Eres mi orgullo
I
—¿Mamá me besó en la boca? —se preguntaba en su mente.
Después de dejar a su madre en su alcoba, se tocaba los labios con curiosidad, pero lo inquietante era que no dejaba de pensar en ello por casi treinta minutos.
Su madre había llegado ebria de esa reunión que tuvo por aniversario de La Gaceta de Royal Woods. Lincoln la había acompañado después de días de lidiar con las duras palabras de Lori y Luna, pensó que tal vez eso lo podría despejar de ello. No obtuvo el resultado esperado.
Todas llevaban a sus familias, iban acompañadas en especial con sus parejas, Rita solo tenía a su hijo disponible en ese momento. Sin embargo, ella deseaba tenerlo aún más cerca. Justamente eso no podía aclarárselo.
II
Fue una amena reunión que empezó en La Gaceta y que siguió en un retiro donde habría un tenedor libre para los invitados y barra libre para los de mayor edad, en especial los que deseaban olvidar un mal momento y cambiarlo por un buen rato que, si se alargaba, podría terminar en revelaciones poco agradables.
Recordaba que mientras Lincoln conducía de ida, notaba que su madre lo miraba de manera casi cauta, como si necesitara decirle algo. No quiso indagar en sus miradas porque podría ser que ella solo este comparándolo con el hijo de hace muchos años, aquel hijo que nunca tuvo una meta concisa, el chico que olvidó su camino por ayudar a trazar el de otras personas.
Al regreso, todo fue más obvio. La mujer denotaba cierta inclinación hacia el rostro de su hijo y, quizás, a su cuerpo y actitud mesurada y educada, sin atisbo de tristeza o depresión.
Rita no dejaba de preguntarle a su hijo sobre las chicas de la reunión, pero Lincoln solo se limitaba a responder que todas eran agraciadas y atractivas. Rita le dijo que eso le halagaba, Lincoln preguntó la razón y recibió de respuesta que ella también es una chica.
—Me alegro que me veas agradable y atractiva, cariño —lo dijo dándole un beso en su mejilla, no obstante, lo que lo dejó algo descolocado fue con la lentitud que decía su madre eso. Casi con un tono provocador. Sin contar el cómo le tomó el rostro de manera delicada.
El conducir y mirar a todos lados con tal de no mirar a su madre ayudó a que ese extraño momento se lo llevaran los segundos y minutos. Llegaron al hogar, se aparcó, ayudó a su madre a salir de Vanzilla y entraron.
Antes de entrar a su habitación, Rita tomó a su hijo del rostro para agradecerle no solo con palabras el que la haya acompañado a ese evento importante. Lincoln tenía la intención de dar su mejilla, pero Rita uso un poco de fuerza y logró que besar los labios de su hijo. Ella dormiría sonriente y, quizás, sin recuerdo alguno. Él dormiría solo con dudas, placer y culpa
III
Tenía treinta y seis cuando Lynn inauguró La Mesa de Lynn. Cuando cumplió los treinta y nueve años… Lynn se había ido de la ciudad hace un año por seguir ese sueño que lo mantenía vivo.
La debacle de la relación fue la comparación de las personas entre ella y su esposo. El entorno siempre criticaba el que ella tuviera un empleo serio como dentista y que él solo fuera un oficinista con inclinaciones gastronómicas. El error de ambos fue tomar a la ligera aquello y no hablar con el otro sobre eso.
Rita no decía nada cuando había burla hacia su esposo, hasta algunas veces ella hacia una pequeña mofa, pero nada de otro mundo porque se supone que quedaba entre las personas con las que hablaba. Todo se fue por la borda cuando ella se mofó de un comentario desubicado por parte de un colega del periódico justo cuando Lynn regresaba de traerle una bebida.
Una cosa era que Rita pudiera negar a sus hijos como aquella vez cuando quiso el puesto, pero no fue nada grave porque ellos no lo tomaron a mal, es más, ellos hicieron un mea culpa por la forma en que se comportaban, entendían que eso no podía ser del agrado de otras personas y que causaba indignación a sus padres.
Otra cosa era burlarse de su padre, de su esposo, de la persona que siempre la había apoyado. Pero Lynn la quería, ya no la amaba, solo quedaba aquella estimación por parte suya por ser la madre de sus hijos.
Las menores con el tiempo entendieron que su padre no regresaría y que solo debían aceptar ser hijos de padres separados, no tenían nada contra su madre, no obstante, no la querían como debía ser. En cambio, todas sus hijas mayores desde ese momento tuvieron un enorme resentimiento hacia su madre y hacia Lincoln.
El "premio" mayor se lo llevó Lincoln por tratar de que Lynn no le faltara el respeto a su madre. Pero no fue algo que le naciera profundamente en ese momento. Antes de que su padre se fuera, tuvo una breve charla con su hijo, y con breve me refiero a casi un día y medio.
Lynn quería dejarle en claro que no volvería por sentirse herido y que ellos no lo verían a él por un tiempo porque necesitaba establecer algunas cosas y luego volver como alguien por el que se sintieran orgullosos. Lincoln con lágrimas le decía que a ellos no le importa lo que hayan dicho los conocidos de mamá, que para ellos él era su ejemplo de perseverancia. Lynn no pudo evitar derramar lágrimas.
Lynn le dijo que no odiaba a su madre, que solo se dio cuenta que quizás no eran lo bastantes maduros, que la intimidad no era la misma, se refería con intimidad a la confianza de contarse todo, confianza que se mermó por las decisiones en solitario de ellos. Le recalcó que debía apoyar a su madre en todo y que de ahora en adelante él sería aquel hombre en el que Rita podría contar, sería la persona que evitaría que sus hermanas faltaran el respeto a su madre como ella le faltó a él en esa fiesta.
La charla terminó con la sensación de cargar con todo el resentimiento de sus hermanas y la defensa de su madre. Lo que no midió Lynn fue que Lincoln lo haría una tarea del día a día y olvidaría sus metas.
IV
Rita notó, después de mucho tiempo, que su hijo no tuvo la vida sencilla como sus hijas. Comprendió que Lincoln fue el soporte de ellas durante mucho tiempo. Notó cierta hipocresía en ellas al negar aquello de Lincoln.
La matriarca entendió que esos años de lamentos y malas decisiones la dejaron sin esa enseñanza o reflexión que daban los padres hacia sus hijos. Aquella enseñanza fue dada por Lincoln y su rol de hermano mayor y casi una figura paterna para las menores. Y apoyo activo y emocional con las mayores.
La señora Loud se preguntó cuál era la meta de Lincoln, una cuestión que ni el peliblanco podría responder, tenía pasatiempos y gustos… había olvidado un fin en la vida. Se dio cuenta que su hijo daba predilección al presente y después lo que viniera.
Desde ese momento, Rita tuvo una inclinación más comprensiva y amorosa hacia su único hijo. Pero que gradualmente ella confundiría.
V
La familia Loud estaba lejos de ser perfecta, y la separación de Lynn trajo graves consecuencias que se agravarían con el tiempo. Los traumas y las etapas confundidas y no vividas.
Rita, por un momento, dejó de lado a sus hijas y solo se avocaba en su empleo y en sí misma. A duras penas le daba algo de atención a Lily. Lola, Lana, Lisa y Lucy decidieron darle tiempo a su madre, eso debía a que Lisa les dijo que por ahora su madre quería reprimir el dolor de la separación y lo que significa su padre.
Lincoln siempre estaba detrás de ellas, las ayudaba en todo, las escuchaba y aconsejaba en lo que podía. Para las pequeñas, Lincoln se volvía alguien muy importante en sus vidas, se volvía esa persona a la que en una premiación mencionas después de Dios o agradeces de todo corazón. En conclusión, ellas amaban más a Lincoln que su propia madre.
Cuando Rita apreciaba la ayuda de Lincoln fue cuando se dio cuenta que el tiempo había pasado en sus hijas más que en ella. Todas ya eran casi independientes, inclusive la pequeña Lily de trece años.
Rita en apariencia no había cambiado tanto, salvo algunas arrugas o pocas canas que casi eran imperceptibles. Pero su figura y actitud despertaba algunas actitudes "animosas" por parte de hombres, tanto mayores como jóvenes.
Para Lincoln fue difícil lidiar con la atrayente apariencia de su madre en algún momento, pues Rusty y Zach algunas veces hacían comentarios indirectos sobre lo despampanante que se veía Rita. Pero lo más duro fue que una vez su madre invitó a Kotaro a cenar. Fue difícil defender a su madre de sus hermanas mayores, al reprocharle el que estuviera saliendo con el mejor amigo de su padre.
Rita les dejaba en claro que era su vida y que ella podía rehacerla si quisiera. Lo de Kotaro solo había sido algo de amabilidad porque le contó sobre las cosas que hacía Lynn en el exterior, nada más. Pero ella nunca lo aclaró por el enojo del momento.
Lynn solía visitarlos unas tres veces al año a sus hijos. Poco interés tenía en saber sobre su exesposa, al contrario de Rita. Le bastaba con que sus hijos le dijeran que ella gozaba de buena salud.
Lo que los dejó muy triste fue saber que su padre había rehecho su vida con una mujer. Luego del mes de tristeza, llegó la sorpresa al enterarse que aquella mujer era una antigua amiga de Lori, Whitney. No hubo enojo en Lori por ello, es más, lo celebró en la cara de su madre.
Saber eso destrozó la autoestima de Rita que no dudó en salir con quien se lo pidiera. Salió con algunos de sus colegas, algunos eran superados en diez años por ella. Solo buscaban acostarse con ella. La emoción de ellos terminaba cuando Rita lloraba luego de algunos minutos de sexo. Se expandió el rumor de que el sexo con ella era de lo peor. Rita se mantenía consolada por su hijo.
Rita empezaba a tener la necesidad de sentir a su hijo a su lado. Le relajaban sus abrazos, su aroma, su voz y… su cuerpo.
VI
Lincoln no era de tener relaciones extensas, solía terminar a los seis meses o algo menos. Según él, tenía temor en arruinar lo que podía quedar como un lindo recuerdo. Pensaba que tener una relación extensa podía apagar la confianza y alegría en la pareja. Lo que la relación fallida de sus padres había causado en él.
Pero lo que no pasaba con alguna novia, lo prefería pasar con sus hermanas y madre. Comenzó a generar un cierto apego hacia su madre por darse cuenta de lo indefensa que había quedado por todo lo pasado.
Al reemplazar esa atención paternal de su padre hacia sus hermanas, inconscientemente le generaba una confusión. A veces regañaba a sus hermanas y solía consultar a su madre sobre un castigo, a veces Rita estaba a un lado de él cuando daba un comunicado, solía hablar con su madre sobre sus hermanas, aunque, por un tiempo a ella no le haya puesto atención a aquello y, siempre, cenaba al lado de su madre, más para hacerla sentir parte de la autoridad que por otra cosa. Parece que eso no es nada del otro mundo, es lo que cualquier hermano mayor haría. Sin embargo, en Lincoln había cierta obsesión inconsciente de mantener el ambiente familiar, un ambiente familiar que ya iba a ser el mismo.
Lincoln estaba saliendo con una chica, ya se habían acostado en diversas ocasiones. Un día había quedado en pasar el día entero en el departamento de la chica, haciendo diversas cosas, pero con el fin obvio de tener relaciones sexuales.
El peliblanco había sido provocado por su novia durante toda la tarde, sentía que en cualquier momento iba a derretirse. Lo que no esperaba era que su novia cancelaría todo por la llegada de sus padres a Royal Woods de manera imprevista.
Lincoln se fue de allí de manera respetuosa, pero maldiciendo por todo el camino a los señores. Tuvo que ir a su casa, pero su calentura se mantenía vigente porque cualquier cosa que observaba era deformada por su mente para negarle el apagar su excitación.
Lincoln llega a su casa, esperaba llegar allí para encerrarse en el baño y darse una ducha bien fría. Lo que no esperaba era ver salir a su madre del baño con la toalla cubriéndola apenas.
Rita solía ducharse en el segundo piso para no sentirse sola. La habitación de Lori y Leni se había convertido en la de invitados. Ahí había algunas cosas de Lori y Leni. Rita solía usar la toalla de Lori, pero en esa ocasión utilizó una toalla de Leni que, al ser esbelta, no era tan grande como la de Lori que era enorme para cubrir su formado cuerpo, sobre todo, los senos.
Lincoln vio a una mujer con un cuerpo algo esbelto y atractivo, tardó unos cinco segundos en caer en cuenta cuando su madre preguntó por su presencia.
—Pensé que estarías con tu novia, cariño —preguntó formando una sonrisa.
—Eh… no, bueno… sí, pero… —notó que su madre lo miraba con ciertas dudas. Tuvo que recomponerse— Sí, pero… surgió algo muy imprevisto y decidí venir a darte compañía.
—Pues deja que me aliste para ver una película juntos —lo decía muy alegre.
Rita entró a la habitación de sus hijas mayores. Lincoln se quedó absorto por unos segundos más porque miró hacia su pantalón y notó que su "amiguito" estaba alegre. Cogió su toalla y se metió a la ducha, su rostro expresaba mucho bochorno que calmó con el agua helada.
Lincoln bajó en pijama porque ya eran como las diez de la noche, era un sábado tranquilo. Todos en casa habían salido, incluso Lily. Aquel lugar quedaba para él y su madre.
Rita se mostró entusiasmada con pasar tiempo con su hijo, ella siente que le debe demasiado. Le hizo un espacio en el mueble a su hijo, lo que no se daba cuenta es que mostraba un poco de su pecho porque no abotonó el primer botón de la camisa de su pijama y su pantaloncillo no cubría tanto sus piernas.
Lincoln caía en cuenta que quien le daba bochornos era su propia madre. Pensaba que solo era la calentura con la que lo dejó su novia. Más equivocado no podía estar.
Aquella noche donde vieron película, a ambos les costaba prestarle atención a ella. Rita desde hace un tiempo que quiere solo estar con Lincoln en cada momento que pueda, es por eso que se mostraba demasiado emocionada, algo que, solo quizás, Lincoln podría darse cuenta si es que… sin ir más con rodeos, no empezara a sentirse atraído por el cuerpo de su madre.
Los siguientes días fueron muy raros para él, no podía dejar de ponerle los ojos encima a su madre. Si ella iba a salir, cocinar o cualquier cosa… su mirada iba directamente a su trasero, piernas, labios o senos.
Rita, por su lado, no dejaba de darle algún tipo de cariño, desde abrazos hasta besos en su mejilla casi rozando los labios. Lo cual reprimía hasta tal punto.
Ambos sintieron demasiada culpa en un inicio, pero después de algún momento a solas donde daban goce a sí mismos pensando en el otro… extendieron la culpa más y más hasta ya no saber donde era su inicio y final, por lo tanto, daba igual si la hubiera o no.
VII
Hasta cierta hora del día, Rita no recordaba cómo había arribado a su casa exactamente. Sabía que su hijo la había traído, pero el cómo entró la mantenía dudosa hasta que el recuerdo nubloso de haber dado un beso en la boca la dejó algo asustada.
Por su parte, Lincoln se sentía soñoliento porque toda la madrugada hasta las primeras horas de la mañana seguía ensimismado, no obstante, dejaría de seguir pensando. Él iba más allá. Ahora estaba con la mente más fría, recordaba todo lo ocurrido hasta ahora. Su conclusión era que su madre tenía que ser sincera sí o sí.
Salió de su habitación y actuó de manera cotidiana. Rita tomaba su comportamiento como que no le generó nada o quizás lo tomó como el desliz de una ebria.
VIII
—No hay nadie en casa, hijo. Solo somos tú y yo. ¿Qué pasa? —preguntó con buen humor.
Lincoln se sentó al lado de ella en la mesa de la sala. A Rita no le pasaba por su mente de lo que le iba a hablar Lincoln. Lo tomó de buena manera, tuvo en mente qui quizás quería hablar sobre la rebeldía de Lily o el viaje de Lisa a Massachusetts. No iba a ser así.
Una dura cachetada fue la respuesta que obtuvo Lincoln por parte de su madre, la cual se mostró indignada por las suposiciones de su hijo que eran obvias. Lincoln no dijo nada y se fue a su habitación. Se fue llegada la hora del almuerzo. No llegaría hasta antes de las doce.
Rita en lugar de mostrarse firme ante la dura y mentirosa respuesta… empezó a sentirse mal. Lily le preguntó porque lloraba.
—N-No es nada, hija —se secó rápido las lágrimas—. C-Creo que tu hermano está molesto conmigo.
No pudo contenerse frente a su hija y empezó a llorar mucho. Las demás se dieron cuenta de lo que ocurría y corrieron a consolar a su madre. Lucy, Lisa y las gemelas le dijeron que su hermano no podía estar molesto con ella porque él la amaba mucho.
—No llores, madre —le dijo con un tono alegre para evitar que ella se mantuviera llorando—. No sé porque estaría molesto contigo. Y si así lo fuera… no creo que fuera para tanto. Recuerda quien te ha apoyado durante años y recibido insultos por parte de Lori y las demás. Quizás nosotras por los la separación de papá no pudimos ver que tú también sufrías, pero el que lo vio desde un inicio fue nuestro hermano. Nadie te puede amar más que nuestro hermano. Es la verdad.
Rita sonrió poco a poco hasta recobrar algo de calma, pero lo que ellas no debían saber era el porqué de la discusión.
Lincoln entró a su casa en silencio, no encendió nada, solo quería subir a su habitación, descansar y dejar la casa… quizás ya el apoyo a su madre y el amor estaban alcanzando niveles poco sanos. Era mejor irse.
Entró a la cocina en busca de un vaso de agua, pero… unos brazos lo atraparon desde atrás. Rita tenía que empezar por disculparse por ser una mentirosa y, principalmente, por el golpe.
—No te puedo amar como realmente debería, Rita —fue la respuesta de Lincoln.
—Lo sé, lo sé muy bien —respondió Rita sonriendo. Podía notar que su hijo tenía una actitud seria.
—Es en serio, madre —se dio la vuelta para mirarla—. Me tengo que ir.
—No puedes hacer eso —se mantenía sonriente—. Puedo arreglarlo.
—Eso debiste hacerlo cuando hablaste de más con tus amigos sobre papá —Lincoln se notaba muy molesto.
—Tu padre… fue un hombre importante en mi vida, un hombre al cual ame y perdí porque no tuve la madurez que debería tener una esposa —tomó el rostro de su hijo—. Ambos no maduramos como pareja porque decidimos hacer una familia antes de consolidar nuestra total confianza. Eso lo he aprendido con el tiempo —hizo que la mirara. Su sonrisa era encantadora y transmitía calma, algo que su hijo no podía comprender.
—Si estamos en este dilema es porque es más que eso —quitó las manos de su madre—. Yo he confundido las cosas, he saltado etapas, no he tenido una meta, arrogue una responsabilidad que no me correspondía como tal… no tengo realmente nada, más que el acariño y amor de mis hermanas.
—¿Mi amor no cuenta? —preguntó con una leve mueca de tristeza.
—Mi amor por ti va más allá… sinceramente me he dado cuenta que empezó por una calentura, pero… cuando la calentura se esfuma es cuando… te das cuenta que realmente sientes algo… porque no dejo de pensar en quererte como si no fuera tu hijo, no puedo pensar en no tener una mañana atendiendo a Lily sin consultarte por algo o tratando de defenderte de los constantes reproches de mis hermanas mayores… esa es la verdad, mí verdad —expresó una notable mueca de tristeza.
—Lincoln… cariño, yo estoy muy agradecida por todo lo que has hecho hasta el momento… eres como la pareja que una quisiera a su lado —trataba de animarlo con caricias en su rostro.
—No me arrepiento de defenderte de todos, de quererte como ninguno, pero… lo que siento por ti no hará más que hundirnos como lo hizo la separación de Lynn… tu esposo, mi padre —Lincoln estaba llorando sin mostrar una expresión de dolor.
Rita no quiso escuchar más y le dio un beso a Lincoln. El peliblanco solo sucumbió al beso de su rubia madre. Aquel beso estaba revestido de todo el agradecimiento de Rita hacia su hijo, por todo lo que hizo por ella y su familia. Se separaron de aquella muestra de afecto.
—Da igual si me quedo o no, tengo dos cosas que me atan a ti, el amor profundo y mi falta de metas… sinceramente… yo puedo hundirte, no sé qué será de mi vida… solo puedo dar apoyo incondicional y amor… nunca podré darte algo por lo que sentirte orgullosa y hacer sentir orgullosas a mis hermanas —lo decía con una leve sonrisa y aceptación.
—Mírame a los ojos —hizo que su hijo la observara—. Hiciste mucho por nosotras, hiciste de más como para no negarte el orgullo… si eso no es por lo cual sentirse orgullosa… entonces, ¿qué es lo que una persona necesita para sentirlo? —lo decía llorando.
Aquella conversación se cerró con el consuelo de Rita a Lincoln, se quedaron abrazados en el sofá hasta el amanecer, Rita no quería separarse de Lincoln, no quería que su hijo sintiera que no podría amar a nadie y que pensara que había desperdiciado su vida. Ese amor no podía ser normal, pero eso poco importaba.
Lincoln entendió que él no tendría una vida como la de los otros, su meta tampoco sería igual que la de muchos porque su vida eran sus hermanas y madre. Comprendió que la meta en su vida era ser el soporte de su familia y que la retribución a ello era el enorme aprecio de ellas. Pero lo que en verdad comprendió fue que el amor por su madre era real y no podría resquebrajarse por todo lo que vivió en torno a ella.
Era un orgullo tenerlo a su lado, aunque no la pudieran amarse como debiera ser…
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Es algo complicado escribir este ship en particular sinceramente, créanme cuando se los digo con sinceridad. Discúlpenme de antemano si hay algo que no les cuadra de la historia (el segundo intento es el definitivo) y también el dejar esta recopilación por más de un año inactiva. Nos leeremos pronto.
01/06/2023
