Capítulo 2: Fachada

-1ª Parte-

¡Rinchan!

Rin giró la cabeza emocionada al escuchar aquella voz.

¡Mamá!

Gritando con tanta emoción, que se le había olvidado que la enfermera le estaba haciendo una extracción de sangre. Al moverse, la aguja insertada en su brazo, también lo hizo, quejándose de dolor.

La enfermera tras haber amonestado a Rin y haber conseguido su muestra de sangre, se retiró de la habitación para dejarla con su familia.

Siempre tan efusiva, ¿eh hermanita? —le había dicho un muchacho con el uniforme de secundaria y revolviéndole el cabello.

Rin sonrió con picardía y recibió con gusto el beso en la mejilla de su madre.

¿Qué tal te encuentras? —le preguntó su padre, sentándose en la cama.

Rin hizo un puchero.

Muy aburrida. ¿Cuándo puedo volver a casa?

Cariño, entiende que te operaron de apendicitis. Todavía estás en observación. Sé paciente.

Pero la comida de aquí es sosa —quejándose—. Y los postres también.

No te preocupes —y al oído su hermano le susurró—. Por la tarde, te traeré ese pan con melón que tanto te gusta.

Los ojos de Rin brillaron de adoración hacia su hermano. Sin embargo, él no era el único en consentirla. Sus padres le prometieron que le traerían algún dulce cuando fueran a visitarla aquella tarde.

Desde que la habían ingresada para que la operaran de apendicitis, sus padres y su hermano mayor la visitaban antes de ir y al salir del trabajo y de la escuela.

Rin era muy querida y mimada por su familia que no se esperaba que un accidente automovilístico truncase su felicidad.

.

"Durante el funeral, Rin estaba devastada. Sin embargo, ninguno de sus familiares se acercaba para darle consuelo. Con sus siete años, se sentía confusa. ¿Por qué la dejaban llorar sola sin el abrazo consolador de nadie? ¿Por qué su familia se había retirado, dejándola sola frente al altar de flores con los retratos de sus padres y de su hermano mayor?

Levantándose, necesitaba con desesperación el apoyo familiar y empezó a buscarlos.

Escuchó murmullos bajos en una habitación. Distinguió aquellas voces como las de sus tíos. Iba a abrir la puerta, pero lo que escuchó, la dejó petrificada.

Ya te he dicho que yo no pienso hacerme cargo de esa asesina.

Pues nosotros tenemos tres hijos. Y tampoco me hace gracia encargarme de la que mató a mi hermano, a mi cuñada y a mi sobrino.

¡Esa maldita caprichosa! ¿Acaso era necesario que fueran a visitarla al hospital a todas horas?

¡Ojalá se hubiera muerto ella!

Tienes razón. Nadie la echaría de menos.

El cuerpo de Rin comenzó a temblar. De sus ojos escapaban grandes cascadas de lágrimas. En su mente infantil, no podía madurar la idea de que ella no era responsable de algo que había sido un accidente.

Se fue de allí llorando, culpándose por haber sido la causante de la muerte de sus padres.

Frente al altar, se echó al suelo, disculpándose una y otra vez.

Pero su dura vida no había hecho más que comenzar."

"—A partir de ahora, te dirigirás hacia mí con 'sama'. Asegúrate de no olvidarlo nunca, Rin."

"—Han encerrado a mi hijo por tu culpa. ¡Ojalá nunca te hubiera acogido!"

"—¡Maldita ladrona! ¡Ojalá las ratas te coman viva!"

"—Recuerda bien esto, Rin. Esto que ha pasado ha sido culpa tuya. Por querer escaparte."

"—¡TODOS MORIRÁN POR TU CULPA! ¡OJALÁ TE HUBIERAS MUERTO!"

"—Pobre Shiro, ¿verdad? Pero ha sido culpa tuya, por no saber cuidarlo."


Empapada en sudor frío, Rin se despertó bruscamente.

—¡Shiro! —pronunció desesperada.

Encendió la luz de la lamparita, y sus ojos se dirigieron hacia un rincón de la habitación. Recordando que el perrito que Sesshoumaru le había regalado, había muerto meses atrás, con la mano, buscó a tientas el peluche que siempre llevaba consigo como sustituto.

—Mokomoko… ¿Dónde está? —se preguntaba angustiada al no hallarlo.

El peluche blanco con forma de perro había sido otro de los regalos que Sesshoumaru le había hecho, para consolarla por la pérdida del perrito. Lo había bautizado como "Mokomoko", por lo blandito y suave que era. Sin embargo, aquel peluche cumplía una función muy especial que pocos sabían.

Tras buscarlo, incluso debajo de la cama, por si se le había caído, recordó cómo se lo había prestado a aquella persona llamada Sora para que no tuviera pesadillas.

Sentándose de golpe sobre la cama, se recriminó a sí misma.

¡Qué tonta!

Al final, la que tuvo pesadillas había sido ella.

Se llevó una mano a la frente y se percató cómo su extremidad estaba temblando. Todos sus traumas se habían unido, y aunque los recordase en el sueño, parecía que habían sucedido mientras dormía.

Cogiendo la almohada, en sustitución a su peluche, la abrazó con fuerza.

Hacía tanto tiempo que no soñaba con su familia, que si se ponía a recordar en el sueño seguía sin poder visualizar sus caras.

Habían pasado diez años desde entonces. Pero los sucesos que había sufrido tras su muerte, había sido apabullante.

Abrazando la almohada con más fuerza, su mente la atormentó con el recuerdo posterior, y que aún seguía fresco en su memoria.

Negó con la cabeza, esperando que se disipara de la cabeza.

Además, toda esa gente mala ya no estaba en este mundo.

.

"—¡POR TU CULPA!"

.

—Basta… Basta… Nada de eso es mi culpa… Ya lo dijo Sakurama… Y también, Takerusama…

Acordarse de ellos y la conversación que habían tenido, la fue tranquilizando.

Sintiéndose más serena, su mente se hizo más clara.

Estaba en un lugar seguro, donde la única persona que quedaba viva, y origen de sus peores traumas, jamás la encontraría.

Había sido salvada, por lo que ella consideraba su salvador y su todo, quién le proporcionaba protección, educación y una posición que solo Sakura y Takeru poseían. Contaba con una habitación propia donde las princesas sentirían envidia.

Levantando la cabeza, miró aquella habitación, que era más grande que su casa cuando era niña. Se trataba de una habitación cerrada, sin ventanas y con tres puertas. Dos de ellas sin pomo.

La puerta con pomo es la que daba al cuarto de baño. Y las otras dos, una era la del acceso al pasillo; y la otra, comunicaba con la habitación de al lado.

Las habitaciones sin pomo se abrían mediante su huella digital o de las personas, que ella autorizase a que pudiesen entrar a la habitación. Sólo la que daba a la habitación de al lado, podía accederse con su huella digital o con la de Sesshoumaru, puesto que era su habitación.

Todo aquel mecanismo se había realizado cuando los líderes del Dead Moon habían comprado aquel edificio abandonado en medio de la nada.

Muchos años antes, aquel edificio había sido un hotel de cinco estrellas. La economía del país, el que estuviera tan alejado de la zona civilizada y otros aspectos, habían sido la causa de que el hotel cerrase y quedase en el olvido.

Los líderes del Dead Moon, mediante terceros, habían comprado el terreno. El viejo hotel cumplía con las funciones que ellos planeaban. Lo habían reformado y realizado un sistema digital para su protección.

El taponamiento de las ventanas en todas las habitaciones, había sido lo primero, para proteger su identidad. Porque, aunque fuese su base principal, de cara a la gente, aquel edificio era un prostíbulo de gran prestigio.

Rin empezó a sentirse cada vez mejor. El temblor en sus manos se le había ido. Sin embargo, se sentía demasiado despierta.

Quizás un vaso de leche caliente, le haría bien.

Otra de las comodidades en su habitación, es que podía comunicarse con un solo botón con el cuarto de seguridad y pedir lo que quisiera. Desde la compra del libro que se le antojase hasta un simple vaso de leche caliente. Era como si fuese una niña rica donde todo el mundo le debía respeto.

Sin embargo, Rin nunca había estado acostumbrada a semejantes bienestares. Le parecía muy molesto pedir un vaso de leche, cuando podía ir ella misma a cogerlo. No estaba encarcelada en su habitación y tenía autonomía para hacer lo que quisiera. Dentro de las reglas escritas por el 'Dead Moon'.

Una de las reglas básicas es que no podía salir con cualquier ropa. Mucho menos en pijama. Algo que lo veía normal.

El edificio contaba con seis pisos. Ella se encontraba en el último piso y tenía que ir hasta la planta baja, para ir por el vaso de leche.

Puso en una balanza mental si tan necesario era el vaso de leche sobre el cambiarse de ropa.

Daba pereza cambiarse de ropa, pero estaba convencida de que si no se tomaba algo, estaría en vela toda la noche. Y no quería escuchar la voz molesta de la mano derecha de Sesshoumaru.

Eso fue suficiente para inclinar la balanza a favor cambiarse e ir por el vaso de leche.

Se levantó de cama, y por mera curiosidad, echó un vistazo a la puerta contigua.

Seguro que Sesshoumaru estaría despierto. Seguro que la habría escuchado gritar el nombre del perrito que le había regalado. Y por supuesto, que la habría escuchado moverse.

Sin embargo, él nunca acudía a su habitación. Era una especie de respeto donde él no invadía su privacidad, a no ser que ella se lo permitiera.

Quizás tuviese que ver con esa regla que había escuchado de Sakura y Takeru, donde estaba completamente prohibido que hubiesen menores de edad, y mucho menos, que trabajasen en el negocio con el que el Dead Moon obtenían sus beneficios para mantener todo aquello.

Cuando había llegado a la organización, ella tenía dieciséis años. Llevaba un año y poco allí, y si no fuera por Sesshoumaru, ahora estaría muerta.

Tras anunciar su permanencia, lo primero que le enseñaron fueron las reglas tan estrictas. Habían unas más importantes que otras. Una de ellas, era que no podía salir del edificio, salvo situaciones muy particulares.

Para ella, que había estado viviendo en la calle desde los ocho años, y había sido humillada, apaleada, abusada y traicionada, había tenido suficiente del mundo exterior. Además, que estaba esa persona, que había sido la razón de que terminase en la calle.

—Todo está bien —se dijo a sí misma, para no recordarla.

Quería olvidarla a toda costa, que ni siquiera le había hablado de él a nadie, ni siquiera a Sakura, quién era con la que más confianza tenía.

Abrió la puerta de su armario, y ahí había varios conjuntos idénticos a los que había llevado ese día. Una especie de peto de pantalón corto de color negro. Por debajo, unas medias negras y una blusa de un color morado, más claro que la corbata que siempre usaba Sesshoumaru. Un lazo tan largo como un obi, anudado a un lado de la cintura de color morado.

Otra de las cosas que había aprendido, así como regla del 'Dead Moon', es que el morado representaba una especie de afiliación al grupo de Sesshoumaru; el añil, representaba a Sasuke; y el rojo a Yamato. En un colgante con forma de medialuna, Sakura y ella representaban con el color distintivo a la afiliación correspondiente.

Su colgante, en forma de gargantilla, era otra de las obligaciones que debía portar cada vez que saliera de su habitación.

Tras ponerse los botines oscuros, se aseguró de tener a mano lo más importante de todo y regla número uno del 'Dead Moon':

"Cada vez que salgas de una habitación particular, llevar siempre puesto la máscara o antifaz y el lazo correspondiente, anudado en el antebrazo."

Antes de sacar la ropa para vestirse, había sacado esas dos cosas tan importantes, y lo que garantizaba su protección y su seguridad.

En su caso, el lazo de color negro, a juego con su conjunto.

Dentro del edificio, todos, con excepción de los tres líderes, debían llevar un lazo. El color del lazo, simbolizaba el rango dentro de la organización. El lazo negro, por ejemplo, simbolizaba inmunidad. Nadie podría tocarla ni desobedecerla. Una especie de rango de líder, pero en una posición más baja que Sesshoumaru, Yamato y Sasuke. Ese color de lazo sólo lo portaban Sakura y ella.

Los lazos con los colores morado, añil y rojo representaban a cada uno de los líderes. Generalmente, esos tres colores eran usados por sus respectivas manos derechas.

Luego, existían otros colores de lazos donde posicionaban al resto de miembros del 'Dead Moon': Rosa, amarillo, verde, y el peor de todos, pero que, salvo ella, todos habían tenido, el blanco.

Á medida que se aseguraba el nudo del lazo, Rin seguía sin creerse que la mano derecha de Sesshoumaru ejerciese las funciones de los que hacen los de lazo blanco.

Una vez que estuvo bien anudado, para que nadie se lo desatara "sin querer", miró el otro objeto imprescindible y también obligatorio: La máscara o el antifaz.

El antifaz usado solo cuando estuviera el interior del local. Un antifaz sencillo de color negro; y la máscara, para aquellas salvedades cuando salía del edificio. Una máscara que le cubría todo el rostro. Debido a su apodo como 'Heaven', la máscara simulaba eso. Estaba cubierta de pomposos algodones, que imitaban a las nubes, y plumas blancas a ambos lados con un color azul cielo de fondo. La idea de la fabricación de esa máscara había sido de ella, pero ahora, mirándola bien, parecía más una máscara para un disfraz.

Cogió el antifaz negro y se lo colocó, lista para salir.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Con el propósito de cumplir el objetivo de publicar el crossover este mes, es por eso por lo que este fic es cortito y dividido en partes. En noviembre, publicaré la siguiente parte.

'Atori'


PERSONAJES QUE INTERVINIERON/MENCIONADOS POR ORDEN DE APARICIÓN:

Rin. Apodo 'Heaven' (Inuyasha – Hanyou no Yashahime)

Madre de Rin (Inuyasha) Personaje que nunca ha aparecido en el manga o anime. Lo único que sabemos de ella, es que murió a manos de unos bandidos.

Padre de Rin (Inuyasha) Personaje que nunca ha aparecido en el manga o anime. Lo único que sabemos de él, es que murió a manos de unos bandidos.

Hermano de Rin (Inuyasha) Personaje que nunca ha aparecido en el manga o anime. Lo único que sabemos de él, es que murió a manos de unos bandidos.

Shiro (Naruto Shippuden)

Mokomoko (Inuyasha – Hanyou no Yashahime) Mokomoko es como el fandom llama a la estola peluda que lleva Sesshoumaru en el hombro. La apariencia del peluche de Rin es casi idéntico a la transformación en perro de Sesshoumaru.

Youkai Sesshoumaru. Apodo 'Dog' (Inuyasha – Hanyou no Yashahime) Al igual que Inutaisho, al ser un demonio, Sesshoumaru no tiene apellido. Le he puesto youkai, ya que ese es el nombre que se le dice a los demonios en la serie.

Uchiha Sakura. Apodo 'Rose' (Naruto – Naruto Shippuden – Naruto: Next Generations) El apellido de Sakura, antes de casarse con Sasuke es Haruno. De hecho, en la serie no son primos ni nada.

Ishida Takeru. Apodo 'Angel' (Digimon Adventure 01 – 02 – Tri)

Uchiha Sasuke. Apodo 'Dragon' (Naruto – Naruto Shippuden – Naruto: Next Generations)

Ishida Yamato. Apodo 'Wolf' (Digimon Adventure 01 – 02 - Tri)

Takenouchi Sora (Digimon Adventure 01 – 02 - Tri)