El significado de su ser...

No lo sé... Realmente no lo sé. Créanme, es muy difícil mirar hacia atrás y querer verle el sentido... porque en sí no lo hay... o eso quería hacerme creer a mí misma.

Todo comenzó lentamente cuando él tenía once años. Recuerdo que le pedí que me enseñe a ser muy convincente, fue una instrucción rápida y muy certera. Siendo sincera, no pensé que funcionara.

Me hice un poco más cercana a él, debido a que me cautivo con esa habilidad de conseguir lo que quisiera con solo unos buenos argumentos y forma de expresarse. Sin querer comencé a caer en sus palabras.

A los trece años ya tenía novia, pero solo yo lo sabía. Me sorprendía el nivel de confianza que afianzamos esos años. Le contaba cosas privadas de Sam y él de Paige, claro que no eran cosas tan comprometedoras.

Eso lo supe por medio de nuestras hermanas que me decían si podía dejar a Lincoln pasar el resto del tiempo con ellas. Luan me dijo si podía pasar tiempo con ella, parecía que ya no éramos mejores amigas. Eso me dejó confundida y avergonzada.

Era mi último año en la casa porque se suponía que me iría a la universidad, pero por problemas en casa... decidí quedarme un año más.

En sí era porque al irme a la universidad en ese momento sí o sí me iba a topar con Sam y no habíamos terminado de la mejor manera. Fue algo muy estúpido por parte de las dos, tan estúpido que nuestra amistad estaba muy frágil.

Fue triste el dejar de ser amigas por un tiempo porque ella antes de ser mi novia era mi amiga, una que me dio cierta confianza y apoyo... tanto como él.

Las cosas en la casa no fueron tan distintas debido a que todos allí entendimos que algún día todos nos iríamos de la casa que nos vio crecer.

La amistad con él se tornó muy particular, ya hablábamos sin inhibirnos, no había por qué no tener confianza. Me apoyó más que nadie con lo de Sam, supo encontrar las palabras perfectas para poder dejar de sentirme triste y centrarme en lo mío.

Lo raro es que él nunca me dijo algo sobre mi decisión de quedarme en casa aún, pero con su manera de expresarse en el momento de la charla... no lo sé... algo me decía que no podía dejar que su presencia estuviera ajena a él.

No sé si también había influido su porte o su nueva forma de vestir o sus miradas que eran algo seductoras con tales personas o su anatomía.

Esa forma de expresarse no era extraña, era la misma forma que utilizaba cuando quería obtener algo. Lo raro es que yo sola me guie de ello.

Ya con catorce años, él salía con diferentes chicas cada mes. Yo solo lo sabía por ser como su mejor amiga. Para él, solo eran unas chicas con las cuales disfrutaba el tiempo y compañía.

Al comienzo pensaba que él sería en el futuro el típico mujeriego, casanova, amante y mucho más. Estaba muy equivocada.

Mi error fue creer que él las utilizaba para disfrutar el momento. Fueron varias veces que discutíamos eso. Pero él no se sentía aludido por ello porque jamás se aprovechó de ninguna. Todo acababa en buenos términos.

Antes de que Luan partiera, fui contratada para hacerme cantar como Lulú. Me dijeron que la original estaba muy mal y que no sería por mucho tiempo solo era tomarse fotos y cantar si quería o hacer el playback.

Luan y él me dijeron que no perdiera la oportunidad de dinero fácil, aparte no sabrían que era ella, puesto que todas las Lulús tenían un físico y rostro similar. Era algo bueno para mí.

Mi hermana comediante me advirtió que él tenía algo muy cautivador, que no era normal, algo que te hacía estar con él cada vez más hasta perderte.

Sinceramente le dije que si estaba bien, me miró con seriedad y me dijo que había algo más en su actuar, era como algo místico. Se fue a la universidad tiempo después.

No había nada de malo en mi hermano, pero era algo sorprendente que saliera a veces con chicas mayores a él o uno que otro chico estuviera ensimismado con su forma de hablar. Me molestaba en el fondo.

Reemplazar a Lulú cada vez que venía a la ciudad era un negocio rentable para ambos lados. Con eso juntaría dinero para estudiar música en un conservatorio. Me di cuenta que el sueño de la banda de rock era más lejano que el de ser una reconocida músico.

Pero en uno de esos conciertos que tuve como Lulú, tuve que ver a una persona que no veía desde hace un buen tiempo, lo que me dejó absorta fue que estaba con él.

El estar distraída muchos días por mi empleo en el restaurante de mi padre y lo de Lulú, me hizo no saber nada sobre la vida amorosa de mi hermano.

Lo que me dejó desubicada de la realidad por unos momentos fue verlos besarse con pasión. Lo peor, no fue hecho apropósito.

No toque ese tema por varios días. Esperaba que él me dijera quien era su nueva amante, no me contaba ni por las indirectas.

Fue una tarde de setiembre, exactamente un sábado donde no estaba nadie en casa por diversos motivos.

Entró por la puerta principal sin hacer tanto ruido, yo sí me daba cuenta de ello. Estaba sentado en el sofá descansando de terminar su turno en Gus' Games & Grubs.

Bajé lentamente sin hacer ruido, con ganas de confrontarlo por no contarme lo ocurrido con Sam. Sentía que había traición en ello.

Me preguntó por lo que quería antes de que estuviera en ese espacio con él. Escuchó mis quejas contra él por haber salido con ella. Tenía una paciencia inconmensurable. Mi enojo se notaba a kilómetros.

Solo le basto decir... solo dijo algo muy simple... me respondió de la manera menos convencional; es decir, con una pregunta... pero muy acertada.

Me dijo: "¿Estás molesta porque estoy con Sam o porque no eres tú la que está en ese lugar?"

Eso me dejó fuera de la conversación, algo dentro de mí me impedía responderle que eso era absurdo. Solo me dijo que analice todo lo que le dije antes de lo que dijo. Se fue a su cuarto a descansar sonriente.

En toda la conversación me miraba con sus labios semiabiertos, con las yemas de los dedos izquierdos tocaba ese lado... era una mirada hermosa como la de una mujer, pero puesta en un hombre. Esa forma de ser me tenía tan cautiva que titubee en alguna parte de mi reclamo.

Fuera de ello me quedé pensando en todo lo que le reclamé, era cierto, parte de esas oraciones eran más por celos hacia él por lo que ella estaba a su lado y besándolo. Pero lo que me dijo era muy fuera de lugar... ¿No?

Las cosas transcurrieron normales hasta cierta hora de la noche donde lo encontré sentado en el césped del patio trasero.

Se notaba muy relajado, disfrutaba de la noche. Lo que me dejaba absorta era que pareciera normal lo dicho hace horas.

Me paré frente a él con molestia para discutir, no podía quedarse así el tema.

Su serenidad era vasta, no sé cómo no se enojaba o mostraba algo de incomodidad al decirle que esa pregunta que fue su respuesta estaba del todo incorrecta o que no tenía sentido el que yo me molestara por no estar con él.

Recuerdo que se levantó se dirigió hacia mí. Tuvo que inclinar su mirada para hablarme porque ya era más alto que yo.

"¿Por qué niegas todo lo que sientes? ¿Qué ganas con ello, cariño?". Se fue sin mirar atrás y sin llevarse alguna reflexión consigo.

Me dejó con la mente en blanco. Esa mirada con dudas me dejó de la misma manera. No podía estar en lo correcto. Seguro estaba seduciéndome... ¡Sí! ¡Eso debía ser! ¡No podía gustarme mi hermano!

Trate de pasar lo menos con él de allí en adelante, pero solo fueron unos dos meses donde no tuvimos una charla fuera de lo cotidiano. En otras palabras, rompí la confianza.

Pero eso solo fue un periodo de prueba. ¿Por qué? Yo tampoco lo sé, pero se notaba que él me esperaba con paciencia.

Yo ya llevaba saliendo con un buen chico antes de la discusión con mi hermano. En ese tiempo en que nos distanciamos me pasó de todo... mi contrato siendo Lulú se terminó, causé problemas en el restaurante de mi padre, aquel chico no quería nada serio, mi solicitud para la escuela de música de Manhattan fue rechazada y lo peor fue la perdida de la amistad con Sam de manera definitiva.

Mi culpa fue encontrarme con ella después de estar bebiendo en un bar por todo lo acontecido. Sin querer le eché la culpa de todo a ella, le dije hasta cosas que no me incumbían.

Todo fue un caos dentro de mí. Quizás no haya sido catastrófico, pero para lo que iba mi vida sí se sentía como una gran caída.

Pero en ese momento recordé que Sam me dijo en medio de la discusión que ya no estaba con él, que habían terminado hace una semana y que por él solo me saludará cuando me vea en alguna otra ocasión.

Eso me enojó y me hizo sentirme satisfecha... no lo sé, pero en ese momento fui a buscar a mi hermano.

No fue necesario que le contara todo lo que me sucedía, lo veía en mis ojos. Ambos nos sentamos en los sofás.

Era de noche, nadie salvo nosotros dos estábamos sentados allí en la sala. No hablamos de nuestros problemas, porque según él era absurdo.

Charlamos sobre música y arte porque eso era importante en esos momentos, ya que sabía sobre mi deseo de estar en esa escuela.

Era tan entretenido hablar con él de ello, era algo más. La charla se volvió completamente reflexiva. Era difícil el imaginar una conversación con mi hermano de hace cuatro años.

Como para entrar en confianza, comenzó a acariciar mi pierna con uno de sus pies. Yo no le reclamé aquello.

Aquel chico alivió mis pensamientos y me hizo querer seguir con la charla, pero ya era tarde, había más cosas por hacer.

Las cosas se volvieron diferentes ahora, mi hermano tenía mi total atención. Antes solo era mi amistad, ahora mucho más que ello.

Un día de sábado antes del mediodía, ambos nos encontrábamos leyendo revistas de música contemporánea y clásica. También sobre historia del arte.

Yo me encontraba con mi playera purpura, mi jean azul. Mi hermano se encontraba solo en jean, estaba con su bello torso desnudo, no me inmuté.

Llegó un momento donde nos sentamos, charlamos y tocamos sobre lo difícil que debe ser encontrar el amor, le dije que no debe ser como lo plantea.

Me dijo que era muy optimista y que por ello me encontraba donde estaba, no solo en la parte del amor. Lo decía con sinceridad.

Solo hice que mi puño se acercara a su rostro, pero él detuvo mi brazo. Se notaba más serio de lo normal.

"Debes dejar de pensar que todo siempre saldrá bien, dejar de tener buenas intenciones... deja de llevarte por tus emociones y sentimientos buenos. Pero si es que estás en lo correcto, hazlo y no pares hasta sentirte satisfecha". Al terminar de decir ello, dejó mi brazo.

Preparaba mi puño para que aterrice en su rostro, una parte de mi pensamiento me decía que él se mofaba de mí de una manera no tan cruel.

Pero la otra parte no decía nada, aunque tensaba mis músculos del brazo antes de dar ese golpe directo a su nariz y se le quitara lo cautivador.

Dejó caer sus manos en señal de no romper su palabra. Yo me encontré muy sorprendida no podía creer que a pesar de todo seguía cautivándome hasta un punto donde desistí de darle un golpe y en lugar de ello lo traje hacia mí y lo besé con unas ansias que guardé no sé dónde.

Él me correspondía aquello, no dejaba de besarlo y sentir todo su cuerpo. No sé si era mi imaginación o su cuerpo en verdad estaba hecho a mi medida.

Me separé de él después de varios minutos para dar un respiro y decirle: "Te amo, te amo como amo mi vida". Dicho eso él sonrió y continuamos besándonos.

Tener dos orientaciones eran difíciles de satisfacer, pero no para él. Con su belleza y labia lo podía y más.

Solo quedó en besos ese día, pero no dudaba que la siguiente fase no iba a tardar demasiado.

Él y yo nos volvimos demasiado unidos, aunque eso queda corto porque yo, por lo menos, no podía dejar de hacer las cosas pensando en él.

Logré saber los secretos de su forma de ser, así como cuando me enseño su habilidad para ser persuasivo. Pero no podía usarlos a mi favor porque no solo bastaba con tu forma de hablar, había algo místico en todo. Tal y como dijo Luan.

El día que perdí mi verdadera virginidad estaba con tanto temor como anhelo. Pensaba que no era digna de él.

Momentos antes no notó nada de eso, pero en el acto me hizo digna de tenerlo y él se hizo digno de acostarse conmigo.

Poco nos importaba que fuéramos hermanos, después de todo mis y sus deseos profundos se hacían realidad.

Todo llegó a un momento donde el que solo poseyera mi cuerpo para ello no bastaba, pero me dijo que no me subestime, que no era su esclava.

Era como seguir a un líder de una secta, pero mi hermano no tenía una secta y menos inclinaciones a ser alguien que guíe.

Me dijo que alguna vez alguien le dijo que tiene lo necesario para gobernar, pero él le respondió que no está en sus planes.

El tiempo pasó y yo tuve que irme a seguir con mis planes de vida, me dijo que mi esencia y la suya se pertenecían, poco íbamos a durar soportando la lejanía. No se equivocó.

No me di cuenta que en ello, admitía directamente que yo lo cautivé, eso me alegró y a la vez me motivaba más a continuar hasta donde pudiera soportar.

Logré entrar a la escuela de música, estuve en unas relaciones de un año, nada fuera de lo común, iba en. Todo se encaminaba bien, pero sentía que algo faltaba.

Ese deseo latente se manifestó cuando mi madre me dio la noticia de que Lincoln estudiaría en la Universidad de Columbia. Relativamente cerca de donde yo estaba estudiando.

No fue necesario un mensaje o una llamada porque un día él estaba esperando fuera de la escuela de música.

Se notaba mucho más maduro en todos los aspectos, mis amigas me preguntaron por el chico, yo con una mirada seria les dije que no se acercaran a él. Eso las asustó, pero luego les dije que es un viejo amigo.

Fui a su departamento recién alquilado y lo demás era lo que teníamos latente. Se notaba con mucha más experiencia, amo eso de él.

Su forma de ser no había cambiado tanto, salvo que ahora era más mesurado con su instinto de seducción. Lo hacía por mí, aunque rara vez lo aceptara.

Los años pasaron y aún no sé cómo caí en sus garras, fauces, jaula, palabras... no sé qué era él en realidad.

Yo que lo conozco casi a profundidad, solo puedo decir que es un tipo ambicioso, pero sin ambición alguna.

Lo sé, es una contradicción, pero... ¿Este mundo no está repleto de ellas? ¿Acaso el no puede presentar una actitud calificada para conseguir lo que quiera, pero sin desear realmente hacer ello?

Una noche anterior me reveló que se dio cuenta que podía todo, no cuando nos besamos siendo hermanos y le dije que lo amaba como a mi vida, no.

Se dio cuenta cuando pudo llevar que su encanto pasaba muchas fronteras y la mejor prueba de ello eran mis celos.

También me reveló de manera directa que todo mi ser le encanta hasta el punto de cautivarse con solo apreciar toda mi belleza femenina.

Nuestros anhelos solo son tenernos el uno al otro que ahora la ambición es solo tratar de mantener esto, pero si fuerzas mayores creen que no podemos seguir y ellos se creen que es lo correcto... lo dejaremos.

Está claro que a nosotros no nos nace aquello, lo único que tenemos es que somos el cautivador y la cautivada... o tal vez ahora somos los dos cautivadores o es al revés.

De verdad que cuando Lincoln habla hace que todo mi ser se enfoque en su bello rostro y palabras persuasivas...