Disclaimer: Nada me pertenece.

Esta historia participa enel Multifandom 4.0 del foro Alas negras, palabras negras con la tabla verbo y el prompt maldecir.

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Manual de la dama perfecta

Una dama no se relaciona con traidores a la sangre

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La lechuza la mira. Seguramente ha recibido órdenes de esperar por una posible respuesta, pero Narcissa le hace un gesto para que se marche. Por supuesto que no va a responder. Ella no se relaciona con traidores a la sangre y que la traidora en cuestión sea su hermana no cambia ese hecho.

Hace dos años que Andromeda se marchó y Narcissa mentiría si dijera que no piensa a menudo en ella. No esperaba volver a tener noticias suyas, pero en su primer día tras volver de Hogwarts recién graduada una lechuza se ha presentado en su dormitorio con un paquete que solo puede ser de ella.

No hay una carta ni una tarjeta firmada, pero Andromeda es la única que podría enviarle aquello. Es la túnica rosa que su madre lució en su fiesta de compromiso, la que Andromeda llevaba cuando se fue. Ahora la fiesta de compromiso de Narcissa se acerca y su hermana se la ha enviado. Quizá es solo que andromeda no la quiere, pero Narcissa no puede evitar pensar que a lo mejor es una ofrenda de paz, una manera de decirle que le gustaría recuperar el contacto con ella.

No duda en aceptar la túnica, al fin y al cabo es de su madre y es su derecho tenerla. Druella Black se muestra emocionada al saber que su hija pequeña podrá comprometerse llevándola puesta. Ninguna de las dos menciona a la persona que se la ha enviado. Nadie habla ya de Andromeda en esa casa jamás.

Narcissa intenta borrar de su cabeza cualquier pensamiento referente a su hermana, pero mientras se prepara para su fiesta de compromiso la imagen de andromeda vestida igual que ella no se le va de la cabeza.

Se mira al espejo ataviada con la túnica rosa y no puede evitar pensar que a ella le queda mejor de lo que le quedaba a Andromeda. Quizá es porque ella sí que está contenta con su compromiso, a diferencia de su hermana. Suspira y se sienta en su escritorio. Quiere escribirle, aunque solo sea una vez. Le dará las gracias por la túnica. Es un mero gesto de cortesía.

Narcissa siempre ha tenido buena mano para la escritura. Los profesores de Hogwarts siempre alabaron sus dotes de redacción. Sin embargo, las palabras no fluyen. No sabe qué decir. Opta por un modelo cortés e impersonal. Lo escribe de forma casi mecánica hasta que se da cuenta de lo absurdo que es todo. No va a enviar esa carta. Su hermana desapareció de su vida el día que decidió dar la espalda a la familia y así debe ser.

Cierra los ojos intentando no llorar, pero es un intento inútil. Las lágrimas caen sobre el pergamino emborronando la tinta. Narcissa se permite derramarlas por un rato antes de enjugárselas y hacer desaparecer la carta. Siente un vacío en el pecho al pensar en andromeda, pero comienza a peinarse. Le gusta hacerlo ella misma. Trenzarse el pelo siempre la pone de buen humor y esa noche tiene que estar contenta. Es su fiesta de compromiso y todo el mundo que le importa estará allí, o al menos todos los que deberían importarle.