Nada personal, solo...

1949-1951

I

En la sala de reuniones, Don Rosato se encontraba hablando con su hija Jordan y su sobrino Jordan. Eran las once de la noche.

—Giordano y Giordana, algún día yo no podré más residir en este lugar, y ustedes como familia deben ser fuertes, para sostener las cosas que erigí desde que llegué a América es necesario que ustedes tengan a su familia y los negocios en un lugar de importancia... —les dijo muchas cosas a sus hijos.

Al terminar la charla entre ellos, Jordan y su primo se marchan a sus aposentos. Don Rosato salé en dirección a su jardín. A lo lejos observa a dos de sus mejores hombres.

Lola Loud y Lincoln Loud estaban conversando de manera amena y cariñosa. En ese momento se da cuenta que Don Rosato los está observando.

—Padrino, disculpe, no... no lo vimos —dijo Lincoln con asombro.

—Siento si incomodamos su vista padre —agregó Lola con cierta culpa.

—Lincoln, Lola, saben que su discreción no es tan discreta, además no es necesario recalcar que tienen mi bendición y aprobación —dijo de manera calmada el Don, pero se dirigió esta vez a Lincoln—. Lincoln, necesito hablar contigo sobre los negocios con los Sharp.

—Enseguida Padrino —le respondió y luego se dirigió a Lola—. Nos vemos más tarde amor.

Seguidamente le dio un beso en su frente y siguió a Don Rosato. Lola fue dentro de la casa, en un pasadizo se topó con Jordan.

Se dieron una sonrisa y siguieron su camino. Lola siguió su camino borrando su sonrisa, de igual manera Jordan.

II

En la oficina de Don Rosato, se encontraba Lincoln que era el Consigliere o consejero, Liam y Rusty eran capos, Clyde, Zach y Chandler eran hombres de honor.

—Recuerdo cuando a todos ustedes los ayudé de esos policías corruptos que querían incriminarlos, vi en ustedes la desesperación, pero también vi la esperanza en ser algo mejor de lo que eran, mírense ahora —les decía eso mientras revisaba unos documentos.

—Nuestra gratitud y lealtad es eterna hacia su persona padrino —dijo Clyde McBride.

—Sé que soy fuertemente criticado por tener a irlandeses y negros como hombres de confianza, pero eso no importa cuando ellos han tomado valores de familia italiana como suyos —hablaba mirándolos a los cuatro—. Prefiero a cualquiera de ustedes antes de que venga alguien sin talento, aunque sea un compatriota.

Hablaron sobre los favores que a ciertas personas les habían hecho y que ahora era momento de cobrar. Lincoln leía lo que había que hacer en el transcurso de los días. Quien escuchaba con esmero era Liam, Lola le había dicho que debía ser muy pensante como ella y Lincoln.

Luego de aquello, procedieron a retirarse a descansar hasta sea la mañana del otro día. Lincoln se fue con una sonrisa de satisfacción.

Al llegar a su habitación, encontró a Lola mirando a la ventana, pareciera que quería decir algo, pero no hablaba.

—Amor, ¿Te sucede algo? —dijo con curiosidad.

—No es nada Lincoln, es solo que... me siento agradecida con la vida y a la vez no —dijo con suma tristeza, aquel sentimiento solo lo mostraba con él y Liam.

—Lo importante es que nunca dejemos de ser agradecidos por estar vivos —le dijo eso mientras le tomaba su brazo para darle besos hasta llegar a su hombro.

—¿Recuerdas como llegamos aquí? —le preguntó la rubia.

—Eso nos ha marcado, imposible no olvidar —decía Lincoln con tristeza.

III

Fue hace diecinueve años cuando la tragedia los hizo unirse a ese complejo mundo de la Cosa Nostra.

La historia de la familia de Lincoln y Lola se remonta al siglo anterior cuando sus abuelos, unos inmigrantes irlandeses se asentaron en América. Su abuelo tuvo participó en la Guerra de Secesión, su padre estuvo en la Gran Guerra. Sus familias seguían viviendo en la miseria, por eso su padre de ellos, el señor Lynn, pidió un favor al jefe de familia de una mafia. Eso benefició a los Loud.

El señor Lynn no era un hombre recto, pero tampoco uno malo. Solo por ayudar a su familia, comenzó a vender no solo a la familia compradora, sino a las rivales las cuales ofrecían un poco más de dinero. El jefe de la familia que lo ayudó se enteró de ello, lo tomó como futura traición. Lo que no sabía el señor Lynn es que él era de los más sanguinarios.

Una noche al frente de la casa Loud, unos coches se pararon en el momento que ellos cenaban. Sin meditarlo dispararon a diestra y siniestra, los primeros en morir fueron los padres luego las hermanas de ambos, Lincoln salvó a Lola por estar sentada junto a él, hizo que se tirara al piso. Ambos arrastrándose salieron de allí y se dirigieron por la puerta trasera. Corrieron en dirección a la casa de su vecino el señor Quejón.

Los hombres debían irse de allí, las personas del vecindario comenzaron a salir a ver que sucedía. Con esa andanada de balas nadie podía sobrevivir, eso creían.

Lola y Lincoln no eran los más listos, pero sabían que la mafia los iba a buscar cuando se enteraran que no estaban muertos, por eso decidieron irse de su ciudad. Fue duro ver a sus hermanas y a la bebé muertas.

Sin querer llegaron a Nueva York, al no tener dinero, tuvieron que robar para sobrevivir. Lincoln no quería que Lola viva esa vida, le propone hacer que se la lleven a un orfanato. Lola no quería separarse de su hermano, lo amaba tanto, era lo único que tenía en este mundo.

Pasaron tres años viviendo en las duras calles de la Nueva York de los años treinta. Lincoln ya tenía catorce años y Lola nueve. Durante ese tiempo conocen a Liam, Rusty, Zach y Clyde. En ese tiempo ellos se topan de casualidad a Giordana o Jordan como le decían aquí en Estados Unidos. Los cuatro la ayudan de unos dos tipos que querían matarla ella al salir del cine de noche con un guardaespaldas, al cual mataron dándole muchos disparos, el tipo era duro de matar. En el forcejeo de ellos con esos hombres, Lola no dudo en usar el revolver de uno de los tipos y dispararle al que estaba ahorcando a su hermano. Liam y Rusty mataron al otro tipo ahorcándolo antes de que matara a Clyde y Zach.

Le dijeron que debía irse cuanto antes, en ese preciso instante un coche de la familia de Jordan llegó y vio todo lo que sucedió. Solo la hizo subir y se fueron de allí.

En la mañana la policía llegó a la escena del crimen y por medio de una persona que vio el momento donde ellos matan a los tipos que querían asesinar a Jordan se enteró de quienes eran los culpables.

La policía se llevó a cinco de ellos, Lola se había salvado escondiéndose como le dijo su hermano. Se dijo que los muertos eran solo dos, los policías encubrieron el asesinato del guardaespaldas.

Pasaron algunos días en las celdas de la estación. Lola estaba ideando un plan para sacarlos de allí, pero no llegó a nada porque antes de que ella iniciara la jugada para tratar de sacarlos el tipo que se llevó a Jordan impidió que ella se metiera en problemas. No llegó solo, estaba con alguien a quien se refería como Don.

Ambos entraron y hablaron en privado con los policías y el jefe de estos. Les hicieron a los policías una oferta que no podrían rechazar. En menos de media hora sus amigos y hermano estaban libres.

Lola no dejaba de darle besos en su mejilla a su hermano y abrazar a sus amigos. El hombre que era Don Rosato les dijo que quería hablarles en privado. Fue en ese momento donde Don Rosato los adoptó como hijos a los seis. Con el tiempo serían de confianza.

IV

—Tienes razón Lincoln, es una marca que no se puede quitar fácilmente —dijo Lola que con cariño acostaba a su novio.

Cerca del medio día, Lincoln estaba en el despacho del Padrino junto a él atendiendo algunos asuntos. Ese día era el cumpleaños de Jordan, el sobrino de Don Rosato.

—Padrino, los franceses han abierto un nuevo casino en la parte sur de la ciudad, su dueño vendrá a la una para hablar sobre la protección. Los Di Martino quieren hablar sobre el nuevo negocio que está surgiendo, ya se reunieron con los Sharp, Sweetwater, Johnson, Fox... —siguió leyendo lo que debían hacer esos días.

—Lincoln, dile a Rusty que mande a Lola y Liam al atardecer, deben investigar sobre que trató aquella reunión y algo adicional —dijo mientras miraba por la ventana a su sobrino festejar.

—Entendido padrino —fue lo que respondió Lincoln.

En la tarde Lola y Liam, salieron en un coche de manera sigilosa rumbo a los barrios bajos de Nueva York.

—Liam, debes estar atento, al menor indicio de sospecha. Sé que ya llevamos años en esto, pero debo decir que a veces bajas la guardia —le dijo Lola que se pasaba el pintalabios.

—Lo sé Lola, no quiero decepcionarlos a todos —lo dijo con una sonrisa—. Recuerdo cuando tú y Lincoln me ayudaron de ese pastelero que me quiso matar.

—Fue porque intuimos que el pastelero estaba en algo más grande, nunca confié de él plenamente —dijo Lola que se preparaba para salir del coche.

—Tienes razón Lola, recuerdo cuando evitaste que ese traidor de Hugh le hiciera algo al viejo —dijo eso recordando lo de hace años.

V

Cuando comenzaron a vivir con la familia Rosato, se les asignó tareas como mensajeros o inmiscuirse en los pequeños negocios cercanos a las grandes familias. Nadie sabía todavía que Don Rosato los había adoptado. Fue con ayuda de los chicos que actuaban como informantes de lo que podían ver y oír.

Después de un par de años, fue cuando el Padrino en una reunión con el jefe de familia de los Di Martino fue con sus hombres de confianza, incluida Lola.

En ese tiempo la que fue una gran familia de apellido Huggins estaba aliándose nuevamente con los Rosato desde la muerte del cabeza de familia y sucesión de su hermano. Cabe decir que la mayoría de familia italianas llegadas a América decidieron cambiarse el apellido italiano por uno Británico, se decía que la mayoría de esas familias eran traidores en sus tierras.

Hugo o Hugh el hijo de Wilbur Huggins, estaba haciendo negociaciones con la familia Rosato, quería establecer la paz y lograr una alianza afianzada en el negocio del licor. Su tío había muerto, ahora él era la cabeza de familia.

Lola desde pequeña tenía una actitud de chismosa y chantajista, pero gracias a eso logró un lugar al lado del Padrino. Eso no lo usaba para beneficio propio, ahora era en aras de la nueva familia que tenía.

Hugh lo citó a una cena en un nuevo restaurante para poder poner los puntos definitivamente para la hermandad entre familias. Don Rosato aceptó, pero a pedido de alguien de confianza iba a mandar a alguien a inspeccionar el lugar... por si las moscas.

Eran las siete y media de la noche, un coche se aparca en la entrada de ese restaurante elegante. Bajó Chandler, Liam y Lola. Liam acompañó a Lola que fue mandada personalmente por el padrino para revisar si no había alguna trampa.

Hugh pensó que mandar a la chica rubia era una broma y ofensa, Lola le dijo que no, que estaba ahí no solo para revisar sino también para escuchar algunos últimos puntos. La revisaron a ella y Liam antes de que ellos lo hicieran a ellos y el lugar.

Lola antes de sentarse a conversar de manera breve con Hugh inspeccionó a ellos y luego el lugar con permiso del dueño. Liam se quedó parado frente a Hugh y uno de sus hombres.

Al salir Lola se sentó a conversar y degustar pasta con Hugh de manera amigable. Hugh no soportaba la manera altanera con la hablaba la rubia. En ese momento Lola le dice que si es que está listo para partir, no entiende Huggins. Sin inmutarse y de manera rápida, Lola saca un revolver de debajo de la mesa y le apunta entre los ojos a Hugh y en el pecho a su hombre.

Lola antes de salir con Liam le da una mirada al mesero de allí y este le dice algo al dueño del restaurante. Chandler había matado a los hombres que resguardaban por fuera a Hugh. Aceleró de manera veloz.

Lola por medio de informantes y el chantaje a las personas de las partes bajas y altas, supo que Hugo Huggins había hecho tratos con la familia Fox y otra que no se sabía quien era, pero se sabía que tenía un hijo en espera con una de las hijas del jefe de esa familia, para eliminar del camino a Don Rosato.

Al llegar a casa, Lincoln le dio un pañuelo y un vaso de agua a Lola, Liam junto a Chandler informan de lo acontecido al padrino. Ni Chandler ni Liam sabían de lo que había averiguado Lola.

Desde antes admiraba a Lola, en ese momento Liam tomo de ejemplo la perspicacia de ella.

VI

Ambos bajaron y se dirigieron a ver a un tipo que se sabía que estaba cerca a un muelle donde asesinaron a sujetos que eran informantes de la familia Rosato.

En lo que quedaba de la fiesta, Lincoln charlaba con Clyde. Era como su mejor amigo junto a Liam, pero en sí porque el moreno comprendía a Lincoln en lo que es perder una familia.

—Lincoln, ambos perdimos a nuestras familias de una manera muy cruel, pero ahora nos tenemos los unos a los otros —le dijo Clyde mientras bebía un vino.

Clyde era de Lousiana, su familia había muerto a manos del Ku Klux Klan. Clyde escapó gracias a un vecino que lo ocultó en medio de la masacre. Vagó solo por meses hasta llegar a Nueva York donde un día de casualidad conoció a Liam, luego a Rusty y Zach. Con ellos vivió como pudo allí hasta conocer a los Loud y a Don Rosato.

—Lo sé amigo, pero... —iba a decir algo más, pero el padrino lo llamó.

Fue donde Don Rosato que lo esperaba para tener una charla privada luego de atender al dueño de una florería que fue a pedir justicia por su hijo.

—Necesito de charlar sobre la familia —dijo mostrando una sonrisa.

—Claro papá —respondió Lincoln

—Lincoln, hijo, ¿Sabes porque no les he cambiado el apellido a ustedes? —lo decía mientras buscaba algo en sus cajones.

—Siempre me lo he preguntado, pero no dije nada porque quizás sea tonto —respondió con normalidad.

—¿Tonto? El apellido es lo que presenta a una familia, el apellido es lo que da a conocer a todos tu procedencia, es lo que uno debe de estar orgulloso, es la marca que dejarás a las próximas generaciones, el apellido contendrá todo lo bueno y malo que tu familia ha hecho y prevaleciendo lo mejor de ello. No les cambié el apellido a ustedes para que no olviden su pasado, es cierto que ahora son mi familia y viceversa, pero no deben olvidar el pasado, jamás —lo decía con un gran convencimiento, no dudaba.

—Lo entiendo Padrino —solo dijo eso Lincoln.

—Además quiero recordarte que no siempre voy a estar aquí, por eso quiero hablar un día con Giordano, Giordana, Zach, Rusty, Clyde, Liam, Chandler, Lola y tú sobre el futuro de la familia, métete esto en la cabeza, la familia siempre es lo primero, claro que los negocios deben estar paralelos, pero la familia siempre primará sobre todo —le dijo de manera seria y amable a la vez—. Mi sobrino tiene planes de casarse con su prima, me ha pedido la mano de ella, pero al pasar eso él tendrá que ser el nuevo Don de la familia. Yo no veo capacidades suficientes en él todavía, es por eso que quiero decirte que cuando él tome el mando seas la mejor mano derecha, el mejor Consigliere que alguien pudiera tener.

VII

Mientras Don Rosato hablaba con Lincoln. Jordan estaba en su habitación arreglándose para ir a la cama, en ese momento entra, sin permiso, su primo Jordan.

—Mi amada primita, arreglándose para su futuro esposo —dijo mientras la besaba en su cuello.

—Es lo mejor que hay —solo respondió eso.

—Aún tienes esperanza en que tu "amado" Lincoln recapacite en el amor que le tiene a su estúpida hermana, me causas gracia —dijo con malicia.

—Acudes a mi padre para tenerme de esposa, ¿Acaso no tienes valor para encantarme y enamorarme? Si lo tuvieras así, Stella habría estado contigo desde hace tiempo —le respondió de la misma manera.

Tomó con fuerza a su prima, Jordan se dio cuenta que eso lo enojó bastante.

—Escúchame bien "prima", no vuelvas a mencionar ese nombre delante mío, ¿Está claro? —se lo dijo con unos ojos de furia.

—Disculpa "primo" —le dijo con molestia.

La soltó de su agarre con furia, aún recordaba porque nada funcionó con Stella.

VIII

Jordan cortejaba a la hija de una familia de zapateros. Llevaba regalos, de todo. La hija no estaba convencida sobre las intenciones de él. Nadie sabía de estaba en planes de estar con esa chica.

Sus padres convencieron a la chica de salir con el muchacho. Fueron varias salidas a sitios cercanos a ese lugar.

Pero Jordan cuando bebía no se controlaba y se portaba como un engreído con cualquiera. Stella se llevó la peor parte de eso porque en una salida Jordan la comenzó a tratar peor que animal.

Por casualidades de la vida, Lola y Liam pasaron por allí mientras realizaban la labor de recopilar información.

Lola no soportó ver eso con Liam y detuvieron a Jordan, sin embargo, Jordan golpeó en el rostro de manera fuerte y desprevenida a Liam.

Fue en busca de Stella, pero Lola lo golpeó con el revolver que se le cayó a Liam. Antes que se recobrara del dolor, Lola golpeo a Jordan con todo lo que había allí, botes de basura, macetas, cajas, contra hidrantes, contra autos, todo. Quedó muy golpeado y adolorido.

Le pidió disculpas a Stella, no obstante, le prometió volver para hablar sobre lo que pasó. Se fue con Liam y Jordan en el auto.

Al llegar a la mansión, le dejó en claro a Jordan que ella no diría a nadie sobre ello, pero si volvía donde esa chica, que este por seguro que no volvería a tener costillas.

Jordan escuchó todo sobre lo que hizo su primo. Desde allí Jordan, el sobrino, no soporta estar con Lola dentro de su familia.

IX

Lola y Liam llegaron a una casa semiabandonada, encontraron a un hombre en estado de ebriedad, pero no lo suficiente para responder algunas preguntas.

—Me han dicho que usted siempre pasa por los muelles —le dijo Lola que avanzaba con lentitud.

—Depende... ¿Quién es la que pregunta? —dijo riéndose.

—Alguien que necesita información y no quiere cometer nada malo —se lo dijo con seriedad.

—¡No he visto nada! —dijo en voz baja, pero amenazante.

—No lo creo señor, pero soy alguien amable, puedo conseguir más de eso —dijo señalando la botella de cerveza— si me da la descripción de los tipos.

Estaba empecinado en no querer decir nada sobre lo que vio, pero Lola ya ha pasado por eso varias veces, no siempre se trata por las buenas.

Liam vigilaba desde adentro si alguien pasaba cerca a esa casa. Por lo que veía, estaba vacía esa calle.

—Verá que soy un alcohólico empedernido, no siempre ando en mis cinco sentidos, pero... pero sé que esas personas que dieron fin a la vida de esos sujetos, al menos uno de ellos tiene que ver con los Di Martino —dijo de manera seria y en voz baja.

Se fueron de allí diciéndole al hombre que ni una palabra debe salir de su boca si quiere esas cervezas por un mes.

En medio del camino, Liam notó algo débil a Lola. Él sabía que pasaba, es por eso que se aparcó a un lado de la carretera.

—Lola, es raro que no le hayas roto la nariz o la mano a ese tipo —dijo Liam que miraba con seriedad a su amiga.

—Pensé que esta vez... podría variar los métodos, no siempre tengo que ser mala —dijo con una leve sonrisa.

—Ya no puedes ser tan mala por lo que esperas —le dijo señalando su vientre.

Lola se sorprendió de ello, ni Lincoln se había dado cuenta.

—Les conté que me criaron los dueños de una granja, allí supe atender partos tanto de animales como humanos, pero lo más importante sé cuando alguien está en ese estado —le dijo muy sonriente.

—Mi Lincoln aún no lo sabe... por favor no se lo vayas a decir... por favor —le dijo con pena.

—Descuida, pero prométeme que seré padrino de tu hijo, por favor —dijo con mucha alegría.

—Te lo prometo Liam, serás padrino de mi bebé con Lincoln —lo dijo con algo de lágrimas y felicidad.

X

—Para ti... ¿Qué es tu apellido? —le preguntó Don Rosato.

—Es algo que representa mi origen y está muy ligado a mi hermana, la persona que más amo en este mundo —se dijo que iba a ser muy sincero—. El día que pierda a mi amada Lola Marie será el día donde mi apellido pase al olvido por mí, Padrino.

Don Rosato lo miró con sorpresa, no había dudas, quería mucho a Lola, estaba dispuesto a olvidar de él mismo por la perdida de ella.

En ese momento, entra Rusty y le da el aviso a Don Rosato sobre la llegada de Don Fox que tenía planeada desde hace una semana.

Le dice que conversaran otro día sobre eso a Lincoln y se van a atender los asuntos con jefe de una de las grandes familias de Nueva York.

Luego de varias horas Lola y Liam llegaban, la rubia se fue a su aposento, Liam se fue a buscar a Clyde.

—No te vi venir Liam —dijo con una sonrisa mientras jugaba billar con Chandler.

—Tampoco te sentí amigo —respondió Chandler que estaba concentrado.

—La mejor parte del trabajo es cuando regresas a descansar —dijo mientras se sentaba en la barra del minibar y se preparaba un whisky.

—¡Hey! Prepáranos un trago también Liam —dijo Chandler con malicia.

—Eres muy astuto Chandler —le dijo Liam de la misma manera.

XI

Era solo un jovencito que su familia abandonó por no poder mantenerlo a él junto a sus hermanos y hermanas pequeñas.

Vagaba por las calles de Nueva York buscando que comer. Hasta que cierto día vio a una mujer que iba a ser abusada por un hombre, le recordó cuando en su familia vio esos abusos a su madre. No lo dudó y atacó al hombre para que corriera. La mujer producto del acto no reaccionó a tiempo y fue acuchillada por el hombre que no pudo hacerle eso a Chandler.

El hombre fue golpeado hasta que sus huesos de las costillas se rompieron por Chandler con ayuda de una vara de metal, a veces no se sabía controlar. Al tratar de sacar el cuchillo del cuerpo de la mujer fue observado por pocas personas de allí. Pero la policía no "creía" en el testimonio de las personas que observaron parte del hecho.

Pasó unos meses en la correccional de menores, pero fue liberado por algunos favores que le debían a Don Rosato. Esa mujer era la esposa de uno de sus hombres. El hombre se enteró de que el muchacho en realidad trató de ayudar a su esposa. El padrino se enteró de ello y decidió ayudarlo a salir.

Como Chandler no tenía nada en la vida, le dijo a Don Rosato si podía trabajar para él. El padrino lo pensó mucho y le dio trabajos de mandado, luego lo entrenó como pistolero, labor que sigue haciendo hasta el día de hoy muy bien.

XII

—Lola, amor no te vi venir, ¿Cómo estás? —le dijo mientras le ayudaba a sacarse su abrigo negro, su blusa, su pantalón y sus tacones negros.

—Estoy bien Link, solo que me siento un poco cansada, solo necesito descansar —lo decía mientras se soltaba el cabello que estaba hecho cola.

Lola al terminar de cambiarse miró a Lincoln, no sabía si decirle ahora, en verdad quería que sea una gran sorpresa, quería reunir a toda la familia para que sepan eso solo podría ser un fin de semana.

—Cuando terminemos con los asuntos y las investigaciones en las que estas a cargo... no sé... podríamos pedir al viejo que nos dé unos días de descanso, ¿No lo crees? —le daba una grandiosa idea.

Lola sonrió con mucha alegría mientras se cambiaba, realmente nunca pensó escuchar eso por parte de su hermano. Desde que entraron en el mundo de la mafia no han tenido un merecido descanso. Mas que nada Lincoln, se desvela en ordenar las reuniones, saber quien necesita algo, aconsejar al Padrino. Todo por no perder la vida que tienen.

—Me parece una maravillosa idea Link —decía eso mientras sacaba de una caja una tiara.

—¡Oh! Pensé que la habías tirado —dijo con sorpresa.

—No puedo Link, esto me recuerda mi sueño, que sigue latente en mí —dijo con una mirada nostálgica y luego con una sonrisa—. Quizás... alguien este en camino de cumplir el sueño que yo no puedo.

Lincoln no entendió eso último, Lola le dio un beso en su mejilla y se acostó abrazándolo con mucha felicidad.

XIII

Desde que se fueron de su ciudad natal, todo era miedo hacia lo que pudiera pasar mañana. Lola no mostraba antes esa actitud que tiene ahora. Tenía mucho miedo, parte de ello era perder a su hermano. Ni que decir de Lincoln, perderla a ella era perder sus motivos para vivir.

No saben si fue el destino o casualidad de este para terminar como lo hicieron, pero ella y él no podían dejar que el destino se meta en sus corazones y los separé. Es por eso que cada vez que Lola tenía miedo, Lincoln le daba un beso en los labios para darle valor. Lograba su cometido con un sonrojo adicional por parte de ella.

Esa relación algo particular sorprendió a sus amigos y a la familia Rosato, pero los aceptaban, no importaban si se amaban de esa forma aquellos hermanos.

XIV

Rusty conversaba con Zach mientras miraban por fuera de la mansión. Jamás imaginaron vivir de esa manera. No era lo mejor, pero tenían una familia y amigos.

—Lo he dicho y siempre lo diré: "Don Rosato es la única persona que seguiría con los ojos cerrados y a donde sea" —era muy sincero con sus palabras—. Solo a él le guardo toda mi lealtad.

—Yo también primo, pero más que nada, se lo debemos a los Rosato —habló mirando al cielo mientras recordaba su niñez.

XV

Ambos de pequeños eran niños problema, criados por su abuela debido a que sus padres y hermano de uno murieron de una fiebre fuerte y la madre del otro no resistió el parto. Tuvieron que irse a conocer nuevos lugares porque su abuela también murió.

En la ciudad conocieron a Liam y Clyde, ambos grupos estaban en la misma condición por eso no dudaron en hacer lo posible por sobrevivir juntos. En el transcurso de ese tiempo conocieron a Lola y Lincoln.

Cuando Don Rosato los liberó, Rusty vio la luz. Don Rosato en ese mismo instante era el hombre al que se le sigue y no se le cuestiona.

Zach se dio cuenta que esas oportunidades no se dan dos veces, por eso pidió como los demás trabajar para él, quería ser alguien leal a la familia Rosato.

XVI

Las cinco grandes familias estaban metiéndose en el negocio de las drogas poco a poco. Don Rosato decía que el negocio de las drogas no era nada bueno.

En tanto Clyde, Liam y Lola siguieron investigando sobre más asesinatos a personas allegadas a sus aliados.

Lola investigaba exactamente todo sobre esa muerte en el muelle. Necesitaba saber las razones precisas para matar a esos hombres. No tenía sentido matar a esos hombres que ni pistoleros eran.

Estaba un poco ofuscada, no podía creer que esto le esté llevando semanas. Lincoln la tranquilizaba diciéndole que a veces las cosas iban a ponerse más duras.

Don Rosato fue a conversar seriamente con un dueño de un bar sobre la protección otorgada, estaba acompañado por Zach y Clyde.

Al terminar de hablar con ese hombre, se notaba todo muy silencioso en esa calle. Zach y Clyde iban a sacar sus armas porque sintieron la mirada de alguien sobre ellos.

En las azoteas de dos tiendas habían hombres con ametralladoras Thompson que apuntaron en dirección a donde estaban ellos.

Zach hace que el Padrino entre primero, pero no puede evitar que algunas de las balas lo alcancen a Don Rosato. Antes de caer, Clyde solo pudo matar a uno.

Zach y Clyde estaban recargados en coche, sentados en el suelo con muchas heridas de bala en sus cuerpos. Don Rosato con unas cuantas en su espalda, pero dentro del coche.

Las sirenas de la policía se escuchaban cerca. Un panadero con su hijo que habían recibido favores del padrino, se dieron cuenta que era él y sus hombres. Sin dudarlo los llevaron en su viejo coche a un hospital a los tres.

Jordan y su primo fueron avisados inmediatamente por el hospital, que su Don Rosato estaba internado y que necesitaba permiso para poder realizarle una operación.

Lincoln se enteró después de ellos y fue inmediatamente donde se encontraba el viejo.

Luego de la operación, necesitaba descanso Don Rosato. Jordan estaba enojada, estaba sumamente enojada, no podía creer que atacaran de manera cobarde a su padre. Su primo trataba de tranquilizarla, le decía que no era nada personal, solo era por negocios. Luego todos se habían enterado de eso, pero nadie veía al viejo sin la compañía de alguien más.

Liam soportaba el llanto junto a todos sus amigos, no podía creer que su mejor amigo Clyde esté muerto. Habían pasado tanto juntos, eran los mejores ladrones de panes y frutas de todos los barrios bajos. Él nunca vio el color de piel de su amigo, eso no importaba.

Rusty no podía creer que su primo ya no esté en este mundo, se habían prometido protegerse el uno al otro para que no les pasara nada, no pudo cumplirlo.

Esa era una señal de que Don Rosato ya no tenía tanto tiempo en su mandato, pero faltaban más señales.

XVII

—Lincoln, lo bueno es que el viejo es fuerte y se va a recuperar pronto —le dijo Lola mientras lo abrazaba mirando el atardecer.

—Es que... todo esto es tan repentino... Don Rosato es como nuestro padre Lola... va a ser muy triste cuando el se vaya... —lo dijo muy melancólico.

—No han pasado dos semanas y ya está reaccionando, lento, pero reacciona. Lincoln debemos ser fuertes, eso es lo que admiramos del viejo —se lo dijo con una sonrisa que denotaba seguridad.

Le dio un beso que se alargo un buen rato. Ese beso fue muy diferente a los demás, no sabían el porqué, pero pronto se iba a saber.

Lola le dijo que tenía que salir a seguir investigando, quería decirle algo, pero no era el momento indicado, no con el Padrino en ese estado. Antes de salir leyó la carta una vez más y la dejo en su sitio, no cerró bien el cajón por salir apresurada.

Liam le preguntó a donde iba, Lola le dijo que necesitaba ver algo con urgencia. Alguien la espiaba e hizo una llamada.

XVIII

Lola fue con cautela a ver a una familia que vivía cerca al muelle, ellas habían visto movimiento inusual de personas días anteriores. Lola solo necesitaba una descripción.

Condujo con calma, solo había llevado su revolver y una metralleta que estaba bajo el asiento del copiloto.

Ya había anochecido al estar cerca de la casa de esa familia, pero no se percató que dos coches la seguían desde hace minutos, debido a que ni uno encendió sus luces.

Al bajar, de manera veloz esos coches la rodearon. Lola estaba sorprendida. Hombres salieron de los autos apuntando a Lola con sus metralletas.

De último sale una mujer hermosa, mira a los ojos a Lola mientras avanza donde ella.

—Así que tú... eres la que mató catorce años atrás al padre de mi hija —dijo con frialdad la mujer.

—Nunca fue personal, solo fueron negocios —fue lo último que dijo Lola con firmeza.

La mujer se alejó y la andanada de balas destrozaron el coche con Lola impactando contra él. No hubo testigos. Solo hubo personas viendo el cadáver con muchos agujeros de bala en todo su cuerpo.

Todos esos asesinatos fueron planeados por esa mujer para encontrar una oportunidad donde ella estuviera sola. Sabían que las cosas pequeñas y alejadas de un núcleo no iban a ser tomadas con tanta importancia, por lo menos Lola no dejaba de lado cualquier indicio de algo. El informante dentro del hogar Rosato había hecho bien su trabajo.

Eso era un gran golpe para la familia Rosato. Lola era la mejor informante y asesina del Padrino, gracias a sus dotes de recolectar mucha información. Había desbaratado alguno que otro atentado y malas jugadas. Su forma de chantaje era tan eficaz que era imposible hacerle frente a sus palabras y expresión corporal amenazante.

XIX

Lincoln estaba caminando con frustración en su alcoba, estaba tan obcecado que pateó la mesa de noche y cayó una carta.

Al leerla se siente muy conmovido, pero lo que lo terminó de alegrar fue el último párrafo donde decía que tenía dos meses y medio de embarazo.

Lincoln estaba llorando de felicidad, si bien no podía festejar por lo que le sucedió a Don Rosato y la muerte de sus amigos, pero sabía que hasta él se alegraría por una noticia así.

Sale de la habitación, debía decirle primero a Liam sobre esta noticia. Pero al llegar a la sala de la la mansión, se da cuenta que Liam no puede dejar de llorar con el teléfono descolgado. Estaba con desconsuelo.

—Lincoln... recuerda, nunca lo vayas a olvidar... ¡Nada es personal, solo son negocios! —se lo dijo quebrándose del todo.

Del otro lado del teléfono se escuchaba el pedido de que alguien vaya por el cuerpo de Lola Loud.

Lincoln salió al jardín, comenzó a destrozar todas las flores, destrozar todo lo plantado allí. No podía creer lo que había escuchado.

—¡No! ¡Dios, no! ¡Ella no! ¡Nooooooooo..! —fue lo único que podía decir.

XX

El Don no pudo ir al funeral por estar en cama. Lincoln no dejaba de arrastrarse a la tumba de su hermana, de su amada, ella era su todo. Ella le enseñó tanto, él le había dado tanto, se decía que no era justo que eso le pasara a ella.

Liam no podía creer que había perdido a alguien que era como su hermana y mentora, pero debía ser fuerte por su amigo. Recordó algo que le dijo Lola días antes, le dijo que él no tratara de imitarla porque no era tan sanguinario como ella. Eso se dio cuenta por cada vez que él mataba y no podía estar tranquilo por días, pero que siempre tome en cuenta cada pequeño indicio, que nunca olvide eso.

A pesar de que Jordan no pasaba a Lola porque cuando la salvo le dijo que solo lo hizo porque sus amigos y novio lo hicieron. Pero no dejaba de sentirse mal por el pobre de Lincoln.

Jordan, el sobrino, solo le quedó consolar a Lincoln como un amigo. No eran tan cercanos, pero siempre tendría un amigo con el cual hablar y desahogarse.

Chandler decía en su mente que habían perdido a una gran amiga y una gran persona en este mundo de la Cosa Nostra.

Rusty no dejaba de pensar en el futuro de la familia, estaba claro que esa era una señal definitiva de la caída de los Rosato.

XXI

—Hijo mío, háblame, háblame, ¿En qué piensas? —le dijo con seriedad.

Lincoln estaba muy mal, de verdad que no parecía estar vivo.

—Padre... ella esperaba un hijo mío... ella... era mi vida... —solo le decía eso con una mirada perdida.

—Lincoln, muchacho, debes ser fuerte, ¿Crees que yo no me siento igual? Lola era una hija para mí, era una hija, el perder a alguien es muy doloroso, no todos pueden afrontarlo de la misma manera. Perdí a mi señora hace dos años, ¿Lo recuerdas? Ella era la que me apoyó desde que estoy en este negocio, ella era mi todo en ese tiempo porque no tenía nada más, luego tuve hijos, amigos incondicionales. Mi esposa me dijo que si ella moría o yo no debíamos estar tristes porque las personas alrededor iban a complementar ese vacío que sentiría cualquiera de los dos al perder al otro. Mis hijos murieron en la guerra, fue otra gran pérdida. Sin embargo, tenía a mi hija Jordan, a mi sobrino, a ustedes como mis hijos, mis amigos de toda la vida, no podía hundirme en la tristeza, te recomiendo pensarlo, te recomiendo pensar bien en tu futuro hijo —era lo mejor que podía decirle a él.

Don Rosato le dijo que debía darse un tiempo, no estaba acto para los negocios. Le dijo que su reemplazo sería Liam como Consigliere.

Esa misma noche Lincoln se fue sin decir nada a nadie, no podía seguir allí, estar allí todavía era doloroso.

XXII

El tiempo pasaba como si no hubiera una frontera que impidiera su paso. En una cabaña escondida en un bosque. Se encontraba un hombre sentado en la escalera esperando a alguien.

En la familia Rosato las cosas no eran las mismas, debían ser cuidadosos, el viejo no se metió por un buen tiempo en los negocios de la familia. Solo se mantenía de escuchando, no aconsejaba tanto. Pero ahora se sentía mejor, debía hacer unas últimas jugadas.

Una chica morena fue donde aquel hombre que estaba sentado mirando un lago. Se acercó lentamente.

—Ya le conseguí el boleto que me pidió señor —dijo con una sonrisa.

—Gracias Darcy, muchas gracias, gente como tú necesitaré en un futuro —le dijo acariciándole los cabellos—. ¿No te gustaría viajar conmigo y unirte a mí?

—Lo pensaré señor, lo pensaré —no descartaba la posibilidad.

Aquel hombre de treinta y dos años se levantó, alistó un par de cosas en una maleta y con su coche escondido entre árboles se dirigió a la estación del tren. Su viaje iba a ser de incógnito. La chica había robado esos boletos a un hombre que los compró para las cuatro.

La chica lo acompañó en el asiento de copiloto. Le decía cuales eran los caminos donde no estaban gente informante de algunas familias.

Llegaron con tiempo y sin percances allí a abordar el tren de Michigan con destino a Nueva York

—Gracias por tu ayuda en este tiempo aquí en mi ciudad natal Darcy, espero que lo pienses bien, no tendrías que preocuparte por nada más que por tu integridad física, piénsalo niña, adiós —le dio dos besos en sus mejillas y se fue.

La chica tenía veinticinco, era una pequeña ladrona que no sobresalía en la ciudad de Royal Woods, pero un día ese hombre le pidió que le hiciera un pequeño trabajo, eso era traerle cosas y él le pagaría algo extra.

A pesar de poder quedarse con el dinero y desaparecer, decidió no hacerlo, por el simple hecho de que el hombre le dijo que él no nació ayer y que imaginaba su condición, además de hacerle una pequeña oferta que no pudo rechazar.

XXIII

Jordan tuvo que dejar el cargo que le dio su tío por el tiempo en que se recuperaba. Era algo inusual, pero debía hacerlo.

En ese tiempo, las cinco familias rivales de los Rosato no atacaron porque Jordan estaba llegando a unos pequeños acuerdos. Cabe decir que no se casó con su prima Jordan por estar poner más importancia al negocio familiar, también que en es tiempo estaba cortejando a la joven Lindsey Sweetwater. Semanas antes habían contraído nupcias, en el fondo para poder formar más lazos con esa familia.

Eran las once de la noche con cuarenta y siete minutos. En al puerta de la mansión se estaciona un taxi. Chandler que charlaba con los guardias se acerca con desconfianza.

Al ver quien era se queda muy sorprendido. Los guardias tampoco podían creer que Lincoln Loud volviera.

Liam que estaba en la oficina junto a Don Rosato y Jordan fueron avisados por la llegada de Lincoln. Eso alegró al pelirrojo y sorprendió a la joven Jordan. Don Rosato solo trazó una leve sonrisa en su rostro.

—Lincoln... hermano.. Regresaste —le dijo eso mientras lo abrazaba.

—L-Lincoln... no me esperaba tu regreso —decía Jordan al apreciar a Lincoln.

De último salió Don Rosato mirando a Lincoln. El peliblanco se acercó lentamente y abrazó a su padrino.

—He vuelto a donde verdaderamente pertenezco, Padrino —dijo abrazándolo y recibiendo besos en su mejillas.

—Es bueno tenerte aquí hijo mío —dijo con su tono de voz de siempre.

Ya en la mañana hablarían de muchas cosas. Liam llevaba a Lincoln al cuarto de huéspedes, pero hizo un alto.

—Esta no es mi habitación —dijo con seriedad.

—Pero Lincoln... pensé que... —no sabía que decir.

—Me duele en el alma, pero nada es personal aquí —dijo con una leve sonrisa.

Se dirigió a su antigua habitación, estaba igual como la dejó. Liam se encargó de mantenerla limpia cuando él llegara.

Entrar ahí le trajo tantos recuerdos, solo debía dormir para tratar con cada uno. Ya en la mañana volvería al negocio.

XXIV

Eran las doce del día en la sala de un hotel. Había sido pedido para una reunión sumamente importante.

Los cinco jefes de las grandes familias se encontraban junto a otras de diversos Estados.

Don Rosato convocó esa reunión para poder llegar a un consenso. Lo acompañaban Liam y el desaparecido Loud.

Les habló sobre no buscar más venganza, les dijo que no se metería en el negocio de las drogas porque los acabaría arruinando, no solo a él. Les dijo que los recomendaría con sus contactos políticos. Finalmente la cereza del pastel fue proponer una paz.

Todos se miraron y aceptaron, realmente estaban cansados de tanto derramamiento de sangre a veces innecesario.

Lo que nadie le dijo es que solo sería mientras él viva, no le daban mucho tiempo. Lo sabía Don Rosato, no era necesario investigar ello.

XXV

Jordan pasó ese día hablando con un Lincoln más abierto, en el pasado no lo era tanto por su amada Lola.

Los días y semana pasaban y salían a juntos. Jordan admiraba el trato de Lincoln y su hombría. Lincoln solo admiraba su belleza, pero no era comparable a la de su princesa.

Por ahora Lincoln tenía el cargo pequeño de mensajero, realmente no se sentía mal por tener un cargo bajo, pero no podía negar que Liam hacía mejor la labor de Consigliere. Además que no quería estar de Capo.

Pasaron dos meses y Jordan paseaban de día por un vecindario, Jordan estaba demasiado sonriente. Lincoln solo hacía una leve mueca de alegría nada más.

—Lincoln... nos conocemos de tiempo... no es necesaria tanta formalidad —fue directa con él.

—Lo siento Jordan... pero es muy difícil apartar el recuerdo de mi amada —dijo mirando a unos niños jugar.

—¡¿Acaso tienes que negarle el espacio a un amor?! —dijo con algo de tristeza.

—No sé si pueda volver a amar Jordan —las lágrimas se le salían.

—Pero si no lo intentas... no lo sabrás —dijo eso mientras tomaba su rostro para besarlo.

Después de tiempo que probaba los labios de una hermosa mujer. Jordan al fin puede ser la que ame a Lincoln como se debe.

Dos meses después le contaron a Don Rosato que querían casarse y necesitaban su aprobación. Eso sorprendió al Padrino, pero no podía negar que eso hacía feliz a su hija. Debía conversar con Lincoln.

—Lincoln... ¿De verdad vas a olvidar a Lola? —fue directo el Padrino.

—Espero poder hacerlo, como dijo usted debo seguir adelante —dijo sonriendo.

Don Rosato no estaba convencido, habló algunas cosas más y se fue a descansar. En estos días debían preparar la boda.

XXVI

La boda fue en grande, las familias invitadas estaban asombradas de que Giordana se case con alguien que no era de su alcurnia.

Su primo Jordan asistió con su esposa Lindsey, felicitó a su prima y a Lincoln con un gran abrazo.

No faltaban palabras por parte del padrino y algunos invitados. Bailes por doquier, era una gran fiesta.

Jordan estaba en las nubes, Lincoln solo se dedicaba a dar sonrisas y pensar mucho.

XXVII

El Padrino ya no se sentía bien, por eso decidió ir a una casa que tenía en un campo, alejado del ajetreo de la ciudad.

Rusty era el que le hacía guardia y vigilaba quien entraba y quien salía.

Habían pasado dos meses desde que Lincoln Rosato era Lincoln Loud. Dijo que sería una ofensa a la familia que lo acogió si no adquiría ese apellido.

Un día dispuso su tiempo para pasar con su suegro. Realmente ambos sabían lo que sucedería más adelante.

—Hijo, yo realmente nunca quise que ustedes se metieran en esto, por mí los hubiese mandado a Europa a estudiar, pero las cosas no podían ser así, ustedes tenían en su mirada, esa pizca de lealtad y devoción que se necesita en este negocio, por eso no les negué el paso. Sin embargo, sabían que esto no es nada fácil y aún así estuvieron conmigo como mis manos derechas. Eso no tiene precio, ni con los tesoros del mundo lo consigues. Cuando tomes el mando necesito que seas alguien firme y muy calculador, pero que siempre ponga a la familia sobre los negocios. Las mujeres y niños pueden ser descuidados, los hombres no —le decía aquello mirándolo a los ojos y sin parpadear—. Veo en tus ojos lo que planeas, desde que viniste lo sé, tan solo dar ese paso para venir aquí fue suficiente. La paz que concebí se acabará dentro de poco, es por eso que te diré esto: "Solo tu Consigliere te puede conseguir reuniones de último minuto, solo él. Alguien ajeno a esas labores lo hace, desconfía de su lealtad a ti. Eso es todo lo que te puedo decir hijo mío.

Le dio dos besos en sus mejillas junto a un gran abrazo. Lincoln se fue a ver algunos asuntos con Liam, ya estaba oscureciendo. Todo eso fue inspirador para él, era el pequeño empujón que necesitaba.

Don Rosato se quedó sentado mirando como las estrellas empezaban a ponerse en el cielo, fue cuando recordó todo lo que ha pasado hasta ahora. Confía en que Lincoln realizará un gran trabajo.

XXVIII

Una mañana de un sábado fue enterrado Don Rosato. Morir en los brazos de Jordan dándole unas últimas palabras fueron la mejor despedida para él.

Todos estaba sumamente tristes, las familias de todo estatus social fueron a darle el último adiós a Don Rosato alias "El Padrino".

En medio del entierro, Rusty le dijo a Lincoln que Di Martino y las otras grandes familias querían reunirse con él, la reunión se daría el lunes del siguiente mes, sería en su hogar y tendría seguridad garantizada. Lincoln le dijo que no se preocupara que él los atendería. Giordano apoyó eso.

Lincoln asumió la labor de Don de la familia Rosato sin tanta ceremonia. Dijo que sería para después de un mes cuando llamaría a todos los jefes de familia.

En la noche de ese día llegó una muchacha morena que decía conocer a Lincoln Rosato.

La recibió con una sonrisa, le dijo que esa era un sí a lo que le dijo allá en su retiro. Darcy le dio unos papeles junto a unas fotos. Agradeció de un modo muy cortés.

XXIX

El señor Sweetwater estaba junto al señor Sharp en la zona de apuestas del hipódromo. El señor Johnson estaba saliendo de un juzgado. Di Martino estaba en la piscina privada de su mansión. Fox estaba en su coche esperando una luz roja.

Se cumplía un mes del entierro de Don Rosato. Ese día Jordan y Lincoln estaban en una misa organizada por ellos para conmemorar un mes de muerto del Padrino. Había ido mucha gente. Jordan, el primo estaba en primera fila con su esposa Lindsey.

Los hombres mandados por los capos, a excepción de Chandler que era un capo, pero se movilizaba como ellos en dirección a los puntos acordados.

Mientras recibían la hostia los Rosato, uno a uno de los jefes de las familias fue siendo asesinado. Unos hombres entraron al sitio de las apuestas y dispararon donde estaban Sweetwater y Sharp haciendo la cola.

Chandler fue personalmente a matar a Di Martino porque sus hombres mataron a Lola por pedido de su hija. El cuerpo flotaba tiñendo de sangre la piscina.

Un hombre vestido de vagabundo mató sin que se percatara a Johnson con dos disparos, uno en la frente y otro en su corazón.

Un hombre disfrazado de vendedor de flores disparó con una precisión a la cabeza de Fox.

Las dos parejas de esposos salían de la misa, pero Lincoln tenía asuntos privados con Giordano.

En la mansión, Rusty salía para hacer unos últimos arreglos con los jefes de las cinco familias, detrás iba Liam, pero los detuvieron los hombres de Lincoln.

—No pueden decirme que voy a otro lado, arruinarán los asuntos... —en ese momento aparecen más hombres que lo rodean, mira a Liam—. Dile a Lincoln que solo fueron negocios, nada personal, sin embargo, mi lealtad era con Don Rosato.

—Se lo diré Rusty, descuida —lo decía mientras dejaba que rodeen a su amigo.

—Por favor Liam ayúdame, recuerda los viejos tiempos —le dijo con pena.

—Lo siento Rusty —dijo eso mientras le daba la espalda.

Desde la ventana interior Liam solo se acomodo la corbata y todo se consumó.

En ese instante llegaba Lincoln con Jordan, acompañado de alguno de sus hombres.

—Siéntate Jordan —le puso una silla—. Recuerdo que no veías con buenos ojos a Lola después de ese incidente con Stella. Mientras estuve fuera pensé mucho en la noche en que murió mi amada Lola. Gracias a una amiga, descubrí a algunos de los que asesinaron a Lola, gracias a las investigaciones de una amiga, descubrí que uno de esos hombres de Di Martino ahora es uno de tus hombres, pero da la casualidad que tú ya eras amigo de él desde antes y que la noche de la muerte de Lola tú llamaste a esa persona —ahora estaba ofuscándose un poco.

—Lincoln... yo... no puede ser cierto —dijo con mucho miedo.

—Luego descubrí que llamaste a alguien ajeno a la familia mucho antes, justo el día del atentado del viejo —dijo con una mirada fría—. Lo hiciste porque temías esto, temías que Jordan estuviera con alguien que sea fiel a tu tío, temías no ser candidato para el cargo.

—Lincoln... por favor... no creas en eso, no fui —dijo al borde del llanto.

—No me digas que no fuiste y lo ideaste porque insultas mi inteligencia —se lo dijo con la mirada fría—. Confiesa y te daré tiempo para que escapes y no pueda matarte yo, te doy mi palabra.

Jordan confesó todo y dijo que él había convencido a Rusty sobre la reunión con las demás familias.

—Llévenlo en el coche a la mansión Sweetwater, te doy tiempo y mi palabra —le dijo eso mientras le alcanzaba su saco.

Afuera de la casa estaban Liam y muchos hombres que venían de cumplir sus trabajos.

Jordan subió al auto donde había alguien que conduciría hasta allá y alguien más.

Al subir y cerrar la puerta, voltea para ver quien estaba, era Chandler que estaba allí desde hace un buen rato.

Lincoln no dijo nada, pero Liam con un rostro de furia se acomodó la corbata de manera brusca y Chandler ahorcó a Jordan desde el asiento trasero. Jordan no podía salirse del agarre, el movimiento del auto se lo impidió. No pasó la calle cuando el cuerpo quedó inerte.

XXX

—Recuerdo cuando te abrazaba para que te pase el miedo, era tierno verte indefensa, pero el tiempo demostró que no tenías nada de ello —le hablaba a una lápida—. Íbamos a ser una familia feliz, eso era lo que teníamos que ser, pero las cosas no salen como uno quiere, creo que somos esclavos del camino que elegimos amor —ahora puso su rostro con muecas de tristeza—. Jordan está esperando una niña, le he dicho que se llame como decía tu carta, Leia es un hermoso nombre... Yo quiero a Jordan como la madre de mis hijos, pero... pero a ti... Siempre te voy a amar mi pequeña princesa, nunca olvidaré a nuestra familia y a ti, pero mi nombre y apellido deben estar enterrados como tú porque esa era mi vida... la vida que soñé contigo, ahora tengo una que no es la que deseé sino la que el camino me puso, te veré los fines de semana amor.

Antes de levantarse dio un beso a sus dedos indice y medio para posar las yemas en la lápida de Lola Marie Loud. Dejo un bello ramo de rosas y un objeto de gran valor de ella.

Al regresar a la mansión, sus amigos, hombres leales a él para reconocerlo oficialmente como Padrino.

—Mi lealtad siempre con usted Don Rosato, Padrino —dijo Chandler mientras besaba el anillo que tenía en la mano derecha.

Todos los hombres y familias que fueron leales al primer padrino ahora lo eran con el segundo Don Rosato.

Ese día en la noche se sentó en su escritorio con dos cosas en su mesa, cosas con un gran valor sentimental, eran la tiara de Lola y el revolver con el que lo salvó ella de ser ahorcado.

Besó la tiara y la guardó en el primer cajón a la derecha junto al revolver, ahora empezaba una nueva vida, sin ella...

(No es necesario decir en qué está inspirada y basada esta historia)