Disclaimer: Nada me pertenece.

Esta historia participa en el Multifandom 4.0 del foro Alas negras, palabras negras con la tabla verbo y el prompt maldecir.

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Manual de la dama perfecta

Una dama no se emborracha

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La primera noche del curso, Betty Burke sorprende a sus compañeras de dormitorio enseñándoles un paquete que ha colado de contrabando en su baúl. Es una botella de wiskey de fuego que le ha comprado su hermano.

El hermano de Betty, Roderick, ha salido ese año de Hogwarts y se ha marchado a recorrer el mundo con el dinero que su abuela le dejó para cuando terminara los estudios. Los adultos dicen que es un alocado y un mal partido aunque sea sangre pura, pero a Betty y a sus amigas, incluida Narcissa, les parece un soñador y casi un héroe. Athena, Fiona y Leola están enamoradas de él y Narcissa piensa que si no estuviera ya enamorada de Lucius ella también lo estaría.

La botella de wiskey de fuego les resulta doblemente emocionante. Por un lado proviene de Roderick y por otro lado las cinco tienen prohibido completamente tocar el alcohol. Sus madres se lo han advertido a todas: una dama no se emborracha, eso es cosa de otro tipo de mujeres. Nunca dicen qué tipo de mujeres son esas, pero todas saben en qué palabra están pensando, aunque tampoco la dicen. Una dama tampoco debe decir tacos ni maldecir, en el ssentido mágico y no mágico de la palabra.

No obstante, ahora sus madres no están y ellas van a empezar su séptimo curso en Hogwarts. Se sienten mayores y con ganas de desafiar las normas. Al fin y al cabo, ya son adultas. Incluso podrían haber comprado la botella ellas mismas legalmente si sus madres no las tuvieran sometidas a una vigilancia tan estricta.

Se miran las unas a las otras, como retándose a ver quién es la primera en coger la botella. Narcissa piensa que será Betty, que al fin y al cabo es la que la ha traído, pero a la hora de la verdad su amiga parece bastante indecisa, aunque finalmente alarga la mano para cogerla. Las otras la miran admiradas, pero Narcissa sigue teniendo dudas. Imaginarse siendo rebeldes es una cosa, pero serlo de verdad es muy distinto.

Finalmente toma una decisión. Ella no beberá. No va a ir a clase con resaca. Las otras se miran entre sí, como preguntándose si van a seguir adelante sin ella. Finalmente Betty guarda la botella y todas admiten que Narcisa tiene razón y que no beber es lo más sensato.

Aun así, esa noche Narcissa se duerme dándole vueltas a lo que ha pasado. Sabe que ha hecho bien, pero le pica la curiosidad y una parte de ella se pregunta cómo se sentirá hacer una locura por una vez.