Nuestro aniversario...

I

—¿Podrías... podrías darme unos pequeños consejos? —le preguntó a su hermana mayor.

—Claro Lynn, no te preocupes —le respondió su segunda hermana mayor.

—Gracias Leni, de verdad no sé cómo agradecerte todo lo que haces por mí y el debilucho —le dio un abrazo.

—No es necesario agradecer más, además, uno no sabe de quién se va a enamorar —le respondió dulcemente.

Iban a cumplir un año de relación. Jamás pensó que su hermanito fuera ese chico por el que una pierde la noción del tiempo y la atención en una clase.

II

—Sé que puedo darle algo mejor que hace un año —se decía eso mientras caminaba pensando en que sería bonito para Lynn.

Justo pasa por una tienda de deportes, ve unas manoplas nuevas.

Tiene que comprarlas. Ella debe tenerlas.

III

—Hola Linky —lo saludó vagamente mientras le abría la puerta.

—Hola Luan —le devolvió el saludo.

Entró y se dio cuenta que sus hermanas, a excepción de Lynn, Lily y Leni, estaban en el sofá viendo televisión.

—Hola chicas —las saludó a todas.

—Hola Lincoln —le devolvieron el saludo por cumplir.

Sabía que ellas no estaban de acuerdo que él y Lynn tuvieran un noviazgo, sin embargo, se dieron cuenta que eso les sentó bien a los dos, a uno más que a otro.

Fue al patio trasero y vio a Lynn sentada recargada en el árbol.

—Hola Lynn, ¿Cómo estás linda? —le dijo mientras se sentaba a su lado.

Ella solo lo abrazó, no dejó de hacerlo por unos minutos, se sentía muy feliz con su compañía. Él le correspondía de la misma forma.

—Estoy bien Link, ¿Y tú? ¿Qué hiciste en el centro de la ciudad? —le respondió y preguntó con curiosidad.

—Solo fui a ver si ya había llegado un tomo de Ace Savvy... ya sabes... cosas de nerds —se lo dijo tímidamente.

—Pues son tus gustos Lincoln, quizás antes me parecían horribles... pero ya no Link, este tiempo aprendí a ser mejor contigo al lado, soy más tolerante —le dijo eso con sinceridad.

Realmente Lynn estaba muy agradecida con tener a Lincoln a su lado y no solo siendo un hermano.

—Ya eras mejor persona linda, solo necesitabas un leve empujón para sacarlo a relucir —se lo dijo con dulzura.

Pasaron unos buenos momentos solo abrazados mirando el cielo, sin decir una palabra, solo soltando unas leves risitas o finas caricias.

Ambos se daban miradas tiernas, estaban acercando sus rostros para darse un beso de los tantos que se daban.

—¡Ejem! Papá, Lily y mamá ya llegaron... ya saben en qué quedamos —dijo Luna con algo de molestia.

—Lo siento, vamos a saludar a papá y mamá —dijo levantándose y dándole su mano a Lincoln.

Ambos fueron a saludar a sus padres como si todo fuera normal en la casa.

—Idiota —dijo la chica de playera purpura mordiéndose los dientes.

IV

—Sigo pensando en que es algo peculiar dejarlos hacer eso —dijo Luan mirando fuera de la puerta de su habitación.

—Solo hay que dejar que sigan así por un tiempo, Lynn es mayor, se aburrirá de estar con un niño como Lincoln —dijo Lori con seguridad.

—No lo creo, ya van a cumplir un año, no les veo ni una pizca de querer terminar, esto será algo malo para Lincoln y ella —dijo Luna algo molesta al recordar lo que hacen sus hermanos.

—Es eso Luna o será que... —decía Lola con malicia.

—Silencio niña —dijo la músico algo molesta.

—Lo único bueno es que Lynn ha cambiado, ya no es molesta, ya no busca competencia a todo, ya no hace tontos rituales para la buena suerte, sabe escuchar y más cosas buenas —dijo Lori con asombro.

—En esa parte no dudaré en negar que es buena, pero en un futuro puede que sea perjudicial para nuestras unidades fraternales si no terminan, además en buenos términos —lo dijo Lisa acomodándose sus gafas.

—Pero sabemos que es malo, ¿No? ¿Por qué los dejamos? —preguntó Lana con dudas.

—Es algo difícil de explicar, suspiro... —dijo la gótica sin expresar alguna emoción.

—Porque realmente uno no sabe de quien se va a enamorar Lanita, Luan no escogió enamorarse de Maggie, Luna no escogió estar enamorada de Sam en su tiempo —lo decía sonriente—, Lori no sabía que Bobby se robaría su corazón, nadie lo sabe Lanita, soy consciente que no es algo bueno visto por la sociedad, pero solo míralos —abrió más la puerta para que mire en dirección a la habitación de Lincoln.

Lana, Lucy, Lola y Luan se asomaron, presenciaron una tierna escena donde Lynn estaba echada sobre las piernas de Lincoln que sentado en el suelo escuchaba a Lynn contarle algo que le sucedió en el día.

—Esto es algo malo, no debemos dejarlos que sigan, soy de la idea de ponerle un alto —dijo Luna con seriedad.

—Hermanita, no lo hagas, yo creo que ellos entenderán, si es que se da el fin de su relación, ellos serán lo suficientemente maduros para entenderlo, no hay que intervenir, no recuerdan ver a Lynn muy triste por ser víctima de una cruel broma hace poco más de un año —les dijo eso muy triste.

V

¿Cómo no olvidar lo de hace un año? No era posible.

Lynn estaba muy emocionada porque un chico le había hablado hace meses sin tener que ver con algo de deportes. Algo inusual para una chica que solo suele congeniarse con personas de ese entorno.

Lori era la única que sabía sobre ello, nadie más debía saberlo, era para que no comenzaran a fastidiarla por ello.

Lynn fue esa mañana del sábado a escondidas, llevaba un bolso donde puso una ropa para verse más femenina.

Lincoln se dio cuenta que salió más temprano de lo usual, se suponía que los sábados salía como a las diez, pero eran las ocho con cincuenta minutos.

Casi nunca se preocupaba por su hermana Lynn, pero en esta ocasión se dio cuenta que actuaba muy raro, casi nerviosa. Eso le preocupó.

Lincoln salió diciendo que tenía que ayudar a Clyde con un proyecto de la escuela. Salió con mucha prisa, habían pasado unos segundos después de que salió su hermana.

Lynn fue tras un árbol para cambiarse de ropas rápidamente y dejar allí el bolso con su vestimenta de siempre. Hacer eso le trajo un vago recuerdo de hace meses.

Lincoln a lo lejos vio a Lynn caminar con otra ropa que casi la hace irreconocible si no le hubiera visto el rostro.

Se veía hermosa, sinceramente su hermana lo es, se dijo que debería vestir así, aunque esa chica no era Lynn en realidad, se dio cuenta que iba verse con alguien.

Efectivamente, alguien apareció cerca al parque donde Lincoln siguió por curiosidad a su hermana.

Era un chico un poco más alto que ella y también castaño.

Se fue de ahí de la manera como llegó. Al menos tiene fe en que le irá bien a su hermana, no como a él.

En los últimos meses los sucesos con Cristina, la carta sin responder de Paige, la fiesta de Jordan donde quedó en ridículo, el malentendido con su amiga Stella... Todo eso le dejó muy pensante a Lincoln.

Pensaba que, si quería tener algo con una chica, lo más probable era que podía terminar estropeándolo.

Pensaba en la amistad perdida con Cristina, la distancia con Paige, las leves burlas de Jordan con su grupo de amiga y la casi perdida de la amistad con Stella fueron motivo para que dejara de intentar algo con alguna chica.

Nadie le decía nada, pero Lincoln estaba siendo blanco de burla por algunos chicos de su escuela a espaldas de él. Su reputación era de perdedor.

Pero a Lynn le podía ir mejor que a él, ella no tenía nada sus problemas, por lo menos eso se decía.

El chico le dio su mano a Lynn para ir a caminar, realmente se sentía emocionada y sorprendida; su forma de ser era algo exasperante, esa fue su conclusión en aquella ocasión cuando restregaba en la cara de sus hermanas y hermano sus victorias.

Le dijo para ir a un parque de diversiones, ella aceptó con gusto.

Mientras caminaban, el chico le conversaba sobre lo agradable que era ese lugar. Lynn se veía encantada con el muchacho.

Lo primero que hicieron fue subirse a una pequeña Montaña Rusa, luego a la Casa de los Sustos, el Cuarto de los Espejos y muchos más juegos.

Todo era maravilloso, el algodón de azúcar, las manzanas acarameladas, lo agradable que era el chico con ella.

Las miradas que le daba a Lynn, dejarían encantada a cualquier chica.

Le ganó un peluche de ardilla en el juego de tirar las latas con una pelota. Lynn estaba muy sonrojada, nerviosa y con timidez.

En la casa Loud, Lori no soportó más y les contó a sus hermanas sobre la cita de Lynn.

En ese instante entraba Lincoln y escuchó lo de Lori, no dijo nada, solo subió a su habitación, iba a tratar de no inmiscuirse tanto en ello, cosas de chica se decía.

Se divirtieron mucho en el parque de diversiones, Lynn estaba feliz con todo lo que él hacía por ella, pero tampoco se quedaba atrás, demostró porque es la mejor deportista, ganando una guitarra para él derribando una pequeña lata a casi diez metros de donde estaba con una pelota un poco más chica que la de baseball.

Ahora las charlas eran más amenas, fluían las anécdotas entre los dos, Lynn le hablaba sobre algunas cosas apartadas de sus deportes. Al comienzo cuando lo conoció no era así, le hablaba poco o solo lo escuchaba, pero ahora se sentía en las nubes con ese chico.

Cuando pasaron por al lado del Túnel del Amor, el chico le dijo a Lynn con timidez si es que ella quería subir a esa atracción, solo sonrió y le dijo que sí.

Por el momento nadie estaba haciendo cola para entrar al Túnel, antes de subir al asiento, el chico le toca el hombro al que manejaba los controles de la atracción.

Dentro del juego ambos se sentaron y vieron todo ese camino lleno de figuras haciendo referencia al amor.

Justo en el momento donde pasaban por los cisnes que cruzan sus cuellos, se paga la luz del lugar. El bote se mueve y Lynn se sorprende de eso.

Al prenderse nuevamente las luces, el chico ya no estaba con ella, eso le dio miedo también que las luces se encendieran de forma tenue.

En ese momento el bote avanza rápido hasta terminar el recorrido, al llegar al final se cae al agua porque el bote paró de forma intempestiva.

Al salir algo confundida, unas manos la toman y la amarran de manera veloz, la lanzan fuera de la atracción.

Ese impacto contra el suelo la dejó muy adolorida, sus ojos no podían ver quien le hacía eso por el dolor.

En ese momento alguien le habla al oído y le dice que si de verdad ganará el juego del próximo fin de semana. No entiende a que viene eso en ese momento.

En ese momento al abrir bien los ojos se da cuenta que una de las chicas que le hablaban era de las que le hizo la vida imposible en séptimo grado. Había más personas.

Se dio cuenta que el chico que salía con ella estaba con los chicos que le hicieron la vida imposible en ese tiempo junto a unos chicos de otra escuela, eran del equipo que iba a enfrentar.

Lynn ya no era la chica de antes, estaba decidida a pelear con todos ellos, se llegó a desatar, sin embargo, al querer golpear a una de las chicas que le hicieron la vida imposible, no pudo porque todavía mantenía el trauma del maltrato que recibió por ellos.

Los chicos la bañaron en pintura de color rojo y la ataron a un árbol de ese parque de diversiones.

Le dijeron que debía perder el fin de semana o de lo contrario su vida seguiría siendo un infierno con ellos.

Los de la otra escuela querían ganar a cualquier precio, por ello les pidieron ese favor a los bravucones que fastidiaron a Lynn.

Se fueron de allí no sin antes bañarla con más pintura y burlarse de ella por ilusionarse de manera rápida con un chico.

Ya eran las dos de la tarde y su hermana no regresaba, eso preocupó mucho a sus hermanas, Lincoln no estaba tan preocupado, pero por las dudas dijo que iba a caminar para ver si la veía regresar.

Al salir vio a una persona caminando cabizbaja y con pintura encima, pasaron segundos para que se diera cuenta que era su hermana.

—¡¿Lynn?! ¡¿Qué te pasó?! —lo dijo muy asustado, no por como la veía sino por su expresión corporal.

—¡Solo déjenme sola! —lo dijo con muchas lágrimas.

Entró rápido a su casa y se encerró en su habitación. Todos estaban tocando la puerta de su alcoba, pero no quería abrir.

Pasaron horas para que Lucy se decida a entrar por los ductos de ventilación y traté de hablar con Lynn sin que le haga una llave o la expulse a la fuerza de su habitación.

Solo le dijo que fue víctima de una cruel broma al regresar a casa, solo eso. No hicieron más preguntas, pero se notaba que estaba muy destrozada por dentro.

Nunca fue una broma, solo uno lo sabe...

VI

—Lincoln, ¿Sabes que está próximo a llegar? —le preguntó fingiendo dudas.

—¿Navidad? ¿Pascua? —le dijo en son de broma.

—¡Dos por tonto! —le golpeó de forma amigable su hombro con un enojo fingido— V-Vamos a cumplir un... año.

—Lo sé Lynn, solo quería verte molesta, eres tan maravillosa —le dijo acariciando su cabello.

—Sabes que ese día podemos decirles a papá y mamá que saldremos con alguien más y luego vernos en el bosque... ¿Tú has planeado otra cosa? —lo decía con timidez y sonrojo.

—Sí, pero lo tuyo es mejor, además que es muy ingenioso, por algo eres la capitán de varios equipos —se lo dijo con sinceridad.

—Je, gracias c-conejito... olvídalo —dijo con tristeza.

—No es necesario que me digas así, no quiero que te sientas forzada a hablarme con un nombre de cariño —lo dijo echándose en el piso al lado de ella.

—Pero es lo que los novios hacen, ¿No? Solo quiero ser una buena novia —se lo dijo mirándolo a los ojos.

—Que conste que no te estoy obligando Lynn, pero llames como me llames, yo te adoro, además que ya me acostumbré al apodo de debilucho, tontolón, apestoso, patético —lo dijo riéndose mientras le acariciaba la mejilla.

—Pero en verdad no eres eso, eres lo opuesto —lo dijo con mucha culpa.

—Viniendo de ti, nunca lo voy a tomar del lado malo —le dijo con mucha dulzura.

Al otro lado sus hermanas veían todo ello y sonreían, Lori y Luna permanecían sin dar aprobación a eso.

—Lo ven, no hacen daño a nadie, solo se quieren como novios, chicas sabemos que las relaciones en la adolescencia en la mayoría de veces son muy efímeras, cuando llegue ese momento también debemos darles apoyo y explicarles que solo fue algo casual y que quizás fue como una preparación o yo qué sé, no solo tengo aire en mi cabeza niñas —dijo Leni con mucha comprensión a las dudas de sus hermanas.

Lori ya no miraba a Leni, sabía que ella no cambiaría de opinión, además ella fue la primera en aceptar lo de sus hermanos.

—Bueno, seguiremos hablando de esto mañana, vayamos a descansar... alguien dígales a esos empalagosos que deben descansar —les dijo Lori a sus hermanas con aburrimiento.

—Descuida, yo lo haré Lori —le respondió Luan.

Seguían acostados en el piso, Lincoln siendo abrazado por Lynn.

—Chicos... Ya deben descansar, Lynn ve con Lucy —les dijo con amabilidad.

—Nos vemos en la mañana amor, descansa, tú también Luan —antes de salir le dio dos golpes en su hombro.

—Tú también descansa linda —le gustaba que le diera esos golpes sin malicia.

Salió de manera veloz y sonriente. Luan seguía sintiéndose rara al escuchar eso de parte de Lynn.

—Descansa Risitas... buenas noches —dijo el peliblanco con culpa.

Usualmente no le gustaba que sus otras hermanas lo vieran a él y Lynn siendo cariñosos, hasta el sabe que es algo embarazoso.

VII

—Lucy, ¿Qué podría hacer para que me perdones del todo? —le preguntó con culpa.

Había perdido la confianza de Lucy al no contarle sobre lo de Lincoln, pero más que nada mentirle.

—Ya creo que no es necesario... se supone que éramos muy cercanas, no debiste ocultármelo, siento que no confiabas en mí, suspiro... —dijo con un ligero tono de tristeza.

—Debes entender también que algo así no es nada fácil, quisiera volver a ser tu mejor amiga —se lo dijo mirando a su cama.

—Por ahora confórmate con mi amistad que todavía está intacta, suspiro... —dijo con un tono algo molesto.

Poco menos de un año y seguían tratándose así. Lucy fue la primera en darse cuenta en los cambios de Lynn.

No era difícil darse cuenta que desde el día de San Valentín en adelante Lynn actuaba algo distinta a lo habitual.

Ya no solía estar primera en la fila, cedía si alguien tuviera prisa, en los juegos de mesa ya no alardeaba nada, pero dos cosas más le sorprendían esas cosas eran en primer lugar que ella quería escuchar sus poemas y en segundo lugar mentía para pasar tiempo con Lincoln.

VIII

—Necesito que me ayudes para mi próximo concurso regional Linky, ¿Puedes? —le dijo con una mirada de cachorrito.

—Lola, ahora no puedo, voy a salir con Lynn, pero volviendo te ayudo, ¿Te parece? —le dijo de forma amable.

—Tsk... Está bien Linkinton, solo porque eres mi hermano favorito —le dijo con algo de molestia y sin mirarlo.

—Y único, no tardaré princesa —le dijo eso, un beso en la frente y bajó para irse con Lynn.

Lola suspiraba de cansancio, se sentó en la cama de Lincoln y recordó que sospechaba casi como Lucy, pero pensaba que era algo absurdo.

—Otra vez Lincoln nos deja esperando —dijo Luan sentándose al lado de ella con Lana.

—Solo quiero pasar un tiempo con mi hermano como ella, pero ahora casi todo es con Lynn —dijo Lana un poco triste mirando a Brinquitos.

—Pero me dijo que cuando vuelva me ayudará —lo dijo mirando a sus hermanas.

Temían que su hermano las ignorara, temían perder a alguien que siempre les da el apoyo para ser mejores.

Lynn las ayudaba como Lincoln cuando no pudiera su hermanovio, sin embargo, no lo tomaban bien. Era como decirles que desde ahora Lincoln estaba a la disposición de ella solamente.

IX

—Gracias por acompañarme al campo de entrenamiento de la escuela Lincoln —lo dijo con mucho aprecio.

—Me encanta acompañarte Lynn, pero no me gusta que sigas con ese miedo, por favor debes olvidar eso —le dijo con mucha pena.

—Lo sé Linky, pero... no me siento cómoda viniendo sola a este lugar —miraba derecha e izquierda al avanzar.

Se sentía impotente por no ayudarla en ese detalle, no dejaba de pensar en que esos chicos la molestaran sin límites. Por un juego, solo por ganarle, solo por ver ese espíritu competitivo hecho trizas.

X

La señora Rita y el señor Lynn querían saber quien fue el culpable de tal broma a su hija, ella solo decía que unos chicos disfrazados le hicieron aquello.

Pero no había un por qué claro para tal acción. Lynn solo dijo que olvidaran todo. Se molestó con todos porque no la "dejaban en paz".

Su actitud de siempre les dejaba con pocas ganas de ayudarla a sus hermanas.

Ya era otro día en la escuela, Luan trataba de ponerle un ojo a Lynn, se notaba muy deprimida y... ¿Asustada?

Al terminar la hora de gimnasia, en los vestidores, buscaba su ropa y no la encontraba. Solo la toalla la cubría.

En ese instante se oye la puerta cerrándose, se dirigió allí y encontró algo.

Su ropa estaba con basura sobre ella en el piso, además había una nota.

"El sábado debes perder, no lo haces... ya sabes" —eso decía la nota que leyó.

Ese día seguía más apagada, pero comenzó a realizar sus rituales de suerte.

Nadie la comprendía en sí, no paraba de realizar cualquier cosa con suerte o a golpear un saco de arena que tenía en la cochera.

El día del partido de baseball, Lynn no se notaba concentrada, los anteriores días le daban amenazas discretas, la dejaban con ansiedad por saber que otra cosa harían, si sería peor a lo que hacían.

No fue necesario que no juegue tan bien, pues su juego era fatal, no era Lynn Marie Loud la que bateaba, era un muerto que jugaba sin escuchar y solo haciendo casi todo de manera automática.

A ese juego solo había ido su hermano, pero no porque le hubiera pedido, desde hace un tiempo que ya no le pide ello. Él fue por darle apoyo y preocupación por su estado de ánimo.

Al terminar el juego, su equipo le discutió su forma de juego, ella no sabía que decirle a Margo, Polly y Paula principalmente.

Todo el equipo le dijo que hablarían el lunes con más calma. Se fueron sin decirle nada más, perdieron el pase a semifinales.

Lincoln se dio cuenta que Lynn fue a un lugar alejado con su espíritu de competencia destruido.

Fue con cautela donde ella, quería hablarle y decirle que no era la primera ni la última vez, además decirle que tendría siempre una persona a quien acudir si le sucede algo. En último momento se escondió por unos arbustos al notar acercarse alguien a su hermana, su instinto se lo dijo.

Unos chicos se acercaron a Lynn. La chica se acercó a ella, solo para decirle gracias y que por este tiempo no le harían nada, agregó que ese era su recompensa.

Se fueron riéndose de ella, no sin antes quitarle su casco y romperlo ahí mismo.

Lincoln no entendía nada, no entendía porque su hermana no hacía nada, estaba claro que se notaban un poco mayores y más altos, sin embargo, se notaba completamente derrotada.

Se quedó de rodillas llorando, sus lágrimas no dejaban de impactar con el pasto. Pensó que ya había superado aquello, se suponía que nunca más la volverían a molestar, se suponía que ella era tan abusiva como ellos, por eso se portaba así con sus hermanos y amigos. No había superado todo eso.

—Lynn... ¿Qué sucede? ¿Por qué no les diste su merecido? Lynn, háblame —le dijo Lincoln que se acercaba con lentitud.

—Solo vete Lincoln, solo vete de aquí y no digas nada —le dijo muy enojada sin dejar de sollozar.

—¡¿Cómo puedes pedirme eso?! Necesito una explicación —le replicó Lincoln con asombro.

Lynn se levanto y corrió intentando perderse en los arbustos, no quería que la vean así, menos su hermano.

Lincoln fue tras ella, no podía dejarla en ese estado, además debía saber que pasaba con ella y esos chicos.

La deportista no dejaba de correr, pero cada tramo tropezaba. Se estaba acercando al bosque para perder a Lincoln de su vista.

Estaba cansándose de correr, pero no le iba a impedir en llegar donde Lynn.

Lynn llega a cruzar una carretera y adentrarse a otra parte del bosque antes que un coche la arrolle. Lincoln no le perdía el rastro.

Hasta que en una parte que era una pequeña pendiente Lynn cae y se golpea todo el cuerpo, pero se incorpora poco a poco solo para sentarse detrás de un árbol.

El peliblanco llega donde se supone que estaba su hermana, adolorido por las ramas y arbustos del allí.

Al verla más de cerca, se da cuenta que estaba con una pata de conejo y tratando de hacer esos movimientos para la buena suerte.

—¿Sabes por qué me enfoco tanto en tener una buena suerte? —le dijo mirando al suelo.

—No, ahora me puedes explicar —le respondió con curiosidad.

—Desde que hago deportes siempre me digo algo que leí en una revista de ese tipo: "Una vida de deportes es como estar bien de salud, debe haber bienestar físico, social y psicológico; no todos pueden mantener este estilo de vida, por eso es una suerte ser así" —su expresión de tristeza se notaba mucho—. Pero todo eso no siempre funcionaba desde que entré a la secundaria, no pensé que hubiera personas que les gustara arruinar mi parte social y psicológica, por eso, esa vez no quería que pases lo mismo que yo pase, pero no estoy libre de eso aún, por ello soy exagerada en los rituales de buena suerte porque no quiero que me quiten lo que me queda de mi bienestar, por eso también actúo algo fastidiosa. Quisiera que me comprendas, pero no es necesario. Solo tienes que saberlo y no decir nada.

Lincoln solo se acercó a su lado, Lynn pensaba que se iba a desquitar por tanto que lo ha molestado, ellos lo harían, la dejaron muy débil por dentro. La abrazó.

Lynn se quedó dormida. Él se quedo observándola, estaba con algunas heridas en sus piernas, brazos, rostro. Su expresión todavía era de tristeza.

—Lynn, despierta, ya ha pasado más de una hora, debemos regresar a casa —le dijo mientras se levantaba.

—Lincoln... sobre lo que te dije... —no sabía como recalcarle sobre lo dicho.

—No te preocupes, hablaremos de eso en otra ocasión, pero necesito que me digas todo lo que sepas sobre ellos —lo decía con seriedad.

Lynn solo le dio la mano para que le ayudara a levantarse e ir a casa, no sin antes inventar una excusa para sus heridas y las de su hermano.

XI

—Bueno, con ese vestido nuevo y el baile con el listón más perfeccionado... Los jueces te amarán hermanita, ¿Tú que opinas Lynn? —le dijo Lincoln con entusiasmo.

—Yo digo que no tienes nada que perder con la experiencia que tienes, Lincoln ya te lo dijo —lo dijo con sinceridad.

—Sí... claro —dijo con algo de incomodidad.

Salió Lincoln de la habitación de Lola junto a Lynn hablando de un equipo de baseball que le agrada a la deportista, mientras iban a la habitación de Lynn.

—Sé que es mi hermana, pero hasta me siento incomoda con ella al lado de Lincoln casi todo el tiempo, no sé como soporta estar todo él día con ella —dijo con molestia.

—No lo sé, pero está tan enamorada que no se siente segura estando sola, eso creo que está mal —dijo Luna que entraba a la habitación de su hermana.

—¿Qué necesitas? —le dijo la princesa.

—Te diría que me ayudes a separarlos, pero sería muy cruel —le dijo con seriedad.

—Y me dicen a mí que soy mala, pero... podríamos hacer que pasen menos tiempo juntos, y quizás ya se aburran de su relación ¿No crees eso? —le dijo con malicia.

—Eso me agrada —le respondió de la misma manera.

—Pero no soy así, tengo corazón Luna. Si bien adoraba cuando Linky pasaba más tiempo conmigo, pero si no es Lynn será otra persona que se lleve su tiempo, mi hermanito no estará ahí siempre para mí —le respondió con firmeza y molestia la princesita—. Puedes pedirle a otra eso, adiós.

La rockera se fue con molestia de allí, pensó que Lola la ayudaría a querer terminar con esa relación de sus hermanos, no soportaba ello.

En su habitación, Leni esperaba a Lynn y a Lincoln para que la ayuden con algunos vestidos que estaba haciendo.

Pasaban todo el tiempo parados sobre unos pequeños banquillos.

—Esto no me gusta en sí, pero no dudo que me siento un poco más femenina —dijo Lynn mirando el vestido.

—Te acostumbras —le dijo Lincoln que también se había puesto uno.

—Perfecto chicos... solo falta un par de cosas —dijo Leni con el hilo en sus labios mientras cosía una parte del vestido de Lincoln.

Y pasaron unos minutos más y Leni terminó de confeccionar dos vestidos. Ellos se sentían muy alegres en ayudar a su hermana.

—Ya terminamos chicos, gracias por la ayuda —dijo muy sonriente Leni.

—No es nada, sabes que siempre me gusta ayudarlas —le respondió de la misma manera.

—Se siente bien ayudarlas, no sabría de esto si no fuera por Lincoln... —lo decía con un sonrojo que no podía esconder.

Leni los miraba a ambos, no dudaba en que estando juntos eran felices, pero... ¿Cuánto duraría? Eso poco importaba en este momento, y si terminara rápido... sabrían como superarlo, ambos ya sabían que eso no podía llegar a tanto, ¿O sí?.

—Hoy cubro en la noche a Lori en G3, vendré un poco tarde Lynn —le dijo preparando una mochila donde estaba su ropa.

—Hoy me toca cuidar a los quintillizos de la familia Fox, también llegaré tarde —le dijo mientras estaba parada en el marco de la puerta.

—¿No quieres que pase por ti después de cubrir a Lori? —le preguntó sonriente.

—Bueno... eso me gustaría debilucho —le dijo sonriente.

—Entonces, paso por ti cuando terminé mi turno, ¡Dos por quedarte quieta! —le dijo eso mientras le daba unos leves golpes en el brazo.

—Esa es mi parte Link —le dijo eso mientras lo perseguía para hacerle lo mismo.

En el pasadizo, Lori miraba a Lincoln siendo perseguido por Lynn, pero sin malicia de parte de ella.

—Espero que te vaya bien en tu cita Lori —le dijo Leni que seguía cociendo en su maquina.

—Literalmente... ¿Qué ves en Lynn y Lincoln para no tener mala espina por ellos? —aún no comprendía ello.

—No voy a responder a eso otra vez Lori, ya sabes mi respuesta —le dijo sin mostrar malicia.

—Como quieras, Lincoln me cubrirá, nos vemos —no dijo más.

XII

Lynn llegó a casa junto a Lincoln, sus padres la vieron muy herida, ella solo dijo que se esforzó mucho en su juego, pero no lo logró. Los señores Loud miraron a Lincoln, trato de no dar señales de que ella mentía.

Ya se hacían la idea de que su hija estaba siendo víctima de un bravucón, pero la querían descartar porque ella era muy ruda como para lidiar con un tipo así.

Lynn le dijo que esos tipos que vio fueron algunos de las historias que le contaba cuando fue a darle tour por la escuela secundaria.

Le dijo que le cuente todo con detalle, Lynn trató de no llorar, solo dejo que sus labios le dijeran todo eso a Lincoln.

—Deja de pensar en ello Lynn, solo olvídate de ellos, además por un tiempo ellos no te molestaran, yo me encargaré de eso —lo dijo con seriedad y después le sonrió—. Soy el chico del plan Lynn.

—No te metas en problemas Lincoln, no debes meterte en donde no eres llamado debilucho —se lo dijo vagamente.

—No haré nada malo ya verás, Lynn todos tenemos un punto débil, pero no nos hace vulnerables, solo es una limitación que con el tiempo se supera... hermanita —se lo dijo abrazándola.

Lynn ante cada muestra de afecto de Lincoln mostraba algo de miedo, pensaba que eran sus bullies que querían golpearla como lo hicieron unos dos días antes de su juego.

Lincoln fue a ver a Lynn a sus entrenamientos a escondidas. Se enteró que la sacaron de varios equipos por no rendir lo suficiente.

Los días pasaban y sus hermanas notaban deprimida a Lynn, no había explicación de su actitud, pero no podían hacer nada, por ayudarla. Lincoln no era como ellas.

—Lucy, ¿Has visto mi manopla y pelota de baseball? —le dijo con desgano.

—Suspiro... Lincoln las tomó, me dijo que te dijera que estaba esperándote en el patio trasero —lo dijo sin mostrar expresión.

Lynn bajó con algo de molestia, no quería que Lincoln se meta en su vida. En el último momento evitó que la pelota de baseball le impactara en su rostro atrapándola con su mano.

—¡Oye! ¡¿Qué te sucede?! —le dijo con enojo.

—Se rápida —le dijo eso en el instante que le lanzó otra pelota de baseball.

Lynn estaba muy enojada que comenzó a lanzarle las pelotas con una técnica única, Lincoln con dificultad las atrapaba con la manopla. Varios minutos lanzándose las pelotas, sin darse cuenta la castaña sonreía.

—¿Tan rápido te cansaste debilucho? —le dijo con altanería.

—Sí... no estoy acostumbrado... a... eso Lynn... por lo menos te recuperé por... unos instantes... mi brazo me duele, que me recupere y seguimos —hablaba tomando aire cada cierto tiempo y sonriendo.

Lincoln se fue frotándose el brazo, Lynn se quedó mirando en dirección a Lincoln, soltó una carcajada de lo alegre que se sentía por jugar con entusiasmo desde que perdió y la expulsaron de sus equipos.

En los siguientes días, todos hablaban de la expulsión de unos chicos por haber robado unos documentos de la oficina del director. Como siempre los chicos decían que no habían sido.

—¿Acaso fue él? ¡No! Pero... se lo merecían, ya no sé que pensar —lo dijo con algo de culpa.

Se supo que sus familias estaban muy decepcionadas por ese suceso y se fueron a estudiar a otros Estados algunos de ellos.

En la noche, fue a la habitación de Lincoln, quería salir de dudas. Solo necesitaba saber algo.

—Lynn, solo sé que desde ahora, no debes temer a nada —le dijo con seriedad.

No era el mejor método, pero su hermana no podía estar tranquila por culpa de ellos.

—¿Y si vuelven? ¿Si creen que fui yo? No debiste meterte en esto —le dijo con mucho miedo.

La tomó de los hombros y le dijo que se calmara, Lynn estaba muy asustada, no dejaba de pensar en lo peor de esto.

—Te prometo que no sucederá eso, ¿Por una vez puedes confiar en mí? Quizás sea menor a ti, pero sé que puedo ayudarte hermana —le dijo con un rostro de miedo igual al de ella.

La castaña solo le dio un leve golpe en el hombro y lo abrazó como él ya lo ha hecho. Se fue a dormir pensando mucho en lo que pasaba a escondidas de su familia.

El sol alumbraba toda la ciudad, Lynn se levantó para correr y no perder su rutina. Afuera de la casa, estaba su hermano esperándola.

—Esta vez no pienso parar por un calambre, trataré de seguirte el ritmo —le dijo mientras calentaba.

Lynn se sorprendió por ello, solo sonrió y corrió delante de él. Lincoln trató de seguirle el ritmo a su hermana.

Pasaron los días y ambos no dejaban de competir con cada cosa, pero era algo sano, fuera de lo que Lynn hacía meses anteriores. El espíritu de la competencia volvía a la deportista.

Sus hermanas notaban que Lynn volvía a ser la de antes; demasiado cierto para unas semanas.

El día de San Valentín, ese día puso triste a Lynn. No lo decía, pero ese chico la ilusionó en ese tiempo que se conocieron, todo para que sea un amigo de los bullies.

Ese día sus hermanas le dijeron que no se sienta mal si el chico no la llamó nuevamente. Ella les había contado que ese chico no le habló nuevamente porque se fue de la ciudad.

Sus padres iban a salir, ella se quedaría sola con Lisa, Lily y Lincoln. Sin que le pidiera algo, Lincoln le puso el canal de deportes y le trajo unas palomitas para ver junto a ella un juego de basketball.

Lynn estaba feliz con su hermano al lado todo este tiempo, no había momento en donde no pensaba en otra cosa que no sea pasar tiempo con Lincoln.

—Lynn te tengo una sorpresa —saca algo de atrás del sofá—. Es una caja con algo que te fascinará, sin embargo, debes atraparme.

—Pan comido —dijo con seguridad.

Saltó donde él, Lincoln la esquivó con facilidad.

—Tendrás que atraparme si quieres esto —dijo eso y se fue corriendo no sin antes decirle algo más—. Lisa está cuidando a Lily, no te preocupes.

Lynn corrió donde él, pareciera que Lincoln estuviera preparado para todo porque donde se dirigía, aparecía un obstáculo para su hermana. Ella se divertía con él, últimamente solo sonríe por él.

XIII

Lincoln salió un poco antes de las once de Gus' Games & Grubs, tomó un autobús que lo deje cerca al parque del vecindario de la familia Fox.

Lynn estaba esperando sentada con los padres de los quintillizos, charlaban sobre como se portaron sus hijos, les dijo que eran los mejores niños de la ciudad.

Lincoln le mando un mensaje a Lynn. Dio las gracias por la paga y ellos le dieron las gracias por aceptar cuidar a sus pequeños.

—Lynn antes de entrar a G3 compré algo, sé que te gustará —le dijo muy sonriente.

—¿De veras? Genial... espera, esto me resulta familiar —dijo con su mano en el mentón.

—Sígueme y averígualo —dijo eso mientras corría.

XIV

Lynn perseguía a Lincoln sin parar, Lincoln había calculado los movimientos de Lynn, por eso dejó muchos obstáculos por los lugares que iba.

Llegó un momento donde se metió en un callejón, Lynn hizo un alto y pensó en algo mejor.

Lincoln miró atrás, no estaba su hermana, comenzó a correr más lento. Escucha un ruido proveniente de arriba.

La castaña corría por las azoteas, como eran casas de un nivel, se le facilitaba eso, Lincoln sonrió y siguió corriendo por ese callejón, pero como no subestimaba a Lynn, también había dejado obstáculos arriba.

Lynn tuvo dificultades en las últimas casas porque habían muchas cajas, al llegar a la parte final de ese vecindario y el callejón, bajó cayendo sobre unas cajas para poder interceptar de manera rápida a Lincoln.

Estaba a solo pasos de atraparlo, pero Lincoln había hecho un agujero en la valla de metal para escapar de Lynn.

Se fue por un lado de una autopista que llegaba allí, Lynn no dejaba que Lincoln le llevara amplia ventaja.

Ahora solo tocaba correr en linea recta, Lincoln ya mostraba signos de cansancio; no iba a dejar esa oportunidad para atraparlo y tener el presente.

Pero Lincoln tomó un último desvío, subió a una colina. Había un árbol en la cima.

Lynn también se notaba cansada, pero la emoción de obtener aquello no la dejaba perder el ritmo.

—Creo que llegué a mi límite Lynn —dijo el albino cayendo de rodillas.

—¡Je! Nadie es rival para, ¡Corrección! Eres rival para mí, es justo que hayas puesto obstáculos, así nos igualamos para ser justos —dijo yendo lentamente hacia él.

Lincoln trata de incorporarse, pero no puede. Una mano le da la ayuda necesaria para ello. Aprovechando ello le quitó la caja de sus manos. Al abrir la caja, lo que ve la deja con asombro y muda.

—Compré ese casco porque... sé que necesitas uno nuevo, Flips si hace que sufra por obtener mi salario... quizás te traiga algo malo de recuerdo, pero deja que se vayan de ti y trae los mejores en este momento —le dijo eso con una ligera sonrisa, había algo más—. Hay algo más dentro.

Lynn sacó el casco de la caja, dentro había una carta, una con un corazón.

"Sé que te ilusionaste con alguien que te mintió, pero por favor Lynn ya no quiero que sufras por esos bravucones y ese idiota, Lynn te quiero demasiado. No sé si ser directo, sin embargo, mis acciones estos días te habrán dicho algo, sentir algo y desear algo. No sé por qué hago todo esto por ti, mi corazón me dice que es lo único que puedo hacer bien, eso es apoyar a quien más amo, esa eres tú. Lynn Marie Loud, quisiera ser tu San Valentín, por esta ocasión, solo por esta vez, de todo corazón" —Eso decía aquella carta que le entregó su hermano.

—Sé que se siente raro que tu hermano te pida aquello, pero... ¡Rayos! De verdad no sé que decir —lo dijo con vergüenza.

Lynn solo se acercaba lentamente donde Lincoln.

—No es necesario decir más Lincoln, hace tiempo eramos unidos, todo esto que me pasó, me hizo recordar esos tiempos, hasta un ciego se daría cuenta de todo lo que haz hecho por mí, me has ayudado a levantarme, me has dado dos hermosos regalos, es mi turno de corresponderte —dijo Lynn que se acercaba a él.

Sin meditarlo le dio un tierno beso en los labios, de verdad que no había ni una pizca de remordimiento en ambos, pero Lynn lloró después de hacer eso.

Le dijo que de verdad apreciaba todo eso, solo podía darle este beso y decirle que sea su novio.

—Sé que es una locura, pero a mí no me importa, sé que tú me entiendes debilucho —le dijo sin dejar de abrazarlo.

—Es por eso que acepto Lynn, quizás no seamos los más románticos para esto. Pero a hice lo que te gusta y te saqué un sonrisa de victoria —le dijo eso mientras le colocaba el casco de baseball lentamente—. No habrás ganado el pase a semifinales, pero sé que estás ganando lo suficiente para no dejar que tus problemas te hundan, ¿No quieres decirles a todos que Lynn Loud no se dejará vencer?

Lynn le dio un beso en su mejilla y le tomó de la mano para ir caminando a casa. Dejaron las cosas en la habitación de la deportista y fueron a ver a Lily junto a Lisa.

XV

—¿Recuerdas que después comenzaste a actuar diferente? —le dijo el peliblanco con una sonrisa.

—Claro, es por eso que Lucy y las demás nos descubrieron dándonos un pequeño beso en tu habitación, debes saber cerrar —le dijo con burla.

—Algo me decía que Leni nos iba a apoyar —lo dijo con seguridad.

—Sí, pero Lincoln... hay que ser directos, cuando la chispa se apague en nosotros, ¿Te sentirás mal? —lo decía con dudas.

—No... porque algo bonito solo puede hacerme sentir bien, nunca mal —esa fue la respuesta del peliblanco.

—Entonces cuando sea el catorce, te sorprenderé como tú lo hiciste el año pasado debilucho —le dijo tocando su mejilla con ternura.

—Eso siempre lo haces linda —acercó su rostro al de ella.

—Mi conejito —fue lo último que dijo antes de darle un beso en los labios.

Estaban sentados en un árbol de ese parque, Lincoln le había comprado la manopla junto a la pelota que vio hace días. La había hecho correr hasta el parque, pero Lynn lo alcanzó.

Se fueron de la mano, aprovechando que nadie estaba por allí. Lynn sería capaz de superar y olvidar esos traumas de los bullies, siempre con el apoyo de su hermano novio.

Por ahora solo quedaba disfrutar ese lindo aniversario que estaba cerca y acompañado de una fecha especial

El tiempo diría si seguían o no con su relación, no importaba si era bien o mal vista, lo que verdaderamente importaba era que ellos aprendieran que tener a alguien que te apoye y quiera. Eso era lo verdaderamente importante. Los años siguientes darían una gran reflexión de lo que fue esta relación para ellos...

Continuará...

Camino a: El Apex de mi felicidad...