Conversación: "Si Fuera Tan Fácil"
Narración: Si Fuera Tan Fácil
Sistema Épsilon Eridani
Planeta Reach
Ciudad de Esztergom
Año 2530
Han pasado 5 años desde mi salida de Harvest.
La humanidad está en guerra con esta secta o pacto que se les conoció como "Covenant" por su variedad de alienígenas, hay un constante combate en las colonias exteriores, más en Harvest, hace poco me entere de que la colonia Eridanus II fue destruida.
Para este punto decidí enlistarme en la armada, después de intentar volver a hacer mi vida me di cuenta de que no volverá a la normalidad pronto, así que prefiero luchar a quedarme en un apartamento y trabajar como mesero de nuevo.
Ahora mismo me estoy cambiando en un nuevo par de ropa después de mi entrenamiento rutinario. Una camiseta de manga larga camuflada verde, un pantalón negro militar, y mis zapatos negros de la suerte que me acompañaron desde Harvest, tomo mis llaves y me dirijo al punto de alistamiento de la ciudad.
La ciudad de Esztergom es bastante exótica, un buen lugar para hacer turismo y está cerca de Nueva Alejandría, nunca había visto tantos rascacielos en una misma ciudad y más tomando en cuenta que posee 3 ascensores orbitales.
Pero Esztergom es hermoso por sí solo, grandes edificios, hay llanuras extensas con animales que solo hay en este planeta y desiertos gigantes que se usan como deshuesadoras.
Reach lo tiene de todo, aún más cuando es el planeta más rico en titanio y con la mayor parte del ejército humano aquí, es una fortaleza planetaria, es seguro, así que no me tengo que preocupar mucho.
Me aproximo al punto de alistamiento de la ciudad, no hay mucha gente, tan solo unas 5 personas en fila, tendré que esperar.
10 minutos después...
Es mi turno, y sin mentir, estoy nervioso, ya que esto cambiara mi estilo de vida y la manera en la que la viviré para siempre, me acerco a la persona que me atenderá.
Un marine de la UNSC con su uniforme y armadura sin el casco, su tez es blanca, ojos verdes, y algunas cicatrices en su rostro le dan una apariencia de alguien con experiencia en el campo.
Cuando me coloque enfrente de él, me escanea con su vista sin moverse y me vuelve a mirar a mis ojos negros y me dice:
"Bien chico, esto es lo que pasara. Tomarás esta hoja y llenarás el formulario. Después de eso, el día de mañana a las, 0500 te dirigirás a la reservación militar 01478-B para las pruebas, no te confíes chico, no lo llaman la "La tierra del dolor" por nada" —Lo dijo con una voz seria y fanfarrona al final, como si él hubiera entrenado ahí y supiera que no lo pasaré bien—.
"Lo tomaré muy en cuenta, señor, algún consejo antes de ponerme pecho a tierra en el campo" —Dije con voz seria, pero dudosa, no sabía lo que se me avecinaba, un consejo se me daría bien—.
"Oh, si tengo uno" —Lo dijo con tono fanfarrón—. "No te rindas nada más llegar y no llores enfrente del instructor, lo pasarás peor" —Lo dijo con el mismo tono, pero con una risa al final... definitivamente estoy empezando a dudar porque me metí en esto—.
Afuera de la Ciudad de Manassas
Reserva militar 01478-B, 0500 horas
Estamos esperando al instructor que nos hará las pruebas, me vine con un estilo similar al de ayer, pero con unas botas para poder correr más fácil y cambio de ropa en una mochila.
Somos 40 candidatos, muchos estamos nerviosos, este lugar es inmenso, observe una pista de obstáculos, y vi porque lo llaman "La tierra del dolor".
Por lo que se ve, es una pista enorme, con una carrera de más de 10 hectáreas de grava irregular, un sitio llamado el "campo de afeitar" por lo que escuche de los soldados, donde se tiene que arrastrar en el barro bajo alambre de púas y con balas por encima de tu cabeza.
Por último, un curso que llamaron "Los pilares de Loki", consiste en un bosque de postes de 10 metros de altura colocados a intervalos aleatorios, por lo general con trampas colgadas adelante.
Todo esto era para enseñar la importancia de avanzar poco a poco y manteniendo los ojos abiertos, si algo de la pista te golpea o te atrapa, los instructores te obligarán a seguir aunque te estés desangrando. Esto será muy complicado y peligroso.
En eso se escucha un grito que dice:
"¡A ver pedazos de mierda, los quiero en fila, pero lo quiero para ayer YA!"
Todos rápidamente nos formamos, yo colocándome de último en la fila, el instructor era un sargento por su rango en su hombro con un gorro militar verde, una camisa verde con la insignia de la UNSC, unos pantalones verdes camuflados y unas botas negras militares.
Tiene tez morena, con ojos negros, cabello negro y algunas cicatrices en su rostro. En eso nos dice:
"¡Bien banda de inútiles, quiero se pongan a correr las 10 hectáreas que ven enfrente y lo quiero que lo hagan ya, si alguno de ustedes niñitas se atreve a tan siquiera detenerse, lo arrastraré por el campo de grava, ¿me entendieron?!" —Lo dijo con voz demandante, pero uno de los candidatos se le ocurrió decir—.
"Eh, señor, ¿Cuánto tenemos que correr?" —Dijo con voz baja y temblando—.
"¡Cuando carajo te di permiso para hablar pedazo de mierda mal cagado, no te atrevas a volver a levantar tu asquerosa voz, ustedes no se detendrán hasta que les sangren los pies, ahora te pones a correr o te pondré a arrastrarte en los alambres de púas!" —Lo dijo con tono furioso de la estupidez de mi compañero—.
Yo sin esperar más instrucciones empecé a correr en la grava y era complicado sin tropezarse; sin embargo, las irregularidades del parkour me están ayudando bastante.
Mientras corro, noto que no hay nadie cerca de mí, giro un poco para ver a los demás trotando y mi instructor que no se ve feliz.
"¡QUÉ MIERDA ESTÁN HACIENDO, DIJE CORRER MIERDA CORRER!" —Lo dijo con rabia en su voz que hizo que los demás se pusieran a correr—.
1 hora después...
Llevamos 1 hora corriendo, varios se cayeron, se torcieron los tobillos y no se levantaron, otros se desmayaron del cansancio, otros vomitaron de lo mareados que estaban, yo estoy agotado y mareado, en cualquier momento caeré al suelo sin conciencia, pero continuo, solo 15 de los 40 estamos continuando esta tortura. Cuando de repente se escucha un silbato y la voz del instructor.
"¡Bien imbéciles los que pudieron completar la prueba, vayan al comedor y traguen que lo necesiten, los quiero a las 0700 aquí mismo, los ineptos que no pudieron tomen sus cosas y lárguense, no los quiero volver a ver escorias!" —Dijo en voz alta y serio con un poco de decepción al final, por fin, mis piernas están cansadas, estoy hambriento, camino rápidamente a la cafetería para que mis músculos no se enfríen y me dé un calambre, veo la entrada, pero antes de entrar me topo con alguien conocido saliendo de ella—.
El mismo marine que me ayudo en Harvest, al parecer sigue respirando, me acerco a él y le digo:
"Señor, me da gusto volver a verlo y que está bien" —Con una voz seria, pero con una media sonrisa, en eso él me ve y me dice—.
"Eres el chico que estuvo en Harvest, veo que estás vivo, y ahora eres un recluta, muy bien, veo que no eres un debilucho, si llegaste tan lejos, soy el sargento mayor Avery Junior Johnson, sargento mayor para ti" —Me lo dijo con un tono juguetón aún con un cigarro en su boca—.
"Señor, sí, señor, es un gusto sargento mayor" —Dije con un tono serio y saludando de manera militar, pero con una media sonrisa—.
"Lárgate a comer a menos que quieras que Braxler te castre" —Lo dijo mientras se retiraba y tiraba el cigarro al suelo para después pisarlo, al menos sé que mi instructor se llama Braxler—.
Rápidamente, entre a la cafetería, tome un plato y me acerque a la señora que servía la comido, me dio un trozo de carne seca, una masa amarilla que dudo que sea puré de papa y agua, tendré que acostumbrarme aunque no significa que me agrade. Tome asiento en una de las tantas mesas de la cafetería y me puse a comer, la carne sabia bien, pero la masa no tanto, era como papa, zanahoria, pan, y otras cosas, pero tenía hambre, así que no me quejaré.
Terminando me fijo en el reloj de la cafetería y son las 0640, así que salgo hacia uno de los baños para mis necesidades, me lavo las manos y vuelvo a salir al campo. Soy el único aquí, así que esperaré recargado en uno de los muros del túnel que lleva a la cafetería.
No paso ni 5 minutos y veo al instructor Braxler acercarse, me pongo firme en la entrada inmediatamente, da un poco de miedo, no voy a mentir, se ve que vivió mucha mierda, antes del Covenant estaba la insurrección o aún lo está, así que debo de tenerle respeto.
"Al menos uno de ustedes es puntual, prepárate, chico, porque el resto de las pruebas no son fáciles ni mucho menos sencillas" —Lo dijo con tono serio mirándome a los ojos—.
"Permiso para hablar, señor" —Le pregunté, no quería que me terminara regañando como niño pequeño—.
"Bien hecho, permiso concedido" —Respondió con algo de orgullo que al menos alguien aprendiera algo—.
"Señor, sinceramente cuando lo han sido" —Lo dije mirándolo a los ojos sonriendo un poco—.
Nota de autor: Aquí está el capítulo 1 y como dije anteriormente, subiré esto de manera irregular, ya que tengo que pensar en el resto de esta historia, y ojalá lo disfruten.
