Llego el fin del mundo… imperfecto

La fecha en el calendario marcaba el veintiuno de diciembre del año dos mil doce, el príncipe del infierno se preparaba para la guerra, vistiendo sus mejores galas y ordenando a los ejércitos que ascenderían a la tierra, se admiro en el espejo de su habitación del enorme palacio infernal… su territorio, su hogar, su antiguo reino… ahora dominaría la tierra como el nuevo dios de todos los insignificantes humanos y Dios… pasara a ser nada mas que una sombra oscura… un recuerdo y una vergüenza… no podías comparar su ejercito con los demonios corpulentos y poderosos que marchaban de ahí para allá. Sus puntiagudos cuernos estaban pulidos y afilados, sus enormes alas con plumas afiladas y negras como la noche se extendían a lo largo de la habitación, libres para por fin ser usadas… en ese helado aire del mundo… sus ojos aun azules y profundos cambiaron… como si les hubieran prendido fuego a sus pupilas y ahora eran rojo escarlata, una sonrisa se dibujo en su rostro, esos colmillos perfectamente blancos se apretaban con fuerza, estaban ansiosos de ver la guerra, de ver el terror en los ojos de los espectadores y que su sangre sea derramada.

Las trompetas sonaron, como su aviso de que comenzó el juego, se miro por ultima vez al espejo antes de salir volando literalmente, los mayas tenían razón, acertaron con la venida de los españoles y acertaron con el fin de los tiempos, la fecha ya estaba fijada desde siglos atrás, por eso se dedico esos siglos a estar en la tierra, un espectador mas de eso que llaman vida… como los humanos evolucionaban, haciendo ciudades y edificios que llegaban al cielo, como se comunicaban con aparatos cada vez mas pequeños y se creían los dueños de la tierra que los acogió para ser el eslabón mas alto de la pirámide… pero realmente no era así, eran seres imperfectos, eran débiles e inestables, estúpidos y egocentristas… destruyendo la fe y acabando con todo lo que tocaban… discutiéndose entre ellos por creerse la raza perfecta… eso asqueaba a nuestro príncipe… y llego en su retorcida mente a una solución única… los humanos solo nacieron para ser dominados, siempre si su inútil vida se ve amenazada terminaran arrodillándose… eso son… simples criaturas impotentes y simples… realmente no sentía la mas mínima muestra de si quiera pena por ellos, de hecho sintió lo contrario y con mas razón tenia deseos de hacer de la tierra el nuevo infierno.

Fue el primero en ver la tierra, los rostros de los humanos llenos de miedo e inquietud… dio la orden en un grito y los soldados salieron del portal al infierno que era un anillo de fuego, de él, salían cantidad de soldados enormes, bien armados al estilo medieval con hachas y lanzas pero con terribles garras y poderes demoniacos horribles… con ello se desato el pánico, si Damien tenia experiencia en algo era la clásica escena de película cuando los zombies… o los monstruos o extraterrestres o lo que sea que se inventen los estúpidos humanos para definirlo comienzan a invadir la ciudad… la gente gritaba y corría, pero era inútil, por cada habitante que corría a refugiarse un demonio lo seguía…. El príncipe se limitaba a observar todo como si de una película se tratarle daba alegría ver como esos seres imperfectos se acababan… dejando a solo los perfectos en el universo… demonios y ángeles.

Porque si, los ángeles eran perfectos… eran sus opuestos totales pero eso los hacia perfectos, los hacia como los demonios, no había nada en los ángeles que le molestara a nuestro príncipe, tal vez su devoción hacia dios pero bueno, aun así su belleza era absoluta, sus habilidades en la pelea eran comparables con las suyas, eran cultos y educados, eran… ángeles. Pero bueno, sabia que el ejercito del señor no tardaría en aparecer así que solo tenia que esperarlo, claro que no había mucho porque preocuparse, el ejercito del infierno era sumamente poderoso y contaba con millones de soldados… a diferencia del celestial que tenia una cantidad menor.

Y… efectivamente en menos de tres horas de batalla contra la inútil y patética humanidad, sonaron las trompetas desde el cielo, abriéndose este en un rayo de luz blanca que inundo por pocos segundos la cuidad. De esa grieta en forma de trueno salieron figuras aladas… esas alas eran completamente blancas y volaban con rapidez hacia los atacantes, con flechas entraban los ángeles arqueros. El príncipe oscuro sonríe con picardía, de inmediato todos se dirigen a él, porque saben que él es la fuente de todo este dolor, no le importaba mucho, antes de llegar había una multitud de demonios dispuestos a luchar. Con el paso del tiempo, los ángeles concentraron su atención en defender a los humanos… perdían su tiempo, pero no los culpaba, su cerebro estaba dañado, al final de esta guerra solo acabarían por entender esta "solución final".

Al ver como esos seres alados defendían con esmero y valor a los humanos de sus soldados decidió darles una mano… ordeno que soltaran a esos monstruos del infierno, unas criaturas parecidas a los dragones pero tenían espinas y tentáculos saliendo de su cuerpo, una forma irregular, volando con esas alas negras… devoraban a los ángeles de un bocado, lanzando llamaradas a los aires quemando todo a su paso. Eso hacia el baño de sangre más intenso y al príncipe le encantaba ese hermoso sonido de los llantos que provocaban más caos en el lugar….

Para avivar esto, dos enormes tornados de fuego aparecieron desde sus palmas, estos tomaron fuerza propia y caminaron como si de soldados se tratasen al campo de batalla, no podía ser mas perfecto a este paso la humanidad estaría acabada en unos pocos días. Voló a las montañas para tener vista panorámica de su trabajo, con un movimiento de sus manos creo un trono de mármol oscuro, sentándose con tranquilidad a divertirse con el espectáculo.

Del cielo salieron mas ángeles, pero solo uno de ellos se dirigió a él, el resto fue a ayudar a sus hermanos, pronto una figura que destellaba luz blanca se apareció ante el, el príncipe se quedo sin aliento, era joven, demasiado joven e incluso menor que el, se veía tan delicado, perfecto, hermoso, como un ángel debe de ser, ¿Qué quería? Bueno era bastante obvio que matarlo pero… era tan delicado y bello, tan joven y perfecto, realmente no creía que una criatura así pudiera lastimarlo o si quiera llegar a rasguñarle, esto acabaría pronto, se sentiría tan mal de matar a tan hermosa criatura… pero así era la guerra.

-¿Qué se te ofrece, lindura?

El príncipe estaba tan sumergido en su mundo y en sus pensamientos que casi no atrapa la flecha que le lanzo el ángel, tenia la punta entre los ojos, carajo, si no tiene reflejos agudos, ya estaría muerto, su mirada roja se poso sobre esos ojos azules, frunció el seño, si lo que buscaba era pelea ya la encontró.

-en guardia hermoso… esto te va a doler

Comenzó el ángel lanzando flechas que eran fácilmente atrapadas por las manos del diablo, el ángel era el primer arquero del cielo, el más experimentado y hábil en esa disciplina para su edad, esto siguió hasta que el príncipe se harto y le quemo todas esas malditas flechas. Sin cuidado comenzó a golpear al ángel, a puño limpio y fuerza sobre humana, el ángel cayo al suelo sangrando, pero esto no se quedaría así, le pago con exactamente la misma moneda al príncipe, lo golpeo con fiereza y precisión. Hasta el cansancio ambos estaban jadeantes y cansados de la pelea, pero hasta que uno estuviera muerto no descansarían.

-te estas tomando esto muy en serio, arriesgarte por la vida de estos humanos

-no lo hago por esos seres imperfectos, ellos son una deshonra para nosotros… son un asco

El príncipe alzo la mirada para ver esos ojos azules, completamente llenos de asco repulsión y furia, esas son exactamente las palabras que el siempre repetía, creyó imposible que los ángeles pensaran algo así, siempre le parecieron tan… bondadosos y misericordiosos, los ángeles eran buenos ¿no? Entonces… ¿Quiénes eran los malos? Si pensaban de esa manera ¿Por qué detener al ejército del infierno?

-increíble… piensas igual que yo ángel hermoso ¿Cuál es tu nombre?

-Philip…

-yo soy Damien… y admiro esos pensamientos tan innovadores y reales, esos humanos no resisten, son imperfectos y estúpidos… se creen dueños de este mundo… pero tu y yo sabemos que no es así, vamos…, deja que mueran…

-no lo hago por ellos, lo hago por el equilibrio, nosotros somos los opuestos perfectos, entonces entre nosotros deben de haber una barrera, esos son los humanos… y si alteras este equilibrio la perfección de la balanza se pierde.

-muy justa razón mi pequeño Pip… pero no suficiente

-basta de dialogo… yo no vine a discutir…

-uh… eso suena un poco cruel viniendo de un ángel

El rubio abrió sus ojos convertidos en perlas hermosas que brillaban como el sol, formando una majestuosa espada que apareció espontáneamente en sus delicadas pero fuertes manos, amenazando con esta al poderoso y futuro rey del infierno… Damien sonrío y aparto el filoso objeto de su rostro, comenzaría su juego de encantos.

-eres demasiado lindo para este trabajo… vamos, tanto tu como yo sabemos que solo se alcanzara un equilibrio con solo dos razas… sé que tu los odias tanto como yo únete a mi…

-por mas tentador y justo que me resulte la idea sabes que siempre la negare… tu y yo somos diferentes… y pronto estarás muerto

La espada se clavo sin problemas en el vientre del moreno, este soltó un gruñido profundo, porque no era suficiente para matarlo pero dolía como el carajo, e incluso sangraba como si fuese un humano normal… pero no moriría, por mas severas que fueran sus heridas solo podía morir de una forma…

-carajo… eso duele, necesitas otra forma de llamar mi atención cariño…

-¿Cómo? ¿Así?

Comenzó a encajar el arma mas profundo y moverla en forma circula, el anticristo soltó un grito y la sangre hacia un río en su ropa, bien… al carajo la negociación… mataría a ese bastardo de una tajada. Se arrancó con la mano esa maldita espada que le destrozo los órganos internos, gruño con fiereza y se lanzo a los golpes, nadie lo avergonzaba y mucho menos se creía superior a él, nadie estaba por encima de la realeza infernal. Con su propia sangre en sus puños golpeo con fuerza tan bello rostro que resistía muy bien pero termino por teñirse de ese color escarlata, claro que la piel del ángel termino rasgada y sangraba… así que no era fácil saber de quien era la sangre.

Las heridas dolían bastante, así que el rubio extendió sus blancas alas al cielo, comenzando a volar y como lo hiso con la espada creo un arco y muchas flechas que lanzo sin dilación al moreno que un seguía en la tierra, las flechas se clavaron en el pecho y extremidades del demonio, aun tratando de enfocar la figura del ángel, las malditas flechas no paraban y se clavaban en su pecho y brazos, se quejo por el dolor, las flechas seguían y seguían, finalmente su cuerpo cedió ante el dolor y termino pecho tierra, en eso las flechas pararon… su furia era inmensa, los crujidos de su espalda inundaron el aire y de su espalda sus alas negras se desplegaron, sus ojos brillaron y se levanto en medio de un grito que llegaba desde el pecho, como si se tratase de un dragón escupió fuego y ceniza, que se alzó hasta tocar los cielos, ese grito se confundió entre los muchos de la guerra y con las bombas del ejercito que estallaban en el cielo opaco. Comenzó a volar y amenazar al ángel con una espada igual de majestuosa que la del rubio, el sonido del metal al chocar en una pelea en medio de los cielos como testigos, Damien gritaba con furia y el ángel se contenía, odiaba los gritos y las peleas pero no tenia opción. Después de un rato sin parar de chocar espadas, la filosa arma del infierno atravesó el pecho del rubio, su grito de dolor fue música para los oídos del diablo, era el mismo caso de la "inmortalidad" solo existía una forma de matar a los ángeles así como de matar a demonios, dudaban que alguno de los dos combatientes supiera como hacerlo.

-sh… no grites… dulzura… mira que estas manchándome de tu tibia sangre…

-duele maldito bastardo

-como si a mi no me dolieran tus malditos flechazos cupido

-cierra la boca

Hiso lo mismo que su compañero moreno y le atravesó con su espada, la sangre de ambos se derramaba en sus piernas, haciendo pequeños ríos. El ángel con su pequeña toga destruida mostraba su piel blanca y un tanto manchada, aun así eran preciosas.

-lindas piernas… muy, muy bonitas

Con una mano toco tan fina piel y suave, impresionado por el tacto solo pudo sentir la bofetada en su rostro, lo suficientemente fuerte como para mandarlo de regreso a la tierra y hacer sangrar la mejilla, Pip muy avergonzado se sacaba la espada del pecho y la arrojaba lo mas lejos que podía, los trozos de su toga eran horrorosos, prácticamente estaba desnudo y cubierto inútilmente con unos andrajos. Damien sonrió era curioso, le encanto esa sensación al tocarlo, como la electricidad recorría su cuerpo, era excitante y no sabia como mierda pero lo haría otra vez. Revoloteo de regreso al campo de batalla en el cielo, mostrando esos colmillos perfectos.

-¡eres un enfermo!

-jamás dije que no lo fuera precioso… admito que el golpe me dolió, eres muy fuerte

-¡cállate!

-¿Por qué? Tenemos todo el tiempo del resto de la eternidad… no hay prisa

-entre menos tiempo pase contigo… mejor "cariño"

-oh… ¿Qué tengo que no me soportas?

-no tengo porque decirte nada, no eres mi Dios y no dejare que domines esta tierra…

-ángeles… leales… como siempre, veamos si eres tan fuerte cuando esto llegue a su fin

Ahora ya no existían armas clásicas, ahora eran poderes especiales, aquellos que solo seres perfectos como ellos poseían, poderes del fuego y el aire, poderes benditos y malditos que servían para destruir seres como sus oponentes, rayos, luces, tornados y fuego se disparaban por todo el lugar, aterrizando en tierra y en edificios cercanos, los demonios del ejercito se han ido a conquistar otras tierras y los ángeles sucumbidos están en el suelo muertos o muy mal heridos no sobrevivirían por las quemaduras. Pip no se rendía y atacaba con lo mejor que tenia, sus ojos aun estaban aperlados en lugar de su color natural, mostraba todo el poder del ángel mas poderoso de todo el paraíso… con esos ataques de luz logro hacerle mucho daño a las alas del anticristo el cual perdía de a poco su altura en el aire… pero no caería solo, no… esto se acabaría de una vez, tenia que dirigir al ejercito y acabar con esta guerra, el infierno reinaría la tierra y un solo ángel no basta para detenerlo. En sus manos aparecieron unas fuertes cadenas, que inmediatamente se prendieron en llamas, como si fueran cuerdas, las lanzo a los aires haciendo que se engancharan en las del ángel, arrastrándolo a tierra, escuchándose un crujido proveniente de los huesos de esas alas blancas… las lagrimas y gritos del dolor no paraban, Damien aprovecho para mandar tres bolas del fuego al rubio, explotando como si fueran bombas, los brazos del demonios se encendieron como una antorcha y regreso a atacar con puños ardientes, Pip intentaba levantarse pero con cada golpe no podía… soportarlo mas, las cadenas se envolvieron alrededor de sus brazos y piernas, enterrándose a su vez en la tierra, haciendo imposible que saliera de esa posición hincada, alzo la mirada y la sonrisa triunfante del moreno lo decía todo… perdió… esta guerra tenia un claro ganador y no era el cielo… sus ojos regresaron a su color azul y lagrimas amargas recorrieron su rostro, miro a su alrededor por el rabillo de su ojo, todo estaba destruido y sus hermanos muertos… todo esta perdido… el fin del mundo de los humanos comenzó… Damien se acercó lo suficiente y beso al ángel, la sangre se mezclo en el beso pero eso solo lo hiso mas dulce para el demonio, Pip no dijo o hiso algo para oponerse ¿Qué caso tenia? Ya había un triunfador… podía unirse a el lado ganador ahora.

….

Y… así ya no hubo una tierra jamás… los humanos estaban muertos y lo único que había en su lugar era un nuevo infierno, donde todos los días las 24 horas eran torturadas las almas de todos ellos, los que murieron… lo que pecaron y no se arrepintieron… el cielo seguía arriba de todo, con Dios y su corazón partido por la perdida de todos esos ángeles y personas, el cielo ya no se atrevió a enfrentar esa fuerza mayor… en cambio se mantuvo al margen ya no tenia caso, la guerra acabo con millones y solo causaría mas perdidas innecesarias.

Mientras tanto, donde antes se alzaba la majestuosa cuidad de Inglaterra, esa asombrosa monarquía ya no existía, todo era ruinas… mas entre ellas se alzaba un nuevo palacio, completamente gótico y lujoso, solo los grandes podían estar ahí, en el gran salón se alzaba un trono de mármol negro pulido, donde un nuevo rey lucia su corona y riquezas, en el regazo… de su alteza real retozaba un pequeño ángel de cabellos de oro y piel de porcelana, el ultimo que lucho para evitarlo, ya era el esposo del rey y vivía lleno de lujo y cariño del anticristo. Damien como rey cuidaba de su exótica reina con fiereza, nadie se acercaba a la reina sin pasar por el rey, nadie tocaba a la reina mas que el rey, nadie veía a la reina, Philip solo era consentido besado y tomado por el rey. Pip no se quejaba aprendió a amar a su esposo, e incluso a dominarlo ya no se sentía solo, ni triste, ya no sentía ese odio a los humanos, ahora no tenia necesidades, su vida era ideal.

Después del fin del mundo… el infierno y el cielo hicieron la paz… solo entre seres perfectos.

Eh… bueno no sé que decir… si les ha gustado agradézcanlo a Linkin Park, su canción Burn it down… no soy fan de la banda pero si escucho unos cuantos discos porque es MUY buena banda y mis respetos. Sé que la canción nada que ver con el fic pero algunas partes si me inspiraron pero descuiden pronto hare otro con la historia de la canción.

Gracias Sakuyachan16, CreepyGirl07, Mocalatte, Isabella212209, Garu0212, Sakhory, cerezita1806, XxNenisCullenxX, thekyuubininetailedfox todas ellas con mucho aprecio y gratitud por su comentario y por su tiempo para leer esto. Me ha faltado mencionar a muchas pero a todos los que lean esto… se los agradesco.

Gracias a todas esas lindas señoritas por sus ingeniosos comentarios que me pueden dejar aquí en este espacio de aquí abajo en este nuevo diseño hipster y bien diseñadito ya sin botones.

Recuerden que yo soy Cereal Pascual y aquí me despido. Si encuentran un error mil disculpas.

Adios.