No lo tuve en mente

...

— Entonces... ¿Tú también te quedaste varado acá? —lo dijo de forma amable.

— Bueno... mi vuelo se ha cancelado por las fuertes nevadas —dijo sonriéndole levemente pero triste por dentro.

— Y yo pensé que está Navidad no sucedería algún contratiempo —dijo la rubia mirando su reloj.

— Solo nos queda esperar que pase el mal tiempo —lo dijo mirándola con curiosidad.

Jamás pensó encontrar a Carol nuevamente en su camino de vida.

Recordó cuando hace quince años la llamó para reemplazar a su "amada" Lori en una foto familiar.

Han pasado años desde eso y por cosas de la vida se topan en el aeropuerto de Nueva York.

— ¿Y qué tal va tu relación con... Lori? —dijo con dificultad la rubia.

— ¿Cómo... lo supiste? —su asombro era muy notorio.

— La ciudad es muy pequeña, además que a la gente siempre le gusta saber la vida de los demás —le respondió con sinceridad.

— ¿No te causa repulsión? —le dijo con algo de pena.

— No, sabía que tus lindas hermanas al ser varías, se llevarían tus pensamientos e inocencia, por lo menos una y no me equivoqué —dijo con una sonrisa de victoria.

— Veo que eres alguien que hace buenas deducciones —lo dijo con gracia.

— Entonces... —no le quería insistir en realidad.

— Nuestra relación ahora solo es de padres separados, ella se dio cuenta que en realidad quizás... solo fue un consuelo particular de parte mía en ese tiempo —lo dijo con algo de tristeza.

— ¿Pero tu hija? —dijo con muchas dudas.

— Loan... ella está con su madre... solo la veo los fines de mes desde hace tres años... es una buena chica, si la conocieras te darías cuenta que es la niña más tierna del mundo —lo dijo con un alegría por su hija.

— ¿Cuántos años tiene la pequeña? —preguntó amigablemente.

— Tiene once años, es mi tierna rubiecita, claro que Lily también lo es pero... Loan es la rubiecita que crie con demasiado cariño —lo dijo con mucha ternura al mostrar unas fotos de su billetera.

— Me lo imagino —le respondió con una ligera sonrisa.

— Carol... ¿Y qué ha sido de ti todos estos años? —le preguntó con cierta curiosidad.

— ¡¿Qué te puedo decir?! Mi vida ha sido solo continuar con el negocio familiar, no he hecho nada más que eso —se sentía algo de tristeza en ella.

— ¿Pero te agrada hacerlo verdad? ¿Te gusta continuar con el negocio familiar? —le preguntó con algo de dificultad.

— Si te soy sincera... no mucho, si bien soy buena y me agrada una parte... yo desearía poder vivir sin preocupaciones, sé que suena infantil porque ya uno es adulto y sabe como es la vida pero... quisiera no tener preocupaciones para nada —lo decía con una sinceridad diáfana en ella.

— Te entiendo Carol, te entiendo perfectamente —le dijo Lincoln dándole una sonrisa que transmitía entendimiento y confianza.

Y se pasaron conversando de muchas más cosas sin tomar en cuenta lo anterior.

Así pasaron las horas y esperar una respuesta de los trabajadores del aeropuerto.

La respuesta fue que no podrían despegar varios de los aviones hoy porque la tormenta aumentaba en intensidad y les pidieron que permanecieran allí.

Eran las siete y cuarenta del día veinticuatro. Lincoln no había podido conseguir para viajar antes por lo recargado de responsabilidad en el trabajo y las altas horas a las que salía. Carol no tenía tanta intención de viajar, en realidad quería pensar sobre su futuro, no se sentía conforme con su vida es por eso que al último momento decidió viajar para ver a sus padres y solo encontró vuelos para este día.

Ambos se miraron con una mueca de tristeza porque sabían que no llegarían a tiempo para pasar Noche Buena con sus respectivas familias.

— ¡Psss! ¡Linky! Tengo algo que nos alegrará por estas horas —dijo en voz baja y con una sonrisa maliciosa mientras le mostraba algo.

— ¡¿Trajiste alcohol?! ¡Que ingeniosa! En una botella de plástico —respondió en voz baja y trazando una buena sonrisa.

— Vamos a un sitio más alejado —le dijo mientras se paraba para alejarse del grupo.

Se fueron al cuarto donde guardaban las herramientas de limpieza para que no los vieran bebiendo alcohol.

Era una botella del tamaño de su mano, la llevaba en el pecho.

— Me advirtieron que solo bebamos de pocos sorbos —dijo advirtiéndole a su amiguito.

— Está bien, tampoco necesito tanto alcohol —lo dijo en voz baja.

— Créeme, esto siempre lo necesitaras en estos momentos —le dijo antes de dar un primer sorbo.

Lincoln dio un leve sorbo y sintió que su cabeza se movía de un lado a otro.

Daban pequeños sorbos cada vez que terminaban de hablar de algo. Así pasaron alrededor de dos horas.

Si bien no estaban totalmente embriagados, sin embargo terminaron dándose confianza para poder profundizar más en sus vidas personales.

—Jejeje, Lincoln recuerdo cuando me invitaste a reemplazar a Lori en la foto familiar —lo decía riéndose.

—Sí, pero al final ella al verte se retracto, eras su rival y casi le ganabas en todo y en ese momento le ibas a ganar su puesto en la foto —le dijo mirando una escoba.

—Bueno, no todos los días te piden que seas parte de una grandiosa familia y sobre todo de buena manera —lo dijo recordando la vez que fue Lincoln a pedirle que sea el reemplazo de Lori.

Repentinamente Carol comenzó a llorar de la nada. Lincoln no comprendía aquello.

Se supone que la están pasando muy bien allí, se supone que estaban para charlar de manera amena.

—Carol… ¿Qué pasó? —lo decía con cuidado.

—Solo que… tú me pediste que sea el reemplazo de Lori porque me parezco a ella, la gran mayoría de mis amigos en la preparatoria pensaban lo mismo desde que se enteraron de eso —sus lágrimas empapaban todo su níveo rostro.

—Carol… ¿Sabes por qué fui contigo a pedirte el favor aquella vez? —lo dijo sin expresar alguna emoción.

La rubia en ese instante se sorprendió un poco por esa pregunta pero era obvia la respuesta.

—Yo conocía a Whitney, yo tenía confianza con ella, pero Whitney y las demás chicas de la preparatoria no tenían algo que tú y Lori sí, no es el parecido sino la belleza, la gracia, y esa cosa inexplicable con la que enamoran, recuérdalo nunca fuiste el reemplazo Carol, la foto necesitaba una hermosa chica rubia y tú eres una belleza, me emocioné en mis adentros, eras la chica más hermosa de Royal Woods, jamás se lo dije a Lori pero tú eres más linda que ella, esa es la verdad, después de años que soy sincero —lo dijo haciendo mirándola directamente a los ojos.

Carol después de tiempo escucha un agradable adjetivo hacia ella. El frío ya se sentía en ese lugar.

Lincoln se dio cuenta que Carol estaba callada con su rostro entre sus rodillas.

El peliblanco acercó de forma lenta su mano a su hombro de ella para tocárselo.

Lincoln no supo en que momento estaba besando a Carol.

La rubia no dejaba de tocar el rostro de su amigo. Siempre pensó que era el reemplazo de Lori por ser parecida a ella, sin embargo no fue así.

Ella tenía otro brillo, más intenso que el de su amiga. Lincoln siempre se dio cuenta de eso.

—Wow… no me esperaba ello —dijo Lincoln separándose lentamente de Carol para tomar aire.

—Dime qué sentiste —respiraba más rápido.

—Es difícil definir lo que sentí, solo te puedo decir que Lori no puede igualar uno así, espero que… —no terminó de hablar porque la rubia lo besó con desespero.

Ya eran más de las once de la noche, ambos estaban vistiéndose para salir de ese almacén.

Carol se estaba riendo porque Lincoln se quedó muy sorprendido con lo que hicieron esas pocas horas antes.

Llamó a su familia, en especial a su pequeña Loan para decirle que su vuelo recién sería para mañana en la tarde y que iría acompañado de una vieja "amiga".

Carol hizo lo mismo, les dijo que llegaría en la mañana y que les presentaría a su novio.

—Carol… ¿No crees que es muy rápido todo esto? —lo dijo muy extrañado.

—Pues no, siempre esperé este momento desde hace años, se podría decir que desde me pediste que fuera a reemplazar a Lori en la foto —daba una agradable sonrisa.

—Me siento muy halagado Carol, la embriaguez se me ha pasado muy rápido —lo dijo tocándose la sien con algo de dolor.

—Pues se nota que nunca te has embriagado, hablaré como alcohólica pero sigo en mis cinco sentidos —lo dijo en tono de superioridad.

—No te lo voy a negar —le dijo eso y le dio otro beso de tantos que se dieron en estas horas.

—Entonces oficialmente eres mi "pareja" —dijo en son de broma.

—Pues ahora eres la madrastra de Loan desde… ahora —lo dijo mirando que su reloj apunte exactamente en el reloj las doce.

Ambos se dieron un beso apenas el reloj tocó las doce, oficialmente ya era Navidad.

En los pasillos muchos pasajeros varados estaban durmiendo, por esos nadie escuchó la "Noche Buena" que tuvieron.

Carol le prometió a Lincoln que conocería a fondo a Loan para no ser esa típica mujer que se mete en la vida del padre para evitar que este se preocupe de su hija.

Lincoln le dijo que Loan la comprendería, le dijo que toda su familia la querría por ser ella, pues ella era distinta y tenía luz propia.

Y sobre Lori, ella estaba rehaciendo su vida, él tenía el derecho de hacerlo.

—Carol, tú eres distinta, recuérdalo —le dijo eso mientras ambos dormían en el pasillo, cada uno recargando su cabeza en la del otro…