Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Advertencia: muerte de personaje.


Por siempre tú y yo

" Mi querido Neji...

Me siento triste al poner en palabras todo aquello que ha quedado atrapado en mi corazón desde el día en que te fuiste de mi lado. Han pasado semanas, meses, desde que la guerra nos arrebató la oportunidad de un futuro juntos, y cada día siento que el peso de tu ausencia es más insoportable. Siempre fuiste el fuerte, el que veía más allá de lo evidente, pero ahora, sin ti, me siento perdida en un mundo que ha perdido su brillo.

Recuerdo nuestra época de genins, cuando éramos dos almas destinadas a encontrarse —así fue como lo llamaste—, aunque nuestras personalidades fueran tan distintas. Tú, tan serio y reservado, y yo, enérgica y apasionada por el combate. A pesar de nuestras diferencias, formamos un equipo formidable junto a Lee y Guy sensei. Esos días están grabados en mi mente como los momentos en los que la semilla de nuestro vínculo comenzó a crecer.

Con el paso de los años, me di cuenta de que mi admiración por ti se había transformado en algo más profundo. Fue en nuestra adolescencia cuando me di cuenta de que estaba enamorada de ti, de la forma en que tus ojos reflejaban tu determinación y tu valentía. Cómo me encantaba ver tu seriedad enfrentando el mundo, mientras yo trataba de encontrar una forma de arrancarte una sonrisa.

Nuestro tiempo como chūnin nos unió aún más. Pasamos de ser compañeros de equipo a ser amigos inseparables, confidentes y cómplices en cada misión y aventura. Y luego, cuando teníamos dieciséis años, finalmente cruzamos esa línea y nos convertimos en algo más. Cada encuentro, cada beso, era mágico. Recuerdo cómo temblaban mis manos cuando tus dedos rozaban los míos, y cómo el tiempo parecía detenerse cuando nuestros labios se encontraban en un beso.

Por Kami, que vergonzoso escribirlo.

Nuestras citas eran pequeños refugios en medio de nuestras responsabilidades como ninjas. Reíamos, hablábamos de nuestros sueños, de nuestros temores, y cada momento a tu lado era como un sueño hecho realidad. No podía creer la suerte que tenía de tenerte a mi lado, compartiendo tus pensamientos más profundos conmigo y mostrándome tu lado más vulnerable.

Tu muerte me ha dejado un agujero en el corazón que parece no tener fin. Extraño cada parte de ti: tu sonrisa, tus palabras tranquilizadoras, tus abrazos reconfortantes. No puedo evitar pensar en todas las cosas que habíamos planeado hacer juntos, los lugares que queríamos explorar, las metas que queríamos alcanzar. Mi corazón se rompe al pensar en todas las posibilidades que ya no podremos vivir.

Sé que debo aprender a dejarte ir, a sanar aunque el proceso sea doloroso. Aunque amarte parece una tarea imposible de olvidar, sé que es lo que debo hacer para encontrar mi propio camino. Tal vez nunca llegue a amar a alguien de la misma manera en que te amé a ti, pero eso está bien.

Siempre serás tú, Neji, una parte indeleble de mi ser.

Así que, mi amado Neji, te dejo ir con lágrimas en mis ojos y un amor que nunca desvanecerá. Siempre llevaré conmigo los recuerdos de nuestro tiempo juntos, y aunque el dolor sea abrumador en este momento, sé que algún día el sol volverá a brillar en mi vida. Descansa en paz, y gracias por haber sido mi luz en la oscuridad.

Con amor eterno, Tenten. "

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En el tranquilo y luminoso pasillo de su hogar, cerró su mesita de noche con su carta de despedida cuidadosamente doblada y se secó las lágrimas que habían brotado en sus ojos. No quería que su maquillaje, tan meticulosamente aplicado, sufriera ninguna alteración. Hoy era un día excepcional, el día en que su amiga Hinata se casaba con Naruto. Aunque su corazón estaba sumido en la tristeza, sabía que debía encontrar la fuerza para sonreír.

Caminó hacia la puerta de entrada, deteniéndose un momento frente al espejo. Observó su reflejo, ofreciéndose una sonrisa melancólica y un suspiro de resignación. Ajustó ligeramente su vestido, asegurándose de que todo estuviera en su lugar, y finalmente se dispuso a salir.

Antes de que pudiera abrir la puerta, un suave golpe resonó en ella. Abrió y se encontró con la figura conocida de Guy Sensei, quien no tardó en elogiar su apariencia. Empujando su silla, su eterno compañero Lee irradiaba entusiasmo. La presencia de ambos le brindó un atisbo de consuelo.

—Tenten, ¡qué encantadora te ves! —exclamó Lee con una sonrisa genuina.

Guy Sensei asintió con entusiasmo, agregando elogios a la mezcla. Después de un breve intercambio de palabras, notó a un silencioso Gaara detrás de ellos, quién saludó con un asentimiento de cabeza al que correspondió con una sonrisa. Finalmente, se dirigieron juntos hacia la boda, riendo y compartiendo historias alegres que llenaban el aire con energía positiva.

Sin embargo, más adelante en el camino, Gaara y ella caminaban un poco más separados del grupo. El Kazekage, era alguien que comprendía la carga de un pasado doloroso, y eso creó un espacio donde la conversación podía fluir en tranquilidad.

—¿Cómo te encuentras, Tenten? —preguntó Gaara con su característica calma, mientras observaba los movimientos de la multitud a su alrededor.

Le ofreció una pequeña sonrisa, apreciando su interés genuino.

—Es difícil, Gaara. Pero tu consejo de escribir esa carta... ha ayudado. Me siento un poco más ligera.

A medida que avanzaban hacia la boda, compartieron momentos de silencio. Se permitió observar a Gaara de reojo, notando la serenidad en su expresión. Su presencia le brindó una sensación de tranquilidad en medio de la agitación del evento.

Después de la ceremonia, cuando la multitud comenzó a dispersarse, volvieron a quedar un poco más atrás. Gaara se volvió hacia ella, su mirada profunda y sincera.

—Tenten, ¿cómo te sientes ahora?

Suspiró suavemente antes de responder.

—Estoy bien, Gaara. Es un nuevo comienzo para todos nosotros, ¿no crees?

Gaara asintió con seriedad.

—Sí, lo es. Espero que encuentres la paz que mereces.

Su sonrisa se amplió, llena de gratitud tanto hacia Gaara como hacia sus amigos. Sabía que el camino por delante no sería fácil, pero estaba lista para enfrentar los desafíos. Mientras se sumergían en la celebración y el bullicio de la boda, se deseó a sí misma un comienzo positivo en ese nuevo capítulo de su vida. Cada día, esperaba, la carga de su pérdida se volvería un poco más liviana.