Su nombre es Damien

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Entrada la tarde del día siguiente, Pip había rechazado todas las llamadas de sus amigos, quienes eran unos acosadores, llamando y llamando como desesperados, el sonido le desesperaba y simplemente apagó el teléfono y lo guardó en su bolsillo. Regresó la vista a su tasa de té verde y su libro, del cual debía hacer un ensayo.

-Buenas tardes. ¿Puedo sentarme aquí?- llamó la voz, el rubio alzó su azul mirada con una sonrisa sabiendo quien era, pero la visión de su nuevo conocido había cambiado radicalmente en esos días.

Tan solo en días Damien cambio de un vagabundo apestoso, barbado, desprolijo y mal viviente a estar erguido frente a él con una sonrisa prepotente, su quijada cuadrada y perfectamente rasurada, vestía un elegante traje negro y olía a deliciosa colonia francesa. No pudo evitar dejar caer su quijada ante la visión del hombre mas guapo que había visto en las ultimas veinticuatro horas. Honestamente desde el segundo día de conocerse Pip supo que Damien era alguien atractivo pero… no estaba preparado para eso.

-Damien ¡Vaya una sorpresa! Estas… diferente.- no podía salir de su asombro, incluso sus mejillas se tornaron rosadas por el nerviosismo.

-Lo sé. Pareces algo sorprendido de verme así.- dijo para después llamar a la camarera que igualmente se apenó mucho al ir a anotar su orden de espresso y bien cargado.- Creo que dejamos algo inconcluso en nuestra ultima cita.-

-Bueno, eh, si me pa-parece que-que si.- "cita" sonaba demasiado romántico para lo que de verdad estaban haciendo.

Damien se regocijaba mucho con la reacción de las personas a su alrededor y en especial con la de Pip, era ese sentimiento cuando caminas por la calle y tus ojos chocan con la visión de un hombre o una mujer perfecto, de porte alto, de mirada fija y retadora, sabes que esa persona es poderosa y en igual proporción es hermosa, simplemente es intimidante, te hace reflexionar sobre tus propios defectos.

Philip quería saber porque el repentino cambio de su conocido, aunque dentro de su cabeza sabia que si preguntaba la respuesta no seria satisfactoria y por el contrario seria hasta ofensiva.

-¿Qué paso antes de…?-

-¿Antes de saber que moriríamos? Pues…-

Incluso el moreno se quedo callado. ¿Qué había ocurrido? En realidad debía admitir que no quería morir, en esa época aun era joven y le asustaba la idea de dormir para ya no despertar. Para ir al infierno. ¿Cómo explicar ese sentimiento tan básico de una forma dura? Para que pareciera que no le importase.

-No estaba listo, ninguno de nosotros estaba listo para hacerlo, pero queríamos fingir que sí. Sin embargo, él se notaba más preocupado. A pesar de sonreírme y de ser optimista, había momentos donde se derrumbaba, conforme el tiempo pasaba, el miedo era más y más.-

-No quiero morir, no quiero, no quiero.- las lágrimas de desesperación bajaban por el rostro del más joven. Damien intentaba no entrar en pánico, por las muecas en su rostro podrías adivinar que también quería llorar, también tenía un nudo en la garganta.

¿Dormir y ya no despertar? Fantasía de todo suicida. Pero ninguno de estos muchachos era tal cosa, ambos tenían cosas que hacer, sueños, objetivos de vida… personas amadas. ¿Ya no verlas nunca más? Abandonar este mundo, hundirte en la tierra a que te coman los gusanos, la sola idea era desagradable, hacían que tu corazón se partiera.

-¿Damien? ¿Estás bien?- preguntó Stan. Una lágrima rebelde había caído por sus ojos azules.

-No…- fue todo lo que dijo mientras se dejaba desmoronar. Quizá no viviría ¿Qué más daba si la última persona frente a él lo veía llorar? No lo conocía, no conocía a Damien, el fuerte, el poderoso y déspota que ha cometido tantos pecados y ha olvidado sus virtudes.

-Oh Dios mío.-

No era un secreto que Pip era católico, era creyente fiel sin llegar a los extremos y sin ser alguien hostigarte, era alguien muy respetuoso de las religiones ajenas. Aunque no quería preguntar si su amigo profesaba alguna religión, posiblemente la repuesta seria negativa, como todo lo que Damien estuviera dispuesto a decir acerca de su vida o gustos personales.

-Eso ya pasó ¿No? Aunque… él… no haya despertado. Murió tranquilo, supongo. Sin dolor.-

Pip no reprimió las lágrimas y se llevó las manos a la boca, tratando de no gemir de dolor, Sanley era un chico precioso en muchos aspectos. Por eso se quería casar con él, era tan desgarrador oír a un testigo de su sufrimiento antes de morir.

Damien se quedó viendo a su locutor sin saber exactamente qué hacer o decir. En muchas películas había visto que esta es la parte donde él debía decir algo reconfortante, consolarlo de alguna manera. La cuestión es que Damien nunca ha consolado a nadie, nunca ha dicho algo similar. ¿Qué decir ahora que el llanto del rubio aumentaba?

-¿Eh?- Pip miró por un momento la mano de Damien en su hombro.

-No llores.- Damien lo miró a los ojos. Esos orbes azul grisáceo, lo atravesaron como un rayo de luz y al instante su llanto disminuyó. Sintió vergüenza de sí mismo y se limpió las mejillas con las mangas de su saco.

-Pe-Perdón.- intentó respirar para que sus mejillas dejaran de estar rojas.

-Está bien. Lo amabas mucho ¿No? Cuando las personas que amamos nos dejan, queda un vacío en nosotros, porque eran importantes.- la mitad de ese dialogo debió ser sacado de alguna película que no recordaba- De seguro está cuidando de ti en el cielo.- eso era lo que se decía a la gente con fe.

Pip se sorprendió ante lo dicho por el moreno. Nunca se imaginó que alguien como Damien fuera creyente. Sonrió aun con los ojos rojos y la nariz sucia, había encontrado a una persona tan interesante.

-¿Qué pasó después?-

-Damien… ¿Crees la vida después de la muerte?-

-Si.- fue la respuesta del mayor

-Yo soy cristiano ¿Sabes? Siempre había recitado los versos una y otra vez e incluso iba a misa los domingos. Pero eso siempre fue más como una costumbre familiar. Mi madre sí que creía… pero yo…-

-Nunca estuviste seguro.-

-No, desde que era pequeño imitaba todo lo que se hacía y decía pero… al crecer comenzaron las dudas. ¿Habrá algo después de que muera? ¿Iré al paraíso? ¿Existe algo como un cielo y un infierno? Tengo miedo.-

-Yo también.-

-Mis amigos dirían que estoy siendo dramático otra vez. ¡Ah! Duele.- se tocó la herida, cerca de donde la pieza de metal lo atravesaba. – Su-supongo que sea lo se sea será.- la resignación era una calma momentánea. Stan seguía derramando lágrimas pero intentaba calmarlas.- Tuve una buena vida.- miró a la losa de la habitación, donde brillaba una luz demasiado blanca.-

-¿No te arrepientes de nada?- preguntó desinteresadamente el mayor, siguiendo la mirada del más joven.

-Pues… solo de una cosa, lamento haber sido un idiota con alguien a quien ahora quiero mucho. Tú ¿Te arrepientes de algo?

Damien lo pensó seriamente y dijo firmemente:

-No-

-Un idiota con alguien a quien quiero mucho.- repitió el rubio con la voz rota, las mejillas de Pip ya no estaban rojas y sus ojos ya casi se habían recuperado de la irritación.- Tú viviste bien ¿No?- Damien soltó una risa irónica y sarcástica. El rubio no pasó por alto ese detalle.

-Se podría decir que no pero… estaba dispuesto a hacerla mejor.- "Por eso no quería morir allí" Pensó.

-Ya veo.- Pip tomó el libro que había sido abandonado en la mesa.- Por favor no pienses que soy un tonto ahora… pero por favor ya no quiero escuchar más por hoy. Eso fue… simplemente doloroso. Quisiera oír más otro día.-

-Entiendo.- Miró su reloj, era temprano y tenía el resto de la tarde libre. No estaba de ánimos para regresar a su apartamento, con la advertencia de su padre no podría iniciar otra estafa sino hasta un tiempo considerable, aun así el aburrimiento era peligroso, así que sin nada que perder le iba a dar gusto a ese molesto rubio al iniciar una conversación.

-Así que Philip ¿Qué estudias?- preguntó dándole un sorbo a su café.

Pip lo miró sorprendido, creyendo que Damien se retiraría hasta que tuviera ánimos de continuar su relato. ¡Quería hacer una conversación con el! Su corazón dio un brinco de alegría, los amigos nuevos siempre eran bien recibidos por el alma cálida y risueña.

-Literatura.- Pip regresó el libro a la mesa y tomó su tasa de té.

-¿Literatura?- Solo hay dos tipos de personas que estudian literatura, los hippies y los niños ricos que les gusta leer y dicen "Soy tan rico que seré escritor" supongo que estamos ante el segundo caso.- ¿Piensas tener alguna especialidad?-

-No lo sé. Me encanta la literatura clásica, el boom latino americano, la literatura inglesa del siglo XVIII y XIX, simplemente no puedo escoger.-

-¿Leíste sobre el boom? Eso es raro de encontrar.-

-En su idioma original, fue un reto por todos los modismos pero me encantó cada palabra. Incluso cuando visité esos lugares no pude evitar pensar que estábamos de regreso en 1960 y plasmar todos esos paisajes en esas ciudades ahora.- Los ojos del rubio brillaban de solo empezar a hablar de un tema que le apasionaba a tal grado. -Si tuvieras que decir un autor favorito seria…-

-Octavio Paz.- dijo Damien.

-Gabriel García Márquez.- rebatió Pip.

Ambos se miraron con una de esas pequeñas miradas retadoras cuando encuentras a alguien que desacuerda contigo. Pip sonrió aún más, no había nada más encantador que una discusión como esta. Damien por otro lado amaba los debates porque tenía la irracional necesidad y capricho de siempre tener la razón.

-La Región Más Transparente.- continúo el mayor.

-Cien Años de Soledad.- retó con la mirada.

-Oh no puede ser que prefieras la historia llena de fantasía a la crítica social de toda una ciudad y su sistema político.- dijo con arrogancia.

-No es una historia de fantasía, no comprendiste a ninguno de sus protagonistas si crees eso. Ganó el Nobel de literatura con justa razón.-

-Por favor. ¿Estas prefiriendo temas tan dramáticos como la soledad y los problemas mentales? Estoy comenzando a dudar de tu juicio. Además no me hables a mí de personajes ¿Acaso no leíste el libro? Todo se junta al final en un increíble hilo. –

-Damien… - apoyó su espalda completamente en el respaldo de la silla y giró los ojos como si le estuvieran diciendo algo ridículo.

-Quieres iniciar una guerra ¿No es así, pequeño rubio? – el otro apoyó sus codos sobre la mesa y acercó su rostro al del más joven con su mirada retadora.

-Claro, lo reto a un duelo.- hacía falta un guante blanco en esta escena.

Una hora se fue volando en esta discusión. Que si contexto, que si argumento, que si estilo narrativo, que si nobel de la literatura, que si polémica política y social, que si critica a la sociedad vigente, que si realismo mágico. Hay tantas cosas para decir y el día no es muy largo.

Además de eso cabe mencionar que Pip había apagado su teléfono desde el día anterior para que las insistentes y agobiantes llamadas de sus amigos no interrumpieran nada de lo que su ahora posible amigo pudiera estar diciendo.

Eso quería decir alrededor de cuarenta y ocho horas que sus amigos no tenían idea de su paradero después de la huida que protagonizó.

-Gané.- dijo firmemente el moreno.

-No puedes ganar un debate de gustos, Damien.-

-Claro que puedes porque eso acabo de hacer. Queda declarado que mi gusto literario es más exquisito que el tuyo.-

-¿Acaso estudiaste también literatura? Eso es imposible.-

-Claro que no, estudie administración y contaduría, pero eso no importa, porque aun así puedo seguirte el paso y debatir cualquier tipo de literatura que quieras, y aun así demostraremos que tengo un gusto muy superior al tuyo.- inconscientemente había hablado de más

-Ah, estamos hablando con un cerebrito de las matemáticas, no podrías apreciar correctamente una pieza de arte.- Pip escuchó ese detalle sobre la educación del otro y con cuidado escogió sus palabras para que soltara algo más de información, aprovechando su estado eufórico por aparentemente haber ganado una batalla de gustos.

-Por favor. Soy perfectamente capaz de apreciar el arte de cualquier tipo así como resolver cualquier problema de una ciencia exacta. Soy experto en cualquier tema.- Se cruzó de brazos al escuchar como el otro soltaba una risilla.

-Eso tendrás que probarlo.- realmente creía cada palabra que decía el moreno, había comprobado su capacidad con una discusión como la anterior, basada muchas veces en argumentos increíbles más que en sus propias opiniones.

-Pregúntame cualquier cosa, lo que te venga a la mente y yo te contestaré correctamente.-

-Te tomaré la palabra.- se frotó el mentón intentando diseñar una pregunta de verdad compleja para el que parecía un hombre de gran cultura. – Lo tengo.- dijo con emoción y dedicándole una mirada desafiante a Damien.- ¿Qué…?-

-¡Pip!- Oh… no.

-K-Kyle. ¿Qué- Qué haces aquí?- Pip entro en pánico y sus ojos no dejaban de mirar entre el pelirrojo enojado que bajaba de un taxi amarillo y su amigo Damien quien regresó a su semblante serio.

-¿Dónde mierda te metiste? Te hemos estado buscando, nos tienes preocupados ¿Por qué no contestabas nuestras llamadas?-

Los comensales de alrededor estaban para nada discretamente mirando como el pelirrojo comenzaba a hablar en voz alta al rubio, sino es que estaba comenzando a gritar cosas sin sentido sobre su aparente desaparición. Damien se limitaba a observar al pelirrojo, se veía como un nerd apretado, hostigante y cascarrabias, al regresar su mirada al rubio y ver esas mejillas rojas y mirada llena de vergüenza pudo ver el ridículo que este pelirrojo había hecho. Esto debía ser humillante, pero decidió no intervenir.

Pip por otro lado estaba muerto de vergüenza, tenía esa sensación de que se lo tragara la tierra y no dejara nada. Lo estaba regañando como a un niño, como si necesitara de la constante supervisión de alguien, sobre todo le humillaba que le reclamaran enfrente de alguien como Damien, un hombre que claramente no tiene que darle explicaciones a nadie. Hablando del moreno Pip volteo la vista y pudo ver esa mirada en Damien, como si esto fuera una especie de broma o le hiciera gracia la vergüenza que estaba pasando. Eso no lo podía permitir, si quería que Damien hablara tenía que mostrarse como un chico que está a la misma altura.

-¡Cállate Kyle!- dijo también en voz alta para que el otro lo escuchara y cerrara su maldita boca pretenciosa.- Estas cansándome.- Damien sonrió.

-¿Pip?- Philip era un ser de naturaleza compasiva y hasta cierto punto muy sumisa, aceptaba los regaños con la cabeza gacha.

-Por favor, perdóname, no quería que… hicieran una escena aquí.- Pip se dirigió al moreno que también regresó su mirada.

-Fue ruidoso, molesto e inesperado, eso es cierto.- dijo con una sonrisa malvada y señalando al pelirrojo, eso provocó una risilla en el rubio.- Supongo que es la señal para que me vaya y ya que gané nuestra pelea tú debes pagar mi cuenta.- Pip frunció un poco las cejas pero igual siguió con una sonrisa.- Nos vemos otro día para continuar con la charla.-

Damien le dirigió una mirada al pelirrojo, quien esperaba un saludo frio o un simple "Hasta luego" pero en lugar de eso fue ignorado, pasado de largo a pesar de que lo habían visto. Solo pasó a un lado de Kyle sin dirigirle la palabra. Eso indignó al pelirrojo e hizo reír al rubio. Comenzaba a comprender como funcionaba el comportamiento de Damien, si Damien concluía que no era necesario hablar contigo, porque eres una persona irrelevante para él entonces te ignorará como si fueras un fantasma.

-¿Qué carajo?- exclamó Kyle indignado por los comentarios del moreno- ¿Quién era ese idiota pantalones elegantes?- su mirada se endureció y volteo hacia Philip- ¿Qué pasó Pip? ¿Qué pasa contigo?-

La verdad no era una opción. Pip no tenía experiencia mintiendo, no es que nunca lo hubiera hecho, pero tampoco sabía inventar situaciones para ocultar el verdadero origen de su relación con Damien. Además si seguía actuando fuera de su papel sumiso eso levantará las sospechas. Aspiró hondo y se preparó para lo que seguía, esperando que funcionara.

-L-Lo lamento Kyle.- su voz era suave y queda.- Lo conocí en mi universidad. Él sabe tantas cosas, deberías de haberlo visto hablar frente a nuestra clase, es alguien tan culto.- sus mejillas se tiñeron de rosa.- L-Lo invité a charlar aquí porque lo admiro mucho y parece que yo también le agrado.- dijo con dificultad.- No es alguien tan… amigable o amable, sabía que no les agradaría.- desvió la mirada lejos de los ojos del pelirrojo.

"Ok, eso suena bastante real." Se dijo a sí mismo. Si convencía a Kyle de esta basura, el resto no habría problema, ya tendría al pelirrojo de su lado.

-Vaya que es un arisco.- dijo con una media sonrisa su amigo pelirrojo. "¡Lo creyó!" sonrió el pequeño rubio.

-Sí, fue incluso difícil que me dirigiera la palabra al principio, es alguien grosero, mucho, ya lo viste, así que preferiría no presentárselos.-

-Aun así parecías muy a gusto, te reíste cuando se burló de mi.- "Mierda"

-Fue muy divertido, sabía que algo así pasaría si te lo presentaba. Nadie ha insultado a Kyle Broflovsky de esa manera antes.- en parte era cierto.

-Y… ¿Cómo se llama, don pantalones elegantes? Debe ser un nombre ridículo como Richard o Marshall.

-Damien.-

Esa noche cuando se libró del pelirrojo y regresó a su hogar, estaba oscuro y no tenía ánimos de continuar leyendo. Odiaba estas partes del día cada vez que veía a Damien, su corazón dolía, su vida no igual sin Stanley, el cambio todo su mundo hace años. Fue lo que muchos allamararían "primer amor" aunque solo fuera por parte de él, era un amor puro e inocente que nació de las cenizas de sus primeros años como compañeros de secundaria.

Recordaba esa tarde, donde le llamaron del hospital y le dijeron que Stanley estaba internado, que lo iban a operar de emergencia, que su muerte era casi segura. El alma se le fue del cuerpo, su garganta se cerró en un nudo, sus piernas colapsaron y lo derrumbaron al suelo.

-Stan… mi Dios, no, por favor, no.- lloraba en el suelo de la habitación con todos sus amigos mirándolo.

Las cosas estaban preparadas, había comida, decoración, música, era una fiesta, una reunión con amigos y familiares cercanos. Todos estaban callados, la música se hizo muda, solo se escuchaba el llanto de Philip mientras se cubría el rostro con ambas manos y las lágrimas corrían y corrían de sus ojos.

A su alrededor nadie hablaba, Kyle estaba en shock, era su súper mejor amigo, Kenny se quedó mudo, no había nada que decir para alegrar a nadie, Bebe y Nichole se unieron en un llanto trágico, Butters se cubrió la boca para no gritar. Craig y Cartman habían abandonado la habitación con los puños cerrados y coléricos por la noticia. ¡No era justo! ¡Stan era su amigo! No merecía lo que le estaba pasando ¡Él debía vivir!

Pip bajó sus manos y se apretó la ropa que cubría su pecho, ya no podía emitir palabra alguna, era doloroso, el nudo en su garganta no dejaba salir nada, todo moría en su garganta. El dolor en su pecho era insoportable y las lágrimas habían nublado por completo su vista.

Hace dos días Stan estaba bien, estaba sonriéndole y le prometía que todo estaría bien, que se quedaría por el cachorro de león, quería verlo con tanta emoción que no estuvo en discusión dejarlo en Nueva York hasta que el animal llegara. Era su pación, quería ser veterinario, quería ayudar a los seres vivos.

Hace dos semanas se había arrodillado frente a él y le había jurado amor eterno, se había comprometido en matrimonio con él.

Damien sin más opción se dirigía a las oficinas de su propia empresa. ¿Qué es lo que hacía aquella trasnacional? Simple, la extracción de hidrocarburos y la posterior fabricación de combustibles con ellos. Era un negocio muy jugoso y obviamente de gran magnitud. Él era el principal accionista, contaba con su propio consejo de accionistas obviamente. ¿Cómo alguien así de joven logró tanto éxito por su propia cuenta? De la única manera posible: mintiendo.

La compañía anteriormente le pertenecía a un anciano de edad avanzada al cual se acercó humildemente como un aprendiz, como un jovencito que quería probar ser alguien, que su vida valía algo y trabajaría lo que fuera para lograr ser uno de los grandes. Lo consiguió, el papel de huérfano le quedo como un guante y el hombre, como un último acto de bondad le dejó el trabajo de toda su vida a ese jovencito quien fue como un hijo.

Que ingenuo.

-Tiene citas para mañana y pasado mañana con su consejo, esperamos el análisis de la propuesta para abrir otra perforadora. El presupuesto y los planos ya están listos, señor.- la mujer de mediana edad le entrego distintas carpetas. Damien las tomó y se fue a su oficina tras la puerta de ébano. Se sentó en su escritorio igualmente de ébano y suspiró. No quería trabajar, la burocracia siempre fue lo más aburrido de todo este show.

El sol iba ocultándose por el oeste. La oficina se pintó con los colores de la tarde mientras el revisaba, leía, calculaba.

-Señor, lo buscan.-

-Has que pase- dijo sin mucho interés, su mejilla estaba apoyada en su mano izquierda mientras la derecha pasaba las páginas de los archivos.

-Damien.- Oh, esa dulce voz.

-Adam. Qué bueno verte.- Damien retiró sus papeles de su mirada y se fijó en el hombre frente a él, su querido hermano mayor.

-Quería ser yo quien te invitara a la reunión que ofrecerá el señor Thorn dentro de un mes.- le ofreció una invitación sellada de elegante papel negro. Damien se puso de pie y caminó a pasos cortos y firmes.

Adam Thorn, hijo reconocido de Belial Thorn. Medio hermano de Damien Thorn aunque estos dos últimos jamás les agradó la idea. Desgraciadamente aunque ambos fueran hijos del mismo hombre el que compartía más características físicas con el patriarca Thorn era Damien. Si ambos eran puestos juntos uno junto a otro y comparados era innegable que eran padre e hijo. Adam era un hombre de cabello castaño y ojos ámbar, su cara era ligeramente redondeada, de mejillas bajas y su piel era ligeramente más bronceada. Damien tenía la mandíbula cuadrada, el cabello negro, los rasgos finos, las mejillas altas, los ojos azules y su piel era sumamente pálida.

-Gracias, hermano.- dijo con maldad al tomar el trozo de papel

-No me llames así, no somos hermanos, Damien y solo estoy aquí para… juzgar cómo has progresado desde el último año.-

-Adelante, hermano mayor, revisa todo lo que gustes. Si quieres puedo traer a alguien que… te escolte, tú sabes por-

-Oh cállate, no quiero tu estúpida lastima, no la necesito.-

-Solo era una preocupación por tu seguridad… pero si no la quieres, yo mismo te arrojo de las escaleras.-

-No lo dudo, siempre has sido tan… imprudente con tus acciones. Sé que disfrutas estar así, conmigo en estas condiciones es ideal para que te burles.-

-Tú me conoces Adam. Aunque reconoce que en parte es tu culpa.- dijo aguantando las carcajadas pero no las sonrisas de oreja a oreja.- Si eso es todo, puedes retirarte, hermano.- se dio media vuelta.

-No me des la espalda a mí, niño idiota.-

-Oh, pero creo que lo acabo de hacer.-

-Escucha, no sé porque MI padre quiere que estés allí, pero recuerda que sigues siendo un bastardo, no eres parte de nada.- escupir veneno esta en las venas de cada Thorn.- burlarse de un niño como tú es algo que padre disfruta mucho y lo sabes, así que mejor cuida tus pasos porque caerás de regreso a la mugre de donde nunca debieron haberte sacado.- Damien hizo una mueca de total ira por esas palabras.

-Tienes toda la razón, hermano, como me duele ser despreciado así por mi propia familia. –Hizo una pose dramática.- Lamentablemente interrumpiste mi trabajo y como sé que por tu cuenta te tardarías mucho yo te ayudaré a sacar tu molesto trasero de mi edificio.-

Regresó sus pasos, pasando enfrente de Adam para empujar su silla de ruedas. A base de empujones innecesarios dejó que la silla se estrellará con la fría capa de metal del elevador y presionó el botón de planta baja. Su mirada era de puro odio, ningún idiota inválido venía a hacerse el superior en su reino. Damien Thorn no era de los que pisoteaban, nadie pasa sobre él como si fuera un miserable, él es un príncipe que será coronado rey.

-Que mal tomas tu propia realidad. Hermanito.- retó por última vez.

-Mejor que ser un lisiado, cualquier cosa, hermano mayor.- dijo dando por terminada esa pelea.

Al regresar a su oficina y sentarse con la espalda recta miró con desprecio la puerta de su oficina. Sin embargo una sonrisa macabra se formó en sus labrios al tomar el papel de la invitación.

-Querido hermano, esta pelea la gané yo hace ya muchos años.-

-¿Damien?- fue una pregunta en general de todos. Era jueves y como todo jueves se reunían para tomar algo después de su presentación.

-Es un idiota pantalones elegantes.- dijo Kyle aún molesto por la actitud del nuevo amigo de Pip

-¿Amigo? Deberíamos conocerlo.- dijo Wendy con una sonrisa.

-Ah…- Pip lo dudaba

-No creo que quieran conocerlo, el tipo es un hijo de puta de lo peor.- si, Kyle estaba muy resentido.

-Solo fue un comentario, Kyle, no te enfades así.- Pip defendía a su nuevo amigo.

-¿Insultó a ese judío? Genial, quiero conocerlo.- Erik agregando más leña al fuego.

-De seguro se burlaría de ti por barril de grasa. El idiota es prácticamente el hijo perdido de Adonis.-

-Hay que sacarte la arena de la vagina Kyle.-

-¿Es guapo?- Bebe y Butters chillaron emocionados.

-Bueno… si lo es pero.- Si Damien era guapo o no jamás es tuvo en discusión, era obvio que era atractivo, demasiado. Pip se sonrojó.

-Oh dios, si, lo tenemos que ver ¿Cómo es? ¿Qué clase de guapo es?- Bebe inició con las preguntas.

-¿Solo es guapo o sabe hacer otra cosa?- Kenny era el más guapo de todos los chicos del grupo, no le agradaba la competencia.

-Es un perdedor come libros con el cuerpo lleno de músculos.- aseguró el gordo.

Todos comenzaron a hablar y hablar del extraño ahora conocido como "Damien". Pip sabía que esto pasaría, suspiro con cansancio, es por esto que Damien debía ser un secreto, esta bola de energúmenos entrometidos echaran a perder todo. Mientras tanto Craig que había permanecido callado por fin dio su punto de vista.

-¿Por qué hablar con alguien así? No parece tu tipo de persona.- por fin alguien había analizado esa amistad.

-No, no es mi tipo de persona, Es muy reservado, déspota, mal hablado y hasta donde pude ver consume una que otra droga.- Pip se frotó las manos pensativo.

-Es alguien horrible.- dijo sinceramente Wendy

-Pero aun así yo creo que es interesante estar con él. Es como… si el mundo se volteara de cabeza al ver a través de sus ojos, es muy sincero sobre lo que piensa y es muy práctico al hablar y al actuar.- era muy sincero y no había un tono especial en su voz. Sin embargo soltó una risilla.- Pero si es muy grosero y arisco.- admitió.

En una situación normal, los amigos inmediatamente hubieran dicho "¡Te gusta!" o "Estas enamorado" pero en este caso la idea fue descartada, Pip había cambiado, Stan fue su primer amor, fue toda una experiencia su romance y aunque no fue un cuento de hadas donde todos salen librados y son felices, quedó en su mente como un bello recuerdo. ¿Dolía hablar de Stan? No, era más bien melancolía y felicidad mezcladas.

Entonces ¿Por qué no amar otra vez? La respuesta para Pip era un poco obvia. Amar no es algo tan simple. Incluso enamorarse de Stan le tomó tiempo, cinco años para ser precisos. El amor a primera vista no existe, el amor no es fácil de identificar.

Aunque siempre supo que le atraían los hombres, Pip era una persona bastante asexual la mayor parte del tiempo, su vida transcurría con tranquilidad, no hacia esfuerzo para conocer a nadie nuevo fuera de su círculo común de amigos, incluso rechazó algunas propuestas de "admiradores" simplemente por la falta de interés.

-Es un idiota.- repitió el judío.

El bullicio se armó nuevamente mientras Pip le daba un trago a si whisky, Craig entendiendo que esto era una reverenda estupidez se dedicó más a sacar cualquier otro tema de conversación, seguido por Nichole y Kenny.

Una semana después de aquello Pip como todos los días almorzaba mientras leía un libro con tranquilidad. Las palabras escritas en ese papel le daban tanta intriga que comenzaba a hacer anotaciones en una pequeña libreta.

-Que interesante ¿De verdad pierdes el tiempo aquí todos los días?-

-Buenas tardes para ti también Damien.-

Nuevamente vestido con su elegante traje negro de tres piezas, el hombre tomó asiento junto al pequeño rubio. De inmediato tomó la pequeña libreta de notas mientras Pip estaba distraído guardando su libro en su maletín.

-Oye ¡Damien!- grito asustado de que leyera sus cosas.

-Mhm. Que cosas tan extrañas están aquí.-

-Regrésamelo, por favor, Damien.- Pip intentó arrebatarle la libreta pero Damien solo estiró su brazo alejándolo suficiente. La cara de Pip no mostraba gracia alguna.

-Tranquilo, toma- le regresó la pequeña libreta.- De todos modos no comprendo tus notas raras.-

-Son cosas mías, no tienen sentido porque…- soltó una risita.- bueno, es porque no estoy analizando la historia de mi libro.-

-Estas analizando… ¿La técnica de escritura?- preguntó dudoso el hombre moreno

-Si.- sonrió con ilusión.- los mejores libros son los que al menos en forma técnica son impecables, la mejore narración, la mejor redacción, el planteamiento del contexto, la situación, el desarrollo tan claro de la historia. Eso es lo que necesito de mis libros.-

Damien se quedó viendo el libro de Pip, no era un libro de renombre, al contrario, el titulo le era irreconocible así como su autor. Debía ser literatura absolutamente moderna. Fue lo que dijo "necesito" ¿Necesitar de un libro? Siempre pensó que lo hacía por mero amor al arte.

-¿Necesitas?- preguntó, sacando de su bolsillo una cigarrera de plata fina.- Interesante, ¿Por qué necesitas saber eso de tus libros?- tomó un cigarro y lo llevó a sus labios.

-Es… es que, quiero… escribir mi pro-propio libro.- se notaba nervioso de decirlo.

-¿Eh? ¿Es en serio?- Damien soltó una pequeña risa.- eso explica muchas cosas.-

-¿Qué explica?- preguntó ofendido por la risa.

-Pues que eres uno de esos chicos. "Soy tan rico que seré escritor"- sus risas hacían que Pip se molestara.

-No te rías, no es asunto tuyo lo que yo quiera hacer.- dijo con determinación.- no molestes.-

-Claro, no es mi asunto.- comenzó a sonar más irónica su voz.- Entonces ¿Quieres saber algo que si es de mi asunto? ¿Sobre tu novio muerto?- sonó tan cruel.

-Damien.- dijo con dolor, hablar tan a la ligera de alguien a quien amaba, le molestaba.

-¿No quieres saberlo? ¿Qué tal su mirada? ¿Su resignación? Iba a morir sin ver a sus amigos ni a su querido Pip.- era cruel, esas palabras sonaban con una voz tan tranquila.

-¡Suficiente! ¿Cómo puedes hablar así? ¿No te importa? Stan murió y tú hablas como si sus últimos momentos fueran una humillación. No sabes cuánto lo amábamos, no sabes lo que sentí al no estar con él, los años de culpa, no sabes lo que me costó arrancarme el corazón de golpe.- el rubio estaba ya colérico.

-Se nota que no has superado a Stan ¿eh?- dio una calada larga a su cigarro y soltó el humo en la cara del otro con una sonrisa sínica.

-Que haya muerto no quiere decir que lo haya olvidado, no estoy aferrado a su recuerdo pero tampoco permito que hables de su dolor como si fuera una broma. No es mi culpa que nadie te fuera a buscar.-

Pip frunció el ceño durante unos cinco segundos hasta que se dio cuenta de lo que había dicho. Abrió más de la cuenta sus ojos, su quijada cayó ligeramente y sus mejillas se sonrojaron de vergüenza. Damien por otro lado parecía como si todo estuviera bien. Seguía fumando y exhalando el humo sin quitarle la vista al rubio.

-Y-Yo, Damien, lo sien- intento disculparse

-No, yo lo lamento Pip. Perdona por tomarme con humor el accidente donde YO también estuve, perdona hablar mal de los que también pudieron haber sido MIS últimos momentos. Simplemente eso hace más fácil recordar que… mi muerte no la hubiera llorado nadie.-

No había dolor en su tono de voz, tampoco falsa tristeza o emoción alguna, fue dicho tan a la ligera, tan naturalmente, como si fuera obvio. Pip se llevó las manos a la boca, ¿Él había dicho eso?

-Sí, lo sé ¿Suena tan desgarrador, no? Soy una persona miserable y sin amor, debería matarme de lo patética que es mi vida- hizo una pose dramática.

-Damien, no, no quise…-

-Se le llama golpe bajo, decir algo que sabes que le dolerá a la otra persona, se nota que no lo haces tan seguido, por eso el marica pelirrojo te puede manipular.- dijo pasando a otro tema.- lo hiciste bien, admito que casi logras hacerme sentir algo, deberías practicarlo más si quieres hacerme llorar.-

-No, no debí decir eso. Lo lamento, tú también sufriste en ese accidente, lo olvidé por completo.-

-¿Quieres que me ofenda? Puedo hacerlo pero… tú de verdad eres un niño torpe.- se acomodó en el respaldo de la silla.- Yo soy un desgraciado, por si no te ha entrado por completo en esa cabeza rubia que tienes.-

-Perdona, mejor no… no hablemos hoy del accidente, por favor. Olvidémoslo hasta que nos veamos otra vez.-

-Bien entonces me voy.- estaba dispuesto a irse, de verdad.

-¡No! Espera ¿No podríamos hablar de otra cosa?-

-No, desde un inicio dije que la única razón de nuestro encuentro era el accidente ¿Por qué me quedaría?-

-Hace unos días hablamos de libros, tal vez podamos repetirlo o… hablar de otra cosa.-

-Eso fue mero aburrimiento mío.-

-Pero ahora yo estoy aburrido. ¿No te gustaría hablar? Pasar el rato-

-No sé si te agrade pasar tiempo conmigo, ya te dije que no soy como tus amiguitos, no soy alguien que quieras conocer.- sonaba a una advertencia.

-Si eres alguien que quiera o no conocer lo debería de juzgar yo.- suspiró lamentando lo que había dicho hace unos momentos.- podríamos ser amigos, aunque es obvio que nunca seremos íntimos o algo así.-

Damien lo miró por largos minutos hasta que simplemente se acomodó mas en su silla esperando a que hablara el mas joven, ni siquiera ánimos de entablar una conversación tenia. Había sido una semana estresante.

-Bien, yo… pues…- comenzó a balbucear

-No tienes tema de conversación.-

-pensé que de verdad te ibas a ir.-

Damien soltó un gruñido de desesperación por este pequeño moco rubio.

-Bien, entonces yo preguntaré. ¿Cómo acabaste con Stan? No parecía de los que batean para ese lado.- noten como no dijo "para el otro lado".- Era más como el chico de dientes perfectos de la secundaria, capitán del equipo, el más popular y el imán de pantis.-

-Oh… es algo larga la historia-

-Para tu suerte tengo algunas horas de ocio.-

-Bien.- Pip no tenía problema en hablar de su tragicomedia que fue su primer amor.

South Park, Colorado, un lugar frio y gris la mayor parte del año. Un lugar que podría llamarse un pueblo, donde nada pasa y todos conocen a todos. Las mujeres son amas de casa, los hombres trabajan y los hijos corren felices por la nieve. El lugar perfecto para una vida simple, libre del ruido de las montañas y refrescado por el aire de las montañas.

-¡Corre! ¡Muévete Marsh! – gritó un judío pelirrojo mientras corrían a toda velocidad por los pasillos de la secundaria Park.

El primer año siempre era un escándalo, pero llegar tarde al primer día, es imposible, aun mas cuando se rumoraba que a la maestra de algebra le decían "La Loba" apodo ganado no gracias a su dulce sonrisa.

-¡Es tu culpa Broflovsky! ¡Tú y tu puta insulina que por pendejo dejaste en tu casa!-

-Veremos si mi puta insulina no era tan importante cuando me veas muriendo de coma diabético en medio de la jodida clase-

-En dos horas no te mueres, no seas marica.-

¡Pum! Fue como un encuentro de telenovela, ambos cuerpos chocaron y cayeron al piso en un doloroso golpe, el más delgado cayó sobre su nada cómoda mochila y el mayor solo se tambaleó y se sobó el golpe en su quijada que provocó la cabeza del otro.

-¡Carajo! Eso duele.- Stan miró al agresor involuntario, vio un pequeño niño de primaria, seguramente de ultimo año. Vestía muy ridículamente así que no se molestó en ocultar su gracia con una carcajada.

-¡Apura ese culo! ¡Marsh! La clase empezó hace 5 minutos y te recuerdo que el salón está en el ¡tercer puto piso!

-¡Mierda!-

No se molestó en disculparse o mirar de nuevo al niño, corrió como alma que lleva el diablo a las escaleras donde lo esperaba el pelirrojo. Dejando al pequeño rubio que estaba perdido en la escuela.

-Chocaron en el pasillo, Dios, eso es tan de serie para adolescentes. Es un cliché- dijo el moreno aguantado las carcajadas a duras penas.

-En las series el chico se enamora de la chica a la semana porque se encontraron y se miraron a los ojos.-

-¿Y no fue así?- preguntó Damien apagando el cigarrillo.

-En ese momento no le tomé mucha importancia, siempre fui alguien algo… sumiso y no me importaba mucho que pasaran cosas como esa. Era el chico extranjero nuevo que no tenía ni una idea de donde estaba su salón de clases y terminó en el edificio de la secundaria.-

-¿Entonces?-

-Esa fue la primera vez que lo vi y nunca supe su nombre sino hasta el año siguiente donde entraba a la secundaria y él era de segundo año.-

-¿Pasó un año entero?- parecía una mala broma.

-No sabía que me gustaran los chicos, tenía doce años.-

-Eso lo sabes a esa edad Philip, cuando le miras el paquete a los niños en los vestidores sabes que hay algo mal contigo.-

-¡Yo nunca hice eso!- dijo rápidamente.- Hasta los quince…-

-¿Te tomó tanto tiempo verle el paquete a tus compañeros?-

-Nunca fue mi objetivo en la vida tener mi propio paquete para mirar, simplemente pasó y… No debería contarte esto.-

Aun así Damien permaneció con una sonrisa de gato, era tan fácil engañar a este pequeño, era como un niño, un libro abierto.

-Entonces… ¿Cómo lo conociste?-

-Lo conocía desde lejos, un chico como él, tan popular, todos sabían quién era, todos querían hablar con él.-

-Oh el clásico caso de admirador secreto.-

-No…- Pip sonrió.- tampoco fue ese mi caso.-

Segundo grado de secundaria para el pequeño Pip, no era e chico mas popular de la clase, practicaba en el club de esgrima, el club de baile y disfrutaba lo mas posible su vida en un continente diferente. No tenia muchos amigos La socialización era un tema difícil, las personas eran difíciles de entender y sin Butters, bueno, ya habría perdido la cabeza.

-¿Qué clases metiste, Pip?- el niño rubio era de tercer grado pero el club de baile los unió como amigos cercanos, eran muy similares superficialmente.

-literatura del siglo XX- dijo el rubio de boina marrón.

-¿Adelantaste materias? Cielos, no sé si sea buena idea, aun no has cursado Literatura del siglo XIX ¿Crees poder con ambas?-

-Claro, leí todos los libros de literatura del siglo XIX durante el verano.-

-¿Todos? Por eso no quisiste ir conmigo al campamento.-

-Oh, el campamento,- suspiró.- no creo que me haya divertido, no conocía a casi nadie.-

-¡Pero todos los chicos de tercero fuimos, incluso había algunos de segundo!-

-Sabes que no tengo tantos amigos como tú.-

-Era la oportunidad de que hicieras mas amigos ¡Si te conocieran, todos quisieran ser tus amigos! ¡En especial si supieran que eres-!

-¡Ah! No lo digas Butters, no debe saberse, el mundo haría un escandalo, me gusta ser un fantasma aquí, eso me salva de algunos brabucones.- suspiró- si se sabe entonces definitivamente perdería la oportunidad de verdaderos amigos.-

-…- el rubio mayor lo dudó.- Como quieras, es tu vida pero no olvides esto Pirrup, este verano irás conmigo al campamento en el lago.-

-Claro, si tienes un buen incentivo para ir lo consideraré, ahora, tengo Literatura del siglo XIX.-

-Bien, nos vemos, come libros.-

-Vaya, adiós camarada.-

Salón C03 del segundo piso, faltaban cinco minutos para que la clase iniciara oficialmente, decidió sentarse en una de las mesas de la primera fila, como una de sus clases favoritas, no tendría mayor problema.

Una vez iniciada la clase pasaron diez minutos hasta que la puerta se abrió de golpe. Stanley Marsh, estudiante de tercer grado en una clase de segundo, todos los estudiantes se sorprendieron pero al parecer la profesora no lo estaba tanto.

-Stanley Marsh, no me sorprende, llega tarde.- dijo el profesor.- bienvenido a su segundo año en Literatura del siglo XIX, esperemos que esta vez si pueda acreditar la materia.-

Todos contuvieron el aliento. Stanley, había reprobado Literatura y la tendría que cursar nuevamente.

-Le aconsejo que tome asiento enfrente, tal vez así logre poner atención a algo.- el profesor ocultó su rostro de nuevo en su libro y Stan de mala gana se sentó a un lado del pequeño Pip. Ninguno de los dos jóvenes intercambio una mirada o un saludo. Ambos estaban perdidos en su propio mundo.

-Se sentaron a un lado en la misma clase.- Damien parecía poco sorprendido.- Déjame adivinar, les tocó hacer un trabajo en pareja y fuiste a su casa y… te enamoraste de él.-

-No…- Pip sonrió.- El señor Maddison no creía en el trabajo en equipo, y no nos hablamos sino hasta casi finales de semestre.-

-¿Qué? El chico mas ardiente se sienta junto a ti y tú ni siquiera le hablas durante todo el semestre ¿Qué diablos te pasa? –

-Nunca busqué enamorarme de él, ni siquiera me atraía la idea de… tener pareja.-

-Entonces, pequeño rayo de sol, ¿Cómo diablos comenzaste a hablarle?-

-No sé como mierda voy a pasar Literatura, Kyle, estoy jodido.- hablaba el niño moreno con su amigo pelirrojo en la cafetería.- Con trabajo y estoy al corriente con el idiota de Maddison, no tendré tiempo de leer los libros del siglo XX para presentar el examen extraordinario.-

-Eso te pasa por imbécil y no poner atención el año pasado.- dijo simplemente dándole una mordida a su comida.

-¡Agh! Asumo que tú no me ayudarás con eso.-

-Asumes bien. Stan, no puedo, estoy muriendo con calculo avanzado para…-

-Es que también eres idiota ¿Por qué metiste calculo avanzado en tercer grado?-

-Es interesante, además da igual porque yo no puedo ayudarte, tendrás que buscar a alguien.-

-Todos nuestros amigos son unos idiotas.-

-Butters podría ayudarte.-

-¡Claro! ¡El también toma clase contigo! Que buena idea Kyle.-

Dicho y hecho al día siguiente Stan siguió al pequeño rubio de mirada tierna para convencerlo de ayudar con Literatura, y así no quedarse rezagado de sus amigos.

-Por favor, Butters, solo ayúdame, no quiero quedarme un año atrás por esto, quiero estar con ustedes el año que entra, por favor ¡Ayúdame! ¡Te daré lo que quieras!-

-Caracoles, esta bien Stan, te ayudaré.- el pequeño se frotó los nudillos.- Te veo en la biblioteca al salir de clases ¿si?-

-¡Si! Gracias Butters ¡Eres el mejor!

Cada semana, el jueves por la tarde, el pequeño rubio ayudaba en lo que pudiera al moreno, fue un poco difícil considerando que el muchacho no era bueno comprendiendo a los libros, ni a los autores, cada libro sonaba como una historia aburrida y no entendía porque todos hablaban de mensajes profundos.

Butters no era mal profesor, era paciente, muy paciente, eso era una ventaja enorme al tratar de enseñar.

-¿Castigado?- gritó el moreno

-L-Lo siento Stan, no podré ayudarte esta semana.-

-Pe-Pero la próxima semana son los exámenes extraordinarios, te necesito.-

-No puedo, lo siento.-

-Voy a reprobar…- lloraba Stan dramáticamente

Butters sonrió con una idea malévola.

-Pero conozco a alguien que te ayudará sin problemas.-

-¿Quién?-

-Tú de verdad estas desesperado por que conviva con más seres humanos ¿eh?-

-Vamos Pip, es un gran chico, lo conoces, solo debes ayudarlo o reprobará. Se lo debo, somos amigos.-

-¡Pero yo no soy su amigo!-

-Pero si eres amigo mío y me harás este favor, mañana es jueves y lo ayudarás el tiempo que sea necesario.- sonaba a una orden muy severa.

-Bien, pero solo lo ayudaré, no te hagas muchas ilusiones.-

Al día siguiente Stan y Pip se reunieron en la biblioteca, fue muy extraño, como conocer un extraño conocido. Saber por fin el nombre de ese rostro que veías todos los lunes y miércoles. Te sentabas a su lado pero nunca te detuviste a observarlo.

-Creo que soy un idiota por… nunca haberte hablado.- el moreno se rascó el cabello.- Stanley Marsh… el chico retrasado un año.- se presentó.

-Philip Pirrup, tu compañero de literatura desde hace casi un año.-

Era la presentación mas patética que hayan tenido en un buen tiempo así que ambos comenzaron a reír, aliviando el ambiente.

-Es increíble que adelantes esta materia.- Stan sonreía con todos sus dientes.- Te gusta mucho leer ¿eh?-

-Claro, los libros me tranquilizan, pero veo que a ti no.-

-En realidad no, no los comprendo, solo son palabras vacías para mi, no encuentro las historias profundas ni las criticas sociales de las que tanto alardea Maddison.-

-¿No?- Pip se sorprendió.- Pues eso esta a punto de cambiar, al terminar estos días te haré amar la literatura.-

-Puedes intentarlo, pero no será nada fácil.-

-Es un reto.-

-Te enamoraste de él en esas sesiones de estudio.- dijo el moreno fumando otro cigarrillo.

-No.- negó nuevamente el rubio.- Pero fue en ese momento donde nos conocimos formalmente.- soltó una risilla.- Dos tres después de habernos visto por primera vez.-

-Y… exactamente ¿Cuándo te enamoraste de él?-

-Pues… si tenia trece cuando nos conocimos… creo que dos años después de eso.-

-¿Qué? Entonces te tomó cinco años.- Damien estaba incrédulo, las historias de amor en los cuentos toman mucho menos tiempo.

-El amor siempre es difícil de identificar.- Pip miró sus manos.- He leído tantos libros de amor, tantas historias de amor, pero ninguna de esas historias describen el verdadero amor Ninguna es igual a lo que yo considero amor verdadero. Ninguna.-

-Amor.- Damien exhalo el humo de su cigarrillo

-Se nota que no eres una persona que se enamore fácilmente.- Pip sonrió dirigiéndole la mirada.

-Nunca lo he hecho.- dijo con simpleza.- no me importa realmente amar o ser amado.-

-Es… increíble considerando tu físico, pero tu personalidad es tan independiente y arisca.-

-Oh mi físico.- Damien era orgulloso y le encantaba que le dieran cumplidos, a sabiendas de su atractivo.- es solo para intimidar y ser aceptado, ya sabes.-

-Lo entiendo, pero creo que hablar contigo es mas interesante que solo verte.-

-Ahora yo tengo una pregunta sobre ti.- Pip quería conocer mejor a este personaje de melena oscura.

-Yo no confiaría en que todas mis respuestas serán honestas.- otra carcajada.- Suelo mentir cuando la respuesta es… ¿Cómo decirlo? Un poco oscura.-

-Confío en que me dirás la verdad o al menos lo que tú quieras decirme de ella.-

-Confía en que no soy alguien que quieras conocer, te lo he advertido desde hace tiempo, desde que me conociste dime, si te digo lo que era ¿Me darías la espalda? Incluso si parezco peligroso ¿Estarías asustado?-

-Dime ¿Cómo llegaste a ese tren?- Pip no era un cobarde.

-Sabía que ibas a preguntar eso.-

-Dímelo, por favor.- suplicó.

-Bien, pero al igual que tú mi historia empezaría unos años antes.-

-¡Les dije que estaría aquí!- esa voz

Damien movió la cabeza reconociendo el sonido de esa voz judía y esta vez no venia solo, sino que tenia otros muchos pares de ojos acompañándolo, todos mirándolo a él como si fuera una especie de fenómeno, en especial las mujeres, abriendo la quijada como siempre. Un rubio y un castaño gordo lo veían con una mirada severa, otro moreno estoico, un pelirrojo enojado y un pequeño rubio de mirada tierna sonreía con malicia.

-Oh… mierda.- Pip se lamentó.

-Vaya- Damien sonrió mostrando todos sus dientes, esa sonrisa de gato otra vez.- Parece que estas en apuros, pequeño rayo de sol. -Pip gruñó por ese comentario.

-Así que sigues teniendo citas… con él.- Kyle estaba molesto.

-Lo siento.- Pip puso su mejor cara de inocencia.- Kyle ya habíamos hablado, es mi amigo.-

-Si, claro, pero todos queríamos conocerlo.- el pelirrojo se acercó aun mas al moreno, quien no se molestaba en dirigirle la mirada, ignorándolo otra vez, eso aumentaba la furia del pelirrojo.

-Oh Dios, es hermoso.- chilló Bebe. Damien ensanchó su sonrisa y le dirigió una mirada de desdén al judío.

-Dios que pena. Damien ¿Te importaría?-Pip pidió y suplicó con la mirada.

-Claro, pero me cobraré este favor.- el moreno se puso de pie seguido por el rubio antes de dejar un billete en la mesa.

-Me sorprendería si no fuera así.-

Cuando salieron del café Pip se posó frente a sus amigos que con impaciencia admiraban al semental forrado en negro que eral el nuevo amigo de Pip.

-Chicos, él es Damien…- omitió el apellido.- Damien, ya conoces a Kyle- señaló al judío.- ellos son Wendy, Erick, Craig, Kenny, Nichole, Bebe y Butters.-

-Un placer conocerlos.- hizo una leve reverencia con su cabeza y dedico una mirada galante para las chicas, mientras que sonreía de manera amigable para los chicos.

Pip no estaba sorprendido, Damien muchas veces había demostrado ser una persona que tenia el don de agradar, el haría lo que fuera para aparentar ser un hombre perfecto, incluso si su realidad era totalmente diferente. No tendría problemas para ganarse a sus amigos, incluso si Kyle había tenido una probadita del acido Thorn, bastarían unas palabras y cualquier impureza seria pulida.

-¡Dios, es tan GUAPO!- chillo Butters a lo que Bebe siguió gustosa y emocionada.

-Sus ojos son tan azules.- suspiró la rubia.

-Su cabello esta perfectamente arreglado.-

-Su traje es tan elegante.-

-¡Basta! Él los puede escuchar.- Craig no le agradó del todo este amigo, se veía demasiado para ser verdad.

-¡Ya los sabemos!- corearon Butters y Bebe.

-Entonces… Damien ¿Te importaría tomar un trago con nosotros?- Wendy estaba impresionada con Damien, si, pero no se dejaba llevar fácilmente.

-Por supuesto que me encantaría, pero no puedo, tengo asuntos que atender. Lo siento.-

Erick bufó molesto. -Tipico. Pantalones elegantes no quiere estar con nosotros Wen, déjalo.-

-Será en otra ocasión.- dijo simplemente el moreno.

-¡Qué tal el próximo jueves?- retó el pelirrojo.

-No lo sé Kahl, mi trabajo es impredecible, pero Pip te avisará si tengo tiempo.- el castaño gordo soltó una risilla por ese comentario, la manera de pronunciar el nombre del judío le hizo tanta gracia.

Damien se acercó al rubio quien le susurró.

-¿Cómo me avisarás? No tengo tu numero.-

-Querido Philip, claro que lo tienes.- Sintió como el moreno deslizaba algo en el bolsillo de su saco azul.- nos hablamos después, pequeño rayo de sol.- regresó la mirada al resto de los jóvenes reverenciando nuevamente y caminando por la calle para alejarse de ellos.

Pip sabia que lo que había en su bolsillo era el numero del teléfono de Damien, de alguna manera extraña se sentía feliz, el mayor estaba poco a poco aceptándolo. No le importaba si a sus amigos les agradara o no.

-Que persona tan interesante.- dijo Wendy.

-Sí, lo es.- Pip asintió mirando por un segundo el camino que Damien había seguido luego regresó la vista a sus amigos.

Ok, sé que tres meses después de la ultima actualización no es lo mas rápido del mundo, pero era fin de semestre, ahora no quiero saber nada de la universidad hasta agosto.

Ahora bien, mushashos, esta es una de las historias que mas me ha gustado, Dip es de mis parejas favoritas, todo un clásico, espero que a ustedes también les este gustando.

Como siempre, si a ustedes les ha gustado, si no han entendido algo, si algo no les gusta, déjenme su ingeniosa observación en el cuadrito de aquí abajo.

Yo soy CerealPascual y aquí me despido.

Adiós. :D