Diamante negro
(La boda real)
DEDICADO A: GARU0212
La verdad podría hacer un repaso de toda su vida en la tierra y no verías ninguna razón por la cual merecía ese tipo de castigo, el alguna vez fue uno de los mas consentidos, puros y livianos de los ángeles, le encantaba revolotear en el paraíso de aquí para allá, siendo tan feliz al estar en completa paz y su alma seguía retozando en la mas blanca de las nubes. Veía con pena a los pobres condenados y con orgullo a los recapacitados en el purgatorio, por más que lo pensaba, se sentía afortunado de disfrutar de la luz eterna y no tener que sufrir esas torturas, pero no tenia idea….
Un día, satanás declaro la guerra contra el cielo, Dios inmediatamente trato de dialogar por la paz, pero aun así no logro calmar los deseos de que el mundo sufriera la ira del ángel caído. El ángel mas puro era un joven a penas y se preocupaba en verdad por el futuro del cielo, no dudaría en dar lo que fuera porque estas peleas se acabaran y llegara la tranquilidad otra vez.
Nunca midió las consecuencias de sus promesas, sino hasta que la semilla del mal propuso un acuerdo para que el cielo siguiera en su aburrida y asquerosa paz. La propuesta era muy simple a sus ojos, un ángel, seria sacrificado como oferta a los demonios, así la guerra seria innecesaria y se ahorrarían el sufrimiento de todo un ejército de angelitos indefensos. La pregunta seria ¿Quién? Era obvio que dios no podía escogerlo, porque la decisión caía en manos del diablo corona del infierno, sabia que tenia que ser precavido, aunque en realidad no había mucho que hacer, tenia la orden de que ningún ángel se pudiera esconder en su pequeño recorrido por el cielo para escoger al… desafortunado, con una sonrisa vio a cada ángel quien temblaba de miedo, los ojos como carbón encendido calaban hasta la medula.
Dios sabia que era duro e injusto que una criatura tan delicada como lo es un ángel pagara los caprichos de un demonio, pero no tenia opción, era mas viable que solo uno se fuera a que el mundo sucumbiera en manos del mal, solo era un ángel de los muchos que hay… a pesar de que todos ellos eran como sus hijos.
-ya tome una decisión
-entiendo… ¿Quién será?
-lo quiero… a el
El demonio señalo a un chicho de hermosos cabellos rubios como el sol, ojos cielo, cuerpo delicado y unas puras alas que denotaban su aspecto, era el ángel mas puro de todos, el hijo mas preciado para dios, que le seria arrebatado para nunca verlo otra vez, se sintió destrozado, mientras, el diablo veía al ángel rubio llorar por la noticia. En realidad a Satán no le importaba, ese ángel no seria responsabilidad suya, solo lo escogió porque le pareció el más atractivo y asquerosamente lindo como para que su hijo no lo matara a la primera vista, tal vez podrían darle nietos y podría jubilarse feliz de la vida.
-vendré mañana para confirmar el contrato, espero que estés listo
El ángel no respondió, solo aumento la intensidad de su llanto, el diablo abandono el cielo y todos miraron al muchacho con lastima y compasión en sus miradas, en verdad creían que el diablo escogería a uno sin importancia y no al tesoro mejor guardado de Dios, desde que Jesús decidió quedarse en la tierra, el rubio fue como otro hijo, pero valla suerte la de Dios, mandar a un hijo a la cruz y al otro al infierno, definitivamente no estaba conforme con los términos del contrato, pero veía por el bien de los demás antes que el propio y finalmente comprendió que era lo mejor, solo esperaba que no le hicieran nada malo a su ángel favorito.
…
A la mañana siguiente, Dios y San Pedro esperaban en las puertas del cielo a sus invitados, el ángel solo bajaba la mirada, listo para soportar todo castigo que le dedicaran sus nuevos dueños, porque muy por encima de su egoísmo estaban el bien de sus hermanos y de su padre, aunque ya jamás los volviera a ver, además, ayer se dio la oportunidad para agradecer todo lo que vivió en el paraíso, ya no estaba molesto, solo temeroso.
Cuando fue interrumpido entro en la escena el demonio de gran tamaño y piel colorada, se presento como es debido, saludando con cortesía, y justo cuando estaba a punto de decir otra cosa, apareció alguien mas, era muy diferente a los demonios que se había imaginado, este era muy bien parecido, muy alto, guapo y oscuro. De su melena oscura salían cuernos, los ojos rojos del nuevo invitado se posaron sobre el, y de inmediato se congelo, era tan penetrante que no pudo hacer o decir otra cosa, solo esperar a que el moreno se acercara y comenzara a examinarlo, dando vueltas alrededor de el como un lobo, cuando se detuvo, el fuego y el cielo en sus miradas se enfrento, siendo claro ganador el demonio.
-valla… eres una criatura muy delicada… Philip…
El ángel intento decirlo algo pero nada salió de su boca, es impresionante, no había hablado en ningún momento de su nombre, y ese demonio ya sabio… sintió mucho temor en imaginarse como lo tratarían en el infierno, que esas torturas a las que tanto temió se cumplieran.
-hoy… cumples dieciocho años ¿no Philip? Dime… estas nervioso, espero que no… porque tu regalo pronto llegara…
-yo…
-oh~ que irrespetuoso he sido, déjame presentarme como es debido… Damien Thorn, el anticristo a tu más humilde servicio
Hiso una reverencia y con delicadeza beso el dorso de la mano angelical, la cual al parecer entro de nuevo en shock. Los pómulos lechosos del ángel se tornaron rosados, su corazón latió con mucha fuerza, no sabia si gritar o volar lejos de ese demonio, era muy educado y en ningún momento aparento dañarle, pero era bien sabido que los demonios fingían con una excelencia natural. Damien sonrió con sus colmillos desnudos, logrando intimidar hasta el mismo Dios, finalmente después de eso, el demonio mayor, apareció en el aire una hoja de papel negro junto con una antigua pluma, ese era el contrato a seguir, estaban las firmas tanto de Satán como de Dios, solo faltaba una.
-pon tu firma al final de la hoja… y el contrato estará confirmado
Hablo sin más el demonio rojo, Philip tomo la pluma y no se molesto en ocultar su profunda tristeza y miedo.
-Philip… hijo mio, no tienes idea de como sufro con esto
-sé que… es por el bien de mis hermanos y tuyo… es lo correcto y estoy dispuesto a sacrificarme, padre, a pesar de todo
Philip noto que no tenía tinta con la cual firmar, así que miro a sus nuevos dueños con curiosidad, Damien se dio el lujo de decirle como es que tenía que firmar.
-como sabrás este contrato es irrompible y valido, por lo tanto tendrás que firmar con algo igual de irrompible, solo para asegurarse… tendrás que firmar con tu sangre
Philip agonizante de dolor en el pecho, se pincho con furia el dedo y firmo con su nombre el contrato, la hoja de papel voló hasta las manos pálidas del demonio rojo, se abrió un portal de niebla negra, Dios no tubo el corazón para ver a su mas preciado hijo desaparecer entre la oscuridad.
…
Es así como llego ese momento, a diferencia de lo que él pensó, Damien no lo quería como un alma mas en el infierno, lo quería para que hiciera el papel de su acompañante, lo primero que vio al entrar al infierno lo dejo sin habla, era simplemente hermoso e impresionante, era prácticamente una copia del Palacio de Versalles traída al infierno, hermosos jardines de flores oscuras, el pasto a pesar de tener un color sombrío no dejaba de ser hermoso, las fuentes funcionaban a la perfección, era un sueño, era simplemente un deleite estar ahí, esas bellísimas esculturas en el patio eran tan reales y perfectas, nunca creyó que el diablo viviera con tanto lujo y mucho menos que tuviera tan buen gusto.
-hermoso… ¿no lo crees?
-y-yo… estoy extasiado con tanta belleza, me impresiona mucho viniendo de usted… ¡AH! Perdone, perdone, no fue mi intención decir eso, la verdad, es que yo…
-parece que crees que por ser un demonio tengo que vivir en una cueva, bueno, te mostrare mi palacio y tu dirás si soy un monstro
-usted quiere… mostrarme todo este palacio en un día
-no en un día, porque ni yo puedo hacer eso, pero no te apures angelito, tenemos toda la eternidad
Se dejo llevar por esa fachada, y de la mano acompaño al demonio por algunos salones de ese palacio, cuando vio su interior confirmo sus sospechas, era el palacio de Versalles en el infierno, cada paso que daba era como un sueño, ver tanta arquitectura reunida en una bella galería. Su embeleso aumento al ver esa galería de espejos, era el nombre que le daban al salón, porque era cierto, todos sus espejos reflejaban la luz del infierno y podía ver su reflejo en mas de una perspectiva.
-cielos, nunca me había visto de esta forma
-ya vez, te parecerá mucho a cierto palacio francés pero hay algunos detalles que cambiamos, porque de verdad ese estilo de habitaciones me molestaba, demasiado decorado, simplemente las cambie a un tono mas acorde al entorno, solo conserve los salones y estancias igual porque son bellas ¿no?
-si… bueno, es algo apropiado supongo, para su nivel…
-ya estas aprendiendo, ahora sígueme, dormirás conmigo…
-¿con usted? P-pero… es que
-no estas en posición de negociarlo, eres mio y harás lo que yo diga, sígueme
-señor… usted…
-¡¿Qué? ¡¿Señor? Mierda, ¿Cuántos jodidos años crees que aparento para que me llames así?, soy Damien, ya te lo había dicho, no quiero que me llames señor otra vez, carajo suena muy propio
Philip guardo silencio y asintió con la cabeza, había que darle la razón a Damien, el demonio apenas aparentaba unos veinte años, a pesar de que tuviera mas de mil existiendo no le gustaba que lo llamaran señor, si quería demostrar respeto le llamaría amo, no señor.
Pasaron pasillos y pasillos bellamente decorados, hasta que llegaron a las escaleras y subieron aparentemente tres pisos, diablos, el camino si que era largo, hacia falta un ascensor. Cuando al fin llegaron se detuvieron frete a una gran puerta. Al ver la habitación batió sus blancas alas de la emoción, es verdad que no tenia ese estilo tan afrancesado pero aun así era elegante y muy costoso en apariencia, además de que la casa no contaba con ascensores pero si se podrían ver unos modernos e indispensables aparatos, él no los pudo disfrutar tanto en vida ni en muerte, puesto que tanto en la tierra como en el cielo fue siempre muy humilde.
-¿te gusta?
-me encanta, ¿Dónde dormiré yo?
-en la cama conmigo obviamente, no esperarías menos de tu nuevo señorito de compañía
-lo lamento, pero si me permites preguntar ¿Por qué yo?
-yo no te escogí lindura, fue mi padre… pensaba que si escogía a un ángel como tu, que bueno que te eligió y tu fuiste de mi agrado, sino me vería en la necesidad de matarte
-Dios mio, no pensé que… yo fuera de tu agrado, bueno, supongo que…
Comenzó a bajar avergonzado su pequeña toga, aunque en realidad le sentaba como una falda, no tenia zapatos, solo unos cuantos listones amarrados a sus piernas, se veía muy lindo, pero en un mundo tan puro nadie se fijaría en su cuerpo, ahora estaba en el infierno y no podía evitar notar el brillo de lujuria en los ojos de Damien al ver sus piernas descubiertas.
-no me molesta… podrías hasta posar un poco para mi
-¡¿Qué?
-compórtate, recuerda que eres mio así que si yo lo ordeno debes de ordenarlo
-lo se… no lo puedo olvidar
-pareces cansado, duerme, te veré mañana para que me acompañes… será un largo día
Obedeció y durmió en tan mullida cama, de verdad parecía esa suave nube en la que se acomodaba todas las noches, pero con un aroma particular, olía muy bien, tanto así que se durmió sin mas, dejando que esa noche pasara en relativa calma, aunque aun estaba la nostalgia de que no se encontraba en el cielo. Solo esperaba no ser una molestia para Damien, si no tendría que… ay dios.
…
Despertó en la misma cama, para su sorpresa estaba solo, así que no sabía que hacer o a donde ir, se puso de pie y revoloteó por toda la habitación, admirando los detalles de cada pared y de cada mueble, era muy bonito, muy bien decorado como todo en ese palacio, nunca pensó que terminaría viviendo en un lugar así.
-bueno, abra que acostumbrarse… la eternidad es larga
Se dejo caer en la gran cama y suspiro, ese aroma en particular le agradaba, era, era el aroma de Damien, se estremeció demasiado, su nuevo dueño era algo diferente a lo que se imagino, pero con el diablo no se jugaba, tal vez solo era así para que no intentara… escapar… eso es, aun tenia oportunidad de ser libre, voló al gran ventanal de la habitación y admiro esos jardines infernales, sonrió ante la posibilidad de regresar al cielo, intento abrir las ventanas sin éxito, intento con cualquier tipo de puerta pero todas estaban cerradas, no había salida, eso lo delato como lo que era, un prisionero.
Llamaron a la puerta, el ángel miro con temor a la nueva visita, era una anciana, llevaba todos los años sobre la piel, pero… esos ojos y esa sonrisa parecían que no planeaba nada bueno.
-tu debes ser la nueva adquisición de mi Damien, bueno él tuvo que ir al trono para una importante elección, yo te ayudare a vestirte
-¿v-vestirme? Pero…
-no pensaras que te vestirás con "eso" enfrente de la nobleza del infierno
Philip miro su ropa, bueno no era nada serio, era como una simple manta corta, amarrada a su cadera con una cuerda, en este palacio no seria muy bien visto. Asintió y siguió a la anciana al baño, donde fue duchado, peinado, perfumado y… bueno, digamos que el atuendo que le preparo su nuevo amo no era nada masculino, de hecho era un lindo vestido blanco con algunos encajes, muy ligero y algo corto, ciertamente le sentaba muy bien a su cuerpo, noto que tenia una etiqueta, cuando la leyó no lo pudo creer, ese vestido era de Dior, miro su reflejo en el espejo y no pudo negar que si parecía una niña, pero por Dios, era un hombre, como le molestaba que lo compararan con una mujer, si, era delicado, su cara y rasgos no ayudaban mucho, al parecer ese defecto de ser tan delicado lo llevo a ser un travesti.
-vaya… pero que linda te vez, Damien estará complacido, ponte esto
Le paso unos zapatos blancos, con un tacón bajo, adornados con un moño de tela. Ahora ya estaba listo, seguía sintiéndose muy frustrado y avergonzado de su aspecto, cualquiera que lo viera pensaría que es imposible que fuera un hombre, debiera mínimo cortarse su cabello, hablar mas grave para que se denotara su masculinidad.
-vamos a la salón principal… ahí esta su majestad
Acompaño a la anciana por todo el palacio, como siempre el camino era largo, pero más cansado estaba el que la mujer, cuando abrieron la puerta del salón principal, encontró al demonio moreno, cómodamente sentado en su trono, sonriendo y mostrando los colmillos cuando entro en ese delicado vestido de diseñador.
-bienvenido… siéntate aquí…
Le mostro una silla junto a su trono, Philip asintió y voló a su lado, no eran los únicos de la sala, también había muchos mas demonios que lo miraban con asco algunos, otros con curiosidad, en definitiva destacaba entre tanta oscuridad.
-bueno… sigamos… ¿Qué sigue en mi itinerario?
-Damien, es tiempo de elegir a su novia
-mierda… ¿Por qué carajo necesito una? Papá… ¿Cuál es tu maldita urgencia?
-Dami, entiende que yo quiero nietos
-sueñas abuelo, no tendré hijos solo saben chillar, pero el sexo me llama la atención, bueno, traigan a las putas
El lenguaje no era el mas educado que habría escuchado pero era el infierno, Philip lo ignoro y presto atención a la fila de demonios y almas perdida en el infierno, algunas de ellas se parecían a sus amigas en el cielo, pero ellas tenían un brillo de maldad que le recordaba a Damien, solo faltara que el decidiera.
-veamos esta
Una súcubo rubia y curvilínea, bastante atractiva, pero al parecer Damien no lo creyó tanto, porque de inmediato la empujo de su camino, haciendo una mueca de asco. Así reviso a cada una, pero todas acabaron desapareciendo en una nube de fuego, Damien gruño frustrado. Vio a Philip que seguía viendo, horrorizado de lo que había hecho, entonces pensó… que si Philip fue al cielo… es porque aun era virgen a la hora de morir, era un requisito básico para la entrada al paraíso…
-no me digas que esto es lo mejor que encontraste papá, carajo, todas eran unas reverendas putas, me dan asco, yo quiero algo mejor
-y ¿que quieres?
-lo quiero a el
Señalo al ángel, este palideció al escuchar eso, el anticristo lo quería como novio, oh carajo, eso no era nada bueno, era horrible, como pasar la eternidad con alguien que esta loco y aparentemente es un caprichoso sin escrúpulos. Satanás miro al ángel y asintió, después de todo eso ya lo sabría, por eso mismo escogió a ese, Damien no se resistía a las rubias inocentonas.
-entonces que así sea… con tan de que me des un nieto
-ni en joda
Bueno, al parecer solo importaba una voz y esa no era la suya, Damien decidió sin chistar ni preguntarle si lo deseaba o no, bueno, no actuemos como si nos sorprendiera, ese maldito demonio solo tenia ojos para un ángel, porque era tan diferente e inocente, cualquier demonio puede violarse a esas putas, pero un ángel… oh~ lala una adquisición tan exótica tenia que ser suya en la cama.
…
Y… así se cumplió el mandato del señor de las tinieblas, en menos tiempo de lo normal (gracias a las manos de muchos demonios) todo estaba absolutamente listo para la boda, e incluso Damien le mando a diseñar un hermoso vestido para la importante fecha, de no ser por un solo detallito… a Philip no le agradaba un diablo la idea de vestirse de mujer, no es que la ropa fuera fea, al contrario era muy bonita y le sentaba bastante bien, pero… ¡no era una niña! Eso era lo mas fastidioso que siempre lo atormento, ser tan femenino y delicado, carajo, es que no había como convencer al demonio de darle ropa nueva, su escusa mas fácil fue "yo mande a diseñar estos vestidos porque pensé que serias una chica, que mi padre te eligiera no fue asunto mio, pero aun así luces muy bien, me gusta"
Le valió aproximadamente un soberano miembro si le gustaba o no vestirse así, a Damien le gustaba y lo que él decía era una orden, finalmente se tubo que resignar a ser la aparentemente "esposa del diablo" muy a su pesar, pero agradecía mínimo el hecho de que Damien no haya intentado hacerle nada esas noches en que dormían juntos y sus piernas se descubrían por la ropa (femenina para variar) de pijama, o cuando se bañaba, o cuando se cambiaba de ropa, todo esto frente al demonio de negros cabellos, suponía que lo guardaba para la luna de miel. Bueno, mínimo era decente y esperaba a formalizar el compromiso.
Pero las extrañas propuestas de Satán eran perturbadoras, al parecer el único motivo de presionar a su hijo para que contrajera matrimonio era un nieto, quería tener de nuevo un bebecito que cuidar como si fuera su hijo, y al parecer esperaba que Philip le diera ese gusto, de nuevo su opinión no contaba, y ya hasta escogía en unos catálogos muy finos los adornos y decorativos para él bebe. Debía ver que tanto a el como a Damien no le agradaba la idea de procrear una criatura, y menos si Satán la cuidaría, preferiría casarse mil veces mas con ese demonio.
…
A lo largo de su estadía descubrió para su desgracia muchos de los arranques de ira y rabia de su… prometido por decirlo de algún modo, Philip era obligado a acompañar al diablo a su recorrido por el infierno, las cosas que veía ahí no se comparaban. Damien era educado y hasta cierto punto se controlaba… afuera era todo un monstro sin corazón, la sangre de tantas almas era derramada a la mas mínima provocación y no solo las personas, demonios, titanes poderosos en apariencia se doblegaban de dolor a sus pies, los gemidos y alaridos además de escenas graficas explicitas le delataban la poca paciencia y lo poderoso de su… marido por así decirlo.
-¡malditos! Sufran, griten, lloren, no saldrán nunca de aquí, esto es un castigo, yo seré su verdugo, así que responderán ante mi
El demonio de cabello negro usaba su fuerza para tantas cosas horribles, la sangre corría por el suelo, salpicaba por los aires tóxicos y con eso llegaba a su bello vestido blanco. Era como ver una película de terror, las lágrimas salieron, puesto que era muy sensible hacia la humanidad, no le gustaba ver eso, no lo soportaba, pero tampoco podía escapar, así que solo quedaba intentar detener a Damien.
-¿eso es lo mejor que tienes, cucaracha? Bien… ahora es mi turno
Antes de que dijera o hiciera otra cosa el demonio, Philip lo abrazo con fuerza, pegando su rostro contra la espalda de Damien, gritando que por favor se detuviera, que esto era suficiente. Damien simplemente bufo cansado y asintió, dejando al demonio rebelde tumbado en un charco de su propia sangre, mientras el ángel trataba de calmar el carácter de su prometido.
Termino limpiando mas de una mancha de la ropa oscura de su prometido, lo que mas le asustaba es que algún día se le acabara la paciencia con el y no le tuviera compasión, su miedo era tal que no se atrevía a mirar esos ojos fuego, vivía con el miedo presente, Damien no era una de las personas mas empáticas del mundo, pero al notar este tipo de miedo y la actitud de su prometida "esposa" no dudo en mostrarle una sonrisa y una advertencia "ni se te ocurra pensar en usar esas alitas tuyas para salir de aquí, porque a la primera ofensa te unirás a ellos"
Eso de verdad no ayudaba y por lo tanto Philip se esforzaba por ser una buena esposa, por no hacer nada que molestara a su prometido, por mas sumiso e irritante que fuera actuar como la mujer de la casa, complacer a su marido en todos los sentidos.
Sobre todo las extrañas frases de su… futuro suegro, cosas como "se llamara Daniel si es niño y si es niña se llamara Samanta" o "se parecerá tanto a mi pequeño Dami, era tan adorable cuando lo vestía de marinerito" también soltaba un "con un ángel como madre y un demonio como padre será un bebe tan bello, ojala tenga esa carita de bebe como su madre". Ignorando el hecho de la falta de respeto a su masculinidad, encontraba muy extraños ese tipo de comentarios.
…
Por fin llego la fecha de la tan ansiada boda, Philip lucia un hermoso vestido blanco, como cualquier chica de la tierra hubiera deseado, en una capilla algo gótica e increíblemente había muchos ramos de bellas rosas blancas, rojas y negras, todo era perfecto… pero el no deseaba esto. La marcha nupcial sonó por la capilla, comenzó a caminar directo al altar, donde Damien lo esperaba vestido con un elegante traje, tan negro como su mismo cabello. Con cada paso que daba sentía que las lágrimas se acumulaban en sus ojos, sus alas blancas hacían un toque más delicado a su apariencia y por lo tanto algunos demonios les causaba asco y no se molestaron en ocultarlo, abucheándolo por lo bajo, y solo por temor al anticristo.
Llego junto a su prometido, se oculto detrás de su ramo de rosas blancas, él estaba llorando, como deseaba que esto se detuviera, que alguien entrara por esa puerta y lo separara de ese demonio.
Vaya sorpresa, alguien escucho su ruego, porque al instante la puerta de la capilla se abrió, una sombra voló desde la entrada hasta abalanzarse sobre el, Philip intento defenderse, pero la verdad solo lo arrastraron por el suelo, ante la mirada de todos los invitados, la criatura le gruñía y gritaba colérica.
-¡maldita perra arrastrada!
Muy… bien, sea quien sea esta muy enojada con Philip, logro rasguñarlo un poco, pero por sobre todo lo estaba jalando de sus cabellos rubios, lo hacia tan fuerte que simplemente no pudo evitar gritar, Damien reacciono al instante e igualmente se lanzo contra la… puta (ya reconocida por el moreno) que lastimaba a su bellísima esposa.
-¡Lili, maldita sea! ¿Con cual, puto, derecho interrumpes mi jodida boda?
-Damien, si tu y yo éramos muy felices juntos, carajo, no se porque me has dejado
-mierda mujer, no entendiste que lo único que buscaba era buen sexo ¿verdad? Eres tan estúpida si creíste de verdad que te tome en serio, eres solo una esclava, un súcubo como los muchos que hay aquí
-Damien
-hazte un chingado favor y déjame en paz puta, conseguí alguien mucho mejor, mas hermoso, mas exquisito, mucho mejor de lo que tu me puedas ofrecer
No quieren saber como reacciono a eso Philip, de cierto modo se sintió alagado, digo, la mujer había que admitir que era muy hermosa, voluptuosa, en cambio el, era una tabla de madera, planito y sin grandes atributos que mostrar, por eso los vestidos tenían ajustado la zona del pecho. Pero por otro lado… la súcubo denominada Lili, estaba destrozada, si su amor platónico por así decirlo, la rechazo cruelmente a la vista de todos, y… Damien era el anticristo no por ser alguien delicado y empático.
-llévense a esta basura de mi vista…
Los guarda espaldas del anticristo echaron a la súcubo lo mas lejos de la capilla, Damien regreso la vista a su linda esposa que seguía en el suelo, su vestido estaba maltratado y su vestido sucio. Lo ayudo a ponerse de pie de nuevo, arreglando esas fachas, y besando la frente del ángel, para la sorpresa del mismo, se sintió muy avergonzado y su corazón dio un golpe contra su pecho, sus mejillas se sonrojaron.
-perdóname por la interrupción mi ángel, sigamos
-Damien…
Siguió la boda, el demonio rojo actuaba como el cura, para unir a estas dos almas en profano matrimonio… y ni la muerte los podrá separar. Como cualquier boda se empezó con la presentación aburrida de porque diablos estaban ahí, como la mayoría de las bodas son extremadamente aburridas… una cosa llevo a la otra y pasaron a la parte mas importante.
-Damien, futuro gobernante del infierno, ¿aceptas a Philip como tu esposa, para amarlo y protegerlo, hasta el fin de los tiempos?
-acepto…
-y… tu, Philip, ángel hijo del cielo, ¿aceptas a Damien como tu esposo, para amarlo y respetarlo, hasta el final de los tiempos?
Todas las miradas se concentraron en el, ¿Qué mas podía hacer? Decir "no, me niego a casarme con esa bestia, prefiero que me arranquen las alas a estar a menos de medio mundo de esa criatura" obviamente no, verdaderamente no le encantaba la idea, pero ni con todo el amor de su padre en el cielo, podría salvarlo de esta, se trago todo su orgullo, sus temores y con lagrimas en los ojos dijo:
-acepto…
-entonces yo los declaro, marido y... ángel, puede besar a su esposa
Sentencio por fin Satán, entonces por fin ambos pares de labios compartieron esa caricia, delicada y llena de sentimientos confusos, no sabia si corresponder el beso o romperlo de forma grosera, por fin no se decidió por ninguna y simplemente se dejo hacer.
Damien cargo a su ahora esposa hasta la salida, donde una carrosa los esperaba para llevarlos de regreso al palacio, donde una lujosa fiesta los esperaba, Philip ni siquiera sabia que pensar, ya no se sentía triste, pero tampoco estaba feliz de estar con el anticristo, no sentía nada, aun le costaba asimilarlo, pero una cosa estaba segura, su corazón latió a un ritmo diferente desde que se beso por primera vez con Damien.
…
Después de la fiesta, la cual fue el regocijo de la nobleza infernal y la ardida de aquellas (muchas) exnovias del anticristo, Damien se preparo para esa noche, porque por fin haría que ese angelito tan puro, se manchara un poco de aquello que llamaban lujuria, después de tanto contenerse, de querer reclamarlo como suyo desde que lo vio en el cielo, desde que durmieron en la misma cama, ante la tentativa de tan bello cuerpo enmarcado por hermosos vestidos, mostrando piel, (porque no creyeron que de verdad fue una equivocación eso de los vestidos, por favor, el mismo los escogió) oh lala~ tan cerca y tan lejos.
Cuando por fin tuvo al muchacho en la cama, no dudo en comenzar a besarlo, con pasión, con desesperación, comer ese delicioso cuerpo, delicado, deliciosamente virgen, todo suyo, por el resto de la eternidad. Cuando termino de atacar los labios del angelito, vio esa carita sonrojada y eso labios rojos e hinchados después de diez minutos de besos y mordidas.
-es que… yo quería que…
-mmm… no me lo digas… se lo que quieres decir, pero quien mas especial que tu esposo
-si…
-bien…, solo quiero que sepas, que espere esto con ansias
Beso cada centímetro de piel expuesta, sintiendo esa textura tan suave, ese aroma dulce, no es como el olor a azufre de las otras demonio, este es tan raro, tan nuevo, por eso lo escogió a el como esposa, no se sabia de ningún demonio que haya tenido a un ángel en su cama. Se deleitaba con los suspiros, con los gemidos, con todo aquel sonido de Philip.
El rubio jamás pensó que el anticristo pudiera ser tan delicado con el, tan amoroso y cuidadoso, pendiente de todo y usando la fuerza necesaria, ahora pensaba que no era tan malo entregarle aquello tan importante a ese demonio, ahora esposo, porque… era un compromiso, Damien nunca se propaso con el, nunca le beso ni mostro interés en otra alma que no sea la suya, la verdad ahora tenia una perspectiva diferente, ahora… se sentía mal de juzgar sin conocer.
Fue penetrado con lentitud, con cuidado de no ser dañado, su corazón latía con fuerza, sus mejillas se sonrojaban y sus labios suspiraban el nombre de su esposo, mientras comenzaban las estocadas, lentas, pero llegaban por completo en su interior, el dolor se va… y sus gritos de placer inundaban toda la habitación, este ritmo salvaje, estos gritos fuertes y este amor oculto, se repitieron durante unos minutos, en donde ambas almas, cantaban el nombre del contrario, con regocijo y exasperación, hasta que… en una ultima estocada, tocaron un punto exacto, que los hizo volar y regresar como un rayo, donde ambos compartieron una frase… que los dejo extrañados a ambos, dos palabras que hace milenios no se nombraban en el infierno… el baile termino con un sonoro "te amo".
…
Al contrario de lo que muchos pensarían, esta confesión fue mucho más difícil para el ángel, porque moralmente lo encontraba incorrecto y su corazón no dejaba de latir por ese demonio de oscura cabellera, iba en contra de todo lo que le inculcaron en el cielo, pero… en el infierno tampoco le fue mal, digo jamás lo trataron mal, nunca le han puesto una mano encima y su esposo y suegro son muy amables con el, tal vez se equivocaban allá arriba. Solo pudo confiar en su corazón en esos momentos y encontró algo muy hermoso. Ahora podría ver todo ese miedo que le tenia al infierno y reírse a carcajadas, no era tan malo, Satán organizaba muchas fiestas divertidas, la nana de Damien le enseñaba como cocinar (para complacer a su esposo hay que saber como llegar a su corazón).
Damien no pudo ser mejor esposo, lo complacía en cualquier petición (menos cambiar de vestuario) lo protegía de todo, pasaba bastante tiempo con el, coferabuenoenlacamacofcof, en fin, el esposo que cualquiera desearía, no todo era perfecto, tenia sus defectos, era muy impulsivo, no definía un lugar u hora para sus muestras de cariño y le valía un cuerno si estaban en publico, no era muy educado, era un sádico contra aquellos que consideraba inferiores, no tenia piedad con las palabras si estaba molesto, no media las consecuencias de sus actos y mucho menos de sus palabras.
Uno se acostumbraba y puede decirse que lo logro dominar, todo ese enojo se iba con una mirada tierna, se convence con una sonrisa, y se provoca alzando el dobladillo del vestido, se reprime gritando su nombre. Uno se da cuenta con el tiempo como tratar con el, incluso le agradaba esa actitud sumisa que mostraba cuando fingía estar molesto con el. En definitiva no pudo pedir un mejor esposo.
…
No se dio cuenta de que pasó rápidamente un año, y… por fin Damien le hizo el favor de cambiar ese vestuario de hermosos vestidos, pero hiso gran esfuerzo en cambiar esos volados y telas delicadas, pantaloncillos cortos amarrados con correas hasta sus hombros, medias largas, zapatos de tacón, camisas blancas adornadas con un listón, ese tipo de vestimenta de un niño de principios del siglo XX, serian ropas muy juveniles y de un estilo algo antiguo pero era mejor que esos afeminados vestidos.
-Philip, mira… lo que te compre
El chico rubio llego al lado de su esposo el cual le coloco una boina café en su cabeza, eso y su conjunto antiguo lo hacían ven sumamente adorable, sonrió, esa boina era justo lo que le hacia falta a su querida esposa, resaltaba su cabello rubio y largo, además de sus ojos enormes y azules.
-oh… te ves adorable
-pero… no crees que hace mucho calor para que tenga esta boina
-no lo creo, de verdad te luce, no esperaba menos de una esposa perfecta
-no me llames esposa, soy hombre ¿recuerdas? Maridito
-no importa, esposa mía, ven a tomar el té afuera, quiero que el infierno vea a mi esposa perfecta
Un defecto mas a la lista, lo llamaba "esposa" y buscaba cualquier oportunidad ara decirlo al infierno.
…
Algo que le parecía normal, cuando su esposo salía a trabajar en unas extrañísimas oficinas (si, así de organizado estaba el infierno) en punto de las diez de la mañana él iba con el almuerzo para su esposo, revoloteando con sus puras alas bancas en el camino al gran edificio, cuando entraba sentía un aura densa en todo el edificio, debe ser por los celos, y era un sentimiento reciproco, pues tanto las mujeres que trabajaban ahí como el mismo Philip tenían celos, todos por el mismo demonio. Damien pasaba tiempo rodeado de mujeres hermosas y Philip fue el elegido para ser su esposa, eso era motivo de varios ataques de celos de parte de ambos, pero al parecer a Philip tenia un poco mas de preferencia, porque a veces cuando entraba en la oficina del jefe ya no salía en un buen rato.
-Dami~ te traje el almuerzo…. ¿Damien?
No encontró a nadie en la oficina, dejo la sesta con su almuerzo en escritorio, buscando por todos lados al demonio, lo llamo pero no obtuvo respuesta, cuando de repente alguien lo tomo de los hombros, lo sentaban en un regazo y atacaban su cuello, le quitaban su ropa con desesperación y el solo suspiraba.
-Damien…
-sh… solo quiero sentirte, quiero tenerte, ángel mio
Esa tarde, ahí y ahora, Damien tomo a ese ángel, mientras que las secretarias de afuera escuchaban los sonidos del amor entre dos criaturas de mundos diferentes, Philip sintió el calor del infierno en su cuerpo y aun desconfiado por la repentina aparición de Damien y su demanda de atención.
…
Damien llego a la oficina como tantas veces ya lo había hecho, saludo a las señoritas que trabajaban en el edificio (no hay cosa mas peligrosa y a la vez hermosa y admirable que una mujer) entro a su oficina y dejo sus abrigo en el perchero, comenzando con esa rutina, contando los minutos y segundos para la visita de su amado ángel. El reloj marcaba ya 9:35am y el sonrió para sus adentros, su amada esposa pronto le traería su almuerzo. Pero al parecer alguien más tenía otros planes, entrando a la oficina y posándose muy molesta frente al escritorio.
-¿que quieres ahora Lili? No te deje en claro las cosas en mi boda
-al contrario, vengo a pedirte perdón Dami, sé que no debí hacer ese escandalo en la boda
-apestas a mentiras, mejor dime de una jodida vez lo que quieres
Damien nunca despego la vista de su ordenador, no es como si lo que esa súcubo tuviera que decir le interesara.
-si… no debí hacerlo en la boda, mejor en privado donde esa ratita celestial no puede vernos
-esa ratita es mi esposa… creme que no me arrepiento de haberte dejado
-eso crees, mírame
Damien despego la vista de su computadora y miro con aparente sobriedad ese cuerpo perfecto, cubierto por un vestido juvenil, rojo como la sangre y bastante sexi debía admitirse. Esos pechos saltaban con el movimiento y las caderas anchas se movían muy bien, hay que reconocer que su esposa nunca tendrá un cuerpo como ese y que ese tipo de vestidos se lucen mejor en esa chica… mucho mejor, demasiado para su gusto.
-lindo vestido… pero aun no me has dicho que quieres
- Dami… aun no te has dado cuenta
La chica se contoneo hasta quedar frente a frente de Damien, quien seguía sentado en su sillón de cuero, coquetamente se sentó en el regazo del anticristo y sin ningún tipo de remordimiento lo beso con desesperación, con una pasión enorme. Damien era tan débil… que término correspondiendo de la misma manera, los demonios no eran cariñosos en sus relaciones, eran apasionados y decididos, hambrientos del contrario.
-perra sin control, de acuerdo vamos al baño porque no quiero que abran la puerta y tu estés aquí
Cayeron tan bajo en ese baño, dejando que la lujuria corriera, no llegaron a sexo propiamente dicho porque el tiempo les paso volando, solo alcanzaron toqueteo y mordidas, y si no fuera por la suave voz de un angelito, que hizo un efecto bastante rápido en el anticristo, regresándolo a la realidad, a su matrimonio y su amor por Philip, no hubieran parado hasta hacer algo que después se arrepentirían.
-mierda, zorra urgida, lárgate de mi puta vista y no regreses, porque te ira muy mal, ya estoy casado, ya tengo a alguien que no superaras jamás.
-mientes, lo disfrutaste tanto como yo y ahora esta mas que claro cual es tu nivel de fidelidad a ese angelito tuyo
-y… querida como te dije antes, el sexo es bueno, pero créeme que yo jamás te amare, eres una puta, una cualquiera que no vale mas de una noche conmigo, sueñas si crees que dejare a mi esposa por estar contigo, vete a la mierda perra, porque si tuve algo que ver contigo fue solo lujuria y nada mas…
Fue con Philip que ya se estaba comenzando a preocupar, tenia que admitir que parte de lo que dijo Lili era verdad, demostró no ser fiel a su adorada esposa e irse con una puta, de las muchas que ya hay, por poco hace algo de lo que se arrepentiría y arruinaría su matrimonio por algo que no valdría la pena, por eso necesitaba a su esposa, necesitaba sentir su amor, saber que el (además de que no tiene opción) no se iría y aprendió a amarlo tanto como él lo hizo desde que lo vio retozar en la nube mas blanca.
...
Philip nunca pensó en la posibilidad de engañar a su esposo, pues no lo creyó ni correcto ni necesario, Damien podía tener sus defectos, pero lo recompensaba de la mejor manera posible, pero, con lo que no contaba era los celos mortales de esa súcubo llamada Lili, ella constantemente molestaba a Damien con eso de su ex noviazgo, por mas rechazos crueles ella no entendía y estaba pendiente de todo. Damien resulto ser muy fiel a él, eso le hacia sentir especial, siempre será hermoso que te sepan respetar y darte un buen lugar en el corazón.
Hoy era un día algo normal, regreso de darle el almuerzo a Damien hace mucho, y faltaba poco para que regresara al palacio, él lo esperaba con la cena hecha, Satán no estaba, al parecer salió a pasear con Chris, era la "madrastra" por así decirlo de Damien, un hombre amable y respetuoso, pero demasiado aburrido y corriente para su gusto.
Tocaron a la puerta, se puso de pie y abrió, encontró a un demonio extraño, nunca lo había visto, era castaño de ojos grises como nubarrones, bastante atractivo, pero eso no importaba, lo que cruzaba por su mente ahora era ¿Quién era y que es lo que quería?
-¿si? ¿Qué necesita?
-eres tu Philip
-¿Quién pregunta?
-oh… al parecer eres mas apuesto de lo que me dijeron
-¿quien es?
-tu nueva aventura pequeño
-¿Qué? Lo siento, pero por favor vallase
-tu esposo no se enterara
-no, por favor, estoy casado, respete a mi esposo, por favor
El demonio lo tomo bruscamente e intento besarlo, pero el no tenia intención de corresponder, forcejeo por este toque, Damien estaba por llegar y no deseaba mal entendidos que terminaran en tragedia, odiaría que su matrimonio se acabara por idioteces.
-cariño eres muy rudo…
-Damien esta por llegar
-no te preocupes, amor terminaremos rápido
-por favor, vete, no quiero que Damien te vea aquí…
En ese momento logro besar esos labios rosados, Philip se separo en un arrebato, no deseaba que eso se repitiera, una sombra apareció frente a ellos, Philip palideció al instante, comenzó a temblar de temor, mientras que su anónimo invitado siguió con esa sonrisa socarrona en su rostro.
-Philip… que estas haciendo con este bastardo
-yo… Damien no lo mal interpretes, es que… yo es decir el
-lo que mi corazón de azúcar trata de decir es que nos descubriste en una de nuestras sesiones de amor por la tarde
-n-no, es verdad, Damien
-si lo es lindura, porque te empeñas en negarlo
El anticristo miro con ojos llenos de veneno al invitado, haciendo que este se incendiara como si lo hubieran bañado en gasolina, sus gritos inundaron el jardín y Philip suspiro, ahora solo quedaría hacer que Damien entendiera.
-Damien…
-me has sido infiel… todo este tiempo
- no, Dami, no le creas
-has querido escapar de aquí, no me amas, estas aquí por miedo
-Dami, no por favor
-me asegurare de que te quedes aquí
-Damien, no te dejare jamás, te amo, me case contigo, me enamore de ti
-te daré un incentivo
Tomo bruscamente al chico rubio y lo paso a empujones al palacio, lo tumbo en el suelo y tomo con fuerza las alas blancas de su base en la espalda del rubio.
-te dije que a cualquier falta te quitaría estas blancas alitas
-por favor no… esto no es lo que parece… ni siquiera sabia su nombre
-para que aprendas a respetarme
Sin ningún tipo de escrúpulos y haciendo uso de su fuerza arranco esas blancas alas, Philip grito con todas sus fuerzas y ni así el dolor se fue, sus finas ropas se mancharon de la sangre mas pura que alguna vez existió, y… lagrimas de cristal llegaban al suelo de mármol, rompiéndose en un estruendo de silencio, dejando que el llanto fuera su consuelo y que con el tiempo se llevara el dolor.
-yo n-nunca te seria infiel… porque sé que significa un compromiso, yo no quería creer todo lo que me dijo Lili cuando tu estabas trabajando… pero… veo que tenia razón, no sabes respetar, eres un mostro
Dijo mientras el llanto seguía circulando, el dolor era horrible, y no podría moverse, sus plumas volaban y su sangre manchaba todo, nunca pensó que Damien pudiera estar malo, tan desalmado con el, arrancarle sus alas.
-bienvenido al infierno cariño
-monstro, no confías en mi, me acusas de faltarte al respeto cuando crees que no me han dicho lo que hiciste con la perra de Lili
-eso no tiene nada que ver
-si tiene que ver, porque eres mas débil de lo que creí, pero si algo aprendí aquí, es que los inocentes de pecado pagan la culpa de aquellos que se encaminaron al mal
-¿Qué te dijo Lili?
-lo que paso en el baño de tu oficina, así que el que debería estar molesto soy yo, pero como siempre pensé que era un invento, que mi esposo no me engañaría, que era el esposo perfecto
-no debiste creerle
-ya no importa, me has arrancado mi oportunidad de libertad, no tienes que preocuparte, ya no puedo irme
Damien miro el frágil cuerpo de su esposa tumbado en el suelo y doblándose de dolor, nunca se sintió tan idiota como en ese momento, sintiendo la necesidad de regresar el tiempo, pero ni el mismo Satán podía hacerlo. Ahora tenía que arreglar lo hecho, y tratar de empezar de cero, porque acababa de arruinar su matrimonio, usando la fuerza bruta.
Tomo el cuerpo de Philip, este no se removió, ni hizo ningún ruido, el dolor de movimiento era horrible, tanto así que simplemente se desmallo yen los brazos de su esposo.
…
Cuando despertó estaba vendado de toda la espalda, el dolor seguía ahí y era tan intenso como el primero momento, pero no estaba solo, tenia un cuerpo abrazándolo por la cintura, sabia quien era, su corazón se lleno de algo que ningún ángel debió sentir, rencor, odio y decepción.
Damien se dio cuenta de que su ángel estaba despierto, se acercó a la oreja de su esposa, ahora le confesaría lo que estuvo meditando mientras se encargaba personalmente de la curación de su bella esposa.
-no te pediré perdón por lo que hice, porque yo no merezco el perdón de un ángel.
-no lo mereces, por fin has dicho algo coherente
-debí agradecerte por esto desde hace mucho, pero nunca me sentí tan feliz, nuca creí que un ángel me aceptara como esposo, me sentí amado cuando dijiste que si ante el altar y estabas dispuesto a casarte, si te hubieras negado, con el peso de mi corazón te habría regresado al cielo
- así que me pude negar… y tu no hubieras hecho nada
-sé que parece que soy un monstro sin piedad, que te quise solo por un capricho, pero la verdad fue diferente, yo ya te había visto, retozando en el cielo, ni yo me lo creía, pero me di cuenta de que me enamore de ti
-mientes
-no, la verdad si me enamore, parecerá que soy alguien caprichoso pero siempre te respete y no intente nada antes de que nuestro compromiso se formalizara, no te toque, no te mire sino hasta la noche de bodas… soy un monstro con los demás pero siempre intente ser mas amable contigo, no te toque e incluso me negué a varias señoritas, porque intentaba ser un buen esposo
Damien suspiro con resignación y hundió la cabeza en la curvatura del cuello de su esposa, su voz sonaba bastante arrepentida, pero Philip no cedió ante nada, porque nada justificaba lo que hizo y aun así nada le regresaría sus alas.
-al parecer falle, fui un pésimo esposo, demasiado celoso y débil, no te fui fiel aquella vez, no tuve sexo, pero aun así no la detuve, cedi ante esos encantos falsos y me sentí muy mal después de eso, esa fue la razón por la que te tome en mi oficina, porque necesitaba sacar esas idioteces de mi cabeza, saber que mi esposa me amaba y tenerlo cerca…
-fuiste un idiota
-lo se… y realmente creo que tu mereces algo mejor, lo siento, si quieres, puedo regresarte al cielo…
-eres un verdadero idiota, mentiroso, traidor y estúpido
-llamare a papá para cancelar el contrato
-Damien, ¿eso es verdad? ¿Estas enamorado de mí? ¿Me amas?
El anticristo volteo al pequeño Philip para que este lo mirara a los ojos y sin una vacilación respondió:
-si, con todo mi corazón
-entonces te creo, pero prométeme que no volverás a faltarme el respeto
-te lo prometo Philip
-lo único malo de esto es el dolor, tardare bastante en recuperarme de esto
-No te preocupes. Lo que sea para que mi esposa se recupere…
Con una mano sobo la zona donde anteriormente estaban las blancas alas de su esposa, Philip dejo de sentir dolor al instare, cambiando por una mano cálida que lo masajeaba con cuidado, se sentía tan relajante esa caricia, adormilándose, con el paso del tiempo se quedo dormido nuevamente, Damien sonrió, su esposa por fin lo había perdonado, un poder increíble, porque lo que hizo de verdad no tenia nombre.
Por recuperar ese hermoso matrimonio fue capas de muchas cosas, no fue a la oficina, no comió y no durmió con tal de consentir a su querida esposa, procurar por esa horrible herida en su espalda, que le recordaba una realidad que nunca pensó, hasta hoy, que fuera un defecto, le recordaban que era un demonio, un ser monstruoso sin corazón, que fue capaz de poner una mano encima de una de las criaturas mas puras y libres de pecado, un inocente que pago sus celos e inseguridades, pero a pesar de eso lo perdono, eso hiso que se enamorara mas de su esposa.
Hoy, estaban ambos recostados en su cama, que desde hace ya mas de un año compartían, Philip reía y Damien bromeaba para distraerlo, eran esas tardes donde lo único que encontrabas interesante era estar recostado junto a tu pareja, acariciarse y besarse como si no se pudieran parar, Philip se acurrucaba en las suaves sabanas y se frotaba el cuello de tortuga negro de su esposo, porque eso era lo único que tenia puesto y resultaba completamente confortable. Damien noto un detalle, busco por la habitación y por fon lo encontró en la mesita de noche, lo tomo y coloco en la cabecita rubia de su ángel.
-con tu boina eres mucho mas lindo
-hace bastante calor ¿no crees?
-no, es bastante confortable
-¿no crees que tengas problemas por no ir a la oficina?
-no, el subjefe soy yo, y si quiero puedo quedarme con mi esposa todo el siglo si se me antoja
-Damien, ya no me duele, estoy bien, puedes ir solo unas horas si es necesario
-no quiero, me gusta estar contigo
-abrázame
Damien obedeció sin protestar, hundiendo la cabeza rubia en su pecho, besando la misma con cariño, carajo, esos momentos rellenos de azúcar le hacían ver como un completo marica, pero lo que sea con tal de estar con su dulce, dulce esposa, aunque tenia algo de razón, ya había pasado bastante tiempo desde que no iba a trabajar y si, tenia muchos papeles pendientes, mucho que hacer, mucho que organizar. Cuando se decidiera a regresar, no estarían muy contentos, y conforme el tiempo pasaba la tarea se acumulaba como cualquier trabajo.
…
Cuando por fin pasó poco más de dos meses, Damien tuvo que irse de su cómodo lecho junto a su esposa para trabajar, procuro que no le faltara nada, prometió que regresaría pronto, que a cualquier problema lo llamara, parecía una madre que dejaba a su hijo pequeño solo en casa, pero Philip solo le dijo que no se preocupara y lo despidió con una sonrisa.
Cuando estuvo solo, su sonrisa se transformo en una mueca de fastidio, miro su habitación y esa sensación no desaparecía, desde hace mes y medio se dio cuenta y sinceramente se estaba volviendo… molesto.
-ya ha pasado mas de un mes y tu aun sigues aquí, no crees que ya es momento de dejarnos es paz, digo, el me escogió a mi y la verdad a estas alturas dudo que me deje
Algunos pensarían que estaba loco al hablar solo, pero desde hace ya varias semanas se dio cuenta de la presencia de otra alma, que los espiaba día y noche, era Lili no había duda, el sinceramente se canso de que ella intentara separarlo de su esposo, y esto ya era desesperante. Creo que era bastante obvio que Damien había tomado una decisión.
Al no recibir respuesta suspiro y sin rastro de dolor se puso de pie, camino a la ventana y observo unos momentos el cristal, su mirada era severa y él se consideraba una persona paciente, pero ya estaba llegando a sus límites.
-¿no me vas a contestar, Lili?
Sintió un golpe seco en su cabeza, la oleada de dolor llego tan repentinamente como se fue, puesto que callo en un letargo.
…
Al despertar, noto inmediatamente que no estaba en su palacio, pues su alrededor era lo mas parecido a una mazmorra medieval, encadenado a una pared, Lili aparece frente a él con una sonrisa socarrona, Philip no estaba asustado, preocupado ni siquiera prestaba atención a la chica, porque encontraba mas entretenido la arquitectura del lugar.
-angelito… que pena, pensé que no notarias mi presencia, bueno, igual haría esto
-y… si se puede saber ¿Qué me vas a hacer?
-Damien te arranco las alas, no puedes salir de aquí, me impresiona que sigas a su lado después de esa afrenta
-es mi esposo, lo amo, el a ti no… ¿es tan complicado de entender?
-no es el punto, bastardo, de aquí jamás saldrás de este calabozo, Damien no te encontrara
-señorita, toma en cuenta que es el príncipe, puede localizarme aun si estuviera en la luna, no creo que hayas considerado ese punto, tu plan esta lleno de detalles, no lo has pensado bien ¿verdad? Ha pasado mes y medio y esto es lo mejor que se te ocurrió, es un poco patético
-eres tan prejuicioso angelito, aun no lo has sentido
Las llamas del infierno comenzaron a consumir su interior, o por lo menos eso es lo que se sentía, dolor un alarido de dolor, Lili sonrió satisfecha del resultado de su pequeña tortura y esto apenas estaba empezando.
-Muy bien, estoy harto, al diablo las formalidades, tu maldita perra eres tan patética y desesperada que no entiendes ni cuando el mismo anticristo te grita en la cara que solo te busco por un momento, me escogió a mi, supéralo, soy muy feliz con el, yo nunca te consideré como competencia porque eres tan inferior que no me asustas, crees que me puedes apartar de lo que ya es mio. Damien es mi esposo, mio y de nadie mas y si para deshacerme de ti necesito matarte… lo voy a hacer
-y que se supone que me aras, ¿bendecirme?
-zorrita… ¿no te has preguntado porque nadie se ha metido con un ángel?
-no me asustas
-aprenderás a temer
Los ojos azules del ángel se tornaron color plata, brillando como el sol, cegando momentáneamente a la súcubo, era un poder de defensa, que casi ningún ángel usaba, puesto que solo los mas puros y devotos a Dios poseían, sumado al hecho de que son incapaces de hacerle mal a otro ser así sea un demonio, Philip decidió usarlo, al fin y al cabo estaba en el infierno, su nuevo reino, el cual gobernaría al lado de su marido, ya no necesitaba ser tan respetuoso, ser puro, ser amable.
La piel de Lili comenzó a quemarse, ella comenzó a lanzar alaridos, gritar con desesperación por el dolor, mientras su cuerpo caía al sucio suelo, revolcándose y estrujándose de dolor, muriendo lentamente, consumida por un fuego especial. Philip solo miraba con rencor y sin ningún tipo de arrepentimiento.
Cuando los alaridos terminaron y dieron paso, no a la muerte, sino a la desaparición absoluta de esa alma, si, ese era el poder, no matar, destruir el alma, simplemente se apresuró a salir de ahí, porque Damien regresaría pronto y la cena aun no estaba hecha.
…
Con los obstáculos pasados, y las heridas cicatrizando, su matrimonio iba bastante bien, se peleaban pero la mayoría de las veces que eso ocurría, terminaban en su cama, cansados, sonrojados y sin aliento. Philip fue muy feliz de nuevo, Damien le daba miles de mimos, para compensar su error que nunca pudo olvidar.
Pero… al pasar del tiempo, Philip se empezó a poner mal, sufría de síntomas realmente raros y ni su esposo podía consolarlo en las madrugadas, donde el delicado estomago devolvía su poco contenido, además de su repentino aumento de peso y extraños gustos. Pronto le creció el vientre y entonces temieron lo peor, o mejor dicho, lo que ambos siempre le negaron a Satán. El suegro del ángel, se ofreció a inspeccionar un poco el caso y simplemente su felicidad no daba para mas.
-¡si, el hechizo funciono!
-¿Qué hechizo, papá?
-pues le di un poco de jugo especial a Philip, quería un nietecito, pero tu esa noche lo llenaste de amor, eso fue suficiente
-¡oh… no lo hiciste! ¡Hijo de…
-¡Si~! Felicidades Philip, esperas un bebe varón
-¿UN QUE? Oh dios mio
El ángel se desmallo dé la impresión, a pesar de ser una sorpresa, Philip nunca lo rechazo, era un fruto de un amor algo extraño, jamás pensó en un final así cuando le informaron que seria una oferta para el infierno. Con un maravilloso esposo y la siguiente generación en camino, como su abuelo lo pidió, su nombre seria Daniel, cuidaría de ese pequeño ser que crecía en su interior. Damien simplemente sonrió, Philip era su mundo, su amor, si su ángel acepto ese nuevo ser él lo haría de la misma manera.
Mientras Satán estaba súper emocionado con la noticia, ayudaría a Philip en lo que sea, haciéndose cargo de todo, pues esta seria la primera vez que un bebe naciera en el infierno, porque incluso Damien nació en la tierra.
Así fue como… un ángel, paso de sacrificio a caballero de compañía después a prometido y después a feliz esposa de la representación del mal, y si le preguntaran, valía la pena todo lo que tuvo que hacer para llegar a ser la realeza infernal, si, incluso la parte de los vestidos y cuando le quitaron sus alas, porque… ahora no se podía imaginar en ningún otro lugar mas feliz que el centro de los volcanes, donde arde la pasión y el amor que siente por Damien.
FIN
Espero que te haya gustado, linda, esto es para ti, lamento la tardanza, pero como veras es bastante extenso y si me tomo tiempo hacer el borrador y después pasarlo a la maquina. Igualmente un gusto trabajar para ti.
Si alguien mas gusta uno de esta pareja o de una distinta no duden en pedirla.
Bueno perras eso es todo, por lo menos por hoy. Recuerden que yo soy Cereal Pascual y aquí…. No allá… tampoco allá, aquí me despido.
Adiós
