No Te puedo perdonar... no me puedo perdonar.
-¿Me odias?
Fue lo primero que dijo Sengoku después de los momentos de silencio que siguieron a la entrega de la carta de Monkey D Garp. Una carta de renuncia de la Marina. Su una vez mejor amigo lo miró a los ojos sin dudar.
-Si-le respondió, Monkey D Garp directo al grano. Sengoku esperaba tal respuesta pero aun así fue doloroso escucharlo, él y Garp habían vivido muchas cosas juntos desde que ambos eran solo cadetes en la marina, demasiadas, siempre fueron el, Garp y Tsuru, tres reclutas que entraron juntos a la marina y subieron juntos, hasta vicealmirante luego Tsuru y Garp no quisieron seguir avanzando y solo el siguió subiendo dejándolos atrás.
-Solo hice mi trabajo.-se defendió débilmente. Porque lo supo desde el inicio desde el momento que dio la orden de matar a Portgas D. Ace y perseguir a Monkey D. Luffy… si el fuera Garp y Garp fuera el, si puño de Fuego fuera Rosinante… entonces él sería el que odiaría a Garp sin vuelta atrás.
-Y yo el mío-asintió Garp entendiendo el punto. -Pero tanto tú como yo sabíamos lo que significaba hacer nuestro trabajo. Tu mismo lo dijiste… soy un abuelo. Pretender que te perdone que nada cambie… sería lo mismo que pretender que adoptes a Doflamingo como tu hijo después de que asesinó a Rosinante. -Le dijo de forma contundente. -Puedes obligarte a trabajar con él por el bien mayor, pero nunca lo perdonaras. -Sengoku suspiro eso era cierto-Es lo mismo entre nosotros. Puedo obligarme a entender por que tuvo que pasar lo que paso, puedo obligarme a trabajar contigo, pero nunca podre perdonarte por dar la orden del asesinato de Ace. Con la muerte de Ace, lo que tu y yo fuimos una vez también murió y se enterró junto a él. -le dijo Garp cansado, luciendo como si todos sus años por primera vez le pesaran.
-El era un pirata…
-No lo mataste por ser un pirata, no lo mataron por ser un pirata, Impel Dawn está lleno de piratas mucho más peligrosos que Ace y no se les condenó a muerte, así que no te atrevas a mentirme a la cara-le advirtió mirándolo con seriedad.-Dilo-Le exigió con dureza. Sengoku sostuvo la mirada de Garp al menos le debía esto.
-Era el hijo de Roger.-Y ese era el verdadero motivo, ambos lo sabían. Y Sengoku no se arrepentida de lo que hizo, la sangre maldita de Gold D. Roger debía caer… solo lamentaba haberle causado tanto dolor a Garp. Maldito Roger por dejar a su bastardo con el corazón blando de Garp en lugar de con alguno de sus sucios piratas.
-Si, esa es la verdadera razón. Si hubiese sido por sus crímenes tal vez podría perdonarte… pero lo hiciste morir por un hombre al que NUNCA conoció-asintió Garp dándose la vuelta para salir no había nada mas que decir.
-Ellos no aceptaron tu renuncia-le recordó.
-No me importa-se encogió Garp de hombros.
-Garp… se que no sirve de nada, pero lo siento. Aun si él no era un buen muchacho era tu muchacho… eso lo entiendo. -Suspiro Sengoku. Garp se detuvo un momento sin voltearse a mirarlo.
-Si te sirve de algo… Me odio a mi mismo por dejarlo morir tanto como te odio a ti. Ojala Dragón un día los mate a todos… nos mate a todos… no los merecemos-aseguró saliendo.-Tu y yo sabemos muy claro que la propaganda de que somos los buenos, es solo propaganda… somos igual de malos que ellos.
Sengoku solo pudo ver la espalda de su mejor amigo alejarse en silencio, sin tomarse personales sus últimas palabras, porque después de todo se las merecía. Porque al final del día no fue Roger, ni ningún otro pirata quien infligió a Garp el mayor dolor de todos. Fue él quien lo hizo. No insistió en un perdón que sabía no podría obtener por que después de todo Garp era un D. Un D no cambiaba de opinión. Fue esa la razón por la que Garp siguió siendo un marine, fue esa la razón por la que no liberó a Ace cuando el chico fue arrestado y también sería esa la razón por la que Garp mataría y enterraría lo que los unió a ambos desde siempre, sin mirar atrás.
Tsuru, él y Garp se unieron a la marina a la vez, llenos de sueños y esperanzas, pero los años no perdonaban a nadie, la justicia no era algo tan simple como había imaginado cuando era un joven ingenuo. La justicia a veces era injusta. La justicia la deciden los ganadores por lo tanto la justicia era relativa y siempre lo sería.
Tomó la renuncia de su amigo cansado decidiendo llevársela a Kong tal vez él pudiera hacer cambiar a Garp de opinión, Sengoku sabía que no tenía el derecho a pedirle que reconsiderara, no después de lo que le había hecho. También saco su propia carta de renuncia de uno de los cajones de su escritorio, tal vez si él no estuviera, para Garp seria mas fácil quedarse, su viejo amigo solo tenia que echarle toda la culpa, Sengoku podía cargar con su odio a cambio de que Garp tuviera algo de alivio a su propia culpa, era lo único que podia hacer por el después de todo lo que vivieron juntos a lo largo de los años. Ni siquiera tenía derecho o podía consolar a Garp por la pérdida de Puño de fuego, algo que sí hizo su viejo amigo por él cuando perdió a Rosinante. En cambio haría esto como su propia penitencia.
-o-o-o-
Sabemos que Tanto Sengoku como Garp renunciaron a sus puestos después de Marineford, ¿Y si hubiese sido por culpa y odio? Garp sintió culpa y odio por la muerte de Ace, Muerte que no fue en realidad por sus fechorías como pirata si no simplemente por ser hijo de Gold D. Roger. A gusto pueden imaginarse que Garp y Sengoku solo fueron amigos... o fueron algo mas en su juventud, sin importar que... ahora ya no son mas. Su amistad, todo lo que alguna vez fueron, Garp decidió enterrarlo y matarlo del mismo modo que su nieto adoptivo fue asesinado y enterrado.
