Habemus capítulo nuevo.
*Personajes propiedas de Tom Warburton
Operación R.O.T.A
Relación adolescente
Orilla a un sector a
Tratar con enemigo
Adolescente
Número Uno se había logrado infiltrar en los pisos superiores de la mansión junto a 362, la casa de Los de la otra cuadra era tan grande que era muy sencillo perderse o quedarse dando vueltas por la eternidad; sin embargo, en cuanto vieron que los adorables chicos se habían dado por vencidos en cuanto a la distancia para bailar, los habían mantenido vigilados y, sin que lo notaran, seguido. Así es como habían escuchado que se comunicaban con Padre para informarle que todos ya estaban entretenidos allá abajo, así que nadie notaría la reunión que se llevaría a cabo arriba.
Después de tal revelación los de La otra cuadra se habían encerrado en su cuarto, puerta que tenían vigilada los dos agentes, esperando que algo más ocurriera. Además, 362 se apresuraba a armar un mini robot con forma de escarabajo que podría pasar debajo de la puerta y mostrarles qué otra cosa ocurría allí dentro.
Mushi y Joey les habían informado que aún no había rastro de Padre, a quien el sector W y el resto del sector V habían seguido todo el día y según el último informe, seguía en los bolos, teniendo una partida en el equipo de Jefe. Sin embargo, en cualquier momento podría ponerse en marcha lo que sea que fuera a ocurrir.
Uno miró la hora en sus tres relojes y suspiró, sentía toda la adrenalina en su interior, hacía años que no se infiltraba así en una misión tan peligrosa, miró a Rachel terminando de armar su robot con cosas que tenía en su bolso y por primera vez en la noche se preguntó qué estaría haciendo su sector, si estaría buscando información o simplemente se habrían olvidado de la misión y se estarían divirtiendo.
En ese momento sintió una vibración en la muñeca donde portaba el reloj que Dos les había dado, notó que la pantalla anunciaba una llamada entrante de Número Cinco, se apresuró a ponerse los audífonos y se alejó del sitio donde se había escondido con Rachel, caminó en silencio varios pasillos hasta que encontró un pequeño armario de toallas donde se metió para ocultar el sonido de su voz.
−Osea hello− contestó en un susurro.
−Miguel ¿dónde estás?
−En algún piso superior, estoy siguiendo a los de La otra cuadra junto a 362− creyó escuchar a Número Cuatro discutiendo con alguien y la voz de Dos interviniendo− ¿qué ocurre? – preguntó sosteniendo el aire y con un extraño dolor en el estómago.
−Varias cosas en realidad, la cuestión de Wally peleándose con varios chicos del equipo de americano está casi resuelta, pero… tenemos un problema mayor… verás… no encontramos a Tres.
−Debe andar por allí− contestó Uno con los dedos en el tabique de la nariz y contando hasta diez ¿por qué siempre tenía que ocurrir algo?
−No Miguel… verás… hubo una situación con Wally…
−¿Ahora qué hizo?− rodó los ojos.
−Hubo un mal entendido con Rose…
−Cinco, no es que no me interesen los asuntos del corazón de mi equipo, pero estoy ocupado, osea hello ubícate, no puedes estarme interrumpiendo cada vez que esos dos se enojen, seguramente Kuki se fue o…
−Negativo Uno, ya avisamos a 34 y 43, dicen que no la han visto salir y están intentando rastrear su posición, pero no pueden hacerlo tan abiertamente porque podrían activar alguno de los escudos de la mansión.
−Bueno, si ya la están buscando sigan así, seguramente− entonces escuchó que el celular cambiaba de manos y un jadeo que reconoció perteneciente a Dos.
−Miguel, Kuki está ebria y la última vez que supimos de ella se había marchado con Evan, Wally está como loco, no la encontramos por ninguna parte de la pista de baile, Kenny y Dago también nos están ayudando, tampoco hay rastros en el estacionamiento o jardín, pero aún está su carro, estamos preocupados y…
−Entiendo− suspiró− es un elemento vulnerable en este momento− recordó la experiencia con Dos envenenado con esa cosa que usaban los adolescentes para estar "en ambiente". −Si nos separamos abarcaremos más, esta casa es enorme y seguramente ellos siguen en movimiento; hay que tratar de llamar menos la atención, diles a Kendra y Dago que ellos busquen nuevamente en la pista de baile, pero de manera sutil, tú busca con Cuatro en la parte trasera de la casa, hay un invernadero, Cinco que busque en el primer piso de la casa, yo bajaré al jardín y también revisaré los pisos superiores, llámenme si encuentran algo y por favor, traten de verse no tan sospechosos.
−Entendido− Uno colgó la llamada y salió del armario, no le sorprendió ver a Rachel esperándolo. A través de su celular parecía que tenía bien vigilados a los de La otra cuadra, o sea, había logrado terminar de armar su robot espía.
−¿Todo bien?
−No− contestó− Kuki no aparece y está en situación vulnerable, lo siento 362 pero tengo que…
−Lo entiendo, déjamelo a mí− le dijo de forma comprensiva− en estos momentos aquellos bajo tu cargo son prioridad.
−No te arriesgues, esto es solo una misión para recolectar información, no buscamos una confrontación.
−Lo sé cadete, recuerda bien con quién estás hablando, no voy a hacer ninguna tontería, lo prometo, ve a buscar a tu equipo. − Uno sonrió, si podía confiar en que alguien no hiciera una tontería, esa era Rachel.
Tres se sentía cada vez más mareada y no era para menos, había robado una botella de alcohol de uno de los cuartos del sótano donde había estado con Evan mientras le contaba lo que había visto, él, contrariamente a lo que había creído, resultó ser un buen confidente, maldecía en los momentos justos y le recordaba que ella merecía algo mejor.
A Kuki no le gustaba el sabor del alcohol, pero se sentía tan mal y enojada que estaba dispuesta a, por una vez en su vida, ser una adolescente normal y olvidar al tarado de Cuatro con el primero que se pudiera, y aparentemente sería Evan, aunque para eso necesitaría mucho valor. Le dio otro trago grande a la botella mientras Evan le hablaba del chico al que habían visto en el sótano y que se le hacía ligeramente conocido a la asiática, pero se sentía demasiado confusa como para recordar caras y nombres.
Habían dado vueltas por varios lugares raros de esa mansión, no los típicos donde un adolescente se metería, ni siquiera para un poco de privacidad y ahora, después de que Kuki no pudiera dar más de un par de pasos sin tropezarse y comenzar a reír, se habían ocultado detrás de unos setos del jardín que tenía de fondo la piscina, donde varios adolescentes ya estaban nadando en ropa interior aprovechando que los odiosos de La otra cuadra habían desaparecido.
A su alrededor había un par de parejas besándose y un grupito de chicos fumando hierba, Kuki recordó que Evan había intentado llevarla en su auto, pero en ese momento aún estaba lo bastante sobria como para negarse a subir a un auto de un chico que se veía igual o más ebrio que ella, aunque ahora habría preferido estar en el auto a 120 km por hora con rumbo a quien sabe dónde, al menos eso la haría sentirse menos patética.
−Él es uno de los mejores, ya verás que al final nosotros seremos los mejores, no quedará nada de lo que Padre algún día fue− Kuki se giró al escucharlo hablar de Padre, esperaba que su cara fuera lo bastante caótica como para ocultar el hecho de que había reconocido la palabra ¿qué le estaba diciendo? Intentó recordar, pero la verdad es que llevaba un buen rato sin ponerle atención, sólo había un rubio en sus pensamientos y no era Evan.
−Perdón yo… ¿Qué me decías de tu padre? − intentó lo mejor que pudo sacar información, pero la cara de decepción del chico la hicieron darse cuenta que estaba demasiado confusa y alcoholizada para fungir como una espía, quizás no tanto si aún podía darse cuenta.
−Creo que ya es suficiente alcohol− le quitó la botella con un movimiento rápido y la vació en una de las plantas, ella intentó evitarlo, pero Evan se zafó de una forma muy sencilla, parecía ser que el adolescente estaba más acostumbrado que ella a tomar y por lo tanto tenía mejor control de su cuerpo aun en ese estado.
−Jamás había hecho algo como esto− dijo sintiéndose patética y sabiendo que si Uno la viera estaría muy decepcionado.
−¿Y por qué empezar ahora? No es ni por asomo una buena fiesta.
−No sé, sólo no quiero pensar en lo que vi− sintió un nudo en la garganta al recordar la escena− él sabe que Rose…
−Rose es linda− aceptó Evan sin dejarla terminar− pero no es ni por asomo tan bonita como tu Kuki, es decir, tú eres muy divertida, buena persona, no sé, otro tipo de belleza, que al menos a mí me gusta más− se sinceró− creo que alguien debería estar loco si es que te cambia por quien sea. Eres lo mejor que le pudo pasar al Güero Torres y creo que es un idiota si no supo valorarte.
−Ay Evan, eso es tan dulce− logró decir aun entre lágrimas− la mayor parte del tiempo eres un idiota, pero hoy has sido como un príncipe azul.
−¿Tu crees?− le dijo sin poder ocultar una sonrisa− bueno, es que tampoco te has dado el tiempo de conocerme, todas las veces que intento hablarte estás a la defensiva.
−Siempre que estamos juntos intentas besarme o que yo sea tu nena ¿cómo alguna chica va a considerar eso atractivo? − Kuki se resbaló para quedar recostada y poder ver las estrellas, comenzaba a sentir mucho sueño, así que cerró unos minutos los ojos, tiempo en el cual Evan le hizo una seña a los otros chicos que estaban alrededor que se marcharan, por primera vez tenía una verdadera oportunidad con Kuki y no iba a dejar que nadie la arruinara.
−Auch, duele que pienses eso de mí− se recostó junto a ella− pero sabes no siempre soy así, es sólo que me enoja saber que hayas preferido a ese idiota…
−Bueno, estoy pagando el karma ¿no? evidentemente él no siente por mi algo tan fuerte como para mantenerse alejado de otras chicas.
−No soy quién para regañarte Kuki, pero todos sabemos la fama que tiene Wallabee, tarde o temprano iba a ocurrir, si tu fueras mi novia yo jamás…− intentó tomarla de la mano, pero ella la quitó.
−Pero no lo soy Evan− se incorporó, pero se sintió tan mareada que volvió a caer sobre el regazo del rubio mientras sentía unas ganas tremendas de vomitar.
−Hacemos una buena pareja Kuki− había intentado levantarse pero al sentir el peso de la chica decidió permanecer así, sobre todo al ver que la ella estaba más atontada de lo que parecía y seguramente caería contra el suelo si intentaba retirarla de encima− al principio sólo quería salir contigo por todo lo que he escuchado de ti, pero ahora, honestamente me gustas por tu carácter tan dulce, pero también por las agallas que tienes, es algo que difícilmente se ve, si tan solo aceptaras estar de mi lado, te juro que los adolescentes te regresaríamos a la gloria que tuviste siendo miembro de KND.
−¿Miembro de KND?− logró decir ella recordando de pronto que su misión era obtener información, intentó levantarse nuevamente sin vomitar y, con mucho esfuerzo logró sentarse sobre sus piernas, mirando al rubio intentando hilar sus pensamientos.
−Eso no importa ahora, sé que no lo recuerdas− le quitó el cabello de la cara− pero muchos lo hacen, Rose por ejemplo− la chica volvió a sollozar.
−Y por eso se empeña en quitarme a Wally, ella ni siquiera lo quiere, sólo quiere venganza porque le arrebaté su triunfo…
−¿Te lo dijo?− le preguntó Evan extrañado y Kuki lo miró sin comprender, sentía que algo estaba mal, pero se sentía demasiado mareada para saber qué− a todos nos ha bombardeado con esa historia, no puede soportar no tener la oportunidad de vengarse, no lo recuerdas, pero ella sí.
−Recordar− la chica murmuró para sí y miró a Evan ¿por qué la miraba como si no supiera nada? Claro que lo hacía…Espera… ¿no había cosas que no debía decir? ¿cuáles eran? − Evan, creo que es mejor que me vaya, no me siento bien− intentó ponerse de pie, pero el chico la tomó de la mejilla y la besó delicadamente sin que ella tuviera los reflejos para impedirlo.
−Yo te llevaré a casa, sólo que ya no podía soportar las ganas de besarte, olvídate de Rose, de Wally y de todos, esta es nuestra noche, demuéstrales que ya no te interesa ese tonto de Wallabee− volvió a besarla suavemente mientras la recostaba nuevamente sobre el césped, Kuki, sin darse cuenta comenzó a responderle el beso, era bonito sentir que alguien la besaba así, como si de verdad la quisiera… como Wally besó a Sarah y después a Rose.
−¡No!− ella logró apartarlo e intentó ponerse de pie nuevamente− Evan estoy muy mareada y confundida, podría decir o hacer cosas que no…− al intentar poner distancia entre ambos había dado unos pasos lejos de él, pero se volvió a tropezar, el rubio logró sujetarla para que no cayera al suelo y la atrajo hacia él.
−Tranquila Kooks, la estamos pasando bien, sólo déjate llevar y verás que puedo hacer que olvides a Wally, que olvides todo.
−¡No! no quiero olvidar… no otra vez− la chica comenzó a temblar, presa de un miedo que hacía mucho no la invadía, de pronto ya no veía a Evan, que intentaba besarla, volvía a estar en la cámara de borrado de memoria, esos últimos instantes, donde realmente no quería olvidar, aunque le doliera, aunque ellos ya no estuvieran… simplemente no quería crecer. Kuki intentó separarse de él sin éxito, su cuerpo estaba raro y no era capaz de controlarlo.
−No te pongas así Kooks, estábamos bien…
−Quiero ir a casa, no me siento bien− Evan comenzó a morder su cuello mientras la chica seguía intentando separarse de él− ¡Déjame en paz! ¡No!− acto seguido la chica sintió cómo algo la separaba de Evan y escuchó el cuerpo del chico chocar contra el suelo. Aun temblando abrió los ojos y se encontró detrás de la fuerte espalda de alguien a quien conocía muy bien.
−A ver mi chavo ¿no escuchaste que la señorita ya se quiere ir? − Uno había puesto a salvo a Kuki detrás de él y le había propinado un fuerte empujón al rubio, quien aparentemente no se había percatado de su presencia en ningún momento.
−No es tu asunto− Evan se levantó recobrando el aire− ella quería, estábamos bien, sólo está algo confundida, además no es algo de tu incumbencia ¿Dónde está la chica rubia con la que viniste? Preocúpate por tu cita.
−Yo la escuché muy claro decirte que no varias veces− más adolescentes comenzaron a acercarse al escuchar los gritos.
−Escucha, no quiero problemas, muchos vieron que ella estaba bien conmigo, sólo nos pusimos algo cariñosos, de acuerdo, quizás me emocioné de más, pero la estábamos pasando bien.
−Yo escuché que la señorita se quiere ir a casa− le dijo Uno limpiándose los lentes− y creo que tú no estás en condiciones de llevarla, así que simplemente me la llevaré…
−¡Hey! Ella se va conmigo- Evan se abalanzó a intentar quitarlo de en medio; sin embargo, el inglés logró darle un golpe en la mano para evitar que éste tocara a Kuki− ¿acaso vas a pelear conmigo? Escucha, sé que eres algo así como nuevo en el pueblo, pero hoy no está tu amigo Wally para ayudarte si las cosas se ponen mal.
−Esto ya se hubiera puesto clasificación R si Wally estuviera aquí y hubiera visto lo que yo vi, no voy a pelear contigo, sólo voy a llevarme a Kuki a casa.
−Yo la llevaré− replicó el rubio.
−No voy a dejar que te le acerques, apenas y puede mantenerse en pie− vio a Kuki de reojo, lloraba en silencio− y tú tampoco pareces en condiciones para llegar a salvo a tu propia casa. Honestamente lo que te ocurra no me importa, pero Kuki es mi amiga y no estaré tranquilo hasta verla a salvo, en su casa.
−Es la última vez que te lo digo, no te metas en mis asuntos, no necesito que nadie venga a decirme lo que puedo o no hacer.
−Y esta es la última vez que me porto como un caballero contigo, yo no soy su novio, pero soy su amigo y no me gustó nada lo que vi, si Wally lo hubiera visto…
−¿Si hubiera visto qué?− Wally apareció seguido por Abby y Memo, quienes veía de un lado a otro, atando cabos.
−¡Abby!− gritó Kuki mientras se echaba a los brazos de su amiga llorando− ¡quiero irme a casa!− Wally notó entonces los moretones que Kuki tenía en el cuello, su piel era tan blanca que resaltaban demasiado, sabía muy bien que esas marcas no las había hecho él… entonces…
−Kuki no toma− logró decir Wally mientras miraba a Evan con verdadera furia, Dos lo notó y lo tomó por un brazo mientras Uno hacía lo propio del otro lado leyendo la situación− ¿en serio estás tan desesperado como para aprovecharte de una chica alcoholizada? ¿¡en serio eres tan poco hombre como para hacerle eso a alguien a quien dices querer!?− sus amigos tuvieron que usar toda su fuerza para sostenerlo, sabían que eso iba a terminar en tragedia.
−Piérdete Wally, ella y yo nos la estábamos pasando muy bien hasta que tu amigo nos interrumpió, además hasta donde sé, tú te la estabas pasando muy bien con Rose.
−Eso fue una trampa de esa loca, quiero que te disculpes con Kuki y prometas que nunca vas a acercártele de nuevo.
−¿Y si no quiero? Tú no eres dueño de Kuki Kiut.
−¡Claro que no lo soy! Pero, aunque soy un idiota jamás la tocaría sin su permiso y tu… si Miguel no hubiera llegado… tú…− sentía que no podría controlarse más tiempo.
−Lo único que te pesa es que ella quería ¿acaso tu no la besas como yo lo hice? Eso es lo que tanto te enoja− en un abrir y cerrar de ojos Wally se soltó de sus amigos y se abalanzó contra Evan, quien apenitas y logró esquivar el golpe− ¿qué pasa Güero? ¿un tema sensible? − esta vez el puñetazo del australiano entró sin problemas rompiéndole la nariz; el ninjadolescente se vio cegado por la sangre, pero no se acobardó− ¿sólo eso tienes? Hubieras visto como Kuki me pedía más y más, Wally lo derribó y comenzó a golpearlo más fuerte, Dos y Uno tuvieron que separarlo e incluso Abby debió ayudarlos, Wally estaba furioso y los amigos del chico no tardarían en venir, no podían iniciar una pelea en una noche tan importante.
−Vuelve a hablar de Kuki y voy a…−la pelinegra logró llegar hasta donde ellos estaban y lo abrazó, interponiéndose entre él y Evan.
−Ya es suficiente Wally, déjalo− logró decirle con los ojos bañados en lágrimas− es mi culpa, yo no… no me siento bien.
−No es tu culpa haberte encontrado con un patán que no sabe respetarte− le dijo aún temblando de furia, James y Roberto habían llegado hasta ellos y ayudaron a Evan a ponerse de pie.
−Ya no quiero que le pegues− logró decir otra vez la chica− solo quiero ir a casa− el chico suspiró y la abrazó, si era sincero quería matar a Evan, pero jamás haría nada que pusiera triste a Kuki.
−¿Tanto te preocupa que le desfigure la cara?
−Me preocupas tu− le dijo trastabillando, teniendo que ser sujetada por el Güero para no caer− no quiero que te metas en más problemas, por favor− el chico suspiró− ¡solo quiero irme a casa! − comenzó a llorar nuevamente− ya no quiero… ya no quiero estar aquí… ni tampoco ser tu novia, ni siquiera de mentiras− logró decir mientras se separaba de él− ya no quiero estar enamorada de ti… solo quiero que todo termine− logró decir mientras todo el sector se miraba sin saber cómo proceder y Wally sentía que algo se rompía en él− porque todo se repite una y otra vez… creo que tú y yo simplemente no podemos estar juntos como pareja…
−Kuki si me dejas explicarte…
−¡No!- Abigail intervino entonces− ustedes ya dieron mucho de qué hablar por una noche, vamos Kuki, yo te llevaré a casa− la morena había notado que cada vez más público veía el drama de su sector, además sabía que esa conversación no podían tenerla frente a tantos adolescentes.
−No Abby, ella y yo tenemos que hablar, debe escuchar− comenzó Wally…
−Güero, Kuki está muy tomada no es un buen momento, tiene que ordenar sus ideas y tú también, creo que la fiesta se terminó para ustedes dos, vamos nena, vayamos a casa.
−Pero dile que no haga tonterías− Kuki comenzó a caminar sostenida por Abby− recuerda que es un idiota, no quiero que se pelee… llévalo a casa…
−Tranquila, oye Memo− su novio la miró como si su voz lo sacara del trance de la escena que estaba presenciando− ¿lo acompañas a casa?
−C-claro, pero ¿cómo se irán? Tengo que llamar a mi madre y…
−Pediré un taxi, no es seguro llamar a algún padre− le guiñó un ojo− tampoco quiero que la castiguen de nuevo.
−Yo puedo llevarlas− James se acercó.
−Si tú o cualquiera de tus amigos se nos acercan los mando al hospital, puñado de idiotas− le dijo con la mirada oculta, pero con una voz lo bastante seria como para cortar el aire. Ambas chicas se fueron.
−Bueno, tengo cosas que hacer, llévate a Wally de aquí− le dijo Uno a Dos en un susurro− esto ya se terminó− dijo al ver como James levantaba a su amigo y le decía que debían ir al baño a limpiarlo antes de pasar por un hospital.
−Pero pensé que hoy…
−Ustedes ya hicieron suficiente− le dijo Uno− además− miró a Wally, quien no se había movido y parecía un muerto después de las palabras de Tres− Kuki acaba de cortar con él, no creo que logre controlarse mucho más tiempo, ponlo a salvo, esa es tu misión ahora− Dos suspiró.
−A la orden− dijo mientras tomaba a Wally de un hombro y lo conducía a la salida, lo más sensato era tomar pedir un taxi también, aunque seguramente su madre lo reprendería por no haberla llamado.
Abby y Kuki apenas habían cruzado la calle rumbo a la parada para intentar pedir un taxi cuando un Mini Cooper verde militar se les puso enfrente, la ventanilla se bajó y Mauricio apareció con una gran sonrisa e invitándolas a subir.
Una vez que las chicas estuvieron en el asiento de atrás, Kuki se recostó sobre las rodillas de su amiga y comenzó a llorar mientras Abby le acariciaba la cabeza.
−Sí que les gusta llamar la atención− les dijo Mauricio− ¿en serio la llevarás así a su casa? No sé su familia, pero la mía me pondría una buena tunda si me viera llegar así.
−Llévanos a mi casa, mi padre tiene guardia y Cree se quedará con una amiga, mamá y mi abuela están con un brote de gripe, una vez que se toman la medicina parecen muertas y no escucharán nada, además mi habitación está del otro lado del pasillo, convenientemente cerca del baño porque presiento que será una larga noche− el chico asintió y se enfiló por un camino ya conocido− ¿Cómo supiste?
−Treinta y cuatro me llamó…
−¿Lo arruiné no?− escucharon la débil voz de Kuki− hoy era un gran día, debíamos… debíamos portarnos a la altura y yo sólo me porté como una adolescente tonta.− los chicos se miraron a través del espejo retrovisor.
−Bueno Tres…
−Les di demasiada responsabilidad sabiendo que aún son inestables− aseveró número nueve− no debí meterlos cuando aún no funcionan como equipo, ustedes son los primeros que regresan del borrado y todo es un ensayo y error, no han tenido el entrenamiento que TND nos da a quienes no incorporamos después de KND, Cuatro apenas es un candidato y es obvio que le falta para…
−Cuatro se ha esforzado mucho por ser de nuevo parte de KND− Kuki se levantó de golpe y sintió una oleada de vomito a punto de salir, el moreno se frenó enseguida y Abby abrió la puerta en el momento en que Kuki se agachaba para vomitar, unos minutos después pudieron continuar con el camino− Cuatro se ha esforzado… fui yo la que fallé− logró balbucear de nuevo en las piernas de Abby.
−Lo siento Tres− comenzó Mauricio− el trato era…
El celular de Abby comenzó a sonar, era Mushi.
−Hola chica, Kuki ya está fuera de peligro, pero no es un buen momento… ¿alta voz? No creo que sea prudente… de acuerdo− presionó el botón.
−¡Eres una tonta Kuki!− le gritó− pero por suerte te tenía cubierta, seguramente está tan ebria que no lo recuerda, pero Número 30C está en la mansión, Evan habló con él y tengo el audio grabado− Kuki intentó recordar, ciertamente todo estaba borroso− Número Nueve los audios que logré recopilar gracias a su reloj están en la nube de KND, por favor perdona al hermano de Joey, solo que mi hermanita es muy emocional y tonta.
Mauricio miró su celular, una notificación confirmaba lo escuchado.
−Revisare la información y lo pensaré, ahora lo importante es llevarla a casa.
−Yo la cubro con mamá, cambio y fuera.
Kuki tuvo que abrir la puerta de auto en ese momento para poder vomitar, sentía que se moría, tanto físicamente como de la vergüenza.
−Sácalo nena, te sentirás mejor− Abby le dio un par de palmadas en la espalda mientras suspiraba, sería una larga noche.
Quince minutos después el auto se había puesto en marcha nuevamente, Kuki parecía adormilada en las piernas de Abby, quien le limpiaba el sudor de la frente.
−¿Segura que estarán bien? Puedo mandarte un par de agentes médicos, se ve terrible.
−Es la primera vez que la veo así− dijo Abby− estará bien, no es la primera chica que veo caer ante el alcohol después de una discusión con el novio.
−Espero no tener que verte nunca en esa situación, Dos se vería en problemas si se atreviera…
−Memo es un buen novio, en realidad ni siquiera peleamos en serio, a veces tenemos desacuerdos, pero se nos pasa pronto, no puedo quejarme, es un buen chico.
−¿Lo quieres no?− el chico la miró a través del espejo retrovisor aprovechando una señal de tránsito en rojo mientras número Cinco desviaba la mirada sintiéndose apenada.
−Sí− susurró− en realidad sí… y mucho− Mauricio sonrió− Nueve ¿crees que los audios que 34 mencionó sean de ayuda?
−Empecé a escucharlos mientras tu amiga vaciaba el estómago, es algo pronto para cantar victoria, pero creo que podrían proporcionar algo de ayuda, ese Evan habla hasta por los codos cuando se trata de quedar bien con una chica. Sabes, no sé cómo le hace tu sector para siempre salir victoriosos.
−Es nuestro poder secreto.
Mauricio estacionó el auto frente a la casa Olivera, una casa que conocía muy bien. Se bajó y entre él y Abby subieron a una casi inconsciente Kuki al primer piso, donde número Cinco se apresuró a llenar la bañera mientras Nueve vigilaba que la asiática no se ahogara al tomar una aspirina y un poco de agua.
Una vez que estuvo a buena altura el agua, Abby se apresuró a quitarse el vestido, se puso un short y una blusa de tirantes y con ayuda de Mauricio metió a Kuki a la bañera, donde comenzó a lavarle el cabello, aun con la ropa puesta, la chica pareció reaccionar un poco gracias al agua. Mauricio esperó fuera del baño unos minutos mientras Abby le quitaba la ropa a su amiga y, lo mejor que podía, la secaba y le ponía un short y una camiseta de pijama, el chico la ayudó a llevarla a la cama donde pareció quedarse dormida de una forma más tranquila.
−Creo que dormirá al menos una hora− dijo Abby mirando a su amiga desde la alfombra, donde estaba sentada, había puesto un disco de blues, Mauricio estaba en la silla del escritorio con los ojos cerrados y tarareando la canción, recordaba que cuando eran niños, en su casa del árbol, él y las hermanas Olivera solían pasar horas escuchando discos antiguos que los niños obtenían de sus abuelos y padres. Ahora era raro que Cree escuchara ese género de música, así que hacerlo con Abby era un viaje directo a su infancia.
−Vaya forma de pasar mi noche de viernes ¿segura que no quieres que me quede? Puedo ayudarte si vuelve a vomitar o llevarlas a urgencias si Kuki sigue mal, en serio, no me importa, podemos pedir una pizza y ver películas.
−¿Y soportar a Cree si se entera que viniste a pasar el rato conmigo? Ni loca.
−No tiene por qué saber y, de todas formas no hemos vuelto de manera formal− se encogió de hombros− ¿crees que a Dos le moleste?
−Seguramente, pero antes de recobrar sus memorias se sentía amenazado por ti.
−Pero si eres como mi hermanita− sacó una paleta de un bolsillo de la chamarra− ¿por qué pensaría eso?
−No tengo idea nene− Kuki comenzó a reírse dormida y trato de moverse, Abby se apresuró a acomodarle nuevamente las almohadas para que estuviera de lado y, si volvía a vomitar, no corriera riesgo de ahogarse.
−Hablo en serio, puedo quedarme.
−Estaremos bien, no es la primera adolescente que cuido, incluso he evitado que mueran las amigas de Cree, ella me enseñó cómo hay que acomodarlas…
−¿En serio? Escucha, sé que no reaccioné de la mejor manera, pero soy el Líder supremo, lo que hizo no fue correcto y va a llevarse una buena reprimenda, pero no deja de ser una de tus amigas.
−Lo sé Nueve, pero en serio, estaremos bien, tú tienes muchas cosas que hacer, la misión no ha terminado− Mauricio suspiró, sabía que su amiga tenía razón.
−De acuerdo, pero en serio, cualquier cosa que necesites puedes llamarme sin importar la hora, vendré personalmente, no como líder sino como amigo ¿ok?
−Lo prometo Mauricio, en serio.
El moreno salió de la casa no sin hacerle prometer dos veces más que lo llamaría si surgía algún problema, cuando la casa quedó en paz Abbie se acercó para ver a Kuki, parecía dormir tranquilamente, se recostó a su lado y puso varias alarmas cada 30 minutos para poderla revisar y cerró los ojos, cayó dormida de inmediato.
Eran las nueve de la mañana cuando Kuki abrió los ojos, se sorprendió de no ver posters de simios arcoíris y de boy bands, ya que tanto su habitación de la Casa del árbol como la que estaba en casa de sus padres tenían unos afiches pegados, en su lugar solo vio el techo, algo a su lado se movió y escuchó una respiración, sintió una presión en su corazón mientras intentaba recordar qué había pasado la noche anterior.
De golpe, todos los recuerdos se arremolinaron en su mente, algunos más claros que otros y se levantó asustada ¿dónde estaba?
−Buenos días chica− la somnolienta voz de Abbie y su melena desordenada aparecieron detrás de unas almohadas. Kuki tuvo que sentarse otra vez porque se había parado tan rápido que se había mareado, además de que sentía que la cabeza se le partiría en dos.
−Buenos días… yo… lo siento mucho…ayer fue… fue la prueba de que no merezco estar en TND, merezco que me borren las memorias nuevamente yo…
−Todos cometemos errores, ser un espía adolescente no es tan sencillo como lo era de niños, hay demasiadas cosas que nos hacen desenfocarnos de las misiones, lo lamento Kuki, no debí dejar que Rose se llevara a Wally y tampoco debí dejarte en la fiesta sola.
−No es tu culpa, no tienes que cuidarme todo el rato…además estabas con Dos, es entendible…y yo− comenzó a llorar, de pronto el recuerdo de Wally y Rose besándose invadió su mente.
−Ey ¿qué pasa?
−¿Por qué pasan estas cosas? Sarah volvió, Rose se besó con Wally, estamos ante algo muy importante con Padre y los ninjadolescentes y lo mejor que se me ocurre es ponerme a tomar con Evan.
−¿No crees que es mucha coincidencia que Sarah volviera justo ahora? No sé Kuki, más que nunca intentan unir viejos agentes de KND a los ninjadolescentes, Rose me ha encargado esa misión, tú eres un ex miembro que aunque le pese sería una adquisición increíble, pero como siempre dices que no ¿no te parece que de alguna forma te están orillando a los brazos de Evan? No lo había pensado, pero ahora creo que es sospechoso.
−¿Uno pudo salvar la misión?− intentó desviar la atención de ella, en ese momento no se sentía capaz de pensar en ella misma como un agente deseable, no ahora que sentía que había echado a perder una misión muy importante por cosas tan tontas como un drama adolescente.
−No sé, esperemos que se comunique con nosotros, ¿qué te parece si bajamos a preparar el desayuno mientras? Ayer vomitaste hasta los intestinos, seguro te mueres de hambre.
−En realidad no tengo ganas…
−Nada de eso, mi abuela dice que ni enferma debes dejar de comer y también tengo que levarles algo de comer a ella y a mamá, ven, veamos que hay en el refrigerador, olvidémonos un rato de KND y TND, no te vendría nada mal una tarde de chicas, después de todo Mushi te cubrió en tu casa y mi familia que no está medio zombi por la medicina no llegará hasta más tarde.
Todo el sábado Kuki se había quedado en casa de Abby, hasta entrada la noche su padre había pasado a recogerla, con ropa que la morena le había prestado y de mejor humor que la noche anterior. Claro que estaba preocupada y tanto Wally como Evan le habían mandado mensajes y hasta llamado, pero por su salud mental había decidido esperar hasta el lunes para enfrentarlos, junto a todo el escrutinio escolar.
En la casa del árbol sólo Dos parecía tener un fin de semana normal, había jugado videojuegos un rato, avanzado en un par de inventos y por la noche, cuando Uno había salido de su habitación, habían decidido ver una película de comedia sin que ninguno dijera nada de lo sucedido el día anterior, pasando el rato como dos amigos y aprovechando que las chicas no estaban en casa.
El domingo había llegado Wally con un humor de los mil demonios y ninguno se había atrevido a preguntarle nada, ni siquiera, aunque les picara la curiosidad sobre cómo había terminado besándose con Rose. Tampoco se les hizo extraño que las chicas no se hubieran parado por allí ni hubieran mandado algún mensaje, menos que Mauricio no se hubiera comunicado con ellos. Uno tampoco les había dicho nada.
El lunes en la escuela los murmullos no se hicieron esperar en cuanto Kuki entró, las miradas indiscretas y los susurros la siguieron hasta su casillero, donde Wally ya la esperaba con cara de no haber pegado el ojo en toda la noche.
−¿Podemos hablar?− le preguntó apenas la vio acercarse sin importarle que por todo el pasillo se hiciera un silencio sepulcral sólo para no perderse detalle de su plática. Intentó modular su voz, no quería levantar la voz aunque de ser sinceros estaba molesto, la había llamado todo el fin de semana y jamás se había dignado a contestar el teléfono, incluso Abigail le había ignorado hasta la mañana del domingo cuando por fin le había contestado con un simple "ya se fue a su casa, todo bien no te preocupes". El chico había perdido el celular en la fiesta, seguramente a causa de Rose, y después de pedirle a Dos que lo bloqueara a como diera lugar por si pudiera ser usado contra ellos había ido a comprar uno con los pocos ahorros que tenía sólo para poder estar al tanto de Kuki.
−Tengo ciencias ambientales− contestó con un hilillo de voz.
−Aun tienes tiempo, no tardaré mucho, podemos caminar mientras…
−Wally no quiero hablar contigo ¿si?− el rubio estaba por protestar pero la chica lo miró fijamente− e-esto no es fácil, pero esto… lo que sea que seamos, debe terminar y no quiero hablar ¿si? Quizás después, pero no ahora…
−Pero Kuki…
−No, es en serio Wally, dame espacio, justo ahora no puedo verte sin tener ganas de echarme a llorar y no quiero decir cosas que nos lastimen a los dos, solo… sólo déjame en paz− la chica lanzó su mochila al casillero, tomo su carpeta, su lapicera y se marchó mirando el piso y mordiéndose el labio para evitar ponerse a llorar.
−Kuki no ha cambiado− escuchó el rubio atrás de él− se giró para encontrarse con Sara, quien usaba un vestido floreado y una chamarra de mezclilla− sigue siendo muy sentimental y se toma las cosas muy apecho…
−Es mi culpa…
−No digas− se acercó hasta quedar justo a su lado− yo más bien creo que es demasiado niña para ti, esos dramas son tan…
−Oye, no quiero ser grosero, pero no te metas, apenas la conoces y ella… yo lo arruiné, como siempre.
−Vamos Wally, eres humano, cometiste un error y estás intentando arreglarlo− lo había tomado del brazo haciendo contacto visual con él− por lo que escuché Rose se aprovechó de ti, si Kuki no quiere abrir los ojos y darse cuenta que su novio es uno de los chicos más guapos de la escuela y que si no se anda con cuidado…
−Sarah− le interrumpió zafándose del agarre− sé que tus intenciones son buenas y te agradezco intentar subirme la moral, pero no quiero hablar de esto contigo ¿de acuerdo? Yo también tengo una clase y creo que no me vendría mal llegar a tiempo por una vez en la vida, nos vemos luego− dio un par de pasos y descargó un puñetazo en la pared, sin hacer ningún otro comentario siguió caminando mientras sentía un poco de sangre escurrir por sus nudillos.
Sarah lo miró alejarse con una sonrisa en sus labios, ella tenía una misión que cumplir y no tenía prisa por atacar, disfrutaba más observar a su presa y que ésta acudiera a ella, lo mismo haría Wally una vez que le recordara su historia con ella y lo felices que habían sido esos intensos meses cuando eran más jóvenes.
Esa tarde Dos se encontraba en su laboratorio recalibrando el casco para novios que Rachel le había conseguido y que ahora lucía varios cables conectados a la bola que había robado de la Base lunar, se había percatado que ésta enlazaba directamente con la computadora central, la cual tenía un registro de cada Chico del barrio que había pisado la organización, junto con varios archivos y videos de las generaciones más recientes, si tan solo lograra utilizar esa información a su favor quizás neutralizar el borrado de memorias podría ser factible.
−Número Dos, hay un visitante en la puerta− dijo la voz de la computadora sacando al adolescente de sus pensamientos.
−¿Es Abbie?− preguntó el chico algo contrariado, había calibrado su sistema de seguridad para que la morena pudiera entrar sin mayor problema. Le encantaba levantar la vista de algún invento y verla sentada, observándolo, sin saber cuántas horas llevaba ella allí.
Ella nunca le reprochaba nada, solo le dedicaba una sonrisa jovial antes de preguntare qué había inventado ahora o cómo iban sus progresos, es como si Cinco disfrutara de verlo en transe volcado en sus inventos.
−Negativo, es número Cuatro.
Dos torció la boca como signo de desilusión.
−Bueno, supongo que debe ser importante si se tomó la molestia de tocar la puerta y esperar una invitación antes de intentar tirarla con violencia, déjalo pasar− la puerta de la habitación de Dos se abrió, dejando que Wally entrara y se sentara con él en la mesa de trabajo.
−¿Puedo quedarme a ver lo que haces?− le dijo intentando encontrar un tema de conversación− Uno está con Rachel y me pidió guardar silencio, entraron a la sala de juntas y si no estuviera tan nervioso por ver a la que ustedes llaman Ex líder suprema, lo habría molestado por su noviecita.
−Puedes ver, pero no creo que sea entretenido para ti verme trabajar.
−No soy estúpido sabes, puedo entender tus inventos sin que me los expliques.
−A ver ¿Qué estoy haciendo?
−Pues… es obvio que estás buscando curar la calvicie de número Uno− Dos lo miró con los brazos cruzados antes de soltar una carcajada.
−No Wally, ni siquiera cerca, pero quizás debería tenerlo en mente para próximos inventos ¿me dirás la verdad sobre qué haces aquí? No me molestas, pero sé que no te parece divertido verme armar cosas, te gusta probar mis inventos, pero no ayudar en la construcción.
−Bueno… dado que mis únicos amigos son tu y Uno, y él está intentando salvar el desastre que hicimos en la última misión… quisiera… un consejo.
−¿Un consejo? No, aún eres joven para tatuarte, al menos piensa bien que sea algo que quieres tener en tu piel para siempre, no, no es buena idea hacerte un permanente en el cabello y sin duda no, jamás podrás vencer a Cinco en una pelea cuerpo a cuerpo.
−Tarado− le dijo sonriendo, su primera sonrisa desde el sábado pasado− no sobre esas cosas, y si quiero hacerme un tatuaje ni tu ni nadie va a impedírmelo.
−Al menos te reíste, ya me estaba preocupando tu cara de zombi que no quitas desde ayer, ya en serio ¿qué ocurre?
−¿No lo adivinas? Creí eras un genio, como mi hermano.
−Lo soy, y citando a Joey: somos genios, no leemos mentes, podemos inventar algo que las lea, pero nosotros no lo hacemos, así que tendrás que ser más específico o puedo adivinar no prometiéndote atinarle a la primera.
−Es sobre Kuki, no quiere hablar conmigo y …
−Terminó con su falsa relación esta mañana.
−¿Cómo lo sabes?
−Wally, vamos a la preparatoria, todos nos enteramos de esas cosas de alguna forma que ni nosotros sabemos porque todo mundo lo repite. Es historia vieja, después de receso, Billy, el pelirrojo de último año tuvo gases en deportes, creo que el pobre chico tendrá que mudarse de país si no quiere que nadie lo reconozca.
−Sí, yo ayudé a difundir el rumor, como sea, entiendo que Kuki está molesta… mucho, y… me molesta que ni siquiera me dé la oportunidad de explicarme, pero también… bueno… ya sabes…sinceramente yo… no quiero que nuestra misión en pareja termine− se rascó la nuca.
−¿Vas a admitir por fin que te gusta?− intentó no reírse, sabía que su amigo lo estaba pasando ya bastante mal.
−Claro que no… es que es una buena compañera, eso es todo…− desvió la mirada.
−Aja…
−Bueno ¿y qué? Tu sales con Abbie ¿por qué estaría mal si me gustara Tres? Hipotéticamente.
−No está mal, nunca lo ha estado, tú eres quien te empeñabas en decir que no era cierto.
−¿Me empeñaba? O sea… cuando éramos niños− Dos asintió con la cabeza− ¿desde entonces ella y yo…? Ya sabes.
−Si me vas a preguntar algo hazlo de forma clara.
−Y-ya sabes… ella y yo… ¿nos llevábamos bien?
−Sí.
−Ella me dijo que… bueno no le quise preguntar más, pero… ella y yo nos besamos sabes ¿eso sucedió siendo niños?
−No sé, no estaba al tanto de lo que hicieran en sus ratos libres, pero siempre negabas que te gustaba, inventabas mil excusas, decías que te debía dinero, en fin, nunca fuiste sincero sobre tus sentimientos, eso hizo, al menos hasta donde yo me fui que jamás pasaran de ser amigos, lo que pasó una vez que yo me fui no lo sé.
Wally se levantó y comenzó a pasear por la habitación recordando el video que había grabado su yo del pasado ¿y si era eso lo que quería decirle a Kuki? Decirle que… que en realidad le gustaba.
−¿Sobre eso querías consejo?
−¿Qué? Ah no, es… bueno no sé qué hacer con Kuki, por una parte quiero respetar su deseo de espacio, pero también tengo ganas de hablar, ella siempre evita que yo le diga lo que pienso, se escuda en que quiere habar con Cuatro pero… Cuatro no hizo nada en este momento, fue solo Wally siendo Wally y creo que debería dejarme hablar.
−¿Notaste que estás hablando en tercera persona, verdad?
−Vete a diablo Dos, estoy hablando en serio, tú eres la persona que más sabe de chicas y…te estoy pidiendo ayuda.
−Me halaga que remarques lo obvio, pero creo que Uno también sabe cosas, tuvo novia antes que nosotros− miró la cara de desconcierto de Cuatro− claro, no recuerdas a Lizzie y mira que también le diste sus besotes… en fin ¿por qué crees que yo soy el correcto para aconsejarte? Claro que lo soy, pero quiero saber por que lo crees.
−Sales con Abbie, hasta yo sé que ella es un once y, si no fueras mi amigo, serías menos que un tres.
−Que gracioso− suspiró− bueno, honestamente tus problemas con Kuki me sobrepasan, para mí en el momento en que ambos fueran sinceros sus problemas se acabarían, pero por lo que entiendo ella tampoco es sincera.
−¿Y qué hago?
−Necesitas a alguien más experimentado que yo, esto me sobrepasa, deja hago una llamada.
Veinte minutos después apareció Abbie en la habitación con una bolsa de hamburguesa en la mano y un libro, tomó asiento junto a ellos y los miró mientras masticaba lentamente.
−Así que quieren hablar de chicas, ya se habían tardado, comenzaba a preguntarme cuando iban a madurar.
−Mi pequeño amigo Wally tiene problemas de amores y eres la persona que más sabe de chicas y drama adolescente de todo el equipo, así que por eso te llamé. Lo siento, quizás pasarías la noche en tu casa, pero dado que tu mandaste a Wally con Rose en primer lugar, podrías ayudarnos a solucionar esto.
−Yo no le dije ve y bésala− miró a Wally quien parecía avergonzado, triste y molesto− pero está bien, acudieron con la persona correcta nenes, pensaba ir a casa para adelantar mi proyecto de literatura, pero puedo hacerlo aquí, así que no hay problema, además de que comienza a preocuparme ese drama que ambos se traen y llevan varias temporadas intentando solucionar. Muy bien Wally, explícanos lo que ocurrió, por favor, no omitas nada ni intentes esconder nada, necesito saber qué tan malo es.
−Yo soy la víctima aquí, no hice nada ella se abalanzó sobre mí.
−Desde el principio.
Wally pasó la siguiente media hora reviviendo la noche del sábado y luego sus intentos de esa mañana por hablar con Kuki, quien se iba corriendo cada que lo veía acercarse.
−Sinceramente no te va a gustar lo que tengo que decirte− le dijo la morena una vez que el rubio terminó su relato.
−¿Tan malo es?
−Algo así, mira, entiendo por qué Kuki se siente como se siente, mi opinión aquí no es importante porque al final de cuentas ella se siente así y no puedes decirle a una persona que sus sentimientos no son válidos, así que en ese asunto no me voy a meter. Visto desde ese lado, honestamente no creo que en este momento haya algo que puedas decir o hacer para que quiera escucharte, así que mi consejo es, tal y como te lo dijo, dale espacio.
−P-pero… no soy tonto, Evan la estuvo buscando…
−¿Y aceptó hablar con él?
−Las veces que los vi no, ella se marchaba corriendo.
−Allí está, si tienes miedo que Evan sea una amenaza creo que te puedes dar cuenta que tampoco quiere hablar con él, y creo que a estas alturas puedes estar seguro que él no es una amenaza porque nuestra Kuki no siente nada por él, en cuanto al acoso de ese tipo te puedo decir que, si te lo perdiste porque estabas haciendo alguna cosa más importante, en la última hora yo misma lo abofeteé y le dije que si no dejaba de seguir a Kuki yo misma le iba a tener que poner límites.
−Eso me gustaría verlo− susurró Cuatro.
−A ti y a muchos, pero por ahora Wally, si quieres seguir teniendo alguna oportunidad creo que lo mejor que puedes hacer es no molestarla, dale tiempo, cuando esté lista ella hablará contigo, y quien sabe, quizás en ese momento ya tengas tus memorias.
−Después de echar a perder así una misión es sorprende que no me hayan vuelto a borrar la memoria.
−No fue solo tu culpa− Abbie parecía molesta− admito que no fue mi mejor idea decirte que fueras con Rose, no pensé que intentaría algo así o más bien no pensé que las cosas ocurrirían así, después de todo eres un caballero, tampoco ibas a usar la fuerza contra ella− Wally desvió la mirada, tenía fama de tener un carácter difícil y no dudar en meterse en peleas, pero tampoco es que hubiera sido nunca agresivo con una chica− en fin, creo que al final del día el único que estuvo a la altura fue número Dos− el castaño le dedicó una sonrisa.
−Entonces… es mejor no intentar hablar con ella ni nada…
−No a menos que ella lo haga, vivimos en la misma Base del árbol, aunque probablemente estos días no la veamos seguido por aquí tendrá que venir tarde o temprano, tampoco es que puedan evitar verse, tengo entendido que son equipo en varias clases, además.
−Sí, la ayudo con inglés, matemáticas y a ponerse al corriente en física.
−No la presiones, sé que te costara, pero intenta ser casual, ya sabes como si no estuvieras loquito por ella.
−Yo no… sólo digo que me parece linda ¿ok? No me importaba fingir ser novios.
−¿Y vas a decirme que no te gustaría llevar esa farsa a la realidad? Porque lo que entendí de esto es que nuestro pequeño Wally al fin está madurando y dispuesto a aceptar que le gusta que Kuki le dé su besitos− Dos tuvo que taparse la boca para ocultar la sonrisa que se estaba formando en su rostro, no podía hacerle eso a su amigo, no después de que se había sincerado con él, pero tampoco podía obviar el hecho de que a él y su novia siempre les había encantado molestarlos.
−Kuki… me gusta ¿ya? No de una forma rara, creo que es muy linda y… bueno en general me gusta estar con ella, también es mi mejor amiga y no es como las chicas tontas que suelen rondarme, ella es en serio divertida e inteligente, no… no me molestaría que saliéramos de verdad, como ustedes.
−Ay el güero− siguió molestando Cinco al ver que al menos se veía menos decaído− parece que por fin quiere sentar cabeza y tener una novia, no será una relación tan linda como la nuestra, pero seguramente se acercará un poco.
−No molestes− le dijo sonrojado, en ese momento los tres escucharon los altavoces de la Casa del árbol y la voz de su líder proviniendo de ellas.
−O sea hello, sé que andan por algún lugar de la base, saldré un rato, pero volveré a las 8, tendremos una junta importante con los altos mandos, así que asegúrense de estar en la sala de juntas a esa hora, mientras pueden hacer lo que quieran, pero los necesito a todos. Cambio y fuera agentes.
Todos se miraron.
−¿Una junta en lunes?− preguntó Memo.
−Le mandaré un mensaje a Kuki− afirmó Abby sacando su celular− la verdad no tengo idea de dónde esté, se había quedado con las porristas, al parecer Rose la estaba buscando, así que ni por error le toques ese tema si la ves hoy por aquí.
−Primero Rachel vino a hablar directamente con Uno y ahora una junta ¿creen que nos vayan a destituir?
−A mí no, en todo caso− Dos lo miró con una sonrisa− es una broma amigo, no creo que algo así pasé, la última vez que nos destituyeron mandaron a medio escuadrón de la Base lunar por nosotros, como si fuéramos unos delincuentes, así que aún no deberías preocuparte por eso ¿les apetece hacer algo mientras dan las ocho?
−Yo tengo tarea qué hacer, hoy me proponía leer este libro− les mostró el libro de Los miserables− fui a casa por él porque no quiero terminar haciendo el reporte el último día, así que, si me disculpan, mientras llegan los altos mandos o quien sea, estaré en mi habitación adentrándome en la narrativa de Víctor Hugo− la castaña salió del cuarto de su novio.
−¿Y tú Cuatro? ¿Te apetece una partida de Street fighter?
−Sí, mi tarea seguirá allí esta noche.
Ambos se encaminaron a la sala de entretenimiento intentando despejar su mente de lo que ocurriría esa noche, sabían bien que, si Rachel estaba involucrada, las cosas no eran para tomarse a la ligera.
Al diez para las ocho la Base del árbol comenzó a presentar movimiento, Uno apareció seguido de Rachel y Fanny, Dos apagó la consola para ir a buscar a Abby a su cuarto, quien seguramente habría puesto el celular en silencio para no distraerse, mientras Cuatro caminaba con paso cansado hacia la sala de juntas, aún no había ni rastro de Kuki.
A las ocho en punto llegó Mauricio acompañado de Chad, Kendra y Dago con lo cual todos se acomodaron en la sala de juntas, pero Kuki aún no había dado señales de vida
Uno se dio cuenta entonces de la ausencia de la asiática.
−¿Dónde está tres?
−Le mandé mensaje, pero no ha contestado− intervino Cinco mientras Uno sacaba su celular para llamarle personalmente.
−Es importante que estén todos ¿cómo se atreve a dejarnos esperando? No nos habríamos tomado la molestia de venir si no tuviéramos que hablar con todos− exclamó 86.
−¿Y a mi qué me dices chica?− se exasperó Cinco− yo no soy su mamá, le mandé mensaje y no respondió, tampoco puedo obligarla.
−Eres su superior.
−Y tú también, si tanto te importa que no haya llegado podrías ir a buscarla.
−¡Suficiente!− exclamó Mauricio sin levantar del todo la voz.
−Tres no contesta, Dos puedes comunicarte con ella a través de… ya sabes− le mostró el reloj.
−Claro Uno…− en ese momento la puerta de la sala de juntas se abrió dando paso a Tres, enfundada en su traje de porrista, con el cabello hecho un lio y algo sudada y polvorosa.
−Siento llegar tarde, el entrenamiento se alargó… demasiado. − pasó ante la mirada de todos y tomó asiento entre Dos y Cinco.
−Pensé que Rose te había mandado a la banca− preguntó Uno algo sorprendido.
−Sí, pero iremos a una competencia en un par de semanas y …
−Y hasta ella sabe que te necesitan para ganar ¿no es cierto? − la asiática se encogió de hombros.
−Bueno, ya que estamos todos− inició Chad− ¿podemos empezar?
Transmisión interrumpida
