a su Estado y a su trabajo.
Al llegar a casa Lincoln tuvo solo media hora para alistarse pues su vuelo salía en tres horas pero en el embarque debía estar por lo menos casi dos horas antes.
Alistó un poco de cosas de manera rápida.
Lily estaba en la cochera buscando su horquilla que de casualidad se le cayó al estar llorando por lo que ya sabemos cuando la encuentra alguien le toca el hombro.
Lincoln estaba con una sonrisa, ella solo con asombro, no sabía que hacer.
– Hola Lily —dijo con un poco de timidez.
– Linky... —solo dijo eso, no le salían palabras.
– Déjame decirte que espero que te haya gustado lo que preparé para ti el día de hoy pues sabes que no podré estar para tu cumpleaños, además que... —dijo con una leve sonrisa la cual se borró al tratar de querer decir algo.
– ¿Qué...? —estaba con temores.
– Lily, tú quieres una respuesta pero yo quiero aclarar mis pensamientos y sentimientos hacia ti... no es fácil, créeme... yo te pido solo... tiempo, eso es lo único que te pido, ¿Me lo podrías dar? Si de verdad quieres una respuesta tan sincera como lo que tú me diste pues solo necesito algo de tiempo cariño... —habló con una sinceridad y firmeza pero con un nerviosismo algo notorio.
– Linky... tú me diste tu tiempo, que yo te dé el mío es lo más justo, y más cuando de verdad quieres ser sincero conmigo... sea cual sea tu respuesta yo con gusto la aceptaré porque... porque te amo demasiado... —lo último lo dijo soltando lágrimas.
Esas lágrimas fueron las que no brotaron completamente esa vez en esa cochera en la cual estaban ahora.
La abrazó y le quitó las lágrimas de su rostro, lo hizo de manera en que ella sintió que todo podía ser posible.
– Dame tiempo dulzura, solo eso necesito, mi respuesta quizás tarde pero llegará... —le dio un beso en su frente y le dio un fuerte abrazo.
Ese abrazo para ella era lo más reconfortante, esas palabras fueron medicina para su tristeza y su culpa.
Ya con el taxi esperando afuera de la casa, procedió a despedirse de todos pero en especial de Lily.
Le dio un beso en su mejilla y le dijo que espere, ella le dio un fuerte abrazo y le dijo en su oído que esperará lo que sea necesario.
Y así fue como Lincoln regreso al Estado donde vivía prometiendo a la pequeña Lily darle una respuesta.
Finalmente llegó el día del cumpleaños de Lily, ese día fue algo pequeño solo familia y algunos conocidos.
Justo en medio de la pequeña fiesta suena el teléfono, Lily va a atender, de repente es una amiga que se ha olvidado de saludarla.
Los invitados estaban conversando sobre temas divertidos y en eso escuchan un llanto.
En el piso cerca al teléfono descolgado estaba Lily llorando a mares.
No hace falta decir porque era pero los detalles eran que Lincoln había tomado un vuelo a primera hora pues en ese tiempo había avanzado tanto en su trabajo que le dieron permiso para poder ir a Michigan pero el vuelo que tomó tuvo unas fallas que se mostraron a mitad del vuelo y lo trágico tuvo lugar en Michigan.
Los padres acompañados de Lynn y Luan fueron a reconocer el cuerpo.
Efectivamente era Lincoln, era su único hermano, su único hijo.
El funeral fue muy triste, pues fue casi todas las personas de la ciudad que lo vio crecer.
Lily no paró de llorar buen tiempo, sus padres sufrían pero debían ayudar a sus hijas menores a superar la pérdida de su querido hermano...
Después de más de un año Lily no es la misma, ya no sonríe por nada.
Sus hermanas han tratado de todo pero nada, desde la muerte de Lincoln ya no quiere celebrar su cumpleaños, pues cree que ese día es de mala suerte porque su hermano por querer estar ese día especial para ella terminó muriendo.
Sus padres no sabía que hacer pero les recomendaron que no todos superan las perdidas de manera rápida.
No dejaba de echarse la culpa por la muerte de Lincoln, comenzó a decir que quizás por la respuesta él tuvo que tomar el avión de manera rápida para que sepa.
Se decía que eso debía ser, pues todo el esfuerzo que hizo para poder estar al lado de ella solo pudo ser por eso, su hermano no era de decepcionar por eso sacaba esa conclusión.
Ahora maldecía el querer saber la respuesta, de qué valió si su hermano para dársela tuvo que hacer el esfuerzo máximo y tener un final que no merecía.
Ese día pasó encerrada en su cuarto.
Al día siguiente sentada en el sofá con la televisión encendida pero puesto en un canal con estática, miraba y miraba con tristeza fundida en enojo consigo misma.
En ese momento la señora Rita entra y se para frente a ella.
– Lily tal vez estés con ganas de ignorarme pero por favor escucha lo que te diré, fui a la oficina de correos a dejar la declaración de impuestos y me doy con la sorpresa que tenía un envío no recogido y al abrir era esto —le dijo tratando de llamar su atención y mostrándole algo agradable.
Era un oso de felpa, parecido al que tuvo en sus primeros años de bebé y niña.
– Ese osito te lo mandó... —hizo una pausa pero debió seguir— te lo mandó Lincoln...
Ni bien dijo eso Lily abrió los ojos, tomó al osito lentamente, lo miró y era igual al que tenía antes.
Y de manera lenta como lo tomó, lo abrazó y soltó algunas lágrimas.
Su madre solo miraba la escena, le dijo a su hija que lo cuide como tesoro.
Lily solo le dio las gracias, la abrazó junto al osito.
Eso fue suficiente para Rita pues pudo notar felicidad en ella.
Se fue a su cuarto, se cayó en su cama y abrazó con fuerza al osito el cual dijo: "ábreme".
Lily se sorprendió pues su oso de pequeña no era parecido a este pero este era igual en apariencia.
Hizo lo que el peluche dijo y comenzó a buscar la abertura.
Al encontrarla, se di cuenta que había una carta, la tomó y comenzó a leerla.
"Lily, si estás leyendo esta carta, significa que abrazaste al osito como lo hacías de pequeña con tu anterior peluche. Este osito lo vi cuando pasaba por las calles de centro de la ciudad.
Tenía que comprarlo, no podía dejar que otra persona lo tuviera antes que tú.
Sabes... sobre la respuesta, pues déjame decirte que de verdad ese beso me dejó muy sorprendido. Pensé por este tiempo que por mi culpa tú sentiste esto pero no fue así, pues yo también me sentí bien al recibirlo pues sino te hubiese detenido en cambio dejé que terminaras de besarme.
En este tiempo no he podido pensar más que en la respuesta, pero también me di cuenta de algo que negué en su tiempo.
Que todo lo que hago es porque te quiero mucho, te amo y amarte como tú me amas no es otra cosa que aceptar mi verdadero amor hacia ti pues ese amor del que me tienes se ha creado con el pasar de tiempo.
Ese amor no será medible o de lo más aceptable pero tiene motivos para estar en nosotros.
Te pido tiempo para poder decírtelo en frente tuyo y pedirte que seamos... tú ya sabes que y el porqué.
Y esa es mi respuesta, que te amaré como tú me amas Lily, cuando estemos frente a frente te daré un beso que jamás se borre de tu memoria.
Pero ten presente que espero que seas feliz, siempre espero eso y que te amo, recuérdalo cariño..."
Lily tomó la carta la guardo en el cajón de su mesita de noche, miró al osito nuevamente.
– Linky, yo te amo mucho más, solo espero reunirme contigo recibir tu beso, para esa reunión espero que me des el tiempo que siempre me diste... —habló en voz baja y soltó solo unas pequeñas lágrimas mientras abrazaba feliz al osito, feliz por saber que si la iba a amar como ella lo amo, ama y amará...
