Hasta que ella nos separe...

Una chica lloraba en un balcón, ahora ya no podía mirar a los ojos a su familia se decía para sí misma.

Se sentía destrozada, la chica que decía ser su mejor amiga llegó a su boda pero para evitarla.

Su amiga estaba muy enamorada de su prometido Benny, ambos habían tenido varias aventuras.

Ella realmente se había enamorado del novio de su amiga la payasa. No había un día donde no dejará de pensar en él.

Ni que decir de Benny. Había visto en Maggie a una chica hermosa, decidida y la que es el amor de su vida pero... ¿En dónde queda Luan?

Ella era su novia en la secundaria por un año y en los años finales de universidad se hicieron nuevamente novios.

Luan era compatible con su novio, ella siempre les decía a sus hermanas que debía encontrar un novio que tenga muchas cosas en común, sin embargo la vida le dijo que eso no es necesario para un final feliz.

— Vamos Luan, regresemos a casa —le dijo Lucy con mucha tristeza.

— ¡No! Déjame aquí, no quiero ver a la cara a nuestras hermanas... amigos... padres... menos mal Linky no vio como ese idiota de Benny se fue en la motocicleta de Maggie —estaba llorando mientras agarraba su copa y la botella de vodka.

Eran las nueve de la noche, Luan había bebido desde las tres de la tarde pero ahora quería probar el vodka.

Estaban en un bar que parecía una casa europea, con dos pisos y un balcón que daba a la calle principal.

La gente vio cuando Luan entró llorando aún en su vestido de novia y se dirigió al segundo piso a beber.

— Suspiro... Luan deja el maldito alcohol —ya estaba cansándose de tratar con su hermana.

— Pero si el ALCOHOL cura las heridas, como la que tengo en mi corazón jajajaja, ¿Entiendes? —hasta con mucho dolor en su corazón no dejaba las bromas—, dame un minuto hermana.

Se levantó del suelo, dejó la botella de vodka y siguió a su hermana a la salida.

Caminaba con derrota, las personas la veían y decían lo apenadas que se sentían por ella.

Lucy paró un taxi para ir a la casa de sus padres. Luan solo entró y se puso a llorar todo el camino.

Al llegar a la avenida Franklin, baja rápidamente y entra sin saludar a nadie, se va a su cuarto a seguir llorando.

Lucy y las demás sólo se miran a sus rostros por lo sucedido hoy día.

Sus padres están dolidos por lo que le sucedió hoy a su hija.

— Realmente tendrá que pasar un buen tiempo para que se recupere —dijo Luna mirando a la escalera.

— Pero era mejor a que lleguen a casarse, al menos nos enteramos que él le fue infiel —dijo Leni suspirando al final.

— Si tan solo Linky estuviera con nosotras... creo que animaría a Luan —dijo Lily con tristeza.

— Tú sabes porque Lincoln no vino por "ese problema" que tuvo con Luan hace años, pero fuera de ello, él la ayudaría a superar esto —dijo Lori pensando en su hermano.

Todas se reunieron en el cuarto de las mayores a discutir sobre lo de Luan.

En la mañana, Luna entró a la habitación y se dio cuenta que Luan se había dormido no hace más de una hora por las lágrimas en sus ojos.

En la tarde recibió un mensaje Lana de Lincoln donde decía que estaba llegando a Royal Woods en la mañana para ver a Luan.

Luan ese día no había salido de su habitación, tan solo comió algo que le subió Luna y a medias.

En la tarde Lori le conversó sobre lo acontecido, Luan le dijo que ella quizás falló como novia, Lori le replicaba que no es culpa de ella dado que al estar templada de Benny no supo ver que él no la quería como ella.

Las siguientes horas que le quedaban al día se la pasó llorando mientras se contaba chistes para sí misma.

Luna y las demás hablaron de nuevo pero formas de que Luan dejara la tristeza. Lily propuso ir a algún lugar de viaje con ella, Lynn le dijo que eso le recordaría la luna de miel planeada con Benny. Sus padres intervinieron en la conversación, les dijeron que eso se le pasará pero tardará. Sin nada más que decir se fueron a dormir, no sin antes verificar como sigue Luan.

En la mañana sin que nadie se de cuenta, Lincoln entró con su llave a la casa. En ese momento todos desayunaban, se sorprendieron.

Luego de conversar sobre lo que pasó, les dijo que le hablaría a solas con Luan. Se dirigió a la alcoba de Luan. Entró lentamente y se dio cuenta que estaba durmiendo.

— Luan... Luan... —le dijo en voz baja y moviéndola.

— Luna no... ¡¿Lincoln?! ¿Qué haces aquí? —le dijo con una mueca de disgusto.

— Ya olvida eso hermana, por favor, vine para verte y... apoyarte, me enteré de lo.. eso —no quería que Luan se sintiera peor.

— Pues.. ¿Qué puedo decir? Eso me pasa por... olvídalo, agradezco que te hayas tomado el tiempo para venir pero ya puedes dejarme sola —le dijo eso y se volteó a mirar a la pared.

— Bueno Luan, quizás hablemos más tarde o mañana, solo me quedaré unos días, después viajaré, nos vemos —le dijo eso sonriendo levemente.

Salió del cuarto un poco triste pero no se iba a dar por vencido, a sus veintiséis años todavía siente que debe dar de todo por sus hermanas.

— Idiota, sé que vino a sacarme en cara lo de hace años —dijo Luan con enojo para sí misma.

Lincoln les contó que todavía seguía triste y enojada con él, sus padres le dijeron que estaban planeando hacer varias cosas para que se sienta bien.

Llegada la hora del almuerzo, Lincoln se dirigió donde Luan para llevarle su almuerzo.

— ¿Se puede? —le dijo desde afuera del cuarto.

— ¿Qué quieres Lincoln? —dijo con voz de derrota.

— Solo quiero darte tu almuerzo —le dijo sonriendo mientras entraba.

— Lincoln, se sincero, ¿Quieres decirme en la cara lo de hace años? —le dijo con angustia.

— No, ya olvidemos eso por favor... solo... almuerza —le dijo con tristeza.

Salió del cuarto pensando en que podría hacer para ayudarla.

En la noche Luan salió del cuarto para sentarse en el patio trasero, Luna y las demás no le dijeron nada.

— Es bien difícil en estos tiempos ver un cielo iluminado con estrellas —le dijo el peliblanco a su hermana bromista.

— Lo sé, por eso se ve estrellado el cielo jajajaja, ¿Entiendes? —dijo con seriedad.

— Yo siempre te he entendido y te entenderé... no es necesaria esa seriedad hermanita —lo dijo muy triste, realmente no pensaba que su hermana estuviera sufriendo mucho.

— Lo siento, pues para la próxima tomate ese chiste como quieras —dijo con molestia.

— También quiero decirte que tengo una invitación doble para ver un show en las Vegas, pero no es cualquier show es de uno de comedia, se van a presentar de varios países en un Stand UP Comedy, comienza en un mes y algunos días, no obstante yo voy a viajar desde ahora porque necesito ver algunas cosas de mi trabajo en algunos Estados, ¿Quisieras ir? —le habló de la manera más amable.

— No gracias hermanito, necesito sufrir un tiempo con esto —le respondió de manera rápida y sin amabilidad.

— Entiendo... siento haberte molestado hermana —solo dijo eso y entró a la casa.

Lincoln solo se fue a su cuarto a descansar y ordenar algunos papeles que decía que eran de su trabajo.

— Su pelea fue hace muchos años, sé que Lincoln hizo mal, pero él ya entendió, solo estuvo confundido, no puedes seguir tratándolo así —le dijo la modista a Luan.

— Solo déjame sola... —se levantó para irse a su cuarto pero la detuvo su hermana.

— Luan, se nota a leguas que sufres, pero por favor trata de olvidar eso y no desquites tu dolor con Linky, él vino como cualquier hermano lo haría al saber que un familiar está sufriendo —la soltó y se fue al interior antes que ella.

Luan solo se quedó mirando en dirección donde se iba Leni con algo de enojo y tristeza por recordar su boda fallida.

Era una mañana soleada, Luan se levantó para ir desayunar, se dio cuenta que eran las nueve, era tarde pero si es que iba a trabajar pero el permiso que le dieron por su vida aún seguía en pie.

Se dirigió a la cocina, solo estaba Lincoln desayunando con paciencia.

— Buenos días Luan —le dijo en voz baja.

— Buenos días Link —solo se dirigió al frigorífico, ni lo vio al rostro.

— Preparé el desayuno para ambos... bueno si es que deseas —en verdad no quería ver a su hermana enojada o triste, quería limitarse a hablar—. Bueno Luan, nos vemos luego...

— Espera Lincoln —dijo con sentimiento de culpa.

Lincoln no dijo nada, solo hizo un alto a sus movimientos.

— Lo siento, ¿Contento? —le dijo de mala gana.

— No importa Luan, entiendo que actúas así por ya sabes —le dijo eso sin mirarla.

— Eso no lo niego pero... Sé sincero por tu hermana, ¿De verdad no me vas a echar en cara lo de hace años? —le preguntó con tristeza.

— Luan, eso ya pasó, fue en un tiempo donde era muy joven y no tenía idea de nada —se lo dijo con un tono de voz sereno—. Te juro que ni recordaba eso.

— Está bien Lincoln te creeré —dijo mientras se sentaba a desayunar.

— Luan... —le dijo con algo de dificultad.

— ¿Qué? —le respondió mientras mordía un emparedado con un rostro de aburrimiento.

— Nada —se fue a seguir revisando sus papeles en la mesa de la sala.

Al volver su familia luego de comprar algunas cosas para la casa notan una hoja de colorea vivos.

Lana lo lee y se da cuenta que es de un show de comedia en las Vegas, Nevada.

Lincoln saluda a su familia y les dice que va ir a ese show de comedia.

Lily le dijo si ya le contó a Luan de eso, solo le responde que le va a decir.

Lynn y Leni se dieron cuenta que ya le había dicho de eso a Luan.

En la tarde hicieron lo posible por almorzar en familia y lo lograron. Se notaba a Luan igual de deprimida y a un Lincoln tratando de hacer alguna broma para que poco a poco fuera recuperando el buen sentido del humor.

Antes de la cena se sentaron a ver en familia el bote de los sueños. En medio de la cena, Lincoln trató de hablar con Luan pero ella lo evadía.

Antes de dejar la mesa, Lincoln agradeció la cena en familia, dijo que extrañaba estos momentos y que esperaba que no se deprimiera más su hermana, mañana se iba a la una en punto a Illinois.

Terminada la cena, Lincoln se fue a dormir temprano triste por no haber podido ayudar a Luan.

Lincoln era el único que no estaba en el primer piso. Todos miraban a Luan, ella no entendía nada.

Le dijeron que Lincoln no era Benny, no debía desquitarse con él, le dijeron que él solo vino porque realmente quería ayudarla.

Todos se fueron a sus habitaciones, solo Lily se quedó con Luan y le dijo que su hermanito no vino a molestarla pero le entendía que actuara así, a nadie dejan en el altar todos los días.

Luan se queda viendo la hoja con la publicidad, suspira.

En la casa ya eran las ocho de la mañana, casi todos en la familia estaban diciendo que Luan debe salir y relajarse, encerrada no va a poder superar nada.

Lincoln le había pedido por favor a su padre si le podía prestar a Vanzilla para viajar ya que su carro está en Detroit donde reside.

Su padre le dijo con una sonrisa que sí se lo daba pues a sus hijas a excepción de Lana no les gustaba usar ahora a la vieja Van.

Eran ya las once de la mañana y Luan no había bajado por nada del mundo a desayunar.

Solo Lily fue a verla, se dio cuenta que estaba sentada mirando al suelo y nada más hacía.

Ya eran cinco minutos para la una de la tarde, todas se estaban despidiendo de Lincoln, le dijeron que perdone a Luan por no bajar.

— Espera Lincoln, ayúdame con estas dos maletas —dijo Luan mientras bajaba dos maletas sin mirar a nadie.

— Pero... creí que... —estaba muy sorprendido el peliblanco.

— He decidido ir por ese show y por deshacerme de esto, necesito que esté lejos de mí —dijo eso mientras abría una maleta.

En esa maleta estaba el vestido de novia que había usado, que se lo hizo su hermana Leni.

— Luan... de verdad te vas a... —fue interrumpida Leni por Luan que tenía un rostro de enojo.

— Leni te agradezco pero debo hacerlo —dijo mientras le daba la maleta a Lincoln para que la metiera dentro de Vanzilla.

— Comprendo hermana pero ojala lo pienses dos veces en el momento de querer deshacerte de ello —le dijo algo triste pero comprensiva.

— Ojala se cumpla lo que dices —lo dijo con un rostro de estar aburrida con la conversación.

Todos estaban muy estupefactos por la repentina decisión, Lisa le dijo a Lincoln que la vigile pues parecía estar inestable, Lincoln le dijo que no se preocupe.

— Nos vemos en un mes y dos semanas familia —dijo Lincoln mientras encendía a Vanzilla.

— Ojala mestrañen en casa jajaja, ¿Entienden? —dijo esa broma como si fuera ya algo automático en ella pero sin su típico tono gracioso.

— Cuida a tu hermana Lincoln —le dijo su padre con algo de dudas sobre la actitud de Luan.

Lincoln les dijo que no se preocuparan por eso, Luan solo movió la mano en señal de despedida y le dijeron a los dos que cuando vinieran les prepararían algo especial. Sin más se dirigieron rumbo a Illinois, específicamente a Chicago.

Mientras Lincoln conducía, Luan solo permanecía mirando el paisaje de arboles desde el asiento de copiloto.

— Espero que te guste el viaje hermanita y te sientas más feliz —dijo Lincoln muy alegre con la compañía de su hermana.

— Ahórrate las palabras, solo vine por deshacerme de este vestido, no quiero que esté cerca mío, no vine para darte la razón, ¿De acuerdo? —dijo con su rostro mostrando enojo y sin mirar a su hermano.

— Está bien Luan, trataré de no fastidiarte en todo el camino —le dijo con una amigable sonrisa.

Y así comenzaba el viaje por algunos Estados de América. Lincoln se la pasó conduciendo sin parar hasta llegar a la capital de Michigan. Llegaron casi diez de las noche a Lansing, le dijo para comer hamburguesas en un autoservicio, ella solo le dijo que sí sin poner tanta atención. Pidió por intercomunicador las hamburguesas.

Luan comía sin tantas ganas, Lincoln solo la miraba con compasión, era notable que Luan aún se sentía dolida por lo de Maggie y Benny.

Le dijo que duerma porque el conducirá toda la noche hasta Chicago, Luan solo acostó dándole la espalda cubriéndose con la chaqueta que le dio Linky. Toda la noche condujo por la carretera que bordea al Lago Michigan, por ratos miraba a su hermana dormida y sonreía.

Los rayos del Sol alumbraban la mañana y se dio cuenta que ya estaba cerca al centro de la ciudad de Chicago, la comediante se despertó por lo iluminado que comenzaba el día. Lincoln se dirigió a un hotel para hospedarse los siguientes tres días.

— Bueno deme dos habit... —no terminó de hablar pues fue interrumpido.

— Solo una habitación con dos camas —dijo con un rostro de pocos amigos.

El administrador hizo caso a lo que dijo la comediante, la cual tomó la llave, llevó la maleta de Lincoln y suya. Le dijo que hizo eso pues si bien no iba a tratar de hablarle eso no quería decir que iba estar sola en el viaje. Lincoln solo suspiró y le dijo que no estaría sola junto con él.

Fue con ella al Milleniam Park, al llegar vieron mucha gente tomándose fotos al lado del Cloud Gate o más conocido como el frijol, esa estructura de metal que refleja el horizonte de la ciudad.

Caminaron más y subieron a los edificios que para observar desde los miradores la ciudad, era una vista hermosa. Luan por unos momentos cambió su semblante. En la hora de almuerzo fueron a comer algo ligero para seguir paseando. Ya era de noche, ambos ya estaban en pijama. Luan solo miraba sentada a la ventana que daba a la calle, Lincoln sí estaba acostado, él le dice que es la primera vez que entra al Milleniam Park a pesar de haber estado en Chicago varias veces, pero que su lugar favorito es Lincoln's Park, la comediante le dijo que bien y se echo a dormir.

En la mañana le dijo a Luan que paseara esta vez sola porque él ahora tenía que atender algunas cosas de su trabajo y que se encontraría con ella ya en la noche. Luan se levantó después de unas horas y lo primero que hizo fue pasear por las calles de la ciudad. Recordó cuando caminaba con Benny y se prometían muchas cosas. Eso la puso demasiado triste pero solo suspiró y siguió caminando.

Llegada la noche, Lincoln la llamó para saber donde estaba para encontrarse y cenar juntos le dijo la dirección y fue. Al encontrarse le propuso ir a un restaurante conocido de ahí. Mientras caminaban le dijo si quería ir a otra parte después de cenar, pasaron por un teatro donde decía el cartel: ¡Esta noche Romeo y Julieta! Lincoln sabía lo que significaba eso pero Luan le dijo que quería ver cómo actuaban ahí. Todo pasó normal, Lincoln se decía que eso debió ser una mala idea pero fue normal. Al último todos aplaudieron las buenas actuaciones. Luan dijo que superó sus expectativas. Fueron a cenar y Luan dijo que en realidad se sentía mal pero solo un poco, no dijo nada más hasta en la mañana.

Lincoln la notaba algo triste entonces le dijo que en la tarde irían a su parque favorito de Chicago. Fueron en la tarde a ese parque y se notaba una vista hermosa con ese color naranja fuego que se el lago reflejaba del cielo, le dijo que este viaje sí serviría para que olvide lo de Benny, ella suspiró.

Al día siguiente estaban partiendo en dirección suroeste con destino a Missouri. Fueron casi cinco días para llegar a la ciudad de Jefferson, la capital de ese Estado pero el destino en sí era ciudad de Kansas.

— Luan... ¿De veras te la pasaras todo el viaje ignorándome? —le dijo con un rostro que denotaba tristeza.

— Lincoln... solo vine contigo porque me ofreciste y vi una muy buena oportunidad para deshacerme del vestido, cuando lleguemos a Las Vegas voy a beber mucho alcohol y quemar ese vestido —lo decía de manera desinteresada.

— Luan... ¿En serio harás eso? Fue un buen detalle de Leni pero si crees que es lo mejor... es tu decisión —le dijo muy apenado por la actitud que está tomando su hermana comediante.

En ciudad de Jefferson solo pararon a comer en un reconocido restaurante, tomarse una foto frente a la penitenciaría y en el capitolio de allí, Luan en estos días hablaba poco por poco con él, pero la mayoría del tiempo pasaba ignorándolo.

Tardaron un día en llegar a ciudad de Kansas, ni bien llegaron Lincoln tuvo que ir a ver nuevamente cosas de su trabajo. Ya han pasado nueve días desde su salida de Michigan. Luan no le preguntaba por sus cosas a Lincoln, él se decía que era mejor.

Luego de realizar una parte de las cosas de su trabajo, pasó ha buscar a su hermana al hospedaje. Fueron a caminar por la ciudad pasaron por sus famosas fuentes. Lincoln trataba de hacer que Luan sonriera pero no daba señales de querer hacerlo.

Hasta que al día siguiente fueron a una demostración de barbacoas previo al campeonato mundial de barbacoas, estaban haciendo un concurso de comer parrillas.

— Yo me anoto —dijo Lincoln a la chica que preguntaba quien quería participar en comer unos grandes trozos de carne a la Barbacoa.

— ¿En serio? —le dijo con un rostro de confusión.

— No creo que tenga otra ocasión así —dijo con una sonrisa en su rostro.

Lincoln y otros cinco tipos fornidos participaron en eso. La competencia se notaba reñida pero pasaron los minutos y solo quedaban en competencia Lincoln y uno de los tipos, todos estaban sorprendidos por el estomago de Lincoln hasta que ya no puedo más ese tipo y Lincoln se coronó campeón y ganó dos vales para comer lo que quieras en uno de sus restaurantes de barbacoas.

— No te sorprendas Luan, Lynn se lo hubiese comido como si no fuera nada —dijo Lincoln mientras seguía su camino rumbo a un club de jazz.

Luan si quedó muy impresionada. Al llegar se sentaron y se deleitaron con el estilo de la ciudad de Kansas. En la noche, acostados en sus camas, Luan le dijo que no podía creer aún que pudiera comerse toda esa carne. Solo sonrió y le dijo que eso no era nada y se echo a dormir.

Ya habían pasado trece días. Se fueron en la noche rumbo al Estado de Kansas, específicamente a ciudad de Kansas que quedaba cerca a la de Missouri y luego ir sin hacer paradas a Denver, Colorado.

Pero en Ciudad de Kansas de Kansas ocurrió una confusión, una leve. Al hospedarse en un hotel el encargado los confundió por esposos y les dio una habitación matrimonial, Luan estaba muy indignada por eso.

Lincoln le explicó que eran hermanos y que solo querían una habitación pero con dos camas, el encargado se disculpó por ello, pero Luan no iba a estar tranquila con ello.

Todo el día se la pasó ignorando completamente a Lincoln, no salió para nada ese día del hotel. Al día siguiente fue lo mismo pero esta vez Lincoln fue a realizar las cosas de su trabajo pero estaba intranquilo con lo sucedido, no quería que Luan recordara cosas malas, tan solo pedía que olvidara esa tonta confusión.

Al llegar a la habitación del hotel, encontró a Luan todavía acostada. Eran las ocho de la noche, Lincoln le había llevado comida china, Luan solo hizo lo de hace días, se dedicó a ignorarlo de nuevo, Lincoln suspiraba con fuerza, su rayana paciencia estaba siendo a prueba.

Seguía callada luego de diecisiete días de viaje. Era una oscura noche, se notaba a leguas que iba a llover con mucha intensidad. El camino a Denver iba a tardar al menos dos días pues Vanzilla estos días se estaba descomponiendo, Lincoln dijo que llegando a Denver la mandaría a reparar.

— Luan... yo lo corregí... ya no es necesario estar molesta —le dijo cuidadosamente.

— Lo sé, no era necesario recordármelo —estaba muy molesta.

— Te juro que ya superé eso... no es necesario... —quería decir más cosas para calmar las cosas pero fue interrumpido.

— No me interesa si lo superaste o no... recuérdalo siempre, ¡Yo soy tu hermana! —se veía muy iracunda.

— Es lo que he hecho todos estos años Luan —se lo dijo de manera seria, comenzó a llover fuerte y con truenos.

— Pues no lo notaba cuando lo dijiste —le respondió con mirándolo a los ojos.

— ¿Cómo lo sabes? Acaso tú vives en mí, te lo he dicho desde que nos vimos ya superé ese momento —estaba emulando el mismo tono que Luan.

— Pues aún parece que estás enfermo Linky —se lo dijo con mucho sarcasmo.

— No escuchas... ya me imaginó los motivos por los que te dejó Benny —sin querer dijo eso y paró a Vanzilla al lado de la carretera, cerca a unos arboles solo para disculparse—. Lo... lo... siento...

— Ya me lo esperaba, no era necesario decirlo pues para eso viniste de tan lejos, solo para sacarme en cara eso, ¿Sabes qué Lincoln? Me alegro que te hayas alejado mucho tiempo de nuestras vidas, contigo hemos sido mejor, sin tus raros gustos —le dijo sin medirse en sus palabras.

— Yo... me arrepiento de haberte besado esa vez... ¿Lo sabes verdad? —lo dijo con mucha tristeza en su voz.

— Pues claro que debes hacerlo, ¿Cómo pudiste besarme? ¿Estás enfermo acaso? —no se medía en sus palabras y la lluvia arreciaba.

— Luan... no sabes lo que dices... —en sus palabras se connotaba profundamente que parara la discusión.

— ¡Sí lo sé! ¿Te acuerdas nuestras últimas palabras después del beso que me diste? —le dijo con mucha malicia.

— Recuerdo que me dijiste que... me muera... —las lágrimas de Lincoln brotaban de sus ojos.

— Porque tú dijiste que no me casaría con nadie que no sea quien me amara como tú —Luan realmente estaba discutiendo a ganar—. Ahora tienes todo el derecho de decírmelo en la cara.

En ese momento Lincoln ya no soportaba más, apagó a Vanzilla.

— ¡No sabes lo que dices! Yo no planeé este viaje solo para hacer cosas desagradables en contra tuya, solo te dije para aprovechar este viaje por asuntos que tenía y por lo que te pasó, por mi cabeza solo pasaba la idea de ayudarte, nada más, pensé que este viaje haría que quizás te relajes más pero sigues igual de dolida por eso, si piensas que solo hice esto por molestarte estás muy equivocada, ten las llaves de Vanzilla, quizás quieras llegar a Las Vegas a deshacerte de ese vestido, hazlo, no me interesa, pero solo te voy a decir una cosa, no fue fácil para mí... te dejo en paz hermana —le dijo en voz alta todo eso tocándose el corazón, cerro la puerta de Vanzilla y se adentró a ese pequeño bosque.

Los minutos pasaban, Luan seguía enojada y con una sonrisa de haber ganado, pero... ¿Qué ganó? Ni ella lo sabe.

Se da cuenta que ya había pasado más de media hora y su hermano no regresaba. Se decía que quizás solo esté muy enojado y no acepte que ella tiene razón por eso no quiere volver a la Van.

Ya había pasado una hora, eso ya dejaba muy pensativa a Luan. En ese instante recuerda cuando desde los catorce años se había hecho alguien inseparable con su hermanito. No había mejor equipo que ellos. Pero eso hizo que Lincoln viera con otros ojos a Luan. Cuando Lincoln tenía catorce años de edad fue cuando agarró valor para besarla y decirle lo mucho que la amaba. Al hacer eso se gano el despreció de ella y de casi toda su familia.

Recién se da cuenta de lo que hizo. Se podría decir que ganó, pero... ¿Qué ganó? Ganó reabrir una herida sanada a medias. Logró que la paciencia de su hermano se agote, logró que él ahora se sienta mal, logró hacer que él ahora no quiera verle sentido a este viaje.

— Dios... ¿Por qué tuve que desquitarme con él? Lincoln se disculpó conmigo hace tiempo, se arrepiente de haber hecho eso... —ahora se sentía muy mal.

Solo hizo una cosa. Salió corriendo en busca de su hermano ya había pasado más de una hora que no regresaba, se fue por un sendero de que daba a un maizal, caminó entre eso y se dio cuenta que llegó a una casa y un granero.

Estaba muy empapada pero eso no impidió que siguiera buscando a su hermano, sin embargo su hermano estaba ahí, estaba sentado en la entrada del granero. Solo miraba a la entrada, se notaba que estaba muy pensativo.

— Lincoln... —le dijo con mucha dificultad.

— Lo siento... de verdad lo siento... no debí reaccionar así —no la miraba.

— Yo... —no pudo terminar su frase.

— Ayúdame a abrir el granero hermana... hay que pasar la noche aquí, es más seguro —se levantó y comenzó a forzar la puerta junto a su hermana.

Ambos, juntos, con fuerza lograron abrir un poco la gran puerta del granero. Al entrar se dieron cuenta que había mucho heno almacenado.

— Descansemos arriba, todo ese heno nos servirá como cobija —dijo eso y la ayudó a subir a la parte alta del granero.

Se escuchaba la lluvia y los truenos. Ambos estaban acostados de lado. Luan notó a Lincoln aún despierto.

— Lincoln, ¿Estás llorando? —preguntó la comediante.

— No sé... quizás solo sea una enfermedad —le dijo con sarcasmo.

— Lincoln... lo siento... —no se sentía la sinceridad en sus palabras—. No pensé que esos recuerdos te sigan afectando.

— No lo creo... que después de eso me hayan mandado a terapias con varios psicólogos y a otro Estado por varios años, que me prohibieran acercarme a ustedes solo porque creían que podría hacerles algo, que solo Lola junto con Lana me apoyaran, que me haya perdido varias festividades solo por eso erróneo beso y que desde hace cuatro años recién me una a la familia de nuevo y... ya no puede afectarme algo más, simplemente es mi culpa —su voz era quebradiza, se notaba que esos años fueron muy crueles.

Luan se dio cuenta que Lincoln estaba temblando, estaba conteniendo un fuerte llanto, jamás creyó volver a recordar todo eso. No pudo decir nada más, sentía que cualquier cosa que dijera podría quebrar más a su hermano.

El sol iluminó el rostro de Luan, se despertó y levantó lentamente, miró a su lado y no estaba su hermano.

— Buenos días Luan, vamos, debemos estar en Denver en menos de dos días, no querrás perderte el paisaje —le dijo mientras abría más la puerta.

— Buenos días Linky... —es lo único que pudo decir.

Ambos se dirigieron donde se quedó Vanzilla. Procedieron a retomar el camino. Luan solo se dedicó a observar a su hermanito. Solo tenía sus ojos en el volante y camino. No le habló para nada a Luan.

Pasaron dos días para llegar a los límites con Colorado, esos pequeños días no le habló para nada a su hermana. Hicieron una pequeña parada en una cafetería, la mesera les dio la carta. Se notaba a Lincoln distinto.

— Lincoln... lo siento —se lo dijo con mucha culpa.

— Descuida... solo trataré de mantenerme al margen de lo que hagas —le dijo sin mirarla al rostro.

— Y bien, ¿Qué es lo que desean jóvenes? —preguntó la mesera.

— Chuleta con patatas y una soda —dijo Luan con algo de tristeza.

— Muy bien y tu novio, ¿Qué va a pedir? —le dijo la mesera al notar a Lincoln callado.

— Eh... —no sabía que decir la comediante.

— Disculpe, pero ella no es mi novia, no quiero confusiones por favor, pues comeré lo que se suele pedir aquí señorita —lo dijo de manera educada regalándole una sonrisa a la bella mesera.

Luego de unos minutos les llevó sus pedidos. Luan sintió algo cuando Lincoln le sonrió a la mesera, no sabía describirlo pero no le gustaba que le sonriera a una extraña.

— Lincoln... ya somos adultos... discúlpame por favor hermano —le dijo mirándolo a su rostro.

Se quedó unos momentos en silencio, pensaba mucho.

— Está bien Luan, te disculpo hermanita, tienes razón, ya somos adultos podemos llevar bien las cosas, tu también discúlpame, se supone que este viaje debe ser alegre, pero te vuelvo a repetir, trataré de no meterme en tus asuntos y evitaré las confusiones —la miró por fin después casi medio día sin fijar su vista en su rostro.

— Te lo agradezco hermano —le dio una leve sonrisa.

Terminaron de comer y partieron nuevamente a Denver. Llegaron en la noche a Denver pero no encontraron hospedaje en ese momento.

— Lincoln, mañana buscamos con paciencia, dormiremos por esta noche en Vanzilla —le dijo mirando el lugar donde se habían estacionado.

— De acuerdo —le dijo eso pero permaneció en su asiento.

Ni uno se movió de su asiento para acomodarse en la parte trasera.

— ¿Vas a estar ahí? ¿No es incomodo? —le dijo a su hermana al verla permanecer en el asiento del copiloto.

— Pues... sí y tú... ¿Igual? —le dijo con algo de incomodidad.

— Sí, sea cual sea el caso ya estoy listo para arrancar con Vanzilla —le dijo tratando de no poner incomodo el momento al no saber que más decir.

Ambos permanecieron en silencio por un buen momento. No parecían tener sueño.

— Y... la mesera te miraba con buenos ojos —le dijo mirando a la ventana.

— ¿Sí? No me percate de ello —le dijo con asombro.

— Pues sí, además le sonreías de manera coqueta —le dijo con una leve molestia.

— Ni me di cuenta Luan —le dijo con asombro.

— Claro, claro, oye y cómo te ha ido en el amor —le preguntó con curiosidad.

— Bueno hace años que no tengo novia, por ahora estoy más enfocado en otras cosas —lo dijo con una leve tristeza.

Después de ser mandado a otro Estado, Lincoln trató de buscar novia y la encontró en Sam aunque al enterarse Sam de lo que sucedió, decidió terminar con Lincoln. Para su mala suerte le sucedió lo mismo con su novia Mollie. Por eso que ya no está interesado en tener una porque tiene miedo que al contarle sobre lo que le pasó lo vean de otra manera.

— Ya veo —le respondió Luan.

— No es que no crea en el amor pero por ahora tengo prioridades —le dijo de manera amable.

— Entiendo hermano —se sentía mal por recordar lo que le contó una vez Luna, que su hermano estuvo con Sam y que terminaron por aquel motivo—. Pero sabes... a veces es mejor reír... toc, toc.

— ¿Quién es? —preguntó con dudas.

— Lola... —respondió rápidamente.

— ¿Quién Lola? —preguntó con asombro.

— Loladrones, ¡Danos todo lo que tienes! —le dijo apuntándole con sus dedos y trazando una sonrisa.

Sin pensarlo ambos se rieron, con unas ganas, desde hace días que no reían de algo absurdo. Ambos recordaron cuando trabajaban en Negocios Graciosos y sin planearlo comenzaron a contarse todo tipo de chistes hasta horas de la madrugada.

El sol salió con fuerza, la luz solar les cayó en sus rostros. Ambos se habían quedado dormidos recargando sus cabeza con la del otro. Se levantaron al mismo tiempo de manera lenta, se sorprendieron de estar en las mismas, sin notarlo estaban un poco sonrojados, después de días que Luan duerme y se despierta alegre.

Fueron a buscar un hotel. Se dieron una ducha rápida y decidieron ir a caminar por la ciudad a mirar las calle, esta vez miraban todo y se reían por lo que pasaba a su alrededor. Entraron a varios museos de Denver.

Al día siguiente Lincoln tenía que atender asuntos de su trabajo, Luan le dijo si lo podía ayudar, le dijo que no es necesario, acordaron encontrarse en el centro de la ciudad, en tal restaurante para almorzar. Toda la tarde estaban en el centro histórico hasta la noche que fueron a un centro comercial a cenar y comprar cosas.

Al día siguiente partieron en la mañana con dirección al Estado de Wyoming, con dirección a ciudad de Jackson y al Parque Nacional de Yellowstone. Todo el trayecto la pasaron cantando cualquier canción que emitiera la señal de radio.

Ya habían pasado veinticinco días desde su salida de Michigan. Encontraron un hotel pequeño donde casi todo era de madera, se veía muy gracioso decía Luan. Fueron a recorrer la ciudad, luego de eso Lincoln fue a ver las cosas de su trabajo, mañana tenían programado seguir caminando y pasado mañana al de Yellowstone a buscar a Yogui y Bubu, al menos eso creía Luan.

Luan y Lincoln retomaban poco a poco su amistad. Luan le hacía todo tipo de bromas en el carro pero siempre terminaban con una gran sonrisa por parte de Lincoln. Pasaron por un bar, decidieron beber algo, al entrar había una banda tocando. Se sentaron en la barra, en el momento de pedir dos vasos de cerveza, un hombre con pinta de motociclista le toca el trasero a Luan.

— ¿Qué te pasa idiota? —le dijo Luan muy enojada.

— Me encantan las gatitas agresivas —le dijo tomándola del mentón.

— No la toques y dale una disculpa de una vez idiota —le dijo Lincoln retirando su mano de manera brusca.

— ¿Y si no quiero disculparme con tu noviecita? ¿Sucederá algo? —le dijo mientras le daba un leve golpe en su pecho que lo empujo hacia atrás.

Lincoln no soportó que aquel hombre no se disculpara con Luan y le dio un golpe fuerte en el rostro, el hombre le devolvió el golpe, otro hombre se inmiscuyó y le propinó otro golpe y así se metieron a la pelea más hombres defendiendo al siguiente y al siguiente.

Fue tanto el escándalo que el sheriff del condado tuvo que intervenir, se llevó a todos los hombres del bar. Todos fueron a las celdas de la estación.

Pasaron cerca de cinco horas desde que estaba ahí junto a esos hombres, Lincoln estaba con muchos moretones y con un dolor en su pecho, pero ya habían hecho las pases todos allí.

El sheriff entra donde estaban las celdas junto con Luan la cual estaba muy asustada por como estaría su hermano. Lincoln ve a Luan, ella corre a abrazarlo, ambos se abrazaron lo que podían por los barrotes.

El hombre que golpeó a Lincoln y los demás hombres le pidieron disculpas a Luan por arruinar la salida con su novio. Lincoln iba a decir que no era su novio pero Luan solo les dijo que ya pasó todo y que sus novias estaban pagando su fianza.

Salieron de ahí camino a un hospital para que se hiciera ver los golpes, pero Lincoln le dijo que no quería ir al hospital, entonces solo fueron al hotel. Allí Luan le pidió al encargado su botiquín. En la habitación comenzó a tratar sus heridas.

— Linky... gracias —le dijo mientras le vendaba una parte de su cabeza y su rostro.

— Descuida, tenía que defenderte, no podía dejar que te falten el respeto a ti Luan —le dijo con una sonrisa.

— Linky, estoy muy agradecida porque a pesar de la porquería de persona que he sido casi todo el trayecto, me defendiste, tenías muchas razones para no hacerlo —le dijo con muchas lágrimas en su rostro.

— Es lo que alguien hace por una persona que quiere, ¿No? —también soltó algunas lágrimas.

— Pero... esa persona a la que quieres, ¿Cuánto la quieres? —le dijo acariciándole la mejilla.

— Más que a su vida, sufriría por ella... a pesar que ella no lo quiera —le respondió con mucha sinceridad.

El administrador había puesto una canción romántica que resonaba en todas las habitaciones, eso les dio el valor suficiente para acercar sus rostros y robarse un beso. Al separarse lentamente del otro, no dejaban de llorar y estar abrazados.

— Luan... yo siempre me arrepentí de besarte hace años pero nunca me he arrepentido de enamorarme de ti y quererte mucho —le dijo mientras la abrazaba—. Aún tengo miedo, ese miedo de quererte no se ha ido, siento que puedo arruinar más mi vida y la de los demás.

— Linky... perdóname por hacer que todos estos años tu vida fuera difícil —le dijo abrazándolo con mucha fuerza.

— Es normal, ¿Qué hermano en su sano juicio besa a su hermana? —solo miraba al vacío.

— Uno que está enamorado con el corazón —le dijo tomando su mentón para que la mirara—. Tú no arruinas vidas, no digas eso, si alguien arruinó tu vida, esos fuimos nosotros por alejarte, a pesar de eso, no nos guardas rencor, hasta me estás ayudando a recuperarme de ese episodio de mi vida...

Ese día la pasaron juntos en la habitación, solo se acostaron y se contaron algunas cosas que por los años de separación. Ya en la mañana fueron al parque de Yellowstone, ambos no dejaban de darse una agradable sonrisa.

Llegaron al parque, había muchos guardabosques, también un cartel con la figura del oso Yogui que decía que no alimenten a los animales.

Vieron cascadas, muchos animales silvestres, con la visita guiada de un guardaparques, hasta fueron a los geisers de allí. Todo fue hermoso ese día. Decidieron viajar en la noche al Estado de Idaho, específicamente a la ciudad de Downey.

Ya estaban muy al noroeste, al llegar a la ciudad llegaron a un lugar donde había una caravana de campers, les dijeron que era temporada para acampar. Luan y Lincoln se miraron y dijeron que harían lo mismo. Compraron en un pequeño centro comercial una tienda de acampar y siguieron la ruta de las caravanas.

Estacionaron a Vanzilla y se adentraron un poco al bosque, allí estaban las familias y amigos que habían ido con sus casas sobre ruedas. Los invitaron a unirse a sus grupos. En un momento dado les preguntaron su relación, Lincoln iba a hablar pero Luan le dijo que eran novios tomándolo de las manos y que decidieron vacacionar por unos meses. Les contaron que eran de Michigan, los demás les dijeron que eran de Montana, otros de Iowa y de Dakota del sur y norte.

Lincoln no sabía que decir al tener muy cerca a Luan, se sentía feliz y triste al recordar lo de hace años. Luan le dijo que lo olvide, mientras le besaba su frente, eso lo ponía muy alegre y la abrazaba de felicidad.

Las personas de esas caravanas eran muy amables tanto que los invitaron a una pequeña fiesta que organizaron por un amigo que cumplía años ese día. Se embriagaron, pero no tanto como para no saber donde estaba su tienda de acampar. Allí dentro, Luan y Lincoln se besaban sin medirse. Hubo un momento donde le dijo que su amor sería efímero, ella le pregunto por qué pero Lincoln solo hizo silencio porque habló de más.

En la mañana, Lincoln se levantó con un dolor de cabeza, vio su celular y se dio cuenta que se había echo un poco tarde para realizar las cosas de su trabajo. Levantó a Luan, le dijo que tenía cosas importantes que hacer hoy, ella estaba con un leve dolor de cabeza.

Ambos arreglaron sus cosas, guardaron la tienda en Vanzilla y se dirigieron a un motel. Dejaron sus cosas y se dieron una ducha. Lincoln la dejó en el parque del centro de la ciudad y le dijo que más tarde la vendría a buscar. Cuando Lincoln está doblando la calle con Vanzilla, Luan se olvida su bolso con su dinero y celular en la Van, para un taxi y le dice que siga a esa Van.

El taxista realiza el pedido de Luan, con ese seguimiento vio un bello paisaje con arboles y casas pequeñas. Vanzilla realiza una parada, el taxi estaba esperando que cambie la luz de las señales pero Luan se baja, le paga con lo que tenía en sus bolsillos y se dirige donde se ha aparcado Lincoln.

Se da cuenta que Lincoln baja con prisa y entre a un lugar, Luan se da cuenta que ese lugar es una clínica. Luan ve a lo lejos a Lincoln entrar a un consultorio y lo sigue, sabe que no puede gritar en un lugar donde hay enfermos. Se acercó donde entró Lincoln sin llamar la atención y se dio cuenta que era el consultorio del cardiología.

Lo más raro es que su trabajo de Lincoln no tenía nada que ver con la medicina. Trató de esperar a que saliera Lincoln para decirle que se olvidó su bolso, aunque algo en ella le dijo que se escondiera. Lincoln salió del consultorio en dirección a otra área, pero su rostro denotaba tristeza. Todas esas horas se la pasó entrando de área en área pero con el cardiólogo acompañándolo. En la última área después de un examen en una maquina, Luan escucha al médico hablar con Lincoln, se había escondido bien, lo que escuchó no era nada bueno, no entendía esos diagnósticos que le daban a su hermano, daban a entender una sola cosa.

Lincoln salió de la clínica muy derrotado, Las Vegas era su última esperanza. Ya había pasado con varios de los mejores especialistas.

— Linky... —solo le dijo su hermana que estaba al lado de la puerta.

— ¡¿Luan?! —lo dijo con mucha sorpresa.

— ¿Qué te sucede Lincoln? —le dijo con muchas lágrimas.

— A-Acaso t-tú... —no podía articular palabra alguna.

— Sin pensarlo te seguí... algo me dijo que no te revelara que estaba allí... lo que escuché... ¿Es lo que pienso? —no podía contener sus lágrimas.

— Risitas... déjame contarte —solo le dijo eso para sentarse en unas bancas y relatar.

Le contó que desde hace años tiene momentos donde su corazón no funciona correctamente, es una enfermedad rara, pero que avanza de manera rápida cuando experimenta situaciones donde sus emociones se descontrolan, le puso de ejemplo la pelea con los hombres en Jackson y la discusión que tuvieron camino a Denver.

Luan le dijo que el diagnóstico del doctor no era nada positivo, Lincoln le dijo que no tenía mucho tiempo o al menos ese eran casi todos los diagnósticos con los mejores especialistas hasta ahora. No le daban más de tres años. Las pruebas eran para saber el origen, esa enfermedad está en estudio porque son extremadamente pocos los que la padecen.

En la cabeza de la comediante pasa el momento donde ella le deseó que se muera, no podía creer que ese horrible deseó se pudiera hacer realidad.

— Luan... ya no llores... se supone que este viaje es para que te alegres y olvides muchas cosas... —le dio un fuerte abrazo para que no siguiera llorando.

— Linky... solo viene a mi cabeza la pelea de hace años... —Luan no dejaba de llorar.

— Por favor olvida eso... no es culpa de nadie... las enfermedades solo pasan —ahora se sentía peor, comenzó a llorar fuerte y a tocarse su pecho.

Luan se dio cuenta de lo que estaba ocasionando, dejo de llorar y trató de calmarlo.

— Linky te prometo que lo que queda de viaje lo pasaremos de forma tranquila y con mucho cariño de mi parte —le dijo tocando su mejilla y evitando llorar para que él no llore.

Lincoln solo asintió afirmativamente con su cabeza. Ambos se fueron a Vanzilla y regresaron a donde acamparon. Se quedaron ahí por unos días más.

Ya había pasado un mes con dos días. Alistaron todas sus cosas, las metieron a los asientos traseros y se fueron rumbo a Las Vegas, Nevada. Antes de llegar a las vegas pasaron por los caminos que daban hacia la supuesta localización del Área 51. Luan decía que un día correrían con los brazos hacia atrás para entrar y rescatar a E.T y a Alf.

Sin pensarlo llegaron a Las Vegas, Nevada. Todo eran luces, bares, juegos de azar y alguna que otra mujerzuela, pero en sí todo era diversión. Se hospedaron en el Caesar's Palace. Dejaron sus cosas y se dirigieron a comprarse ropa elegante. El Stand Up Comedy era el día de mañana a las siete de la noche.

Fueron a despejarse de todo en el casino, ambos se vistieron con terno negro y vestido rojo como si fueran agentes encubiertos. Ganaron, perdieron, se divirtieron como nunca ese día, bebieron pero sin exagerar. Llegaron agotados a su habitación que estaba en el piso once. Se acostaron, solo se miraron a los ojos y se besaron, se durmieron abrazados.

Se levantaron cerca de las diez de la mañana, ese día fueron a desayunar algo ligero y a pasear por toda la ciudad. Almorzaron con los vales que les dieron en ciudad de Kansas en un restaurante de barbacoas el buffet.

Fueron al hotel a cambiarse y llegar temprano y tener las mesas de la primera fila. Llegaron a tiempo pues era un lugar grande donde iban a presentarse comediantes.

Y abrieron las presentaciones varios comediantes americanos famosos, después siguieron de otros países ya habían pasado ya casi dos horas, entonces invitaron a alguien del público a contar algo gracioso. Luan levantó la mano, dijo que ella era comediante, subió al escenario.

— ¿Cómo se llama señorita y de donde viene? —le preguntó con caballerosidad el presentador.

— Luan Marie Loud y vengo de Michigan —dijo con alegría.

— El escenario es tuyo Luan Marie de Michigan —le dijo el presentador alejándose del escenario.

— Esta rutina se la dedico a alguien muy especial en mi vida —lo miraba a Lincoln con ternura—. Hay días en que te despiertas de tu cama sin motivos para empezar un día, pero a veces la vida te da un gran motivo y ese puede ser un incendio o un terremoto, hay veces en que me veo al espejo, me noto horrible y digo que si mis padres me tuvieron con amor y no soy tan bonita, ¿Cómo serán los que fueron una noche de desenfreno aquí en Las Vegas? Lo sé, veo a varios aquí, hace un año me llamaron diciéndome que gane en un sorteo por internet, ya saben esa publicidad que a veces suele arruinar tus archivos cuando le das click, dijeron que me traerían a mi casa uno de esos carros de lujo que tienen esos árabes, pero en diez años, les pregunté si sería en la mañana o en la tarde, ellos dijeron que eso no importaba, son diez años, les dije que mis clases de piano eran en la mañana...

La gente no paraba de reír, pero sobre todo Lincoln, siempre se imaginó ver a su hermana junto a grandes comediantes, al menos compartiendo escenario, ahora era real.

Terminó cerca de las nueve y media, ambos regresaron en Vanzilla. Luan pensó mucho estos días, le dijo que se detuviera en una calle.

— Lincoln, espérame en la acera de en frente, voy a hacer algo que debí hacer ni bien llegamos a Las Vegas —lo dijo con un rostro de firmeza.

— Te refieres a... entiendo —lo dijo de forma triste.

Lincoln fue a la acera de en frente, estaba triste pues Leni hizo eso con mucho cariño para Luan, lo hizo para una ocasión especial, esa ocasión ella la podía repetir en unos años con alguien.

— Lincoln, ¿Cómo me veo? —le dijo mostrando lo que llevaba puesto.

— T-Te ves... hermosa —no salía del asombro, no pensó ver a Luan vestida de novia.

— Lincoln, decidí no deshacerme de el vestido de Leni, he decidido usarlo, quiero casarme contigo —le dijo con mucha emoción.

— Luan, hermanita, sabes que no podemos casarnos así de manera simple, mejor guárdalo para que lo uses con una persona especial —le dijo con una leve mueca de tristeza.

— Linky... no habrá nadie como tú en mi vida, ya te tuve alejado de mí, quiero que los dos seamos felices, no quiero que te vayas sin haberte casado, sin haber estado con la persona que amas mucho y que esa persona después de tiempo está aceptando tus sentimientos y sus sentimientos reprimidos... Linky, yo quiero devolverte la felicidad, ¿Me dejas hacerlo? —después de todo el viaje por fin Luan estaba siendo muy sincera.

— Luan, yo quiero ser feliz a tu lado, claro que dejaré que me hagas feliz como también quiero yo hacerte feliz —le tomó de las manos mientras trazaba una gran sonrisa.

Luan corrió con Lincoln a lo que parecía una pequeña Iglesia. Al entrar vieron a una pareja casándose en un pequeño altar y como el que oficializa la boda estaba un imitador de Elvis Presley.

— Necesitamos casarnos padre Elvis —dijo Luan al imitador.

— Claro, son doscientos dolares, pero si no tienen padrinos son cincuenta y seis dolares más —le dijo los precios.

— Aquí tiene los doscientos cincuenta y seis dolares —le dijo Lincoln al imitador del rey del Rock.

— Muy bien, ahora necesito sus identificaciones para registrarlos —se los dijo con una sonrisa.

Lincoln y Luan se miraron. Le dijeron su situación. Al principio se quedo muy sorprendido, luego de escuchar su historia dijo que llenarían el formulario manualmente, se los iba a dar porque podrían llevarse problemas con la justicia.

Antes de iniciar con la ceremonia, Luan cerro la puerta de la entrada con una silla que a, no quería que una Maggie se llevara a su Linky.

— Entonces, Luan Marie Loud, ¿Acepta a Lincoln Marie Loud como legítimo esposo, en la pobreza, en la salud y en la enfermedad? —le dijo Elvis.

— Acepto —respondió mirando a Lincoln.

— Lincoln Marie Loud, ¿Aceptas a Luan Marie Loud en todo lo anterior dicho? —le dijo resumiendo.

— Acepto —le dijo con una gran sonrisa.

— Puede besar a la novia —dijo con una leve sonrisa.

Ambos se miraron con un leve sonrojo, y se dieron el verdadero beso. Luan se dio cuenta que Lincoln es el verdadero hombre de su vida, todo ese viaje fue para ver una faceta que nunca vio en los años anteriores de su hermano, era más caballeroso de lo que era de niño, la amaba con todo su ser y se arriesgaría por ella.

Mientras se besaban, el imitador del rey del Rock les cantó y les tomó una foto mientras se besaban.

Al salir de la iglesia, llevarse el documento y su foto, decidieron que ya no tenían nada más que hacer allí en Nevada. Aunque él tenía una última cita pero decidió dejarlo porque tener a Luan a su lado era suficiente para vivir muy bien.

Ya con sus cosas en Vanzilla, partieron de vuelta a Michigan.

— Recordaré este momento siempre amor —le dijo Luan a su esposo.

— Yo también mi vida —le dijo mientras tenía el manubrio, soltó una mano para acercarla a él y darle un beso.

— Esta foto nunca la perderé —dijo eso mientras sonreía al verse muy feliz junto al amor de su vida...

... En un sitió con varias lápidas, una muchacha con su hija de cinco años iban a dejar flores a una gran persona, a alguien muy especial en sus vidas.

— Recuerdo cuando regresamos a Royal Woods, tuvimos que decirles la verdad, su mutismo fue suficiente para irnos de allí, habían pasado casi dos años desde que nos habíamos casado y fue cuando me enteré que estaba embarazada, fue uno de los mejores días de nuestras vidas, cuando tuve seis meses, Leni nos invitó a su casa a quedarnos unos días, fue cuando nos reencontramos con toda nuestra familia junta, ellos por medio de Lisa se enteraron de tu enfermedad, nos pidieron perdón, tú les dijiste que era normal eso pero ellos te dijeron que no era normal abandonar a un hijo, era despreciable hacerlo una vez más, al nacer la pequeña Liby fue un gran día para nosotros, más fue celebrar su primer cumpleaños, todos reunidos otra vez, horas antes de que fuera la mañana del otro día, te diste cuenta que tenías a tu familia junto a ti nuevamente, tenías tu propia familia, al amor de tu vida y a un bello tesorito, el sentimiento de felicidad era tan fuerte que trajo a ti muchas emociones, fue cuando tu corazón ya no pudo con todo ello, sabías que iba a pasar, llevaste a Liby a nuestra cama y cerraste los ojos mientras nos dabas un gran abrazo —su mente proyectaba los mejores momentos vividos con él.

— Mami, ¿A papá le gustaban las bromas? —le preguntó la pequeña a su madre.

— Sí hija, pero no les gustaba que exageraran mucho... hija, te tengo una sorpresa —le dijo con una gran sonrisa.

— ¿Qué es mami? —le dijo con ganas de saber.

— Te lo diré cuando lleguemos con tus abuelos —le dijo dándole un beso en su frente.

Fue a casa de sus padres, hace meses que no los visitaba. Al llegar se alegraron muchísimo por la sorpresiva visita. Conversaron sentados en la cocina, con Liby en sus piernas mientras jugaba con un peluche de conejo.

— Mamá, papá, voy a ir con Liby a Disneyland, en el trabajo me dieron dos pases —les dijo eso mientras su hija escuchaba.

— Nos parece muy agradable —le dijo Rita a Luan.

— Pero mamá, en especial papá necesito algo —les dijo con algo de dificultad.

— ¿Qué necesitas hija? —preguntó con mucha curiosidad.

— El parque abre en un mes por mantenimiento... pensé en que podrías... prestarme a Vanzilla para viajar con Liby, pasear en algunas ciudades de Estados Unidos hasta que lleguemos allí, para... que sepa lo maravilloso que hizo él por mí —les dijo mirándolos a los ojos con muchas lágrimas.

Sus padres se miraron, ambos se tomaron de las manos, estaban llorando, con sus manos temblorosas, el señor Lynn le dio las llaves de Vanzilla a su hija.

Luan alistó sus cosas y las de Liby, las puso en los asientos traseros, encendió la vieja Van, miró la foto de su boda y empezó un viaje de buenos recuerdos...