Tengo el valor hermanita...
No recuerdo cómo pasó, solo sé que siempre ha estado a mi lado. Desde que era un bebé siempre mi hermana estaba lista para atenderme en todo.
Era con la que pasaba más tiempo de todos mis hermanos. Crecí siempre con sus atenciones hasta el día que se fue a la universidad.
Cuando se fue me dejó un gran vacío, pues ella era la chica por la cual uno sacrificaría todo para que nunca se fuera de tu lado.
Se fue a la universidad cuando yo tenía diez años pero no sin antes darme mi primer beso...
Recuerdo que una noche, mejor dicho después de la media noche, yo me quedé viendo la televisión porque al siguiente día era sábado así que era fin de semana.
Alguien golpeo la puerta, me asusté, miré por la ventana. Linka estaba algo ebria pues en unas semanas ella se iba a la universidad y se había ido a festejar con sus amigas y amigos.
Le abrí la puerta rápidamente y la hice pasar dándole ayuda pues se notaba que estaba muy, no, demasiado ebria.
Durante un buen rato me hablaba pero sin articular bien sus palabras, no le entendía sinceramente hasta que comenzó a hablar de manera pausada y con esa sonrisa típica de la gente ebria.
Me dijo que era el mejor hermano que ha tenido pues nadie le había abierto la puerta al estar algo mareada. En sí ella nunca ha llegado así solo esta vez por lo que es sus últimos días en Royal Woods.
Comenzó a platicarme sobre sus amigas, sus amigos, sus novios. Eso último la hizo exasperarse un poco.
La conversación fue en torno a sus exnovios, dijo que Ron era alguien encantador pero que al ella ofrecerle la posibilidad de llevar por algún tiempo la relación a distancia no quiso asumir ese riesgo y terminó con ella.
Christopher era tierno, atento, ya habían dado por olvidado aquel suceso del busto del vampiro y su foto, pero él dudó en querer continuar la relación además que consiguió una beca para el extranjero.
Jordan era mejor que los dos anteriores, se podría decir que la comprendía tanto como nosotros su familia pero que un amor del pasado hizo que le terminara a Linka.
Mi hermana estaba enojada pues consideraba a sus novios cobardes, sin valor por no arriesgar a mantener una relación por mucho tiempo.
Estaba tan ebria que empezó a llorar por todo ello, solo la abracé y le dije que debía encontrar a alguien que arriesgue todo por su relación.
Ella solo lloraba y me miraba directamente a los ojos, me dijo que no me enamore solo porque alguna chica me de un tierno beso porque por caer en los encantos de esa unión de labios es que estuvo con ellos tres.
Y sin que yo lo previera me dio un beso en mis labios que se prologó cerca de tres segundos, me dijo que jamás debía aceptar un beso así, debía ser un beso planificado sino iba a estar a sus pies de esa chica, que si me hace una chica eso debería alejarme de esos labios. Agregó un par de cosas más y se fue a su cuarto tambaleándose.
Ni bien escuche el sonido de la puerta de su habitación cerrarse, salí de aquel trance de aquel beso dado por ella a alguien con algo de inocencia como yo.
Mi hermana desde hace algunos años me gustaba en secreto, hace algún tiempo también deje de tener eso hacia mi hermana, sin embargo este beso ya me puso a sus pies como dijo.
Pasaron las semanas y se fue, ella no recordaba como llegó, solo le dije que ni bien entró se fue directo a su habitación.
La íbamos a extrañar todos los que aún estábamos en casa. Yo no estaba muy triste pues que me de ese beso hacía que mi más profundo deseo se haga realidad, ella es una chica hermosa, atenta, cariñosa y más cosas. Mi concepto de ella jamás cambiaría.
Como si una hoja de otoño diera un paseo gracias al viento por todo el bosque o parque, así sentí los siguientes seis años desde que mi hermana se fue.
Ella había terminado la universidad al cumplirse los cinco años de su partida pero en ese ámbito se encontró con un amigo de la escuela.
Stanley se había encontrado con ella desde el primer día, se hicieron novios al terminar el primer año. Su relación avanzó de lo más normal hasta que se graduaron, previamente habían encontrado empleo de acuerdo a sus profesiones, tenían varios motivos para llevar su relación a otro nivel.
Nos dijo que tomaría ese año para darse un paseo por Europa y a los meses nos manda la noticia de que se va a casar viniendo a Royal Woods.
Esa noticia sinceramente no me impactó ni me entristeció simplemente lo tomé de la mejor manera, seamos sinceros es mi hermana mayor, lo que siento es malo y aunque no fuera mi hermana ella no creo que se fije en mí por ser menor que ella.
Cuando vino fue algo emotivo, hace años no verla era triste pero ya estaba nuevamente con nosotros. Esos días la pase conversando con ella y saliendo ya que nos extrañábamos demasiado, ella recordaba cuando yo andaba sin pañales, yo recordaba morderle su dedo una vez que quiso que le diera un beso porque le dolía y muchas más cosas.
Todos tuvimos una conversación seria con Stanley, como hermanos le advertimos que debe hacer feliz a Linka y más cosas típicas. No me imagino esto si fuéramos mujeres.
Esos meses me hice algo cercano a Stanley, era el que no le daba advertencias cada momento que lo veía. Conversábamos de todo, me daba consejos sobre chicas y más cosas. Era divertido pasar el rato con él, pero debo decir que verlo abrazar a Linka o besarla me da algo de celos.
Llegó el día de la boda, fue mágica para Linka, se lo merece y mucho más. La recepción fue maravillosa.
Se mudaron a Hazeltucky porque sus trabajos los enviaron allí.
Pasaron dos años y yo ya había ganado una beca para la universidad de Hazeltucky, me felicitaron todos y en especial Linka. Me ofreció mudarme a su casa para poder estar cerca de la universidad.
Yo al principió me negué pero... ¿Cómo negarme a tan bella mujer? ¿Cómo negarme a vivir con la chica que amo en secreto y me dio el primer beso?
Acepté y apenas me inscribí me mudé con ella y Stanley, mamá estaba llorando con mi partida junto a papá, era el último hijo que dejó la casa.
Al llegar allí me sentí intruso pero Linka me hacía olvidar eso con una sonrisa. El primer año de universidad fue algo pesado pero valía la pena estar allí porque vivo con mi hermana aunque Stanley es el que menos está en casa pues lo ascendieron rápidamente en su trabajo y ahora pasa más horas en su oficina.
Eso muy en el fondo fastidiaba a Linka, me daba cuenta de ello por cada vez que ella a altas horas de la noche recibía la llamada de él diciéndole que se le hizo tarde y no podía ir a cenar, eso le molestaba.
Me daba cuenta que la vida de Linka en Hazeltucky era la típica vida de mujer con esposo adicto al trabajo.
En mi segundo año de universidad, ya con veinte años me daba cuenta de más cosas debido a mi experiencia previa con algunas novias que tuve y las anécdotas de amigos.
Lo de Linka podría terminar de dos formas posiblemente como el divorcio o el engaño del uno hacia el otro.
De veras que Stanley ya no solía pasar tanto tiempo en casa, Linka a pesar de tener un empleo similar no era tan exigente para con el trabajo.
A veces escuchaba una que otra discusión nocturna entre ellos y también una que otra reconciliación de forma particular.
Todo eso llegó a un límite cuando Linka un día de llegar de la universidad a altas horas de la noche, noté a Linka llorando juntó al teléfono.
Me dijo que la confianza con Stanley se estaba perdiendo lentamente, Stanley le dijo por teléfono solo porque ella lo llamó de que iba por el trabajo a cerrar un trato en otro Estado.
Me senté a su lado y la consolé diciéndole que quizás solo sea el estrés y el mucho apego que tiene con su trabajo.
Le hablé muchas cosas para que no se sienta triste por lo de Stanley, ella se alegró mucho de tenerme junto a ella. Jamás pensó que su hermanito menor le daría unas palabras muy reconfortantes.
Y así pasaron los días y cada vez que llegaba de la universidad le trataba de hablar sobre otras cosas para que no se reprimiera por lo de su relación.
Hablé con Stanley para saber que era lo que sucedía, me dijo que nada, solo que él trata de dar lo mejor para su vida y la de Linka, también de que a veces hay que hacer algunos sacrificios.
Yo le respondí que no todo sacrificio suele ser bueno, solo suspiró y me dijo que al ser joven no entendería lo que en realidad sucede.
No me molesté con él pues fue muy educado al responderme pero me puse triste por Linka, por tener que tomar una decisión, ya me temía lo peor.
Las siguientes semanas las discusiones aumentaban pero no llevaban a nada bueno. Tan solo les traía enojo en ellos.
Nuevamente él se fue a otro Estado por motivos de trabajo, Linka ahora sufría en silencio. Se notaba de lejos que él no hacía nada por arreglar su relación, la cual se apagaba lentamente hasta quizás no dejar algún rastro.
Estaba en cama pero unos llantos me levantaron de mi cama, salí de mi alcoba y me dirigía al lugar de donde provenía.
Linka estaba bebiendo y fumando con su maquillaje corriendo por todo su bello rostro.
Su embriaguez no era tanta pero comenzó a quejarse de sus relaciones hasta ahora, me contó lo mismo de hace diez años.
Esta vez si podía darle mejores palabras, está vez ya no era alguien inexperto, tenía los consejos necesarios para poder calmar ese corazón muy dolido.
Mis palabras fueron como una ducha caliente en un ambiente frío, en otras palabras la reconfortaron después de todo.
La miré a los ojos y le hable con el corazón para que dejara de sufrir por esa relación, estábamos frente a frente, su mirada era hipnótica.
Sin pensarlo y planearlo me acerqué demasiado a ella y... le robe un beso.
Ese beso fue duradero pues al unir labios ella cruzó por unos instantes sus manos en mi cuello.
Tal acción le quitó toda su embriaguez al notar que hice y la forma en que respondió.
Se levantó del suelo, se fue caminando a su habitación y cerró la puerta de forma lenta sin dejar de pensar en lo que pasó.
En la mañana siguiente, me di cuenta que ella se fue temprano al trabajo. Me dirigí con pena a la universidad pues sentí que arruiné la amistad que forjé ese tiempo con ella.
Al llegar ella estaba en la cocina mirando su taza de té, se notaba que estaba ahondando en sus pensamientos.
Solo le dije hola y me fui directo a mi habitación, no salí para nada hasta que fuera la media noche.
Los siguientes días se repetía esa rutina con ella, tan solo un hola y hasta luego era lo que nos daba a entender que vivíamos ahí juntos.
Eso se acabó cuando en la noche sentí que algo a mi lado, me moví y me di cuenta que era Linka. No podía estar tranquila después de eso.
Me dijo sin voltear a verme que lo que hice estuvo mal, le respondí que solo expresé algo que sentía desde hace mucho, me dijo que no debía aprovechar el mal momento de su relación, le repliqué que no soy alguien así además le conté que traté de ayudar.
No sirve de nada la ayuda pues su relación está en picada me respondió, le dije que yo me di cuenta de ello hace algún tiempo pero que si los dos no ponen de su parte se va a hacer realidad.
En ese momento me dijo que podía hacer ella pues era la única que quería arreglarla, le dije que debían ser los dos sino sería en vano y sería un engaño.
Volteó a verme y solo lloró tratando de no hacer nada de ruido a pesar que solo los dos estamos en casa.
Tuve que abrazarla, tenía que hacerlo, verla sufrir es algo que nunca me ha gustado.
Tan solo recargó su cabeza en mi pecho, le di un beso en su nuca diciéndole que se tranquilizara.
Me dijo que ese beso la calmó mucho, le dije que podría darle otro, de veras que a veces no pienso cuando hablo.
Ella levantó su cabeza y me miró directamente a los ojos, hice lo mismo.
Me preguntó si yo era de arriesgar todo por lo que quiere, me dijo si tenía valor para arriesgarse, le dije que sí.
Eso la reconfortó por dentro y ella tuvo la iniciativa de besarme, correspondí ello.
La noche se mantenía en curso, nuestros corazones también y por qué no contar a nuestros cuerpos.
Se necesito una leve caricia para que ella se rindiera y acepte mi amor, palabras sobraban en estos momentos.
Besos en regiones inhóspitas, movimientos que hacían traer toda la experiencia en placer por parte de ella.
Eran varios momentos donde me deje llevar por su experiencia, momentos donde ella se rendía a mí, sucesos donde ambos nos hicimos dueños del uno y del otro.
La experiencia se notaba al final del acto, pues ella se alegró porque le pude seguir el ritmo, además que cumplí con sus expectativas de ese momento.
La mañana fue hermosa, despertar con ella en mis brazos no es algo que suceda todos los días como recibir otro beso y nombre de cariño.
Stanley llegó dispuesto a tratar de arreglar aquello pero... le dimos la oportunidad.
Los meses pasaban pero sus ganas de arreglar la relación desaparecieron como llegaron.
Eran las once de la noche de un día, ambos en la cama, desnudos, besándonos sin remordimiento.
Me dijo si aún tenía el valor de seguir con ello, le respondí con una pregunta la cual fue sobre si ella tenía el valor que tuve como para darle un beso como para dejarlo e irme con ella a donde nadie nos dijera nada.
Se puso a pensar unos segundos, hecho una leve carcajada, me dio un beso.
Eso más las palabras de que yo le daba mucho valor para todo, fue suficiente para mí y pensar en cómo será nuestra vida juntos.
Nuevamente me besó y me dijo que ya no pensara tanto y que disfrutara estos momentos, que él llegaba dentro de dos horas, le sonreí y me seguí besando con ella...
